‘OSMNS Chapter X’

La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica

 

La nave de los locos, además de un famoso cuadro de El Bosco, es el título de una obra del teólogo, jurista y humanista Sebastian Brand publicada en Basilea en 1494. En sus páginas dice:

The world loves to be deceived.
(El mundo se complace en ser engañado)

Afirmación confirmada en los últimos ciento sesenta años por el éxito de la obra de Darwin titulada Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia delas Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida.

La palabra oxímoron procede de la combinación de los vocablos griegos Oxi, agudo y Môron: locura, e indica la cualidad de una expresión que no tiene significado alguno por consistir en la combinación de dos términos incompatibles. Oxímoron son aduaneros sin fronteras, banca amiga, desarrollo sostenible y cientos de expresiones en las que la presencia de un término anula el significado del otro.

Pero a pesar de su incompetencia semántica los oxímora han proliferado en las últimas décadas porque tienen una utilidad notable para el control social que consiste en su capacidad de alienación afirmando la capacidad de un interlocutor para someter al otro.

Herramientas de disciplina social basadas en la destrucción del lenguaje, los oxímora son particularmente abundantes en las áreas de Economía y Biología. Las obras fundamentales de dos pilares de estas disciplinas, Carlos Marx y Carlos Darwin, se basan en sendos oxímoron que son respectivamente La dictadura del proletariado y la selección natural.

Para hacer pasar un oxímoron por teoría científica hace falta cometer muchos errores, pero lo mismo que Pulgarcito dejaba un rastro de garbanzos para encontrar el camino de su casa, en este libro hemos seguido el rastro de los errores dejados por Carlos Darwin para descubrir su oxímoron fundamental: La Selección Natural.

El libro La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica, de Emilio Cervantes y Guillermo Pérez Galicia puede descargarse gratis aquí:

http://www.darwinodi.com/gratis/pdfs/978-1981532117.pdf

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Geología confusa y anticuada en el párrafo quingentésimo septuagésimo de El Origen de las Especies

Dice el autor:

Por consiguiente, quizá podamos deducir que, durante los períodos paleozoico y secundario, no existieron continentes ni islas continentales donde ahora se extienden los océanos,

 

Y también:

 

Si podemos, pues, deducir algo de estos hechos, tenemos que deducir que, donde ahora se extienden los océanos ha habido océanos desde el período más remoto de que tenemos alguna noticia, y, por el contrario, donde ahora existen continentes han existido grandes extensiones de tierra desde el período cámbrico, sometidas indudablemente a grandes oscilaciones de nivel

 

Evidentemente el autor no consideraba la posibilidad de que los continentes se desplazasen…..Sus nociones de geología están hoy anticuadas. ¿Cuánto habrá que esperar para reconocer lo mismo de sus nociones de historia natural?

 

 

570

Looking to the existing oceans, which are thrice as extensive as the land, we see them studded with many islands; but hardly one truly oceanic island (with the exception of New Zealand, if this can be called a truly oceanic island) is as yet known to afford even a remnant of any palaeozoic or secondary formation. Hence, we may perhaps infer, that during the palaeozoic and secondary periods, neither continents nor continental islands existed where our oceans now extend; for had they existed, palaeozoic and secondary formations would in all probability have been accumulated from sediment derived from their wear and tear; and would have been at least partially upheaved by the oscillations of level, which must have intervened during these enormously long periods. If, then, we may infer anything from these facts, we may infer that, where our oceans now extend, oceans have extended from the remotest period of which we have any record; and on the other hand, that where continents now exist, large tracts of land have existed, subjected, no doubt, to great oscillations of level, since the Cambrian period. The coloured map appended to my volume on Coral Reefs, led me to conclude that the great oceans are still mainly areas of subsidence, the great archipelagoes still areas of oscillations of level, and the continents areas of elevation. But we have no reason to assume that things have thus remained from the beginning of the world. Our continents seem to have been formed by a preponderance, during many oscillations of level, of the force of elevation. But may not the areas of preponderant movement have changed in the lapse of ages? At a period long antecedent to the Cambrian epoch, continents may have existed where oceans are now spread out, and clear and open oceans may have existed where our continents now stand. Nor should we be justified in assuming that if, for instance, the bed of the Pacific Ocean were now converted into a continent we should there find sedimentary formations, in recognisable condition, older than the Cambrian strata, supposing such to have been formerly deposited; for it might well happen that strata which had subsided some miles nearer to the centre of the earth, and which had been pressed on by an enormous weight of superincumbent water, might have undergone far more metamorphic action than strata which have always remained nearer to the surface. The immense areas in some parts of the world, for instance in South America, of naked metamorphic rocks, which must have been heated under great pressure, have always seemed to me to require some special explanation; and we may perhaps believe that we see in these large areas the many formations long anterior to the Cambrian epoch in a completely metamorphosed and denuded condition.

 

Considerando los océanos existentes, que son tres veces mayores que la tierra, los vemos salpicados de muchas islas; pero apenas se sabe, hasta ahora, de ninguna isla verdaderamente oceánica -excepto Nueva Zelanda, si es que ésta puede llamarse verdaderamente así- que aporte ni siquiera un resto de alguna formación paleozoica o secundaria. Por consiguiente, quizá podamos deducir que, durante los períodos paleozoico y secundario, no existieron continentes ni islas continentales donde ahora se extienden los océanos, pues, si hubieran existido, se hubiesen acumulado, según toda probabilidad, formaciones paleozoicas y secundarias formadas de sedimentos derivados de su desgaste y destrucción, y éstos, por lo menos en parte, se hubiesen levantado en las oscilaciones de nivel que tienen que haber ocurrido durante estos períodos enormemente largos. Si podemos, pues, deducir algo de estos hechos, tenemos que deducir que, donde ahora se extienden los océanos ha habido océanos desde el período más remoto de que tenemos alguna noticia, y, por el contrario, donde ahora existen continentes han existido grandes extensiones de tierra desde el período cámbrico, sometidas indudablemente a grandes oscilaciones de nivel. El mapa en colores unido a mi libro sobre los Arrecifes de Corales me llevó a la conclusión de que, en general, los grandes océanos son todavía áreas de hundimiento, y los grandes archipiélagos, áreas de oscilación de nivel, y los continentes, áreas de elevación; pero no tenemos razón alguna para suponer que las cosas hayan sido así desde el principio del mundo. Nuestros continentes parecen haberse formado por la preponderancia de una fuerza de elevación, durante muchas oscilaciones de nivel; pero, ¿no pueden, en el transcurso de edades, haber cambiado las áreas de mayor movimiento? En un período muy anterior a la época cámbrica pueden haber existido continentes donde ahora se extienden los océanos, y claros océanos sin límites donde ahora están nuestros continentes. Tampoco estaría justificado el admitir que si, por ejemplo, el lecho del Océano Pacífico se convirtiese ahora en un continente, tendríamos que encontrar allí formaciones sedimentarias, en estado reconocible, más antiguas que los estratos cámbricos, suponiendo que tales formaciones se hubiesen depositado allí en otro tiempo; pues pudiera ocurrir muy bien que estratos que hubiesen quedado algunas millas más cerca del centro de la tierra, y que hubiesen sufrido la presión del enorme peso del agua que los cubre, pudiesen haber sufrido una acción metamórfica mayor que los estratos que han permanecido siempre más cerca de la superficie. Siempre me ha parecido que exigían una explicación especial los inmensos territorios de rocas metamórficas desnudas existentes en algunas partes del mundo, por ejemplo, en América del Sur, que tienen que haber estado calentadas a gran presión, y quizá podamos pensar que en estos grandes territorios contemplamos las numerosas formaciones muy anteriores a la época cámbrica, en estado de completa denudación y metamorfosis.

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Si la teoría es verdadera en el párrafo quingentésimo sexagésimo séptimo de El Origen de las Especies

Si la teoría es verdadera, comienza este párrafo. En ese hipotético caso, no sería una teoría. A las teorías no debe pedirse que sean verdaderas, sino que sean útiles, que muestren relaciones nuevas entre los objetos.

Introduce aquí el autor un problema que todavía hoy da vueltas y al que llama ahora una “formidable objeción”. El problema viene a ser: Si los seres vivos se originan por un cambio gradual del cual desconocemos absolutamente todo, y al cual burdamente estamos dispuestos a atribuir al azar,  entonces no  ha habido tiempo para que tal cambio ocurra. Mejor haga usted una propuesta científica y déjese de metafísica, sería una respuesta prudente a estas disquisiciones.

Interesante la escala temporal propuesta:

 

Sir W. Thompson llega a la conclusión de que la consolidación de la corteza difícilmente pudo haber ocurrido hace menos de veinte millones de años ni más de cuatrocientos, y que probablemente ocurrió no hace menos de noventa y ocho ni más de doscientos. Estos límites amplísimos demuestran lo dudosos que son los datos, y, en lo futuro, otros elementos pueden tener que ser introducidos en el problema.

 

 

567

Consequently, if the theory be true, it is indisputable that before the lowest Cambrian stratum was deposited long periods elapsed, as long as, or probably far longer than, the whole interval from the Cambrian age to the present day; and that during these vast periods the world swarmed with living creatures. Here we encounter a formidable objection; for it seems doubtful whether the earth, in a fit state for the habitation of living creatures, has lasted long enough. Sir W. Thompson concludes that the consolidation of the crust can hardly have occurred less than twenty or more than four hundred million years ago, but probably not less than ninety-eight or more than two hundred million years. These very wide limits show how doubtful the data are; and other elements may have hereafter to be introduced into the problem. Mr. Croll estimates that about sixty million years have elapsed since the Cambrian period, but this, judging from the small amount of organic change since the commencement of the Glacial epoch, appears a very short time for the many and great mutations of life, which have certainly occurred since the Cambrian formation; and the previous one hundred and forty million years can hardly be considered as sufficient for the development of the varied forms of life which already existed during the Cambrian period. It is, however, probable, as Sir William Thompson insists, that the world at a very early period was subjected to more rapid and violent changes in its physical conditions than those now occurring; and such changes would have tended to induce changes at a corresponding rate in the organisms which then existed.

 

Por consiguiente, si la teoría es verdadera, es indiscutible que, antes de que se depositase el estrato cámbrico inferior, transcurrieron largos períodos, tan largos, o probablemente mayores, que el espacio de tiempo que ha separado la edad cámbrica del día de hoy, y, durante estos vastos períodos, los seres vivientes hormigueaban en el mundo. Nos encontramos aquí con una objeción formidable, pues parece dudoso que la tierra, en estado adecuado para habitarla seres vivientes, haya tenido la duración suficiente. Sir W. Thompson llega a la conclusión de que la consolidación de la corteza difícilmente pudo haber ocurrido hace menos de veinte millones de años ni más de cuatrocientos, y que probablemente ocurrió no hace menos de noventa y ocho ni más de doscientos. Estos límites amplísimos demuestran lo dudosos que son los datos, y, en lo futuro, otros elementos pueden tener que ser introducidos en el problema. Míster Croll calcula que desde el período cámbrico han transcurrido aproximadamente sesenta millones de años; pero esto -juzgado por el pequeño cambio de los seres orgánicos desde el comienzo de la época glacial- parece un tiempo cortísimo para los muchos y grandes cambios orgánicos que han ocurrido ciertamente desde la formación cámbrica, y los ciento cuarenta millones de años anteriores apenas pueden considerarse como suficientes para el desarrollo de las variadas formas orgánicas que existían ya durante el período cámbrico. Es, sin embargo, probable, como afirma sir William Thompson, que el mundo, en un período muy remoto, estuvo sometido a cambios más rápidos y violentos en sus condiciones físicas que los que actualmente ocurren, y estos cambios habrían tendido a producir modificaciones proporcionadas en los organismos que entonces existiesen.

 

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El autor reconoce su temeridad en el párrafo quingentésimo sexagésimo quinto de El Origen de las Especies

Afortunadamente,  el autor reconoce de una vez su temeridad por estar tratando de un tema que desconoce. Desafortunadamente,  lo hace cuando ya lleva más de cuarenta párrafos y está dispuesto a seguir durante otros tantos tratando de ese asunto que ignora.

 

565

 

From these considerations, from our ignorance of the geology of other countries beyond the confines of Europe and the United States, and from the revolution in our palaeontological knowledge effected by the discoveries of the last dozen years, it seems to me to be about as rash to dogmatize on the succession of organic forms throughout the world, as it would be for a naturalist to land for five minutes on a barren point in Australia, and then to discuss the number and range of its productions.

 

Por estas consideraciones, por nuestra ignorancia de la Geología de otros países más allá de los confines de Europa y de los Estados Unidos, y por la revolución que han efectuado en nuestros conocimientos paleontológicos los descubrimientos de los doce años últimos, me parece que casi es tan temerario dogmatizar sobre la sucesión de las formas orgánicas en el mundo como lo sería para un naturalista discutir sobre el número y distribución geográfica de las producciones de Australia cinco minutos después de haber desembarcado en un punto estéril de este país.

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Hundimientos y elevaciones, lo obvio y lo incomprensible, en el párrafo quingentésimo quincuagésimo sexto de El Origen de las Especies

Que si, que sí. No cabe duda de que los sedimentos se forman en zonas de hundimiento, o mejor dicho en zonas hundidas. Así, el autor pasa de lo que es obvio a lo que es incomprensible, por ejemplo este final de párrafo:

 

En los períodos de hundimiento del suelo, probablemente se extinguirían muchas formas vivientes; durante los períodos de elevación tendría que haber mucha variación; pero los registros geológicos serían entonces menos perfectos.

 

 

 

 

 

556

Formations rich in fossils of many kinds, and of thickness sufficient to last to an age as distant in futurity as the secondary formations lie in the past, would generally be formed in the archipelago only during periods of subsidence. These periods of subsidence would be separated from each other by immense intervals of time, during which the area would be either stationary or rising; whilst rising, the fossiliferous formations on the steeper shores would be destroyed, almost as soon as accumulated, by the incessant coast-action, as we now see on the shores of South America. Even throughout the extensive and shallow seas within the archipelago, sedimentary beds could hardly be accumulated of great thickness during the periods of elevation, or become capped and protected by subsequent deposits, so as to have a good chance of enduring to a very distant future. During the periods of subsidence, there would probably be much extinction of life; during the periods of elevation, there would be much variation, but the geological record would then be less perfect.

 

Formaciones ricas en fósiles de muchas clases, de grosor suficiente para persistir hasta una edad tan distante en lo futuro como lo son las formaciones secundarias en el pasado, generalmente sólo tienen que formarse en el Archipiélago durante períodos de hundimiento del suelo. Estos períodos de hundimiento han de estar separados entre sí por espacios inmensos de tiempo, durante los cuales el territorio estaría fijo o se levantaría; y mientras se levantase las formaciones fosilíferas tendrían que ser destruídas en las costas más escarpadas casi tan pronto como se acumulasen, por la incesante acción costera, como lo vemos ahora en las costas de América del Sur. Incluso en los mares extensos y de poco fondo del Archipiélago Malayo, durante los períodos de elevación, las capas sedimentarias difícilmente podrían acumularse en gran grosor, ni ser cubiertas ni protegidas por depósitos subsiguientes, de modo que tuviesen probabilidades de resistir hasta un tiempo futuro muy lejano. En los períodos de hundimiento del suelo, probablemente se extinguirían muchas formas vivientes; durante los períodos de elevación tendría que haber mucha variación; pero los registros geológicos serían entonces menos perfectos.

 

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Dificultades insuperables nos impiden llegar a una conclusión justa sobre este punto en el párrafo quingentésimo cuadragésimo cuarto de El Origen de las Especies

El autor encuentra temerarias todas aquellas opiniones que no coinciden en punto y hora con las suyas propias.

 

 

 

544

 

Although each formation may mark a very long lapse of years, each probably is short compared with the period requisite to change one species into another. I am aware that two palaeontologists, whose opinions are worthy of much deference, namely Bronn and Woodward, have concluded that the average duration of each formation is twice or thrice as long as the average duration of specific forms. But insuperable difficulties, as it seems to me, prevent us from coming to any just conclusion on this head. When we see a species first appearing in the middle of any formation, it would be rash in the extreme to infer that it had not elsewhere previously existed. So again, when we find a species disappearing before the last layers have been deposited, it would be equally rash to suppose that it then became extinct. We forget how small the area of Europe is compared with the rest of the world; nor have the several stages of the same formation throughout Europe been correlated with perfect accuracy.

 

Aun cuando cada formación tiene que exigir un lapso de años grandísimo, probablemente cada formación es corta comparada con el período requerido para que una especie se transforme en otra. Ya sé que dos paleontólogos, cuyas opiniones son dignas del mayor respeto, Bronn y Woodward, han llegado a la conclusión de que el promedio de duración de cada formación es igual a dos o tres veces el promedio de duración de las formas específicas; pero dificultades insuperables, a mi parecer, nos impiden llegar a una conclusión justa sobre este punto. Cuando vemos que una especie aparece por vez primera en medio de una formación cualquiera, sería en extremo temerario deducir que esta especie había no existido anteriormente en parte alguna; y, del mismo modo, cuando vemos que una especie desaparece antes de que se hayan depositado las últimas capas, sería igualmente temerario suponer que la especie se extinguió entonces. Olvidamos lo pequeño de la superficie de Europa, comparada con el resto del mundo, y que los diferentes pisos de una misma formación no han sido tampoco correlativos en toda Europa con completa exactitud.

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Ausencia de variedades intermedias en el párrafo quingentésimo cuadragésimo tercero de El Origen de las Especies

El autor buscará con tesón lo que desea encontrar: Variedades intermedias. Si no las encuentra,  entonces buscará justificaciones de su ausencia. Todo antes de admitir que pueda haber un cambio súbito, que sea incompatible con la gradualidad que el propone sin haberla demostrado en ningún momento.  Los ejemplos que da están muy poco documentados.

 

ON THE ABSENCE OF NUMEROUS INTERMEDIATE VARIETIES IN ANY SINGLE FORMATION.

543 

 From these several considerations it cannot be doubted that the geological record, viewed as a whole, is extremely imperfect; but if we confine our attention to any one formation, it becomes much more difficult to understand why we do not therein find closely graduated varieties between the allied species which lived at its commencement and at its close. Several cases are on record of the same species presenting varieties in the upper and lower parts of the same formation. Thus Trautschold gives a number of instances with Ammonites, and Hilgendorf has described a most curious case of ten graduated forms of Planorbis multiformis in the successive beds of a fresh-water formation in Switzerland. Although each formation has indisputably required a vast number of years for its deposition, several reasons can be given why each should not commonly include a graduated series of links between the species which lived at its commencement and close, but I cannot assign due proportional weight to the following considerations. 

 

Ausencia de variedades intermedias numerosas en cada formación separada

 

Por estas diferentes consideraciones resulta indudable que los registros geológicos, considerados en conjunto, son sumamente imperfectos; pero, si limitamos nuestra atención a una formación, es mucho más difícil comprender por qué no encontramos en ella series graduales de variedades entre las especies afines que vivieron al principio y al final de la formación. Se han descrito diferentes casos de una misma especie que presenta variedades en las partes superiores e inferiores de la misma formación; así, Trautschold cita varios ejemplos de Ammonites, y también Hilgendorf ha descrito un caso curiosísimo de diez formas graduales de Planorbis multiformis en las capas sucesivas de una formación de agua dulce de Suiza. Aun cuando cada formación ha requerido, indiscutiblemente, un número grandísimo de años para su depósito, pueden darse diferentes razones de por qué comúnmente cada formación no ha de comprender una serie gradual de eslabones entre las especies que vivieron al principio y al final, aunque no pueda determinar yo el debido valor relativo de las consideraciones siguientes.

 

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Preterición en el párrafo quingentésimo cuadragésimo segundo de El Origen de las Especies

Dice el autor:

 

Durante los períodos de elevación, aumentará la extensión de la tierra y de las partes adyacentes de mar muy poco profundas, y muchas veces se formarán nuevas estaciones, circunstancias todas ellas favorables, como antes se explicó, para la formación de nuevas especies y variedades; pero durante estos períodos habrá generalmente un blanco en los registros geológicos.

 

 

Pero no indica cuándo ha explicado antes que estas circunstancias sean favorables para la formación de nuevas especies. Tampoco ha mencionado un solo ejemplo de ello. Además al decir para la formación de nuevas especies y variedades; viene a establecer una falsa equivalencia entre especie y variedad.

 

 

 

542

One remark is here worth a passing notice. During periods of elevation the area of the land and of the adjoining shoal parts of the sea will be increased and new stations will often be formed—all circumstances favourable, as previously explained, for the formation of new varieties and species; but during such periods there will generally be a blank in the geological record. On the other hand, during subsidence, the inhabited area and number of inhabitants will decrease (excepting on the shores of a continent when first broken up into an archipelago), and consequently during subsidence, though there will be much extinction, few new varieties or species will be formed; and it is during these very periods of subsidence that the deposits which are richest in fossils have been accumulated.

Hay una observación que merece mencionarse de pasada. Durante los períodos de elevación, aumentará la extensión de la tierra y de las partes adyacentes de mar muy poco profundas, y muchas veces se formarán nuevas estaciones, circunstancias todas ellas favorables, como antes se explicó, para la formación de nuevas especies y variedades; pero durante estos períodos habrá generalmente un blanco en los registros geológicos. Por el contrario, durante los movimientos de hundimiento, la superficie habitada y el número de habitantes disminuirán -excepto en las costas de un continente al romperse, formando un archipiélago- y, por consiguiente, durante el hundimiento, aunque habrá muchas extinciones, se formarán pocas variedades y especies nuevas, y precisamente durante estos mismos períodos de depresión es cuando se han acumulado los depósitos que son más ricos en fósiles.

 

 

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Algo de confusión en el párrafo quingentésimo cuadragésimo primero de El Origen de las Especies

Resulta difícil comprender el principio de este párrafo:

 

Míster Hopkins expresa también su creencia de que las capas sedimentarias de extensión horizontal considerable rara vez han sido destruidas por completo. Pero todos los geólogos, excepto los pocos que creen que nuestros esquistos metamórficos y rocas plutónicas formaron el núcleo primordial del globo, admitirán que estas últimas rocas han sido enormemente denudadas, pues es casi imposible que estas rocas se hayan solidificado y cristalizado mientras estuvieron descubiertas, aunque, si la acción metamórfica ocurrió en las grandes profundidades del océano, la primitiva capa protectora puede no haber sido muy gruesa

 

¿Quiénes son esos pocos geólogos que creen que nuestros esquistos metamórficos y rocas plutónicas formaron el núcleo primordial del globo?

 

¿Cuáles las rocas que han sido enormemente denudadas?

 

¿Qué tiene que ver lo que dice al principio, es decir “que las capas sedimentarias de extensión horizontal considerable rara vez han sido destruidas por completo” con lo que dice a continuación?

Con todo esto quiere el autor indicar, al parecer,  que enormes regiones de rocas sedimentarias han desaparecido de su posición original.

 

541

Mr. Hopkins also expresses his belief that sedimentary beds of considerable horizontal extent have rarely been completely destroyed. But all geologists, excepting the few who believe that our present metamorphic schists and plutonic rocks once formed the primordial nucleus of the globe, will admit that these latter rocks have been stripped of their covering to an enormous extent. For it is scarcely possible that such rocks could have been solidified and crystallised while uncovered; but if the metamorphic action occurred at profound depths of the ocean, the former protecting mantle of rock may not have been very thick. Admitting then that gneiss, mica-schist, granite, diorite, etc., were once necessarily covered up, how can we account for the naked and extensive areas of such rocks in many parts of the world, except on the belief that they have subsequently been completely denuded of all overlying strata? That such extensive areas do exist cannot be doubted: the granitic region of Parime is described by Humboldt as being at least nineteen times as large as Switzerland. South of the Amazon, Boue colours an area composed of rocks of this nature as equal to that of Spain, France, Italy, part of Germany, and the British Islands, all conjoined. This region has not been carefully explored, but from the concurrent testimony of travellers, the granitic area is very large: thus Von Eschwege gives a detailed section of these rocks, stretching from Rio de Janeiro for 260 geographical miles inland in a straight line; and I travelled for 150 miles in another direction, and saw nothing but granitic rocks. Numerous specimens, collected along the whole coast, from near Rio de Janeiro to the mouth of the Plata, a distance of 1,100 geographical miles, were examined by me, and they all belonged to this class. Inland, along the whole northern bank of the Plata, I saw, besides modern tertiary beds, only one small patch of slightly metamorphosed rock, which alone could have formed a part of the original capping of the granitic series. Turning to a well-known region, namely, to the United States and Canada, as shown in Professor H.D. Rogers’ beautiful map, I have estimated the areas by cutting out and weighing the paper, and I find that the metamorphic (excluding the “semi-metamorphic”) and granite rocks exceed, in the proportion of 19 to 12.5, the whole of the newer Palaeozoic formations. In many regions the metamorphic and granite rocks would be found much more widely extended than they appear to be, if all the sedimentary beds were removed which rest unconformably on them, and which could not have formed part of the original mantle under which they were crystallised. Hence, it is probable that in some parts of the world whole formations have been completely denuded, with not a wreck left behind.

 

Míster Hopkins expresa también su creencia de que las capas sedimentarias de extensión horizontal considerable rara vez han sido destruidas por completo. Pero todos los geólogos, excepto los pocos que creen que nuestros esquistos metamórficos y rocas plutónicas formaron el núcleo primordial del globo, admitirán que estas últimas rocas han sido enormemente denudadas, pues es casi imposible que estas rocas se hayan solidificado y cristalizado mientras estuvieron descubiertas, aunque, si la acción metamórfica ocurrió en las grandes profundidades del océano, la primitiva capa protectora puede no haber sido muy gruesa. Admitiendo que el gneis, micasquisto, granito, diorita, etc., estuvieron primero necesariamente cubiertos, ¿cómo podemos explicar las grandes extensiones desnudas de estas rocas en muchas partes del mundo, si no es en la suposición de que han sido posteriormente denudadas de todos los estratos que las cubrían? Que existen estos grandes territorios, es indudable. Humboldt describe la región granítica de Parima como diez y nueve veces, por lo menos, mayor que Suiza. Al sur del Amazonas, Bone pinta un territorio compuesto de rocas de esta naturaleza igual a España, Francia, Italia, parte de Alemania y las Islas Británicas juntas. Esta región no ha sido explorada cuidadosamente; pero, según testimonios concordes de los viajeros, el área granítica es enorme; así, von Eschwege da un corte detallado de estas rocas, que, partiendo de Río de Janeiro, se extiende 260 millas geográficas, tierra adentro, en línea recta, y yo recorrí 150 millas en otra dirección, y no vi nada más que rocas graníticas. Examiné numerosos ejemplares recogidos a lo largo de toda la costa, desde cerca de Río de Janeiro hasta la desembocadura del río de la Plata, o sea una distancia de 1.100 millas geográficas, y todos ellos pertenecían a esta clase de rocas. Tierra adentro, a lo largo de toda la orilla norte del río de la Plata, no vi, aparte de capas modernas terciarias, más que un pequeño manchón de rocas ligeramente metamórficas, que pudieron haber formado parte de la cubierta primitiva de las series graníticas. Fijándonos en una región bien conocida, en los Estados Unidos y Canadá, según se ve en el hermoso mapa del profesor H. D. Rogers, he valuado las expansiones, recortándolas y pesando el papel, y he encontrado, que las rocas graníticas y metamórficas -excluyendo las semimetamórficas- exceden, en la relación de 19 a 12,5, al conjunto de las formaciones paleozoicas superiores. En muchas regiones se encontraría que las rocas metamórficas y graníticas están mucho más extendidas de lo que parece, si se quitasen todas las capas sedimentarias que están sobre ellas discordantes, y que no pudieron formar parte del manto primitivo bajo el cual aquéllas cristalizaron. Por consiguiente, es probable que, en algunas partes de la tierra, formaciones enteras hayan sido completamente denudadas sin que haya quedado ni un vestigio.

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Observaciones sagaces de Mr. Hopkins en el párrafo quingentésimo cuadragésimo de El Origen de las Especies

Un conjunto de obviedades se acumulan en este párrafo. Efectivamente si el mar no es profundo, los depósitos de sedimentos no pueden ser muy grandes. Menor que la profundidad en la que se formase, indica sabiamente el autor. Cierto. No se entiende muy bien a dónde quiere ir a parar Mr. Hopkins……

 

 

540

These remarks apply chiefly to littoral and sublittoral deposits. In the case of an extensive and shallow sea, such as that within a large part of the Malay Archipelago, where the depth varies from thirty or forty to sixty fathoms, a widely extended formation might be formed during a period of elevation, and yet not suffer excessively from denudation during its slow upheaval; but the thickness of the formation could not be great, for owing to the elevatory movement it would be less than the depth in which it was formed; nor would the deposit be much consolidated, nor be capped by overlying formations, so that it would run a good chance of being worn away by atmospheric degradation and by the action of the sea during subsequent oscillations of level. It has, however, been suggested by Mr. Hopkins, that if one part of the area, after rising and before being denuded, subsided, the deposit formed during the rising movement, though not thick, might afterwards become protected by fresh accumulations, and thus be preserved for a long period.

 

Estas observaciones se aplican principalmente a los depósitos litorales y sublitorales.  En el caso de un mar extenso y poco profundo, tal como el de una gran parte del Archipiélago Malayo, donde la profundidad oscila entre 30 ó 40 y 60 brazas, podría constituirse una formación muy extensa durante un período de elevación y, sin embargo, no sufrir mucho por la denudación durante su lenta emersión; pero el grosor de la formación no podría ser grande, pues, debido al movimiento de elevación, tendría que ser menor que la profundidad en la que se formase; tampoco estaría el depósito muy consolidado ni cubierto por formaciones superpuestas, de modo que corriera mucho peligro de ser desgastado por la acción de la atmósfera y por la acción del mar en las siguientes oscilaciones de nivel. Sin embargo, míster Hopkins ha indicado que si una parte de la extensión, después de emerger y antes de ser denudada, se hundiese de nuevo, los depósitos formados durante el movimiento de elevación, aunque no serían gruesos, podrían después quedar protegidos por acumulaciones nuevas, y de este modo conservarse durante un largo período.

 

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