‘Progreso’

Hoy, 18 de enero de 2016

Ayer  nos enviaba Víctor Pacheco desde Venezuela tres videos bien interesantes.  En ellos  se advertía de los riesgos del abuso del lenguaje. El abuso del lenguaje y su contaminación con eufemismos, oxímoron, obrepciones y subrepciones, es algo habitual en nuestros días. Empero, no por ser algo frecuente deja de ser peligrosísimo. El abuso del lenguaje conduce a  la incomunicación, pero para el totalitarismo es, asímismo, una herramienta de dominación.

En el video de hoy, también enviado por Víctor Pacheco y realizado por el mismo equipo de uno de los anteriores, se nos presenta una posible situación en un mundo corrmpido por un lenguaje inútil y viciado. ¿Nos encontramos lejos de esa situación? Algunos diríamos que ya hemos pasado por ahí o por situaciones semejantes…

 

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La persuasión en la construcción de la ciencia contemporánea en México: Los casos de Martín de Sessé Lacasta e Isaac Ochoterena Mendieta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El triunfo, el éxito de una obra o de un autor científico, no siempre es resultado de una aportación real a los campos del conocimiento, sino que a menudo es debido a una oportunidad histórica: Encontrarse en el lugar adecuado en el momento preciso.

Por ejemplo el libro principal de Darwin y fundador del darwinismo se titula Sobre el Origen de las Especies por Medio de la Selección Natural o la Preservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida. En su prólogo el autor reconoce haberse inspirado en Malthus, un obscuro economista del Imperio Británico. La obra, carente de novedad científica y de resultados experimentales originales, busca constantemente confundir especie con variedad, ignorando la obra de los principales naturalistas. A tal fin está llena de errores y juegos de palabras, pero no obstante ha triunfado por inspirar un modelo de vida útil y acorde con los principios del liberalismo.

Muchos autores han triunfado en sus carreras por oportunismo. Pero el oportunismo no es inocente sino que está asociado con el apoyo de grupos de presión, redes de poder, lobbies, de tal manera que la ciencia queda convertida en política y la claridad y objetividad desaparecen.

El análisis de los ejemplos históricos en autores como Ochoterena y Sessé permite obtener las herramientas precisas para distinguir a los verdaderos protagonistas de los avances científicos de otros, cuyo papel histórico es más dudoso y ha de encontrarse entre los políticos o, para ser más críticos, entre los impostores.

No hemos estudiado casos históricos por una contemplación caprichosa del pasado. El estudio del pasado aporta las herramientas que nos permiten analizar el presente y orientar el futuro.

La persuasión en la construcción de la ciencia contemporánea en México: Los casos de Martín de Sessé Lacasta e Isaac Ochoterena Mendieta. PDF gratuito

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El optimismo de los eunucos, según don Pío Baroja

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leyendo ayer el libro de Don  Pío Baroja titulado Juventud, Egolatría llegaba a unos párrafos que me parecen que ni pintados para celebrar el día de San Alberto Magno, patrono de los científicos (mañana, 15 de noviembre). El texto es de una sorprendente actualidad que indica que aquello que vió Baroja era el embrión de lo que hoy tenemos.

Los párrafos son los siguientes:

 

En un libro de consejos a los investigadores de Ramón y Cajal, libro de una tartufería desagradable, este histólogo, que como pensador siempre ha sido de una mediocridad absoluta, habla de cómo debe ser el joven sabio, ]o mismo que la Constitución de 1812 hablaba de cómo debía ser el ciudadano español.

Sabemos cómo debo ser el joven sabio; sereno, optimista, tranquilo… y con diez o doce sueldos.

 Me han dicho algunos amigos que en la Institución libre de enseñanza de Madrid, donde se intenta dar una orientación artística a los alumnos, se hace tácitamente una clasificación de la importancia de las artes; primero, la pintura; después, la música, y, por último, la literatura.

 Fijándose en la intención que puede tener este orden, se ve que su objeto es no dar al estudiante motivos de pesimismo. Claro, no es contemplando telas viejas pintadas con aceite de linaza, ni con el chim… bum… bum.  de la música, como saldrán descontentos; pero ¡qué sé yo! En un país como España, creo que vale más que haya descontentos que no señoritos correctísimos que vayan al laboratorio con una blusa muy limpia, hablen del Greco y de Cezanne y de la Novena sinfonía  y no protesten, porque detrás de esta corrección se adivina el optimismo de los eunucos.

 

Pío Baroja. Juventud, egolatría.

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Substituto de la religión: Una interpretación parcialmente correcta del El Origen de las Especies por Juan Benet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Benet, que no había leído el Origen de las Especies, se refería en una entrevista a la Ciencia como Aparato de Convicciones.

En su libro titulado Londres Victoriano, este autor dedica unos párrafos memorables al Origen de las Especies, libro que, repetimos, no había leído, y por tanto no podía entender.

No obstante acierta en algunos de sus comentarios y destaca realmente lo que es esta obra: Un acontecimiento capital de la Época victoriana.  Empero, se equivoca al decir que el libro resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas. No hay ni una sola investigación biológica original en este libro.

Acierta plenamente en otros puntos de los que resumimos dos:

  1. El libro estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo
  2. Suponía la destrucción de los fundamentos de la religión, del Estado, de la familia y del orden social.

 

Pero lean ustedes estos párrafos, obra cumbre de la escritura sintética, por si pudiese habérsenos escapado algún otro aspecto importante, que seguro será digno de mención y crítica en posteriores ocasiones. Y fíjense sobre todo en los errores y en los aciertos al hablar de El Origen de las Especies, un libro, dice,… que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas, lo cual es falso…y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas. Y esto último es cierto a medias, un libro destinado a desplazar una serie de doctrinas mítico-religiosas, cierto. Pero con… ¿con una teoría científica? No. Eso no es posible. Las doctrinas mítico-religiosas sólo pueden ser reemplazadas por otras doctrinas mítico-religiosas. Se equivoca de nuevo Benet. En el libro de Darwin no había teoría científica ni formulación lógica alguna.

Como bien dice al final de estos párrafos,  se trataba de algo que habían entendido bien las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras. Se trataba  de sentar las bases para la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social. Lo dicho. Lean, piensen y comenten…

….Comienza la cita de Londres victoriano…

Ciertamente, en sus últimos años Alberto había podido asistir a una auténtica erupción de la energía, del talento y del coraje de su pueblo; a un renacimiento —por segunda vez en el siglo— de la ciencia, de la industria y del arte. Cuando en el último cuarto de siglo Oscar Wilde acuñó el concepto de “Renacimiento inglés”, como tema central de sus conferencias en Gran Bretaña y Estados Unidos se estaba sin duda refiriendo a las grandes señales que había en la década de su nacimiento. En el año 1858 se procedió a la botadura del Great Eastern, un monstruo de hierro de 20 000 toneladas de desplazamiento, sólo superado en el siglo XX, que podía transportar 4 000 pasajeros alojados en cinco cubiertas y depositarlos al otro lado del Atlántico en cuatro días de navegación, aunque nunca llegó a hacerlo; Wallace y Darwin impartían sus primeras lecciones sobre la selección natural que apenas despertaron unas pocas controversias entre los especialistas: Maxwell enunciaba las leyes del campo electromagnético. Thompson, posteriormente lord Kelvin, definía los límites térmicos del universo. En aquellos años Dickens publica Tiempos difíciles, Pequeña Dorrit, La historia de dos ciudades y Grandes esperanzas; George Eliot, las Escenas de la vida clerical, Silas Marner y Adam Bede; Stevenson, La isla del tesoro, y De Quincey, la versión final de Las confesiones de un opiómano inglés: Fitzgerald,  la traducción de Rubbaiyat de Ornar Khayyam, y Morris, La defensa de Guenevere al tiempo que funda su compañía de textiles. Millais pinta Sir Isumbras, Vale of Rest y Autumn Leaves. Whistler At the Piano; Scott construye la capilla del colegio de Exeter. Stevens el monumento a Wellington y Landseer los leones de la columna de Nelson, un aditamento que en lo sucesivo se considerará obligado para toda clase de parlamentos, puentes, bancos y muscos. Speke descubre y explora el lago Nyanza y Livingstone el Nyassa; Stanley, en busca de este último, descubre las fuentes del Nilo.

Pero sin duda el acontecimiento capital de entonces fue la publicación por Darwin de El Origen de las Especies, un libro que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas.

No es fácil imaginar hoy en día una polémica que se trasladó hacia los principios morales y religiosos en que reposaba la sociedad en lugar de centrarse sobre los hechos o las familias de hechos estudiados por Darwin y reunidos todos en una única y lógica formulación. En el pasado, la ciencia era una actividad un tanto marginal y esotérica, casi una actividad de brujos, sus hallazgos sólo tenían una limitada aplicación en la vida social, y de hecho la ciudad y el campo podían vivir ajenos a ellos, y si sus teorías chocaban con las doctrinas oficiales bastaba con declararlas heréticas y dejar que siguiera el curso de la historia. Pero la Ilustración, los progresos y descubrimientos  científicos de los siglos XVIII y XIX y la Revolución Industrial, habían hecho de la ciencia, sobre todo de la experimental, uno de los pilares de la sociedad, tan imprescindible como los otros. En tiempos de Darwin, un conflicto entre ciencia y doctrina ofrecía ya pocas posibilidades de componendas y obligaba a elegir. La teoría de la evolución fue recibida con horror por las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras- persuadidas de que cualquier hipótesis contraria a la creación del mundo por seis actos de potestad divina en seis días de una semana muy cargada de trabajo, suponía la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social.

…Fin de la cita.

 

Bibliografía

Benet, J. 1989. Londres victoriano. Editorial Planeta. Barcelona.

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El plagio de Darwin en El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Le fait est que Lamarck est le père de M. Darwin. Il a commencé son système.
Toutes les idées de Lamarck sont, au fond, celles de M. Darwin.
M. Darwin ne le dit pas d’abord; il a trop d’art pour cela.
Il effaroucherait son lecteur, et il veut le séduire;
mais, quand il juge le moment venu, il le dit nettement et formellement.

 

(El hecho es que Lamarck fue el padre del señor Darwin. Fue él quien comenzó su sistema.
Todas las ideas de Lamarck son, básicamente, las de Mr. Darwin.
Mr. Darwin no lo dijo primero, él tenía demasiado arte para decirlo.
Habría espantado a sus lectores, y lo que quería era seducirlos
pero llegado el momento, lo dice clara y formalmente. )

Pierre Flourens (1794-1867). En Examen du libre de M. Darwin sur l’Origine des Espèces.


 

 

 

 

 

  















It is 100 per cent proven that Darwin committed  plagiarism. Dr Mike Sutton (1959- ). 

http://patrickmatthew.com/ 

 

 

 

 

 

 

 

Remember:

 After having demonstrated to the fanatics that they are wrong, it is necessary not forget that they want to be wrong.


				
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Bad news for the Darwinist sector

 

Dr Michael (Mike) Sutton, criminologist, is the founding General Editor of the Internet open access Journal of Criminology. As a Reader in Criminology, he teaches hi-tech crime and crime reduction, and is founding Director of the Centre for the Study and Reduction of Hate Crimes at Nottingham Trent University. In the field of Hate Crimes, Sutton has published journal articles on the subject of inter-racial relationships, hate-crimes and associated violence.

Since 2014, Dr Michael Sutton has been writing about the results of his academic research into the discovery of natural selection.  This led to an investigation of possible plagiarism by Darwin and Wallace of the prior-published original ideas a previous author: Patrick Matthew.

Sutton’s work will lead to two spectacular results. The first has already come and it is the fact-led demonstration that Darwin and Wallace ‘more-likely-than-not’ copied from Matthew without giving any credit. In Science, as a principle, something has to be demonstrated even if it appears obvious. Although the fact that Darwin and Wallace copied may appear obvious, the conclusive proof by Dr Sutton consists of a valuable series of documents obtained with new technologies. Results have been published by diverse means:

A book: Nullius in Verba: Darwin’s Greatest Secret. Published as an e-book by Thinker Media USA

A research article: On Knowledge Contamination: New Data Challenges Claims of Darwin’s and Wallace’s Independent Conceptions of Matthew’s Prior-Published Hypothesis

 

This article is now an interesting research resource in itself since it seems that one of the journal’s expert and eminent Darwinist advisors, Dr John van Wyhe, resigned in the wake of the journal publishing the proven facts that Darwin lied about the prior-readership of Matthew’s book.

The Blog:

http://patrickmatthew.com/

Among this information it is highly recommended to read Dr Sutton’s letter to the Royal Society:

http://patrickmatthew.com/protest%20to%20the%20royal%20society.html

Besides all results, Dr Sutton is also the protagonist of a verbal diatribe with Wikipedia, demonstrating again that 1) Wikipedia is the Newspeak Dictionary, the prophecy that Orwell published in his novel 1984,  and 2) that the Wikipedia editors have an enormous interest to support by keeping afloat now proven lies, fallacies, myths and other deceits disseminated by Darwin scholars.

Dr Sutton’s second discovery – is one that he does not agree with at all – but in my opinion is yet to come. And when it does come, it will fall down by its own weight as soon as the first one has had the necessary diffusion.

The second discovery will consist of the fact that what Darwin and Wallace, neither of them being professional scientists, copied from Matthew; and that they tried to pass for a scientific theory something that does not have any value in science. Nature does not select and the concept of Natural Selection is simply a mistake that is compelling only because it plays so well on words.

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La huella de Huxley en el párrafo octingentésimo vigésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

Hace tiempo que terminamos de comentar párrafo a párrafo el Origen de las Especies, una larga y amarga tarea que nos ha llevado varios años. Empero, esto no excluye volver sobre algún párrafo en los casos en los que una eventual re-lectura pueda ofrecer algo interesante.

Como decíamos al comentar los párrafos finales, estos contienen grandes dosis de arrogancia y faltas de respeto inauditas para con la Historia Natural y la Taxonomía. Es increible que estos párrafos permanezcan de esta manera sin que sean sometidos a una crítica constante.

Por otra parte es en algunos de estos párrafos en donde se demuestra que Darwin no escribió solo su libro. Ni mucho menos. En ellos la huella de Huxley es evidente. Su estilo pomposo y retórico, sus metáforas, su acritud al presentar la Historia Natural como una disputa constante entre los evolucionistas y los creacionistas. No hay que olvidar que fue Huxley quien defendió a Darwin de las críticas de el origen y que su función a lo largo del proceso de difusión del libro fue indiscutible. Pensamos asimismo que Huxley tuvo un papel indiscutible en la redacción de sus párrafos. Por ejemplo en este, donde dice:

 

 

827.

 

Several eminent naturalists have of late published their belief that a multitude of reputed species in each genus are not real species; but that other species are real, that is, have been independently created. This seems to me a strange conclusion to arrive at. They admit that a multitude of forms, which till lately they themselves thought were special creations, and which are still thus looked at by the majority of naturalists, and which consequently have all the external characteristic features of true species—they admit that these have been produced by variation, but they refuse to extend the same view to other and slightly different forms. Nevertheless, they do not pretend that they can define, or even conjecture, which are the created forms of life, and which are those produced by secondary laws. They admit variation as a vera causa in one case, they arbitrarily reject it in another, without assigning any distinction in the two cases. The day will come when this will be given as a curious illustration of the blindness of preconceived opinion. These authors seem no more startled at a miraculous act of creation than at an ordinary birth. But do they really believe that at innumerable periods in the earth’s history certain elemental atoms have been commanded suddenly to flash into living tissues? Do they believe that at each supposed act of creation one individual or many were produced? Were all the infinitely numerous kinds of animals and plants created as eggs or seed, or as full grown? and in the case of mammals, were they created bearing the false marks of nourishment from the mother’s womb? Undoubtedly some of these same questions cannot be answered by those who believe in the appearance or creation of only a few forms of life or of some one form alone. It has been maintained by several authors that it is as easy to believe in the creation of a million beings as of one; but Maupertuis’ philosophical axiom “of least action” leads the mind more willingly to admit the smaller number; and certainly we ought not to believe that innumerable beings within each great class have been created with plain, but deceptive, marks of descent from a single parent.

 

Varios naturalistas eminentes han manifestado recientemente su opinión de que una multitud de supuestas especies dentro de cada género no son especies reales; pero que otras especies son reales, esto es, que han sido creadas independientemente. Esto me parece que es llegar a una extraña conclusión. Admiten que una multitud de formas, que hasta hace poco creían ellos mismos que eran creaciones especiales, y que son consideradas todavía así por la mayor parte de los naturalistas, y que, por consiguiente, tienen todos los rasgos característicos extremos de verdaderas especies; admiten, sí, que éstas han sido producidas por variación, pero se niegan a hacer extensiva la misma opinión a otras formas poco diferentes. Sin embargo, no pretenden poder definir, y ni siquiera conjeturar, cuáles son las formas orgánicas creadas y cuáles las producidas por leyes secundarias. Admiten la variación como una vera causa en un caso; arbitrariamente la rechazan en otro, sin señalar ninguna distinción entre ambos. Vendrá el día en que esto se citará como un ejemplo de la ceguera de la opinión preconcebida. Estos autores parecen no asombrarse más de un acto milagroso o de creación que de un nacimiento ordinario. Pero ¿creen realmente que en innumerables períodos de la historia de la Tierra ciertos átomos elementales han recibido la orden de formar de repente tejidos vivientes? ¿Creen que en cada supuesto acto de creación se produjeron muchos o un individuos? Las infinitas clases de animales y plantas ¿fueron creadas todas como huevos o semillas, o por completo desarrolladas? Y, en el caso de los mamíferos, ¿fueron éstos creados llevando la falsa señal de la nutrición por el útero de la madre? Indudablemente, algunas de estas mismas preguntas no pueden ser contestadas por los que creen en la aparición o creación de sólo un corto número de formas orgánicas o de alguna forma solamente. Diversos autores han sostenido que es tan fácil creer en la creación de un millón de seres como en la de uno; pero el axioma filosófico de Maupertuis, de la menor acción nos lleva con más gusto a admitir el menor número, y ciertamente no necesitamos creer que han sido creados innumerables seres dentro de cada una de las grandes clases con señales patentes, pero engañosas, de ser descendientes de un solo antepasado.

Lectura aconsejada:

 

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Esas cosas que los ingleses han impuesto en todo lugar, según don Pío Baroja

 

 

Para una buena crítica sobre los ingleses nada mejor que sus propios literatos. Así, por ejemplo David Herbert Lawrence, en su obra Mujeres Enamoradas, indicaba que en Inglaterra nunca se bajaba el pistón;  Henry James nos hacía ver que a los ingleses no les gustan las situaciones netas, observación que resultaba de gran interés en el ámbito del darwinismo y la Biología Evolutiva;  Orwell nos recordaba, entre otras cualidades,  su mundialmente famosa hipocresía, su sonambulismo y su incapacidad para la filosofía.

Particularmente graciosa era la cuestión moral en manos de Henry James, quien en su obra “La Copa Dorada”,  relaciona la moral de los ingleses con aquello  que puede ser su base y sustento: las tazas de té. La relación es sencilla y directa: A más té, más moral.

Pero también hay jugosos comentaristas del temperamento inglés fuera de los confines de la isla, en el continente. Así en su obra Las ciudades, Pio Baroja nos recuerda cuatro cosas que los ingleses han impuesto en todo lugar:

  1. Las salsas embotelladas
  2. La carne sangrante
  3. La frialdad clásica en los hoteles y… ¿Cómo no? Unas páginas antes:
  4. El pragmatismo darwiniano, al que César Moncada presume ante su amigo Alzugaray de haberle añadido algunos matices.

 

Imagen de #SapereCondiviso

 

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¿Será la religión una cuestión de élites?

En su entrada titulada Relationship between religion and science, Wikipedia contiene una información que la confirma como lo que hace tiempo venimos advirtiendo: La pesadilla que Orwell predijo en su novela 1984: El Diccionario de Neolengua.

A fecha de hoy (11 de febrero de 2016), al tratar sobre la relación entre Religión y Ciencia indica:

While the conflict thesis remains popular for the public, it has lost favor among most contemporary historians of science and the majority of scientists in elite universities in the US do not hold a conflict view.

 

Es decir:

 

Mientras la tesis del conflicto sigue siendo popular, ha perdido el favor de los historiadores contemporáneos de la ciencia y de la mayoría de los científicos en las universidades de élite de los Estados Unidos, quienes no mantienen tal visión del conflicto.

 

Ahora bien: ¿Por qué la plebe, la gente, la pobre gente, mantiene esa visión de la relación entre Religión y Ciencia como un conflicto?

¿No será acaso porque el Partido se ha empeñado en ello?. ¿No será porque la autoridad, representada entre otros por el Diccionario de Neolengua ha decidido que los pobres no tienen derecho a una Religión que no sea la de la Ciencia o la de la Evolución?

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¿Es compatible la Ciencia con la Academia?

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