‘Sectarismo’

Oxymorondictionary 6ª edición. Más de 700 expresiones sin significado.

#oxymorondictionary 6ª edición. Marzo 2020

Sixth edition March 2020

Más de 700 expresiones sin significado alguno

 

Accidente premeditado

Actividad pasiva

Actuar con naturalidad

Adicciones sanas

ADN del Estado

Aduaneros sin fronteras

Agree to disagree

Agricultura ecológica

Agricultura de conservación

Agujero de color

Ajuste fiscal

Alarma discreta

Albóndiga celular

Aldea global

Algoritmo evolutivo

Alternative facts

Altruismo egoísta

Amabilidad impuesta

Ambigüedad explícita

Amigos de Facebook

Amor eterno

Amor libre

Analogía de diferencias

Anarco-capitalismo

Ángeles del infierno

Apatía aguda

Arbeit macht frei

Arquitectura culinaria

Aristocracia para todos

(más…)

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Los nuevos epicúreos. Comentario del libro La invención de la naturaleza, el nuevo mundo de Alexander von Humboldt, por Andrea Wulf Ed. Taurus, 2016.

 

Los nuevos epicúreos

Comentario del libro La invención de la naturaleza, el nuevo mundo de Alexander von Humboldt, por Andrea Wulf

Ed. Taurus, 2016.

 

Emilio Cervantes y José Francisco Bravo

 

Andrea Wulf, que según indica la solapa de este libro, da clases de Historia del Diseño en el Royal College of Art, en Londres, ha escrito un libro sobre Alexander von Humboldt, una vaca sagrada, es decir y según una acepción al uso en la Real Academia Española de la Lengua,  una persona que, a lo largo del tiempo, ha adquirido en su profesión una autoridad y un prestigio que la hacen socialmente intocable.

Para realizar este comentario hemos leído el libro de Andrea Wulf como recomendaba Nietzsche en su libro “El crepúsculo de los ídolos”, es decir con un martillo,  para ver como resuena la figura de Humboldt e indirectamente escuchar también el eco de las figuras de otros personajes históricos que le son próximos, en particular Charles Darwin.

A pesar de que el libro de Wulf tiene muchas páginas de bibliografía y en sus notas aparecen todavía más documentos, hay aspectos que han permanecido intactos. Algunos de ellos son muy importantes como los que se refieren a quién apoyó a Humboldt para que el Rey de España, Carlos IV le diese el pasaporte que le permitía viajar libremente por Hispanoamérica.

 

Dice en la página 71 que los propios españoles se sorprendieron ante la decisión del rey, pero no da ninguna referencia al respecto. Don Mariano Luis de Urquijo, Secretario de Estado y del Despacho de Carlos IV entre 1798 y 1800, fue quien expidió el pasaporte, según se ve en la fotografía, aunque este aspecto no se comenta en el texto. No sabemos con qué apoyos contaría Humboldt además del de Urquijo. Sabemos que no fueron, al menos directamente, ni el Conde de Floridablanca ni el Conde de Aranda, pues en la fecha de expedición del pasaporte estaba el primero retirado y el segundo ya había fallecido.  No obstante viene a cuento aquí el Conde de Aranda porque de él son estas palabras premonitorias escritas en 1783 y que se refieren a los Estados Unidos de América:

 Esta república federal nació pigmea, por decirlo así y ha necesitado del apoyo y fuerza de dos Estados tan poderosos como España y Francia para conseguir su independencia. Llegará un día en que crezca y se torne gigante, y aun coloso temible en aquellas regiones. Entonces olvidará los beneficios que ha recibido de las dos potencias, y sólo pensará en su engrandecimiento… El primer paso de esta potencia será apoderarse de las Floridas a fin de dominar el golfo de México. Después de molestarnos así y nuestras relaciones con la Nueva España, aspirará a la conquista de este vasto imperio, que no podremos defender contra una potencia formidable establecida en el mismo continente y vecina suya.

Pero… ¿Cómo se llevó a cabo esta profecía del Conde de Aranda de convertirse una nación pigmea en coloso temible? Sospechamos que Humboldt tuvo algo que ver en dicha transformación porque, con el pasaporte expedido por Carlos IV tenía carta blanca para viajar por toda Hispanoamérica como efectivamente hizo, tomar información importante de los territorios hispanos, en particular de México,  y darla a los vecinos del norte quienes la utilizarían en su programa de expansión. Pero quien quiera conocer más al respecto del papel de Humboldt en este proceso deberá buscar información en otra parte, puesto que  este aspecto tan importante queda aquí  abandonado, prácticamente intacto.

Después de una primera parte titulada “El punto de partida: El nacimiento de las ideas”, el libro tiene una parte entera, la segunda,  que ocupa las páginas 77 a 146 titulada “Llegada: La recopilación de las ideas”. Esta parte consta de cinco capítulos, del cuarto al octavo titulados: “Sudamérica”, “Los llanos y el Orinoco”, “A través de los Andes”, “Chimborazo” y “Política y Naturaleza: Thomas Jefferson y Humboldt”.

Llama la atención la ausencia de un capítulo, o más aún, la ausencia de un poco de información, siquiera uno o dos párrafos sobre la estancia de Humboldt en México.  Se insiste a lo largo del libro en que Humboldt necesitaba todo tipo de datos para comprender la naturaleza como una entidad viva, idea esta que no es de Humboldt  puesto que ya Marco Tulio Cicerón en su libro titulado “Sobre la Naturaleza de los Dioses” indicaba (p 131):

Pero suponiendo que poseamos una idea definida y preconcebida de una divinidad, en primer lugar, con calidades de ser vivo y, en segundo lugar, con la categoría de un ser que no tiene nada superior a él en toda la naturaleza, no puedo encontrar nada que satisfaga esta per-noción o idea previa que poseemos más plenamente que, en primer lugar, el juicio de que este mundo, necesariamente tiene que ser la más excelente de todas las cosas, es él  mismo un ser vivo y un dios.

Que Epicuro se burle de esta noción como quiera-y es un hombre muy poco dotado para la burla y que no tiene ni sombra de su nativa sal ática- y que proteste su incapacidad para concebir a un ser esférico y en rotación. Sin embargo nunca podrá apartarme de una creencia que aún él mismo admite: él afirma que los dioses existen de acuerdo con el principio de que necesariamente tiene que existir alguna forma de ser de una prestancia excepcional; ahora bien, es evidente que nada puede ser más excelente que el mundo. Ni se puede tampoco dudar de que un ser vivo dotado de sensación, razón e inteligencia tiene que ser superior a un ser desprovisto de estos atributos.

Epicuro, que, según Cicerón, se burla de la noción del mundo como un dios, también se burla de los dioses puesto que en otro momento dice Cicerón (p 97):

Epicuro, sin embargo, al abolir la beneficiencia divina y la divina benevolencia, desarraigó y exterminó toda religión del corazón humano.

No es por lo tanto la idea del Mundo como organismo un concepto original de Humboldt como sugiere en varias ocasiones el libro, ni tampoco de Lovelock; Cicerón sería un precursor de ambos y ¿por qué no? también Parménides de Elea.  No así Epicuro. Pero hay una característica más importante en los epicúreos que la de no reconocer a la naturaleza como dios, y es que ellos no reconocen a divinidad alguna. Pues bien, si este era el punto de vista de los epicúreos, los nuevos epicúreos coinciden con ellos en lo principal que es no reconocer divinidad alguna salvo, eso sí, el mundo en sí, en su unidad.

Con el fin de entender la unidad de la naturaleza recopilaba Humboldt muchos datos y hacía muchas preguntas,  pero ahora llegado nuestro turno nosotros preguntamos también: ¿Qué datos obtuvo Humboldt en México? En su visita el virrey era José de Iturrigaray Aróstegui que lo fue entre el 4 de enero de 1803 y el 15 de septiembre de 1808. Humboldt pasó un año en México y una buena parte de este tiempo en las minas de Guanajuato.  Y más aún: ¿cuáles de estos datos los entregó directamente en su visita a Jefferson? Suponemos que son muchos puesto que su relación con Jefferson no se limitó a una visita puntual sino que se mantuvo a lo largo de sus vidas. No obstante quien busque esta información en el libro de Wulf no la encontrará. Ni aproximación alguna al caso. Para la autora, el paso de Humboldt por México no merece relato alguno. Ni la menor reseña. Y así se mantiene el error que hemos visto en otras ocasiones y que viene a decir que la historia de la ciencia en América comenzó con Humboldt.  Nada más remoto. El impresionante calendario azteca (que no mexicano) que ilustra la página 130 es prueba, como se indica a pie de figura, de la sofisticación de las civilizaciones antiguas. Los calendarios aztecas y mayas, el conocimiento que estas civilizaciones tenían de botánica, de medicina, de astronomía y de arquitectura constituían una ciencia milenaria.  Los españoles habían llegado a las costas de América con otra ciencia que,  sólo en afortunadas ocasiones pudo aprender algo de aquella que la precedió en América, pero el decir como se dice en una biografía de Jefferson que hemos leído recientemente que la ciencia en América empezó con Humboldt es un enorme disparate.

El libro de Wulf, que no es crítico con la figura de Humboldt, viene a sumarse así a la copiosa colección de textos escritos para continuar en la línea de ensalzamiento de una figura histórica. Es cierto que el protagonista tiene sus méritos y no dudamos que serán múltiples: Inventar las isotermas, inventar el cianómetro o ser precursor de la ecología entre otros, no se le discuten. Pero tal vez pueda ser responsable también de aquel engrandecimiento a que se refería Aranda en su texto anteriormente citado, entre cuyas causas encontraríamos también una indebida acumulación de información procedente de Nueva España y que habría ido a parar al presidente de los Estados Unidos de una manera verdaderamente extraordinaria y tal vez, ¿quién podrá determinarlo? poco ética.

En secciones posteriores del libro se trata de la ordenación de las ideas (Parte III: “Regreso; la ordenación de las ideas”), su difusión (Parte IV: “Influencia: la difusión de las ideas”) y evolución (Parte V: “Nuevos Mundos: la evolución de las ideas”). En algunos de los capítulos correspondientes a etas secciones se establece la relación entre el protagonista del libro y otros personajes históricos como por ejemplo Charles Darwin, Henry David Thoreau,  George Perkins Marsh, Ernest Haeckel y John Muir.

Por nuestro particular interés en Biología y en particular en Evolución comentaremos a continuación algún aspecto del capítulo que lleva por título “Evolución y Naturaleza: Charles Darwin y Humboldt”.

Durante su viaje en el Beagle parece que Charles Darwin tenía entre sus lecturas la narrativa personal (personal narrative) de Humboldt a la que se refería constantemente en su diario y en cartas familiares.  Se trataba de la traducción al inglés de la Relation historique du voyage aux régions équinoxiales du nouveau continent , publicada entre los años 1814 y 1825, que Henslow regaló a Darwin al emprender el viaje.

No sólo Darwin disfrutó con la lectura de Humboldt, sino que sus notas de viaje, que luego dieron lugar a la obra “Viaje de un naturalista”, estaban inspiradas por aquel autor.

Hay en ambos, en Darwin y en Humboldt una especie de revelación al encontrarse de frente con la naturaleza en Sudamérica. Así en la página 169 Wulf menciona una carta de Humboldt a su hermano en la que indica:

En ningún sitio como en Sudamérica, decía, indicaba la naturaleza de forma más convincente su “vínculo natural”.

Una frase que resulta muy difícil de comprender a no ser que uno lea “El Origen de las Especies” de Darwin en cuyo párrafo primero viene a decir algo semejante:

When on board H.M.S. Beagle, as naturalist, I was much struck with certain facts in the distribution of the organic beings inhabiting South America, and in the geological relations of the present to the past inhabitants of that continent. These facts, as will be seen in the latter chapters of this volume, seemed to throw some light on the origin of species—that mystery of mysteries, as it has been called by one of our greatest philosophers. On my return home, it occurred to me, in 1837, that something might perhaps be made out on this question by patiently accumulating and reflecting on all sorts of facts which could possibly have any bearing on it. After five years’ work I allowed myself to speculate on the subject, and drew up some short notes; these I enlarged in 1844 into a sketch of the conclusions, which then seemed to me probable: from that period to the present day I have steadily pursued the same object. I hope that I may be excused for entering on these personal details, as I give them to show that I have not been hasty in coming to a decision.

Que traducimos:

Cuando estaba como naturalista a bordo del Beagle, buque de la marina real, me impresionaron mucho ciertos hechos que se presentan en la distribución geográfica de los seres orgánicos que viven en América del Sur y en las relaciones geológicas entre los habitantes actuales y los pasados de aquel continente. Estos hechos, como se verá en los últimos capítulos de este libro, parecían dar alguna luz sobre el origen de las especies, este misterio de los misterios, como lo ha llamado uno de nuestros mayores filósofos. A mi regreso al hogar se me ocurrió en 1837 que acaso se podría llegar a descifrar algo de esta cuestión acumulando pacientemente y reflexionando sobre toda clase de hechos que pudiesen tener quizá alguna relación con ella. Después de cinco años de trabajo me permití discurrir especulativamente sobre esta materia y redacté unas breves notas; éstas las amplié en 1844, formando un bosquejo de las conclusiones que entonces me parecían probables. Desde este período hasta el día de hoy me he dedicado invariablemente al mismo asunto; espero que se me puede excusar el que entre en estos detalles personales, que los doy para mostrar que no me he precipitado al decidirme.

**********************************

Llama mucho la atención que escriba esto Darwin puesto que en los capítulos que siguen no vuelve a mencionar Sudamérica ni alguno de sus habitantes hasta muy avanzada la obra y entonces por cuestiones anecdóticas. ¿Qué era entonces lo que habían visto ambos, Humboldt y Darwin, en Sudamérica que les había llevado a los dos a escribir tan motivados? ¿Qué podría haber de diferente en Sudamérica a lo que ambos habían visto en Europa? En el caso de Darwin está claro al comenzar el capítulo séptimo de El Origen de las Especies, cuando dice:

 

I will devote this chapter to the consideration of various miscellaneous objections which have been advanced against my views, as some of the previous discussions may thus be made clearer; but it would be useless to discuss all of them, as many have been made by writers who have not taken the trouble to understand the subject. Thus a distinguished German naturalist has asserted that the weakest part of my theory is, that I consider all organic beings as imperfect: what I have really said is, that all are not as perfect as they might have been in relation to their conditions; and this is shown to be the case by so many native forms in many quarters of the world having yielded their places to intruding foreigners. Nor can organic beings, even if they were at any one time perfectly adapted to their conditions of life, have remained so, when their conditions changed, unless they themselves likewise changed; and no one will dispute that the physical conditions of each country, as well as the number and kinds of its inhabitants, have undergone many mutations.

 

Dedicaré este capítulo a la consideración de diversas objeciones que se han presentado contra mis opiniones, pues algunas de las discusiones precedentes pueden de este modo quedar más claras; pero sería inútil discutir todas las objeciones, pues muchas han sido hechas por autores que no se han tomado la molestia de comprender el asunto. Así, un distinguido naturalista alemán ha afirmado que la parte más débil de mi teoría es que considero todos los seres orgánicos como imperfectos: lo que realmente he dicho yo es que todos no son tan perfectos como podían haberlo sido en relación a sus condiciones de vida, y prueban que esto es así las muchas formas indígenas de diferentes partes del mundo que han cedido su lugar a invasores extranjeros. Además, los seres orgánicos, aun en caso de que estuviesen en algún tiempo perfectamente adaptados a sus condiciones de vida, tampoco pudieron haber continuado estándolo cuando cambiaron éstas, a menos que ellos mismos cambiasen igualmente, y nadie discutirá que las condiciones de vida de cada país, lo mismo que el número y clases de sus habitantes, han experimentado muchos cambios.

 

 

La naturaleza, que era extraordinaria en Sudamérica, permitía  que los invasores extranjeros tomasen el lugar de los indígenas. Un nuevo mundo permitía unos nuevos ideales no ya epicúreos, puesto que los epicúreos no admiten dios alguno, sino neo-epicureos, mediante los cuales dios estaba en la naturaleza.

El último párrafo de El Origen de las Especies está según Wulf inspirado en Humboldt. Quien lo lea podrá apreciar un panteísmo que hemos comparado aquí con el epicureísmo que criticaba Cicerón en su obra. ¿Dónde podrá estar dios alguno si la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte?.

Esto dice literalmente Darwin en el párrafo final de su obra:

It is interesting to contemplate a tangled bank, clothed with many plants of many kinds, with birds singing on the bushes, with various insects flitting about, and with worms crawling through the damp earth, and to reflect that these elaborately constructed forms, so different from each other, and dependent upon each other in so complex a manner, have all been produced by laws acting around us. These laws, taken in the largest sense, being Growth with reproduction; Inheritance which is almost implied by reproduction; Variability from the indirect and direct action of the conditions of life, and from use and disuse; a Ratio of Increase so high as to lead to a Struggle for Life, and as a consequence to Natural Selection, entailing Divergence of Character and the Extinction of less improved forms. Thus, from the war of nature, from famine and death, the most exalted object which we are capable of conceiving, namely, the production of the higher animals, directly follows. There is grandeur in this view of life, with its several powers, having been originally breathed by the Creator into a few forms or into one; and that, whilst this planet has gone circling on according to the fixed law of gravity, from so simple a beginning endless forms most beautiful and most wonderful have been, and are being evolved.

 

Es interesante contemplar un enmarañado ribazo cubierto por muchas plantas de varias clases, con aves que cantan en los matorrales, con diferentes insectos que revolotean y con gusanos que se arrastran entre la tierra húmeda, y reflexionar que estas formas, primorosamente construidas, tan diferentes entre sí, y que dependen mutuamente de modos tan complejos, han sido producidas por leyes que obran a nuestro alrededor. Estas leyes, tomadas en un sentido más amplio, son: la de crecimiento con reproducción; la de herencia, que casi está comprendida en la de reproducción; la de variación por la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y por el uso y desuso; una razón del aumento, tan elevada, tan grande, que conduce a una lucha por la vida, y como consecuencia a la selección natural, que determina la divergencia de caracteres y la extinción de las formas menos perfeccionadas. Así, la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un corto número de formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, infinidad de formas las más bellas y portentosas.

 

 

Y a pesar de mencionar ahí al Creador ha dicho también que la cosa más elevada que somos capaces de concebir, o sea la producción de los animales superiores, resulta directamente de la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte. Difíciles de casar ambos conceptos. Si el materialismo se convirtió en la creencia de la Revolución Francesa, el burgués inglés, que temía a Dios, no hizo sino unirse más estrechamente a su religión. El reinado del terror en Paris ¿no había probado los resultados a que conduce la pérdida de la religión por las masas ? Mientras que la concepción extrema de la religión como algo muy bueno o muy malo ha proliferado en la sociedad llamada “civilizada” o “avanzada”, una religión más humana se mantiene en las llamadas “comunidades primitivas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

Aranda, Conde de. 1978. 1783. Exposición del Conde de Aranda al rey Carlos III sobre la conveniencia de crear reinos independientes en América. Citado en Actas del Congreso de Historia de los Estados Unidos. Servicio de Publicaciones del Ministerio de Educación y Ciencia.

Ciceron, Marco Tulio. 1998 (45 a.C). Sobre la Naturaleza de los Dioses. Alba libros.

 

 

 

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Una crónica del Gran Imperialismo. Comentario del libro Papeles de Karukinka, de Domingo Lloris Samo

 

 

 

 

 

 

 

El Duchess of Albany era un clíper de tres palos nombrado en honor de la princesa Helena Federica Augusta hija de Jorge Víctor, príncipe de Waldeck-Pyrmont y Elena de Nassau, nacida el 17 de febrero de 1861 en Arolsen (Alemania) y fallecida el 1 de septiembre de 1922 en el Tirol. La duquesa estaba casada con Leopold George Duncan, Duque de Albany, séptimo hijo de la Reina Victoria I de Inglaterra.

El barco, construido en  1884 por T. Royden & Son, de Liverpool, para la compañía naviera W. and R. Wright, contaba en su tripulación con veintiocho marinos al mando del capitán John Wilson. En su mascarón de proa una imagen representaba a la duquesa de Albany. Procedente de Liverpool llegó  al puerto de Río de Janeiro de donde zarpó el 20 de junio de 1893 con destino a Valparaíso (Chile), pero dos semanas después, el 13 de julio de 1893, naufragó por razones desconocidas a unos 700 metros de la desembocadura del río Luz, isla Grande de Tierra del Fuego (Argentina). Todos los tripulantes salieron ilesos.

Domingo Lloris Samo,  oceanógrafo y autor del libro Ictiofauna marina, publicado en 2006, y más recientemente del Anecdotario y vivencias de un Ictiólogo (Anacefaleosis, 1971 – 2018), tiene cosas que contar más allá de las que  se refieren directamente al ejercicio de su profesión. A lo largo de una estancia en Argentina y en el curso de una provechosa visita a una librería de viejo en la calle Rivadavia, de Buenos Aires, adquirió una serie de volúmenes a los que ha sacado un gran partido. La utilidad de algunos de ellos es bien conocida, de otros intentaremos describirla en lo que sigue, un tercer grupo quedará para estudios posteriores que esperamos el autor podrá llevar a feliz término.

En el prefacio de los papeles de Karukinka cuenta el autor sus adquisiciones en la mencionada librería. Se trata de los volúmenes siguientes 1) una biografía de Esteban Lucas Bridges, titulada: El último confín de la Tierra; 2) un pequeño libro de bolsillo, de Julián I. Ripa, (Recuerdos de un maestro patagónico); 3) ocho volúmenes de la Histoire Naturelle des Poissons, del zoólogo francés Bernard de Lacépède, publicados en 1830 y 4) tres cuadernos con textos manuscritos en inglés, que formaban un atado junto a unas oscuras láminas …

Es seguro que los libros de Lacépède han sido de gran utilidad al autor para el ejercicio diario de su profesión así como en la redacción de su Ictiofauna marina. Con respecto al libro de relatos de Julián I. Ripa (Recuerdos de un maestro patagónico) y la biografía de Esteban Lucas Bridges, hijo del reverendo Thomas Bridges, esperamos tener más noticias en próximas obras del autor, aunque esta última ya aparece oportunamente citada en numerosas ocasiones a lo largo del relato que comentaré a continuación. A los textos manuscritos en inglés contenidos en los tres cuadernos nos referiremos ahora pues forman la base de Los papeles de Karukinka.

Las dos primeras partes son el diario de Edouard Courtney, segundo oficial del barco, después del naufragio. La tercera parte, ya en las páginas finales del libro, es obra de Tomás Monserrat, español que había embarcado como marinero en Liverpool.

El primer cuaderno de bitácora está comprendido entre las páginas 17 y 96. Comienza con la descripción del naufragio que tuvo lugar el día jueves, día 13 de Julio de 1893, y se extiende hasta el mes de septiembre del mismo año. En estos días se describe la incorporación de los dos supervivientes en una población de indígenas de una comunidad selk’nam del cielo del este o Wintek; los cuidados que Tenenesk, el chamán, dispensó al señor Monserrat, herido en una pierna durante el naufragio y cuyo conocimiento del español fue básico para establecer el contacto y sus primeras experiencias en las costumbres de comunicación, caza, recolección y otros aspectos iniciales de la convivencia  con los nativos.

El segundo cuaderno de bitácora (páginas 97 a 260) comprende  el periodo comprendido entre los primeros días de septiembre de 1893 y julio de 1895. Incluye los avatares de la vida en Karukinka, la pesca, la construcción de un fuelle y una fragua, elaboración de cuchillos y los matrimonios de Eduard y Tomás con sendas nativas, Aluxán y Koilah, así como el asedio constante a que se encuentran sometidos por la presión de los nuevos colonizadores.

El historiador Vicens Vives denominó a la segunda mitad del siglo XIX como el periodo del Gran Imperialismo y fue en enormes regiones de los cinco continentes en donde se vieron sus efectos: transformaciones de proporciones gigantescas fruto de la capacidad de gestión de los grandes capitales. A diferencia de los Estados Unidos de América, en donde la colonización de fue  llevada a cabo en gran medida por familias y pequeños propietarios, enormes parcelas en Sudamérica (Chile y Argentina) fueron vendidas a grandes empresas para dedicarlas a la agricultura, a la ganadería y a la minería. Quienes sufrieron los cambios fueron los habitantes de estas tierras al tener que someterse a unas reglas de convivencia completamente nuevas, así como desconsideradas y enormemente perjudiciales para su vida y tradiciones.

Los papeles de Karukinka tiene el aire de un clásico de aventuras, uno de aquellos relatos cuyos autores, como por ejemplo Mayne Reid, tenían la debida formación en historia natural para ir describiendo el territorio y oportunamente dedicando párrafos a las especies de sus plantas y animales. La diferencia de estos relatos, en su mayoría anglosajones, con los papeles de Karukinka estriba en el trato dado a los habitantes de los países visitados por el viajero. Por lo general, para la cultura anglosajona imperante, los habitantes de los bosques o de las estepas de África o Sudamérica eran razas inferiores, subdesarrolladas. En su libro titulado “Sobre la libertad” John Stuart Mill (1806-1873) lo había expresado de manera contundente:

“Casi es innecesario decir que esta doctrina es sólo aplicable a seres humanos en la madurez de sus facultades. No hablamos de los niños ni de los jóvenes que no hayan llegado a la edad que la ley fije como la de la plena masculinidad o feminidad. Los que están todavía en una situación que exige sean cuidados por otros, deben ser protegidos contra sus propios actos, tanto como contra los daños exteriores. Por la misma razón podemos prescindir de considerar aquellos estados atrasados de la sociedad en los que la misma raza puede ser considerada como en su minoría de edad. Las primeras dificultades en el progreso espontáneo son tan grandes que es difícil poder escoger los medios para vencerlas; y un gobernante lleno de espíritu de mejoramiento está autorizado para emplear todos los recursos mediante los cuales pueda alcanzar un fin, quizá inaccesible de otra manera. El despotismo es un modo legítimo de gobierno tratándose de bárbaros, siempre que su fin sea su mejoramiento, y que los medios se justifiquen por estar actualmente encaminados a ese fin. La libertad, como un principio, no tiene aplicación a un estado de cosas anterior al momento en que la humanidad se hizo capaz de mejorar por la libre y pacífica discusión. Hasta entonces no hubo para ella más que la obediencia implícita a un Akbar o a un Carlomagno, si tuvo la fortuna de encontrar alguno.”

Pero este punto de vista, que es el de Thomas Malthus, de Adam Smith, de Herber Spencer, y de Charles Darwin tiene su fecha de caducidad y es de esperar que el respeto por quienes viven de una manera diferente prevalezca, aunque en la mayoría de los casos sea ya tarde. Así, al final del domingo día seis de agosto de 1893 encontramos esta sentencia a modo de síntesis:

Creo que tanto Tomás como yo mismo, habíamos tocado con la punta de los dedos la naturaleza en su estado puro y ésta nos había prendido más allá de nuestra consciencia.

El relato abunda en las descripciones de la historia natural de la región, animales y plantas así como en las tradiciones y costumbres de los selk’nam.  Invita a leer más y a preocuparse por la historia de una enorme región geográfica en el momento en  que tomó un giro precipitado perjudicando a quienes eran diferentes por el mero hecho de serlo.

 

 

 

 

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Aventuras de un joven cientifista 2. Desde la confusión y por la confusión, como todo buen darwinista

 

 

 

 

 

 

Comenzaba hace unos días el relato de mi experiencia con un joven pseudo-escéptico o cientifista en tuiter.

Ya indicaba entonces que  el caso me interesa como ejemplo del daño que individuos escasamente informados e irrespetuosos pueden hacer a la divulgación científica puesto que muchos lectores en las redes sociales pueden sentirse intimidados por sus insultos y su arrogancia, evitando participar en debates en los que, seguramente tendrían algo que aportar.

Analizaba algunas de las características de su discurso  que puedo resumir ahora de esta manera:

Abundancia de insultos

Ejemplos improcedentes

Atribución al adversario de sus propias falacias y actitudes

Carga de obligaciones sobre el adversario, por ejemplo para que explique los temas que él mismo va sacando. Ocurrió esto con el significado de la revisión por pares y con el microbiólogo Béchamp, por ejemplo

Confusión (por ejemplo de ejemplos con definiciones)

 

Similar análisis está descrito en otra parte, por lo cual debo explicar cuál es mi interés en continuar con este debate. Consiste en que esta confusión que el joven pseudo-escéptico disfruta, genera y en la cual se mueve como el pez en el agua no es producto de la acción individual de una o varias personas sino una acción coordinada por décadas y apoyada desde altas instancias, concretamente desde la plana mayor del darwinismo. Generando y difundiendo términos ambiguos contribuyen a la degradación del lenguaje y a la confusión. Lo demás ya lo explicó Orwell: Destruir el lenguaje para impedir el pensamiento.

Vamos al ejemplo que hoy nos ocupa. Llegados al punto en el que en respuesta a esta intervención suya:

-Si entiende la ironía, verá que NO le estoy acusando de nada. Precísamente soy yo el que defiende que NO ES FACTIBLE engañar a la comunidad científica durante mucho tiempo con un estudio científico fraudulento en ningún tema que sea mínimamente importante.

Le indiqué:

-Los ciento sesenta años de darwinismo que llevamos padeciendo, por ejemplo.

 

A lo que respondió: ¿Eres creacionista? No me digas más! (Expresión acompañada de iconos expresando risa a carcajadas. Cinco como éste: )

 

Con lo que me daba a entender que, el creacionismo, fuese lo que fuese, era gran motivo de risa y regocijo para él. Por eso pregunté:

¿Qué significa para usted “creacionista”?

Y quiso salir con este ejemplo:

- Por ejemplo, alguien que piensa que las distintas especies de seres vivos actuales fueron creadas por un ser superior, en lugar de haber surgido por selección natural a partir de un ancestro común. Con esta definición, ¿sería usted creacionista?

Ante lo cual pedí una definición y, lógicamente obtuve la de la RAE:

-Teoría que, en contraposición a la de la evolución, defiende que cada una de las especies es el resultado de un acto particular de creación.

 

Pero también la RAE dice:

 

Evolución: Serie de transformaciones contínuas que va experimentando la naturaleza y los seres que la componen.

¿Puede haber alguien tan chiflado como para oponerse a eso?

¿Es posible que el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española esté contribuyendo al entorpecimiento del lenguaje que Darwin y colaboradores comenzaron al acuñar el término creationist? Seguiremos investigando…

 

 

Referencias:

 

El creacionismo, invento darwinista

Charles Darwin, fundador del creacionismo. Impresionante comienzo del capítulo Segundo (Variation under nature) en el párrafo quincuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

 

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La segunda razón (para volver a los clásicos)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al final del capítulo I de su libro The natural philosophy of plant form publicado en Cambridge en 1950 y titulado The meaning and content of plant morphology (significado y contenido de la morfología vegetal), Agnes Arber nos explica dos razones por las que en morfología vegetal conviene regresar siempre al estudio de los textos antiguos. La primera razón es que la morfología no siempre necesita medios muy sofisticados, ya que se pueden hacer estudios a partir de observaciones relativamente sencillas y con poco equipamiento.  La segunda razón es muy interesante y la vamos a ver enseguida.

En su libro nos lo explica Arber de este modo:

Originality is so rare in the human mind, that we need to harvest it to the last gleanings. In plant morphology, the case for a return to the renewed study of the pioneers is particularly strong. For this there are two reasons, arising out of the nature of the subject itself. One of these reasons is that morphological research, though it can make full use of the utmost refinements of technique, is yet not debarred from proceeding vigorously without any such aids; for even when naked-eye observation was the only channel through which information could be gathered, sound conclusions were reached by those gifted with the seeing eye, bodily and mental. The earlier workers were thus at less disadvantage in the study of plant form than in other botanical fields. The second reason accentuating the value, even today, of long-ago work in morphology, is that, being free from any fixed scherne of evolutionary pre-conceptions, the writers of the past were at liberty to concentrate on form in itself. This single-mindedness enabled them to go far, since it meant that their thought was not inhibited by doctrinaire attempts to force it to fit hypothetical history. The whole attitude of many post-Darwinian botanists, on the other hand, has been distorted, through trying to compel the study of form to subserve phylogenetic ends. The work of the Greeks shows us how far morphology was capable of advancing in the absence of modern technique, and without the rigid mental framework imposed by evolutionary theory. It is, indeed, difficult to imagine how any biologist, even with today’s masse heritage of factual detail at his command, could better the broadly holistic view of the general nature of morphological thought set forth by Aristotle. He pointed out that, when any part or structure is under consideration, ” it must not be supposed that it is its material composition, to which attention is being directed…but the relation of each part to the total form. Similartly, the true object of architecture is not bricks, mortar or timber, but the house; and so the principal object of naturla philosophy is not the material elements, but the composite thing, and the totality of the form, independently of which these elements have no existence”. [1]

 



[1] Ogle, W. 1912. Vol V. De part. Anim. 1. 5. 645ª (Oxford trans.). Slightly modified after comparison with Peck A.L. (1937).

 

Que, traducido al español viene a ser:

 

La originalidad es tan rara en la mente humana, que necesitamos cosechar de ella hasta las últimas espigas. En la morfología vegetal, la necesidad de volver al estudio renovado de los pioneros es particularmente fuerte. Para ello hay dos razones, que derivan de la naturaleza del tema en sí. La primera es que la investigación morfológica, aunque puede hacer pleno uso de los máximos refinamientos de la técnica, todavía no está excluida de proceder vigorosamente sin tales ayudas; pues incluso cuando la observación a ojo desnudo era el único canal a través del cual se podía recopilar información, aquellos dotados con el ojo vidente, tanto corporal como mental, llegaban a conclusiones sólidas. Así, los primeros trabajadores se encontraban en menor desventaja en el estudio de la forma de las plantas que en otros campos botánicos. La segunda razón que acentúa el valor, aún hoy, del trabajo morfológico desde hace mucho tiempo, es que, al estar libres de cualquier esquema fijo de pre-concepciones evolutivas, los escritores del pasado tenían la libertad de concentrarse en la forma en sí misma. Esta determinación les permitió llegar lejos, ya que significaba que su pensamiento no estaba inhibido por los intentos doctrinarios de forzarlo a encajar en la historia hipotética. La actitud de muchos botánicos post-Darwinianos, por otro lado, ha sido distorsionada, al obligar al estudio de la forma a servir a los fines filogenéticos. El trabajo de los griegos nos muestra hasta dónde fue capaz de avanzar la morfología en ausencia de la técnica moderna, y sin el rígido marco mental impuesto por la teoría evolutiva. Es, de hecho, difícil imaginar cómo cualquier biólogo, incluso con el masivo patrimonio actual de detalles fácticos a sus órdenes, podría mejorar la visión ampliamente holística de la naturaleza general del pensamiento morfológico establecido por Aristóteles, quien señaló que, cuando se trata de cualquier parte o estructura, “no se debe suponer que se trata de su composición material, a la que se está prestando atención… sino de la relación de cada parte con la forma total”. Del mismo modo, el verdadero objeto de la arquitectura no es el ladrillo, el mortero o la madera, sino la casa; y así el objeto principal de la filosofía natural no son los elementos materiales, sino lo compuesto, y la totalidad de la forma, independientemente de que estos elementos no existan”.

 

 

 

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Comentario del libro de Mike Sutton Nullius in Verba (Darwin’s greatest secret)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La portada de este volumen muestra una caricatura de Charles Darwin sentado encima de un gran libro rojo. La caricatura fue publicada en Vanity Fair en 1871, pero el libro debajo de Darwin ha sido añadido recientemente por el artista. Un examen minucioso revela el nombre de Patrick Matthew escrito con letras doradas en el lomo del libro rojo. Nullius in Verba (Darwin’s greatest secret) [Nullius in Verba (el mayor secreto de Darwin)] presenta la prueba definitiva de que Darwin copió su teoría de Matthew. ¿Es este resultado importante hoy en día? Sí, sin duda alguna. Pero entonces… ¿por qué?

Es muy importante tener pruebas de que Darwin copió su teoría porque es una demostración irrefutable de que, en el momento de escribir El Origen de las Especies, Darwin no tenía una teoría original sobre ese tema, y la copió de otros. Las referencias a la obra de otros autores eran tan pobres y estaban tan mal presentadas en la primera edición que, a partir de la tercera, tuvo que escribir un capítulo preliminar adicional que tituló irónicamente Historical Sketch. En esta sección, Darwin mencionó algunas (aunque no todas) de sus fuentes de inspiración, como Matthew y Lamarck. Algunos de ellos los mencionó de una manera muy peculiar, como pronto veremos en esta reseña.

Pero comencemos respondiendo a un par de preguntas: 1) ¿Quién es el autor de este libro? Y  2) ¿Quién era Patrick Matthew?

Mike Sutton es un conocido criminólogo de la Universidad de Nottingham Trent, en Nottingham, Inglaterra. Es autor de numerosos artículos en criminología, con especial interés en la delincuencia de alta tecnología y la ciencia de la delincuencia, uno de los cuales ha merecido el premio anual del British Journal of Criminology en 1999, así como varios artículos sobre desmontaje de mitos e historia de la ciencia.

Conozco al Dr. Sutton desde hace varios años desde nuestro primer encuentro en Twitter, y lo sigo con interés en esta red social. Leí su artículo publicado en la revista Filozoficzne Aspekty Genezy sobre la prioridad de Matthew sobre Darwin en el concepto de selección natural (Sutton, 2015), y también leí con interés, y he traducido al castellano su carta abierta a la Royal Society sobre este tema. El libro de Sutton, ‘Nullius’, corresponde a una nueva versión (volumen 1) de un libro más amplio, publicado anteriormente en su versión digital, que aporta la respuesta definitiva a la importante cuestión de la falta de originalidad en El Origen de las Especies de Darwin. Sin embargo, antes de comentar este punto, responderé a la segunda pregunta: ¿quién era Patrick Matthew?

Patrick Matthew (1790-1874) era un naturalista escocés. Su descripción en la versión inglesa de Wikipedia (18 de abril de 2018) dice:

‘…was a Scottish grain merchant, fruit farmer, forester, and landowner, who contributed to the understanding of horticulture, silviculture, and agriculture in general, with a focus on maintaining the British navy and feeding new colonies. He published the basic concept of natural selection as a mechanism in evolutionary adaptation and speciation (i.e. resulting from positive natural selection, in contrast to its already, widely known, negative role in removal of individuals in the Struggle for Survival), but failed to develop or publicise his ideas.’

Que traduzco:

…era un comerciante de grano escocés, fruticultor, guardabosques y terrateniente, que contribuyó a la comprensión de la horticultura, la silvicultura y la agricultura en general, centrándose en el mantenimiento de la marina británica y la alimentación en las nuevas colonias. Publicó el concepto básico de selección natural como un mecanismo de adaptación evolutiva y especiación (es decir, resultante de la selección natural positiva, en contraste con su ya ampliamente conocido papel negativo en la eliminación de los individuos en la Lucha por la Supervivencia), pero no desarrolló ni dió a conocer sus ideas”.

 

Y la clave de este libro está aquí bien descrita y resumida en dos puntos: 1) Matthew publicó el concepto básico de selección natural como un mecanismo en la adaptación evolutiva y la especiación, pero sin embargo: 2) no desarrolló ni dio a conocer sus ideas.

Si el libro de Sutton,’Nullius’, demuestra que Matthew publicó sus ideas, entonces queda claro que la prioridad para establecer la selección natural es de Matthew  y no de Darwin.

Lo que Wikipedia dice hoy (18 de abril de 2018) sobre Matthew , es muy similar a lo que Charles Darwin escribió en el Bosquejo Histórico del Origen de las Especies de la tercera edición (1861):

En 1831, el Sr. Patrick Matthew publicó su trabajo sobre “Madera Naval y Arboricultura”, en el que da precisamente el mismo punto de vista sobre el origen de las especies que el presentado por el Sr. Wallace y yo mismo en el Linnean Journal, y que se amplía en el presente volumen. Desafortunadamente el punto de vista fue dado por el Sr. Matthew muy brevemente en pasajes dispersos en un apéndice de un trabajo sobre un tema diferente, de modo que pasó desapercibido hasta que el propio Sr. Matthew llamó la atención sobre ello en The Gardeners Chronicle, el 7 de abril de 1860. Las diferencias entre los puntos de vista del Sr. Matthew y los míos no son de mucha importancia: parece considerar que el mundo fue casi despoblado en períodos sucesivos, y luego repoblado; y da como alternativa, que se pueden generar nuevas formas “sin la presencia de ningún molde o germen de antiguos agregados”. No estoy seguro de entender algunos pasajes; pero parece que atribuye mucha influencia a la acción directa de las condiciones de vida. Sin embargo, vio claramente toda la fuerza del principio de la selección natural”.

La semejanza de este largo párrafo con las ideas expresadas en Wikipedia muestra una vez más que Wikipedia está dominada por el darwinismo. Darwin afirma que sus puntos de vista son los mismos que los de Matthew (Las diferencias entre los puntos de vista del Sr. Matthew y los míos no son de mucha importancia; sin embargo, él vio claramente toda la fuerza del principio de la selección natural). Pero (y este es un punto muy importante) Darwin también se excusó escribiendo:

Desafortunadamente su punto de vista fue dado por el Sr. Matthew muy brevemente en pasajes dispersos en un apéndice de un trabajo sobre un tema diferente, de modo que pasó desapercibido hasta que el propio Sr. Matthew llamó la atención sobre ello en la The Gardeners Chronicle, el 7 de abril de 1860.

Y aquí Darwin en lugar de Lamentablemente debería haber dicho Afortunadamente, porque si esto no fuera así, entonces el descubrimiento de la teoría pertenecería, sin duda alguna, a Matthew. Sin embargo, persisten las siguientes dudas:

1) ¿Es correcto decir que la opinión fue dada por el Sr. Matthew muy brevemente en pasajes dispersos?

2) ¿Es correcto decir que el punto de vista fue dado en un apéndice a un trabajo sobre un tema diferente?

Y lo más importante:

3) ¿Es correcto decir que la opinión o el punto de vista de Matthew pasó desapercibido hasta que el propio Matthew la llamó la atención en la “Crónica de los Jardineros”, el 7 de abril de 1860?

La respuesta definitiva a las tres preguntas no es fácil y puede provenir de diferentes fuentes. Por ejemplo, puede provenir de autores cuyo trabajo es difícil de encontrar ahora, como W.J. Dempster, cuyo libro titulado The Illustrious Hunter and the Darwins (Book Guild Publishing, Sussex, 2005) contiene 43 páginas dedicadas a Matthew, mostrando que su punto de vista no fue expresado ni muy brevemente ni tampoco en pasajes dispersos. El trabajo del Dr. Sutton viene ahora como un fuerte apoyo a Dempster.

La respuesta a estas preguntas puede provenir también del análisis de una colección de trabajos realizados por eruditos de la historia que mostrarán sin duda que la Madera Naval y la Arboricultura, el tema expresado en el título del libro de Matthew, era extremadamente importante en 1831, y que el libro debe haber tenido una amplia audiencia como lo demuestran las dos editoriales que se publicaron sobre él en Londres y Edimburgo. Las cuestiones sociales e históricas que rodean la publicación de este libro, así como otros libros sobre la evolución antes de Darwin también están bien descritas por Sutton.

Finalmente, la respuesta a las tres preguntas anteriores puede provenir directamente de una carta de Charles Darwin quien, en 1865, admitiendo que Wells podía tener la prioridad en la selección natural, escribió a Hooker:

‘So poor old Patrick Matthew if not the first, and he cannot ought not any longer put on his title pages the discoverer of the principle of Natural Selection.’

(Nullius in verba. P. 82)

 

(…pobre y viejo Patrick Matthew, si no fue el primero, puesto que ya no puede poner en sus portadas al descubridor del principio de la Selección Natural.)

(Nullius en verba. Pág. 82)

Una expresión que podríamos modificar fácilmente ahora:

So poor old Charles Darwin if not the first, and he cannot ought not any longer put on his title pages the discoverer of the principle of Natural Selection

(…pobre y viejo Charles Darwin, si no fue el primero, puesto que ya no puede poner en sus portadas al descubridor del principio de la Selección Natural.)

Porque hoy, contrariamente a lo que Darwin afirmaba en el Historical Sketch, no hay duda de que la prioridad del descubrimiento de la Selección Natural pertenece a Matthew. Habituado a la ironía y la contradicción en la escritura de Darwin, y siendo tan difícil el acceso a la información y a la erudición necesarias para aclarar la prioridad del concepto de selección natural en medio de un período histórico tan complejo, el libro de Sutton, Nullius in verba proporciona una fuente definitiva para resolver nuestras dudas.

El trabajo está dividido en una introducción y ocho capítulos adicionales. La introducción presenta la técnica utilizada para identificar a los autores que citaron a Matthew antes de Darwin. El método IDD (ver Sutton y Griffiths, 2018) consiste en búsquedas sistemáticas a través de millones de libros digitalizados en Internet y ha permitido a Sutton revelar que veinticuatro autores habían citado a Matthew antes de 1858. Tres de ellos estaban muy cerca de Darwin: Loudon, Chambers y Selby, mientras que Darwin admitió la influencia de Chambers y Blyth. Por lo tanto, Darwin escribió una falsedad en su Historical Sketch y los puntos de vista de Matthew eran bien conocidos por los autores de su proximidad. El capítulo 2 explica la correspondencia entre Darwin y Matthew, de la que se desprende la prioridad de Matthew. El capítulo 3 describe en detalle qué científicos sin duda leyeron el libro de Matthew, incluyendo editores y naturalistas, muchos de los cuales estaban muy cerca del círculo de Charles Darwin. Aquí nos enteramos de alguna información interesante, por ejemplo sobre Strickland, el naturalista que poseía el octavo pinzón de Fuller y que dirigía el equipo que redactó la primera codificación formal de las reglas de prioridad científica para la British Association for the Advancement of Science (Asociación Británica para el Avance de la Ciencia), un equipo al que también pertenecía Charles Darwin… Sí, este es un detalle importante que hay que tener en cuenta en el caso de la disputa de prioridad en la idea de la selección natural: El propio Darwin fue miembro del equipo encargado de la codificación de las reglas de prioridad científica de la BAAS. ¿Puede esto haberle ayudado a darle prioridad hasta ahora? ¿Quién sabe? Este capítulo también contiene información interesante a la pregunta sobre cuál fue precisamente el trabajo realizado por Charles Darwin con los pinzones de Galápagos, y la respuesta es corta: Ninguno.

El capítulo 4 está dedicado a Robert Chambers y su trabajo Vestiges of Creation. Robert Chambers tiene un interés especial entre los naturalistas que conocieron y citaron el libro de Matthew. Fue el autor del libro titulado Vestiges of Creation, publicado anónimamente en 1844, y cuya conclusión final era que todo, incluyendo a los humanos, estaba evolucionando. Darwin mencionó este libro en el Historical Sketch y Wallace indicó que tanto Wells como Chambers propusieron la idea de la selección natural. Y Chambers había citado ya mucho antes a Matthew (Sutton, 2017; pp. 71 y 74).

El Capítulo 5, titulado Investigaciones Anteriores, explora el trabajo anterior demostrando que Charles Darwin copió ideas principales de trabajos previamente publicados de otros autores (Matthew, Blyth, Chambers…). No incluye a Lamarck, el autor del cual Darwin tomó más material para el Origen; no incluye a Richard Owen, otro candidato a la prioridad del concepto de selección natural; y no incluye a Pierre Trémaux, cuyo libro Darwin probablemente leyó, y del cual tomó importantes conceptos opuestos al gradualismo (Wilkins y Nelson, 2008).

El Capítulo 6 está dedicado a Discusión y Conclusiones, el 7º es una lista completa de referencias, el 8º un apéndice que contiene algunos de los textos de Matthew relacionados con la selección natural.

En resumen, cualquier regla que pueda aplicarse para establecer la prioridad científica del concepto de selección natural, dará como resultado la prioridad de Matthew sobre Darwin y Wallace. Entonces: ¿por qué esto no se ha reconocido desde el principio? Por muchas razones, todas ellas políticas e históricas. No científicas. La prioridad científica pertenece a Matthew.

 

Pero este no es el fin de la historia. Una vez conocido que Darwin no presentó una teoría original, el contenido de la teoría puede ser más cuestionable. Esto se refiere a la naturaleza real de la selección natural (¿Qué es la selección natural? ¿Es una teoría? ¿Es un proceso? ¿Es una ley natural? ¿Es un hecho o un conjunto de hechos? ), así como a su importancia en la formación de especies y la toma de conciencia de que la Selección Natural es el resultado de varios errores y, en definitiva, de jugar con las palabras (Cervantes y Pérez Galicia, 2015 y 2017).

Algunos naturalistas profesionales del siglo XIX tuvieron claro de qué iba el libro titulado Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la Supervivencia de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida. Así Samuel Haughton dijo:

 

Esta especulación de Mr. Darwin & Wallace no sería digna de mención si no fuera por el peso de la autoridad de los nombres bajo cuyos auspicios se ha presentado. Si significa lo que dice, es una verdad; si significa algo más, es contrario a los hechos.

 

Y Pierre Flourens (Cervantes, 2013) detectó cuatro entre los mayores errores del libro de Darwin:

1) Abuso del lenguaje

2) Ignorancia de las principales cuestiones de Historia Natural

3) Falta de originalidad. Darwin lo copió de Lamarck. Y..

4) Cercanía a una teoría peligrosa: Eugenesia.

 

 

El libro de Sutton demuestra que, en el momento de escribir su libro, Darwin no tenía una teoría propia y original que presentar. Llevará tiempo comprender la confusión en torno a la evolución, pero será algo imposible fuera de un marco histórico.

 

Bibliografía

 

Cervantes, E. 2013. Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 225 pp. https://digital.csic.es/handle/10261/….

Cervantes, E, Pérez Galicia, G. 2015. ¿Está usted de broma Mr Darwin? La Retórica en el corazón del darwinismo. Amazon (OIACDI), 306 pp.

Cervantes, E, Pérez Galicia, G. 2017. La nave de los locos. El Origen de las Especies a la luz de la Nueva Retórica. Amazon (OIACDI), 198 pp.

Darwin, Charles. 1861. On the Origin of Species by Means of Natural Selection or the preservation of Favoured Races in the Struggle for Life. 3th ed. John Murray. London.

Sutton, M. 2017. Nullius in Verba (Darwin’s greatest secret). Amazon.

Sutton, M. 2015. On Knowledge Contamination: New Data Challenges Claims of Darwin’s and Wallace’s Independent Conceptions of Matthew’s Prior-Published Hypothesis. Filozoficzne Aspekty Genezy 12, 167-205.

Sutton, M and Griffiths, M.D. 2018. Using Date Specific Searches onGoogle Books to Disconfirm Prior Origination Knowledge Claims for Particular Terms, Words, and Names. in Soc. Sci.2018,7 (4), 66

Wilkins John S., Nelson Gareth J. 2008. Trémaux on species: A theory of allopatric speciation (and punctuated equilibrium) before Wagner. http://philsci-archive.pitt.edu/3806/…

 

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¿Quo vadis, Huxley? El darwinismo como religión

 

 

 

 

 

 

 

En contra de la opinión pública, la aportación principal del darwinismo no es la evolución, que es anterior, ni tampoco la selección natural, producto de varios errores consecutivos. Se trata de un conjunto de herramientas en contra de la idea de diseño en la naturaleza. Esa es su principal aportación.

Fracasado como teoría científica, el darwinismo se viene proponiendo desde su origen y con los años, como religión, demostrando así una nueva y sorprendente salida para algunas hipótesis rechazadas de la ciencia. A tal fin, algunos de sus representantes principales adquieren un aspecto semejante al de los antiguos profetas bíblicos. Darwin y Haeckel aparecen con grandes barbas en actitudes semejantes a las de sus contemporáneos Marx y Engels, profetas de una de las tendencias principales del darwinismo que es el marxismo. Mirando atrás, lejos en el tiempo, todos ellos recuerdan vivamente a Isaías o Jeremías en sus representaciones clásicas y barrocas.

El protagonista del cuadro de Rembrandt titulado “Jeremías lamentando la destrucción de Jerusalén”, en actitud postrada, nos recuerda a Charles Darwin, quien bien podría haber caído en depresión en el caso de conocer el destino y la relevancia posterior de sus escritos impulsados por la enérgica mano de los Huxley, abuelo y nieto. De haber previsto las aspiraciones religiosas de sus seguidores, seguramente Darwin habría soltado con voz poderosa la expresión que da título a esta obra:

- Quo vadis, Huxley?

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La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica

 

La nave de los locos, además de un famoso cuadro de El Bosco, es el título de una obra del teólogo, jurista y humanista Sebastian Brand publicada en Basilea en 1494. En sus páginas dice:

The world loves to be deceived.
(El mundo se complace en ser engañado)

Afirmación confirmada en los últimos ciento sesenta años por el éxito de la obra de Darwin titulada Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia delas Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida.

La palabra oxímoron procede de la combinación de los vocablos griegos Oxi, agudo y Môron: locura, e indica la cualidad de una expresión que no tiene significado alguno por consistir en la combinación de dos términos incompatibles. Oxímoron son aduaneros sin fronteras, banca amiga, desarrollo sostenible y cientos de expresiones en las que la presencia de un término anula el significado del otro.

Pero a pesar de su incompetencia semántica los oxímora han proliferado en las últimas décadas porque tienen una utilidad notable para el control social que consiste en su capacidad de alienación afirmando la capacidad de un interlocutor para someter al otro.

Herramientas de disciplina social basadas en la destrucción del lenguaje, los oxímora son particularmente abundantes en las áreas de Economía y Biología. Las obras fundamentales de dos pilares de estas disciplinas, Carlos Marx y Carlos Darwin, se basan en sendos oxímoron que son respectivamente La dictadura del proletariado y la selección natural.

Para hacer pasar un oxímoron por teoría científica hace falta cometer muchos errores, pero lo mismo que Pulgarcito dejaba un rastro de garbanzos para encontrar el camino de su casa, en este libro hemos seguido el rastro de los errores dejados por Carlos Darwin para descubrir su oxímoron fundamental: La Selección Natural.

El libro La Nave de los Locos: El Origen de las Especies a la Luz de la Nueva Retórica, de Emilio Cervantes y Guillermo Pérez Galicia puede descargarse gratis aquí:

http://www.darwinodi.com/gratis/pdfs/978-1981532117.pdf

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Hoy, 18 de enero de 2016

Ayer  nos enviaba Víctor Pacheco desde Venezuela tres videos bien interesantes.  En ellos  se advertía de los riesgos del abuso del lenguaje. El abuso del lenguaje y su contaminación con eufemismos, oxímoron, obrepciones y subrepciones, es algo habitual en nuestros días. Empero, no por ser algo frecuente deja de ser peligrosísimo. El abuso del lenguaje conduce a  la incomunicación, pero para el totalitarismo es, asímismo, una herramienta de dominación.

En el video de hoy, también enviado por Víctor Pacheco y realizado por el mismo equipo de uno de los anteriores, se nos presenta una posible situación en un mundo corrmpido por un lenguaje inútil y viciado. ¿Nos encontramos lejos de esa situación? Algunos diríamos que ya hemos pasado por ahí o por situaciones semejantes…

 

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Unos videos sobre corrección política, educación progre y otros nuevos oxímoron

Víctor Pacheco desde Venezuela nos envía estos vídeos:

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De ellos hemos obtenido algunos nuevos oximoron:

Ajuste fiscal
Corrección política
Daños colaterales
Edad mental
Educación progre
Hegemonía humana
Igualdad de género
Juegos de la política
Multiculturalismo
Pais en desarrollo
Reacomodo laboral

Que pueden ver ya incorporados en las páginas correspondientes de nuestro diccionario:

Diccionario de Fantasmas Semánticos (A-E): del Accidente Premeditado a lo Extremadamente moderado pasando por la Competición Democrática

 

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