Archivo para la categoría ‘Trampa semántica’

¿Cuán bajo hemos caído? El oxímoron como medida del deterioro del lenguaje

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los oxímoron son expresiones, habitualmente de dos términos, en las que ambos se contradicen, disputan entre sí un espacio que no puede ser ocupado por ambos puesto que lo que uno significa no es compatible con el otro.

El diccionario de oxímoron cuenta con más de cien de estas expresiones. La parte más sencilla en la elaboración de este diccionario es la que consiste en dar las definiciones de estas expresiones puesto que son todas ellas iguales entre sí e iguales a cero: ninguna significa nada. Pero cuidado que esto no quiere decir que estas expresiones no tengan valor. Al contrario, pueden servir  para la destrucción del lenguaje. Son muy útiles para la generación de confusión y por eso a veces se utilizan en procesos de lavado de cerebro masivo. Es por eso que son cada vez más frecuentes en los terrenos de la política y de la educación.

En español se ha denominado a estas expresiones flatus vocis o también fantasmas semánticos.

La cantidad de oxímoron en un lenguaje es indicador de su deterioro y así en el español contemporáneo vemos que hemos caído verdaderamente bajo cuando tan abundantes son los casos encontrados a diario.

Con el desarrollo de las especialidades académicas se han revelado algunas particularmente fecundas en oxímoron. Tal es el caso de la Economía, de las Ciencias de la Educación, por supuesto de la Filosofía y también, como no, de la Biología.

La Economía se basa en gran medida en la gestión y proliferación de este tipo de expresiones y así tenemos la enorme familia de los oxímoron relacionados con el capital y el capitalismo (Capital humano, Capitalismo avanzado, Capitalismo de Estado, etc.) o aquellos en relación con la banca (Banca amiga, Banca ética, Banca solidaria, etc.).

La cultura de masas, la cultura tecnológica o la educación financiera serán ejemplos de oxímoron en el campo de las Ciencias de la Educación. La filosofía materialista es un buen ejemplo del dominio de la Filosofía, cultivada y abonada desde hace décadas por muchos grupos de expertos internacionalmente reconocidos y retribuidos, pero entre los flatos verbales más notables de todos los tiempos tenemos a la selección natural y la inteligencia artificial. El primero nacido y cultivado con esmero en los terrenos de la Biología,  el segundo de la cibernética que viene a ser la interfaz entre aquella y la informática.

Al admitir tales nociones auto-contradictorias e imposibles, el pensamiento queda bloqueado; su mejor parte anulada: la crítica y la auto-crítica desaparecen. El pensamiento se esfuma para dejar lugar a  la ideología. ¿Cuál es la diferencia entre uno, el pensamiento y la otra, la ideología? El primero es abierto y la segunda es cerrada, limitada. El primero extiende los límites de la razón, la segunda los recorta.

El oxímoron vuelve loco al hablante y lo domina. La selección natural no requiere explicación otra que su propia definición (tautología): sobreviven los más aptos, esto es los que sobreviven. La teoría científica queda degradada y la Ciencia convertida en anti-ciencia. Al admitir la inteligencia artificial el hablante se reconoce uno más entre los robots, máqinas pensantes y engendros cibernéticos. El hablante reconoce su propia estupidez, confiesa su incapacidad, y renuncia así a su cualidad principal, el pensamiento, al que entrega en manos de la autoridad del partido. Pero no importa,  dentro de cincuenta años nadie entenderá ya de qué estamos hablando. ¿Verdad?

 

 

 

 

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Ahora que vamos despacio, vamos a definir la selección natural

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la imagen se pretende una definición de la Selección Natural. Está tomada de unos comentarios del Dr Sutton en Twitter, pero podría estarlo de cualquier otro sitio.

In a nut shell, dice, o sea condensada como en una nuez. Veamos…

No pondremos particular atención al punto 1 que contiene una  trivialidad ni al 2 que contiene un disparate. Los puntos 3, 4, 5  y 6 contienen la cantinela de siempre: la vida como lucha. Un punto de vista sectario y autoritario.

Centrémonos, eso sí en el punto 7:

 

7.  These variations, selected for long enough by the “natural process of selection”,  eventually produce new species  by way of divergence from common ancestors.

7. Las variaciones, seleccionadas suficientemente por el “proceso natural de selección”, eventualmente producen nuevas especies por vía de la divergencia a partir de antepasados comunes.

 

Si.  Han leído ustedes bien. Así se nos pretende explicar la Selección Natural desde hace ya más de cien años, un oxímoron, un error. La idea: Mantener en pie esa estupidez: la vida como lucha. Un punto de vista sectario y autoritario.

 

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Hermosa es la destrucción de las palabras

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

It’s a beautiful thing, the destruction of words

Orwell. 1984

 

A lo largo de los años he intentado, sin éxito, entender lo que pueda ser la Selección Natural. La conclusión es que la Selección Natural no es nada por estar basada en un error.

Darwin, en sus observaciones en las granjas, confundió Selección con Mejora y vino a decir: Lo mismo que en la granja el agricultor o el ganadero seleccionan a sus mejores ejemplares como parentales, así mismo la naturaleza selecciona aquellos que presentan características ventajosas. Pero claro, aquí queda sin definir lo que sea eso de Características ventajosas mientras que  el agricultor o el ganadero conocen perfectamente cuáles serán dichas características. La naturaleza no selecciona como lo hacen el agricultor o el ganadero. En la naturaleza no hay esa intención expresa y manifiesta. No existe el progreso.

La selección en la granja es una parte del proceso de Mejora Genética y sería absurdo pensar que en la naturaleza existe algo así como la Mejora Genética Natural. Para ser exactos Darwin, Wallace y antes que ellos Matthew y otros debieron pensar no en Selección Natural sino en Mejora Natural, lo cual es oxímoron, como también lo es Selección natural.

En vez de retractarse y corregir su error,  en vez de retirar el termino selección natural que es erróneo y sólo conduce a confusión como había indicado Pierre Flourens, contemporáneo de Darwin; en vez de rechazar el error como es el deber de todo científico, lo que ocurrió es verdaderamente increíble.

Debido al enorme poder de Huxley y asociados se impuso la expresión Selección Natural que no tiene ningún significado ni valor alguno para entender lo que sucede en la formación de especies. Se impuso con tanta fuerza que contaminó el significado de la palabra selección, que estaba muy claro hasta entonces.

Pues bien ahora hay diccionarios que proponen para la palabra Selección dos alternativas: La normal y una segunda, fabulosa que traduzco del inglés:

Un proceso en el que las influencias genéticas o ambientales determinan qué tipos de organismos progresan mejor que otros, contemplado como un factor en evolución.

Esta ya no es la definición de Selección Natural sino  la de Selección, así como suena, a secas. El error se ha extendido y ha contaminado zonas más generales del lenguaje. Se acuerdan de lo que profetizaba Orwell en 1984: Reducir el lenguaje para reducir el pensamiento: It’s a beautiful thing, the destruction of words. En ello estamos Mr Orwell.

 

Aquí les dejo un fragmento de 1984 que comienza hablando del Diccionario de Neolengua (la actual Wikipedia):

 

‘The Eleventh Edition is the definitive edition,’ he said. ‘We’re getting the language into its final shape-the shape it’s going to have when nobody speaks anything else. When we’ve finished with it, people like you will have to learn it all over again. You think, I dare say, that our chief job is inventing new words. But not a bit of it! We’re destroying words—scores of them, hundreds of them, every day. We’re cutting the language down to the bone. The Eleventh Edition won’t contain a single word that will become obsolete before the year 2050.

‘He bit hungrily into his bread and swallowed a couple of mouthfuls, then continued speaking, with a sort of pedant’s passion. His thin dark face had become animated, his eyes had lost their mocking expression and grown almost dreamy.

‘It’s a beautiful thing, the destruction of words. Of course the great wastage is in the verbs and adjectives, but there are hundreds of nouns that can be got rid of as well. It isn’t only the synonyms; there are also the antonyms. After all, what justification is there for a word which is simply the opposite of some other word? A word contains its opposite in itself. Take “good”, for instance. If you have a word like “good”, what need is there for a word like “bad”? “Ungood” will do just as well—better, because it’s an exact opposite, which the other is not. Or again, if you want a stronger version of “good”, what sense is there in having a whole string of vague useless words like “excel­lent” and “splendid” and all the rest of them? “Plusgood” covers the meaning; or “doubleplusgood” if you want something stronger still. Of course we use those forms already, but in the final version of Newspeak there’ll be nothing else. In the end the whole notion of goodness and badness will be covered by only six words—in reality, only one word. Don’t you see the beauty of that, Winston? It was B.B.’s idea originally, of course,’ he added as an afterthought.

A sort of vapid eagerness flitted across Winston’s face at the mention of Big Brother. Nevertheless Syme immedi­ately detected a certain lack of enthusiasm.

‘You haven’t a real appreciation of Newspeak, Winston,’ he said almost sadly. ‘Even when you write it you’re still thinking in Oldspeak. I’ve read some of those pieces that you write in the Times occasionally. They’re good enough, but they’re translations. In your heart you’d prefer to stick to Oldspeak, with all its vagueness and its useless shades of meaning. You don’t grasp the beauty of the destruction of words. Do you know that Newspeak is the only language in the world whose vocabulary gets smaller every year?

‘Winston did know that, of course. He smiled, sympa­thetically he hoped, not trusting himself to speak. Syme bit off another fragment of the dark-coloured bread, chewed it briefly, and went on:

‘Don’t you see that the whole aim of Newspeak is to narrow the range of thought? In the end we shall make thoughtcrime literally impossible, because there will be no words in which to express it. Every concept that can ever be needed will be expressed by exactly one word, with its meaning rigidly defined and all its subsidiary meanings rubbed out and forgotten. Already, in the Eleventh Edition, we’re not far from that point. But the process will still be continuing long after you and I are dead. Every year fewer and fewer words, and the range of consciousness always a little smaller. Even now, of course, there’s no reason or excuse for committing thoughtcrime. It’s merely a ques­tion of self-discipline, reality-control. But in the end there won’t be any need even for that. The Revolution will be complete when the language is perfect. Newspeak is Ingsoc* and Ingsoc is Newspeak,’ he added with a sort of mystical satisfaction. ‘Has it ever occurred to you, Winston, that by the year 2050, at the very latest, not a single human being will be alive who could understand such a conversation as we are having now?’

‘Except—– ‘ began Winston doubtfully, and then stopped.

It had been on the tip of his tongue to say ‘Except the proles**,’ but he checked himself, not feeling fully certain that this remark was not in some way unorthodox. Syme, however, had divined what he was about to say.

‘The proles are not human beings,’ he said carelessly. ‘By 2050—earlier, probably—all real knowledge of Old-speak will have disappeared. The whole literature of the past will have been destroyed. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron—they’ll exist only in Newspeak versions, not merely changed into something different, but actually changed into something contradictory of what they used to be. Even the literature of the Party will change. Even the slogans will change. How could you have a slogan like “freedom is slavery” when the concept of freedom has been abolished? The whole climate of thought will be different. In fact there will be no thought, as we understand it now. Orthodoxy means not thinking—not needing to think. Orthodoxy is unconsciousness.

‘One of these days, thought Winston with sudden deep conviction, Syme will be vaporized. He is too intelligent. He sees too clearly and speaks too plainly. The Party does not like such people. One day he will disappear. It is written in his face. (Págs. 53-56)

 

 

 

 

 

 

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Noosfera – El darwinismo entre ciencia y religión: Emilio Cervantes

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El Origen de las Especies, una larga serie de errores

 

 Perífrasis y Metalepsis
 Congeries  Epítetos
 Detallamiento
 Obsecratio
 Prosopopeya
 Concesio
 Aliteración  Pleonasmo
 Interrogación retórica
 Oxímoron
 Metonimia
 Aposiopesis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1:  Conjunto de figuras retóricas firmemente ancladas unas sobre otras que se deduce del análisis del capítulo 4 del Origen de las Especies.

El error fundamental o fundacional del darwinismo consiste en la confusión entre selección y mejora, la parte por el todo, una metonimia. Dicho error es la consecuencia de haber elegido un modelo inconveniente: la granja no sirve como modelo para estudiar el origen de las especies.

Un error no reconocido se puede intentar camuflar con otros errores y así al error fundamental del darwinismo, la metonimia fundacional producto de confusión de selección y mejora se añade una larga cadena de errores visibles mediante las correspondientes figuras retóricas.

Referencia

Cervantes E, Pérez Galicia G. 2015. ¿Está usted de broma Mr Darwin? La retórica en el corazón del darwinismo. OIACDI. Amazon.

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Error fundamental del darwinismo

¿Cuál es el error fundamental del darwinismo?

 

En su libro El Origen de las Especies, Darwin confunde selección con Mejora.

 

Por ejemplo, donde dice:

 

but, as a general rule, it cannot be doubted that the continued selection of slight variations, either in the leaves, the flowers, or the fruit, will produce races differing from each other chiefly in these characters.

por regla general, no se puede dudar que la selección continuada de ligeras variaciones, tanto en las hojas como en las flores o frutos, producirá razas que difieran entre sí principalmente en estos caracteres.

 

 

 

Debería decir:

 

 

 

but, as a general rule, it cannot be doubted that the continued breeding for slight variations, either in the leaves, the flowers, or the fruit, will produce races differing from each other chiefly in these characters.

 

 

 

por regla general, no se puede dudar que la mejora genética dirigida a obtener ligeras variaciones, tanto en las hojas como en las flores o frutos, producirá razas que difieran entre sí principalmente en estos caracteres.

 

Referencia:

Cervantes E, Pérez Galicia G. 2015. ¿Está usted de broma Mr Darwin? La retórica en el corazón del darwinismo. OIACDI. Amazon.

 

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Importancia y actualidad de la Retórica

 

Que una disciplina tenga dos o tres mil años de antigüedad no significa, ni mucho menos, que quienes se dedican a ella sean unos ignorantes, ociosos o renegados.

La Retórica, análisis del discurso practicado desde los presocráticos, es hoy disciplina de la máxima actualidad puesto que nos permite sacudir los textos hablados y escritos y cribar, seleccionar lo que en ellos hay de grano y lo que hay de paja descubriendo que, lamentablemente, esta última es muy abundante en los tiempos que corren.

Sacudido, el discurso de nuestros políticos y gobernantes deja caer un montón de falacias de todo tipo. Exprimido, sometido a las herramientas de la retórica, es fuente de contradicciones, confusiones, y giros verbales demostrando que donde no hay ideas no tienen por qué escasear las palabras, sino todo lo contrario. El exceso verbal, detallamiento, es prueba a menudo de otros muchos errores.

Así, mediante las herramientas de la Retórica, hemos analizado el libro de Darwin, titulado “Sobre el Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la supervivencia de las Razas Favorecidas en la lucha por la vida”, y más concretamente su capítulo IV en el que se expone la parte central: la Selección Natural. Una idea abstrusa que parte de un error: Al describir las actividades de los ganaderos, Darwin confunde el todo con la parte y llama al proceso de Mejora genética (Breeding en inglés), selección. Grave error que, para disimularlo, se ve obligado a cubrir con otro y otro, y así sucesivamente.

Acuñando el concepto Selección Natural, necesario pues no podría hablar de “Mejora Natural”, tropieza de nuevo y construye un oxímoron, expresión viciada en la que una mitad contradice a la otra: Es imposible que la naturaleza seleccione. Para salvarse de este segundo error acude a un tercero y así se contesta a sí mismo a la pregunta ¿Qué es la selección natural? Mediante un Pleonasmo: La supervivencia de los más aptos. Claro, ¿Y de quién si no? ¿Cómo va a sobrevivir alguien o algo que no sea el o lo más apto? Larga cadena de errores y disparates que no acaba ahí, pues para mantenerse necesita crear un cuarto error, este bien sonoro: Otorgar un conjunto de actividades a sus construcciones verbales carentes de significado.

Así veremos también como la selección natural, que no es nada, cobra vida y hace, crea, modifica. La lucha por la supervivencia que tampoco es nada, actúa, efectúa, impone. La supervivencia de los más aptos, expresión sin significado alguno es hipótesis, causa y teoría, explicación.

La retórica darwiniana fluye libre y alcanza su cénit mediante ese recurso formal que se llama Prosopopeya, personificación, y que tan bien detectó su contemporáneo, el científico francés Pierre Flourens.

Analizando hoy la retórica darwiniana se explica uno por qué les cuesta a los darwinistas responder preguntas tan sencillas como ¿Qué es la selección natural? ¿Es una magnitud? ¿En qué unidades puede medirse?

Nuestros lectores se ahorrarán muchos esfuerzos vanos dedicados a entender páginas y páginas impresas con textos incomprensibles, verdaderos trabalenguas. El problema no se limita al darwinismo, ni se restringe dentro de los límites de la ciencia. En la sociedad contemporánea, muchos de los textos producidos a diario tienen como principal objetivo generar confusión. Las personas confusas son más manipulables. Así funciona el binomio Con-Con desde Darwin y aún antes, desde los presocráticos. Quien genera confusión aumentará el control.

 

 

¿Está usted de broma Mr Darwin? La Retórica en el corazón del darwinismo. Emilio Cervantes y Guillermo Pérez Galicia. OIACDI. 2015. 306 pp.

 

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¿Está Usted de Broma Mr. Darwin?: La retórica en el corazón del darwinismo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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¿Está Usted de Broma Mr. Darwin?: La retórica en el corazón del darwinismo

Del que somos autores:

de Emilio Cervantes (Autor), Guillermo Pérez Galicia (Autor)

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Lectura aconsejada:

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Rearranging prejudices, by William James (?)

 

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Usos inconscientes de un criterio en el párrafo septingentésimo vigésimo de El Origen de las Especies

 

Inconscientemente uno, es verdad, puede hacer muchas cosas. Muchísimas. Ahora bien no creo que nadie pueda, como dice el autor de este párrafo, utilizar inconscientemente un criterio para la clasificación. Cuando escribió esto debía estar muy distraído y desde luego, como hemos visto ya en varias ocasiones, nadie se tomó la molestia de corregirlo:

 

 

720.

 

As descent has universally been used in classing together the individuals of the same species, though the males and females and larvae are sometimes extremely different; and as it has been used in classing varieties which have undergone a certain, and sometimes a considerable amount of modification, may not this same element of descent have been unconsciously used in grouping species under genera, and genera under higher groups, all under the so-called natural system? I believe it has been unconsciously used; and thus only can I understand the several rules and guides which have been followed by our best systematists. As we have no written pedigrees, we are forced to trace community of descent by resemblances of any kind. Therefore, we choose those characters which are the least likely to have been modified, in relation to the conditions of life to which each species has been recently exposed. Rudimentary structures on this view are as good as, or even sometimes better than other parts of the organisation. We care not how trifling a character may be—let it be the mere inflection of the angle of the jaw, the manner in which an insect’s wing is folded, whether the skin be covered by hair or feathers—if it prevail throughout many and different species, especially those having very different habits of life, it assumes high value; for we can account for its presence in so many forms with such different habits, only by inheritance from a common parent. We may err in this respect in regard to single points of structure, but when several characters, let them be ever so trifling, concur throughout a large group of beings having different habits, we may feel almost sure, on the theory of descent, that these characters have been inherited from a common ancestor; and we know that such aggregated characters have especial value in classification.

 

Como el criterio de descendencia ha sido universalmente empleado al clasificar juntos los individuos de una misma especie, aun cuando los machos y hembras y larvas sean a veces sumamente diferentes, y como ha sido utilizado al clasificar variedades que han experimentado cierta modificación, considerable a veces, ¿no podría este mismo elemento de la descendencia haber sido utilizado inconscientemente al agrupar las especies en géneros y los géneros en grupos superiores, todos dentro del llamado sistema natural? Yo creo que ha sido usado inconscientemente, y sólo así puedo comprender las diferentes reglas y normas seguidas por nuestros mejores sistemáticos. Como no tenemos genealogías escritas, nos vemos forzados a deducir la comunidad de origen por semejanzas de todas clases. Sin embargo, escogemos aquellos caracteres que son lo menos a propósito para ser modificados, en relación con las condiciones de vida a que ha estado recientemente sometida cada especie. Las estructuras rudimentarias, desde este punto de vista, son tan buenas, y aun quizá mejores, que otras partes de la organización. No nos importa la insignificancia de un carácter -ya sea la simple inflexión del ángulo de la mandíbula, el modo como está plegada el ala de un insecto, el que la piel esté cubierta de pelo o de pluma-; si éste subsiste en muchas y diferentes especies, sobre todo en las que tienen costumbres muy diferentes, adquiere un gran valor, pues sólo por herencia de un antepasado común podemos explicar su presencia en tantas formas con costumbres tan diferentes. En este respecto podemos equivocarnos por lo que se refiere a puntos determinados de conformación; pero cuando varios caracteres, aunque sean insignificantes, concurren en todo un grupo grande de seres que tienen diferentes costumbres, podemos estar casi seguros, según la teoría de la descendencia, que estos caracteres han sido heredados de un antepasado común, y sabemos que estos conjuntos de caracteres tienen especial valor en la clasificación.

Lectura aconsejada:

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