Archivo para la categoría ‘Vida y costumbres de Charles Darwin’

El diccionario de oxímoron crece y crece sin parar: Conclusiones impertinentes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace años comenzábamos una recopilación de oxímoron (#oxymoron) , expresiones que se construyen mediante la unión de dos términos incompatibles y, por lo tanto, no tienen ningún significado. Ya decíamos entonces que la ventaja en este tipo de diccionarios es que las definiciones son todas iguales entre sí e iguales a cero. Ninguna de estas expresiones tiene significado alguno y sólo sirven para entontecer al personal y tenerlo durante horas perdido en discusiones estúpidas o, lo que es lo mismo expresado directamente, para el lavado de cerebro.

Es asombrosa la proliferación de este tipo de expresiones en tiempos recientes y así en las últimas semanas hemos detectado las siguientes:

Ateo católico

Católico protestante

Divine evolution

Ética Universal

Evolución divina

Exhibición privada

Filosofía masónica

Patriotismo universal

Protestante católico

Quality control in Liberals

Región masónica

Religión masónica

Reglamento oficial de las sociedades secretas

Ruinas restauradas

Smart Phone

Teléfono inteligente

Teléfono tonto

Vida extinguida

 

Todas ellas incorporadas en las secciones correspondientes del diccionario.

Orwell estaría muy contento de ver cómo se cumplen sus predicciones: el número de expresiones inútiles crece sin parar, el diccionario de neolengua progresa y el entontecimiento general avanza. No obstante, le sorprendería el gran papel que tenemos casi toda la gente, la mayoría, esos que el llamaba “los proles” en la elaboración y mantenimiento de este estado de caos, algo que supera sus expectativas.

Vengan ahora los académicos e intelectuales a intentar convencernos de aquellos  viejos mitos de evolución y progreso cuando lo evidente es que nos encontramos sometidos a una involución y retroceso sin precedentes.

Pero enmedio de este desconcierto todavía es posible extraer algunas conclusiones. Así llama la atención la cantidad de oxímoron que pertenecen a dos terrenos: por un lado los que se refieren a sectas y sociedades secretas y por otro los propios de  los dominios de la biología evolutiva y de la evolución. ¿Estarán relacionados ambos terrenos tan dispares por algo más que esta simple coincidencia? Sospechamos que sí.

Entre las recientes capturas  destacaremos dos puntos estrechamente relacionados. Primero, que hay biografías que ponen en evidencia que el concepto de oxímoron se puede extender a las personas acuñando así el término de oxímoron ambulante (#oxymoronambulante) del que hemos dado ya algunos ejemplos. Carlos Marx es un caso espectacular de oxímoron ambulante.

En segundo lugar mencionaremos el último oxímoron capturado, la Evolución divina o divine evolution, pues si una finalidad queda clara tras la lectura de El Origen de las Especies de Darwin es que su modelo de evolución basado en la supervivencia de los más aptos, niega todo diseño y va en contra de toda divinidad. Esta expresión, divine evolution, nos ayuda a reafirmar la idea anterior del concepto de oxímoron ambulante o personal , del que Carlos Darwin sería un ejemplo extraordinario. A la altura de su tocayo y contemporáneo. El marxismo y la evolución, dos fuentes constantes de confusión.

 

 

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Nullius in verba. Carta del Dr Sutton a la Royal Society sobre el fraude de Darwin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La frase latina Nullius in verba, lema de la Royal Society, procede las Epístolas de Horacio, quien en ellas se compara con un gladiador libre de la servidumbre  a dueño alguno:

Nullius addictus iurare in verba magistri,  quo me cumque rapit tempestas, deferor hospes.

(«no me veo obligado a jurar por las palabras de maestro alguno,  me dejo llevar como huésped de paso a donde me arrebata la tempestad.)

 

 

 

 

 

 

 

La Royal Society pretende, mediante esta frase, mostrarse como asociación de personas libres de la obediencia a dogmas  imperantes o a autoridad alguna:

“[...] it is an established rule of the Society, to which they will always adhere, never to give their opinion, as a Body, upon any subject, either of Nature or Art, that comes before them

(«… es una regla establecida de la Sociedad, a la que siempre se adherirá, nunca dar su opinión, como Cuerpo, sobre ningún tema, ni de Naturaleza ni de Arte, que llegue ante ella.»)

Difícil tarea la de mantener con firmeza este lema de gladiadores viejos ante la cual tenemos que preguntar:

¿Cumplen los miembros de la Royal  Society la obediencia debida a  su lema o por el contrario en contra del mismo deben tener una opinión unánime sobre algún tema?

Y la respuesta es No. En lo que respecta a mantener encumbrada la figura de Darwin la Royal Society no sigue su propio Slogan.

En su libro precisamente titulado Nullius in verba el Dr. Mike Sutton, basándose en una serie exhaustiva de búsquedas bibliográficas, presenta pruebas de que Darwin copió de Patrick Matthew su idea de la selección natural.

Según Sutton, representantes darwinistas en posiciones clave de la British Association for Advancement of Science y la Royal Society of London mantienen privilegios especiales para Darwin y Wallace y perjuicios especiales para Matthew.

Con el fin de aclarar este punto tan importante y polémico el Dr Sutton envió la siguiente carta a la Royal Society con fecha 20 de enero de 2015. Al no haber recibido respuesta en algo más de dos años, atribuimos el silencio de la Royal Society a la solidez de las tesis del Dr Sutton.

 

 

Ofrecemos la traducción de la carta al español con intención de darle difusión y facilitar su apoyo:

 

Estimada Royal Society

Charles Darwin (FRS), Alfred Russel Wallace y Richard Dawkins (FRS) y otros, entre los que me incluyo, reconocemos que Patrick Matthew (1831) – en su libro On Naval Timber and Arboriculture - publicó la teoría completa de la selección natural muchos años antes de que Darwin y Wallace pusieran la pluma en papel sobre el tema y 28 años antes de que Darwin y Wallace (1858) leyesen sus documentos ante la Linnean Society.

Matthew singularmente acuñó su descubrimiento como el “proceso natural de selección” y 29 años más tarde Darwin barajó únicamente los términos de Matthew en su propia re-acuñación única como el “proceso de selección natural”. Darwin y Wallace afirmaban haber llegado a la misma teoría, usar la misma terminología y los mismos ejemplos explicativos únicos, independientemente de Matthew e independientemente uno del otro.

El propósito de mi carta abierta, por lo tanto, es solicitar a la Royal Society una declaración oficial para explicar si acaso la Royal Society tendrá a bien afirmar si se debería conceder a Patrick Matthew, por su logro en publicar primero uno de los mayores descubrimientos de la ciencia, la máxima prioridad sobre ambos, Darwin y Wallace, por su gran avance único.

Supongo que la Royal Society no habrá cambiado extraoficialmente sus opiniones sobre las reglas de prioridad. En este sentido deseo recordar a la Royal Society el Efecto Arago al que se ha adherido en todas las demás disputas sobre la prioridad del descubrimiento en la ciencia -que es que ser el primero es todo.

Haciendo caso omiso de la convención de prioridad – específicamente ignorando el efecto Arago – Richard Dawkins y otros han creado un precedente único en la historia del descubrimiento científico – la ” Dawkins’ Demand ” que dice que Matthew no debería tener prioridad sobre Darwin y Wallace, por su previa creencia del conocimiento “que los puntos de vista de Matthew pasaron desapercibidos”. Sin embargo, las nuevas técnicas de investigación de Big Data revelan que el libro de Matthew (1831) fue de hecho (antes de 1858) citado por otros naturalistas conocidos por Darwin / Wallace – incluyendo a Loudon (que editó y publicó dos de los influyentes papeles de Blyth), Robert Chambers, quien escribió el muy influyente libro sobre la evolución – Los vestigios de la creación) y Prideaux John Selby (quien editó y publicó el artículo de Wallace Sarawak). (Ver: mi documento revisado por colegas para esta nueva evidencia http://britsoccrim.org/new/volume14/pbcc_2014_sutton.pdf).

En resumen, ¿podría la Royal Society  hacer una declaración oficial sobre si ha abandonado o no su aceptación anterior del Efecto Arago? (Véanse las referencias a los documentos sobre el mismo:

http://www.bestthinking.com/thinkers/science/social_sciences/sociology/m…

Si la Royal Society está haciendo una excepción a la regla de prioridad en el caso de Patrick Matthew tendría por favor la bondad de explicar por qué y hacer una declaración oficial en el sentido de que esto no es simplemente una regla sesgada darwinista “hecha especialmente para Matthew”?

 

Sinceramente suyo

 

Dr Mike Sutton (Reader in Criminology and Sociology)

School of Social Sciences

Nottingham Trent University

 

 

 

 

Siendo así probado que Darwin copió de Matthew parece inadecuado que la Royal Society mantenga el premio Darwin, pero ocurre que este caso de preferencia indebida que ha denunciado Sutton no es el único caso de fraude, trampa o error que concierne a Darwin.

Pronto veremos alguno más…

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Noosfera – El darwinismo entre ciencia y religión: Emilio Cervantes

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Algunas características de la épica ilustradas con ejemplos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. Abundancia de Epítetos, metáforas y comparaciones

Atenea, la de ojos de lechuza

Aquiles, el de los pies ligeros

El anciano Néstor

Natural Selection, as we shall hereafter see, is a power incessantly ready for action

 2.       Prosopopeya, personificación:

Zeus que ordena las nubes

Organs, originally formed by the aid of natural selection, when rendered useless may well be variable, for their variations can no longer be checked by natural selection.

…so in a state of nature natural selection will be enabled to act on and modify organic beings at any age, by the accumulation of variations profitable at that age, and by their inheritance at a corresponding age……….

3.  Exaltación de la lucha:

As the individuals of the same species come in all respects into the closest competition with each other, the struggle will generally be most severe between them; it will be almost equally severe between the varieties of the same species, and next in severity between the species of the same genus.

 

The store of nutriment laid up within the seeds of many plants seems at first sight to have no sort of relation to other plants. But from the strong growth of young plants produced from such seeds, as peas and beans, when sown in the midst of long grass, it may be suspected that the chief use of the nutriment in the seed is to favour the growth of the seedlings, whilst struggling with other plants growing vigorously all around.

 

4. La Figura del héroe: El superviviente único

Ulises, que sobrevivió los diez años que duró la guerra de Troya y otros diez que transcurrieron desde el fin de la guerra hasta su llegada a Ítaca.

This preservation of favourable individual differences and variations, and the destruction of those which are injurious, I have called Natural Selection, or the Survival of the Fittest. Variations neither useful nor injurious would not be affected by natural selection, and would be left either a fluctuating element, as perhaps we see in certain polymorphic species, or would ultimately become fixed, owing to the nature of the organism and the nature of the conditions.

5. Los orígenes: El superviviente único procede de un árbol filogenético.

 

 

 

 

 

 

 

Y no se olviden del caballo, que en el Origen de las Especies aparece 77 veces y de la espada que también aparece.

 

Con mi agradecimiento a Guillermo Pérez Galicia por ayudarme a entender El Origen de las Especies.

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The Independent Veracity Institute: Propuesta de un Instituto Independiente para la Veracidad

Durante más de 155 años, las instituciones científicas y  académicas han apoyado los esfuerzos de sus miembros para mantener el paradigma de que Charles Darwin y Alfred Wallace concibieron independientemente la hipótesis de macro evolución por selección natural que había sido descrita y publicada anteriormente por Patrick Matthew.

Los hechos comprobables y verificados, algunos conocidos desde hace tiempo y otros recién descubiertos, que han sido ocultados y perseguidos mediante un esfuerzo aberrante del mundo científico, se presentan en diez grupos principales con citas de sus fuentes en el blog de Patrick Matthew, aquí.

 

¿Será necesario un Instituto Independiente de la Veracidad  que se ocupe de todas aquellas publicaciones en las que hechos comprobables rompen paradigmas muy frecuentes y luego encuentran la resistencia feroz de aquellos cuyas carreras e intereses financieros se mantienen apuntalados precisamente por soportar las premisas que apoyan aquellos paradigmas,  inflados con la negación de hechos, ceguera selectiva, miopía cognoscitiva comportamientos pseudo-académicos, propaganda, adulación, mitomanía,  abono de errores, abusos obscenos y mentiras?

 

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Substituto de la religión: Una interpretación parcialmente correcta del El Origen de las Especies por Juan Benet

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Benet, que no había leído el Origen de las Especies, se refería en una entrevista a la Ciencia como Aparato de Convicciones.

En su libro titulado Londres Victoriano, este autor dedica unos párrafos memorables al Origen de las Especies, libro que, repetimos, no había leído, y por tanto no podía entender.

No obstante acierta en algunos de sus comentarios y destaca realmente lo que es esta obra: Un acontecimiento capital de la Época victoriana.  Empero, se equivoca al decir que el libro resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas. No hay ni una sola investigación biológica original en este libro.

Acierta plenamente en otros puntos de los que resumimos dos:

  1. El libro estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo
  2. Suponía la destrucción de los fundamentos de la religión, del Estado, de la familia y del orden social.

 

Pero lean ustedes estos párrafos, obra cumbre de la escritura sintética, por si pudiese habérsenos escapado algún otro aspecto importante, que seguro será digno de mención y crítica en posteriores ocasiones. Y fíjense sobre todo en los errores y en los aciertos al hablar de El Origen de las Especies, un libro, dice,… que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas, lo cual es falso…y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas. Y esto último es cierto a medias, un libro destinado a desplazar una serie de doctrinas mítico-religiosas, cierto. Pero con… ¿con una teoría científica? No. Eso no es posible. Las doctrinas mítico-religiosas sólo pueden ser reemplazadas por otras doctrinas mítico-religiosas. Se equivoca de nuevo Benet. En el libro de Darwin no había teoría científica ni formulación lógica alguna.

Como bien dice al final de estos párrafos,  se trataba de algo que habían entendido bien las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras. Se trataba  de sentar las bases para la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social. Lo dicho. Lean, piensen y comenten…

….Comienza la cita de Londres victoriano…

Ciertamente, en sus últimos años Alberto había podido asistir a una auténtica erupción de la energía, del talento y del coraje de su pueblo; a un renacimiento —por segunda vez en el siglo— de la ciencia, de la industria y del arte. Cuando en el último cuarto de siglo Oscar Wilde acuñó el concepto de “Renacimiento inglés”, como tema central de sus conferencias en Gran Bretaña y Estados Unidos se estaba sin duda refiriendo a las grandes señales que había en la década de su nacimiento. En el año 1858 se procedió a la botadura del Great Eastern, un monstruo de hierro de 20 000 toneladas de desplazamiento, sólo superado en el siglo XX, que podía transportar 4 000 pasajeros alojados en cinco cubiertas y depositarlos al otro lado del Atlántico en cuatro días de navegación, aunque nunca llegó a hacerlo; Wallace y Darwin impartían sus primeras lecciones sobre la selección natural que apenas despertaron unas pocas controversias entre los especialistas: Maxwell enunciaba las leyes del campo electromagnético. Thompson, posteriormente lord Kelvin, definía los límites térmicos del universo. En aquellos años Dickens publica Tiempos difíciles, Pequeña Dorrit, La historia de dos ciudades y Grandes esperanzas; George Eliot, las Escenas de la vida clerical, Silas Marner y Adam Bede; Stevenson, La isla del tesoro, y De Quincey, la versión final de Las confesiones de un opiómano inglés: Fitzgerald,  la traducción de Rubbaiyat de Ornar Khayyam, y Morris, La defensa de Guenevere al tiempo que funda su compañía de textiles. Millais pinta Sir Isumbras, Vale of Rest y Autumn Leaves. Whistler At the Piano; Scott construye la capilla del colegio de Exeter. Stevens el monumento a Wellington y Landseer los leones de la columna de Nelson, un aditamento que en lo sucesivo se considerará obligado para toda clase de parlamentos, puentes, bancos y muscos. Speke descubre y explora el lago Nyanza y Livingstone el Nyassa; Stanley, en busca de este último, descubre las fuentes del Nilo.

Pero sin duda el acontecimiento capital de entonces fue la publicación por Darwin de El Origen de las Especies, un libro que resumía treinta años de pacientes investigaciones biológicas y que estaba llamado a cambiar la concepción intelectual del mundo al desplazar las doctrinas mítico-religiosas y ocupar con una teoría científica el hueco dejado por ellas.

No es fácil imaginar hoy en día una polémica que se trasladó hacia los principios morales y religiosos en que reposaba la sociedad en lugar de centrarse sobre los hechos o las familias de hechos estudiados por Darwin y reunidos todos en una única y lógica formulación. En el pasado, la ciencia era una actividad un tanto marginal y esotérica, casi una actividad de brujos, sus hallazgos sólo tenían una limitada aplicación en la vida social, y de hecho la ciudad y el campo podían vivir ajenos a ellos, y si sus teorías chocaban con las doctrinas oficiales bastaba con declararlas heréticas y dejar que siguiera el curso de la historia. Pero la Ilustración, los progresos y descubrimientos  científicos de los siglos XVIII y XIX y la Revolución Industrial, habían hecho de la ciencia, sobre todo de la experimental, uno de los pilares de la sociedad, tan imprescindible como los otros. En tiempos de Darwin, un conflicto entre ciencia y doctrina ofrecía ya pocas posibilidades de componendas y obligaba a elegir. La teoría de la evolución fue recibida con horror por las mentes ortodoxas-y las anglicanas, las más fieras- persuadidas de que cualquier hipótesis contraria a la creación del mundo por seis actos de potestad divina en seis días de una semana muy cargada de trabajo, suponía la destrucción de los fundamentos de la religión del Estado, de la familia y del orden social.

…Fin de la cita.

 

Bibliografía

Benet, J. 1989. Londres victoriano. Editorial Planeta. Barcelona.

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Charles Darwin y el verdadero Club Dante

En la página 81 de su libro El Hispanismo en Norte-América (1917), Miguel Romera Navarro, profesor en la Universidad de Pensilvania,  indica que Jaime Russell Lowell (1819-1891) emprendió la traducción al español de alguna obra de Darwin, según comunicaba el mismo Lowell en carta a la Señora WE Darwin, hija del naturalista, con fecha 1 de septiembre de 1878. Aunque no dice Romera Navarro  de qué obra se trataba,  sí que indica que para la tarea contaba con cierta  colaboración de su profesor, Don Hermenegildo Giner de los Ríos (1847-1923), hermano de don Francisco, el fundador de la Institución Libre de Enseñanza.

No resulta difícil saber de qué obra se trataba, pero antes debemos aclarar un poco quién era esa Señora WE Darwin, hija del naturalista, puesto que Darwin no tenía ninguna hija cuyas iniciales fuesen WE, sino un hijo. La persona a quien se dirige la carta de Lowell era en realidad la esposa de William Erasmus Darwin, hijo del naturalista, Sara Price Ashburner Sedgwick,  con quien Lowell tenía una gran amistad manifiesta en su amplia correspondencia.

A sketch of Mr Darwin life, un fragmento de la vida de Darwin,  es lo que confiesa en su carta haber traducido Lowell al español:

-…no, not your Mr Darwin, certainly you foolish Little person, but his father.

(- no, no de tu Mr Darwin, pequeña locuela, sino de su padre.)

Una información que nos abre algunas pistas muy interesantes. Así por ejemplo, la hermana de  Sara Price Ashburner  Sedgwick era  Susan Ridley Sedgwick, esposa de Charles Eliot Norton, literato y profesor de Arte en Harvard. Ambos, Lowell y Norton formaron parte del club Dante, el verdadero club Dante, que existió y cuya intención era la traducción de la Divina Comedia de Dante  del Italiano al inglés. Otros miembros de este club eran Henry Wadsworth Longfellow y Oliver Wendell Holmes. Como en tantas ocasiones, su importante obra queda hoy eclipsada por una novela de aventuras y la consiguiente película.

 

Jaime Russell Lowell fue Ministro plenipotenciario (Embajador) de Estados Unidos en España desde 1877 hasta 1880, fecha en que partiría a su nuevo destino como Ministro plenipotenciario  (Embajador),  en Gran Bretaña, país en el que permanecería hasta 1885.   En abril de 1882 sería uno de los diez ilustres portadores del ataúd de Charles Darwin en su funeral en la Abadía de Westminster.

 

 

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El plagio de Darwin en El Origen de las Especies

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Le fait est que Lamarck est le père de M. Darwin. Il a commencé son système.
Toutes les idées de Lamarck sont, au fond, celles de M. Darwin.
M. Darwin ne le dit pas d’abord; il a trop d’art pour cela.
Il effaroucherait son lecteur, et il veut le séduire;
mais, quand il juge le moment venu, il le dit nettement et formellement.

 

(El hecho es que Lamarck fue el padre del señor Darwin. Fue él quien comenzó su sistema.
Todas las ideas de Lamarck son, básicamente, las de Mr. Darwin.
Mr. Darwin no lo dijo primero, él tenía demasiado arte para decirlo.
Habría espantado a sus lectores, y lo que quería era seducirlos
pero llegado el momento, lo dice clara y formalmente. )

Pierre Flourens (1794-1867). En Examen du libre de M. Darwin sur l’Origine des Espèces.


 

 

 

 

 

  















It is 100 per cent proven that Darwin committed  plagiarism. Dr Mike Sutton (1959- ). 

http://patrickmatthew.com/ 

 

 

 

 

 

 

 

Remember:

 After having demonstrated to the fanatics that they are wrong, it is necessary not forget that they want to be wrong.


				
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Casi una dedicatoria o ¿Por qué Jean Henri Fabre no termina de dedicar su capítulo a Darwin?


En el primer tomo de su obra Souvenirs entomologiques, publicado en Paris en 1882, Fabre describe su encuentro en 1843 con la abeja Chalicodome de las murallas (Chalicodoma muraria para él, hoy Megachile parietina) en los alrededores de Carpentras.  El capítulo VII relata sus experiencias sobre el sentido de la orientación en este insecto.

El capítulo, indica el autor al principio del mismo, iba estar dedicado al recientemente fallecido Charles Darwin, pues era el que había sugerido unos experimentos al autor que, al parecer no estaba de acuerdo con las teorías del naturalista inglés:

 

Mon devoir était de lui rendre compte du résultat de quelques expériences qu’il m’avait suggérées dans notre correspondance, devoir bien doux pour moi, car si les faits, tels que je les observe, m’éloignent de ses théories, je n’ai pas moins en profonde vénération sa noblesse de caractère et sa candeur de savant.

 

Mi deber era darle cuenta de los resultados de algunos experimentos que me había sugerido en nuestra correspondencia, un deber dulce para mí, puesto que si los hechos tal y como los veo, me mantienen lejos de sus teorías, no por ello mi veneración es menos profunda por nobleza de carácter científico y su candidez de sabio.

 

Pero, mediante este  curioso giro, y a pesar de sus buenas palabras, Fabre no termina de hacer efectiva la dedicatoria. ¿Por qué ? enseguida lo veremos…

 

En primer lugar, los resultados de los experimentos propuestos no fueron como se esperaba. Los tratamientos sugeridos por Darwin con intención de “despistar” a las abejas no tuvieron efecto y su sentido de la orientación se mantuvo. Fabre comenta al respecto:

 

Tenons-nous-en là; l’expérience est suffisamment répétée, mais elle ne conclut pas comme l’espérait Charles Darwin, comme je l’espérais aussi, surtout après ce qu’on m’avait raconté sur le chat. En vain, suivant la recommandation faite, je transporte d’abord mes insectes en sens inverse du point où je dois les lâcher; en vain, lorsque je vais revenir sur mes pas, je fais tourner ma fronde avec toute la complication rotatoire que je peux imaginer; en vain, croyant augmenter les difficultés, je répète la rotation jusqu’à cinq fois, au départ, en chemin, à l’arrivée: rien n’y fait: les Chalicodomes reviennent, et la proportion des retours dans la même journée oscille entre 30 et 40 pour 100. Il m’en coûte d’abandonner une idée suggérée par un tel maître et caressée d’autant plus volontiers que je la croyais apte à donner une solution définitive. Les faits sont là, plus éloquents que tous les ingénieux aperçus, et le problème reste tout aussi ténébreux que jamais.

 

Mantengámonos ahí; la experiencia ha sido suficientemente  repetida, pero no concluye como lo esperaba Charles Darwin, como yo mismo lo esperaba también, sobre todo después de lo que se me había contado sobre el gato. En vano, según la recomendación hecha, transporto primero mis insectos en sentido opuesto del punto donde debo soltarlos; en vano, cuando voy a volver sobre mis pasos, hago girar mi honda con toda la complicación rotatoria que puedo imaginar; en vano, creyendo aumentar las dificultades, repito la rotación hasta cinco veces, al principio, de camino, para la llegada: nada de eso tiene efecto: Las abejas vuelven, y la proporción de las que regresan en un mismo día oscila entre 30 y 40 por 100. Me cuesta abandonar una idea sugerida por tal maestro y tanto más acariciada en cuanto a que yo la consideraba apta para dar una solución definitiva. Los hechos están allí, más elocuentes que todas las visiones ingeniosas de conjunto, y el problema queda también tenebroso como jamás.

 

La démonstration est suffisante. Ni les mouvements enchevêtrés d’une rotation comme je l’ai décrite; ni l’obstacle de collines à franchir et de bois à traverser; ni les embûches d’une voie qui s’avance, rétrograde et revient par un ample circuit, ne peuvent troubler les Chalicodomes dépaysés et les empêcher de revenir au nid. J’avais fait part à Ch. Darwin de mes premiers résultats négatifs, ceux de la rotation. S’attendant à un succès, il fut très surpris de l’échec. Ses pigeons, s’il avait eu le loisir de les expérimenter, se seraient comportés comme mes hyménoptères; la rotation préalable ne les aurait pas troublés. Le problème exigeait une autre méthode, et voici ce qui me fut proposé:

 

«_To place the insect within an induction coil, so as to disturb any magnetic or diamagnetic sensibility which it seems just possible that they may possess._»

 

La demostración es suficiente. Ni los movimientos embarullados por una rotación como la descrita; ni el obstáculo de las colinas que hay que superar y el bosque que hay que atravesar; ni las trampas de una vía que se adelanta, vuelve atrás y regresa por un circuito amplio, nada de eso puede confundir a las abejas desubicados para impedirles volver al nido. Había dado parte a Ch. Darwin de mis primeros resultados negativos, los de la rotación. Esperando un éxito, estuvo muy sorprendido del fracaso. Sus palomas, si hubiera tenido oportunidad de experimentar con ellas, se habrían comportado como mis himenópteros; la rotación previa no los habría disturbado. El problema exigía otro método, y he aquí lo que me fue propuesto:

 

Colocar al insecto en una bobina de inducción, para interferir con cualquier sensibilidad magnética o diamagnética que parece posible que pueda tener…

 

 

Lógicamente, este método es considerado imposible de practicar con los medios al alcance de Fabre quien, tras comentarlo con cierta ironía, da noticia del segundo método propuesto por Darwin. Atención:

 

‘ Convertir una aguja muy delgada en un imán; y luego romperla en pedazos muy pequeños, que todavía serían magnéticos, y pegar estos pedazos con algún tipo de pegamento sobre el tórax de los insectos para experimentar con ellos. Creo que un imán tan pequeño, de su proximidad cercana al sistema nervioso del insecto, lo afectaría más que las corrientes terrestres. ‘

 

 

Tal propuesta hace surgir en Fabre el siguiente comentario:

Al escribir estas líneas, me refugio detrás de la reputación poderosa del sabio que engendró tal idea. Si procediese de una persona humilde como yo, no parecería serio. La oscuridad no puede permitirse estas teorías audaces.

Siguiendo los consejos del sabio naturalista inglés, Fabre nos cuenta su experimento. Después de colocar un trozo de imán en el dorso del insecto:

 

El imán se sujeta sobre el tórax; y el insecto se deja ir. En el momento en que  es libre, la abeja se cae a la tierra y vaga, como una loca, en el espacio del suelo. Ella reasume su vuelo, cae abajo otra vez, vuelca sobre su lado, sobre su espalda, golpea contra las cosas en su camino, emite zumbidos ruidosamente, se arroja desesperadamente y acaba por lanzarse por la ventana abierta en un  vuelo precipitado.

¿Qué significa todo esto? ¡El imán parece tener un efecto curioso sobre el sistema de mi paciente! ¡Qué alboroto provoca! ¡Cuán aterrorizada se encuentra la abeja! La Abeja pareció completamente aturullada, haber perdido la tramontana bajo la influencia de mis trucos. Pero vayamos a ver que pasa en el nido. No tenemos que esperar mucho tiempo: El insecto regresa, pero librado de su artilugio magnético. Lo reconozco por los rastros de goma que todavía se adhieren al pelo del tórax. Vuelve a su celda y reasume sus trabajos.

 

Siempre en guardia cuando interrogo a lo desconocido, indispuesto para sacar conclusión alguna antes de sopesar bien los argumentos pro y contra, siento la duda que me invade  con respeto a lo que he visto. ¿ Era realmente la influencia magnética lo que molestó mi abeja de una manera tan extraña? ¿Cuándo ella luchó y dio patadas en el suelo, agitándose desordenadamente tanto con las patas como con las alas, cuando ella escapó en medio del terror, lo hacía bajo la influencia del imán a su espalda? ¿Puede mi artilugio haber frustrado a la influencia de las corrientes terrestres sobre su sistema nervioso? ¿O bien su angustia era simplemente el resultado del aparataje desacostumbrado? Esto es lo que queda por ser visto y sin retraso.

 

Construí un nuevo aparato, pero mediante una paja corta en el lugar del imán. El insecto que lo lleva sobre su espalda se tira al suelo, da patadas y se comporta de modo parecido a como lo hacía con el primero, hasta quitarse de encima la molesta invención, arrancándose con ello una parte de la piel sobre el tórax. La paja produce los mismos efectos que el imán, en otras palabras, el magnetismo no tuvo nada que ver. Mi invención, en ambos casos igualmente, es un artefacto incómodo del cual la abeja trata de librarse inmediatamente por todos los medios posibles. Esperar de ella acciones normales mientras que lleva un aparato, magnetizado o no, sobre su espalda es lo mismo que esperar estudiar los hábitos naturales de un Perro después haberle atado un caldero  a la cola.

 

El experimento con el imán es impracticable. ¿Qué nos diría esto si el insecto lo consintiese? En mi opinión, esto no nos diría nada. Para estudiar el regreso al nido,  un imán no tendría más influencia que un poco de paja.

 

Cuando uno ha leido completo el capítulo, entiende bien por qué Fabre no hizo una dedicatoria al uso. Entenderlo requiere leer el capítulo completo, mejor en francés que en una traducción inglesa. La sutileza de Favre da una redacción educada al texto que no llega a disimular su indignación con los métodos propuestos por el “sabio naturalista inglés”.

 

 

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El tema favorito

 

Se ha comparado a Darwin con Copérnico, diciendo que protagonizó una verdadera revolución en la historia de la ciencia.

Se ha escrito que su revolución ha cambiado profundamente, más que cualquier otro descubrimiento científico, nuestra forma de entender el mundo.

Se ha dicho de él que es el fundador de la evolución. Y que todos somos fruto de la evolución y punto.

Se le atribuyen teorías sobre la especiación en los pinzones que no aparecen por ninguna parte.

A pesar de que su formación académica era la de un clérigo, no obstante escribió sobre la expresión de las emociones,  sobre los percebes, sobre las lombrices de tierra, sobre las orquídeas, sobre los movimientos de las plantas,  sobre el origen del hombre y el origen de las especies. Un elenco verdaderamente variado y heterogéneo de temas,…pero…entre todos ellos ¿saben cuál fue su tema favorito de estudio, aquel en el que encontró su fuente de inspiración?

Hay cierta discusión sobre este punto tan relevante.

Por un lado, Carole Jahme nos da una pista en su libro titulado Bellas y Bestias (El papel de las mujeres en los estudios sobre primates). En la página 339 leemos:

 

Darwin se quedó estupefacto por la forma en la que algunas hembras de simios y monos anunciaban su fertilidad por medio de la hinchazón y agrandamiento de sus genitales. “No existía ningún otro fenómeno que me interesara tanto y me dejara tan perplejo como los coloridos traseros y partes adyacentes de algunos monos”.

Así, según informa esta autora el tema favorito de Darwin había sido ni más ni menos que el trasero de los primates. Pero, como decíamos arriba hay diferentes opiniones al respecto. En un vídeo sobre plantas carnívoras se afirma que Darwin prefería conocer algo acerca de estas plantas que sobre el Origen de las Especies: Me importa más la Drosera que el origen de todas las Especies del mundo, nos cuentan en este video (hacia el min 4 40) que dijo el más grande naturalista inglés.

 

La Drosera o el culo de los primates. He ahí la gran duda. Cualquiera de esos dos temas capturó más la atención del gran naturalista que el estudio del origen de las especies, tema del que, con ayuda de sus influyentes amigos, acumuló páginas y páginas llenas de juegos de palabras sin contenido.

 

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