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Siguen las leyes generales sobre la distribución de la fauna y la confusión en el párrafo sexcentésimo vigésimo noveno del Origen de las Especies

El autor sigue confundiendo. Ahora hechos con leyes:

El tercer hecho importante, que, en parte, está comprendido en lo que se acaba de exponer, es la afinidad de las producciones del mismo continente o del mismo mar, aun cuando las especies sean distintas en diferentes puntos o estaciones. Es ésta una ley muy general;

 

 

 

 

 

 

 

 

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A third great fact, partly included in the foregoing statement, is the affinity of the productions of the same continent or of the same sea, though the species themselves are distinct at different points and stations. It is a law of the widest generality, and every continent offers innumerable instances. Nevertheless, the naturalist, in travelling, for instance, from north to south, never fails to be struck by the manner in which successive groups of beings, specifically distinct, though nearly related, replace each other. He hears from closely allied, yet distinct kinds of birds, notes nearly similar, and sees their nests similarly constructed, but not quite alike, with eggs coloured in nearly the same manner. The plains near the Straits of Magellan are inhabited by one species of Rhea (American ostrich), and northward the plains of La Plata by another species of the same genus; and not by a true ostrich or emu, like those inhabiting Africa and Australia under the same latitude. On these same plains of La Plata we see the agouti and bizcacha, animals having nearly the same habits as our hares and rabbits, and belonging to the same order of Rodents, but they plainly display an American type of structure. We ascend the lofty peaks of the Cordillera, and we find an alpine species of bizcacha; we look to the waters, and we do not find the beaver or muskrat, but the coypu and capybara, rodents of the South American type. Innumerable other instances could be given. If we look to the islands off the American shore, however much they may differ in geological structure, the inhabitants are essentially American, though they may be all peculiar species. We may look back to past ages, as shown in the last chapter, and we find American types then prevailing on the American continent and in the American seas. We see in these facts some deep organic bond, throughout space and time, over the same areas of land and water, independently of physical conditions. The naturalist must be dull who is not led to inquire what this bond is.

 

El tercer hecho importante, que, en parte, está comprendido en lo que se acaba de exponer, es la afinidad de las producciones del mismo continente o del mismo mar, aun cuando las especies sean distintas en diferentes puntos o estaciones. Es ésta una ley muy general; todos los continentes ofrecen innumerables ejemplos de ella, y, sin embargo, al naturalista, cuando viaja, por ejemplo, de Norte a Sur, nunca deja de llamarle la atención la manera como se van reemplazando, sucesivamente, grupos de seres específicamente distintos, aunque muy afines. El naturalista oye cantos casi iguales de aves muy afines, aunque de especies diferentes; ve sus nidos construídos de modo parecido, aunque no completamente igual, con huevos casi de la misma coloración. Las llanuras próximas al estrecho de Magallanes están habitadas por una especie de Rhea (avestruz de América), y, al Norte, las llanuras de La Plata por otra especie del mismo género, y no por un verdadero avestruz o un emú como los que viven en África y Australia a la misma latitud. En estas mismas llanuras de La Plata vemos el agutí y la vizcacha, animales que tienen casi las mismas costumbres que nuestras liebres y conejos y que pertenecen al mismo orden de los roedores; pero que presentan evidentemente un tipo de conformación americano. Si ascendemos a las elevadas cumbres de los Andes encontramos una especie alpina de vizcacha; si nos fijamos en las aguas, no encontramos el castor ni la rata almizclera, sino el coipu y el capibara, roedores de tipo sudamericano. Podrían citarse otros innumerables ejemplos. Si consideramos las islas situadas frente a las costas de América, por mucho que difieran en estructura geológica, los habitantes son esencialmente americanos, aun cuando pueden ser todos de especies peculiares. Como se vio en el capítulo anterior, podemos remontarnos a edades pasadas, y encontramos que entonces dominaban en el continente americano y en los mares de América tipos americanos. Vemos en estos hechos la existencia en las mismas regiones de mar y tierra de una profunda relación orgánica a través del espacio y tiempo, independientemente de las condiciones de vida. Tardo ha de ser el naturalista que no se sienta movido a averiguar en qué consiste esta relación.

 

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Más razones para sospechar en el párrafo quingentésimo quincuagésimo de El Origen de las Especies

El autor no sale de un razonamiento erróneo:

 

En animales y plantas que se propagan rápidamente y que no cambian mucho de lugar, hay razones para sospechar, como antes hemos visto, que sus variedades generalmente son primero locales, y que estas variedades no se difunden mucho ni suplantan a sus formas madres hasta que se han modificado y perfeccionado mucho.

 

Porque toda variedad ha de ser en un principio, local; de lo contrario no sería una variedad. Empero,  debería dar un ejemplo en el que una variedad haya suplantado, como él dice, a la forma madre, puesto que no se entiende qué será esto de la forma madre.

 

Ya veíamos en el capítulo cuarto, al comentar la única figura del libro cómo el autor había saltado de especie a variedad arbitrariamente. Una variedad cualquiera pertenecerá a una especie y por lo tanto no la suplantará, puesto que aunque pase a ser la variedad predominante o la única, seguirá perteneciendo a la misma especie.

 

 

 

 

 

 

 

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With animals and plants that propagate rapidly and do not wander much, there is reason to suspect, as we have formerly seen, that their varieties are generally at first local; and that such local varieties do not spread widely and supplant their parent-form until they have been modified and perfected in some considerable degree. According to this view, the chance of discovering in a formation in any one country all the early stages of transition between any two forms, is small, for the successive changes are supposed to have been local or confined to some one spot. Most marine animals have a wide range; and we have seen that with plants it is those which have the widest range, that oftenest present varieties, so that, with shells and other marine animals, it is probable that those which had the widest range, far exceeding the limits of the known geological formations in Europe, have oftenest given rise, first to local varieties and ultimately to new species; and this again would greatly lessen the chance of our being able to trace the stages of transition in any one geological formation.

 

En animales y plantas que se propagan rápidamente y que no cambian mucho de lugar, hay razones para sospechar, como antes hemos visto, que sus variedades generalmente son primero locales, y que estas variedades no se difunden mucho ni suplantan a sus formas madres hasta que se han modificado y perfeccionado mucho. Según esta opinión, son pocas las probabilidades de descubrir en una formación de un país cualquiera todos los estados primeros de transición entre dos formas; pues se supone que los cambios sucesivos han sido locales o confinados a un lugar determinado. La mayor parte de los animales marinos tienen un área de dispersión grande, y hemos visto que, en las plantas, las que tienen mayor área de dispersión son las que con más frecuencia presentan variedades; de modo que en los moluscos y otros animales marinos es probable que los que tuvieron el área de dispersión mayor, excediendo en mucho de los límites de las formaciones geológicas conocidas en Europa, sean los que con más frecuencia hayan dado origen, primero, a variedades locales y, finalmente, a nuevas especies, y esto también disminuiría mucho las probabilidades de que podamos ir siguiendo las fases de transición en una formación geológica.

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Todo queda en manos de lo desconocido en el párrafo quingentésimo decimoséptimo de El Origen de las Especies

La confusión reina en este párrafo y en particular en el siguiente fragmento:

 

No hay más razón para pensar que las especies han sido dotadas especialmente de diferentes grados de esterilidad para impedir su cruzamiento y confusión en la naturaleza, que para pensar que los árboles han sido dotados de grados diferentes y algo análogos de dificultad al ser injertados, con objeto de impedir en los montes su injerto por aproximación.

 

  1. Las especies no han podido ser dotadas especialmente de grados de esterilidad ya que la esterilidad no tiene grados. Aunque es cierto que su cruzamiento se encuentra en la mayoría de los casos impedido.
  2. Poco o nada tiene que ver el injerto con la hibridación. Es un disparate tratar del primero en un capítulo dedicado a la hibridación.
  3.  Esto es una barbaridad: pensar que los árboles han sido dotados de grados diferentes y algo análogos de dificultad al ser injertados, con objeto de impedir en los montes su injerto por aproximación.

 

 

 517

In the same manner as in grafting trees, the capacity in one species or variety to take on another, is incidental on differences, generally of an unknown nature, in their vegetative systems, so in crossing, the greater or less facility of one species to unite with another is incidental on unknown differences in their reproductive systems. There is no more reason to think that species have been specially endowed with various degrees of sterility to prevent their crossing and blending in nature, than to think that trees have been specially endowed with various and somewhat analogous degrees of difficulty in being grafted together in order to prevent their inarching in our forests.

 

Así como al injertar árboles la capacidad de una especie o variedad para prender en otra depende de diferencias, generalmente de naturaleza desconocida, en sus sistemas vegetativos, del mismo modo en los cruzamientos la mayor o menor facilidad de una especie para unirse a otra depende de diferencias desconocidas en sus aparatos reproductores. No hay más razón para pensar que las especies han sido dotadas especialmente de diferentes grados de esterilidad para impedir su cruzamiento y confusión en la naturaleza, que para pensar que los árboles han sido dotados de grados diferentes y algo análogos de dificultad al ser injertados, con objeto de impedir en los montes su injerto por aproximación.

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Sinécdoque y Confusión provocada en el párrafo cuadrigentésimo sexagésimo primero de El Origen de las Especies

El autor se complace en repetir un viejo asunto, la incapacidad (suya) para distinguir entre especies y variedades, a la que aquí viene a comparar con las pruebas de fecundidad:

 

 Es también sumamente instructivo comparar -pero no tengo lugar aquí para entrar en detalles- las pruebas dadas por nuestros mejores botánicos en el problema de si ciertas formas dudosas tendrían que ser clasificadas como especies o como variedades, con las pruebas procedentes de la fecundidad aducidas por diferentes hibridadores o por el mismo observador según experimentos hechos en diferentes años. De este modo se puede demostrar que ni la esterilidad ni la fecundidad proporcionan una distinción segura entre especies y variedades. Las pruebas de este origen muestran gradaciones insensibles, y son dudosas en igual medida que las pruebas procedentes de otras diferencias de constitución y estructura.

 

La conclusión es falsa y se basa,  como a menudo ocurre en este confuso autor,  en una sinécdoque, tropo que consiste en extender, restringir o alterar de algún modo la significación de las palabras, para designar un todo con el nombre de una de sus partes, o viceversa; un género con el de una especie, o al contrario; una cosa con el de la materia de que está formada, etc.

 

Es decir: Esta afirmación es falsa:

 

De este modo se puede demostrar que ni la esterilidad ni la fecundidad proporcionan una distinción segura entre especies y variedades.

 

Puesto que la ausencia de fertilidad (esterilidad) viene a ser prueba de distinción entre especies. Así la siguiente afirmación es también falsa:

 

Las pruebas de este origen muestran gradaciones insensibles,

 

Puesto que en la mayoría de los casos las pruebas no muestran gradaciones insensibles sino, fecundidad o esterilidad.

 

 

 

 

461

It is certain, on the one hand, that the sterility of various species when crossed is so different in degree and graduates away so insensibly, and, on the other hand, that the fertility of pure species is so easily affected by various circumstances, that for all practical purposes it is most difficult to say where perfect fertility ends and sterility begins. I think no better evidence of this can be required than that the two most experienced observers who have ever lived, namely Kolreuter and Gartner, arrived at diametrically opposite conclusions in regard to some of the very same forms. It is also most instructive to compare—but I have not space here to enter on details—the evidence advanced by our best botanists on the question whether certain doubtful forms should be ranked as species or varieties, with the evidence from fertility adduced by different hybridisers, or by the same observer from experiments made during different years. It can thus be shown that neither sterility nor fertility affords any certain distinction between species and varieties. The evidence from this source graduates away, and is doubtful in the same degree as is the evidence derived from other constitutional and structural differences.

 

Es seguro, por una parte, que la esterilidad de diferentes especies, al cruzarse, es de grado tan distinto y presenta gradaciones tan insensibles, y, por otra, que la fecundidad de las especies puras es tan fácilmente influida por diferentes circunstancias que, para todos los fines prácticos, es dificilísimo decir dónde termina la fecundidad perfecta y dónde empieza la esterilidad. Creo que no se puede pedir mejor prueba de esto que el que los dos observadores más experimentados que han existido, o sea Kölreuter y Gärtner, llegaron a conclusiones diametralmente opuestas respecto a algunas formas, exactamente las mismas. Es también sumamente instructivo comparar -pero no tengo lugar aquí para entrar en detalles- las pruebas dadas por nuestros mejores botánicos en el problema de si ciertas formas dudosas tendrían que ser clasificadas como especies o como variedades, con las pruebas procedentes de la fecundidad aducidas por diferentes hibridadores o por el mismo observador según experimentos hechos en diferentes años. De este modo se puede demostrar que ni la esterilidad ni la fecundidad proporcionan una distinción segura entre especies y variedades. Las pruebas de este origen muestran gradaciones insensibles, y son dudosas en igual medida que las pruebas procedentes de otras diferencias de constitución y estructura.

 

 

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El autor dice de sí mismo que no habla sin tener buenas pruebas en el párrafo cuadrigentésimo octavo de El Origen de las Especies

En el párrafo anterior hemos visto cómo el pensamiento del autor está orientado en función de manterner su dogma:  su creencia en la Selección Natural. Pero es en este cuando el paciente y heroico lector,  cansado de ver la obra de autores expuesta sin la debida cita  (Lamarck, Blyth,…),  la libérrima exposición de ideas carentes de toda prueba o evidencia experimental, los juegos de palabras más obscuros repetidos hasta la saciedad; entonces, …. Cuando ya nada nos va a sorprender…..Es entonces cuando el autor expresa su modesta opinión sobre sí mismo:

 

I can only repeat my assurance,  that I do not speak without good evidence.

Puedo sólo repetir mi convicción de que no hablo sin tener buenas pruebas.

 

 

Qui s’excuse, s’accuse……………..

 

 

 

408

That the mental qualities of animals of the same kind, born in a state of nature, vary much, could be shown by many facts. Several cases could also be adduced of occasional and strange habits in wild animals, which, if advantageous to the species, might have given rise, through natural selection, to new instincts. But I am well aware that these general statements, without the facts in detail, can produce but a feeble effect on the reader’s mind. I can only repeat my assurance,  that I do not speak without good evidence.

 

 

Podría probarse, por numerosos hechos, que varían mucho las cualidades mentales de los animales de la misma especie nacidos en estado natural. Podrían citarse varios casos de costumbres ocasionales y extrañas en animales salvajes, que, si fuesen ventajosas para la especie, podían haber dado origen, mediante selección natural, a nuevos instintos. Pero estoy plenamente convencido de que estas afirmaciones generales, sin los hechos detallados, producirán poquísimo efecto en el ánimo del lector. Puedo sólo repetir mi convicción de que no hablo sin tener buenas pruebas.

 

 

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Necesidades y requerimientos de la fe en en el párrafo cuadrigentésimo séptimo de El Origen de las Especies

Al igual que en sucesivas ediciones se fue modificando la obra, quitando y añadiendole fragmentos,  alguien debería hoy hacer una buena acción y eliminar algunas sentencias de este libro.  Muchas. De lo contrario,  la posteridad opinará que estuvimos locos por  admitir esto como un tratado serio acerca de la naturaleza. Veamos si no lo que dice este párrafo:

 

I can only assert that instincts certainly do vary—for instance, the migratory instinct, both in extent and direction, and in its total loss.

 

Que traducido por nuestros estimados traductores ha quedado:

 

Sólo puedo afirmar que los instintos indudablemente varían -por ejemplo, el instinto migratorio- tanto en extensión y dirección como en perderse totalmente.

 

¿Cómo afina tan poco su escritura este autor que puede afirmar que los instintos, el instinto migratorio en particular,  varían tanto en extensión y dirección como en perderse totalmente? ¿De verdad cree que el autor en una gradación semejante de los instintos? ¿ De verdad cree que los instintos varían hasta perderse totalmente y que esa variación  forma parte de instinto alguno?

 

Pero el autor ha confesado su error al principio del párrafo: Se ve obligado a creer esto porque es necesario para la acción de la Selección Natural:

 

 

 

 

 

407

As some degree of variation in instincts under a state of nature, and the inheritance of such variations, are indispensable for the action of natural selection, as many instances as possible ought to be given; but want of space prevents me. I can only assert that instincts certainly do vary—for instance, the migratory instinct, both in extent and direction, and in its total loss. So it is with the nests of birds, which vary partly in dependence on the situations chosen, and on the nature and temperature of the country inhabited, but often from causes wholly unknown to us. Audubon has given several remarkable cases of differences in the nests of the same species in the northern and southern United States. Why, it has been asked, if instinct be variable, has it not granted to the bee “the ability to use some other material when wax was deficient?” But what other natural material could bees use? They will work, as I have seen, with wax hardened with vermilion or softened with lard. Andrew Knight observed that his bees, instead of laboriously collecting propolis, used a cement of wax and turpentine, with which he had covered decorticated trees. It has lately been shown that bees, instead of searching for pollen, will gladly use a very different substance, namely, oatmeal. Fear of any particular enemy is certainly an instinctive quality, as may be seen in nestling birds, though it is strengthened by experience, and by the sight of fear of the same enemy in other animals. The fear of man is slowly acquired, as I have elsewhere shown, by the various animals which inhabit desert islands; and we see an instance of this, even in England, in the greater wildness of all our large birds in comparison with our small birds; for the large birds have been most persecuted by man. We may safely attribute the greater wildness of our large birds to this cause; for in uninhabited islands large birds are not more fearful than small; and the magpie, so wary in England, is tame in Norway, as is the hooded crow in Egypt.

 

Como para la acción de la selección natural son imprescindibles algún grado de variación en los instintos en estado natural y la herencia de estas variaciones, debieran darse cuantos ejemplos fuesen posibles; pero me lo impide la falta de espacio. Sólo puedo afirmar que los instintos indudablemente varían -por ejemplo, el instinto migratorio- tanto en extensión y dirección como en perderse totalmente. Lo mismo ocurre con los nidos de las aves, que varían, en parte, dependiendo de las situaciones escogidas y de la naturaleza y temperatura de la región habitada; pero que varían con frecuencia por causas que nos son completamente desconocidas. Audubon ha citado varios casos notables de diferencias en los nidos de una misma especie en los Estados Unidos del Norte y en los del Sur. Se ha preguntado: ¿Por qué, si el instinto es variable, no ha dado a la abeja «la facultad de utilizar algún otro material cuando faltaba la cera»? Pero ¿qué otro material natural pudieron utilizar las abejas? Las abejas quieren trabajar, según he visto, con cera endurecida con bermellón o reblandecida con manteca de cerdo. Andrew Knight observó que sus abejas, en lugar de recoger trabajosamente propóleos, usaban un cemento de cera y trementina, con el que había cubierto árboles descortezados. Recientemente se ha demostrado que las abejas, en lugar de buscar polen, utilizan gustosas una substancia muy diferente: la harina de avena. El temor de un enemigo determinado es ciertamente una cualidad instintiva, como puede verse en los pajarillos que no han salido aún del nido, si bien aumenta por la experiencia y por ver en otros animales el temor del mismo enemigo. Los diferentes animales que habitan en las islas desiertas adquieren lentamente el temor del hombre, como he demostrado en otro lugar; y podemos ver un ejemplo de esto incluso en Inglaterra, en donde todas nuestras aves grandes son más salvajes que las pequeñas, porque las grandes han sido perseguidas por el hombre. Podemos seguramente atribuir a esta causa el que las aves grandes sean más salvajes, pues en las islas deshabitadas las aves grandes no son más tímidas que las pequeñas, y la urraca, tan desconfiada en Inglaterra, es mansa en Noruega, como lo es el grajo de capucha en Egipto.

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Una falacia y algunas contradicciones en el párrafo cuadrigentésimo sexto de El Origen de las Especies

Si este párrafo aislado se da a leer a unos niños de diez o doce años es posible que provoque su sonrisa. Vean lo que dice al principio:

 

Además, lo mismo que en el caso de conformación física, y de acuerdo con mi teoría, el instinto de cada especie es bueno para ella misma; y, hasta donde podemos juzgar, jamás ha sido producido para el exclusivo bien de otras especies

 

No obstante y según su costumbre pronto da un ejemplo que contradice tal afirmación: El de los pulgones de Huber.  Empero parece que el autor es reacio a creer en su propio ejemplo y de nuevo afirma:

 

Aun cuando no existe prueba alguna de que ningún animal realice un acto para el exclusivo bien de otra especie, sin embargo, todas se esfuerzan en sacar ventajas de los instintos de otras, y todas sacan ventaja de la constitución física más débil de otras especies. Así también, ciertos instintos no pueden ser considerados como absolutamente perfectos; pero como no son indispensables detalles acerca de uno u otro de estos puntos, podemos aquí pasarlos por alto.

 

¿Acaso no acabamos de ver un ejemplo de lo contrario? ¿No es algo exagerada esta afirmación:

 

todas sacan ventaja de la constitución física más débil de otras especies?.

 

Finalmente obsesionado con la perfección e ignorante de esa gran verdad que dice que lo mejor es enemigo de lo bueno vuelve el autor con su matracada de la perfección:

 

Así también, ciertos instintos no pueden ser considerados como absolutamente perfectos; pero como no son indispensables detalles acerca de uno u otro de estos puntos, podemos aquí pasarlos por alto.

 

Vuelve también a pasar por alto todo aquello que no le gusta o no concuerda con su visión del mundo: la lucha.

 

 

406

 

Again, as in the case of corporeal structure, and conformably to my theory, the instinct of each species is good for itself, but has never, as far as we can judge, been produced for the exclusive good of others. One of the strongest instances of an animal apparently performing an action for the sole good of another, with which I am acquainted, is that of aphides voluntarily yielding, as was first observed by Huber, their sweet excretion to ants: that they do so voluntarily, the following facts show. I removed all the ants from a group of about a dozen aphides on a dock-plant, and prevented their attendance during several hours. After this interval, I felt sure that the aphides would want to excrete. I watched them for some time through a lens, but not one excreted; I then tickled and stroked them with a hair in the same manner, as well as I could, as the ants do with their antennae; but not one excreted. Afterwards, I allowed an ant to visit them, and it immediately seemed, by its eager way of running about to be well aware what a rich flock it had discovered; it then began to play with its antennae on the abdomen first of one aphis and then of another; and each, as soon as it felt the antennae, immediately lifted up its abdomen and excreted a limpid drop of sweet juice, which was eagerly devoured by the ant. Even the quite young aphides behaved in this manner, showing that the action was instinctive, and not the result of experience. It is certain, from the observations of Huber, that the aphides show no dislike to the ants: if the latter be not present they are at last compelled to eject their excretion. But as the excretion is extremely viscid, it is no doubt a convenience to the aphides to have it removed; therefore probably they do not excrete solely for the good of the ants. Although there is no evidence that any animal performs an action for the exclusive good of another species, yet each tries to take advantage of the instincts of others, as each takes advantage of the weaker bodily structure of other species. So again certain instincts cannot be considered as absolutely perfect; but as details on this and other such points are not indispensable, they may be here passed over.

 

Además, lo mismo que en el caso de conformación física, y de acuerdo con mi teoría, el instinto de cada especie es bueno para ella misma; y, hasta donde podemos juzgar, jamás ha sido producido para el exclusivo bien de otras especies. Uno de los ejemplos más notables de que tengo noticia, de un animal que aparentemente realiza un acto para el solo bien de otro, es el de los pulgones, que, según fue observado por vez primera por Huber, dan espontáneamente su dulce secreción a las hormigas; y que la dan espontáneamente lo demuestran los hechos siguientes: Quité todas las hormigas de un grupo de una docena de pulgones que estaban sobre una romaza, e impedí durante varias horas el que las hormigas se ocupasen de ellos. Después de este intervalo, estaba yo seguro de que los pulgones necesitarían excretar. Los examiné durante algún tiempo con una lente, pero ninguno excretaba; entonces les hice cosquillas y golpeé con un pelo, del mismo modo, hasta donde me fue posible, que lo hacen las hormigas con sus antenas; pero ninguno excretaba. Después dejé que una hormiga los visitase, y ésta, inmediatamente, por su ansiosa manera de marchar, pareció darse cuanta del riquísimo rebaño que había descubierto; entonces empezó a tocar, con las antenas encima del abdomen de un pulgón primero, y luego de otro, y todos, tan pronto como sentían las antenas, levantaban inmediatamente el abdomen y excretaban una límpida gota de dulce jugo, que era devorada ansiosamente por la hormiga. Incluso los pulgones más jóvenes se conducían de este modo, mostrando que la acción era instintiva, y no resultado de la experiencia. Según las observaciones de Huber, es seguro que los pulgones no muestran aversión alguna a las hormigas: si éstas faltan, se ven, al fin, obligados a expulsar su excreción; pero como ésta es muy viscosa, es indudablemente una conveniencia para los pulgones el que se la quiten, por lo cual, verosímilmente, no excretan sólo para bien de las hormigas. Aun cuando no existe prueba alguna de que ningún animal realice un acto para el exclusivo bien de otra especie, sin embargo, todas se esfuerzan en sacar ventajas de los instintos de otras, y todas sacan ventaja de la constitución física más débil de otras especies. Así también, ciertos instintos no pueden ser considerados como absolutamente perfectos; pero como no son indispensables detalles acerca de uno u otro de estos puntos, podemos aquí pasarlos por alto.

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Solución salomónica: La ambigüedad es la mejor manera de resolver una contradicción en el párrafo cuadrigentésimo quinto de El Origen de las Especies

¿En qué quedamos: pueden los instintos más maravillosos ser adquiridos por costumbre como indicaba el autor en el párrafo anterior, o no pueden como se indicaba dos párrafos más adelante?

 

La solución,  salomónica, está justo en el punto medio entre dos contrarios: El negroblanco, la cuadratura del círculo. Indica el autor:

 

“…….me ha sorprendido ver cuán comúnmente pueden encontrarse gradaciones que llevan a los instintos más complejos.”

 

¿Será cierto esto? Un momento, porque aún hay más:

 

“Los cambios en el instinto pueden, a veces, ser facilitados porque la misma especie tenga instintos diferentes en diferentes períodos de su vida o en diferentes estaciones del año, o cuando se halla en diferentes circunstancias, etc.; casos en los cuales, bien un instinto, bien otro, pudo ser conservado por selección natural. Y puede demostrarse que se presentan en la Naturaleza estos ejemplos de diversidad de instintos en la misma especie.”

 

¿De verdad que los cambios en el instinto pueden, a veces, ser facilitados? ¿Dará el autor algún ejemplo?

 

Y,…¿ de esta otra afirmación?:

 

“Y puede demostrarse que se presentan en la Naturaleza estos ejemplos de diversidad de instintos en la misma especie.”

 

¿Tendremos algún ejemplo de diversidad de instintos en la misma especie?, ¿Nos servirá para algo? Ya lo veremos……………

 

 

 

 

 

 

405

 

 No complex instinct can possibly be produced through natural selection, except by the slow and gradual accumulation of numerous, slight, yet profitable, variations. Hence, as in the case of corporeal structures, we ought to find in nature, not the actual transitional gradations by which each complex instinct has been acquired—for these could be found only in the lineal ancestors of each species—but we ought to find in the collateral lines of descent some evidence of such gradations; or we ought at least to be able to show that gradations of some kind are possible; and this we certainly can do. I have been surprised to find, making allowance for the instincts of animals having been but little observed, except in Europe and North America, and for no instinct being known among extinct species, how very generally gradations, leading to the most complex instincts, can be discovered. Changes of instinct may sometimes be facilitated by the same species having different instincts at different periods of life, or at different seasons of the year, or when placed under different circumstances, etc.; in which case either the one or the other instinct might be preserved by natural selection. And such instances of diversity of instinct in the same species can be shown to occur in nature.

 

Ningún instinto complejo ha podido producirse mediante selección natural, si no es por la acumulación lenta y gradual de numerosas variaciones ligeras, pero útiles. Por consiguiente, lo mismo que en el caso de las conformaciones materiales, tenemos que encontrar en la naturaleza, no las verdaderas gradaciones transitorias, mediante las cuales ha sido adquirido cada instinto complejo -pues éstas se encontrarían sólo en los antepasados por línea directa de cada especie-, sino que tenemos que encontrar alguna prueba de tales gradaciones en las líneas colaterales de descendencia, o, por lo menos, hemos de poder demostrar que son posibles gradaciones de alguna clase, y esto indudablemente podemos hacerlo. Haciéndome cargo de que los instintos de los animales han sido muy poco observados, excepto en Europa y América del Norte, y de que no se conoce ningún instinto en las especies extinguidas, me ha sorprendido ver cuán comúnmente pueden encontrarse gradaciones que llevan a los instintos más complejos. Los cambios en el instinto pueden, a veces, ser facilitados porque la misma especie tenga instintos diferentes en diferentes períodos de su vida o en diferentes estaciones del año, o cuando se halla en diferentes circunstancias, etc.; casos en los cuales, bien un instinto, bien otro, pudo ser conservado por selección natural. Y puede demostrarse que se presentan en la Naturaleza estos ejemplos de diversidad de instintos en la misma especie.

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El autor no tiene dificultades para ver cosas que no existen y contradecirse continuamente en el párrafo cuadrigentésimo cuarto de El Origen de las Especies

Las cosas más imposibles son,  no ya posibles,  sino mucho más. Algunas de ellas son vistas con toda naturalidad:

 

y si puede demostrarse que los instintos varían realmente, por poco que sea, entonces no se ve dificultad alguna en que la selección natural conservase y acumulase continuamente variaciones del instinto hasta cualquier grado que fuese provechoso.

 

 

Pero nada nos sorprende porque en la misma frase el autor viene a decir exactamente lo contrario que afirmaba en el párrafo anterior. Donde decía:

 

Puede demostrarse claramente que los instintos más maravillosos de que tenemos noticia, o sea los de la abeja común y los de muchas hormigas, no pudieron haber sido adquiridos por costumbre.

 

Ahora dice:

 

y si puede demostrarse que los instintos varían realmente, por poco que sea, entonces no sé ver dificultad alguna en que la selección natural conservase y acumulase continuamente variaciones del instinto hasta cualquier grado que fuese provechoso. Así es, a mi parecer, como se han originado todos los instintos más complicados y maravillosos.

 

Así cada uno puede quedarse con lo que más le convenga, por mi parte, un consejo:  Quédese cada uno con lo que al más poderoso convenga. Ya saben que quien a buen árbol se arrima,…….

 

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It will be universally admitted that instincts are as important as corporeal structures for the welfare of each species, under its present conditions of life. Under changed conditions of life, it is at least possible that slight modifications of instinct might be profitable to a species; and if it can be shown that instincts do vary ever so little, then I can see no difficulty in natural selection preserving and continually accumulating variations of instinct to any extent that was profitable. It is thus, as I believe, that all the most complex and wonderful instincts have originated. As modifications of corporeal structure arise from, and are increased by, use or habit, and are diminished or lost by disuse, so I do not doubt it has been with instincts. But I believe that the effects of habit are in many cases of subordinate importance to the effects of the natural selection of what may be called spontaneous variations of instincts;—that is of variations produced by the same unknown causes which produce slight deviations of bodily structure.

 

Todo el mundo admitirá que los instintos son tan importantes como las estructuras corporales para la prosperidad de cada especie en sus condiciones de vida actuales. Cambiando éstas es, por lo menos, posible que ligeras modificaciones del instinto puedan ser útiles a alguna especie, y si puede demostrarse que los instintos varían realmente, por poco que sea, entonces no sé ver dificultad alguna en que la selección natural conservase y acumulase continuamente variaciones del instinto hasta cualquier grado que fuese provechoso. Así es, a mi parecer, como se han originado todos los instintos más complicados y maravillosos. No dudo que ha ocurrido con los instintos lo mismo que con las modificaciones de estructura material, que se originan y aumentan por el uso o costumbre y disminuyen o se pierden por el desuso; pero creo que los efectos de la costumbre son, en muchos casos, de importancia subordinada a los efectos de la selección natural, de lo que pueden llamarse variaciones espontáneas de los instintos; esto es, variaciones producidas por las mismas causas desconocidas que producen ligeras variaciones en la conformación física.

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El lenguaje de la evolución a veces parece ofuscar más que iluminar

 

Acabo de abrir el Boletín de noticias del  Sistema NotiWeb madri+d  correspondiente a hoy (23/10/2013 ) en cuyo encabezamiento, sección Cita del día,  leo con alegría la siguiente frase de Lynn Margulis (1938 – 2011):

“El lenguaje de la evolución a veces parece ofuscar más que iluminar”

 

Surgen dos preguntas:

 

  1. ¿En dónde publicó esto Lynn Margulis?

La respuesta, inmediata con ayuda de Google:  En su libro titulado Una Revolución en la Evolución (Colección Honoris Causa; Universidad de Valencia, 2002).

 

Y 2.  ¿Qué peaje tuvo que pagar para publicar esta frase tan abiertamente crítica con el sistema?

Muy sencillo. El pago consistió en la correspondiente adulación a Darwin y a su fantasía favorita: la Selección Natural. Dos páginas antes en su mismo libro se lee:

Charles Darwin estableció que las especies descendían de sus predecesores.  Toda la vida está conectada a través del tiempo hasta el mismo origen de la vida. Darwin mostró que muchas de las variaciones son hereditarias………etc etc etc que no me molestaré en copiar incluyendo argumentos  en relación con la selección natural.

 

Y ya para terminar:  ¿Puede un autor que está denunciando la oscuridad que hay en el lenguaje de la evolución haber escrito esto sólo un par de páginas antes? ¿Pueden proceder ambos párrafos del mismo autor que, con tanta claridad, ve en una página lo que ignoró en la anterior?   La respuesta no sólo es que sí.  Hay más. Tanta contradicción es habitual y es necesaria.  Para que alguien pueda escribir sobre evolución lo primero que debe aprender es a contradecirse. La ambigüedad ha de ser su doctrina.  La Selección Natural su guía.  Recuerden: Dentro de cincuenta años nadie entenderá de qué estamos hablando. Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es Neolengua. Doblepensar. 1984. Orwell.

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