Posts etiquetados con ‘Contradicción’

Siguen las leyes generales sobre la distribución de la fauna y la confusión en el párrafo sexcentésimo vigésimo noveno del Origen de las Especies

El autor sigue confundiendo. Ahora hechos con leyes:

El tercer hecho importante, que, en parte, está comprendido en lo que se acaba de exponer, es la afinidad de las producciones del mismo continente o del mismo mar, aun cuando las especies sean distintas en diferentes puntos o estaciones. Es ésta una ley muy general;

 

 

 

 

 

 

 

 

629

 

A third great fact, partly included in the foregoing statement, is the affinity of the productions of the same continent or of the same sea, though the species themselves are distinct at different points and stations. It is a law of the widest generality, and every continent offers innumerable instances. Nevertheless, the naturalist, in travelling, for instance, from north to south, never fails to be struck by the manner in which successive groups of beings, specifically distinct, though nearly related, replace each other. He hears from closely allied, yet distinct kinds of birds, notes nearly similar, and sees their nests similarly constructed, but not quite alike, with eggs coloured in nearly the same manner. The plains near the Straits of Magellan are inhabited by one species of Rhea (American ostrich), and northward the plains of La Plata by another species of the same genus; and not by a true ostrich or emu, like those inhabiting Africa and Australia under the same latitude. On these same plains of La Plata we see the agouti and bizcacha, animals having nearly the same habits as our hares and rabbits, and belonging to the same order of Rodents, but they plainly display an American type of structure. We ascend the lofty peaks of the Cordillera, and we find an alpine species of bizcacha; we look to the waters, and we do not find the beaver or muskrat, but the coypu and capybara, rodents of the South American type. Innumerable other instances could be given. If we look to the islands off the American shore, however much they may differ in geological structure, the inhabitants are essentially American, though they may be all peculiar species. We may look back to past ages, as shown in the last chapter, and we find American types then prevailing on the American continent and in the American seas. We see in these facts some deep organic bond, throughout space and time, over the same areas of land and water, independently of physical conditions. The naturalist must be dull who is not led to inquire what this bond is.

 

El tercer hecho importante, que, en parte, está comprendido en lo que se acaba de exponer, es la afinidad de las producciones del mismo continente o del mismo mar, aun cuando las especies sean distintas en diferentes puntos o estaciones. Es ésta una ley muy general; todos los continentes ofrecen innumerables ejemplos de ella, y, sin embargo, al naturalista, cuando viaja, por ejemplo, de Norte a Sur, nunca deja de llamarle la atención la manera como se van reemplazando, sucesivamente, grupos de seres específicamente distintos, aunque muy afines. El naturalista oye cantos casi iguales de aves muy afines, aunque de especies diferentes; ve sus nidos construídos de modo parecido, aunque no completamente igual, con huevos casi de la misma coloración. Las llanuras próximas al estrecho de Magallanes están habitadas por una especie de Rhea (avestruz de América), y, al Norte, las llanuras de La Plata por otra especie del mismo género, y no por un verdadero avestruz o un emú como los que viven en África y Australia a la misma latitud. En estas mismas llanuras de La Plata vemos el agutí y la vizcacha, animales que tienen casi las mismas costumbres que nuestras liebres y conejos y que pertenecen al mismo orden de los roedores; pero que presentan evidentemente un tipo de conformación americano. Si ascendemos a las elevadas cumbres de los Andes encontramos una especie alpina de vizcacha; si nos fijamos en las aguas, no encontramos el castor ni la rata almizclera, sino el coipu y el capibara, roedores de tipo sudamericano. Podrían citarse otros innumerables ejemplos. Si consideramos las islas situadas frente a las costas de América, por mucho que difieran en estructura geológica, los habitantes son esencialmente americanos, aun cuando pueden ser todos de especies peculiares. Como se vio en el capítulo anterior, podemos remontarnos a edades pasadas, y encontramos que entonces dominaban en el continente americano y en los mares de América tipos americanos. Vemos en estos hechos la existencia en las mismas regiones de mar y tierra de una profunda relación orgánica a través del espacio y tiempo, independientemente de las condiciones de vida. Tardo ha de ser el naturalista que no se sienta movido a averiguar en qué consiste esta relación.

 

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El autor dice de sí mismo que no habla sin tener buenas pruebas en el párrafo cuadrigentésimo octavo de El Origen de las Especies

En el párrafo anterior hemos visto cómo el pensamiento del autor está orientado en función de manterner su dogma:  su creencia en la Selección Natural. Pero es en este cuando el paciente y heroico lector,  cansado de ver la obra de autores expuesta sin la debida cita  (Lamarck, Blyth,…),  la libérrima exposición de ideas carentes de toda prueba o evidencia experimental, los juegos de palabras más obscuros repetidos hasta la saciedad; entonces, …. Cuando ya nada nos va a sorprender…..Es entonces cuando el autor expresa su modesta opinión sobre sí mismo:

 

I can only repeat my assurance,  that I do not speak without good evidence.

Puedo sólo repetir mi convicción de que no hablo sin tener buenas pruebas.

 

 

Qui s’excuse, s’accuse……………..

 

 

 

408

That the mental qualities of animals of the same kind, born in a state of nature, vary much, could be shown by many facts. Several cases could also be adduced of occasional and strange habits in wild animals, which, if advantageous to the species, might have given rise, through natural selection, to new instincts. But I am well aware that these general statements, without the facts in detail, can produce but a feeble effect on the reader’s mind. I can only repeat my assurance,  that I do not speak without good evidence.

 

 

Podría probarse, por numerosos hechos, que varían mucho las cualidades mentales de los animales de la misma especie nacidos en estado natural. Podrían citarse varios casos de costumbres ocasionales y extrañas en animales salvajes, que, si fuesen ventajosas para la especie, podían haber dado origen, mediante selección natural, a nuevos instintos. Pero estoy plenamente convencido de que estas afirmaciones generales, sin los hechos detallados, producirán poquísimo efecto en el ánimo del lector. Puedo sólo repetir mi convicción de que no hablo sin tener buenas pruebas.

 

 

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Necesidades y requerimientos de la fe en en el párrafo cuadrigentésimo séptimo de El Origen de las Especies

Al igual que en sucesivas ediciones se fue modificando la obra, quitando y añadiendole fragmentos,  alguien debería hoy hacer una buena acción y eliminar algunas sentencias de este libro.  Muchas. De lo contrario,  la posteridad opinará que estuvimos locos por  admitir esto como un tratado serio acerca de la naturaleza. Veamos si no lo que dice este párrafo:

 

I can only assert that instincts certainly do vary—for instance, the migratory instinct, both in extent and direction, and in its total loss.

 

Que traducido por nuestros estimados traductores ha quedado:

 

Sólo puedo afirmar que los instintos indudablemente varían -por ejemplo, el instinto migratorio- tanto en extensión y dirección como en perderse totalmente.

 

¿Cómo afina tan poco su escritura este autor que puede afirmar que los instintos, el instinto migratorio en particular,  varían tanto en extensión y dirección como en perderse totalmente? ¿De verdad cree que el autor en una gradación semejante de los instintos? ¿ De verdad cree que los instintos varían hasta perderse totalmente y que esa variación  forma parte de instinto alguno?

 

Pero el autor ha confesado su error al principio del párrafo: Se ve obligado a creer esto porque es necesario para la acción de la Selección Natural:

 

 

 

 

 

407

As some degree of variation in instincts under a state of nature, and the inheritance of such variations, are indispensable for the action of natural selection, as many instances as possible ought to be given; but want of space prevents me. I can only assert that instincts certainly do vary—for instance, the migratory instinct, both in extent and direction, and in its total loss. So it is with the nests of birds, which vary partly in dependence on the situations chosen, and on the nature and temperature of the country inhabited, but often from causes wholly unknown to us. Audubon has given several remarkable cases of differences in the nests of the same species in the northern and southern United States. Why, it has been asked, if instinct be variable, has it not granted to the bee “the ability to use some other material when wax was deficient?” But what other natural material could bees use? They will work, as I have seen, with wax hardened with vermilion or softened with lard. Andrew Knight observed that his bees, instead of laboriously collecting propolis, used a cement of wax and turpentine, with which he had covered decorticated trees. It has lately been shown that bees, instead of searching for pollen, will gladly use a very different substance, namely, oatmeal. Fear of any particular enemy is certainly an instinctive quality, as may be seen in nestling birds, though it is strengthened by experience, and by the sight of fear of the same enemy in other animals. The fear of man is slowly acquired, as I have elsewhere shown, by the various animals which inhabit desert islands; and we see an instance of this, even in England, in the greater wildness of all our large birds in comparison with our small birds; for the large birds have been most persecuted by man. We may safely attribute the greater wildness of our large birds to this cause; for in uninhabited islands large birds are not more fearful than small; and the magpie, so wary in England, is tame in Norway, as is the hooded crow in Egypt.

 

Como para la acción de la selección natural son imprescindibles algún grado de variación en los instintos en estado natural y la herencia de estas variaciones, debieran darse cuantos ejemplos fuesen posibles; pero me lo impide la falta de espacio. Sólo puedo afirmar que los instintos indudablemente varían -por ejemplo, el instinto migratorio- tanto en extensión y dirección como en perderse totalmente. Lo mismo ocurre con los nidos de las aves, que varían, en parte, dependiendo de las situaciones escogidas y de la naturaleza y temperatura de la región habitada; pero que varían con frecuencia por causas que nos son completamente desconocidas. Audubon ha citado varios casos notables de diferencias en los nidos de una misma especie en los Estados Unidos del Norte y en los del Sur. Se ha preguntado: ¿Por qué, si el instinto es variable, no ha dado a la abeja «la facultad de utilizar algún otro material cuando faltaba la cera»? Pero ¿qué otro material natural pudieron utilizar las abejas? Las abejas quieren trabajar, según he visto, con cera endurecida con bermellón o reblandecida con manteca de cerdo. Andrew Knight observó que sus abejas, en lugar de recoger trabajosamente propóleos, usaban un cemento de cera y trementina, con el que había cubierto árboles descortezados. Recientemente se ha demostrado que las abejas, en lugar de buscar polen, utilizan gustosas una substancia muy diferente: la harina de avena. El temor de un enemigo determinado es ciertamente una cualidad instintiva, como puede verse en los pajarillos que no han salido aún del nido, si bien aumenta por la experiencia y por ver en otros animales el temor del mismo enemigo. Los diferentes animales que habitan en las islas desiertas adquieren lentamente el temor del hombre, como he demostrado en otro lugar; y podemos ver un ejemplo de esto incluso en Inglaterra, en donde todas nuestras aves grandes son más salvajes que las pequeñas, porque las grandes han sido perseguidas por el hombre. Podemos seguramente atribuir a esta causa el que las aves grandes sean más salvajes, pues en las islas deshabitadas las aves grandes no son más tímidas que las pequeñas, y la urraca, tan desconfiada en Inglaterra, es mansa en Noruega, como lo es el grajo de capucha en Egipto.

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Una falacia y algunas contradicciones en el párrafo cuadrigentésimo sexto de El Origen de las Especies

Si este párrafo aislado se da a leer a unos niños de diez o doce años es posible que provoque su sonrisa. Vean lo que dice al principio:

 

Además, lo mismo que en el caso de conformación física, y de acuerdo con mi teoría, el instinto de cada especie es bueno para ella misma; y, hasta donde podemos juzgar, jamás ha sido producido para el exclusivo bien de otras especies

 

No obstante y según su costumbre pronto da un ejemplo que contradice tal afirmación: El de los pulgones de Huber.  Empero parece que el autor es reacio a creer en su propio ejemplo y de nuevo afirma:

 

Aun cuando no existe prueba alguna de que ningún animal realice un acto para el exclusivo bien de otra especie, sin embargo, todas se esfuerzan en sacar ventajas de los instintos de otras, y todas sacan ventaja de la constitución física más débil de otras especies. Así también, ciertos instintos no pueden ser considerados como absolutamente perfectos; pero como no son indispensables detalles acerca de uno u otro de estos puntos, podemos aquí pasarlos por alto.

 

¿Acaso no acabamos de ver un ejemplo de lo contrario? ¿No es algo exagerada esta afirmación:

 

todas sacan ventaja de la constitución física más débil de otras especies?.

 

Finalmente obsesionado con la perfección e ignorante de esa gran verdad que dice que lo mejor es enemigo de lo bueno vuelve el autor con su matracada de la perfección:

 

Así también, ciertos instintos no pueden ser considerados como absolutamente perfectos; pero como no son indispensables detalles acerca de uno u otro de estos puntos, podemos aquí pasarlos por alto.

 

Vuelve también a pasar por alto todo aquello que no le gusta o no concuerda con su visión del mundo: la lucha.

 

 

406

 

Again, as in the case of corporeal structure, and conformably to my theory, the instinct of each species is good for itself, but has never, as far as we can judge, been produced for the exclusive good of others. One of the strongest instances of an animal apparently performing an action for the sole good of another, with which I am acquainted, is that of aphides voluntarily yielding, as was first observed by Huber, their sweet excretion to ants: that they do so voluntarily, the following facts show. I removed all the ants from a group of about a dozen aphides on a dock-plant, and prevented their attendance during several hours. After this interval, I felt sure that the aphides would want to excrete. I watched them for some time through a lens, but not one excreted; I then tickled and stroked them with a hair in the same manner, as well as I could, as the ants do with their antennae; but not one excreted. Afterwards, I allowed an ant to visit them, and it immediately seemed, by its eager way of running about to be well aware what a rich flock it had discovered; it then began to play with its antennae on the abdomen first of one aphis and then of another; and each, as soon as it felt the antennae, immediately lifted up its abdomen and excreted a limpid drop of sweet juice, which was eagerly devoured by the ant. Even the quite young aphides behaved in this manner, showing that the action was instinctive, and not the result of experience. It is certain, from the observations of Huber, that the aphides show no dislike to the ants: if the latter be not present they are at last compelled to eject their excretion. But as the excretion is extremely viscid, it is no doubt a convenience to the aphides to have it removed; therefore probably they do not excrete solely for the good of the ants. Although there is no evidence that any animal performs an action for the exclusive good of another species, yet each tries to take advantage of the instincts of others, as each takes advantage of the weaker bodily structure of other species. So again certain instincts cannot be considered as absolutely perfect; but as details on this and other such points are not indispensable, they may be here passed over.

 

Además, lo mismo que en el caso de conformación física, y de acuerdo con mi teoría, el instinto de cada especie es bueno para ella misma; y, hasta donde podemos juzgar, jamás ha sido producido para el exclusivo bien de otras especies. Uno de los ejemplos más notables de que tengo noticia, de un animal que aparentemente realiza un acto para el solo bien de otro, es el de los pulgones, que, según fue observado por vez primera por Huber, dan espontáneamente su dulce secreción a las hormigas; y que la dan espontáneamente lo demuestran los hechos siguientes: Quité todas las hormigas de un grupo de una docena de pulgones que estaban sobre una romaza, e impedí durante varias horas el que las hormigas se ocupasen de ellos. Después de este intervalo, estaba yo seguro de que los pulgones necesitarían excretar. Los examiné durante algún tiempo con una lente, pero ninguno excretaba; entonces les hice cosquillas y golpeé con un pelo, del mismo modo, hasta donde me fue posible, que lo hacen las hormigas con sus antenas; pero ninguno excretaba. Después dejé que una hormiga los visitase, y ésta, inmediatamente, por su ansiosa manera de marchar, pareció darse cuanta del riquísimo rebaño que había descubierto; entonces empezó a tocar, con las antenas encima del abdomen de un pulgón primero, y luego de otro, y todos, tan pronto como sentían las antenas, levantaban inmediatamente el abdomen y excretaban una límpida gota de dulce jugo, que era devorada ansiosamente por la hormiga. Incluso los pulgones más jóvenes se conducían de este modo, mostrando que la acción era instintiva, y no resultado de la experiencia. Según las observaciones de Huber, es seguro que los pulgones no muestran aversión alguna a las hormigas: si éstas faltan, se ven, al fin, obligados a expulsar su excreción; pero como ésta es muy viscosa, es indudablemente una conveniencia para los pulgones el que se la quiten, por lo cual, verosímilmente, no excretan sólo para bien de las hormigas. Aun cuando no existe prueba alguna de que ningún animal realice un acto para el exclusivo bien de otra especie, sin embargo, todas se esfuerzan en sacar ventajas de los instintos de otras, y todas sacan ventaja de la constitución física más débil de otras especies. Así también, ciertos instintos no pueden ser considerados como absolutamente perfectos; pero como no son indispensables detalles acerca de uno u otro de estos puntos, podemos aquí pasarlos por alto.

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Solución salomónica: La ambigüedad es la mejor manera de resolver una contradicción en el párrafo cuadrigentésimo quinto de El Origen de las Especies

¿En qué quedamos: pueden los instintos más maravillosos ser adquiridos por costumbre como indicaba el autor en el párrafo anterior, o no pueden como se indicaba dos párrafos más adelante?

 

La solución,  salomónica, está justo en el punto medio entre dos contrarios: El negroblanco, la cuadratura del círculo. Indica el autor:

 

“…….me ha sorprendido ver cuán comúnmente pueden encontrarse gradaciones que llevan a los instintos más complejos.”

 

¿Será cierto esto? Un momento, porque aún hay más:

 

“Los cambios en el instinto pueden, a veces, ser facilitados porque la misma especie tenga instintos diferentes en diferentes períodos de su vida o en diferentes estaciones del año, o cuando se halla en diferentes circunstancias, etc.; casos en los cuales, bien un instinto, bien otro, pudo ser conservado por selección natural. Y puede demostrarse que se presentan en la Naturaleza estos ejemplos de diversidad de instintos en la misma especie.”

 

¿De verdad que los cambios en el instinto pueden, a veces, ser facilitados? ¿Dará el autor algún ejemplo?

 

Y,…¿ de esta otra afirmación?:

 

“Y puede demostrarse que se presentan en la Naturaleza estos ejemplos de diversidad de instintos en la misma especie.”

 

¿Tendremos algún ejemplo de diversidad de instintos en la misma especie?, ¿Nos servirá para algo? Ya lo veremos……………

 

 

 

 

 

 

405

 

 No complex instinct can possibly be produced through natural selection, except by the slow and gradual accumulation of numerous, slight, yet profitable, variations. Hence, as in the case of corporeal structures, we ought to find in nature, not the actual transitional gradations by which each complex instinct has been acquired—for these could be found only in the lineal ancestors of each species—but we ought to find in the collateral lines of descent some evidence of such gradations; or we ought at least to be able to show that gradations of some kind are possible; and this we certainly can do. I have been surprised to find, making allowance for the instincts of animals having been but little observed, except in Europe and North America, and for no instinct being known among extinct species, how very generally gradations, leading to the most complex instincts, can be discovered. Changes of instinct may sometimes be facilitated by the same species having different instincts at different periods of life, or at different seasons of the year, or when placed under different circumstances, etc.; in which case either the one or the other instinct might be preserved by natural selection. And such instances of diversity of instinct in the same species can be shown to occur in nature.

 

Ningún instinto complejo ha podido producirse mediante selección natural, si no es por la acumulación lenta y gradual de numerosas variaciones ligeras, pero útiles. Por consiguiente, lo mismo que en el caso de las conformaciones materiales, tenemos que encontrar en la naturaleza, no las verdaderas gradaciones transitorias, mediante las cuales ha sido adquirido cada instinto complejo -pues éstas se encontrarían sólo en los antepasados por línea directa de cada especie-, sino que tenemos que encontrar alguna prueba de tales gradaciones en las líneas colaterales de descendencia, o, por lo menos, hemos de poder demostrar que son posibles gradaciones de alguna clase, y esto indudablemente podemos hacerlo. Haciéndome cargo de que los instintos de los animales han sido muy poco observados, excepto en Europa y América del Norte, y de que no se conoce ningún instinto en las especies extinguidas, me ha sorprendido ver cuán comúnmente pueden encontrarse gradaciones que llevan a los instintos más complejos. Los cambios en el instinto pueden, a veces, ser facilitados porque la misma especie tenga instintos diferentes en diferentes períodos de su vida o en diferentes estaciones del año, o cuando se halla en diferentes circunstancias, etc.; casos en los cuales, bien un instinto, bien otro, pudo ser conservado por selección natural. Y puede demostrarse que se presentan en la Naturaleza estos ejemplos de diversidad de instintos en la misma especie.

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El autor no tiene dificultades para ver cosas que no existen y contradecirse continuamente en el párrafo cuadrigentésimo cuarto de El Origen de las Especies

Las cosas más imposibles son,  no ya posibles,  sino mucho más. Algunas de ellas son vistas con toda naturalidad:

 

y si puede demostrarse que los instintos varían realmente, por poco que sea, entonces no se ve dificultad alguna en que la selección natural conservase y acumulase continuamente variaciones del instinto hasta cualquier grado que fuese provechoso.

 

 

Pero nada nos sorprende porque en la misma frase el autor viene a decir exactamente lo contrario que afirmaba en el párrafo anterior. Donde decía:

 

Puede demostrarse claramente que los instintos más maravillosos de que tenemos noticia, o sea los de la abeja común y los de muchas hormigas, no pudieron haber sido adquiridos por costumbre.

 

Ahora dice:

 

y si puede demostrarse que los instintos varían realmente, por poco que sea, entonces no sé ver dificultad alguna en que la selección natural conservase y acumulase continuamente variaciones del instinto hasta cualquier grado que fuese provechoso. Así es, a mi parecer, como se han originado todos los instintos más complicados y maravillosos.

 

Así cada uno puede quedarse con lo que más le convenga, por mi parte, un consejo:  Quédese cada uno con lo que al más poderoso convenga. Ya saben que quien a buen árbol se arrima,…….

 

404

 

 

It will be universally admitted that instincts are as important as corporeal structures for the welfare of each species, under its present conditions of life. Under changed conditions of life, it is at least possible that slight modifications of instinct might be profitable to a species; and if it can be shown that instincts do vary ever so little, then I can see no difficulty in natural selection preserving and continually accumulating variations of instinct to any extent that was profitable. It is thus, as I believe, that all the most complex and wonderful instincts have originated. As modifications of corporeal structure arise from, and are increased by, use or habit, and are diminished or lost by disuse, so I do not doubt it has been with instincts. But I believe that the effects of habit are in many cases of subordinate importance to the effects of the natural selection of what may be called spontaneous variations of instincts;—that is of variations produced by the same unknown causes which produce slight deviations of bodily structure.

 

Todo el mundo admitirá que los instintos son tan importantes como las estructuras corporales para la prosperidad de cada especie en sus condiciones de vida actuales. Cambiando éstas es, por lo menos, posible que ligeras modificaciones del instinto puedan ser útiles a alguna especie, y si puede demostrarse que los instintos varían realmente, por poco que sea, entonces no sé ver dificultad alguna en que la selección natural conservase y acumulase continuamente variaciones del instinto hasta cualquier grado que fuese provechoso. Así es, a mi parecer, como se han originado todos los instintos más complicados y maravillosos. No dudo que ha ocurrido con los instintos lo mismo que con las modificaciones de estructura material, que se originan y aumentan por el uso o costumbre y disminuyen o se pierden por el desuso; pero creo que los efectos de la costumbre son, en muchos casos, de importancia subordinada a los efectos de la selección natural, de lo que pueden llamarse variaciones espontáneas de los instintos; esto es, variaciones producidas por las mismas causas desconocidas que producen ligeras variaciones en la conformación física.

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El lenguaje de la evolución a veces parece ofuscar más que iluminar

 

Acabo de abrir el Boletín de noticias del  Sistema NotiWeb madri+d  correspondiente a hoy (23/10/2013 ) en cuyo encabezamiento, sección Cita del día,  leo con alegría la siguiente frase de Lynn Margulis (1938 – 2011):

“El lenguaje de la evolución a veces parece ofuscar más que iluminar”

 

Surgen dos preguntas:

 

  1. ¿En dónde publicó esto Lynn Margulis?

La respuesta, inmediata con ayuda de Google:  En su libro titulado Una Revolución en la Evolución (Colección Honoris Causa; Universidad de Valencia, 2002).

 

Y 2.  ¿Qué peaje tuvo que pagar para publicar esta frase tan abiertamente crítica con el sistema?

Muy sencillo. El pago consistió en la correspondiente adulación a Darwin y a su fantasía favorita: la Selección Natural. Dos páginas antes en su mismo libro se lee:

Charles Darwin estableció que las especies descendían de sus predecesores.  Toda la vida está conectada a través del tiempo hasta el mismo origen de la vida. Darwin mostró que muchas de las variaciones son hereditarias………etc etc etc que no me molestaré en copiar incluyendo argumentos  en relación con la selección natural.

 

Y ya para terminar:  ¿Puede un autor que está denunciando la oscuridad que hay en el lenguaje de la evolución haber escrito esto sólo un par de páginas antes? ¿Pueden proceder ambos párrafos del mismo autor que, con tanta claridad, ve en una página lo que ignoró en la anterior?   La respuesta no sólo es que sí.  Hay más. Tanta contradicción es habitual y es necesaria.  Para que alguien pueda escribir sobre evolución lo primero que debe aprender es a contradecirse. La ambigüedad ha de ser su doctrina.  La Selección Natural su guía.  Recuerden: Dentro de cincuenta años nadie entenderá de qué estamos hablando. Neolengua es Ingsoc e Ingsoc es Neolengua. Doblepensar. 1984. Orwell.

Imagen de Akifrases

 

Lectura aconsejada:

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Confusión en el párrafo tricentésimo octogésimo quinto de El Origen de las Especies

 

En donde dice:

 

y he demostrado -según espero- que no existe gran dificultad sobre este punto.

 

Debería decir:

 

y he demostrado que-según indicaba Mivart- existen grandes dificultades sobre este punto.

 

Empero el autor va a recapitular los casos precedentes siguiendo su principio favorito expuesto en el párrafo centésimo décimo tercero:

 

Familiarizándose un poco, estas objeciones tan superficiales quedarán olvidadas.

 

 

 

385

 

I have now considered enough, perhaps more than enough, of the cases, selected with care by a skilful naturalist, to prove that natural selection is incompetent to account for the incipient stages of useful structures; and I have shown, as I hope, that there is no great difficulty on this head. A good opportunity has thus been afforded for enlarging a little on gradations of structure, often associated with strange functions—an important subject, which was not treated at sufficient length in the former editions of this work. I will now briefly recapitulate the foregoing cases.

 

He considerado, pues, los suficientes casos -y quizá más de los suficientes-, elegidos cuidadosamente por un competente naturalista, para probar que la selección natural es incapaz de explicar los estados incipientes de las estructuras útiles, y he demostrado -según espero- que no existe gran dificultad sobre este punto. Se ha presentado así una buena oportunidad para extenderse un poco sobre las gradaciones de estructura, asociadas muchas veces a cambio de funciones, asunto importante que no ha sido tratado con extensión bastante en las ediciones anteriores de esta obra. Recapitularé ahora brevemente los casos precedentes.

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

Imagen del blog Living out of Eden

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Rozando los límites de lo absurdo en el párrafo tricentésimo cuadragésimo de El Origen de las Especies

 

Lo dicho. La selección natural sólo actúa sobre los caracteres que son de alguna utilidad. Bien. A medida que vayamos encontrando utilidades, iremos ampliando su campo de acción hasta llegar al destino final que es el que predijo Flourens: La Selección Natural es una personificación y significa ni más ni menos que la Naturaleza.

El párrafo contiene una frase que para la antología del surrealismo científico (o mejor dicho pseudocientífico):

No puede haber sido de gran importancia para la mayor parte de los mamíferos, aves y reptiles el estar cubiertos de pelo, de pluma o de escamas, y, sin embargo, el pelo se ha transmitido a casi todos los mamíferos, las plumas a todas las aves y las escamas a todos los reptiles verdaderos.

Que continua de esta manera:

Una estructura, cualquiera que sea, común a muchas formas afines, la consideramos como de gran importancia sistemática, y, por consiguiente, con frecuencia se da por sentado que es de gran importancia vital para la especie.

Pero esto es pura elucubración.  Desde antiguo se sabe que algunos de los caracteres de mayor utilidad en taxonomía no tienen ninguna utilidad conocida y por lo tanto no se puede dar por sentado que tengan esa “importancia vital” para la especie que el autor menciona sin indicar lo que es.

 

Lo que sigue hasta el final del párrafo es buen ejemplo de confusión mental.

 

 

340

From the fact of the above characters being unimportant for the welfare of the species, any slight variations which occurred in them would not have been accumulated and augmented through natural selection. A structure which has been developed through long-continued selection, when it ceases to be of service to a species, generally becomes variable, as we see with rudimentary organs; for it will no longer be regulated by this same power of selection. But when, from the nature of the organism and of the conditions, modifications have been induced which are unimportant for the welfare of the species, they may be, and apparently often have been, transmitted in nearly the same state to numerous, otherwise modified, descendants. It cannot have been of much importance to the greater number of mammals, birds, or reptiles, whether they were clothed with hair, feathers or scales; yet hair has been transmitted to almost all mammals, feathers to all birds, and scales to all true reptiles. A structure, whatever it may be, which is common to many allied forms, is ranked by us as of high systematic importance, and consequently is often assumed to be of high vital importance to the species. Thus, as I am inclined to believe, morphological differences, which we consider as important—such as the arrangement of the leaves, the divisions of the flower or of the ovarium, the position of the ovules, etc., first appeared in many cases as fluctuating variations, which sooner or later became constant through the nature of the organism and of the surrounding conditions, as well as through the intercrossing of distinct individuals, but not through natural selection; for as these morphological characters do not affect the welfare of the species, any slight deviations in them could not have been governed or accumulated through this latter agency. It is a strange result which we thus arrive at, namely, that characters of slight vital importance to the species, are the most important to the systematist; but, as we shall hereafter see when we treat of the genetic principle of classification, this is by no means so paradoxical as it may at first appear.

 

Por el hecho de ser los caracteres anteriores sin importancia para la prosperidad de las especies, las ligeras variaciones que se presentan en ellos no habrían sido acumuladas y aumentadas por selección natural. Una conformación que se ha desarrollado por selección continuada durante mucho tiempo, cuando cesa de ser útil a una especie, por lo común se hace variable, como vemos en los órganos rudimentarios, pues ya no estará, en lo sucesivo, regulada por la misma fuerza de selección. Pero, por la naturaleza del organismo y de las condiciones de vida, se han producido modificaciones que son sin importancia para la prosperidad de la especie; estas modificaciones pueden ser transmitidas -y al parecer lo han sido muchas veces- casi en el mismo estado, a numerosos descendientes diferentemente modificados. No puede haber sido de gran importancia para la mayor parte de los mamíferos, aves y reptiles el estar cubiertos de pelo, de pluma o de escamas, y, sin embargo, el pelo se ha transmitido a casi todos los mamíferos, las plumas a todas las aves y las escamas a todos los reptiles verdaderos. Una estructura, cualquiera que sea, común a muchas formas afines, la consideramos como de gran importancia sistemática, y, por consiguiente, con frecuencia se da por sentado que es de gran importancia vital para la especie. Así, según me inclino a creer, diferencias morfológicas que consideramos como importantes -tales como el modo de estar dispuestas las hojas, las divisiones de la flor o del ovario, la posición de los óvulos, etc.- aparecieron primero, en muchos casos, como variaciones fluctuantes, que, más pronto o más tarde, se hicieron constantes por la naturaleza del organismo y de las condiciones ambientes, como también por el cruzamiento de individuos distintos, pero no por selección natural, pues como estos caracteres morfológicos no influyen en la prosperidad de la especie, las pequeñas desviaciones en ellos no pudieron haber sido reguladas y acumuladas por este último medio. Es extraño el resultado a que llegamos de este modo, o sea, que caracteres de poca importancia vital para la especie son los más importantes para el sistemático; pero esto, según veremos después, cuando tratemos del fundamento genético de la clasificación, no es, en modo alguno, tan paradójico como al pronto puede parecer.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Más contradicción en el párrafo tricentésimo vigésimo primero de El Origen de las Especies

 

 

Vuelve a hablar aquí el autor de las leyes de variación y de crecimiento. que, según nos dice, puede que no aporten ventaja alguna. Estas misteriosas leyes deberían ser el objeto de un estudio científico que excluiría entidades extrañas como la Selección Natural.  Pero no, a estas leyes el autor sólo se refiere de pasada y en lugar de dar ejemplos concretos,  habla constantemente de órganos o partes indeterminadas. Es a los productos de su imaginación a los que puede aplicar con mayor éxito la selección natural que nada pinta en el mundo real.

Cierra el párrafo una gran contradicción, pues nada puede haberse adquirido por la selección natural.

 

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In many cases we are far too ignorant to be enabled to assert that a part or organ is so unimportant for the welfare of a species, that modifications in its structure could not have been slowly accumulated by means of natural selection. In many other cases, modifications are probably the direct result of the laws of variation or of growth, independently of any good having been thus gained.  But even such structures have often, as we may feel assured, been subsequently taken advantage of, and still further modified, for the good of species under new conditions of life. We may, also, believe that a part formerly of high importance has frequently been retained (as the tail of an aquatic animal by its terrestrial descendants), though it has become of such small importance that it could not, in its present state, have been acquired by means of natural selection.

 

En muchos casos nuestra ignorancia es demasiado grande para que podamos afirmar que un órgano o parte es de tan poca importancia para la prosperidad de una especie, que no puedan haberse acumulado lentamente modificaciones en su estructura por medio de la selección natural. En otros muchos casos, las modificaciones son probablemente resultado directo de las leyes de variación y de crecimiento, independientemente de que se haya conseguido así alguna ventaja.  Pero aun estas conformaciones, muchas veces, han sido después aprovechadas y modificadas todavía de nuevo, para bien de la especie, en nuevas condiciones de vida. Podemos también creer que un órgano que fue en un tiempo de gran importancia se ha conservado con frecuencia -como la cola de un animal acuático en sus descendientes terrestres-, aun cuando haya llegado a ser de tan poca importancia, que no pudo haber sido adquirido en su estado actual por selección natural.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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