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Las especies como eslabones vienen a apoyar las opiniones del autor en el párrafo quingentésimo quincuagésimo tercero de El Origen de las Especies

Se ha afirmado …., por autores que creen….

 

¿Quién ha afirmado?, ¿Quiénes son esos autores?

 

Según veremos en el capítulo próximo,…….Es un ejemplo de preterición. Ya veremos cómo.

Fuesen quienes fueran aquellos pobres autores que,  ignorantes escribían basándose en su creencia. Todos ellos sin duda un montón  de ignorantes al lado del gran sir J. Lubbock, quien dice siempre la verdad, así cuando afirma (obviamente sin demostrarlo porque el gran Lubbock no necesita demostrar nada) :

cada especie es un eslabón entre otras especies afines

 

Si alguien entiende el final del párrafo por favor que nos lo explique:

 

Lo que las investigaciones geológicas no han revelado es la existencia anterior de gradaciones infinitamente numerosas, tan delicadas como las variedades actuales, que enlacen casi todas las especies vivientes y extinguidas. Pero esto no debía esperarse, y, sin embargo, ha sido propuesto reiteradamente, como una objeción gravísima contra mis opiniones.

 

Es decir que si la geología no revela gradaciones, esto que claramente es objeción contra la existencia de tales gradaciones, no debe ser propuesto como tal objeción por ser algo que no debía esperarse. ¿Me he perdido algo o se trata toda la obra de un gran trabalenguas, de una enorme burla o tomadura de pelo?

 

 

553

It has been asserted over and over again, by writers who believe in the immutability of species, that geology yields no linking forms. This assertion, as we shall see in the next chapter, is certainly erroneous. As Sir J. Lubbock has remarked, “Every species is a link between other allied forms.” If we take a genus having a score of species, recent and extinct, and destroy four-fifths of them, no one doubts that the remainder will stand much more distinct from each other. If the extreme forms in the genus happen to have been thus destroyed, the genus itself will stand more distinct from other allied genera. What geological research has not revealed, is the former existence of infinitely numerous gradations, as fine as existing varieties, connecting together nearly all existing and extinct species. But this ought not to be expected; yet this has been repeatedly advanced as a most serious objection against my views.

 

Se ha afirmado también hasta la saciedad, por autores que creen en la inmutabilidad de las especies, que la Geología no da ninguna forma de transición. Esta afirmación, según veremos en el capítulo próximo, es ciertamente errónea. Como sir J. Lubbock ha hecho observar, «cada especie es un eslabón entre otras especies afines». Si tomamos un género que tenga una veintena de especies vivientes y extinguidas, y destruimos cuatro quintas partes de ellas, nadie dudará que las restantes quedarán mucho más distintas entre sí. Si ocurre que las formas extremas del género han sido destruídas de este modo, el género se quedará más separado de los otros géneros afines. Lo que las investigaciones geológicas no han revelado es la existencia anterior de gradaciones infinitamente numerosas, tan delicadas como las variedades actuales, que enlacen casi todas las especies vivientes y extinguidas. Pero esto no debía esperarse, y, sin embargo, ha sido propuesto reiteradamente, como una objeción gravísima contra mis opiniones.

Lectura aconsejada:

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Las especies no pueden enlazarse por formas intermedias en el párrafo quingentésimo quincuagésimo segundo de El Origen de las Especies

El contenido de este párrafo es revelador. Parece increíble que permanezca en medio del libro sin haber llamado la atención poderosamente, demostrando de nuevo que el libro está, no sólo por corregir, que es evidente, sino también a falta de leer. Concluye el párrafo:

Esto, los geólogos venideros sólo podrían hacerlo descubriendo en estado fósil numerosas gradaciones intermedias, y el lograrlo es sumamente improbable.

Y tanto que es improbable. ¿Cómo van a encontrar los paleontólogos entre los fósiles algo que ni siquiera existe en la naturaleza?

Pero nada. Al autor nada se le pone por delante. Concebido el gradualismo, sea, todos a creer en el gradualismo aunque no exista; o mejor dicho, precisamente porque no existe. ¿Alguien puede dar un ejemplo mejor de fundamentalismo?

 

 

 

552

It should not be forgotten, that at the present day, with perfect specimens for examination, two forms can seldom be connected by intermediate varieties, and thus proved to be the same species, until many specimens are collected from many places; and with fossil species this can rarely be done. We shall, perhaps, best perceive the improbability of our being enabled to connect species by numerous, fine, intermediate, fossil links, by asking ourselves whether, for instance, geologists at some future period will be able to prove that our different breeds of cattle, sheep, horses, and dogs are descended from a single stock or from several aboriginal stocks; or, again, whether certain sea-shells inhabiting the shores of North America, which are ranked by some conchologists as distinct species from their European representatives, and by other conchologists as only varieties, are really varieties, or are, as it is called, specifically distinct. This could be effected by the future geologist only by his discovering in a fossil state numerous intermediate gradations; and such success is improbable in the highest degree.

 

No debiera olvidarse que actualmente, con ejemplares perfectos para estudio, rara vez pueden dos formas ser enlazadas por variedades intermedias y probarse de este modo que son la misma especie hasta que se recogen muchos ejemplares procedentes de muchas localidades, y en las especies fósiles esto raras veces puede hacerse. Quizá nos daremos mejor cuenta de que no podemos enlazar las especies por formas intermedias fósiles, numerosas y delicadamente graduales, preguntándonos, por ejemplo, si los geólogos de un período futuro serán capaces de probar que nuestras diferentes razas de ganado vacuno, ovejas, caballos y perros, han descendido de un solo tronco o de diferentes troncos primitivos; y también si ciertos moluscos marinos que viven en las costas de América del Norte, y que unos conquiliólogos consideran como especies distintas de sus representantes europeos y otros sólo como variedades, son realmente variedades o son lo que se dice específicamente distintos. Esto, los geólogos venideros sólo podrían hacerlo descubriendo en estado fósil numerosas gradaciones intermedias, y el lograrlo es sumamente improbable.

Lectura aconsejada:

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¿Qué versión del libro de Darwin había leído Flourens?

 Pierre Flourens, un Académico de brillante trayectoria, leyó la primera edición francesa del libro de Darwin, en la traducción de Clémence Royer. El título de la  primera edición francesa (1962) es: DE L’ORIGINE DES ESPÈCES OU DES LOIS DU PROGRÈS CHEZ LES ÊTRES ORGANISÉS y la obra se encuentra disponible en Darwin online y en Google Books.  Merece la pena una lectura de su  prefacio, ejemplo de fe en la ciencia y de fundamentalismo científista, que comienza así de bravamente:

Oui, je crois à la révélation, mais à une révélation permanente de l’homme à lui-même et par lui-même, à une révélation rationnelle qui n’est que la résultante des progrès de la science et de la conscience contemporaines, à une révélation toujours partielle et relative qui s’effectue par l’acquisition de vérités nouvelles, et plus encore par l’élimination d’anciennes erreurs. Il faut même avouer que le progrès de la vérité nous donne autant à oublier qu’à apprendre, et nous apprend à nier et à douter aussi souvent qu’à affirmer.

(Sí, creo en la revelación, pero en una revelación permanente del hombre a sí mismo y por sí mismo, en  una revelación racional que es sólo la resultante de los progresos de la ciencia y de la conciencia contemporáneas, en una revelación siempre parcial y relativa que se efectúa por la adquisición de las verdades nuevas, y más todavía por la eliminación de antiguos errores. Hasta hay que reconocer que el progreso de la verdad nos da tanto para  olvidar como para aprender, y nos enseña  a negar y a dudar tan a menudo como a afirmar.)

El dogmatismo y la falta de formación científica de la traductora están patentes a lo largo de todo el prólogo.

En la segunda edición francesa, de 1866, titulada De l’Origine des espèces par sélection naturelle ou des lois de transformation des êtres organisés (se conoce que alguien hizo ver al menos la total inconsistencia del título anterior)  , y disponible en Google books,   la traductora introduce además de su osado prefacio a la primera edición, un avant-propos, en el que cita ni más ni menos que cuatro veces a Pierre Flourens.  Además, lo cita también una quinta vez en una nota a pie de página en el texto.

Veamos estas cinco desafortunadas citas que una atrevida traductora se permite hacer en referencia a un académico de tan larga y prestigiosa trayectoria científica:

1 y 2. Discute la traductora el término sélection que ha decidido emplear en esta edición en lugar de élection. Nos dice:

En abandonnant le mot élection, que nous avions employé dans notre première édition [cf. Royer, De l'origine des espèces1, 114, 121, etc.], nous avons fait, nous l’avouons, à l’opinion du grand nombre, un sacrifice, au sujet duquel, notre conscience n’est pas très‑tranquille. Car, toute l’Académie des sciences, avec M. Flourens , un des contradicteurs les plus écoutés des idées darwiniennes en France, notamment grâce à sa critique d’une « personnification » de la nature à travers le terme d’élection naturelle utilisé quelque temps en France à la place de celui de sélection, nous dirait que la nature, même organisée, même vivante, n’étant pas intelligente, ne peut élire, parce qu’une élection suppose un choix volontaire ; nous demanderions à l’Académie des sciences et à M. Flourens en particulier, pourquoi la nature inorganique, brute, morte, inerte, tout ce qu’on voudra, est capable, en chimie, d’affinités électives. Mais nous consentons à céder volontiers quelque chose sur les mots, pourvu qu’on nous permette de ne rien céder sur les idées.

(Abandonando la palabra elección, que habíamos empleado en nuestra primera edición [cf. Royer, Del origen de los espèces1, 114, 121, etc.], hicimos, lo reconocemos, a la opinión del gran número, un sacrificio, respecto al cual, nuestra conciencia no está muy-tranquila. Porque, toda la Academia de las ciencias, con Sr. Flourens, uno de los contradictores de las ideas darvinianas más escuchados en Francia, particularmente gracias a su crítica de una “personificación” de la naturaleza a través del término de elección natural utilizado por un tiempo en Francia en lugar del de selección, nos diría que la naturaleza, hasta organizada, hasta viva, no siendo inteligente, no podía elegir, porque una elección supone una elección voluntaria; preguntarímos a la Academia de las ciencias y a Sr. Flourens en particular, por qué la naturaleza inorgánica, bruta, muerta e inerte, todo lo que se quiera, es capaz, en química, de afinidades electivas. Pero consentimos a ceder de buena gana algo sobre las palabras, con tal que se nos permita no ceder nada sobre las ideas.

Efectivamente, la traductora reconoce la autoridad de Flourens y le da la razón en que la elección natural es una personificación, que supone en la naturaleza un acto voluntario. El concepto de afinidades electivas en química es un concepto también propio de una personificación del siglo XVIII como Flourens reconoce en su libro. Pues bien, exactamente lo mismo ocurre con el término selección. La frase final es demoledora:  Consiente en ceder algo sobre las palabras, siempre que se le consienta no ceder en nada sobre las ideas. Pero no se trata de permitir o de consentir, sino simplemente de reconocer las cosas como son: La naturaleza no elige. La naturaleza no selecciona.

3 y 4. Dice la autora de este Avant-Propos que es más que nada un Despropósito:

La lutte n’a pas cessé sitôt cependant. Quelques adversaires du système, tels que M. Flourens, ne semblent que parodier les arguments de Leibnitz contre le système de Newton, en accusant M. Darwin de diviniser la nature et d’inventer des puissances occultes sous les noms de sélection naturelle et de concurrence vitale. Leibnitz, accusant Newton d’inventer des dieux appelés attraction, farce centripète et force centrifuge n’a pas plus empêché la gravitation universelle de devenir un dogme scientifique, que les efforts séniles de M. Flourens ne parviendront à empêcher le monde savant de croire à la transformation progressive des formes organiques.

(La lucha no cesó sin embargo tan pronto. Algunos adversarios del sistema, tales como M. Flourens, parecen sólo parodiar los argumentos de Leibnitz contra el sistema de Newton, acusando a M. Darwin de divinizar la naturaleza y de inventar potencias ocultas bajo los nombres de selección natural y de competencia vital. Leibnitz, acusando a Newton de inventar a dioses apelados atracción, fuerza centrípeta y fuerza centrífuga no impidió más que  la gravitación universal se convirtiese en un dogma científico, que los esfuerzos seniles de Sr. Flourens llegarán a impedir al mundo sabio creer en la transformación progresiva de las formas orgánicas.)

O sea que ahora Flourens parece parodiar los argumentos de Leibnitz. ¿Está usted de broma Mlle Royer? ¿Acaso no acaba usted de reconocer que la naturaleza no elige? El argumento dado arriba de las afinidades electivas es el mismo  que el propio Darwin utiliza en uno de los párrafos más desafortunados de su obra y es precisamente en ese párrafo donde Clemence Royer vuelve a citar a Flourens:

Cette page est la complète réfutation du petit livre de lf. Flourens sur le Darwinisme.

(Esta página es la refutación completa del pequeño libro de lf. Flourens sobre el Darvinismo.)

Pero lo que ocurre es justamente lo contrario. En esa página. En ese terrible y desafortunado párrafo que ya he comentado aquí y aquí  se encuentra la refutación que hace Darwin de su propia teoría. Es en ella donde dice:

Dans le sens littéral du mot, il n’est pas douteux que le terme de sélection naturelle ne soit un contresens;

(En el sentido literal de la palabra, sin duda la selección natural es un contrasentido).  Una expresión falsa en la traducción en español; false term en la edición original.

 

A Clémence Royer,  que no tenía formación científica alguna, se refieren los siguientes párrafos del Diccionario de Neolengua:

Manifestant une foi aveugle dans le progrès, elle traduit et rédige une préface à l’Origine des espèces de Charles Darwin dans laquelle elle développe ses propres idées évolutionnistes dans le domaine des siences sociales. Elle dénonce notamment une société où le faible prédomine sur le fort sous prétexte d’une « protection exclusive et inintelligente accordée aux faibles, aux infirmes, aux incurables, aux méchants eux-mêmes, à tous les disgraciés de la nature ».

 Es decir:

 Mostrando una fe ciega en el progreso, tradujo y escribió un prefacio de El Origen de las Especies de Charles Darwin en el que desarrolla sus propias ideas evolucionistas en el campo de la ciencia social. Denuncia una sociedad donde el débil predomina sobre el fuerte con el pretexto de la “protección exclusiva y poco inteligente dada a los débiles, los enfermos, incurables, los mismos malos, a todos los desgraciados de la naturaleza.”

Pero sigamos leyendo……:

Par ses idées, elle sera le précurseur des théories de l’eugénisme, du racisme et du darwinisme social.

Co-fondatrice de la première obédience maçonnique mixte, « Le Droit humain »,

Por sus ideas, que será precursora de las teorías de la eugenesia, el racismo y el darwinismo social.

Co-fundadora de la primera masónica mixta, “El Derecho Humano”

La página da, tanto en su versión francesa como en la inglesa,  detalles muy curiosos de sus traducciones de la obra de Darwin.  Por ejemplo:

Francés:

Dans sa préface, véritable pamphlet positiviste consacré au triomphe du progrès de la science sur l’obscurantisme, elle s’attaque vigoureusement aux croyances religieuses et au christianisme, argumente en faveur de l’application de la sélection naturelle aux races humaines et s’alarme de ce qu’elle considère comme les conséquences négatives résultant de la protection accordée par la société aux faibles.

Inglés:

Royer went beyond her role as a translator and included a long (60 page) preface and detailed explanatory footnotes. In her preface she challenged the belief in religious revelation and discussed the application of natural selection to the human race and what she saw as the negative consequences of protecting the weak and the infirm.

Mi traducción al español de la versión inglesa:

Royer fue más allá de su papel como traductora e incluyó un largo prefacio (60 páginas) y notas explicativas detalladas. En su prefacio desafió la creencia en la revelación religiosa y debatió la aplicación de la selección natural a la especie humana y lo que vio como las consecuencias negativas de la protección de los débiles y los enfermos.

Su prefacio es un ejemplo de pseudociencia  e incluye entre sus temas favoritos el de la revelación humanitaria (La révélation humanitaire), a la que se refiere su autora en estos términos:

C’est comme un courant électrique qui décrit sans cesse, vite comme la foudre, ses spirales infinies, et qui jaillit en éclairs aux points où il est interrompu.

Es decir que ella vio nítidamente las consecuencias humanitarias de la obra de Darwin:

C’est donc surtout dans ses conséquences humanitaires, dans ses conséquences morales que la théorie de M. Darwin est féconde. Ces conséquences, je ne puis que les indiquer ici; elles rempliraient à elles seules tout un livre que je voudrais pouvoir écrire quelque jour.

Con las que en algún momento pensó escribir un libro. Al enterarse de ello escribió nuestro autor lo siguiente en carta a su amigo Asa Gray:

I received 2 or 3 days ago a French translation of the Origin by a Melle. Royer, who must be one of the cleverest & oddest women in Europe: is ardent deist & hates Christianity, & declares that natural selection & the struggle for life will explain all morality, nature of man, politics &c &c!!!. She makes some very curious & good hits, & says she shall publish a book on these subjects, & a strange production it will be.

He recibido hace 2 o 3 días una traducción francesa de El Origen de un Mlle. Royer, que debe ser una de las mujeres más inteligentes y más raras en Europa: es deísta ardiente y odia el cristianismo, y declara que la selección natural y la lucha por la vida explican toda la moralidad, la naturaleza del hombre, la política, etc., etc. !!!. Hace algunos golpes muy curiosos y buenos, y dice que publicará un libro sobre estos temas, que extraña producción será.

A Claparède, que revisó la versión que Royer hizo de la obra de Darwin, no debió de gustarle mucho puesto que se expresaba en estos términos en una carta a Darwin:

Sa traduction est lourde, indigeste, parfois incorrecte et les notes qui l’accompagnent ne seront certainement point de votre goût. J’ai usé de toute mon influence auprès de Mlle. Royer pour la décider à se borner au simple rôle de traducteur, mais mes efforts n’ont pas été couronnés de succès. Je dois dire cependant à l’éloge de Mlle. Royer qu’elle a supprimé sans exception toutes les notes que j’ai qualifiées d’absurdes et de contre sens scientifiques. En revanche elle en a imprimé un très grand nombre (la majeure partie de celles qui illustrent son traduction) qui ne m’avaient point été soumises.

Mlle. Royer est une personne singulière, dont les allures ne sont point celles de son sexe. Toutefois l’éducation semi-masculine qu’elle s’est donnée à force de travail a été puisée avant tout à une école philosophique exclusivement déductive et sa manière de penser s’en ressent.f6 Elle avait imaginé, en traduisant votre ouvrage, d’y introduire des corrections de son propre chef, corrections qui vous auraient étrangement et désagréablement surpris. J’ai cependant réussi à la détourner de cette manière de faire en lui montrant que <    > manquer de délicatesse à votre égard.— <La> nature de ces corrections était vraiment interessante en montrant combien les méthodes d’un esprit comme celui de Mlle. Royer sont opposées à la marche des Sciences naturelles. Je vous en citerai deux exemples.

Dans le chapitre sur l’instinct des abeilles, Mlle. Royer avait remplacé partout dans sa traduction les termes de pyramide trièdre (pour la base des alvéoles) par celui de pyramide hexaèdre, parceque affirmait-elle les abeilles ne pouvaient pas terminer un prisme hexagone autrement que par un point hexagonal.f7 L’idée ne lui était point venue, avant d’introduire une modification aussi capitale, de jeter elle-même un coup d’oeil sur un rayon de miel.

Le second exemple est de même force. Mlle. Royer n’avait imaginé rien de mieux que de faire descendre dans la traduction tous les poissons électriques d’un ancêtre commun ayant un organe électrique. Comme elle n’a pas de notions de Zoologie non plus que d’anatomie comparée, j’ai eu beaucoup de peine à lui faire comprendre que vous aviez eu vos raisons pour ne pas émettre une idée aussi simple. J’ai cependant réussi à la convaincre tant bien que mal par une description des organes électriques de la torpille, du gymnote, du malaptérure, du mormyre et des nerfs que s’y rendent que ces organes bien qu’identiques au point de vue du tissu ne sont cependant point morphologiquement homologues.f8

Quelqu’imparfaite que soit donc la traduction de Mlle. Royer, quelque déplacées que soient certaines parties de sa préface et de ses notes, je m’applaudis cependant d’avoir empêché qu’elle défigurât plus complètement votre œuvre. Mais si le grand ouvrage sur les espèces dont vous nous annoncez la publication pour un avenir un peu éloigné vient, comme je l’espère, à être publié, je lui souhaite un traducteur plus versé dans les sciences naturelles et moins désireux de faire remarquer sa propre personalité!

Que, traducido al español, viene a decir:

 

Su traducción es pesada, indigesta, a veces incorrecta. Las notas que la acompañan no serán de su agrado. Usé toda mi influencia con la señora Royer para  que se limitase al simple papel de traductora, pero mis esfuerzos no tuvieron éxito. Debo decir, sin embargo, en su elogio,  que la señora Royer ha eliminado sin excepción, todas las notas que yo había descrito como absurdas y contrarias al sentido científico. Sin embargo se ha impreso un número muy grande de ellas (la mayoría de las que muestran la traducción) que no se me habían presentado.

La Sra. Royer es una persona singular, cuyas costumbres no son las de su sexo. Sin embargo, la educación semi-masculina que ha recibido a fuerza de trabajo le  ha elaborado principalmente una escuela filosófica exclusivamente deductiva y su  manera de pensar se resiente de ello.  Se había imaginado, durante la traducción de su libro, que podría introducir correcciones por su cuenta, lo que le ocasionaría a usted una extraña y desagradable sorpresa. Sin embargo, me las arreglé para separarla de esta actuación mostrándole que eso constituiría una falta de delicadeza para con usted -. La Naturaleza de estas correcciones fue muy interesante al mostrar cómo los métodos de una mente como la de la señorita Royer se oponen a la marcha de las Ciencias Naturales. Voy a citar dos ejemplos.

En el capítulo sobre el instinto de las abejas, la señora Royer había sustituidoen su traducción a todos los términos  ” pirámide triedro” (para las células de base) por el pirámide hexaedro , porque ella decía que las abejas no pueden terminar un prisma hexagonal que no sea en un punto hexagonal. Pero no se le ocurrió, antes de introducir un cambio tan capital, echar  un vistazo en un panal.

El segundo ejemplo es de la misma fuerza. La Sra. Royer no había imaginado nada mejor que incluir en  la traducción que todos los peces eléctricos descienden de un ancestro común con un órgano eléctrico. Como ella no tiene ni idea de Zoología ni tampoco de anatomía comparada, tuve grandes dificultades para hacerle entender que usted había tenido sus razones para no emitir una idea tan simple. Sin embargo, me las arreglé para convencerla de alguna manera por una descripción de los órganos eléctricos de los torpedos, anguilas, el malaptérurus,  de los  mormyridos y de sus nervios correspondientes,  que estos organismos,  aunque idénticos en términos de tejido, sin embargo,  no son morfológicamente  homologos.

Por imperfecta que sea la  traducción d Mlle. Royer, por desplazadas que estén algunas partes de su prefacio y notas, me aplaudo, sin embargo, por haber impedido que ella desfigurase  su trabajo más completamente . Pero si la gran obra sobre  las especies,  cuya  publicación anuncia usted en un futuro próximo, llegase a buen término como espero,   le deseo un traductor más versado en las ciencias naturales y menos dispuesto a hacer notar su propia personalidad.

 

 

 Flourens detectó tantos defectos formales y tan intolerables errores en el libro de Darwin que escribió el suyo para indicarlos..¿Qué errores  vió  Flourens en el libro de  Darwin?,  ¿En qué basa la  crítica contenida en el Examen…..?

 

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Clemence Royer, eugenista y traductora de Darwin

El diccionario de Neolengua nos ofrece una curiosa información acerca de Clemence Royer, contemporánea de Darwin y traductora al francés de algunas de las sucesivas ediciones de El Origen de las Especies.

En la edición francesa se lee por ejemplo:

 

Manifestant une foi aveugle dans le progrès, elle traduit et rédige une préface à l’Origine des espèces de Charles Darwin dans laquelle elle développe ses propres idées évolutionnistes dans le domaine des siences sociales. Elle dénonce notamment une société où le faible prédomine sur le fort sous prétexte d’une « protection exclusive et inintelligente accordée aux faibles, aux infirmes, aux incurables, aux méchants eux-mêmes, à tous les disgraciés de la nature ».

 

Es decir:

 

Mostrando una fe ciega en el progreso, tradujo y escribió un prefacio de El Origen de las Especies de Charles Darwin en el que desarrolla sus propias ideas evolucionistas en el campo de la ciencia social.  Denuncia una sociedad donde el débil predomina sobre el fuerte con el pretexto de la “protección exclusiva y poco inteligente dada a los débiles, los enfermos, incurables, los mismos malos, a todos los desgraciados de la naturaleza.”

 

Pero sigamos leyendo……:

 

Par ses idées, elle sera le précurseur des théories de l’eugénisme, du racisme et du darwinisme social.

 

Co-fondatrice de la première obédience maçonnique mixte, « Le Droit humain »,

 

Por sus ideas, que será precursora de las teorías de la eugenesia, el racismo y el darwinismo social.

 

Co-fundadora de la primera masónica mixta, “El Derecho Humano”

 

Tanto en su versión francesa como en la versión en inglésa el Diccionario de Neolengua da  detalles muy curiosos de sus traducciones de la obra de Darwin. Por ejemplo:

 

Francés:

 

Dans sa préface, véritable pamphlet positiviste consacré au triomphe du progrès de la science sur l’obscurantisme, elle s’attaque vigoureusement aux croyances religieuses et au christianisme, argumente en faveur de l’application de la sélection naturelle aux races humaines et s’alarme de ce qu’elle considère comme les conséquences négatives résultant de la protection accordée par la société aux faibles.

 

Inglés:

 

Royer went beyond her role as a translator and included a long (60 page) preface and detailed explanatory footnotes. In her preface she challenged the belief in religious revelation and discussed the application of natural selection to the human race and what she saw as the negative consequences of protecting the weak and the infirm.

 

Mi traducción al español de la versión inglesa:

 

Royer fue más allá de su papel como traductora e incluyó un largo prefacio (60 páginas) y notas explicativas detalladas. En su prefacio desafió la creencia en la revelación religiosa y debatió la aplicación de la selección natural a la especie humana y lo que vio como las consecuencias negativas de la protección de los débiles y los enfermos.

 

El mencionado prefacio es un ejemplo de pseudociencia  e incluye entre sus temas favoritos el de la revelación humanitaria (La révélation humanitaire), a la que se refiere su autora en estos términos:

 

C’est comme un courant électrique qui décrit sans cesse, vite comme la foudre, ses spirales infinies, et qui jaillit en éclairs aux points où il est interrompu.

Clemence Royer vió con nitidez  las consecuencias “humanitarias” de la obra de Darwin:

C’est donc surtout dans ses conséquences humanitaires, dans ses conséquences morales que la théorie de M. Darwin est féconde. Ces conséquences, je ne puis que les indiquer ici; elles rempliraient à elles seules tout un livre que je voudrais pouvoir écrire quelque jour.

 

Con las que en algún momento pensó escribir un libro. Al enterarse de ello escribió nuestro autor lo siguiente en carta a su amigo Asa Gray:

I received 2 or 3 days ago a French translation of the Origin by a Madelle. Royer, who must be one of the cleverest & oddest women in Europe: is ardent deist & hates Christianity, & declares that natural selection & the struggle for life will explain all morality, nature of man, politics &c &c!!!. She makes some very curious & good hits, & says she shall publish a book on these subjects, & a strange production it will be.

 

(He recibido hace 2 o 3 días una traducción francesa de El Origen de un Melle. Royer, que debe ser una de las mujeres más inteligentes y más raras en Europa: es deísta ardiente y odia el cristianismo, y declara que la selección natural y la lucha por la vida explican toda la moralidad, la naturaleza del hombre, la política, etc., etc. !!!. Hace algunos golpes muy curiosos y buenos, y dice que publicará un libro sobre estos temas, que extraña producción será.)

 

Parece que a Claparède, que debía ayudar a Royer en los aspectos técnicos de la traducción, no le gustó mucho el trabajo de Royer. Así se expresa en carta a Darwin:

 

Sa traduction est lourde, indigeste, parfois incorrecte et les notes qui l’accompagnent ne seront certainement point de votre goût. J’ai usé de toute mon influence auprès de Mlle. Royer pour la décider à se borner au simple rôle de traducteur, mais mes efforts n’ont pas été couronnés de succès. Je dois dire cependant à l’éloge de Mlle. Royer qu’elle a supprimé sans exception toutes les notes que j’ai qualifiées d’absurdes et de contre sens scientifiques. En revanche elle en a imprimé un très grand nombre (la majeure partie de celles qui illustrent son traduction) qui ne m’avaient point été soumises.

Mlle. Royer est une personne singulière, dont les allures ne sont point celles de son sexe. Toutefois l’éducation semi-masculine qu’elle s’est donnée à force de travail a été puisée avant tout à une école philosophique exclusivement déductive et sa manière de penser s’en ressent.f6 Elle avait imaginé, en traduisant votre ouvrage, d’y introduire des corrections de son propre chef, corrections qui vous auraient étrangement et désagréablement surpris. J’ai cependant réussi à la détourner de cette manière de faire en lui montrant que <    > manquer de délicatesse à votre égard.— <La> nature de ces corrections était vraiment interessante en montrant combien les méthodes d’un esprit comme celui de Mlle. Royer sont opposées à la marche des Sciences naturelles. Je vous en citerai deux exemples.

Dans le chapitre sur l’instinct des abeilles, Mlle. Royer avait remplacé partout dans sa traduction les termes de pyramide trièdre (pour la base des alvéoles) par celui de pyramide hexaèdre, parceque affirmait-elle les abeilles ne pouvaient pas terminer un prisme hexagone autrement que par un point hexagonal.f7 L’idée ne lui était point venue, avant d’introduire une modification aussi capitale, de jeter elle-même un coup d’oeil sur un rayon de miel.

Le second exemple est de même force. Mlle. Royer n’avait imaginé rien de mieux que de faire descendre dans la traduction tous les poissons électriques d’un ancêtre commun ayant un organe électrique. Comme elle n’a pas de notions de Zoologie non plus que d’anatomie comparée, j’ai eu beaucoup de peine à lui faire comprendre que vous aviez eu vos raisons pour ne pas émettre une idée aussi simple. J’ai cependant réussi à la convaincre tant bien que mal par une description des organes électriques de la torpille, du gymnote, du malaptérure, du mormyre et des nerfs que s’y rendent que ces organes bien qu’identiques au point de vue du tissu ne sont cependant point morphologiquement homologues.f8

<Q>uelqu’imparfaite que soit donc la traduction d<e> Mlle. Royer, quelque déplacées que soient certaines parties de sa préface et de ses notes, je m’applaudis cependant d’avoir empêché qu’elle défigurât plus complètement votre œuvre. Mais si le grand ouvrage sur les espèces dont vous nous annoncez la publication pour un avenir un peu éloigné vient, comme je l’espère, à être publié, je lui souhaite un traducteur plus versé dans les sciences naturelles et moins désireux de faire remarquer sa propre personalité!f9

Que, traducido al español, viene a decir:

 

Su traducción es pesada, indigesta, a veces incorrecta. Las notas que la acompañan no serán de su agrado. Usé toda mi influencia con la señora Royer para  que se limitase al simple papel de traductora, pero mis esfuerzos no tuvieron éxito. Debo decir, sin embargo, en su elogio que la señora Royer ha eliminado sin excepción, todas las notas que yo había descrito como absurdas y contrarias al sentido científico. Sin embargo se ha impreso un número muy grande de ellas (la mayoría de los que muestran la traducción) que no se me habían presentado.

La Sra. Royer es una persona singular, cuyas costumbres no son las de su sexo. Sin embargo, la educación semi-masculina que ha recibido a fuerza de trabajo se ha elaborado principalmente una escuela filosófica exclusivamente deductiva y su  manera de pensar se resiente de ello.  Se había imaginado, durante la traducción de su libro, que podría introducir correcciones por su cuenta, lo que le ocasionaría a usted una extraña y desagradable sorpresa. Sin embargo, me las arreglé para separarla de esta actuación mostrándole que eso constituiría una falta de delicadeza para con usted -. La Naturaleza de estas correcciones fue muy interesante al mostrar cómo los métodos de una mente como la de la señorita Royer se oponen a la marcha de las Ciencias Naturales. Voy a citar dos ejemplos.

En el capítulo sobre el instinto de las abejas, la señora Royer había sustituidoen su traducción a todos los términos  ” pirámide triedro” (para las células de base) por el pirámide hexaedro , porque ella decía que las abejas no pueden terminar un prisma hexagonal que no sea en un punto hexagonal. Pero no se le ocurrió, antes de introducir un cambio tan capital, echar  un vistazo en un panal.

El segundo ejemplo es de la misma fuerza. La Sra. Royer no había imaginado nada mejor que incluir en  la traducción que todos los peces eléctricos descienden de un ancestro común con un órgano eléctrico. Como ella no tiene ni idea de Zoología ni tampoco de anatomía comparada, tuve grandes dificultades para hacerle entender que usted había tenido sus razones para no emitir una idea tan simple. Sin embargo, me las arreglé para convencerla de alguna manera por una descripción de los órganos eléctricos de los torpedos, anguilas, el malaptérurus,  de los  mormyridos y de sus nervios correspondientes,  que estos organismos,  aunque idénticos en términos de tejido, sin embargo,  no son morfológicamente  homologos.

Por imperfecta que sea la  traducción d Mlle. Royer, por desplazadas que estén algunas partes de su prefacio y notas, me aplaudo, sin embargo, por haber impedido que ella desfigurase  su trabajo más completamente . Pero si la gran obra sobre  las especies,  cuya  publicación anuncia usted en un futuro próximo, llegase a buen término como espero,   le deseo un traductor más versado en las ciencias naturales y menos dispuesto a hacer notar su propia personalidad.

 

 

 

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La imagen de Clemence Royer está tomada de la obra de Claude Blanckaert(1991), “Les bas-fonds de la science française: Clémence Royer, l’origin de l’homme, et le darwinisme social” (in French), Bulletin et Mémoires de la Société d’Anthropologie de Paris n.s. 3 3 (1-2): 115–130.

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Imperfección anticipada, otra vez Procrusto o la Anti-ciencia en el párrafo ducentésimo quincuagésimo quinto de El Origen de las Especies

Contiene este párrafo un extracto del dogmatismo en estado puro (anti-ciencia). Si los hechos no están de acuerdo con la teoría, entonces mejor pensar que los hechos son imperfectos antes que renunciar a ésta. Procustes en acción. La anti-ciencia. No en vano diría Agassiz:

 

Esto que Darwin presenta como una teoría sobre el origen de las especies no es un resultado poco a poco logrado por las investigaciones laboriosas aplicadas a la solución de algunos puntos de detalle, a fin de llegar después a una síntesis general. No. Se trata de una doctrina que, a partir de la concepción desciende a los hechos, y trata a los  hechos para apoyar una idea.

 

 

Y es que los registros son lo que son: Registros. Contienen ni más ni menos que lo que ha quedado de algo. Si en la naturaleza no hay variedades de transición entre especies, lógicamente no existen tampoco en el registro. Conclusión del autor: La naturaleza es imperfecta porque no se ajusta a mi teoría.

 

 

 

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But, as by this theory innumerable transitional forms must have existed, why do we not find them embedded in countless numbers in the crust of the earth? It will be more convenient to discuss this question in the chapter on the imperfection of the geological record; and I will here only state that I believe the answer mainly lies in the record being incomparably less perfect than is generally supposed. The crust of the earth is a vast museum; but the natural collections have been imperfectly made, and only at long intervals of time.

 

 

Pero como, según esta teoría, tienen que haber existido innumerables formas de transición, ¿por qué no las encontramos enterradas en número sin fin en la corteza terrestre? Será más conveniente discutir esta cuestión en el capítulo sobre la «Imperfección de los Registros Geológicos», y aquí diré sólo que creo que la respuesta estriba principalmente en que los registros son incomparablemente menos perfectos de lo que generalmente se supone. La corteza terrestre es un inmenso museo; pero las colecciones naturales han sido hechas de un modo imperfecto y sólo a largos intervalos.

 

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El sistema total de Haeckel y el desarrollo del Cosmos

 

Habíamos visto en la obra Galdós and Darwin de  T E Bell que la obra de Darwin venía a confirmar científicamente (o pseudo-científicamente según se interprete la ciencia) la idea de progreso. Con Ernest Haeckel la cosa va todavía más lejos. En la misma obra T E Bell incluye la cita de un libro de Thomas Glick en el que se lee:

 

The positivists were sensitive to hard arguments based in the biological sciences; but they seem to have preferred Haeckel to Darwin because the former spoke more directly to the extension of Darwinian models to the social sciences, the prime area of concern to the Spanish positivists. A series of articles by or about Haeckel appeared in the pages of the Revista Contemporánea and Revista Europea in the later 1870s. The message was more or less the same in all: Haeckel had created a total system that explained the evolutionary development of the cosmos.

 

(Los positivistas eran sensibles a los argumentos duros basados en las ciencias biológicas, pero parecen haber preferido Haeckel a Darwin porque el primero habla más directamente para la extensión de los modelos darwinianos a las ciencias sociales, la principal área de preocupación para los positivistas españoles. Una serie de artículos escritos por o sobre Haeckel apareció en las páginas de la Revista Contemporánea y Revista Europea en la última década de 1870. El mensaje era más o menos igual  en todos: Haeckel había creado un sistema total que explica el desarrollo evolutivo del cosmos.)

 

Referencias

Thomas F. Glick, The Comparative Reception of Darwinism (Austin: University of Texas, 1972), pp. 311–12.

Galdós and Darwin. T E Bell. Colección Támesis. Serie A Monografías.

 

Imagen Kunstformen der Natur d’Ernst Haeckel. (Làmina 24). Tomada de Relats en Catalá.

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Cuando el consenso se equivoca

Nothing is more difficult to overcome than the problems we thought were already overcome.

 

Alexis de Tocqueville

 

Nada es más difícil de superar que los problemas que pensábamos ya superados, dice Monsieur de Tocqueville y,  sin duda,   acierta. Algunos ejemplos en esta conferencia de Henry Bauer en la AIDS Conference 2010 en Viena  (ver en particular 16’ 32’’, pero toda la conferencia merece la pena).

 

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Más casos en la conferencia de Michel Crichton titulada “Aliens Cause Global Warming” (Caltech Michelin Lecture, January 17, 2003), en la página 5,   a partir de estas sentencias:

 

The greatest scientists in history are great precisely because they broke with the consensus.
There is no such thing as consensus science. If it’s consensus, it isn’t science. If it’s science, it isn’t consensus: Period.

In addition, let me remind you that the track record of the consensus is nothing to be proud of. Let’s review a few cases.

¿No les recuerda todo esto a unos consejos que leíamos en OSMNS, allá por el párrafo sesenta y tres?

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Sobre evolución y cientifismo: Julio Garrido en la introducción al libro Azar y Certeza de G Salet

 

Dice Julio Garrido en su introducción al libro Azar y Certeza de G Salet:

 

 

La evolución biológica es actualmente admitida sin discusión por la mayoría de los hombres de ciencia. Los libros de texto de las ciencias naturales, los escritos de los vulgarizadores y de los publicistas consideran la evolución como uno de los principios fundamentales de la biología, a veces como un dogma indiscutible. Se presenta la evolución como la única explicación posible para comprender el origen de los seres vivos. En general, no se distingue entre la microevolución (variaciones en el interior de una especie o género, lo cual es un hecho indiscutible) y la macroevolución o transformismo, que admite la descendencia de todos los seres vivos por filiación continua desde formas primitivas prebióticas hasta formas superiores, incluido el hombre. Algunos científicos llegan a afirmar que este transformismo absoluto es algo más que una hipótesis; sería, para ellos, un hecho científico comprobado o una ley biológica fundamental.

A pesar de esta casi unanimidad evolucionista, resulta evidentemente anticientífico desechar a priori toda crítica y toda discusión sobre el valor de este dogma. En primer lugar, difícilmente se puede admitir la afirmación de que se trata de un hecho científico. Lo propio de los hechos científicos es estar definidos por observaciones y experiencias que se pueden repetir y que presentan caracteres constantes cuando las condiciones de partida son iguales. Nadie ha observado nunca la formación de una célula nueva a partir de un medio no biológico. Nadie ha visto nunca la formación por descendencia de seres vivos a partir de otros de complejidad inferior y que tienen un plan de organización distinto.

Solamente se puede admitir que el transformismo es una hipótesis basada en un conjunto de argumentos más o menos discutibles. Pero toda teoría científica constituye un sistema explicativo de una serie de fenómenos, establecido a partir de postulados y suposiciones sobre las cuales se edifican los razonamientos que constituyen la teoría.

El transformismo adolece de la dificultad de carecer de base fáctica, y, por tratarse de una teoría de los orígenes, de aventurarse sobre postulados o suposiciones más de carácter filosófico que científico. Esta particularidad de la teoría evolucionista ha sido analizada recientemente en detalle por Wing Meng Ho en una Tesis doctoral presentada en 1965 ante la Universidad de Oxford con el título Methodological Issues in Evolutionary Theory. En este trabajo se demuestra como los problemas de los orígenes están centrados sobre discusiones de filosofía de la ciencia o más bien sobre la filosofía o visión del mundo de los científicos.

La teoría de la evolución tiene como base una visión materialista y científista del mundo, la cual es producida por una posición filosófica determinada. Esta no es la única posible, ni la más lógica para todos, ni quizás la más fructífera desde el punto de vista científico, sobre todo cuando se le quiere dar un carácter absoluto y definitivo. Una cosa es el espíritu científico que estudia con detalle y precisión la realidad y busca interpretar los fenómenos teniendo en cuenta sus causas y sus leyes y otra cosa el cientifismo. Este rechaza por principio todo misterio y admite que todo puede ser explicado racionalmente. En su forma extrema se expresa por la afirmación gratuita y panlogística de Hegel: Todo lo real es racional y todo lo racional es real.

El verdadero espíritu científico debe admitir, delimitar y analizar el misterio allí donde lo encuentra después de un detallado examen. La experiencia enseña que, a medida que profundizamos la realidad, se llega por un lado a dar más explicaciones a algunos de sus aspectos, pero siempre surgen nuevos misterios no reducibles a simples problemas racionales. No es prudente en la ciencia, con el pretexto de buscar soluciones racionales, adoptar explicaciones simplistas que impiden un estudio objetivo de los límites de nuestro conocimiento.

Con estas consideraciones queda desvirtuada la objeción mayor que se hace a los críticos del evolucionismo: no existiendo otra explicación racional del origen de los seres vivos, debemos admitir el transformismo.

……………

Julio Garrido. Académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales. En la Introducción al libro Azar y Certeza de G Salet. Alhambra 1975, Madrid.

 

 

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El estilo belicoso triunfa en biología: Ejemplos a día de hoy (genes egoístas, combate genético, lucha celular,……………)

 

El darwinismo es la ideología imperante en la ciencia con minúscula o, dicho de otro modo, la  pseudociencia al servicio del poder.

Sin poner énfasis en la lucha, en la competición, un investigador no va a ninguna parte.  No es competitivo, se dice, como diciendo: ¡Caso perdido!.  Si,  por el contrario,  en los títulos que anuncian sus publicaciones en la prensa,   la naturaleza se convierte en la arena de un circo romano, entonces se abren las puertas del foro:  la  noticia triunfa, la investigación progresa.

Dos ejemplos proceden de las noticias de ayer, miércoles siete de marzo de 2012, sin ir más lejos. En primer lugar, en las noticias de Madrimasd tenemos esta perla:

 

Investigadores del CNIO descubren en ratones que un gen anticáncer también combate la obesidad

 

Un gen anticáncer que también combate la obesidad. El gen levantado en  armas tanto para la lucha contra el cáncer como la batalla sin cuartel contra la obesidad. Un verdadero portento de la milicia  de la prestigiosa Infantería Genética, lo más seguro.

 

En segundo lugar de la web de la Universidad de Salamanca:

 

Una investigación de la Universidad de Salamanca contribuye a entender cómo nuestras células luchan frente al denominado “estrés oxidativo”

 

Nuestras células tampoco son mancas. No iban a ser sólo los genes quienes se alzasen en armas. En su lucha diaria y sin cuartel, las células  cuentan asimismo con herramientas de última generación (misiles probablemente),  para enfrentarse al estrés oxidativo, otro peligroso enemigo a vencer en lid sin tregua.

La ciencia con minúscula no para de batallar. En sus combates ficticios, las noticias  van  arrollando todo lo que se les pone por delante incluyendo al sentido común  y hasta a la mismísima diosa razón.  Los contenidos originales de las publicaciones son alterados de acuerdo con el  gusto beligerante que domina en los medios de comunicación.  Su lógica  quijotesca consiste en ver batallas a diestro y siniestro, donde no las hay. Ya saben:  Pentapolín del arremangado brazo, Alifanfarón, Brandabarbarán de Boliche………son ahora visibles al microscopio.

La  fe en ese combate librado minuto a minuto entre genes, entre células,  es hoy vía de acceso preferente  a   la prensa científica. Vayan olvidándose de toda otra impedimenta y poniéndose la coraza:

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La fragilidad de los sabios y el fin del pensamiento

 

Oh Quam gravis est scriptura. Occulos gravat, renes frangit, simul et omnia membra contristat

(“¡Qué cansado es esto de escribir! Se te cansa la vista, los riñones se te hacen polvo, y acabas con todos los miembros entumecidos”)

Monje del siglo VIII. W. Watterbach: Das Schriftwessen in Mittelater, Leipzig 1896, red. Graaz 1958, p 283. Versión castellana de V. García Lobo.

Tomado de la p 67 de Scriptorium, Tábara Visigoda y Mozárabe, de Fernando Regueras Grande y Hermenegildo García-Aráez Ferrer.Ayto. de Tábara, CEB Ledo del Pozo y Parroquia de Tábara. 2001.

 

En Anno domini de 2009,  las Ediciones AKAL publicaron el libro de José Carlos Bermejo Barrera, con el siguiente título apocalíptico:

 

La fragilidad de los sabios y el fin del pensamiento

 

En su contraportada, se advierte:

 

 

A lo largo de la historia occidental, se creyó en la existencia de un determinado tipo de personas que dedicaron su vida al cultivo desinteresado del saber, obteniendo a cambio de ello un prestigio especial. Las figuras de estos sabios fueron durante muchos años la garantía de que las sociedades occidentales podían lograr el acceso sin trabas a la verdad. Sin embargo, dichos sabios fueron en realidad unos seres enormemente frágiles, debido a su carencia de recursos económicos y a su dependencia de los poderes reales: eclesiásticos y políticos.

 

Fue en el siglo XIX, con el nacimiento de la ciencia y las universidades modernas, cuando pareció haberse logrado un cierto equilibrio entre el poder, el dinero y el trabajo intelectual, gracias a la creación de las figuras de los profesores y los científicos, que deberían encarnar a un ser humano dotado de espíritu crítico e incensante y escéptico buscador de unos saberes que nunca habrían de ser definitivos. Con la instauración del sistema de la tecnociencia y del aparato militar-industrial después de la Segunda Guerra Mundial, esa figura ha encontrado ya su fin, al caer en la definitiva dependencia del poder económico y político, con lo que ello supone de pérdida de la dignidad que los reductos académicos garantizaban. Y el discurso que esos sabios han construido en torno a dos campos –el de la enfermedad mental y el de la cosmología– pone de manifiesto sus propias debilidades humanas, así como su vana pretensión de lograr la verdad definitiva, gracias a la construcción de unos saberes «cerrados» y «perfectos».

 

 

En su interior más cosas interesantes,  por ejemplo (p 28):

Los científicos del mundo de la tecnociencia hacen un uso pervertido de la ciencia y la razón, hasta el punto de que John Ralston Saul los ha llamado “los bastardos de Voltaire”, el autor que encarnó los valores liberadores de la Ilustración (Saul, 1998). Ello es así porque no sólo aceptan el orden político, como los viejos profesores, sino sobre todo el orden económico y su supuesta racionalidad, sentando las bases para la eliminación de la universidad, si es que trabajan en el cada vez más minoritario ámbito de la ciencia académica.

Si los valores del conocimiento y la dignidad e independencia académicas se sustituyen por los de eficacia y rentabilidad, se sientan las bases para el desmantelamiento o adelgazamiento de la universidad, tal como hace ya años señaló Bill Readings (Readings, 1996). Un profesor o un científico no pueden competir con un político en el campo de la política, en el que siempre llevarán las de perder, a menos que acepten las reglas del juego político y se conviertan en políticos de profesión, tal como hace muchos años había señalado Max Weber.

Lo mismo ocurriría en el campo de la rentabilidad empresarial. En él, lo scientíficos profesores tienen la guerra perdida, puesto que las empresas siempre serán más ágiles que las viejas universidades  y podrán utilizar a sus investigadores  como una parte dle proceso productivo, que puede ser a veces desechable , con la etiqueta de “recursos humanos”, complementarios de los recursos materiales.

 

 

 

 

Y también (p 91):

 

Desde hace algunos años, cuando se pone en duda la validez de constructos narrativos, como la “cosmología estándar” o la teoría de la evolución, los paladines de la ciencia acusan a quienes critican sus constructos no científicos, sino metacientíficos (o narrativos) , de defender el creacionismo o la Biblia, a pesar de que esos críticos, en muchos casos no lo hagan. Ello es así porque los defensores de la “ciencia”- que no son todos los científicos- son conscientes de que están asumiendo un papel que en otros tiempos correspondió a la religión: la producción de verdades absolutas, en último término.

 

 

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