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Las especies como eslabones vienen a apoyar las opiniones del autor en el párrafo quingentésimo quincuagésimo tercero de El Origen de las Especies

Se ha afirmado …., por autores que creen….

 

¿Quién ha afirmado?, ¿Quiénes son esos autores?

 

Según veremos en el capítulo próximo,…….Es un ejemplo de preterición. Ya veremos cómo.

Fuesen quienes fueran aquellos pobres autores que,  ignorantes escribían basándose en su creencia. Todos ellos sin duda un montón  de ignorantes al lado del gran sir J. Lubbock, quien dice siempre la verdad, así cuando afirma (obviamente sin demostrarlo porque el gran Lubbock no necesita demostrar nada) :

cada especie es un eslabón entre otras especies afines

 

Si alguien entiende el final del párrafo por favor que nos lo explique:

 

Lo que las investigaciones geológicas no han revelado es la existencia anterior de gradaciones infinitamente numerosas, tan delicadas como las variedades actuales, que enlacen casi todas las especies vivientes y extinguidas. Pero esto no debía esperarse, y, sin embargo, ha sido propuesto reiteradamente, como una objeción gravísima contra mis opiniones.

 

Es decir que si la geología no revela gradaciones, esto que claramente es objeción contra la existencia de tales gradaciones, no debe ser propuesto como tal objeción por ser algo que no debía esperarse. ¿Me he perdido algo o se trata toda la obra de un gran trabalenguas, de una enorme burla o tomadura de pelo?

 

 

553

It has been asserted over and over again, by writers who believe in the immutability of species, that geology yields no linking forms. This assertion, as we shall see in the next chapter, is certainly erroneous. As Sir J. Lubbock has remarked, “Every species is a link between other allied forms.” If we take a genus having a score of species, recent and extinct, and destroy four-fifths of them, no one doubts that the remainder will stand much more distinct from each other. If the extreme forms in the genus happen to have been thus destroyed, the genus itself will stand more distinct from other allied genera. What geological research has not revealed, is the former existence of infinitely numerous gradations, as fine as existing varieties, connecting together nearly all existing and extinct species. But this ought not to be expected; yet this has been repeatedly advanced as a most serious objection against my views.

 

Se ha afirmado también hasta la saciedad, por autores que creen en la inmutabilidad de las especies, que la Geología no da ninguna forma de transición. Esta afirmación, según veremos en el capítulo próximo, es ciertamente errónea. Como sir J. Lubbock ha hecho observar, «cada especie es un eslabón entre otras especies afines». Si tomamos un género que tenga una veintena de especies vivientes y extinguidas, y destruimos cuatro quintas partes de ellas, nadie dudará que las restantes quedarán mucho más distintas entre sí. Si ocurre que las formas extremas del género han sido destruídas de este modo, el género se quedará más separado de los otros géneros afines. Lo que las investigaciones geológicas no han revelado es la existencia anterior de gradaciones infinitamente numerosas, tan delicadas como las variedades actuales, que enlacen casi todas las especies vivientes y extinguidas. Pero esto no debía esperarse, y, sin embargo, ha sido propuesto reiteradamente, como una objeción gravísima contra mis opiniones.

Lectura aconsejada:

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Las especies no pueden enlazarse por formas intermedias en el párrafo quingentésimo quincuagésimo segundo de El Origen de las Especies

El contenido de este párrafo es revelador. Parece increíble que permanezca en medio del libro sin haber llamado la atención poderosamente, demostrando de nuevo que el libro está, no sólo por corregir, que es evidente, sino también a falta de leer. Concluye el párrafo:

Esto, los geólogos venideros sólo podrían hacerlo descubriendo en estado fósil numerosas gradaciones intermedias, y el lograrlo es sumamente improbable.

Y tanto que es improbable. ¿Cómo van a encontrar los paleontólogos entre los fósiles algo que ni siquiera existe en la naturaleza?

Pero nada. Al autor nada se le pone por delante. Concebido el gradualismo, sea, todos a creer en el gradualismo aunque no exista; o mejor dicho, precisamente porque no existe. ¿Alguien puede dar un ejemplo mejor de fundamentalismo?

 

 

 

552

It should not be forgotten, that at the present day, with perfect specimens for examination, two forms can seldom be connected by intermediate varieties, and thus proved to be the same species, until many specimens are collected from many places; and with fossil species this can rarely be done. We shall, perhaps, best perceive the improbability of our being enabled to connect species by numerous, fine, intermediate, fossil links, by asking ourselves whether, for instance, geologists at some future period will be able to prove that our different breeds of cattle, sheep, horses, and dogs are descended from a single stock or from several aboriginal stocks; or, again, whether certain sea-shells inhabiting the shores of North America, which are ranked by some conchologists as distinct species from their European representatives, and by other conchologists as only varieties, are really varieties, or are, as it is called, specifically distinct. This could be effected by the future geologist only by his discovering in a fossil state numerous intermediate gradations; and such success is improbable in the highest degree.

 

No debiera olvidarse que actualmente, con ejemplares perfectos para estudio, rara vez pueden dos formas ser enlazadas por variedades intermedias y probarse de este modo que son la misma especie hasta que se recogen muchos ejemplares procedentes de muchas localidades, y en las especies fósiles esto raras veces puede hacerse. Quizá nos daremos mejor cuenta de que no podemos enlazar las especies por formas intermedias fósiles, numerosas y delicadamente graduales, preguntándonos, por ejemplo, si los geólogos de un período futuro serán capaces de probar que nuestras diferentes razas de ganado vacuno, ovejas, caballos y perros, han descendido de un solo tronco o de diferentes troncos primitivos; y también si ciertos moluscos marinos que viven en las costas de América del Norte, y que unos conquiliólogos consideran como especies distintas de sus representantes europeos y otros sólo como variedades, son realmente variedades o son lo que se dice específicamente distintos. Esto, los geólogos venideros sólo podrían hacerlo descubriendo en estado fósil numerosas gradaciones intermedias, y el lograrlo es sumamente improbable.

Lectura aconsejada:

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Una historia de la epigenética

Autor: José Francisco Bravo Moreno

 

Contenido:

  1.  Historia de la construcción básica del modelo genético neodarwiniano
  2. A)  El concepto de la epigenética, y crítica al modelo hereditario de Watson y Crick

        2. B) Investigaciones recientes que ponen en entredicho la idea original de Watson y Crick y sus seguidores

Bibliografía

 

 

 

  1. Historia de la construcción básica del modelo genético neodarwiniano

Frederich Miescher (Wikipedia)

Según se sabe, el descubridor del ADN antes de que la molécula fuera llamada así, fue Frederich Miescher (1844 -1895) trabajando con esperma de salmón. Es necesario aclarar que la sustancia que el encontró y a la cual llamó nucleína en 1874, contenía, -según los análisis químicos de aquel tiempo-, ácido fosfórico asociado con una sustancia sui generis que hoy sabemos que son las bases nitrogenadas. Miescher aisló esta molécula lo que permitió su análisis posterior. Oskar Hertwig,  junto con Weismann –una voz oficial de mucha autoridad-, se habrían expresado en el sentido de que “…es altamente probable que la nucleína sea la responsable no solo de la fertilización sino de la transmisión de los caracteres”. Más tarde, Walter Fleming descubriría una molécula dentro del núcleo a la que llamó “cromatina”, Fleming la relacionó directamente con la nucleína. Más tarde, Thomas Hunt Morgan vindicaría la idea a la que habían llegado las especulaciones de varios investigadores de finales del siglo XIX, respaldados por Weismann, de que los cromosomas son los únicos transmisores de la herencia. Pero, según se sabe,  Weismann le daba una connotación muy reduccionista y mística a la función de las moléculas hereditarias, situándolas en el papel de principal transmisor de los caracteres, haciendo a un lado el papel del citoplasma, de quien evidentemente se podría pensar, sería el intermediario entre el medio ambiente extracelular y el núcleo. Eso hacía más imposible el siquiera considerar que cualquier factor medioambiental afectara el núcleo, ya sea en la célula somática o germinal. Weismann de hecho aseveraba que los cromosomas formaban un mundo apartado del cuerpo del organismo y de sus condiciones de vida, que era “una substancia hereditaria inmortal, independiente de las peculiaridades cualitativas del desarrollo del cuerpo vivo y que dirige el cuerpo perecedero, pero no es engendrada por él”.

 

Imagen de Desproporción áurea.

Al respecto, los siguientes párrafos referidos por Enrique Beltrán (1945), son de particular importancia pues fueron recientemente re-visitados experimentalmente con las técnicas modernas de la biología molecular, tanto en plantas protistas y mamíferos, en estos últimos se ha implementado una conjunción de técnicas que involucran la electrofisiología y la observación del comportamiento animal, derivándose de ello importantes publicaciones estando a punto de cumplirse el primer decenio del siglo XXI, las cuales referiremos más adelante, pero que apuntalan el buen nombre del sabio Lamarck. Pero de hecho han habido observaciones sencillas que demuestran plenamente lo dicho por el invertebrista antes de que estas recientes publicaciones circularan por todo el orbe (ver artículo de Otto Landman en este blog). Cómo decíamos, Beltrán ya señalaba en el año de 1945 lo siguiente:

“Guyenot (1930) y Prenant (1936), aunque teniendo esa posición (el que los cromosomas son los principales transmisores), critican a los extremistas que piensan que la acción de los factores extraños a los genes, especialmente del citoplasma, no tienen importancia al respecto”.

Al respecto, y siguiendo con la línea dejada por Weismann, los descubridores de la estructura del ADN (si es que lo fueron), dirían que se inspiraron en el libro de Schrödinger titulado: ¿Qué es la vida desde el punto de vista de lo físico?

Schrödinger parecía profetizar el descubrimiento de la molécula transmisora dándole un carácter providencial. Schrödinger en efecto, escribiría lo siguiente en 1944:

“El alma individual es igual al alma omnipotente omnímoda e inmortal… es lo más que puede alcanzar un biólogo que quiera demostrar de un solo golpe la existencia de Dios y la inmortalidad del alma”.

Lisenko creerá que está haciendo alusión a la molécula inmortal de Weismann.

Es por ello pertinente el citar nuevamente a Schrödinger quien escribiría luego en un tono neolamarckiano en 1958, haciendo referencia al creador del término epigenética Conrad H. Waddington. Aquí vemos que no necesariamente se inscribe en el ideario que más tarde impondrá el dogma de la biología molecular:

“A primera vista, las ideas de Darwin (frente a las de Lamarck) parecieran otorgar un escaso significado para la evolución de la conducta de las plantas y animales individuales; por ejemplo, a la preferencia que un animal individual puede mostrar por una nueva especie de alimento o por un nuevo método de caza. La idea nueva de la teoría de la selección orgánica, es que estas formas de conducta individual pueden influir en la evolución del filum por medio de la selección natural. La idea es sencilla: cada nueva modalidad de comportamiento puede considerarse la selección de un nicho ecológico nuevo…al adoptar un mismo entorno… hay una nueva influencia ambiental,..una nueva presión selectiva. Y es entonces cuando esta nueva presión selectiva guía el desarrollo genético y produce la adaptación al nuevo entorno. Esta teoría sencilla y convincente es de hecho antigua –según muestra Alister Hardy-, es anterior a Darwin e incluso a Lamarck, pero durante los últimos años se ha vuelto a descubrir, siendo desarrollada y contrastada experimentalmente, por ejemplo, por Waddington. Esta teoría demuestra, mucho más claramente que Lamarck, que la conducta, como el deseo de explorar, la curiosidad del animal, y los gustos y aversiones de un animal, puede ejercer una influencia decisiva en el desarrollo filogenético de los genes. Así pues, cada novedad conductual de un organismo individual tiene consecuencias filogenéticas creadoras y a menudo revolucionarias. Esto muestra que la iniciativa individual desempeña un papel activo en el desarrollo darwiniano. Esta observación invalida la impresión desesperada y deprimente que ha rodeado al darwinismo desde hace tanto tiempo, cuando parecía que la actividad del organismo no podría desempeñar ningún papel en el mecanismo de selección”.

Watson y Crick, habiéndose inspirado en el libro del cuarenta y cuatro de Shrödinger, corroborarían de manera circunstancial el concepto que sobre el ADN tenía Weismann, pues posteriormente sucedió que, junto con otros científicos premios Nobel, construirían los cimientos de toda una estructura moderna neodarwiniana, al decir de manera monolítica y en bloque con una determinación casi fanática, que el proceso secuencial en la expresión del ADN a ARN y proteína, se desenvuelve de manera unidireccional e irreversible, (ADN-ARN-proteína), alegando el que esto dejaba fuera cualquier incidencia medioambiental sobre cualquier modificación en la estructura de un gen. Luego obtendrían algún sustento en investigaciones realizadas en microorganismos, lo que parecía darles la razón. Pero de eso a decir que la funcionalidad del ADN dejaba fuera el concepto lamarckiano, sería un exceso que habrán de pagar caro, sobre todo aquellos que se han arrodillado ante las tesis preconizadas por Watson, Crick, Luria, Jacob y Monod. Es verdad también que el modelo en su dinámica funcional: replicación y transcripción, además de la traducción, respondería muy bien a las expectativas de Weismann, desmarcándose empero de la opinión de Shrödinger en todos sus puntos (según podemos inferir) aunque él haya sido el motivo de su inspiración.

  1. A)  El concepto de la epigenética, y crítica al modelo hereditario de Watson y Crick

Existió la posibilidad de investigar en términos de la genética moderna, la explicación epigenética preconizada por Waddington (1942), es decir, sobre si ésta podría ser complementaria a aquellas dadas por la biología molecular. Pero esto no fue posible, al respecto, Monod diría lo siguiente para de una vez por todas –y según él- matar el ideario que sobre el devenir de la historia había dejado resabios del Lineo Francés:

“Es preciso añadir, finalmente -y este es un punto es de una gran importancia-, que el mecanismo de la traducción es estrictamente irreversible. Ni se ha observado, no es concebible, que la información sea jamás transformada en el sentido inverso es decir de proteína a ADN. Esta noción se apoya en un conjunto de sus observaciones tan completas y tan seguras hoy en día, y sus consecuencias en la teoría, de la evolución, principalmente, son tan importantes que se las debe considerar como uno de los principios fundamentales de la moderna biología. De esto se deduce, en efecto, que no hay mecanismo posible por el que la estructura y las performances pudieran ser modificadas y estas modificaciones transmitidas aunque solo fuera parcialmente a la descendencia, si no es como consecuencia de una alteración de las estructuras representadas por un segmento de la secuencia del ADN.

El sistema entero, por consecuencia, es totalmente, intensamente conservador, cerrado sobre sí mismo, y absolutamente incapaz de recibir cualquier instrucción del mundo exterior.

Nada permite suponer que nuestras concepciones sobre este punto deberán o incluso podrán ser revisadas en otro”…”..Es pues la noción, o más bien el espectro que debe a toda costa exorcizar todas las ideologías vitalistas y animalistas.

Y sin embargo, la falsa paradoja del enriquecimiento epigenético se puede ver, pues, una contradicción en el hecho de decir que el genoma define enteramente la función de una proteína mientras que esta función está ligada a una estructura tridimensional cuyo contenido informativo es más rico que la contribución directamente aportada a esta estructura por el determinismo genético.

Esta contradicción no ha dejado de ser revisada por ciertos críticos de la teoría biológica moderna. Especialmente Elsasser, quien ve precisamente en el desarrollo epigenético de las estructuras macroscópicas de los seres vivos, un fenómeno físicamente inexplicable, en razón del enriquecimiento sin causas que él parece testimoniar. Este mecanismo desaparece cuando se observan los mecanismos de la epigénesis molecular, el enriquecimiento de información, proviene de lo que la información genética (representada por la secuencia) expresa de hecho en condiciones iniciales bien definidas tales que entre todas las estructuras posibles, una sola de ellas es de hecho realizable

Más tarde, entonces, habría dejado claro que la autorregulación en el ADN tiene ciertos límites que curiosamente se ciñe a algunas propuestas darwinistas, pero por otro lado, deja claro que de acuerdo a ello y a la unidireccionalidad de la información genética que “la conducta adquirida no se puede transferir a la siguiente generación”.

Según lo parecía, y de acuerdo a varias autoridades cuasi-sagradas que podían hablar sobre la evolución, con el descubrimiento parcial del funcionamiento del ADN, se obtenían las pruebas definitivas y contundentes que sepultaban con una losa muy pesada la figura de Lamarck (cómo por ejemplo, lo que habría dejado establecido un hiperdarwiniano cómo Ernst Mayr en un artículo claramente denigratorio hacia la figura del invertebrista realizado en1973).

Tales actos de deslinde hacia la figura del invertebrista, también lo eran en términos modernos para Conrad Hal Waddington (1905-1975), embriólogo Inglés destacado, quien en los años cuarenta del siglo XX, se habría decidido a no dejar morir del todo el ideario del Linneo Francés, hace uso del ahora muy conocido término “epigenética”. El término de epigenética en el siglo XX, ya había sido establecido por el mismo Waddington definiéndolo como aquellas interacciones de los genes con su medio ambiente las que finalmente conllevan a la consolidación del fenotipo, enfatiza con ello el que los mecanismos epigenéticos varían en respuesta al medio ambiente. Waddington habría sido excluido del registro de la historia por tener una cierta inclinación a lo expresado por Lamarck. Esta explicación moderada sobre el lamarckismo intentaba el no oponerse de manera directa a la idea original darwiniana, pues él siempre creyó en la selección natural. Para 1963, todavía Waddington trata de llamar la atención hacia la importancia de la estrategia epigenética, pero ya sin mencionarla cómo tal:

“Usualmente los resultados de la interacción entre el núcleo y el citoplasma no son visibles, pero tienen que ver con reacciones químicas en las cuales los genes toman parte. Nosotros lo podemos observar en la siguiente vía: suponga que en un particular tipo de citoplasma, los genes se activan. Estos genes pueden así producir sustancias que serán adicionadas al citoplasma, alterándolo. Esta alteración del citoplasma puede ahora tener una diferente reacción con el núcleo para que otros genes entren en operación. Así, el citoplasma puede ser alterado de nuevo y hacer que otros genes entren en juego”.

Conrad Hal Waddington. Del blog Sputnik shuffle (Morphogenetic Metaphors in Architecture – The Quixotic Contributions of Conrad Waddington)

 

A manera de advertencia que se cumpliría sin lugar a dudas, y con cierta ironía sobre las mutaciones seleccionistas neo-darwinianas, nos dice Waddington:

“Nosotros podríamos mantenernos expectantes y esperanzados de que la naturaleza opera en semejante vía (alelos benéficos= mayor descendencia), es decir, que la naturaleza opera en la dirección de producir solo las mutaciones favorables. Sin embargo, esto no acontece, debe observarse entonces que las mutaciones o cambios en los genes siguen operando en una dirección que sigue siendo más bien un misterio”.

Ya con el apoyo indiscriminado de la comunidad científica hacia la tesis de la unidireccional de la información genética, fue que surgieron libros en donde de manera intencionada los títulos de estos ya hacen un claro desdén a los mecanismos citoplasmáticos o extra-ADN que pudiesen afectar la expresión de los genes, como por ejemplo aquel famoso título: “El ADN la clave de la vida”, aduciendo el que hay una explicación reduccionista y determinista en el sentido de que el ADN explica todos los proceso vitales.

No todos se ciñeron a esta explicación, en los años sesenta, tenemos el caso no sólo de Waddington sino del Dr Barry Commoner, quien en su libro “Ciencia y Supervivencia”, nos hace ver sus sospechas sobre la forma extremadamente reduccionista en que se estaba llevando a cabo la explicación sobre el funcionamiento del ADN. Siendo asesor científico del gobierno en el mismísimo Washington en los años sesenta, hizo la siguiente observación:

“Se ha alegado, por ejemplo, que la ciencia del siglo XX pasará a los anales históricos por sus logros en el campo biológico, y no por la física nuclear.

Semejante alegato refleja la convicción de que por ahora se han desentrañado las leyes biológicas básicas y particularmente, que ahora conocemos la vida bajo sus verdadero aspecto, es decir, cómo una forma química”

“Quien quiera que haya aprendido biología efectuando la disección de una rana, se quedará extrañado y confuso ante los informes de investigación biológica actual: moléculas que se reproducen por sí mismas, códigos moleculares que predicen cuando un huevo ha de dar origen a una tortuga o a un tigre, esfuerzos para crear vida en un tubo de ensayo”.

Esas innovaciones parecen impugnar los principios biológicos que nos son familiares. Si una molécula posee lo esencial para la vida –duplicación autónoma-, entonces se debe desestimar la teoría celular que afirma que los atributos de la vida residen en la célula cómo unidad, y no en una de sus partes menores, como la molécula. Si se lograra sintetizar la vida en un tubo de ensayo, el principio hasta ahora indiscutible, -omne vivum ex ovo – toda vida proviene de otra pre-existente debería pasar al olvido”.

Todo esto le sugiere a Barry Commoner que hay una prefigurada y distorsionada idea de que:

“….la vida podría existir en un solo componente celular, lo cual tolera la noción de una molécula viva”.

“Si la replicación y la herencia originan las restantes rasgos de la vida, entonces el ADN  se destaca como rector químico de la célula y secreto de la vida”

“Pero el triunfo aparente del ADN no obedece a una victoriosa revolución del largo debate, en su lugar se ha llegado a esa discusión por el método menos arduo de desterrar la cuestión teórica básica. Realmente, los nuevos experimentos no han respondido a esa cuestión, pues, en realidad, no sustentan la idea de que el ADN sea una molécula autoduplicativa”.

“la evidencia crucial y experimental para la conclusión de que el ADN es una molécula autoduplicativa requeriría de la demostración de que en un sistema de tubos de ensayo conteniendo una partícula molecular de ADN, se formaran nuevas moléculas de ADN, réplicas exactas de la primera, lo que no se ha realizado todavía. Aunque en los sistemas de probetas se sintetiza una nueva partícula de ADN similar a la empleada para cebar el proceso, la similitud no es tan exacta, ni mucho menos, como lo requiere la teoría”.

“Lo que nos dice el experimento en tubos de ensayo es esto: un solo mensaje molecular no determina la herencia del organismo vivo”.

Y he aquí la principal consideración antilamarckiana que no es posible demostrar:

“El dogma central entraña una preocupación no demostrada, a saber, que mientras los ácidos nucleicos pueden guiar la síntesis de otros ácidos nucleicos y proteínas, el efecto inverso es imposible, es decir, que las proteínas no pueden guiar la síntesis de ácidos nucleicos”.

“Pero las observaciones experimentales actuales niegan la segunda –y crucial- parte de tal presuposición. Y añade Commoner: ”Ni el ácido nucleico ni la proteína son capaces por si solas de guiar el proceso químico sintético. Ninguna molécula es autoduplicativa o rectora química de la célula”.

Concluirá Commoner diciendo que aun agrupando los componentes químicos, estos no dan origen a la vida, es decir: “ no se ha encontrado el mecanismo coordinador que presida la coordinación esencial de sus numerosas reacciones separadas”.

De ahí que creemos oportuno nuevamente repetir el hecho de que se hayan editado libros con títulos como “El ADN: Clave de la vida”. Pero, ciertamente, existió en contraposición a ellos, un título cómo: “La célula: Clave de la vida” en donde por cierto, le dan la primacía a Lamarck como el real descubridor de la teoría celular.

 

2         B)- Investigaciones recientes que ponen en entredicho la idea original de Watson y Crick y sus seguidores

No hace mucho, algunos biólogos consideraron que el stress medio ambiental puede, en algunos casos, dirigir las mutaciones. La idea es herética pues recordaba el espectro de Lamarck y la herencia de los caracteres adquiridos. Esta noción de que el medio ambiente puede remodelar (¿al azar?) la herencia, cayó del favor del ámbito científico cuando Weismann expuso la doctrina de la separación estricta del germoplasma respecto de las células somáticas. Sin embargo, se ha dicho que lo que la gente olvida es que muchos organismos no secuestran sus células germinales, es el caso de las plantas y de los organismos unicelulares (ver el artículo de Otto Landman en este blog ).

Todo lo que hoy se ha desarrollado sobre mutación dirigida comenzó en 1988, cuando John Cairns, de la Universidad de Harvard se hizo la pregunta de si en realidad era válido el principio dogmático de que las mutaciones desfavorables en ningún modo y sin ninguna probabilidad, permiten la sobrevivencia de microorganismos cómo las bacterias .

Cairns creció bacterias en un medio donde el azúcar que podía metabolizar la bacteria (glucosa y/o sacarosa) se encontraba en escasa cantidad, por otro lado, el otro azúcar llamado lactosa, que bajo ninguna probabilidad podía metabolizar, debido a la mutación que presentaba, estaba presente en cantidad suficiente. Cairns encontró que las bacterias no morían cuando escaseaba por completo la glucosa o la sacarosa y que por el contrario, de alguna manera habían adquirido algún gen que les permitía metabolizar la lactosa. Sus asombrosos resultados le han llevado a creer que las mutaciones reactivan a los genes defectuosos de las bacterias supliéndolos por aquellos que permiten la digestión de la lactosa, esto ocurre con una frecuencia que derriba la tesis de las mutaciones al azar.

Por tanto, la fuerza de la selección no es meramente el escardeo para que no se desajuste el organismo, sino que activamente encamina la mutación en una dirección benéfica. Esto por supuesto hacía revivir la figura de Lamarck, lo que causó en su tiempo gran controversia en el mundo científico.

Pocos meses más tarde, Barry G. Hall de la Universidad de Rochester, presentó una evidencia más contundente utilizando la inducción de mutaciones selectivas. El realizó experimentos similares en los cuales esta vez las bacterias “hambrientas” necesitarían realizar dos mutaciones que por cierto, no están relacionadas funcionalmente en ningún modo para utilizar una nueva fuente de alimentación. Hall calculó que debido a la diferencia en cuanto al tipo de mutaciones que se habrían inducido con respecto al experimento de Cairns, sería astronómicamente imposible el producir siquiera una mutación benéfica. Hall encontró -para su sorpresa-, que el número de bacterias que evolucionaron para ajustarse a las nuevas condiciones era enorme. Otros investigadores, posteriormente, refrendaron los resultados de Hall. Hall anunció luego que también había observado lo mismo en hongos microscópicos y dijo: “Ahora sí puedo decir lo que actualmente se sabe sobre los mecanismos mutacionales: ¡nada!”.

Cabe aclarar que los mecanismos lamarckianos descubiertos por Cairns y Hall no hacen referencia a la estrategia epigenética, pero forman parte del proceso histórico que está derribando el concepto del dogma de la biología molecular.

Ya solo para terminar esta segunda parte sobre mi historia de la epigenética, diré que si hubo cierto científico del tiempo presente, que aparentemente se alineó de algún modo a lo dicho por Shrödinger y Weismann, pues habría mencionado que al final de cuentas la función de la molécula del ADN si tiene un determinismo teleológico .

 

BIBLIOGRAFIA

Commoner, B. (1970). Ciencia y supervivencia. Ed. Plaza & Janes. Barcelona

Beltran, E. (1945). Lamarck interprete de la naturaleza. Ed. Talleres de la Nación, México.

Landman, O. E. (1993) Inheritance of acquired characteristics. Sci. Am. 266(3): 88 96

Mirsky, A. E. (1968). The discovery of DNA. Sci. Am. 218(6): 78-90

Monod, J.(1989). El azar y la necesidad. Ed. Orbis, España.

Pérez-Tamayo, R. (1994). Existe el método científico. Ed. La ciencia para todos, SEP., México.

Piaget, J. (1980). Biología y conocimiento. Ed. Siglo XXI, México

Rennie, J (1993). DNA`s New Twist. Sci. Am. 266(3): 88 96

Schrödinger, E. (1944). What is Life? The physical aspect of the living cell, Cambridge University Press.

Schrödinger, E. (1958). Mind and Matter. Ed. Cambridge University Press, Cambridge

Waddington, C.H. (1963). Biology for the modern world. Ed., Barnes & Noble, New York

Waddington, C.H. (1942). Canalization of development and the inheritance of acquired characters. Nature, 150: 563-565.

 



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¿Qué versión del libro de Darwin había leído Flourens?

 Pierre Flourens, un Académico de brillante trayectoria, leyó la primera edición francesa del libro de Darwin, en la traducción de Clémence Royer. El título de la  primera edición francesa (1962) es: DE L’ORIGINE DES ESPÈCES OU DES LOIS DU PROGRÈS CHEZ LES ÊTRES ORGANISÉS y la obra se encuentra disponible en Darwin online y en Google Books.  Merece la pena una lectura de su  prefacio, ejemplo de fe en la ciencia y de fundamentalismo científista, que comienza así de bravamente:

Oui, je crois à la révélation, mais à une révélation permanente de l’homme à lui-même et par lui-même, à une révélation rationnelle qui n’est que la résultante des progrès de la science et de la conscience contemporaines, à une révélation toujours partielle et relative qui s’effectue par l’acquisition de vérités nouvelles, et plus encore par l’élimination d’anciennes erreurs. Il faut même avouer que le progrès de la vérité nous donne autant à oublier qu’à apprendre, et nous apprend à nier et à douter aussi souvent qu’à affirmer.

(Sí, creo en la revelación, pero en una revelación permanente del hombre a sí mismo y por sí mismo, en  una revelación racional que es sólo la resultante de los progresos de la ciencia y de la conciencia contemporáneas, en una revelación siempre parcial y relativa que se efectúa por la adquisición de las verdades nuevas, y más todavía por la eliminación de antiguos errores. Hasta hay que reconocer que el progreso de la verdad nos da tanto para  olvidar como para aprender, y nos enseña  a negar y a dudar tan a menudo como a afirmar.)

El dogmatismo y la falta de formación científica de la traductora están patentes a lo largo de todo el prólogo.

En la segunda edición francesa, de 1866, titulada De l’Origine des espèces par sélection naturelle ou des lois de transformation des êtres organisés (se conoce que alguien hizo ver al menos la total inconsistencia del título anterior)  , y disponible en Google books,   la traductora introduce además de su osado prefacio a la primera edición, un avant-propos, en el que cita ni más ni menos que cuatro veces a Pierre Flourens.  Además, lo cita también una quinta vez en una nota a pie de página en el texto.

Veamos estas cinco desafortunadas citas que una atrevida traductora se permite hacer en referencia a un académico de tan larga y prestigiosa trayectoria científica:

1 y 2. Discute la traductora el término sélection que ha decidido emplear en esta edición en lugar de élection. Nos dice:

En abandonnant le mot élection, que nous avions employé dans notre première édition [cf. Royer, De l'origine des espèces1, 114, 121, etc.], nous avons fait, nous l’avouons, à l’opinion du grand nombre, un sacrifice, au sujet duquel, notre conscience n’est pas très‑tranquille. Car, toute l’Académie des sciences, avec M. Flourens , un des contradicteurs les plus écoutés des idées darwiniennes en France, notamment grâce à sa critique d’une « personnification » de la nature à travers le terme d’élection naturelle utilisé quelque temps en France à la place de celui de sélection, nous dirait que la nature, même organisée, même vivante, n’étant pas intelligente, ne peut élire, parce qu’une élection suppose un choix volontaire ; nous demanderions à l’Académie des sciences et à M. Flourens en particulier, pourquoi la nature inorganique, brute, morte, inerte, tout ce qu’on voudra, est capable, en chimie, d’affinités électives. Mais nous consentons à céder volontiers quelque chose sur les mots, pourvu qu’on nous permette de ne rien céder sur les idées.

(Abandonando la palabra elección, que habíamos empleado en nuestra primera edición [cf. Royer, Del origen de los espèces1, 114, 121, etc.], hicimos, lo reconocemos, a la opinión del gran número, un sacrificio, respecto al cual, nuestra conciencia no está muy-tranquila. Porque, toda la Academia de las ciencias, con Sr. Flourens, uno de los contradictores de las ideas darvinianas más escuchados en Francia, particularmente gracias a su crítica de una “personificación” de la naturaleza a través del término de elección natural utilizado por un tiempo en Francia en lugar del de selección, nos diría que la naturaleza, hasta organizada, hasta viva, no siendo inteligente, no podía elegir, porque una elección supone una elección voluntaria; preguntarímos a la Academia de las ciencias y a Sr. Flourens en particular, por qué la naturaleza inorgánica, bruta, muerta e inerte, todo lo que se quiera, es capaz, en química, de afinidades electivas. Pero consentimos a ceder de buena gana algo sobre las palabras, con tal que se nos permita no ceder nada sobre las ideas.

Efectivamente, la traductora reconoce la autoridad de Flourens y le da la razón en que la elección natural es una personificación, que supone en la naturaleza un acto voluntario. El concepto de afinidades electivas en química es un concepto también propio de una personificación del siglo XVIII como Flourens reconoce en su libro. Pues bien, exactamente lo mismo ocurre con el término selección. La frase final es demoledora:  Consiente en ceder algo sobre las palabras, siempre que se le consienta no ceder en nada sobre las ideas. Pero no se trata de permitir o de consentir, sino simplemente de reconocer las cosas como son: La naturaleza no elige. La naturaleza no selecciona.

3 y 4. Dice la autora de este Avant-Propos que es más que nada un Despropósito:

La lutte n’a pas cessé sitôt cependant. Quelques adversaires du système, tels que M. Flourens, ne semblent que parodier les arguments de Leibnitz contre le système de Newton, en accusant M. Darwin de diviniser la nature et d’inventer des puissances occultes sous les noms de sélection naturelle et de concurrence vitale. Leibnitz, accusant Newton d’inventer des dieux appelés attraction, farce centripète et force centrifuge n’a pas plus empêché la gravitation universelle de devenir un dogme scientifique, que les efforts séniles de M. Flourens ne parviendront à empêcher le monde savant de croire à la transformation progressive des formes organiques.

(La lucha no cesó sin embargo tan pronto. Algunos adversarios del sistema, tales como M. Flourens, parecen sólo parodiar los argumentos de Leibnitz contra el sistema de Newton, acusando a M. Darwin de divinizar la naturaleza y de inventar potencias ocultas bajo los nombres de selección natural y de competencia vital. Leibnitz, acusando a Newton de inventar a dioses apelados atracción, fuerza centrípeta y fuerza centrífuga no impidió más que  la gravitación universal se convirtiese en un dogma científico, que los esfuerzos seniles de Sr. Flourens llegarán a impedir al mundo sabio creer en la transformación progresiva de las formas orgánicas.)

O sea que ahora Flourens parece parodiar los argumentos de Leibnitz. ¿Está usted de broma Mlle Royer? ¿Acaso no acaba usted de reconocer que la naturaleza no elige? El argumento dado arriba de las afinidades electivas es el mismo  que el propio Darwin utiliza en uno de los párrafos más desafortunados de su obra y es precisamente en ese párrafo donde Clemence Royer vuelve a citar a Flourens:

Cette page est la complète réfutation du petit livre de lf. Flourens sur le Darwinisme.

(Esta página es la refutación completa del pequeño libro de lf. Flourens sobre el Darvinismo.)

Pero lo que ocurre es justamente lo contrario. En esa página. En ese terrible y desafortunado párrafo que ya he comentado aquí y aquí  se encuentra la refutación que hace Darwin de su propia teoría. Es en ella donde dice:

Dans le sens littéral du mot, il n’est pas douteux que le terme de sélection naturelle ne soit un contresens;

(En el sentido literal de la palabra, sin duda la selección natural es un contrasentido).  Una expresión falsa en la traducción en español; false term en la edición original.

 

A Clémence Royer,  que no tenía formación científica alguna, se refieren los siguientes párrafos del Diccionario de Neolengua:

Manifestant une foi aveugle dans le progrès, elle traduit et rédige une préface à l’Origine des espèces de Charles Darwin dans laquelle elle développe ses propres idées évolutionnistes dans le domaine des siences sociales. Elle dénonce notamment une société où le faible prédomine sur le fort sous prétexte d’une « protection exclusive et inintelligente accordée aux faibles, aux infirmes, aux incurables, aux méchants eux-mêmes, à tous les disgraciés de la nature ».

 Es decir:

 Mostrando una fe ciega en el progreso, tradujo y escribió un prefacio de El Origen de las Especies de Charles Darwin en el que desarrolla sus propias ideas evolucionistas en el campo de la ciencia social. Denuncia una sociedad donde el débil predomina sobre el fuerte con el pretexto de la “protección exclusiva y poco inteligente dada a los débiles, los enfermos, incurables, los mismos malos, a todos los desgraciados de la naturaleza.”

Pero sigamos leyendo……:

Par ses idées, elle sera le précurseur des théories de l’eugénisme, du racisme et du darwinisme social.

Co-fondatrice de la première obédience maçonnique mixte, « Le Droit humain »,

Por sus ideas, que será precursora de las teorías de la eugenesia, el racismo y el darwinismo social.

Co-fundadora de la primera masónica mixta, “El Derecho Humano”

La página da, tanto en su versión francesa como en la inglesa,  detalles muy curiosos de sus traducciones de la obra de Darwin.  Por ejemplo:

Francés:

Dans sa préface, véritable pamphlet positiviste consacré au triomphe du progrès de la science sur l’obscurantisme, elle s’attaque vigoureusement aux croyances religieuses et au christianisme, argumente en faveur de l’application de la sélection naturelle aux races humaines et s’alarme de ce qu’elle considère comme les conséquences négatives résultant de la protection accordée par la société aux faibles.

Inglés:

Royer went beyond her role as a translator and included a long (60 page) preface and detailed explanatory footnotes. In her preface she challenged the belief in religious revelation and discussed the application of natural selection to the human race and what she saw as the negative consequences of protecting the weak and the infirm.

Mi traducción al español de la versión inglesa:

Royer fue más allá de su papel como traductora e incluyó un largo prefacio (60 páginas) y notas explicativas detalladas. En su prefacio desafió la creencia en la revelación religiosa y debatió la aplicación de la selección natural a la especie humana y lo que vio como las consecuencias negativas de la protección de los débiles y los enfermos.

Su prefacio es un ejemplo de pseudociencia  e incluye entre sus temas favoritos el de la revelación humanitaria (La révélation humanitaire), a la que se refiere su autora en estos términos:

C’est comme un courant électrique qui décrit sans cesse, vite comme la foudre, ses spirales infinies, et qui jaillit en éclairs aux points où il est interrompu.

Es decir que ella vio nítidamente las consecuencias humanitarias de la obra de Darwin:

C’est donc surtout dans ses conséquences humanitaires, dans ses conséquences morales que la théorie de M. Darwin est féconde. Ces conséquences, je ne puis que les indiquer ici; elles rempliraient à elles seules tout un livre que je voudrais pouvoir écrire quelque jour.

Con las que en algún momento pensó escribir un libro. Al enterarse de ello escribió nuestro autor lo siguiente en carta a su amigo Asa Gray:

I received 2 or 3 days ago a French translation of the Origin by a Melle. Royer, who must be one of the cleverest & oddest women in Europe: is ardent deist & hates Christianity, & declares that natural selection & the struggle for life will explain all morality, nature of man, politics &c &c!!!. She makes some very curious & good hits, & says she shall publish a book on these subjects, & a strange production it will be.

He recibido hace 2 o 3 días una traducción francesa de El Origen de un Mlle. Royer, que debe ser una de las mujeres más inteligentes y más raras en Europa: es deísta ardiente y odia el cristianismo, y declara que la selección natural y la lucha por la vida explican toda la moralidad, la naturaleza del hombre, la política, etc., etc. !!!. Hace algunos golpes muy curiosos y buenos, y dice que publicará un libro sobre estos temas, que extraña producción será.

A Claparède, que revisó la versión que Royer hizo de la obra de Darwin, no debió de gustarle mucho puesto que se expresaba en estos términos en una carta a Darwin:

Sa traduction est lourde, indigeste, parfois incorrecte et les notes qui l’accompagnent ne seront certainement point de votre goût. J’ai usé de toute mon influence auprès de Mlle. Royer pour la décider à se borner au simple rôle de traducteur, mais mes efforts n’ont pas été couronnés de succès. Je dois dire cependant à l’éloge de Mlle. Royer qu’elle a supprimé sans exception toutes les notes que j’ai qualifiées d’absurdes et de contre sens scientifiques. En revanche elle en a imprimé un très grand nombre (la majeure partie de celles qui illustrent son traduction) qui ne m’avaient point été soumises.

Mlle. Royer est une personne singulière, dont les allures ne sont point celles de son sexe. Toutefois l’éducation semi-masculine qu’elle s’est donnée à force de travail a été puisée avant tout à une école philosophique exclusivement déductive et sa manière de penser s’en ressent.f6 Elle avait imaginé, en traduisant votre ouvrage, d’y introduire des corrections de son propre chef, corrections qui vous auraient étrangement et désagréablement surpris. J’ai cependant réussi à la détourner de cette manière de faire en lui montrant que <    > manquer de délicatesse à votre égard.— <La> nature de ces corrections était vraiment interessante en montrant combien les méthodes d’un esprit comme celui de Mlle. Royer sont opposées à la marche des Sciences naturelles. Je vous en citerai deux exemples.

Dans le chapitre sur l’instinct des abeilles, Mlle. Royer avait remplacé partout dans sa traduction les termes de pyramide trièdre (pour la base des alvéoles) par celui de pyramide hexaèdre, parceque affirmait-elle les abeilles ne pouvaient pas terminer un prisme hexagone autrement que par un point hexagonal.f7 L’idée ne lui était point venue, avant d’introduire une modification aussi capitale, de jeter elle-même un coup d’oeil sur un rayon de miel.

Le second exemple est de même force. Mlle. Royer n’avait imaginé rien de mieux que de faire descendre dans la traduction tous les poissons électriques d’un ancêtre commun ayant un organe électrique. Comme elle n’a pas de notions de Zoologie non plus que d’anatomie comparée, j’ai eu beaucoup de peine à lui faire comprendre que vous aviez eu vos raisons pour ne pas émettre une idée aussi simple. J’ai cependant réussi à la convaincre tant bien que mal par une description des organes électriques de la torpille, du gymnote, du malaptérure, du mormyre et des nerfs que s’y rendent que ces organes bien qu’identiques au point de vue du tissu ne sont cependant point morphologiquement homologues.f8

Quelqu’imparfaite que soit donc la traduction de Mlle. Royer, quelque déplacées que soient certaines parties de sa préface et de ses notes, je m’applaudis cependant d’avoir empêché qu’elle défigurât plus complètement votre œuvre. Mais si le grand ouvrage sur les espèces dont vous nous annoncez la publication pour un avenir un peu éloigné vient, comme je l’espère, à être publié, je lui souhaite un traducteur plus versé dans les sciences naturelles et moins désireux de faire remarquer sa propre personalité!

Que, traducido al español, viene a decir:

 

Su traducción es pesada, indigesta, a veces incorrecta. Las notas que la acompañan no serán de su agrado. Usé toda mi influencia con la señora Royer para  que se limitase al simple papel de traductora, pero mis esfuerzos no tuvieron éxito. Debo decir, sin embargo, en su elogio,  que la señora Royer ha eliminado sin excepción, todas las notas que yo había descrito como absurdas y contrarias al sentido científico. Sin embargo se ha impreso un número muy grande de ellas (la mayoría de las que muestran la traducción) que no se me habían presentado.

La Sra. Royer es una persona singular, cuyas costumbres no son las de su sexo. Sin embargo, la educación semi-masculina que ha recibido a fuerza de trabajo le  ha elaborado principalmente una escuela filosófica exclusivamente deductiva y su  manera de pensar se resiente de ello.  Se había imaginado, durante la traducción de su libro, que podría introducir correcciones por su cuenta, lo que le ocasionaría a usted una extraña y desagradable sorpresa. Sin embargo, me las arreglé para separarla de esta actuación mostrándole que eso constituiría una falta de delicadeza para con usted -. La Naturaleza de estas correcciones fue muy interesante al mostrar cómo los métodos de una mente como la de la señorita Royer se oponen a la marcha de las Ciencias Naturales. Voy a citar dos ejemplos.

En el capítulo sobre el instinto de las abejas, la señora Royer había sustituidoen su traducción a todos los términos  ” pirámide triedro” (para las células de base) por el pirámide hexaedro , porque ella decía que las abejas no pueden terminar un prisma hexagonal que no sea en un punto hexagonal. Pero no se le ocurrió, antes de introducir un cambio tan capital, echar  un vistazo en un panal.

El segundo ejemplo es de la misma fuerza. La Sra. Royer no había imaginado nada mejor que incluir en  la traducción que todos los peces eléctricos descienden de un ancestro común con un órgano eléctrico. Como ella no tiene ni idea de Zoología ni tampoco de anatomía comparada, tuve grandes dificultades para hacerle entender que usted había tenido sus razones para no emitir una idea tan simple. Sin embargo, me las arreglé para convencerla de alguna manera por una descripción de los órganos eléctricos de los torpedos, anguilas, el malaptérurus,  de los  mormyridos y de sus nervios correspondientes,  que estos organismos,  aunque idénticos en términos de tejido, sin embargo,  no son morfológicamente  homologos.

Por imperfecta que sea la  traducción d Mlle. Royer, por desplazadas que estén algunas partes de su prefacio y notas, me aplaudo, sin embargo, por haber impedido que ella desfigurase  su trabajo más completamente . Pero si la gran obra sobre  las especies,  cuya  publicación anuncia usted en un futuro próximo, llegase a buen término como espero,   le deseo un traductor más versado en las ciencias naturales y menos dispuesto a hacer notar su propia personalidad.

 

 

 Flourens detectó tantos defectos formales y tan intolerables errores en el libro de Darwin que escribió el suyo para indicarlos..¿Qué errores  vió  Flourens en el libro de  Darwin?,  ¿En qué basa la  crítica contenida en el Examen…..?

 

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

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Clemence Royer, eugenista y traductora de Darwin

El diccionario de Neolengua nos ofrece una curiosa información acerca de Clemence Royer, contemporánea de Darwin y traductora al francés de algunas de las sucesivas ediciones de El Origen de las Especies.

En la edición francesa se lee por ejemplo:

 

Manifestant une foi aveugle dans le progrès, elle traduit et rédige une préface à l’Origine des espèces de Charles Darwin dans laquelle elle développe ses propres idées évolutionnistes dans le domaine des siences sociales. Elle dénonce notamment une société où le faible prédomine sur le fort sous prétexte d’une « protection exclusive et inintelligente accordée aux faibles, aux infirmes, aux incurables, aux méchants eux-mêmes, à tous les disgraciés de la nature ».

 

Es decir:

 

Mostrando una fe ciega en el progreso, tradujo y escribió un prefacio de El Origen de las Especies de Charles Darwin en el que desarrolla sus propias ideas evolucionistas en el campo de la ciencia social.  Denuncia una sociedad donde el débil predomina sobre el fuerte con el pretexto de la “protección exclusiva y poco inteligente dada a los débiles, los enfermos, incurables, los mismos malos, a todos los desgraciados de la naturaleza.”

 

Pero sigamos leyendo……:

 

Par ses idées, elle sera le précurseur des théories de l’eugénisme, du racisme et du darwinisme social.

 

Co-fondatrice de la première obédience maçonnique mixte, « Le Droit humain »,

 

Por sus ideas, que será precursora de las teorías de la eugenesia, el racismo y el darwinismo social.

 

Co-fundadora de la primera masónica mixta, “El Derecho Humano”

 

Tanto en su versión francesa como en la versión en inglésa el Diccionario de Neolengua da  detalles muy curiosos de sus traducciones de la obra de Darwin. Por ejemplo:

 

Francés:

 

Dans sa préface, véritable pamphlet positiviste consacré au triomphe du progrès de la science sur l’obscurantisme, elle s’attaque vigoureusement aux croyances religieuses et au christianisme, argumente en faveur de l’application de la sélection naturelle aux races humaines et s’alarme de ce qu’elle considère comme les conséquences négatives résultant de la protection accordée par la société aux faibles.

 

Inglés:

 

Royer went beyond her role as a translator and included a long (60 page) preface and detailed explanatory footnotes. In her preface she challenged the belief in religious revelation and discussed the application of natural selection to the human race and what she saw as the negative consequences of protecting the weak and the infirm.

 

Mi traducción al español de la versión inglesa:

 

Royer fue más allá de su papel como traductora e incluyó un largo prefacio (60 páginas) y notas explicativas detalladas. En su prefacio desafió la creencia en la revelación religiosa y debatió la aplicación de la selección natural a la especie humana y lo que vio como las consecuencias negativas de la protección de los débiles y los enfermos.

 

El mencionado prefacio es un ejemplo de pseudociencia  e incluye entre sus temas favoritos el de la revelación humanitaria (La révélation humanitaire), a la que se refiere su autora en estos términos:

 

C’est comme un courant électrique qui décrit sans cesse, vite comme la foudre, ses spirales infinies, et qui jaillit en éclairs aux points où il est interrompu.

Clemence Royer vió con nitidez  las consecuencias “humanitarias” de la obra de Darwin:

C’est donc surtout dans ses conséquences humanitaires, dans ses conséquences morales que la théorie de M. Darwin est féconde. Ces conséquences, je ne puis que les indiquer ici; elles rempliraient à elles seules tout un livre que je voudrais pouvoir écrire quelque jour.

 

Con las que en algún momento pensó escribir un libro. Al enterarse de ello escribió nuestro autor lo siguiente en carta a su amigo Asa Gray:

I received 2 or 3 days ago a French translation of the Origin by a Madelle. Royer, who must be one of the cleverest & oddest women in Europe: is ardent deist & hates Christianity, & declares that natural selection & the struggle for life will explain all morality, nature of man, politics &c &c!!!. She makes some very curious & good hits, & says she shall publish a book on these subjects, & a strange production it will be.

 

(He recibido hace 2 o 3 días una traducción francesa de El Origen de un Melle. Royer, que debe ser una de las mujeres más inteligentes y más raras en Europa: es deísta ardiente y odia el cristianismo, y declara que la selección natural y la lucha por la vida explican toda la moralidad, la naturaleza del hombre, la política, etc., etc. !!!. Hace algunos golpes muy curiosos y buenos, y dice que publicará un libro sobre estos temas, que extraña producción será.)

 

Parece que a Claparède, que debía ayudar a Royer en los aspectos técnicos de la traducción, no le gustó mucho el trabajo de Royer. Así se expresa en carta a Darwin:

 

Sa traduction est lourde, indigeste, parfois incorrecte et les notes qui l’accompagnent ne seront certainement point de votre goût. J’ai usé de toute mon influence auprès de Mlle. Royer pour la décider à se borner au simple rôle de traducteur, mais mes efforts n’ont pas été couronnés de succès. Je dois dire cependant à l’éloge de Mlle. Royer qu’elle a supprimé sans exception toutes les notes que j’ai qualifiées d’absurdes et de contre sens scientifiques. En revanche elle en a imprimé un très grand nombre (la majeure partie de celles qui illustrent son traduction) qui ne m’avaient point été soumises.

Mlle. Royer est une personne singulière, dont les allures ne sont point celles de son sexe. Toutefois l’éducation semi-masculine qu’elle s’est donnée à force de travail a été puisée avant tout à une école philosophique exclusivement déductive et sa manière de penser s’en ressent.f6 Elle avait imaginé, en traduisant votre ouvrage, d’y introduire des corrections de son propre chef, corrections qui vous auraient étrangement et désagréablement surpris. J’ai cependant réussi à la détourner de cette manière de faire en lui montrant que <    > manquer de délicatesse à votre égard.— <La> nature de ces corrections était vraiment interessante en montrant combien les méthodes d’un esprit comme celui de Mlle. Royer sont opposées à la marche des Sciences naturelles. Je vous en citerai deux exemples.

Dans le chapitre sur l’instinct des abeilles, Mlle. Royer avait remplacé partout dans sa traduction les termes de pyramide trièdre (pour la base des alvéoles) par celui de pyramide hexaèdre, parceque affirmait-elle les abeilles ne pouvaient pas terminer un prisme hexagone autrement que par un point hexagonal.f7 L’idée ne lui était point venue, avant d’introduire une modification aussi capitale, de jeter elle-même un coup d’oeil sur un rayon de miel.

Le second exemple est de même force. Mlle. Royer n’avait imaginé rien de mieux que de faire descendre dans la traduction tous les poissons électriques d’un ancêtre commun ayant un organe électrique. Comme elle n’a pas de notions de Zoologie non plus que d’anatomie comparée, j’ai eu beaucoup de peine à lui faire comprendre que vous aviez eu vos raisons pour ne pas émettre une idée aussi simple. J’ai cependant réussi à la convaincre tant bien que mal par une description des organes électriques de la torpille, du gymnote, du malaptérure, du mormyre et des nerfs que s’y rendent que ces organes bien qu’identiques au point de vue du tissu ne sont cependant point morphologiquement homologues.f8

<Q>uelqu’imparfaite que soit donc la traduction d<e> Mlle. Royer, quelque déplacées que soient certaines parties de sa préface et de ses notes, je m’applaudis cependant d’avoir empêché qu’elle défigurât plus complètement votre œuvre. Mais si le grand ouvrage sur les espèces dont vous nous annoncez la publication pour un avenir un peu éloigné vient, comme je l’espère, à être publié, je lui souhaite un traducteur plus versé dans les sciences naturelles et moins désireux de faire remarquer sa propre personalité!f9

Que, traducido al español, viene a decir:

 

Su traducción es pesada, indigesta, a veces incorrecta. Las notas que la acompañan no serán de su agrado. Usé toda mi influencia con la señora Royer para  que se limitase al simple papel de traductora, pero mis esfuerzos no tuvieron éxito. Debo decir, sin embargo, en su elogio que la señora Royer ha eliminado sin excepción, todas las notas que yo había descrito como absurdas y contrarias al sentido científico. Sin embargo se ha impreso un número muy grande de ellas (la mayoría de los que muestran la traducción) que no se me habían presentado.

La Sra. Royer es una persona singular, cuyas costumbres no son las de su sexo. Sin embargo, la educación semi-masculina que ha recibido a fuerza de trabajo se ha elaborado principalmente una escuela filosófica exclusivamente deductiva y su  manera de pensar se resiente de ello.  Se había imaginado, durante la traducción de su libro, que podría introducir correcciones por su cuenta, lo que le ocasionaría a usted una extraña y desagradable sorpresa. Sin embargo, me las arreglé para separarla de esta actuación mostrándole que eso constituiría una falta de delicadeza para con usted -. La Naturaleza de estas correcciones fue muy interesante al mostrar cómo los métodos de una mente como la de la señorita Royer se oponen a la marcha de las Ciencias Naturales. Voy a citar dos ejemplos.

En el capítulo sobre el instinto de las abejas, la señora Royer había sustituidoen su traducción a todos los términos  ” pirámide triedro” (para las células de base) por el pirámide hexaedro , porque ella decía que las abejas no pueden terminar un prisma hexagonal que no sea en un punto hexagonal. Pero no se le ocurrió, antes de introducir un cambio tan capital, echar  un vistazo en un panal.

El segundo ejemplo es de la misma fuerza. La Sra. Royer no había imaginado nada mejor que incluir en  la traducción que todos los peces eléctricos descienden de un ancestro común con un órgano eléctrico. Como ella no tiene ni idea de Zoología ni tampoco de anatomía comparada, tuve grandes dificultades para hacerle entender que usted había tenido sus razones para no emitir una idea tan simple. Sin embargo, me las arreglé para convencerla de alguna manera por una descripción de los órganos eléctricos de los torpedos, anguilas, el malaptérurus,  de los  mormyridos y de sus nervios correspondientes,  que estos organismos,  aunque idénticos en términos de tejido, sin embargo,  no son morfológicamente  homologos.

Por imperfecta que sea la  traducción d Mlle. Royer, por desplazadas que estén algunas partes de su prefacio y notas, me aplaudo, sin embargo, por haber impedido que ella desfigurase  su trabajo más completamente . Pero si la gran obra sobre  las especies,  cuya  publicación anuncia usted en un futuro próximo, llegase a buen término como espero,   le deseo un traductor más versado en las ciencias naturales y menos dispuesto a hacer notar su propia personalidad.

 

 

 

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La imagen de Clemence Royer está tomada de la obra de Claude Blanckaert(1991), “Les bas-fonds de la science française: Clémence Royer, l’origin de l’homme, et le darwinisme social” (in French), Bulletin et Mémoires de la Société d’Anthropologie de Paris n.s. 3 3 (1-2): 115–130.

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Imperfección anticipada, otra vez Procrusto o la Anti-ciencia en el párrafo ducentésimo quincuagésimo quinto de El Origen de las Especies

Contiene este párrafo un extracto del dogmatismo en estado puro (anti-ciencia). Si los hechos no están de acuerdo con la teoría, entonces mejor pensar que los hechos son imperfectos antes que renunciar a ésta. Procustes en acción. La anti-ciencia. No en vano diría Agassiz:

 

Esto que Darwin presenta como una teoría sobre el origen de las especies no es un resultado poco a poco logrado por las investigaciones laboriosas aplicadas a la solución de algunos puntos de detalle, a fin de llegar después a una síntesis general. No. Se trata de una doctrina que, a partir de la concepción desciende a los hechos, y trata a los  hechos para apoyar una idea.

 

 

Y es que los registros son lo que son: Registros. Contienen ni más ni menos que lo que ha quedado de algo. Si en la naturaleza no hay variedades de transición entre especies, lógicamente no existen tampoco en el registro. Conclusión del autor: La naturaleza es imperfecta porque no se ajusta a mi teoría.

 

 

 

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But, as by this theory innumerable transitional forms must have existed, why do we not find them embedded in countless numbers in the crust of the earth? It will be more convenient to discuss this question in the chapter on the imperfection of the geological record; and I will here only state that I believe the answer mainly lies in the record being incomparably less perfect than is generally supposed. The crust of the earth is a vast museum; but the natural collections have been imperfectly made, and only at long intervals of time.

 

 

Pero como, según esta teoría, tienen que haber existido innumerables formas de transición, ¿por qué no las encontramos enterradas en número sin fin en la corteza terrestre? Será más conveniente discutir esta cuestión en el capítulo sobre la «Imperfección de los Registros Geológicos», y aquí diré sólo que creo que la respuesta estriba principalmente en que los registros son incomparablemente menos perfectos de lo que generalmente se supone. La corteza terrestre es un inmenso museo; pero las colecciones naturales han sido hechas de un modo imperfecto y sólo a largos intervalos.

 

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La selección natural o supervivencia del más apto, que no es una teoría científica, explicada con la inestimable ayuda de Franz Kafka: Resumen del capítulo cuarto de OSMNS

 

Eran sin duda contradicciones  tan evidentes  que tenían que ser intencionadas.

(Capítulo 2. El Castillo. Franz Kafka)

 

El capítulo cuarto de OSMNS, titulado la Selección Natural o la Supervivencia de los más Aptos contiene lo que podríamos esperar que iba a ser la parte central  de la obra: La Exposición de la “Teoría” que nos explique el  origen de las especies.  Porque esa y no otra es la función de toda Teoría Científica: Explicar.

Caben dos posibilidades: 1,  que la Selección Natural sea una Teoría Científica, es decir una explicación de la transformación de las especies y 2,  que no lo sea. El propio título del capítulo sugiere la segunda puesto que la Supervivencia del más Apto no explica nada. Pero para resolver la disyuntiva analizaremos con cierto detalle el capítulo.

Después de un primer capítulo dedicado a la variación en condiciones de cautividad  del que no podemos obtener información alguna en relación con la formación de especies nuevas (la vida en la granja nada tiene que ver con la naturaleza, la variación en cautividad poco o nada aporta a la evolución),  leíamos un segundo capítulo en el que la variación en la naturaleza se presentaba de modo tan limitado como miope: sin alusión alguna a Linneo ni a las categorías taxonómicas y centrándose en algunos ejemplos dudosos de especies. Aparecía así un buen ejemplo de Escritura Ideológica, que es aquella centrada en aspectos parciales de la realidad, interesadamente. El tercer capítulo, escrito con un tono autoritario estaba dedicado a la exaltación de la lucha, atemorizando al lector y dejándolo ahogado, sin posibilidad alguna de intervenir en el discurso. Tanto la Escritura Autoritaria como la Escritura Ideológica han sido descritas por múltiples autores desde tiempo inmemorial.  Pero no estamos ahora para hablar de retórica. No por ahora………..

Llegados al capítulo cuarto de OSMNS nos encontramos ahora en el momento de la verdad: exponer una teoría para explicar unos hechos cuya naturaleza todavía  no se ha indicado claramente ni se han expuesto ejemplos y que consisten ni más ni menos que en el Origen de las Especies, Misterio de los Misterios para cuya aclaración, el autor debería mostrar como indicaba aquel artículo anónimo en The Edinburgh Review, los signos del poder intelectual que se encuentran en la claridad de expresión y en la ausencia de todo término ambiguo o sin sentido. Algo diametralmente opuesto a lo que nos hemos encontrado en la lectura de este capítulo.

Si la Teoría que nos viene a explicar el origen de las especies se llama de “Selección Natural” tenemos que ver en primer lugar en qué consiste la tal Selección Natural y hasta donde llega su alcance, su poder explicatorio. En cuanto a la pregunta ¿qué es?  suponemos de entrada que es una teoría y por tanto no podrá ser otra cosa: Ni dogma, ni ley, ni metáfora ni juego de palabras, tampoco mecanismo ni proceso y mucho menos serán hechos porque el relato de unos hechos no constituye jamás teoría alguna. Pero veamos. Dejémonos sorprender porque en este capítulo encontraremos todo tipo de respuestas a dicha  pregunta. ¿Qué es pues la Selección Natural según explica el autor de este importantísimo capítulo? La Selección Natural no es una sino varias cosas distintas, independientes y lo que es peor, contradictorias. Muy contradictorias. Tanto que, como indicaba Kafka en El Castillo, semejantes contradicciones han de ser intencionadas. Veámoslas puntualmente:

 

1.      Principio. Ya en el primer párrafo sorprende encontrar que el autor se refiere a la selección natural como principio, el principio de selección:

¿Cómo obrará La lucha por la existencia, brevemente discutida en el capítulo anterior, en lo que se refiere a la variación?  El principio de la selección, que hemos visto es tan potente en las manos del hombre, ¿puede tener aplicación en las condiciones naturales?

Pero no existe ningún principio de selección ni en manos del hombre ni en la naturaleza. El hombre selecciona durante el proceso de mejora genética pero su selección es algo bien simple que no merece llamarse principio. Siendo así es lógico que pronto en este capítulo aparezca un segundo significado bien diferente para Selección Natural: El único razonable.

 

2.      Una expresión falsa. Pronto, en el segundo párrafo,  aparece esta acepción:

En el sentido literal de la palabra, indudablemente, selección natural es una expresión falsa

 

Sin duda esta es la definición más acertada: un fantasma semántico o Flatus vocis. Expresión sin valor alguno. Llama la atención que sea el autor quien lo admite tan claramente utilizando esta virtud (la claridad) por primera y única vez en su obra. Lamentablemente el autor no queda satisfecho con esa definición que, como digo es la única posible y pronto aporta más acepciones diferentes y opuestas entre sí:

 3.      Acción: Ya en el párrafo primero, en donde se indicaba que la selección natural era principio se indicaba asimismo que era acción. No obstante se indican distintos tipos de acción:

 

3.1  Algo semejante a la selección humana que tendría (¿) lugar en la naturaleza:

A esta conservación de las diferencias y variaciones individualmente favorables y la destrucción de las que son perjudiciales la he llamado yo selección natural o supervivencia de los más adecuados. Las variaciones ni útiles ni perjudiciales no se verían afectadas por la selección natural, permaneciendo como un elemento fluctuante, como tal vez lo vemos en ciertas especies polimorfas, o en última instancia convirtiéndose en fijo, debido a la naturaleza del organismo y la naturaleza de las condiciones

Pero esto es fruto del error del autor que confunde, entre otras cosas, selección con mejora. Si imposible es la mejora en la naturaleza, imposible es también la selección que solamente es parte del proceso artificial de mejora genética que, como tal proceso artificial, no tiene lugar en la naturaleza en donde tampoco hay nadie seleccionando.

3.2  Algo que conserva las variedades beneficiosas:

Algunos hasta han imaginado que la selección natural produce la variabilidad, siendo así que implica solamente la conservación de las variedades que aparecen y son beneficiosas al ser en sus condiciones de vida

 

Y con el mismo sentido en el párrafo 113 y más adelante (párrafo 156):

 

Natural selection acts solely through the preservation of variations in some way advantageous, which consequently endure.

 

La selección natural obra sólo mediante la conservación de variaciones en algún modo ventajosas, y que, por consiguiente, persisten. Para el autor es lo mismo seleccionar que conservar. Pero hay más……

 

 

3.3. La SN como Acción aparece en otros párrafos (p e. 153 y 157). En este caso para la producción de nuevas especies:

 

Resumiendo, hasta donde la extrema complicación del asunto lo permite, las circunstancias favorables y desfavorables para la producción de nuevas especies por selección natural,

 

 

3.4. Acción: Cuidar por el bien de los seres:

 1.      El hombre selecciona solamente para su propio bien; la Naturaleza lo hace sólo para el bien del ser que tiene a su cuidado

 2.      obrar solamente por el bien y para el bien de cada ser,

 

3.5. Acción: Influir en los seres orgánicos y modificarlos:

 

la selección natural podrá influir en los seres orgánicos y modificarlos en cualquier edad por la acumulación, en esta edad, de variaciones útiles, y por su herencia en la edad correspondiente.

La selección natural puede modificar y adaptar la larva de un insecto a una porción de circunstancias completamente diferentes de las que conciernen al insecto adulto, y estas modificaciones pueden influir, por correlación, en la estructura del adulto. También, inversamente, modificaciones en el adulto pueden influir en la estructura de la larva; pero en todos los casos la selección natural garantizará que no sean perjudiciales, pues si lo fuesen, la especie llegaría a extinguirse.

 

3.6. Acción: Suplantar y exterminar a sus predecesores y a su tronco primitivo

 

El producto más remarcable de esta confusión es que muchas de estas acciones son incompatibles entre sí. Es decir nada puede haber que a la vez cuide por el bien de los seres y los extermine, como tampoco puede haber nada que a la vez los extermine y haga aparecer nuevas especies. Pero no preocuparse porque hay más. Una acción no es un agente. Pues bien la selección natural sí que es a la vez acción y agente:

 

4.       Agente. No contento con presentar a la Selección Natural como diversas acciones diferentes e incompatibles, el autor la presenta también como agente:

 

4.1. Agente de perfeccionamiento (párrafo 114):

 

En estos casos, modificaciones ligeras, que en modo alguno favorecen a los individuos de una especie, tenderían a conservarse, por adaptarlos mejor a las condiciones modificadas, y la selección natural tendría campo libre para la labor de perfeccionamiento.

 

 

4.2. Agente de la economía natural (natural policy) párrafo 154:

 

That natural selection generally acts with extreme slowness I fully admit. It can act only when there are places in the natural polity of a district which can be better occupied by the modification of some of its existing inhabitants.

 

Que la selección natural obra generalmente con extrema lentitud, lo admito por completo. Sólo puede obrar cuando en la economía natural de una región haya puestos que puedan estar mejor ocupados mediante la modificación de algunos de los habitantes que en ella viven.

 5.       Además de Principio, expresión falsa, acción y agente, la selección natural es también proceso. Así leemos también en este capítulo:

 

Por lento que pueda ser el proceso de selección, si el hombre, tan débil, es capaz de hacer mucho por selección artificial, no puedo ver ningún límite para la cantidad de variación, para la belleza y complejidad de las adaptaciones de todos los seres orgánicos entre sí, o con sus condiciones físicas de vida, que pueden haber sido realizadas, en el largo transcurso de tiempo, mediante el poder de la selección de la naturaleza; esto es: por la supervivencia de los más aptos.

6.       La supervivencia de los más aptos

 

En el mismo párrafo en que se indica que la selección natural es proceso, algo que evidentemente es contrario con la más elemental observación de la naturaleza se nos indica asimismo la definición de Selección Natural: la supervivencia de los más aptos. Darse cuenta del significado de esta expresión significa volver al significado segundo que, como decíamos arriba es el único posible puesto que ¿Quién iba a sobrevivir sino los más aptos? La selección natural es pues, una expresión falsa, un fantasma semántico, o flatus vocis. Pero el autor sigue dando significados múltiples y contradictorios y ahora también …….La selección natural es creencia. Y si no se lo creen veamos:

 

7.        Creencia que va a desterrar a otra creencia:

la selección natural desterrará la creencia de la creación continua de nuevos seres orgánicos o de cualquier modificación grande y súbita en su estructura.

 

El autor se empeña en mostrar cómo actúa la selección natural y a tal efecto presenta al final de este largo capítulo un esquema imaginario y dibujado según su visión parcial remotamente alejada de toda observación de la naturaleza. La explicación del esquema ocupa varios párrafos y en ella se pone de manifiesto que para el autor no existen las categorías taxonómicas y que los cambios en poblaciones a la larga resultan en cambios de especie que, a su vez, a largo plazo dan cambios en géneros y en familias. Es curioso que ahora el autor venga a hablar así de las categorías taxonómicas que no se había tomado la molestia de definir ni de presentar con anterioridad. Siendo el  diagrama arbitrario y conteniendo serios defectos, siendo su explicación rudimentaria, empero la crítica mayor procede de su carácter imaginario. Ni un solo ejemplo del mundo real ha aportado el autor que se asemeje a tal diagrama. Así dice:

Thus, as I believe, species are multiplied and genera are formed.

De este modo, creo yo, se multiplican las especies y se forman los géneros.

Demostrando que su diagrama, el conjunto del capítulo y de la obra OSMNS, no son sino expresión de su fe. No en vano había dicho Thompson, lucido comentarista de la obra:

Darwin no presentó en el Origen que las especies se hubiesen originado por la selección natural, sino que simplemente demostró, sobre la base de ciertos hechos y suposiciones, cómo esto podría haber sucedido, y así como él se había convencido a sí mismo, así también fue capaz de convencer a los demás “(Thompson. , WR, “Introducción”, en Darwin CR, “El Origen de las Especies Mediante la Selección Natural”, Sexta Edición, 1872, Biblioteca Everyman, JM Dent & Sons: Londres, 1967, reimpresión, p.xi)

Más allá de los límites de toda explicación, todavía el autor encuentra argumentos extraordinarios al final del capítulo en el que debería haber presentado supuestamente su teoría sobre la Evolución de las Especies por Selección Natural:

Pero, como hice observar hacia el final de la introducción, nadie debe sorprenderse de lo mucho que todavía queda inexplicado sobre el origen de las especies, si nos hacemos el cargo debido de nuestra profunda ignorancia sobre las relaciones de los habitantes del mundo en los tiempos presentes, y todavía más en las edades pasadas.

Siguen, en los párrafos finales de este farragoso capítulo una serie de argumentaciones tan confusas y oscuras que ya no me molestaré en copiar ni en discutir.

Acabamos de leer el capítulo cuarto de  El Origen de las Especies por medio de la Selección Natural o la Supervivencia del más apto en la Lucha por la Existencia (OSMNS) titulado precisamente  “la Selección Natural o la Supervivencia de los Más Aptos” y nos encontramos por lo tanto en el mejor momento para responder a la pregunta clave:

¿Qué es la Selección Natural?

Principio, expresión falsa, acción (distintas acciones sobre diferentes sujetos), agente, proceso, creencia. Son significados atribuidos a la SN y evidentemente contradictorios.

A estos significados aquí expresados pronto se añaden otros: agente, Doctrina, hecho, teoría,….. Y la historia del darwinismo añade más: Teorema, Ley, Ley natural, Mecanismo, Proceso,……

Demasiada contradicción. Parece que el autor y sus seguidores no saben bien de qué hablan…..Curiosa situación si no tuviésemos a mano El Castillo, de Kafka, en donde todo queda explicado desde el momento en que se indica:

Eran sin duda contradicciones  tan evidentes  que tenían que ser intencionadas.

(Capítulo 2. El Castillo. Franz Kafka. Cátedra Letras Universales. Traducción de Luis Acosta. Madrid 1998).

No en vano Hodge, contemporáneo de Darwin había descubierto su finalidad:

No es, sin embargo, ni la evolución ni la selección natural, lo que da al darwinismo su peculiar carácter e importancia. Es el hecho de que Darwin rechaza toda teleología, o la doctrina de las causas finales. Niega diseño en cualquiera de los organismos en el mundo vegetal o animal. Él enseña que el ojo se formó sin ningún propósito de producir un órgano de la visión.

Y más adelante en su misma obra:

Sería absurdo decir nada irrespetuoso de un hombre como el Sr. Darwin, y no menos absurdo permitirse extravagancias del lenguaje, sin embargo, estamos expresando nuestra propia experiencia, cuando decimos que consideramos los libros de Darwin la mejor refutación de la teoría de Darwin.

Constantemente nos indica la alternativa de tener que decidir entre creer que el ojo es o bien un producto de diseño o el producto de la acción involuntaria de causas físicas ciegas.

Para cualquier mente normalmente constituida, es absolutamente imposible creer que no es un producto de diseño. Para Darwin mismo, es evidente, aún a pesar de su teoría, apenas puede creerlo.

 

La selección natural  explicada con la  ayuda de Franz Kafka: Resumen del capítulo cuarto de OSMNS. Artículo publicado en Digital CSIC en Octubre de 2012

 

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Reina en un mundo ambiguo

 

A diferencia de corrientes científicas que se basan en una operación de abstracción o distinción entre aspectos que habitualmente se encuentran vecinos o conviven en la naturaleza, el darwinismo se basa por el contrario en no distinguir.

 

Para el darwinismo no hay diferencia entre dos conceptos que son bien diferentes: hecho y teoría. Si ambos conceptos son diferentes o si su distinción es importante, entonces el darwinismo se cae por su propio peso, porque no sólo no distingue entre ellos sino que para su supervivencia necesita que tal distinción no se dé.

 

Un comentario en este blog,  nos proporcionaba un ejemplo claro en el siguiente párrafo:

 

Ya le he dicho que me explique de que narices me esta hablando con el tema de hechos y teorías, no se a que cosa concreta se refiere, así que le rogaria que fuese más concreto porque no se le entiende nada.

 

Hechos ocurren en el mundo a nuestro alrededor y constantemente se describen. Para explicarlos, la ciencia propone teorías. Ambos conceptos, hecho y teoría, pertenecen a universos diferentes. Como bien explica el profesor Agustín García Calvo en su tertulia política número 218, hay el mundo de los entes ideales, que no existen y sin embargo sirven para explicar a los demás comprendidos en la realidad:

 

“Hay entes ideales”, que no existen, del tipo de TODO, NADA, los Números, la Esfera, el Triángulo, que no existen, pero que rigen la Realidad, rigen la realización de las cosas, es decir, la conversión de las cosas en propiamente existentes, reales (hasta ahora no lo eran) Las cosas se hacen reales o existentes por el procedimiento de que sobre ellas incide un ente ideal que en el caso de las lenguas corrientes es el Significado de las palabras que lo tienen. Dentro del vocabulario de una lengua cualquiera hay, entre otros elementos que funcionan en la lengua, en el nivel más superficial, Palabras con Significado, palabras como ‘rana’, ‘roto’, ‘volver’ o lo que queráis: Palabras con Significado. Y estas palabras, efectivamente, pretenden aplicarse a las cosas y hacerlas existir, sin más. Es decir: si una oveja es una oveja, es gracias a que hay una palabra ‘oveja’ que se le aplica con justeza, y de la cual no puede salirse, a la cosa de que se trate. Esto, naturalmente, no puede ser verdad: en la Realidad verdad no cabe, pero la pretensión de realización del ente ideal es clara y constante. Esto es lo que se pretende con cualesquiera palabras con significado.

 

 

Las Teorías (ver la entrada ¿Qué es una teoría científica?) pertenecen al mundo de los entes ideales, los hechos al mundo de la realidad. Si aparece una mutación, es un hecho. Si confiere ventaja adaptativa, otro. Si los organismos mutados o sus hijos dejan más descendencia, otro hecho. Explicar satisfactoriamente por qué o cómo ocurren estos hechos y si responden a esquemas más generales no es algo inmediato. En la actualidad pertenece al mundo de la Ciencia y suele costar el trabajo de aplicar un riguroso protocolo durante un tiempo variable.

 

El intento consistirá en proponer hipótesis. En la hipótesis se aventuran explicaciones comunes para los distintos hechos que han de implicar elementos bien conocidos, consensuados y medibles de manera que podamos someter su interacción con los hechos a experimentación. La verificación de la hipótesis resulta en una Teoría que no es otra cosa que una explicación nueva de un conjunto de hechos. La Teoría no existe en el mundo, como tampoco existe la recta, la nada o la verdad. Los hechos, sí, constituyen lo que pasa en el mundo.

 

Los hechos no nos llegan directamente sino mediante descripciones que son como noticias inmediatas del hecho. La Teoría ha de ir más allá aunando varios hechos y proponiendo explicaciones.

 

La Teoría de Evolución por Selección natural o supervivencia del más apto puede ser descripción torpe de hechos pero no teoría.

 

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Cuando el consenso se equivoca

Nothing is more difficult to overcome than the problems we thought were already overcome.

 

Alexis de Tocqueville

 

Nada es más difícil de superar que los problemas que pensábamos ya superados, dice Monsieur de Tocqueville y,  sin duda,   acierta. Algunos ejemplos en esta conferencia de Henry Bauer en la AIDS Conference 2010 en Viena  (ver en particular 16’ 32’’, pero toda la conferencia merece la pena).

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

 

Más casos en la conferencia de Michel Crichton titulada “Aliens Cause Global Warming” (Caltech Michelin Lecture, January 17, 2003), en la página 5,   a partir de estas sentencias:

 

The greatest scientists in history are great precisely because they broke with the consensus.
There is no such thing as consensus science. If it’s consensus, it isn’t science. If it’s science, it isn’t consensus: Period.

In addition, let me remind you that the track record of the consensus is nothing to be proud of. Let’s review a few cases.

¿No les recuerda todo esto a unos consejos que leíamos en OSMNS, allá por el párrafo sesenta y tres?

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Sobre evolución y cientifismo: Julio Garrido en la introducción al libro Azar y Certeza de G Salet

 

Dice Julio Garrido en su introducción al libro Azar y Certeza de G Salet:

 

 

La evolución biológica es actualmente admitida sin discusión por la mayoría de los hombres de ciencia. Los libros de texto de las ciencias naturales, los escritos de los vulgarizadores y de los publicistas consideran la evolución como uno de los principios fundamentales de la biología, a veces como un dogma indiscutible. Se presenta la evolución como la única explicación posible para comprender el origen de los seres vivos. En general, no se distingue entre la microevolución (variaciones en el interior de una especie o género, lo cual es un hecho indiscutible) y la macroevolución o transformismo, que admite la descendencia de todos los seres vivos por filiación continua desde formas primitivas prebióticas hasta formas superiores, incluido el hombre. Algunos científicos llegan a afirmar que este transformismo absoluto es algo más que una hipótesis; sería, para ellos, un hecho científico comprobado o una ley biológica fundamental.

A pesar de esta casi unanimidad evolucionista, resulta evidentemente anticientífico desechar a priori toda crítica y toda discusión sobre el valor de este dogma. En primer lugar, difícilmente se puede admitir la afirmación de que se trata de un hecho científico. Lo propio de los hechos científicos es estar definidos por observaciones y experiencias que se pueden repetir y que presentan caracteres constantes cuando las condiciones de partida son iguales. Nadie ha observado nunca la formación de una célula nueva a partir de un medio no biológico. Nadie ha visto nunca la formación por descendencia de seres vivos a partir de otros de complejidad inferior y que tienen un plan de organización distinto.

Solamente se puede admitir que el transformismo es una hipótesis basada en un conjunto de argumentos más o menos discutibles. Pero toda teoría científica constituye un sistema explicativo de una serie de fenómenos, establecido a partir de postulados y suposiciones sobre las cuales se edifican los razonamientos que constituyen la teoría.

El transformismo adolece de la dificultad de carecer de base fáctica, y, por tratarse de una teoría de los orígenes, de aventurarse sobre postulados o suposiciones más de carácter filosófico que científico. Esta particularidad de la teoría evolucionista ha sido analizada recientemente en detalle por Wing Meng Ho en una Tesis doctoral presentada en 1965 ante la Universidad de Oxford con el título Methodological Issues in Evolutionary Theory. En este trabajo se demuestra como los problemas de los orígenes están centrados sobre discusiones de filosofía de la ciencia o más bien sobre la filosofía o visión del mundo de los científicos.

La teoría de la evolución tiene como base una visión materialista y científista del mundo, la cual es producida por una posición filosófica determinada. Esta no es la única posible, ni la más lógica para todos, ni quizás la más fructífera desde el punto de vista científico, sobre todo cuando se le quiere dar un carácter absoluto y definitivo. Una cosa es el espíritu científico que estudia con detalle y precisión la realidad y busca interpretar los fenómenos teniendo en cuenta sus causas y sus leyes y otra cosa el cientifismo. Este rechaza por principio todo misterio y admite que todo puede ser explicado racionalmente. En su forma extrema se expresa por la afirmación gratuita y panlogística de Hegel: Todo lo real es racional y todo lo racional es real.

El verdadero espíritu científico debe admitir, delimitar y analizar el misterio allí donde lo encuentra después de un detallado examen. La experiencia enseña que, a medida que profundizamos la realidad, se llega por un lado a dar más explicaciones a algunos de sus aspectos, pero siempre surgen nuevos misterios no reducibles a simples problemas racionales. No es prudente en la ciencia, con el pretexto de buscar soluciones racionales, adoptar explicaciones simplistas que impiden un estudio objetivo de los límites de nuestro conocimiento.

Con estas consideraciones queda desvirtuada la objeción mayor que se hace a los críticos del evolucionismo: no existiendo otra explicación racional del origen de los seres vivos, debemos admitir el transformismo.

……………

Julio Garrido. Académico correspondiente de la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales. En la Introducción al libro Azar y Certeza de G Salet. Alhambra 1975, Madrid.

 

 

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