Posts etiquetados con ‘Lamarck’

Hace poco tiempo que Lamarck daba sus clases en el Jardin des Plantes en el párrafo octingentésimo vigésimo cuarto de El Origen de las Especies

Comienza de manera imperiosa este párrafo:

Puede preguntarse por qué, hasta hace poco tiempo, los naturalistas y geólogos contemporáneos más eminentes no creyeron en la mutabilidad de las especies: no puede afirmarse que los seres orgánicos en estado natural no estén sometidos a alguna variación;….

 

Pero…Un momento. ¿Es consciente quien esto escribe de que Lamarck publicó su Philosophie zoologique en mil ochocientos nueve, precisamente el mismo año de su nacimiento? ¿Tan poco tiempo hace de eso?

 

 


824.

Why, it may be asked, until recently did nearly all the most eminent living naturalists and geologists disbelieve in the mutability of species? It cannot be asserted that organic beings in a state of nature are subject to no variation; it cannot be proved that the amount of variation in the course of long ages is a limited quantity; no clear distinction has been, or can be, drawn between species and well-marked varieties. It cannot be maintained that species when intercrossed are invariably sterile and varieties invariably fertile; or that sterility is a special endowment and sign of creation. The belief that species were immutable productions was almost unavoidable as long as the history of the world was thought to be of short duration; and now that we have acquired some idea of the lapse of time, we are too apt to assume, without proof, that the geological record is so perfect that it would have afforded us plain evidence of the mutation of species, if they had undergone mutation.

 

Puede preguntarse por qué, hasta hace poco tiempo, los naturalistas y geólogos contemporáneos más eminentes no creyeron en la mutabilidad de las especies: no puede afirmarse que los seres orgánicos en estado natural no estén sometidos a alguna variación; no puede probarse que la intensidad de la variación en el transcurso de largos períodos sea una cantidad limitada; ninguna distinción clara se ha señalado, si puede señalarse, entre las especies y las variedades bien marcadas; no puede sostenerse que las especies, cuando se cruzan, sean siempre estériles y las variedades siempre fecundas, o que la esterilidad es un don y señal especial de creación. La creencia de que las especies eran producciones inmutables fue casi inevitable mientras se creyó que la historia de la tierra fue de corta duración, y ahora que hemos adquirido alguna idea del tiempo transcurrido propendemos demasiado a admitir sin pruebas que los registros geológicos son tan perfectos que nos tendrían que haber proporcionado pruebas evidentes de la transformación de las especies, si éstas hubiesen experimentado transformación.

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Lamarck, todavía Lamarck, y más tópicos del darvinés en el párrafo octingentésimo vigésimo de El Origen de las Especies

El desuso, procedente de las observaciones de Lamarck, viene aquí a ser ayudado a veces por la selección natural que es algo que no existe. Ambos, el desuso de Lamarck y la selección natural que no existe, hacen y deshacen casi todo en la Historia Natural. Bueno, a veces es necesario recurrir a otros agentes. Leyendo este párrafo verán pronto aparecer alguno, me refiero a la lucha por la existencia, ese elemento fundamental para entender la evolución de las especies.

Asimismo surgen dudas al leer a continuación:

 

Dentro de la teoría de que cada organismo, con todas sus diversas partes, ha sido creado especialmente, ¡cuán completamente inexplicable es que se presenten con tanta frecuencia órganos que llevan el evidente sello de la inutilidad, como los dientes del feto de la vaca, o las alas plegadas bajo los élitros soldados de muchos coleópteros

 

Es posible que alguien piense que cada organismo, con todas sus diversas partes, ha sido creado especialmente? ¿No estamos llegando un poco lejos en nuestro atrevimiento, Mr Darwin?

 

 

820

Disuse, aided sometimes by natural selection, will often have reduced organs when rendered useless under changed habits or conditions of life; and we can understand on this view the meaning of rudimentary organs. But disuse and selection will generally act on each creature, when it has come to maturity and has to play its full part in the struggle for existence, and will thus have little power on an organ during early life; hence the organ will not be reduced or rendered rudimentary at this early age. The calf, for instance, has inherited teeth, which never cut through the gums of the upper jaw, from an early progenitor having well-developed teeth; and we may believe, that the teeth in the mature animal were formerly reduced by disuse owing to the tongue and palate, or lips, having become excellently fitted through natural selection to browse without their aid; whereas in the calf, the teeth have been left unaffected, and on the principle of inheritance at corresponding ages have been inherited from a remote period to the present day. On the view of each organism with all its separate parts having been specially created, how utterly inexplicable is it that organs bearing the plain stamp of inutility, such as the teeth in the embryonic calf or the shrivelled wings under the soldered wing-covers of many beetles, should so frequently occur. Nature may be said to have taken pains to reveal her scheme of modification, by means of rudimentary organs, of embryological and homologous structures, but we are too blind to understand her meaning.

 

El desuso, ayudado a veces por la selección natural, habrá con frecuencia reducido órganos que se han vuelto inútiles con el cambio de costumbres o condiciones de vida, y, según esta teoría, podemos comprender la significación de los órganos rudimentarios. Pero el desuso y la selección generalmente obrarán sobre cada ser cuando éste haya llegado a la edad adulta y tenga que representar todo su papel en la lucha por la existencia, y así tendrán poca fuerza sobre los órganos durante la primera edad; por lo cual los órganos no estarán reducidos o rudimentarios en esta primera edad. El ternero, por ejemplo, ha heredado de un remoto antepasado, que tenía dientes bien desarrollados, dientes que nunca rompen la encía de la mandíbula superior, y podemos creer que los dientes se redujeron en otro tiempo por desuso en el animal adulto, debido a que la lengua y el paladar o los labios se adaptaron admirablemente a rozar sin el auxilio de aquéllos, mientras que, en el ternero, los dientes quedaron sin variación y, según el principio de la herencia a las edades correspondientes, han sido heredados desde un tiempo remoto hasta la actualidad. Dentro de la teoría de que cada organismo, con todas sus diversas partes, ha sido creado especialmente, ¡cuán completamente inexplicable es que se presenten con tanta frecuencia órganos que llevan el evidente sello de la inutilidad, como los dientes del feto de la vaca, o las alas plegadas bajo los élitros soldados de muchos coleópteros! Puede decirse que la Naturaleza se ha tomado el trabajo de revelar su sistema de modificación por medio de los órganos rudimentarios y de las conformaciones homólogas y embrionarias; pero nosotros somos demasiado ciegos para comprender su intención.

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El principio de descendencia con modificación en el párrafo sexcentésimo trigésimo quinto del Origen de las Especies

La confusión generada tanto en párrafos anteriores como en este no ha sido suficiente para ocultar el objetivo del autor:

Cuando la mayor parte de las especies que viven en una región son diferentes de las de otra, aunque muy afines a ellas, si puede demostrarse que probablemente ha habido en algún período antiguo emigración de una región a otra, nuestra opinión general quedará muy robustecida, pues la explicación es clara según el principio de la descendencia con modificación

 

El objetivo del autor es defender el principio (Teoría) de la descendencia con modificación. Es decir de la Transformación de las Especies de Lamarck.

 

El ejemplo de la isla volcánica es claro al respecto:

 

Una isla volcánica, por ejemplo, que se ha levantado y formado a algunos centenares de millas de distancia de un continente, tiene probablemente que recibir de éste, en el transcurso del tiempo, algunos colonos, y sus descendientes, aunque modificados, han de estar todavía relacionados por herencia con los habitantes del continente.

 

Ni Darwin, ni Wallace, citado en este párrafo, propusieron una idea que no fuese original de Lamarck.

 

 

 

 

635

In discussing this subject we shall be enabled at the same time to consider a point equally important for us, namely, whether the several species of a genus which must on our theory all be descended from a common progenitor, can have migrated, undergoing modification during their migration from some one area. If, when most of the species inhabiting one region are different from those of another region, though closely allied to them, it can be shown that migration from the one region to the other has probably occurred at some former period, our general view will be much strengthened; for the explanation is obvious on the principle of descent with modification. A volcanic island, for instance, upheaved and formed at the distance of a few hundreds of miles from a continent, would probably receive from it in the course of time a few colonists, and their descendants, though modified, would still be related by inheritance to the inhabitants of that continent. Cases of this nature are common, and are, as we shall hereafter see, inexplicable on the theory of independent creation. This view of the relation of the species of one region to those of another, does not differ much from that advanced by Mr. Wallace, who concludes that “every species has come into existence coincident both in space and time with a pre-existing closely allied species.” And it is now well known that he attributes this coincidence to descent with modification.

 

Al discutir este asunto, podremos, al mismo tiempo, considerar un punto igualmente importante para nosotros, o sea si las diferentes especies de un género, que, según nuestra teoría, tienen que descender todas de un antepasado común, pueden haber emigrado, experimentando modificaciones durante su emigración desde una región. Cuando la mayor parte de las especies que viven en una región son diferentes de las de otra, aunque muy afines a ellas, si puede demostrarse que probablemente ha habido en algún período antiguo emigración de una región a otra, nuestra opinión general quedará muy robustecida, pues la explicación es clara según el principio de la descendencia con modificación. Una isla volcánica, por ejemplo, que se ha levantado y formado a algunos centenares de millas de distancia de un continente, tiene probablemente que recibir de éste, en el transcurso del tiempo, algunos colonos, y sus descendientes, aunque modificados, han de estar todavía relacionados por herencia con los habitantes del continente. Los casos de esta naturaleza son comunes, y, como veremos después, no son explicables dentro de la teoría de las creaciones independientes. Esta opinión de la relación de las especies de una región con las de otra no difiere mucho de la propuesta por míster Wallace, el cual llega a la conclusión de que «toda especie ha empezado a existir coincidiendo en espacio y en tiempo con otra especie preexistente muy afín», y actualmente es bien sabido que Wallace atribuye esta coincidencia a la descendencia con modificación.

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Lamarck 2014

Este artículo está dedicado al profesor José Francisco Bravo Moreno, quien mantiene una hipótesis sobre cómo es posible franquear la barrera somático-germinal

Introducción

La operación de descrédito que el darwinismo ha realizado con la figura de Lamarck es un ejemplo lamentable a tener en cuenta para la historia de la ciencia. Pero la Historia, siempre paciente,  permite que el tiempo haga justicia y traiga las aguas a su cauce.  No en vano bajo la estatua de Lamarck que se encuentra a la entrada del Jardin des Plantes en Paris se lee esta frase de su hija:

La postérité vous admirera. Elle vous vengera, mon père.

 

Ahora, en 2014, ya ha llegado  la anunciada posteridad y con ella la hora de que se cumplan estas proféticas palabras de la amante hija.

 

En su obra Philosophie Zoologique,  Lamarck menciona dos leyes y da numerosos ejemplos de ellas. (Las traducciones de ambas leyes son mías). La primera se refiere a la adaptación:

 

Primera ley

En todo animal que no ha pasado el final de su desarrollo, el uso más frecuente y sostenido de cualquier órgano, fortalece gradualmente este órgano, lo desarrolla, lo agranda, y le da un poder proporcionado a la duración de su empleo;  mientras que la constante falta de uso de tal órgano,  lo debilita imperceptiblemente, lo deteriora, disminuye progresivamente sus facultades, y eventualmente termina por hacerlo desaparecer.

La segunda ley se refiere a la herencia de caracteres adquiridos:

Segunda Ley

Todo lo que la naturaleza ha hecho que los individuos ganen o pierdan por la influencia de circunstancias o de su raza  se encuentra expuesto desde hace tiempo, y en consecuencia, por la influencia del uso predominante de dicho órgano, o la de la falta constante de su uso, ella lo conserva mediante su generación en los nuevos individuos que vienen, siempre que los cambios adquiridos sean comunes a ambos sexos, o a quienes han producido estos dos individuos.

 

 

En El Origen de las Especies (OSMNS) Darwin se inspira en Lamarck, o más apropiadamente, copia de él todo lo que le parece oportuno citándolo en muy pocas ocasiones. Pocas son las veces en que Lamarck es correctamente citado,  normalmente cuando el autor quiere corregir o apostillar algo con base a resultados o experiencias ajenas (así por ejemplo cuando critica la generación espontánea, basándose en los resultados de Pasteur).

En su obra, Darwin habla tanto del efecto del ambiente en los organismos (primera ley) como de la herencia de caracteres adquiridos (segunda ley) dando ejemplos que, o bien son los mismos que utilizaba Lamarck,  o bien son otros muy parecidos. Entre ellos el famoso ejemplo de la jirafa que, curiosamente ha servido para denostar a Lamarck, siendo utilizado cincuenta años después por Darwin en un par de ocasiones.

La herencia de caracteres adquiridos, idea central de Lamarck, que es necesaria para explicar la evolución, va tomando forma. Cada vez más artículos indican que sí, que es posible que los caracteres adquiridos a lo largo de la vida se transmitan a generaciones sucesivas, se hereden. En este blog hemos visto muchos casos, por ejemplo, el artículo de Brown-Sequard publicado en The Lancet en 1875, el caso descrito en el artículo titulado “Effect of In Utero and Early-Life Conditions on Adult Health and Disease”, firmado por Peter Gluckman, Mark Hanson, Cyrus Cooper and Kent Thornburg en el número 359 (1) de la revista The New England Journal of Medicine. También los numerosos casos descritos por Otto Landman en sendos artículos en Scientific American y Annual Review of Genetics. Hace ya cinco años que comentábamos un curioso artículo en Nature titulado Too Soon for the rehabilitation of Lamarck, comentario seguido por otro que venía en su apoyo.

Hoy tenemos otro ejemplo, pero antes de comentarlo recordaremos: ¿Por qué el darwinismo es contrario a la herencia de caracteres adquiridos?

Muy sencillo. Porque el darwinismo está muy vinculado con la Eugenesia e, históricamente,  la Eugenesia defendió la existencia de razas superiores. Uno de los mayores defensores del darwinismo en Alemania fue August Weismann, el inventor de la barrera somático germinal, que no existe, pero de haber existido podría contribuir a demostrar la pureza de las razas. Una lástima ¿No?

Pasemos ya a comentar un nuevo artículo que viene a defender la herencia de caracteres adquiridos, demostrando que la barrera somático germinal era una ficción gratuita de Weismann y del darwinismo. Y que no hay base alguna para hablar de razas favorecidas. Por cierto,….. ¿Recuerdan el título completo de la obra principal de Darwin, OSMNS o la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la vida?

 

Lamarck rehabilitado

En Nature Neuroscience,   Brian G Dias y Kerry J Ressler han publicado recientemente el artículo titulado Parental olfactory experience influences behavior and neural structure in subsequent generations.

 

El tratamiento de ratones con acetofenona, una sustancia olorosa, de manera asociada a un daño (descarga eléctrica), genera una hipersensibilidad a aquella molécula. Los autores utilizan el test llamado Fear-potentiated startle (FPS) mediante el cual la repetida exposición a acetofenona en asociación con el daño genera una reacción de miedo asociada al olor (odor-potentiated startle (OPS)). FPS aumenta con el tratamiento en la generación inicial, pero también en sus descendientes de la primera generación, que nunca estuvieron expuestos al compuesto.

Los autores encuentran cambios en el bulbo olfativo de los descendientes (F1) de los machos  tratados con acetofenona. En ellos, los glomérulos dorsales e intermedios aparecen considerablemente aumentados en relación con los controles.

La secuenciación con bisulfito permite detectar regiones metiladas en el ADN. Así, la secuenciación con bisulfito del DNA extraído del esperma de ratones F0 alrededor del locus Olfr151 (M71) (respuesta a acetofenona)  y del locus Olfr6 (no respuesta a acetofenona) reveló menor metilación en Olfr151 en machos tratados con acetofenona que en los controles. La reducida metilación en Olfr151 detectada en DNA extraído del esperma se hereda en generaciones posteriores pero no se observa en la propia región del bulbo olfatorio (MOE= Main Olfactory Epithelium).  La reducida metilación no se asoció con otros cambios en histonas como acetilación o trimetilación. Los autores concluyen que el mecanismo de herencia podría basarse en otros procesos como la metilación de ADN o en RNAs no codificantes.

Los autores discuten sus resultados en conexión con otros datos y publicaciones de diferentes laboratorios concluyendo que la herencia transgeneracional epigenética realmente ocurre en mamíferos, apoyando las conclusiones en organismos tan diversos como moscas y  gusanos.

 

Por supuesto que muchas preguntas quedan en el aire. Por ejemplo ¿cómo se transmite la señal a las células espermáticas? Sea como sea la hipótesis de una barrera somático germinal queda descartada.

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

 

Dias BG and Ressler, KJ. 2014.  Parental olfactory experience influences behavior and neural structure in subsequent generations. Nature neuroscience 17, 89–96.

Lamarck, JB Philosophie Zoologique. 1997. Flammarion. Paris.

 

 

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Confusión y de nuevo Lamarck en el párrafo cuadrigentésimo décimo tercero de El Origen de las Especies

¿A qué se refiere el autor cuando dice que se han adquirido instintos durante la domesticación? ¿Se refiere al párrafo anterior? ¿Se refiere a que los perros civilizados no ataquen a las aves de corral, ovejas y cerdos?, ¿ A que los pollitos han perdido, por costumbre el temor al perro y al gato, ¿ al amor del perro al hombre? ¿al ejemplo de la gallina que no vuela en el corral? ¿Será todo esto de alguna utilidad para considerar el origen o ni siquiera la transformación de las especies más allá de lo indicado por Lamarck?

 

 

413

Hence, we may conclude that under domestication instincts have been acquired and natural instincts have been lost, partly by habit and partly by man selecting and accumulating, during successive generations, peculiar mental habits and actions, which at first appeared from what we must in our ignorance call an accident. In some cases compulsory habit alone has sufficed to produce inherited mental changes; in other cases compulsory habit has done nothing, and all has been the result of selection, pursued both methodically and unconsciously; but in most cases habit and selection have probably concurred.

 

Por consiguiente, podemos llegar a la conclusión de que en estado doméstico se han adquirido instintos y se han perdido instintos naturales, en parte por costumbre, y en parte porque el hombre ha seleccionado y acumulado durante las sucesivas generaciones costumbres y actos mentales especiales que aparecieron por vez primera, por lo que, en nuestra ignorancia, tenemos que llamar casualidad. En algunos casos las costumbres impuestas, por si solas, han bastado para producir cambios mentales hereditarios; en otros, las costumbres. impuestas no han hecho nada, y todo ha sido resultado de la selección continuada, tanto metódica como inconsciente; pero en la mayor parte de los casos han concurrido probablemente la costumbre y la selección.

 

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Figuras retóricas en el párrafo cuadrigentésimo duodécimo de El Origen de las Especies

Comienza el párrafo con pleonasmo: Natural instincts. Todos los instintos son naturales.

Pero la misma frase en la que está contenido el pleonasmo es una sinécdoque puesto que donde dice:

 Natural instincts are lost under domestication

Los instintos naturales se pierden en estado doméstico

Debería decir:

 Some natural instincts are lost under domestication

Algunos instintos naturales se pierden en estado doméstico

Para finalizar el párrafo, como el autor no ha dicho nada de interés, surge de nuevo su tabla de salvación, Lamarck.  A menudo , llegado el momento en el que el autor se da cuenta de que ha escrito largos párrafos sin decir nada, entonces ha de decir algo. Es entonces cuando copia de Lamarck. Siempre ( o casi siempre), Lamarck:

Pero este instinto conservado por nuestros polluelos se ha hecho inútil en estado doméstico, pues la gallina casi ha perdido, por desuso, la facultad de volar.

 

 

 

 

412

 

Natural instincts are lost under domestication: a remarkable instance of this is seen in those breeds of fowls which very rarely or never become “broody,” that is, never wish to sit on their eggs. Familiarity alone prevents our seeing how largely and how permanently the minds of our domestic animals have been modified. It is scarcely possible to doubt that the love of man has become instinctive in the dog. All wolves, foxes, jackals and species of the cat genus, when kept tame, are most eager to attack poultry, sheep and pigs; and this tendency has been found incurable in dogs which have been brought home as puppies from countries such as Tierra del Fuego and Australia, where the savages do not keep these domestic animals. How rarely, on the other hand, do our civilised dogs, even when quite young, require to be taught not to attack poultry, sheep, and pigs! No doubt they occasionally do make an attack, and are then beaten; and if not cured, they are destroyed; so that habit and some degree of selection have probably concurred in civilising by inheritance our dogs. On the other hand, young chickens have lost wholly by habit, that fear of the dog and cat which no doubt was originally instinctive in them, for I am informed by Captain Hutton that the young chickens of the parent stock, the Gallus bankiva, when reared in India under a hen, are at first excessively wild. So it is with young pheasants reared in England under a hen. It is not that chickens have lost all fear, but fear only of dogs and cats, for if the hen gives the danger chuckle they will run (more especially young turkeys) from under her and conceal themselves in the surrounding grass or thickets; and this is evidently done for the instinctive purpose of allowing, as we see in wild ground-birds, their mother to fly away. But this instinct retained by our chickens has become useless under domestication, for the mother-hen has almost lost by disuse the power of flight.

 

Los instintos naturales se pierden en estado doméstico: un ejemplo notable de esto se ve en las razas de las gallinas, que rarísima vez, o nunca, se vuelven cluecas, o sea, que nunca quieren ponerse sobre sus huevos. Sólo el estar tan familiarizados, nos impide que veamos cuánto y cuán permanentemente se han modificado las facultades mentales de nuestros animales domésticos. Apenas se puede poner en duda que el amor al hombre se ha hecho instintivo en el perro. Los lobos, zorros, chacales y las especies del género de los gatos, cuando se les retiene domesticados sienten ansia de atacar a las aves de corral, ovejas y cerdos, y esta tendencia se ha visto que es irremediable en los perros que han sido importados, cuando cachorros, desde países como la Tierra del Fuego y Australia, donde los salvajes no tienen estos animales domesticados. Por el contrario, qué raro es que haya que enseñar a nuestros perros civilizados, aun siendo muy jóvenes, a que no ataquen a las aves de corral, ovejas y cerdos. Indudablemente alguna vez atacan, y entonces se les pega, y si no se corrigen se les mata; de modo que la costumbre y algún grado de selección han concurrido probablemente a civilizar por herencia a nuestros perros. Por otra parte, los pollitos han perdido, enteramente por costumbre, aquel temor al perro y al gato, que sin duda fue en ellos primitivamente instintivo; pues me informa el capitán Hutton que los pollitos pequeños del tronco primitivo, el Gallus banquiva, cuando se les cría en la India, empollándolos una gallina, son al principio extraordinariamente salvajes. Lo mismo ocurre con los polluelos de los faisanes sacados en Inglaterra con una gallina. No es que los polluelos hayan perdido todo temor, sino solamente el temor a los perros y los gatos, pues si la gallina hace el cloqueo de peligro, se escaparán -especialmente los pollos de pavo- de debajo de ella, y se esconderán entre las hierbas y matorrales próximos; y esto lo hacen evidentemente con el fin instintivo de permitir que su madre escape volando, como vemos en las aves terrícolas salvajes. Pero este instinto conservado por nuestros polluelos se ha hecho inútil en estado doméstico, pues la gallina casi ha perdido, por desuso, la facultad de volar.

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Lamarck vuelve de nuevo en el resumen del capítulo séptimo en el párrafo tricentésimo octogésimo noveno de El Origen de las Especies

 

El párrafo contiene el resumen del capítulo.  Si hubiese estado al principio, tal vez habríamos ahorrado su lectura completa. Una pérdida lamentable de tiempo.

Cuando hay algo bueno, esto es viejo, por lo general debido a Lamarck. Ya lo dijo Flourens.

 

389

With such structures as the above lamellae of horn or whalebone, habit or use can have done little or nothing, as far as we can judge, towards their development. On the other hand, the transportal of the lower eye of a flat-fish to the upper side of the head, and the formation of a prehensile tail, may be attributed almost wholly to continued use, together with inheritance. With respect to the mammae of the higher animals, the most probable conjecture is that primordially the cutaneous glands over the whole surface of a marsupial sack secreted a nutritious fluid; and that these glands were improved in function through natural selection, and concentrated into a confined area, in which case they would have formed a mamma. There is no more difficulty in understanding how the branched spines of some ancient Echinoderm, which served as a defence, became developed through natural selection into tridactyle pedicellariae, than in understanding the development of the pincers of crustaceans, through slight, serviceable modifications in the ultimate and penultimate segments of a limb, which was at first used solely for locomotion. In the avicularia and vibracula of the Polyzoa we have organs widely different in appearance developed from the same source; and with the vibracula we can understand how the successive gradations might have been of service. With the pollinia of orchids, the threads which originally served to tie together the pollen-grains, can be traced cohering into caudicles; and the steps can likewise be followed by which viscid matter, such as that secreted by the stigmas of ordinary flowers, and still subserving nearly but not quite the same purpose, became attached to the free ends of the caudicles—all these gradations being of manifest benefit to the plants in question. With respect to climbing plants, I need not repeat what has been so lately said.

 

En estructuras tales como las láminas córneas o barbas de ballena, hasta donde nosotros podemos juzgar, la costumbre o uso poco o nada ha podido hacer tocante a su desarrollo. Por el contrario, puede atribuirse, casi por completo, al uso continuado, unido a la herencia, el traslado del ojo inferior de un pleuronéctido al lado superior de la cabeza; y la formación de una cola prensil puede atribuirse casi por completo al uso continuado, unido a la herencia. Por lo que se refiere a las mamas de los animales superiores, la conjetura más probable es que primitivamente las glándulas cutáneas de toda la superficie de un saco marsupial segregasen un líquido nutritivo, y que estas glándulas se perfeccionasen en su función por selección natural y se concentrasen en espacios limitados, en cuyo caso habrían formado una mama. No existe mayor dificultad en comprender cómo las espinas ramificadas de algunos equinodermos antiguos, que servían de defensa, se convirtieron mediante selección natural en pedicelarios tridáctilos, que en comprender el desarrollo de las pinzas de los crustáceos mediante ligeras modificaciones útiles en el último y el penúltimo segmentos de un miembro que al principio se usaba sólo para la locomoción. En los avicularios y vibráculos de los polizoos tenemos órganos muy diferentes en apariencia, que se han desarrollado a partir de un origen común; y en los vibráculos podemos comprender cómo pudieron haber sido de utilidad las gradaciones sucesivas. En las polinias de las orquídeas pueden seguirse los filamentos que primitivamente sirvieron para unir los granos de polen hasta que se reúnen, formando caudículas, y pueden seguirse igualmente los grados por los que una materia viscosa, como la segregada por los estigmas de las flores ordinarias, y sirviendo todavía casi -aunque no exactamente- para el mismo objeto, llegó a quedar adherida al extremo libre de las caudículas, siendo todas estas gradaciones de manifiesta utilidad para las plantas en cuestión. Por lo que se refiere a las plantas trepadoras, no necesito repetir lo que se ha dicho últimamente.

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Lamarck mal explicado en el párrafo tricentésimo décimo octavo de El Origen de las Especies

 

El esfuerzo, el efecto del ambiente, la herencia. Todo ello procedente de Lamarck. Los ejemplos, los mismos.

 

 

318

 

We have seen that a species under new conditions of life may change its habits, or it may have diversified habits, with some very unlike those of its nearest congeners. Hence we can understand, bearing in mind that each organic being is trying to live wherever it can live, how it has arisen that there are upland geese with webbed feet, ground woodpeckers, diving thrushes, and petrels with the habits of auks.

 

Hemos visto que una especie, en condiciones nuevas de vida, puede cambiar de costumbres, y que una especie puede tener costumbres diversas -algunas de ellas muy diferentes- de las de sus congéneres más próximos. Por consiguiente, teniendo presente que todo ser orgánico se esfuerza por vivir dondequiera que puede hacerlo, podemos comprender cómo ha ocurrido que hay gansos de tierra con patas palmeadas, pájaros carpinteros que no viven en los árboles, tordos que bucean y petreles con costumbres de pingüinos.

 

 

Lectura aconsejada:

 Manual para detectar la impostura científica: Examen del libro de Darwin por Flourens. Digital CSIC, 2013. 225 páginas.

 

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Más funciones (o ninguna función) de la selección natural en el párrafo ducentésimo vigésimo de El Origen de las Especies

 

Comienza una serie de párrafos dedicada a la compensación y economía de crecimiento, tema este de la economía que siempre interesó al autor y que tomó como base para su peculiar comprensión tan interesada de la naturaleza que tanta y tan mala  influencia ha podido tener en generaciones sucesivas.

Tratándose de economía de crecimiento seguro que la selección natural tendrá una buena tarea.  O no tendrá tarea alguna. Según conveniencia……… Ustedes deciden:

 

I will not, however, here give any instances, for I see hardly any way of distinguishing between the effects, on the one hand, of a part being largely developed and another and adjoining part being reduced by the same process or by disuse, and, on the other hand, the actual withdrawal of nutriment from one part owing to the excess of growth in another and adjoining part.

 

Sin embargo, no daré aquí ningún ejemplo, pues apenas veo medio de distinguir entre que resulte que un órgano se ha desarrollado mucho y otro contiguo se ha reducido por este mismo proceso, o por desuso, y los resultados de la retirada efectiva de substancias nutritivas de un órgano debido al exceso de crecimiento de otro contiguo.

 

En cuestión de economía es bueno dar a cada uno lo suyo: Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Por eso el autor reconoce que la ley de compensación o de crecimiento balanceado fue propuesta por Goethe y por Geoffroy. Lo que no se entiende es por qué no ha citado a Lamarck pues en la frase anterior no ha hecho otra cosa que copiar la Primera Ley  enunciada por Lamarck en su Philosophie Botanique. Además de citar a the elder Geoffroy y a Goethe, también a Lamarck debería haber citado:

 

« Dans tout animal qui n’a point dépassé le terme de ses développements, l’emploi plus fréquent et soutenu d’un organe quelconque fortifie peu à peu cet organe, le développe, l’agrandit et lui donne une puissance proportionnée à la durée de cet emploi, tandis que le défaut constant d’usage de tel organe l’affaiblit insensiblement, le détériore, diminue progressivement ses facultés et finit par le faire disparaître. » JB Lamarck.  Première Loi. Chap VII: première partie. Philosophie zoologique

 

 

 

Por eso quien quiera ejemplos podrá buscarlos en el texto de Lamarck. El resto, como de costumbre inútil gasto de palabras. Distracción de nuestra atención por caminos laberínticos (¿recuerdan a Alicia en el país de los trabalenguas?).

 

Así donde dice:

 

Sin embargo, no daré aquí ningún ejemplo, pues apenas veo medio de distinguir entre que resulte que un órgano se ha desarrollado mucho por selección natural y otro contiguo se ha reducido por este mismo proceso, o por desuso, y los resultados de la retirada efectiva de substancias nutritivas de un órgano debido al exceso de crecimiento de otro contiguo.

 

Está demostrando de nuevo que la selección natural es una pura invención a la que puede atribuirse cualquier efecto que uno desee.

 

 

220.

COMPENSATION AND ECONOMY OF GROWTH.

 

The elder Geoffroy and Goethe propounded, at about the same time, their law of compensation or balancement of growth; or, as Goethe expressed it, “in order to spend on one side, nature is forced to economise on the other side.” I think this holds true to a certain extent with our domestic productions: if nourishment flows to one part or organ in excess, it rarely flows, at least in excess, to another part; thus it is difficult to get a cow to give much milk and to fatten readily. The same varieties of the cabbage do not yield abundant and nutritious foliage and a copious supply of oil-bearing seeds. When the seeds in our fruits become atrophied, the fruit itself gains largely in size and quality. In our poultry, a large tuft of feathers on the head is generally accompanied by a diminished comb, and a large beard by diminished wattles. With species in a state of nature it can hardly be maintained that the law is of universal application; but many good observers, more especially botanists, believe in its truth. I will not, however, here give any instances, for I see hardly any way of distinguishing between the effects, on the one hand, of a part being largely developed through natural selection and another and adjoining part being reduced by the same process or by disuse, and, on the other hand, the actual withdrawal of nutriment from one part owing to the excess of growth in another and adjoining part.

 

Etienne Geoffroy Saint-Hilaire y Goethe propusieron, casi al mismo tiempo, su ley de compensación o equilibrio de crecimiento, o, según la expresión de Goethe, «la naturaleza, para gastar en un lado, está obligada a economizar en otro». Creo yo que esto se confirma, en cierta medida, en nuestros productos domésticos: si la substancia nutritiva afluye en exceso a una parte u órgano, rara vez afluye, por lo menos en exceso, a otra parte; y así, es difícil hacer que una vaca de mucha leche y engorde con facilidad. Las mismas variedades de col no producen abundantes y nutritivas hojas y una gran cantidad de semillas oleaginosas. Cuando las semillas se atrofian en nuestras frutas, la fruta misma gana mucho, en tamaño y calidad. En las aves de corral, un moño grande de plumas va acompañado generalmente de cresta reducida, y una barba o corbata, grande, de barbillas reducidas. Para las especies en estado natural, difícilmente se puede sostener que esta ley sea de aplicación universal; pero muchos buenos observadores, botánicos especialmente, creen en su exactitud. Sin embargo, no daré aquí ningún ejemplo, pues apenas veo medio de distinguir entre que resulte que un órgano se ha desarrollado mucho por selección natural y otro contiguo se ha reducido por este mismo proceso, o por desuso, y los resultados de la retirada efectiva de substancias nutritivas de un órgano debido al exceso de crecimiento de otro contiguo.

 

Imagen: El moño francés de Muchobodas.com

 

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De nuevo la sordera de los gatos blancos y una curiosa expresión en las versiones en español en el párrafo ducentésimo décimo sexto de El Origen de las Especies

 

El autor vuelve a mencionar el caso de los gatos blancos que ya habíamos encontrado en el capítulo primero y en los que al parecer es habitual la sordera. Tratando de curiosas correlaciones menciona también en inglés un caso curioso:

 

between the tortoise-shell colour and the female sex

 

Que las versiones en español traducen como:

 

entre la coloración mariposa y el sexo femenino

 

Demostrando que nadie o casi nadie ha leído tales versiones con atención. Con tortoise-shell colour se refiere seguramente a un tipo de gato denominado también calico:

En el cual la herencia del color es diferente entre machos y hembras. Pero la verdad es que bien poco importa la traducción.

 

En cuanto a los ejemplo de los dientes de las ballenas y de los armadillos, aparece ya citado en la Philosophie Zoologique de Lamarck (Primera parte, Cap VI; se refiere Lamarck a la ballena y a los osos hormigueros o myrmecophaga).

 

 

 

216.

The nature of the bond is frequently quite obscure. M. Is. Geoffroy St. Hilaire has forcibly remarked that certain malconformations frequently, and that others rarely, coexist without our being able to assign any reason. What can be more singular than the relation in cats between complete whiteness and blue eyes with deafness, or between the tortoise-shell colour and the female sex; or in pigeons, between their feathered feet and skin betwixt the outer toes, or between the presence of more or less down on the young pigeon when first hatched, with the future colour of its plumage; or, again, the relation between the hair and the teeth in the naked Turkish dog, though here no doubt homology comes into play? With respect to this latter case of correlation, I think it can hardly be accidental that the two orders of mammals which are most abnormal in their dermal covering, viz., Cetacea (whales) and Edentata (armadilloes, scaly ant-eaters, etc.), are likewise on the whole the most abnormal in their teeth, but there are so many exceptions to this rule, as Mr. Mivart has remarked, that it has little value.

 

La naturaleza de la relación es con frecuencia completamente obscura. Monsieur Isid. Geoffroy Saint Hilaire ha señalado con insistencia que ciertas conformaciones anómalas coexisten con frecuencia, y otras, raras veces, sin que podamos señalar razón alguna. ¿Qué puede haber más singular que la relación que existe en los gatos entre la blancura completa y los ojos azules con la sordera, o entre la coloración de la concha en la tortuga y el sexo femenino; y, en las palomas, entre las patas calzadas y la piel que une los dedos externos, o entre la presencia de más o menos pelusa en los pichones al salir del huevo y el futuro color de su plumaje; y también la relación entre el pelo y los dientes en el perro turco desnudo, aun cuando en este caso, indudablemente, la homología entra en juego? Por lo que se refiere a este último caso de correlación, creo que difícilmente puede ser casual el que los dos órdenes de mamíferos que son más anómalos en su envoltura dérmica, los cetáceos -ballenas, etc.- y los desdentados -armadillos, pangolines, etc.- sean también, en general, los más anómalos en la dentadura; pero hay tantísimas excepciones de esta regla, según ha hecho observar míster Mivart, que tiene poco valor.

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