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Nada se produce en estado perfecto en el quincuagésimo octavo párrafo de El Origen de las Especies

Lo mejor es enemigo de lo bueno, dice el refrán, y es que la perfección es una tomadura de pelo,  otro invento.

Analizada la variación en estado doméstico, se propone ahora el autor analizar la variación en la naturaleza. Pero le cuesta salir de su terreno favorito: el de la granja. Por eso comienza este párrafo como si todavía perteneciese al capítulo anterior (La variación en estado doméstico), de esta manera:

 

It may be doubted whether sudden and considerable deviations of structure, such as we occasionally see in our domestic productions, more especially with plants, are ever permanently propagated in a state of nature….

 

Puede dudarse si las anomalías súbitas y considerables de estructura, como las que vemos de vez en cuando en nuestros productos domésticos, y especialmente en las plantas, se propagan alguna vez con permanencia en estado natural.

 

Pero… ¿no habíamos quedado en hablar aquí de variación en la naturaleza (in a state of nature)?, ¿Acaso el autor quiere seguir tratando de la variación en estado doméstico (domestic productions)?

Lo que ocurre es que para él no hay gran diferencia pues, ya lo hemos visto, todo lo que ocurra en la granja será igual en la naturaleza, pues, en definitiva, considera a la naturaleza como una granja o más exactamente considera a la granja, modelo para la naturaleza.

 

El autor se encuentra a gusto en su terreno que,  por un lado es  el terreno de la granja, pero por otro lado es el de la indeterminación y la ambigüedad. Huye de toda claridad demostrando su escasa preocupación por la precisión del lenguaje, característica central del darwinismo.  Incluso voluntariamente omite dar referencias y ejemplos claros para permanecer en la ambigüedad. Así por ejemplo: ¿a qué anomalías súbitas se refiere al comienzo de  este párrafo?

Cierto es, como dice a continuación que en la naturaleza no hay partes perfectas. Por un lado la perfección es idea de difícil correspondencia con la realidad; pero por otro lado, y esto es más importante, si hubiese que buscar algo que pudiese  tender hacia algo remotamente parecido a la perfección,  no habría que buscarlo ese algo en las partes,  sino en el todo.  La frase siguiente es una alteración del argumento principal a favor del diseño. No hay perfección en la naturaleza, lo que hay es adaptación y la adaptación es clarín que anuncia el diseño:

 

it seems as improbable that any part should have been suddenly produced perfect, as that a complex machine should have been invented by man in a perfect state.

 

parece tan improbable el que una parte haya sido producida súbitamente perfecta, como el que una máquina complicada haya sido inventada por el hombre en estado perfecto.

 

Pero donde dice perfecto, el autor  quiere decir adecuado, las manos no son perfectas son adecuadas, los ojos no son perfectos, son adecuados, adaptados. Tal adaptación reclama un diseño pero,….. ¿Dará el autor alguna explicación a ello?

No. De momento se conforma con mantener que las monstruosidades se mantienen si el ambiente es propicio. No hay más explicación y nos quedamos sólo con el extraño ejemplo de la proboscis en algunos cerdos, otro caso poco documentado …….

 

 

 

 

 

58.

It may be doubted whether sudden and considerable deviations of structure, such as we occasionally see in our domestic productions, more especially with plants, are ever permanently propagated in a state of nature. Almost every part of every organic being is so beautifully related to its complex conditions of life that it seems as improbable that any part should have been suddenly produced perfect, as that a complex machine should have been invented by man in a perfect state. Under domestication monstrosities sometimes occur which resemble normal structures in widely different animals. Thus pigs have occasionally been born with a sort of proboscis, and if any wild species of the same genus had naturally possessed a proboscis, it might have been argued that this had appeared as a monstrosity; but I have as yet failed to find, after diligent search, cases of monstrosities resembling normal structures in nearly allied forms, and these alone bear on the question. If monstrous forms of this kind ever do appear in a state of nature and are capable of reproduction (which is not always the case), as they occur rarely and singly, their preservation would depend on unusually favourable circumstances. They would, also, during the first and succeeding generations cross with the ordinary form, and thus their abnormal character would almost inevitably be lost. But I shall have to return in a future chapter to the preservation and perpetuation of single or occasional variations.

 

 

 

Puede dudarse si las anomalías súbitas y considerables de estructura, como las que vemos de vez en cuando en nuestros productos domésticos, y especialmente en las plantas, se propagan alguna vez con permanencia en estado natural. Casi todas las partes de todo ser orgánico están tan hermosamente relacionadas con sus complejas condiciones de vida, que parece tan improbable el que una parte haya sido producida súbitamente perfecta, como el que una máquina complicada haya sido inventada por el hombre en estado perfecto. En domesticidad, algunas veces, aparecen monstruosidades que se asemejan a conformaciones normales de animales muy diferentes. Así, alguna vez han nacido cerdos con una especie de trompa, y si alguna especie salvaje del mismo género hubiese tenido naturalmente trompa podría haberse dicho que ésta había aparecido como una monstruosidad; pero hasta ahora no he podido encontrar, después de diligente indagación, casos de monstruosidades que se asemejen a conformaciones normales en formas próximas, y sólo estos casos tienen relación con la cuestión. Si alguna vez aparecen en estado natural formas monstruosas de estas clases y son capaces de reproducción (lo que no siempre ocurre), como se presentan rara vez y en un solo individuo, su conservación dependería de circunstancias extraordinariamente favorables. Además, durante la primera generación y las siguientes . Ellos, también, durante la primera y sucesivas generaciones se cruzarían  con la forma ordinaria, y por tanto su carácter anormal, casi inevitablemente, se perdería. Pero tendré que volver en un capítulo futuro a la preservación y perpetuación de las variaciones individuales u ocasionales.

 

 

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Charles Darwin, fundador del creacionismo. Impresionante comienzo del capítulo Segundo (Variation under nature) en el párrafo quincuagésimo séptimo de El Origen de las Especies

En veintiocho párrafos,  veintiocho (28),  va a tratar el autor sobre la variación en la naturaleza. Curioso si se tiene en cuenta que a la variación en estado doméstico ha dedicado cuarenta y siete (47). Como si las operaciones de los ganaderos y agricultores, que se conocen con el nombre de mejora genética (en inglés, breeding) y que el autor confunde sistemáticamente con selección (en inglés, selection), tuviesen algo que aportar para entender el proceso de transformación de las especies y fuesen más importantes que el propio estudio de las condiciones de vida en la naturaleza…….

Curioso, sí,  y sin duda desproporcionado. Empero, tan importante dato nos dice mucho acerca de la obra en cuestión (“The book called The Origin of Species is not really on that subject”; El libro llamado Sobre el Origen de las Especies no trata realmente de ese tema, dijo Georges Gaylord Simpson allá por 1964). Frase de Simpson que sugiere que,  a nuestro autor le preocupa poco el origen de las especies, un tema de complejidad elevada,  para cuyo abordaje se requiere una gran formación académica de la cual sin duda carece.

Otros cualesquiera, bien diferentes, son sus objetivos, probablemente ni el mismo los conozca,  o al menos en ningún momento los hemos leído hasta ahora claramente expuestos.  Tal vez se trate aquí de objetivos inconscientes, como ese curioso proceso que ha dado en llamar, con toda libertad, selección inconsciente, Conscientes o inconscientes,  los objetivos de ésta obra están más relacionados con un fin social que con un fin científico.

 

El autor ha venido escribiendo hasta aquí de granjas con la libertad del granjero aficionado, cual  fellow countryman que no tiene por qué darle importancia a estilo académico ni cuidar protocolo alguno y utiliza las palabras según le vienen. En esto es el autor ejemplo de modernidad literaria (que no científica) , o más aún de post-modernidad: El significado importa poco y cuando está, tanto puede ser uno como su contrario.  No en vano Eugenio d’Ors, uno de los autores españoles que mejor lo comprendió,  escribió  que Darwin era un caso de vocación malograda de sportsman y de cazador.

En el primer capítulo de OSMNS, el autor no se molesta en definir selección, no se preocupa de distinguir selección (selection) de mejora (breeding) y cae en serias contradicciones al decir selección inconsciente y selección natural: Dos ejemplares de caza mayor de fantasmas semánticos. No da ninguna importancia a la corrección en el uso del lenguaje y lejos de conseguir la supuesta contribución relevante a la ciencia que los medios de propaganda vienen dando a entender de manera extraordinariamente interesada en las últimas décadas, por el contrario lo que consigue es ejemplo de fundamentalismo científicoTodo vale si al poder conviene. Cierto es, pues así me conviene. La ciencia en el cuartel.

 

El Origen de las Especies por medio de la Selección Natural (OSMNS),  obra fundamental del materialismo ateo, ha sido también herramienta básica para la corrupción del lenguaje en la ciencia:   Paso fundamental para poner la ciencia al servicio del capital. Con ésta obra se abrieron de par en par las puertas para la degradación de los valores académicos.  No en vano en su prólogo a una de las Ediciones de El Origen, ni corto ni perezoso, WR Thomson dijo: “The success of Darwinism was accompanied by a decline in scientific integrity” (El éxito del darwinismo se acompañó de una decadencia en la integridad científica). Entre otras cosas,  la obra presenta un nuevo e inflexible modelo para el comportamiento del ser humano en relación con la naturaleza. Pretendida o no por su autor, la conclusión, es la siguiente: Tratemos a la naturaleza como si fuese una granja, porque aunque no lo sea, si nos empeñamos acabará siéndolo. A este mandato hemos obedecido y si no,  vean:

 

Imagen de previsualización de YouTube

El video eliminado de YouTube puede verse (por ahora, 30-V-2012) en la web de RTVE:

http://www.rtve.es/television/20110511/documentos-tv-planeta-venta/431792.shtml

 

¿Qué nos deparará la lectura del segundo capítulo? Iremos viendo,……..

Por ahora, el autor muestra gran confianza en sí mismo en la manera como empieza :

 

Before applying the principles arrived at in the last chapter to organic beings in a state of nature

 

Como si hubiese descrito algún principio o hubiese llegado por sus propios medios a alguna idea en el capítulo precedente. Pero nada más lejos de la realidad porque resumiendo los contenidos del capítulo precedente no había tales principios y mucho menos que se pudiesen aplicar a la naturaleza.

No obstante seguimos leyendo:

 

we must briefly discuss whether these latter are subject to any variation

 

O sea que el autor se propone investigar si los seres vivos en la naturaleza se encuentran sometidos a variación. Curioso objetivo que así expuesto suena más a sermón que a tratado científico. Seguro que sí, habrá variación, sólo hace falta mirar alrededor de uno y encontramos la respuesta. Pero  es que aquí vuelve a ocurrir como con las palomas: párrafos y párrafos dedicados a descubrir que todas las variedades pertenecen a una misma especie.

 

Acto seguido viene uno de los párrafos más espectaculares de la obra. Su definición de especie:

 

 

No one definition has satisfied all naturalists; yet every naturalist knows vaguely what he means when he speaks of a species. Generally the term includes the unknown element of a distinct act of creation.

Ninguna definición ha satisfecho a todos los naturalistas; sin embargo, todo naturalista sabe vagamente lo que él quiere decir cuando habla de una especie. Generalmente, esta palabra encierra el elemento desconocido de un acto distinto de creación.

Hasta en la sexta edición se mantiene semejante definición superando todo tipo de pruebas y correcciones: the unknown element of a distinct act of creation. La especie, ese elemento desconocido de un acto independiente de creación.

 

El problema (otro más) es que esta definición es inadmisible en un libro de Historia Natural o de ciencia, en general. Admitirla supone invitar a la religión a participar en el debate científico, algo inaudito hasta el momento desde los tiempos de Galileo y que constituye la formulación del creacionismo, es decir la invitación que algunos sectores de la ciencia cursan a determinados discursos religiosos para que participen en los debates científicos. El pago a tan generosa invitación será la pena de no tener nunca razón, pues la invitación se cursa con el único interés de que los que invitan tengan siempre razón en el debate. Dicho de otro modo, los fundadores del creacionismo, son los darwinistas: inventan un enemigo al que siempre vencen y así pueden disimular, e incluso ocultar, la existencia de sus enemigos reales: aquellos científicos que no admiten sus juegos de palabras. La gloria y el mérito de tal fundación ha de atribuirse a su protagonista: Charles Darwin, fundador del creacionismo. El creacionismo, invento darwinista.

 

 

Para variedad, la definición también es intrigante:

 

The term “variety” is almost equally difficult to define; but here community of descent is almost universally implied, though it can rarely be proved.

 

Pero hay no un sólo error, sino varios. Primero, resulta más fácil definir especie que variedad porque pertenecen a una especie aquellos individuos cuya naturaleza no impide que puedan reproducirse entre sí. Si no tuviésemos definición alguna de especie, sería imposible definir variedad, puesto que las variedades pertenecen a especies. Segundo, la descendencia común no es necesariamente un requisito para la variedad, siempre que se mantengan una serie de características comunes. Pero el autor parece empeñado en introducir el concepto de Descendencia Común a todo trance así como está empeñado en hacer difusa la diferencia entre especie y variedad, dos conceptos bien diferentes para todo naturalista.

 

Insiste también el autor en que las monstruosidades son graduales con las variedades, lo cual no es cierto:

 

We have also what are called monstrosities; but they graduate into varieties

 

Before applying the principles arrived at in the last chapter to organic beings in a state of nature, we must briefly discuss whether these latter are subject to any variation. To treat this subject properly, a long catalogue of dry facts ought to be given; but these I shall reserve for a future work. Nor shall I here discuss the various definitions which have been given of the term species. No one definition has satisfied all naturalists; yet every naturalist knows vaguely what he means when he speaks of a species. Generally the term includes the unknown element of a distinct act of creation. The term “variety” is almost equally difficult to define; but here community of descent is almost universally implied, though it can rarely be proved. We have also what are called monstrosities; but they graduate into varieties. By a monstrosity I presume is meant some considerable deviation of structure, generally injurious, or not useful to the species. Some authors use the term “variation” in a technical sense, as implying a modification directly due to the physical conditions of life; and “variations” in this sense are supposed not to be inherited; but who can say that the dwarfed condition of shells in the brackish waters of the Baltic, or dwarfed plants on Alpine summits, or the thicker fur of an animal from far northwards, would not in some cases be inherited for at least a few generations? And in this case I presume that the form would be called a variety.

 

Antes de aplicar a los seres orgánicos en estado natural los principios a que hemos llegado en el capítulo pasado, podemos discutir brevemente si estos seres están sujetos a alguna variación. Para tratar bien este asunto se debería dar un largo catálogo de áridos hechos; pero reservaré éstos para una obra futura. Tampoco discutiré aquí las varias definiciones que se han dado de la palabra especie. Ninguna definición ha satisfecho a todos los naturalistas; sin embargo, todo naturalista sabe vagamente lo que él quiere decir cuando habla de una especie. Generalmente, esta palabra encierra el elemento desconocido de un acto distinto de creación. La palabra variedad es casi tan difícil de definir; pero en ella se sobrentiende casi universalmente comunidad de origen, aunque ésta rara vez pueda ser probada. Tenemos además lo que se llama monstruosidades; pero éstas pasan gradualmente a las variedades. Por monstruosidad supongo que se entiende alguna considerable anomalía de conformación, generalmente perjudicial o inútil para la especie. Algunos autores usan la palabra variación en un sentido técnico, simplificando una modificación debida directamente a las condiciones físicas de la vida; y las variaciones en este sentido se supone que no son hereditarias; pero ¿quién puede decir que el nanismo de las conchas de las aguas salobres del Báltico, o las plantas enanas de las cumbres alpinas, o la piel más gruesa de un animal del norte, no podría ser hereditaria en algunos casos, por lo menos un par de generaciones? Y en este caso supongo que la forma sería llamada una variedad.

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Antes de aplicar principio alguno: Resumen del capítulo primero de El Origen de las Especies (Before applying any principle: summary of the first chapter of The Origin of Species)

 

 

 

De esta manera comienza el capítulo segundo de El Origen de las Especies:

 

Before applying the principles arrived at in the last chapter to organic beings in a state of nature, we must briefly discuss whether these latter are subject to any variation.

 

Antes de aplicar a los seres orgánicos en estado natural los principios a que hemos llegado en el capítulo pasado, podemos discutir brevemente si estos seres están sujetos a alguna variación.

 

Increíble frase  que indica  que su autor ignoraba o se había olvidado temporalmente de la existencia de una ciencia denominada Historia Natural, secularmente dedicada, en su versión Taxonomía,  al estudio meticuloso y ordenado de tal variación.  Una vez llegados a este punto alguien tendría que  haber servido de lazarillo a este desordenado autor indicándole la existencia de los trabajos de algún naturalista, quizás  de Linneo, Jussieu, Adamson o al menos, recordándole la existencia de su abuelo, el célebre Erasmo Darwin, famoso masón de la logia “Time Immemorial Lodge of Cannongate Kilwinning, No. 2, of Scotland”, quien seguro habría  disertado durante horas en cuanto a la variación en la naturaleza.  Pero si el final de la frase es, como digo, increíble, el principio no se queda corto, puesto que nos llena de  dudas :

 

Before applying the principles arrived at in the last chapter…….

 

Antes de aplicar los principios a que hemos llegado en el capítulo pasado…….

 

Porque……¿A qué principios se puede referir el autor?, ¿Habrá  descrito algún principio o llegado por sus propios medios a alguna idea interesante en el capítulo precedente? Veamos……

 

Resumiendo los contenidos del capítulo primero,  podríamos quedarnos con las siguientes conclusiones (en orden de aparición y gravedad creciente):

1.         Las condiciones ambientales afectan a la diversidad al dar lugar a cambios heredables (esto lo ha tomado el autor de Lamarck, sin citarlo)

2.         Los caracteres se heredan, aunque esto estaba expuesto de manera más bien vaga. Por ejemplo cuando dice:

Quizá el modo justo de ver todo este asunto sería considerar la herencia de todo carácter, cualquiera que sea, como regla, y la no herencia, como excepción.

3.  Algunas reglas de Perogrullo acerca de cómo se heredan los caracteres (Los masculinos en machos y cada uno en la edad de la cual es propio)

4. Es difícil saber si las razas de animales domésticos proceden de una o varias especies diferentes, tarea para la cual el autor se concentra en el estudio de la paloma doméstica durante muchos párrafos, llegando a la conclusión de que todas las razas de la paloma doméstica pertenecen a una sola especie, lo cual es la opinión de todos los naturalistas desde tiempo inmemorial. El autor no concluye que en otras especies pueda ocurrir lo mismo, sino que, como este resultado no le conviene, prefiere mantener la idea inicial de dificultad, más favorable a sus intenciones.

Además habíamos visto algo a lo que el autor no quería dar la importancia debida y es que la granja no es modelo para la naturaleza:  Aquí, aquí, o aquí

 

Pero lo más importante , si algo de todo esto hubiese  de tener relación con algún tipo de principio, son dos errores principales:

 

5. El autor confunde constantemente selección con mejora. Esto es más grave que todo lo anterior y, a la vez extraño, puesto que él mismo ha indicado en alguna ocasión que si se compara la variación en la naturaleza con un fuego, el combustible es la naturaleza del organismo y las condiciones son sólo la chispa. En el caso de la mejora, ocurre igual, la selección es sólo la chispa y lo importante reside en la naturaleza del organismo que nada tiene que ver con la selección:

 

….we clearly see that the nature of the conditions is of subordinate importance in comparison with the nature of the organism in determining each particular form of variation; perhaps of not more importance than the nature of the spark, by which a mass of combustible matter is ignited, has in determining the nature of the flames.

 

..Vemos con claridad que el tipo de condiciones es de importancia secundaria en comparación a la naturaleza del organismo en la determinación de cada forma particular de variación, quizás de no más  importancia que la naturaleza de la chispa, por la que se encendió una masa de materia combustible , al  determinar la naturaleza de las llamas.

 

6. Fruto de la anterior confusión, el autor inventa libremente conceptos sin significado alguno: Fantasmas semánticos. Surge así el fantasma de selección inconsciente, algo imposible puesto que toda selección ha de ser consciente. Otra consecuencia de este error es el concepto vacío, inútil y que sólo sirve para generar confusión, de Selección Natural, otro fantasma semántico, empero de amplio uso todavía hoy, es decir ciento cincuenta y dos años después. A veces ocurre curiosamente que,  a más dinero, más fe en la selección natural, como si un investigador, al dirigir un laboratorio, o el mismo laboratorio dirigido, mediante su actividad competitiva, fuesen la mejor prueba de una teoría que no pretendió jamás explicar el triunfo en el deporte ni el éxito en la ciencia, sino otra cosa bien distinta, el origen de las especies.

Pero,……….. si además de explicar una cosa explica todas las demás, mejor, deben de pensar algunos.   Cierto es, pues así me conviene, parece ser lema útil para la ciencia de la vida desde su fundación.

 

Estos,  y no otros,  son los principios a los que el autor ha llegado en el capítulo primero. Hace falta mucho valor y un apoyo veraderamente extraordinario para llamar a todo esto principios.

 

Pues bien, con este equipaje formado por generalidades, reglas de Perogrullo, confusiones, contradicciones y fantasmas semánticos; y, además,  con mucho valor abordaremos algún día la lectura del capítulo segundo, que ocupa el texto comprendido entre los párrafos quincuagésimo séptimo y septuagésimo cuarto de obra tan alta y extensamente considerada como escasamente leída (y menos aún corregida). Tengan paciencia…………….

 

 

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Conclusión errónea y fin del primer capítulo en el quincuagésimo sexto párrafo de El Origen de las Especies

 

To sum up on the origin of our domestic races of animals and plants,

comienza intempestivamente éste párrafo. Pero,….¿Qué puede decir el autor para resumir éste primer capítulo acerca del origen de nuestras razas domésticas de animales y plantas? Poco que no sea lo que todo el mundo sabe: Que todas y cada una de las variedades y razas domésticas proceden de especies naturales a las cuales pertenecen y que, por las condiciones de la vida en cautividad, así como por la consecuencia de los procesos de mejora genética (que no de selección),  muestran una gran diversidad, lo cual no implica que de una especie hayan surgido otras en cautividad, sino variaciones.

 

El error permanece en la conclusión final:

 

Over all these causes of change, the accumulative action of selection, whether applied methodically and quickly, or unconsciously and slowly, but more efficiently, seems to have been the predominant power.

 

Por encima de todas estas causas de cambio, la acción acumulada de la selección, ya aplicada metódica y activamente, ya inconsciente y lentamente, pero con más eficacia, parece haber sido la fuerza predominante.

 

 

Y esto es falso por dos razones. Primero,  no hay selección inconsciente. Segundo no se trata de acción acumulada de la selección sino de mejora.


 

 

 

To sum up on the origin of our domestic races of animals and plants. Changed conditions of life are of the highest importance in causing variability, both by acting directly on the organisation, and indirectly by affecting the reproductive system. It is not probable that variability is an inherent and necessary contingent, under all circumstances. The greater or less force of inheritance and reversion determine whether variations shall endure. Variability is governed by many unknown laws, of which correlated growth is probably the most important. Something, but how much we do not know, may be attributed to the definite action of the conditions of life. Some, perhaps a great, effect may be attributed to the increased use or disuse of parts. The final result is thus rendered infinitely complex. In some cases the intercrossing of aboriginally distinct species appears to have played an important part in the origin of our breeds. When several breeds have once been formed in any country, their occasional intercrossing, with the aid of selection, has, no doubt, largely aided in the formation of new sub-breeds; but the importance of crossing has been much exaggerated, both in regard to animals and to those plants which are propagated by seed. With plants which are temporarily propagated by cuttings, buds, etc., the importance of crossing is immense; for the cultivator may here disregard the extreme variability both of hybrids and of mongrels, and the sterility of hybrids; but plants not propagated by seed are of little importance to us, for their endurance is only temporary. Over all these causes of change, the accumulative action of selection, whether applied methodically and quickly, or unconsciously and slowly, but more efficiently, seems to have been the predominant power.

 

 

 

 

Resumamos lo dicho acerca del origen de las razas domésticas de animales y plantas. El cambio de condiciones de vida es de suma importancia en la producción de la variabilidad, tanto actuando directamente sobre el organismo como indirectamente influyendo en el aparato reproductor. No es probable que la variabilidad sea una contingencia inherente y necesaria en todas las circunstancias. La fuerza mayor o menor de la herencia y reversión determinan qué variaciones serán duraderas. La variabilidad está regida por muchas leyes desconocidas, de las cuales la del crecimiento correlativo es probablemente la más importante. Algo -cuánto, no lo sabemos- puede atribuirse a la acción determinada de las condiciones de vida. Algún efecto -quizá grande- puede atribuirse al creciente uso o desuso de los diversos órganos. El resultado final se hace así infinitamente complejo. En muchos casos, el cruzamiento de especies primitivamente distintas parece haber representado un papel importante en el origen de nuestras razas. Una vez que en un país se han formado diferentes razas, su cruzamiento casual, con ayuda de la selección, ha ayudado, sin duda, mucho a la formación de nuevas sub-razas; pero se ha exagerado mucho la importancia del cruzamiento, tanto por lo que toca a los animales como respecto a aquellas plantas que se propagan por semillas. En las plantas que se propagan temporalmente por esquejes, injertos, etc., es inmensa la importancia del cruzamiento, pues el cultivador puede en este caso desatender la extrema variabilidad, tanto de los híbridos como de los mestizos, y la esterilidad de los híbridos; pero las plantas que no se propagan por semillas son de poca importancia para nosotros, pues su duración es sólo temporal. Por encima de todas estas causas de cambio, la acción acumulada de la selección, ya aplicada metódica y activamente, ya inconsciente y lentamente, pero con más eficacia, parece haber sido la fuerza predominante.

 

 

 

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Predicciones temerarias (rash) en el quincuagésimo quinto párrafo de El Origen de las Especies

 

En su intento de tomar a la granja como modelo para el estudio de la naturaleza,  el autor intenta disimular que la vida en cautividad es muy diferente y, entre otras cosas, permite una mayor variación en los caracteres que no son vitales y por eso llega a decir:

 

pero lo que nos interesa es que las variedades domésticas de la misma especie difieren entre sí en casi todos los caracteres a que el hombre ha prestado atención y que ha seleccionado más de lo que difieren las distintas especies de los mismos géneros.

 

Habría que ver si ésto se cumple en todos los casos. Seguramente  no. Pero sin duda la variación en caracteres tales como el color del pelo, el peso o la velocidad es muy grande en variedades domésticas. Prueba evidente de que las condiciones de domesticidad son diferentes de la vida en la naturaleza.

 

Lo mismo ocurre con las semillas:

 

, the seeds of the different varieties of the bean or maize probably differ more in size than do the seeds of the distinct species in any one genus in the same two families.

 

Esto es también  posible, o como dice el autor: probably. Habría que comprobarlo y demostrarlo ya que  este tipo de afirmaciones infundadas ni son ciencia hoy ni lo eran hace ciento cincuenta años.  Por el contrario, la ciencia consiste en otro tipo de afirmaciones  consecuencia de muchas observaciones y datos.

 

Así, por lo tanto,  utilizaremos  aquí  el adjetivo rash (imprudente, temerario), que el autor aplica a aserciones anónimas, para  aplicarlo a las suyas propias.

 

 

 

 

Some authors have maintained that the amount of variation in our domestic productions is soon reached, and can never afterward be exceeded. It would be somewhat rash to assert that the limit has been attained in any one case; for almost all our animals and plants have been greatly improved in many ways within a recent period; and this implies variation. It would be equally rash to assert that characters now increased to their utmost limit, could not, after remaining fixed for many centuries, again vary under new conditions of life. No doubt, as Mr. Wallace has remarked with much truth, a limit will be at last reached. For instance, there must be a limit to the fleetness of any terrestrial animal, as this will be determined by the friction to be overcome, the weight of the body to be carried, and the power of contraction in the muscular fibres. But what concerns us is that the domestic varieties of the same species differ from each other in almost every character, which man has attended to and selected, more than do the distinct species of the same genera. Isidore Geoffroy St. Hilaire has proved this in regard to size, and so it is with colour, and probably with the length of hair. With respect to fleetness, which depends on many bodily characters, Eclipse was far fleeter, and a dray-horse is comparably stronger, than any two natural species belonging to the same genus. So with plants, the seeds of the different varieties of the bean or maize probably differ more in size than do the seeds of the distinct species in any one genus in the same two families. The same remark holds good in regard to the fruit of the several varieties of the plum, and still more strongly with the melon, as well as in many other analogous cases.

 

 

Algunos autores han sostenido que, en nuestras producciones domésticas, pronto se llega al total de variación, y que éste no puede después, de ningún modo, ser rebasado. Sería algo temerario afirmar que en algún caso se ha llegado al límite, pues casi todos nuestros animales y plantas han sido muy mejorados en distintos aspectos dentro de un período reciente, y esto significa variación. Sería igualmente temerario afirmar que caracteres aumentados actualmente hasta su límite usual no puedan, después de permanecer fijos durante muchos siglos, variar de nuevo en nuevas condiciones de vida. Indudablemente, como mister Wallace ha hecho observar con mucha verdad, un límite será al fin alcanzado; por ejemplo: ha de haber un límite para la velocidad de todo animal terrestre, pues estará determinado por el rozamiento que tiene que vencer, el peso del cuerpo que tiene que llevar y la facultad de contracción en las fibras musculares; pero lo que nos interesa es que las variedades domésticas de la misma especie difieren entre sí en casi todos los caracteres a que el hombre ha prestado atención y que ha seleccionado más de lo que difieren las distintas especies de los mismos géneros. Isidore Geoffroy Saint-Hilaire ha demostrado esto en cuanto al peso, y lo mismo ocurre con el color y, probablemente, con la longitud del pelo. Por lo que se refiere a la velocidad, que depende de muchos caracteres del cuerpo, Eclipse fue mucho más veloz, y un caballo de tiro pesado es incomparablemente más fuerte que cualesquiera dos especies naturales pertenecientes al mismo género. De igual modo, en las plantas, las semillas de las diferentes variedades de la judía o del maíz probablemente difieren más en tamaño que las semillas de distintas especies de cualquier género de las dos mismas familias. La misma observación puede hacerse respecto al fruto de las diferentes variedades del ciruelo y, todavía con mayor motivo, para el melón, lo mismo que en muchos otros casos análogos.

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Curiosa explicación de la ausencia de razas del gato doméstico en el quincuagésimo cuarto párrafo de El Origen de las Especies

 

Para no variar y siguiendo la norma de todo el capítulo,  el autor confunde de nuevo selección con mejora,  selection con breeding: Y así cuando dice:

 

Aun cuando no dudo que unos animales domésticos varían menos que otros, sin embargo, la escasez o ausencia de razas distintas del gato, del asno, pavo real, del ganso, etc., puede atribuirse, en gran parte, a que no se ha puesto en juego la selección: en los gatos, por la dificultad de aparearlos……………

Porque lo que no se ha debido de poner en juego, según la opinión del autor,  es un programa de mejora, del cual la selección sería parte.

 

Pero…..¿Acaso no existían razas de gatos en la Inglaterra victoriana? ,  ¿No trata el mismo autor del gato de Angora en su libro titulado The Variation of Animals and Plants Under Domestication?

 

¿De dónde ha sacado el autor esta información tan curiosa?:

la escasez o ausencia de razas distintas del gato, del asno, pavo real, del ganso, etc., puede atribuirse, en gran parte, a que no se ha puesto en juego la selección

 

¿Y esta otra que tanto indica acerca del concepto que tiene de esos “otros paises” ?:

 

los gatos, por sus costumbres de vagar de noche, no pueden ser apareados fácilmente, y, aunque tan estimados por las mujeres y níños, rara vez vemos una raza distinta conservada mucho tiempo; las razas que vemos algunas veces son casi siempre importadas de otros países.

 

 

 

 

 

With animals, facility in preventing crosses is an important element in the formation of new races–at least, in a country which is already stocked with other races. In this respect enclosure of the land plays a part. Wandering savages or the inhabitants of open plains rarely possess more than one breed of the same species. Pigeons can be mated for life, and this is a great convenience to the fancier, for thus many races may be improved and kept true, though mingled in the same aviary; and this circumstance must have largely favoured the formation of new breeds. Pigeons, I may add, can be propagated in great numbers and at a very quick rate, and inferior birds may be freely rejected, as when killed they serve for food. On the other hand, cats, from their nocturnal rambling habits, can not be easily matched, and, although so much valued by women and children, we rarely see a distinct breed long kept up; such breeds as we do sometimes see are almost always imported from some other country. Although I do not doubt that some domestic animals vary less than others, yet the rarity or absence of distinct breeds of the cat, the donkey, peacock, goose, etc., may be attributed in main part to selection not having been brought into play: in cats, from the difficulty in pairing them; in donkeys, from only a few being kept by poor people, and little attention paid to their breeding; for recently in certain parts of Spain and of the United States this animal has been surprisingly modified and improved by careful selection; in peacocks, from not being very easily reared and a large stock not kept; in geese, from being valuable only for two purposes, food and feathers, and more especially from no pleasure having been felt in the display of distinct breeds; but the goose, under the conditions to which it is exposed when domesticated, seems to have a singularly inflexible organisation, though it has varied to a slight extent, as I have elsewhere described.

 

 

En los animales, la facilidad en evitar los cruzamientos es un importante elemento en la formación de nuevas razas; por lo menos, en un país que está ya provisto de otras. En este concepto, el aislamiento del país representa algún papel. Los salvajes errantes y los habitantes de llanuras abiertas rara vez poseen más de una raza de la misma especie. Las palomas pueden ser apareadas para toda su vida, y esto es una gran ventaja para el criador, pues así muchas razas pueden ser mejoradas y mantenidas puras, aunque estén mezcladas en el mismo palomar, y esta circunstancia debe de haber favorecido mucho la formación de nuevas razas. Las palomas, debo añadir, pueden propagarse mucho en número y en progresión rapidísima, y los ejemplares inferiores pueden rechazarse sin limitación, pues muertos sirven para alimento. Por otra parte, los gatos, por sus costumbres de vagar de noche, no pueden ser apareados fácilmente, y, aunque tan estimados por las mujeres y níños, rara vez vemos una raza distinta conservada mucho tiempo; las razas que vemos algunas veces son casi siempre importadas de otros países. Aun cuando no dudo que unos animales domésticos varían menos que otros, sin embargo, la escasez o ausencia de razas distintas del gato, del asno, pavo real, del ganso, etc., puede atribuirse, en gran parte, a que no se ha puesto en juego la selección: en los gatos, por la dificultad de aparearlos; en los asnos, porque los tiene sólo en corto número la gente pobre y se presta poca atención a su cría, pues recientemente, en algunas partes de España y de los Estados Unidos, este animal ha sido sorprendentemente modificado y mejorado mediante cuidadosa selección; en los pavos reales, porque no se crían muy fácilmente y no se tienen grandes cantidades; en los gansos, por ser estimados sólo para dos objetos, alimento y plumas, y especialmente por no haber sentido gusto en la exhibición de las distintas razas; y el ganso, en las condiciones a que está sometido cuando está domesticado, parece tener una organización singularmente inflexible, aunque ha variado en pequeña medida, como he descrito en otra parte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de Mundogatos

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Cuatro párrafos ricos en contradicción a partir del quincuagésimo tercero, cierran el primer capítulo de El Origen de las Especies

 

Sigue el autor mostrando su confusión. Así cuando dice:

 

I will now say a few words on the circumstances, favourable or the reverse, to man’s power of selection.

Diré ahora algunas palabras sobre las circunstancias favorables o desfavorables al poder de selección del hombre.

 

No se refiere a selección sino a mejora (no a selection sino a breeding). De nada sirve que el ganadero elija los mejores progenitores, si el carácter seleccionado no es heredable. Así tampoco es exacto al decir:

 

A high degree of variability is obviously favourable.

porque no es tan obvio que el resultado de un proceso de mejora sea siempre directamente proporcional al nivel de variabilidad del material de partida. Pueden darse casos de gran variabilidad que no incluya los caracteres deseados, y si la variedad ocurre en los caracteres deseados, eso no indica necesariamente que el programa funcionará, bien podría mantenerse una gran variabilidad después de seleccionar y cruzar entre sí a los individuos seleccionados.

Por otra parte, pequeñas variaciones pueden ser el punto de partida para un proceso de mejora con buen rendimiento.

 

En la frase:

as freely giving the materials for selection to work on

Sobra el final.  Lo correcto es decir:

 

as freely giving the materials for selection

 

La selección no trabaja, simplemente el ser humano selecciona.

 

Lo siguiente es expresión ambigua y sin valor alguno. Ejemplo de esa multitud tan abundante de  frases  que, en la presente obra,  podrían eliminarse sin perder información, algunas por obvias, otras por absurdas, otras por falta de interés:

 

A large number of individuals of an animal or plant can be reared only where the conditions for its propagation are favourable.

Un gran número de individuos de un animal o planta sólo puede criarse cuando las condiciones para su propagación sean favorables.

 

 

El contenido de las dos frases siguientes es confuso  y contradictorio con la frase indicada arriba (A high degree of variability is obviously favourable). Por un lado dice:

 

I have seen it gravely remarked, that it was most fortunate that the strawberry began to vary just when gardeners began to attend to this plant.

He visto señalado seriamente que fue una gran fortuna que la fresa empezase a variar precisamente cuando los hortelanos empezaron a prestar atención a esta planta.

 

Y por otro, a continuación:

 

No doubt the strawberry had always varied since it was cultivated, but the slight varieties had been neglected.

Indudablemente, la fresa ha variado siempre desde que fue cultivada; pero las ligeras variaciones habían sido despreciadas

 

Según costumbre en esta obra, tan celebrada como poco rigurosa, las afirmaciones indicadas  se hacen de manera gratuita, es decir sin ningún apoyo en datos experimentales ni referencia alguna a la bibliografía.

 

I will now say a few words on the circumstances, favourable or the reverse, to man’s power of selection. A high degree of variability is obviously favourable, as freely giving the materials for selection to work on; not that mere individual differences are not amply sufficient, with extreme care, to allow of the accumulation of a large amount of modification in almost any desired direction. But as variations manifestly useful or pleasing to man appear only occasionally, the chance of their appearance will be much increased by a large number of individuals being kept. Hence number is of the highest importance for success. On this principle Marshall formerly remarked, with respect to the sheep of part of Yorkshire, ” As they generally belong to poor people, and are mostly IN SMALL LOTS, they never can be improved. ” On the other hand, nurserymen, from keeping large stocks of the same plant, are generally far more successful than amateurs in raising new and valuable varieties. A large number of individuals of an animal or plant can be reared only where the conditions for its propagation are favourable. When the individuals are scanty all will be allowed to breed, whatever their quality may be, and this will effectually prevent selection. But probably the most important element is that the animal or plant should be so highly valued by man, that the closest attention is paid to even the slightest deviations in its qualities or structure. Unless such attention be paid nothing can be effected. I have seen it gravely remarked, that it was most fortunate that the strawberry began to vary just when gardeners began to attend to this plant. No doubt the strawberry had always varied since it was cultivated, but the slight varieties had been neglected. As soon, however, as gardeners picked out individual plants with slightly larger, earlier, or better fruit, and raised seedlings from them, and again picked out the best seedlings and bred from them, then (with some aid by crossing distinct species) those many admirable varieties of the strawberry were raised which have appeared during the last half-century.

 

 

 

Diré ahora algunas palabras sobre las circunstancias favorables o desfavorables al poder de selección del hombre. Un grado elevado de variabilidad es evidentemente favorable, pues da sin limitación los materiales para que trabaje la selección; no es esto decir que simples diferencias individuales no sean lo bastante grandes para permitir, con sumo cuidado, que se acumule de una modificación muy intensa en casi todas las direcciones deseadas. Y como las variaciones manifiestamente útiles o agradables al hombre aparecen sólo de vez en cuando, las probabilidades de su aparición aumentarán mucho cuando se tenga un gran número de individuos; de aquí que el número sea de suma importancia para el éxito. Según este principio, Marshall observó anteriormente, por lo que se refiere a las ovejas de algunas comarcas de Yorkshire, que, «como generalmente pertenecen a gente pobre y están comúnmente en pequeños lotes, nunca pueden ser mejoradas». Por el contrario, los jardineros encargados de los semilleros, por tener grandes cantidades de la misma planta tienen generalmente mejor éxito que los aficionados al producir variedades nuevas y valiosas. Un gran número de individuos de un animal o planta sólo puede criarse cuando las condiciones para su propagación sean favorables. Cuando los individuos son escasos se les dejará a todos criar, cualquiera que sea su calidad, y esto impedirá de hecho la selección. Pero, probablemente, el elemento más importante es que el animal o planta sea tan estimado por el hombre, que se conceda la mayor atención aun a la más ligera variación en sus cualidades o estructura. Sin poner esta atención, nada puede hacerse. He visto señalado seriamente que fue una gran fortuna que la fresa empezase a variar precisamente cuando los hortelanos empezaron a prestar atención a esta planta. Indudablemente, la fresa ha variado siempre desde que fue cultivada; pero las ligeras variaciones habían sido despreciadas. Sin embargo, tan pronto como los hortelanos cogieron plantas determinadas con frutos ligeramente mayores, más precoces y mejores, y obtuvieron plantitas de ellos, y otra vez escogieron las mejores plantitas y sacaron descendencia de ellas, entonces -con alguna ayuda, mediante cruzamiento de especies distintas-, se originaron las numerosas y admirables variedades de fresa que han aparecido durante los últimos cincuenta años.

 

 

 

 

 

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Nada sabemos del origen de las variedades domésticas en el Quincuagésimo segundo párrafo de El Origen de las Especies

 

Vuelve a aparecer aquí un fantasma semántico: el  de la selección inconsciente, un procedimiento imposible, porque si hay selección, desde luego, ésta no es inconsciente. Si como resultado del proceso de mejora (Selección, cruzamiento, reproducción) obtenemos algún tipo de ventaja no buscada, esto no es resultado de la selección, sino consecuencia del proceso de mejora.

Por eso acierta el autor al decir que apenas conocemos nada del origen o historia de ninguna de nuestras razas domésticas. Cierto y no sólo eso, tampoco conocemos casi nada del origen de las razas salvajes, ni del origen de las especies, ni  podremos conocer nada de todo ello si empleamos el lenguaje con total arbitrariedad.

 

 

These views appear to explain what has sometimes been noticed, namely, that we know hardly anything about the origin or history of any of our domestic breeds. But, in fact, a breed, like a dialect of a language, can hardly be said to have a distinct origin. A man preserves and breeds from an individual with some slight deviation of structure, or takes more care than usual in matching his best animals, and thus improves them, and the improved animals slowly spread in the immediate neighbourhood. But they will as yet hardly have a distinct name, and from being only slightly valued, their history will have been disregarded. When further improved by the same slow and gradual process, they will spread more widely, and will be recognised as something distinct and valuable, and will then probably first receive a provincial name. In semi-civilised countries, with little free communication, the spreading of a new sub-breed will be a slow process. As soon as the points of value are once acknowledged, the principle, as I have called it, of unconscious selection will always tend–perhaps more at one period than at another, as the breed rises or falls in fashion–perhaps more in one district than in another, according to the state of civilisation of the inhabitants–slowly to add to the characteristic features of the breed, whatever they may be. But the chance will be infinitely small of any record having been preserved of such slow, varying, and insensible changes.

 

 

 

Esta opinión parece explicar lo que se ha indicado varias veces, o sea que apenas conocemos nada del origen o historia de ninguna de nuestras razas domésticas. Pero, de hecho, de una casta, como de un dialecto de una lengua, difícilmente puede decirse que tenga un origen definido. Alguien conserva un individuo con alguna diferencia de conformación y obtiene cría de él, o pone mayor cuidado que de ordinario en aparear sus mejores animales y así los perfecciona, y los animales perfeccionados se extienden lentamente por los alrededores inmediatos; pero difícilmente tendrán todavía un nombre distinto y, por no ser muy estimados, su historia habrá pasado inadvertida. Cuando mediante el mismo método, lento y gradual, hayan sido más mejorados, se extenderán más lejos y serán reconocidos como una cosa distinta y estimable, y recibirán entonces por vez primera un nombre regional. En países semicivilizados, de comunicación poco libre, la difusión de una nueva sub-raza sería un proceso lentísimo. Tan pronto como los rasgos característicos son conocidos, el principio, como lo he llamado yo, de la selección inconsciente tenderá siempre -quizá más en un período que en otro, según que la raza esté más o menos de moda; quizá más en una comarca que en otra, según el estado de civilización de los habitantes- a aumentar lentamente los rasgos característicos de la raza, cualesquiera que sean éstos. Pero serán infinitamente pequeñas las probabilidades de que se haya conservado alguna historia de estos cambios lentos, variantes e insensibles.

 

 

 

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Por grande que sea la habilidad del mejorador, nada puede frente a la tendencia conservadora en el ganso común en el párrafo quincuagésimo primero de El Origen de las Especies

 

El autor admira la labor del mejorador, pero no se da cuenta de que el mejorador nada puede hacer si la especie en cuestión no tiene una predisposición para la mejora. Así en este párrafo menciona el ejemplo del ganso.  El párrafo termina así:

 

El ganso común no ha dado origen a ninguna variedad marcada; de aquí que la casta de Tolosa y la casta común, que difieren sólo en el color -el más fugaz de los caracteres-, han sido presentadas recientemente como distintas en nuestras exposiciones de aves de corral.

 

 

Nor let it be thought that some great deviation of structure would be necessary to catch the fancier’s eye: he perceives extremely small differences, and it is in human nature to value any novelty, however slight, in one’s own possession. Nor must the value which would formerly have been set on any slight differences in the individuals of the same species, be judged of by the value which is now set on them, after several breeds have fairly been established. It is known that with pigeons many slight variations now occasionally appear, but these are rejected as faults or deviations from the standard of perfection in each breed. The common goose has not given rise to any marked varieties; hence the Toulouse and the common breed, which differ only in colour, that most fleeting of characters, have lately been exhibited as distinct at our poultry-shows.

 

Ni hay que creer tampoco que sería necesaria una gran divergencia de estructura para atraer la vista al criador de aves; éste percibe diferencias sumamente pequeñas, y está en la naturaleza humana el encapricharse con cualquiera novedad, por ligera que sea, en las cosas propias. Ni debe juzgarse el valor que se habría atribuido antiguamente a las ligeras diferencias entre los individuos de la misma especie por el valor que se les atribuye actualmente, después que han sido bien establecidas diversas razas. Es sabido que en las palomas aparecen actualmente muchas diferencias ligeras; pero éstas son rechazadas como defectos o como desviaciones del tipo de perfección de cada casta. El ganso común no ha dado origen a ninguna variedad marcada; de aquí que la casta de Tolosa y la casta común, que difieren sólo en el color -el más fugaz de los caracteres-, han sido presentadas recientemente como distintas en nuestras exposiciones de aves de corral.

 

 

 

 

 

 

 

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Una gran verdad entra en contradicción con otras cosas dichas antes y abre un debate en el quincuagésimo párrafo de El Origen de las Especies

 

Dice el autor con gran acierto:

 

Man can hardly select, or only with much difficulty, any deviation of structure excepting such as is externally visible,……………. He can never act by selection, excepting on variations which are first given to him in some slight degree by nature

El hombre apenas puede seleccionar o sólo puede hacerlo con mucha dificultad, alguna variación de conformación, excepto las que son exteriormente visibles, ….No puede nunca actuar mediante selección, excepto con variaciones que en algún grado le da la Naturaleza.

 

Claro está que la capacidad de acción del hombre sobre la naturaleza está limitada por las propias leyes de la naturaleza. Esto ya lo había indicado el autor en el párrafo decimocuarto, en el que había comparado la generación de variación con un fuego: La naturaleza aportaba el combustible y las condiciones ambientales, sólo la chispa. En el caso de la mejora genética, la naturaleza aporta igualmente el combustible y el ser humano, la chispa.  Darwin se confunde a menudo y llama selección al proceso de mejora, pero esto no impide que sus razonamientos puedan ser acertados en alguna ocasión. Dicho de otro modo: Actuando, el hombre descubre las leyes, no las impone.

No sólo no hay selección ninguna en la naturaleza, sino que tampoco hay selección alguna por parte del hombre cuando la naturaleza no la consiente, es decir, cuando no hay variación, o cuando los cruzamientos previstos por el hombre no dan descendencia o los caracteres seleccionados no son heredables.

 

Vemos aquí la expresión de la máxima ingenuidad. Otra aportación infantil:

 

the more abnormal or unusual any character was when it first appeared, the more likely it would be to catch his attention.

cuanto más anormal y extraordinario sea un carácter al aparecer por vez primera, tanto más fácilmente atraerá la atención

 

Ingenuidad que se convierte pronto en error:

 

The man who first selected a pigeon with a slightly larger tail, never dreamed what the descendants of that pigeon would become through long-continued, partly unconscious and partly methodical, selection

El hombre que primero eligió una paloma con cola ligeramente mayor, nunca soñó lo que los descendientes de aquella paloma llegarían a ser mediante muy prolongada selección, en parte inconsciente y en parte metódica.

 

Porque lo que los descendientes de aquella paloma llegaron a ser no es consecuencia de la selección que recordémoslo, solo elige entre lo que la naturaleza da;  ni inconsciente (que no es selección), ni metódica (que no lleva a ninguna parte por sí sola), sino de la mejora (y,…recordemos también, la mejora es selección, más apareamientos, más heredabilidad y no habrá mejora alguna en ausencia de heredabilidad que es una característica determinada en la naturaleza de cada especie, independientemente de la intención del mejorador), como veremos perfectamente en el siguiente ejemplo del párrafo quincuagésimo primero.

 

On the view here given of the important part which selection by man has played, it becomes at once obvious, how it is that our domestic races show adaptation in their structure or in their habits to man’s wants or fancies. We can, I think, further understand the frequently abnormal character of our domestic races, and likewise their differences being so great in external characters, and relatively so slight in internal parts or organs. Man can hardly select, or only with much difficulty, any deviation of structure excepting such as is externally visible; and indeed he rarely cares for what is internal. He can never act by selection, excepting on variations which are first given to him in some slight degree by nature. No man would ever try to make a fantail till he saw a pigeon with a tail developed in some slight degree in an unusual manner, or a pouter till he saw a pigeon with a crop of somewhat unusual size; and the more abnormal or unusual any character was when it first appeared, the more likely it would be to catch his attention. But to use such an expression as trying to make a fantail is, I have no doubt, in most cases, utterly incorrect. The man who first selected a pigeon with a slightly larger tail, never dreamed what the descendants of that pigeon would become through long-continued, partly unconscious and partly methodical, selection. Perhaps the parent bird of all fantails had only fourteen tail-feathers somewhat expanded, like the present Java fantail, or like individuals of other and distinct breeds, in which as many as seventeen tail-feathers have been counted. Perhaps the first pouter-pigeon did not inflate its crop much more than the turbit now does the upper part of its oesophagus–a habit which is disregarded by all fanciers, as it is not one of the points of the breed.

 

 

 

Según la idea expuesta aquí del importante papel que ha representado la selección hecha por el hombre, resulta en seguida evidente por qué nuestras razas domésticas muestran en su conformación y sus costumbres adaptación a las necesidades o caprichos del hombre. Podemos, creo yo, comprender además el carácter frecuentemente anormal de nuestras razas domésticas, e igualmente que sus diferencias sean tan grandes en los caracteres exteriores y relativamente tan pequeñas en partes u órganos internos. El hombre apenas puede seleccionar o sólo puede hacerlo con mucha dificultad, alguna variación de conformación, excepto las que son exteriormente visibles, y realmente rara vez se preocupa por lo que es interno. No puede nunca actuar mediante selección, excepto con variaciones que en algún grado le da la Naturaleza. Nadie pensaría siquiera en obtener una paloma colipavo hasta que vio una paloma con la cola desarrollada en algún pequeño grado de un modo extraño, o una buchona hasta que vio una paloma con un buche de tamaño algo extraordinario; y cuanto más anormal y extraordinario sea un carácter al aparecer por vez primera, tanto más fácilmente atraerá la atención. Pero usar expresiones tales como «intentar hacer una colipavo» es para mí, indudablemente, en la mayor parte de los casos, por completo incorrecto. El hombre que primero eligió una paloma con cola ligeramente mayor, nunca soñó lo que los descendientes de aquella paloma llegarían a ser mediante muy prolongada selección, en parte inconsciente y en parte metódica. Quizá el progenitor de todas las colipavos tuvo solamente catorce plumas rectrices algo separadas, como la actual colipavo de Java o como individuos de otras diferentes razas, en las cuales se han contado hasta diez y siete plumas rectrices. Quizá la primera paloma buchona no hinchó su buche mucho más que la paloma turbit hincha la parte superior de su esófago, costumbre que es despreciada por todos los criadores, porque no es uno de los puntos característicos de la casta.

 

 

 

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