Ciencia, financiación e innovación

Parece que algo se mueve en este país nuestro, cuando el periódico de referencia publicaba dos artículos en la misma semana, uno de ellos firmados por la propia ministra de Ciencia e Innovación, justificando la necesidad de las inversiones en innovación a largo plazo como motor básico de la economía.. Parece mentira que hoy, día 26 de marzo del 2009, ya bien entrado el siglo XXI  (¿el del conocimiento?),  estemos todavía en el punto de mantener conversaciones con nosotros mismos que removerían en su tumba a los Unamunos y demás escritores de su generación, quienes ya nos dijeron, hace más de un siglo, que teníamos que cambiar nuestra mentalidad en este sentido…

Pero voy a tratar con todas mis fuerzas que mi espíritu español crítico no se apodere de mi y de esta entrada y señalar que lo importante es llegar hasta aquí, sea cuál sea el camino elegido, (crisis, descoyunturas, colapso previsible del ladrillo). Y que bueno, al menos, ser conscientes del problema es una parte fundamental para intentar solucionarlo…

Imagen:© Marco Fabbri, Flickr
En esta semana también los periódicos británicos miran de nuevo a ultramar, para ver qué es lo que hacen los estadounidenses para salir de ésta (la hemos liado parda). Obama lo tiene claro, su apuesta la inversión en investigación y desarrollo y el nada desdeñable empeño de destinar una buena parte de su plan de recuperación económico a la industria que se puede crear en la lucha del cambio climático establece estrategias claras.

Y otras que no lo son tanto. Algunos expertos comentadores ven en el empeño de Obama de tratar de asegurar el suministro de energías renovables, y de crear una industria que asegure el abastecimiento de Estados Unidos, como una cuestión de estado, claramente ligada a cuestiones de seguridad y defensa dentro del apartado seguridad climática, que tendrá un espacio propio de discusión en las reuniones que el G20 mantendrá a principios de Abril en la cumbre de Londres. El pensamiento da miedo, pero la idea queda ahí esbozada, y si fuéramos listos, deberíamos tomar nota.

Pero nosotros a lo nuestro. Ciencia e innovación como motor de industria y de crecimiento.. Aunque los resultados no sean a largo plazo, aunque no sean visibles de candidatura en candidatura, aunque los presentes Gobiernos se arriesguen a dejar plantado el fruto que podrían recoger otros.. ¿Queremos evolucionar de verdad o quedarnos en lo de siempre? Quizá los españoles como ente deberíamos hacer una reflexión y encontrar la respuesta a esta pregunta que establece toda una filosofía en la forma de proyectarnos en el futuro.

El milagro del crecimiento ecónomico español ha sido celebrado ampliamente por la prensa internacional en los últimos años convirtiéndolo en motivo de millares de artículos de prestigio, de la misma forma que fue rápidamente vapuleado en los mismos circulos internacionales,  una vez que la estructura del milagro se desplomó en mil añicos. Esto no debería sorprendernos, los medios son así, volátiles. Son, al fin y al cabo, empresas de vender noticias, y en los circulos internacionales también se padece la falta de ideas general que lleva a copiar sistemáticamente opiniones, de forma que lo que circula es siempre la misma opinión. Esto no lo digo sólo yo, lo dice también Chomsky, que es mucho más listo, conocido y cuenta con más premios en su haber.

En fin, lo que la prensa internacional no ha recogido, porque no es capaz de haberlo visto, como lo he vivido yo, por ejemplo, que con 31 años he visto con mis propios ojos la España postfranquista atrasada de los pequeños pueblos, las mujeres de luto y las casas donde en baño era un trozo de tierra en una parte del gallinero, es la profunda transformación de esa sociedad española que hoy en día que marca las tendencias internacionales en moda (baste como ejemplo la cantidad de tiendas  como Zara o Mango en cualquier lugar del mundo), arquitectura, arte e incluso cine y donde el glamour de Barcelona ha desbancado al encanto clásico de Paris, como la capital europea de moda.

Pero hay una parte en la que ese paraíso terrenal llamado España sigue sin avanzar: la creación de empleo, la retribución de unos salarios dignos a una muy cualificada mano de obra, las posibilidades de crear bienes distintos, de pensar de otra manera, de hacer dinero y crear industria de cosas que nadie había podido imaginar… el pensamiento libre y claro, la innovación en el corazón del futuro, la visión a largo plazo.. ¡¡¡el no tener escasez de miras y conformarnos con el pan de hoy si eso significa hambre para mañana!!!.

¿Cuántos de ustedes hubieran financiado a Manolo Fernández si un día se hubiese acercado a su despacho pidiendo dinero para crear algo llamado una red social que iba a conectar a gente con la que ibas a la escuela? Probablemente muchos, aún pudiendo, no lo hubiéramos hecho, y ahí lo tienen, el valor estimado en el mercado de Facebook es algo que a mi no me importaría tener ahora mismo en mi cuenta corriente (rectifico quizá sí tal y cómo están los bancos). Muchas personas no hubieran dado un duro a Mark Zuckerberg para crear su Facebook, pero miren, nos hubiéramos equivocado y afortunadamente en otros países, en otros lugares, hay gente que apuesta por ideas locas, sabiendo con seguridad que muchas son eso, locuras que no llegarán a ninguna parte, pero entre algunas de ellas estará la idea del millón, la que revolucionará el mundo, como en su día hizo el creador de Internet… Es como asistir a uno de las llamadas reuniones “blue sky” (y esta es una experiencia que recomiendo a todo el mundo) hay que decir (y escuchar) muchas tonterías para que, de entre ellas, surja la idea genial, esa que va a vender el producto o transformar completamente una compañía o una sociedad.

Y este tipo de cuestiones son propicias en sociedades abiertas que ponen claramente en la inversión en innovación y desarrollo una buena parte de esperanza en el futuro. La cantidad de organizaciones financiadas en Inglaterra por el Gobierno para ayudar a la gente a pensar de otra manera es increble, y eso se traduce en una sociedad en la que uno tiene la sensación de que no hay nada imposible, de que las cosas pueden ser de otra manera.

A la velocidad que hoy evolucionan las cosas, quedarnos como estamos no es una opción.

Cada vez  que vuelvo a España sigo sintiendo que nosotros aún no estamos allí, que no somos capaces de mirar más allá de nuestras narices. Como decía la Ministra, la calidad de la ciencia española es impresionante, mucho más si uno la compara con las estructuras sólidas que existen en otros países de mayor tradición, pero, quizá por eso mismo, tiene mucho más mérito. Hacer buena ciencia con contratos precarios de no más de cuatro años y sin saber si vas a poder continuar con el proyecto, es algo que sólo podría ocurrir en un país de quijotes.

En cualquier caso creo sinceramente que ya ha llegado la hora en que debemos dejar de luchar contra los molinos de viento, o mejor, apoyarnos en ellos para que la revolución eólica por venir, y muchas otras, nos permiten pasar al otro lado.

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Comentarios

Gracias por tu artículo, nosotros en España deberíamos empezar cambiando la Educación que están recibiendo nuestros hijos (En USA esa parte la tienen más avanzada), me refiero sobre todo a "Trabajo en Equipo", "Di lo que opinas", "Aprende a Construir tu propio criterio",…

Este párrafo que comentas y que es preocupante: "la falta de ideas general que lleva a copiar sistemáticamente opiniones, de forma que lo que circula es siempre la misma opinión" es lo que enseñan en el cole a estudiar un libro y repetir machaconamente…en vez de preguntarnos ¿Es ésto todo lo que hay? Investiguemos, saquemos nuestras propias conclusiones.

Gracias por tu artículo, espero que mi comentario aporte algo que sirva para algo.

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