A CIENCIA Y CONCIENCIA

Vivimos momentos clave para el avance científico. La tarea de quienes se ocupan del progreso del conocimiento, en todo el mundo, es inacabable. Porque, las preguntas que la investigación es capaz de responder propician siempre nuevas interrogantes. Las conjeturas de algunos acerca de lo que queda por saber, como si ya se pudieran inventariar por completo los territorios que el conocimiento puede alcanzar en un futuro, tal vez no lejano, me parecen que no pasan de eso, conjeturas. Soy de los que están convencidos de que la Ciencia nos seguirá deparando nuevos avances, hallazgos sorprendentes y, sobre todo, nuevos itinerarios por los que transitar en busca de claves sobre la realidad, las claves que aun permanecen desconocidas. En cualquier caso, entiendo que está bien el análisis de lo que aun está por conquistar para el conocimiento humano. Se trata de una reflexión que creo necesaria y productiva.

Pero la tarea científica, aquí y ahora, en España y en el mundo, tiene también una vertiente absolutamente tangible, que hace referencia a nuestro día a día en la investigación, y en lo que ésta representa para nuestra sociedad. Es imposible sustraerse a considerar el estado real de nuestro sistema de Ciencia y Tecnología. Todo ello nos conduce a una enorme cantidad de facetas: desde las circunstancias en las que se puede desarrollar una carrera de científico o de tecnólogo, en nuestro ambiente, hasta la organización de los programas de la investigación o la gestión de las políticas científicas. Son temáticas que requieren una valoración continua, por lo que demandan un debate mantenido, como única forma de favorecer las acciones que realmente necesita nuestro sistema de Ciencia y Tecnología.

Descendiendo, por tanto, a las cuestiones más tangibles, me parece esencial formular algunos planteamientos como base para una valoración profunda, libre y constructiva de nuestro sistema científico:

-          Nuestra actividad de I+D está aun lejos de los niveles de esfuerzo que requiere un país como el nuestro. No cabe duda de que ha habido un despegue claro en los últimos treinta años, con un crecimiento sostenido aunque irregular. Pero, no es menos cierto que nos falta un segundo despegue que no acaba de llegar. La legislatura actual acabará, en poco más del 1,25% de inversión en I+D como porcentaje del PIB a finales de 2007. Muy lejos del 2% prometido por el Gobierno, y a años-luz del 3% que era el objetivo de 2010. Nuestro déficit tecnológico no deja de crecer. En conclusión, hace falta mucho más esfuerzo y otra gestión. Reformas importantes en universidades, OPIs, etc.

-          Como en tantas otras cuestiones, en la valoración y la crítica de todo lo relacionado con la I+D, estamos excesivamente condicionados por la “corrección política”. Lo políticamente correcto puede ir cambiando, pero no deja de ser siempre un intento de imponer un pensamiento único. Hay demasiadas cosas que parecen intocables.

-          Necesitamos profundizar más en el marco de referencias éticas para la investigación. La Bioética está de actualidad porque abarca muchos de los nuevos dilemas éticos y, sobre todo, porque las intervenciones sobre la vida humana son cada vez más factibles en la tarea actual. Pero, hace falta plantear con amplitud un marco de valores en los que encajar la tarea científica. La Ética científica, y en concreto la Bioética, son con frecuencia terrenos de debate, también de discrepancias y de cruce de argumentos enfrentados. Entiendo, no obstante, que las propuestas se han de formular con claridad. Y considero que el mayor sesgo, con frecuencia, se produce en lo que es el propio origen de las cuestiones sobre las que hay que discernir, es decir, en una valoración poco rigurosa de los hechos científicos objeto de análisis. El punto de partida –esa creo que es la aportación fundamental de los científicos- debe ser, precisamente, un planteamiento riguroso de las hipótesis científicas y de su viabilidad, para después analizar su validez desde el marco ético. Se trata un largo camino para nuestra sociedad actual; yo creo que puede ser productivo y que, además, la ética no debe entenderse como una lista de prohibiciones, sino como un marco fundamental para que la dignidad humana sea la referencia esencial.

Trabajar por y para la Ciencia es una tarea muy seria, algo que sólo cabe hacerlo a conciencia. Trataremos de servir a ese objetivo, desde este rincón de la red.     

César Nombela

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Comentarios

Enhorabuena César! Bienvenido a la Blogosfera, en donde a la intemperie se arriesgan ideas a la vista de todos mientras se disfruta del aire fresco. Para una persona que ha tenido y sigue teniendo tantas responsabilidades en las políticas de la ciencia en España no será muy fácil tomar la decisión de saltar a un media tan libre como la web 2.0, por eso me alegro tanto de que compartamos la voluntad de hacer el mundo un poco menos opaco. Seguro que mantendremos algunas diferencias, puede que incluso adopten la apariencia de ser irreductibles, pero para mi es muy buena noticia que promuevas este diálogo abierto y muy buen signo que se pueda hablar de/sobre ciencia aceptando que es posible y enriquecedora una pluralidad de miradas.

pero a conciencia, Sr. Nombela, ¿cuál es la rentabilidad de hacer ciencia en este país, si es que alguna tiene?.

César, el debate que propones es necesario, aunque sólo sea por que el lector virtual sienta y comparta la necesidad urgente de potenciar el esfuerzo en investigación. Nadie puede negar que cualquier iniciativa en este sentido es para nuestra sociedad, simplemente, la inversión a largo plazo más digna desde el punto de vista meramente intelectual y, probablemente, la más rentable de cara su desarrollo y a su propia supervivencia. Es descorazonador constatar que los políticos, sean del signo que sean, insistan en centrar sus miras en inversiones a corto plazo. No quiero decir que no haya prioridades políticas tan urgentes o e iniciativas tan loables como la inversión en I+D, pero ciertamente las hay menos urgentes ahora mismo sobre la mesa, aunque más golosas electoralmente, claro. Yo no entiendo nada de política, pero es paradójico que la esencia de la democracia nos someta por su propia naturaleza a la dictadura del voto. Entiendo que exista un debate por parte de los responsables de la política científica sobre qué líneas priorizar en función de la dinámica de la demanda social. Lo que no es explicable es que los fondos de partida sean exiguos y, en ocasiones, su gestión deficiente.

El debate ético es siempre necesario, aunque mi fe en que los científicos representamos una especie de patrón de autoridad moral para una sociedad de pensamiento libre me hace creer, ojalá no me equivoque, que los conocimientos científicos se aplicarán siempre para el bien de la humanidad. Este es el eje del debate ético, pero confío en que ha madurado en la sociedad moderna un consenso inamovible sobre la condición humana y sus derechos. Por tanto, el debate se centra pequeños, aunque fascinantes, aspectos de naturaleza filosófica, e incluso teológica, que no han de deformar la percepción de dicho consenso básico. Del mismo modo que no hay verdades absolutas en Ciencia, sólo hipótesis verificadas experimentalmente, tampoco debe haber lugar para el radicalismo en la percepción social de los descubrimientos científicos. En definitiva, confío en que siempre sepamos sopesar de manera rigurosa y objetiva los riesgos y los beneficios de los avances científico-tecnológicos.

Sin embargo, echo de menos una reflexión importante en tus palabras que condiciona en gran medida nuestra labor. Se trata, además, de algo que condiciona el resto: ¿Cómo hacer a la sociedad partícipe de nuestro trabajo como investigadores? ¿Por qué en una sociedad dominada por los medios de masas no hay una comunicación fluida entre los científicos y la sociedad? Esa es la asignatura pendiente. El día en que las promesas sobre políticas I+D y su cumplimiento movilicen al electorado, ese será el signo de que hemos aprobado la asignatura. Mientras tanto, a los lectores de El País, entre los que me incluyo, se nos seguirá ofreciendo por un módico precio con nuestro diario un nuevo fascículo de la "fascinante" enciclopedia del saber parapsicológico "Cuarto Milenio".

Promueve, pues, la Ciencia a conciencia… Y con paciencia.

Muchos te apoyaremos.

He leido con enorme satisfacción este articulo y me gustaria mucho que los farmaceuticos y médicos de la Lista de AF ( af@listas.uninet.edu) enzarzados entre ciencia y conciencia tuvieran las ideas claras. Reciba un cordial saludo

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