CLARO QUE ES RENTABLE INVESTIGAR EN ESPAÑA

La I+D, un objetivo nacional, sin necesidad de citar sin conocimiento de causa

 

Apenas estrenado el blog, me preguntan si en conciencia es rentable investigar en España. Naturalmente que lo es. Ningún país puede renunciar a crear conocimiento en el mundo actual, eso es obvio. Pero, la polémica sobre la Ciencia en España tiene raíces muy profundas, que se hunden en el pasado precisamente en situaciones de análisis y reflexión sobre nuestro propio ser nacional, en todos los aspectos. No cabe aquí un análisis exhaustivo, pero sí que quisiera hacer referencia a alguna cuestión no demasiado lejana en el tiempo. Me refiero a la famosa frase atribuida a Unamuno “que inventen ellos”, tan citada por muchos con poco conocimiento de causa. Es frecuente referirse al aserto del pensador vasco como si fuera una proclama que en España prendió y fue asumida a modo de mandato de cumplimiento inexcusable. Nada hay de eso. En uno de los ensayos unamunianos (El pórtico del templo. Salamanca 1906), algo parecido a esa propuesta forma parte de un supuesto diálogo entre dos personajes, Román y Sabino, que representan dos posturas, incluso dos visiones que pueden pugnar en uno mismo sobre el valor de las cosas tangibles y la importancia de las cuestiones del espíritu:

 ROMÁN – ¿Que nada hemos inventado? Y eso, ¿que le hace? Así nos hemos ahorrado el esfuerzo y ahínco de tener que inventar, y nos queda más lozano y más fresco el espíritu …

SABINO – Al contrario. Es el constante esfuerzo lo que nos mantiene la lozanía y la frescura espirituales. Se ablanda, languidece y desmirria el ingenio que no se emplea …

ROMAN – ¿Que no se emplea en inventar esas cosas?

SABINO – U otras cualesquiera …

ROMAN – ¡Ah! ¿Y quién te dice que no hemos inventado otras cosas?

SABINO – ¡Cosas inútiles!

ROMÁN – ¿Y quien es juez de su utilidad? Desengáñate: cuando no nos ponemos a inventar cosas de esas, es que no sentimos la necesidad de ellas.

SABINO – Pero así que otros las inventan, las tomamos de ellos, nos las apropiamos y de ellas nos servimos; ¡eso sí!

ROMAN – Inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones. Pues confío y espero en que estarás convencido, como yo lo estoy, de que la luz eléctrica alumbra aquí tan bien como allí donde se inventó.

SABINO – Acaso mejor.

ROMÁN – No me atrevía a decir yo tanto…

SABINO – Pero ellos, ejercitando su inventiva en inventar cosas tales, se ponen en disposición y facultad de seguir inventando, mientras nosotros…

ROMAN – Mientras nosotros ahorramos nuestro esfuerzo.

SABINO – ¿Para que?

ROMÁN – Para ir viviendo, y no es poco.

Unamuno volvería sobre el asunto en su correspondencia con Ortega y en el libro “Del sentimiento trágico de la vida”, en donde se formula la pregunta ¿Se hizo el hombre para la ciencia o se hizo la ciencia para el hombre? Todo ello después de haber abogado también por una auténtica apertura a Europa como la opción para España. Así de paradójico podía resultar el que fuera rector salmantino. Cabe naturalmente mucho debate sobre sus ideas y sus aportaciones a las preguntas básicas que el hombre puede hacerse sobre su propia existencia; de hecho entre los dos interlocutores hay también propuestas del valor de la invención que aquí podríamos extender a toda la práctica científica. Pero, yo me atrevo a proponer que se deje la cita de marras como arranque de cualquier discurso, intervención o comentario sobre la I+D en España. Nuestro análisis debe dar para bastante más.

 

Los puntos de referencia de la cuestión, a día de hoy, ni siquiera son los mismos que hace diez años. El sistema de I+D en todo el mundo ha ido evolucionando, aumentando en su envergadura y modificando sus prioridades; lo que hoy tenemos que hacer, para llegar al nivel que nos corresponde es distinto. De hecho hace falta más esfuerzo, porque los demás no se paran. De lo que no cabe duda es de que seguimos sin interpretar bien qué significa rentabilidad de la investigación, ni de que muchos siguen pensando que sólo vale la pena el esfuerzo si la rentabilidad –rendimiento económico se entiende- está garantizada. Pues bien, creo que se mire como se mire, hay todo tipo de razones para postular que es rentable, desde todos los puntos de vista. Si queremos aterrizar en lo económico, no podemos perder de vista nuestro déficit exterior que se agrava a medida que avanza la crisis económica que ya tenemos encima. El aumento de la productividad y el avance competitivo no pueden venir de otra cosa que del conocimiento (educación + investigación). Como tantos investigadores creo que es preciso diseñar bien las prioridades científicas, pero que la primera prioridad es la Ciencia como tal. Víctor, en este blog, insiste también en la necesidad de un apoyo social, que cristalizara en demandas por parte de la propia opinión pública de un esfuerzo mayor por nuestra parte. Así es a mi juicio. Ahora, en pleno proceso electoral, conviene que la demanda se plantee nítidamente a quienes aspiran a gobernar. Como en la investigación lo fundamental es hacer bien las cosas, conviene desterrar la forma desenfocada y tópica en que se presenta la cita unamuniana aquí comentada. Pero, igualmente necesario es evitar proclamas sobre supuestas medidas de apoyo a la investigación que no van más allá de planteamientos propagandísticos.

 

César Nombela    

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