LO COYUNTURAL Y LO ESTRUCTURAL EN LOS PROBLEMAS DE NUESTRO SISTEMA DE I+D+i

La crisis económica limita las inversiones en I+D y dificulta emprendimientos innovadores o los pospone, son problemas coyunturales que hay que superar. Sin embargo, nuestro sistema sigue aquejado de problemas estructurales, fundamentalmente la baja inversión, pública y privada (seguimos en el 1,27% de esfuerzo), así como los cambios continuos en la organización de la gestión pública.

La largamente constatada necesidad de un cambio de nuestro modelo productivo para conducirlo por la senda de la innovación tecnológica, es la única forma de aspirar a un desarrollo más acorde con el país que pretendemos ser. Sin embargo, ejercicio tras ejercicio, seguimos constatando demasiadas limitaciones para alcanzar unas metas razonables. No es que no haya habido avances sino que han sido claramente insuficientes. De ahí que, en muchas circunstancias, las coyunturas lastren el progreso necesario, al tiempo que nuestro sistema de innovación sigue encontrando obstáculos, no coyunturales, sino debidos a desaciertos en su organización y gestión.

Ahora mismo, cuando vivimos uno de los momentos más delicados y difíciles de nuestra economía, es cuando más lucidez hace falta para analizar qué es coyuntural, debido a circunstancias pasajeras, y qué es estructural, y por tanto demanda correcciones urgentes. Un ejemplo de lo coyuntural es la contracción de las inversiones de capital-riesgo en Biotecnología, que complica la vida a nuestro sistema de empresas de este sector, de notable crecimiento en años recientes. El negocio biotecnológico continuará como un sector de alto valor añadido, aun requiriendo ajustes y adaptaciones que el mercado va a imponer. Mientras tanto, las grandes compañías farmacéuticas, cuyo modelo de desarrollo está necesitado de un cambio importante, se han de plantear nuevas estrategias, incluidas las de su relación con las compañías de pequeño tamaño como base para el inicio de los procesos de innovación que conduzcan a productos y procesos novedosos. No tendría sentido cejar en el empeño por el avance de este sector que, en España, es real, cuenta con una comunidad de investigación básica muy activa y necesita sobre todo de nuevos esfuerzos.

Sin embargo, es más urgente que nunca superar los problemas estructurales del sistema español de innovación. Sus fundamentos están claros hace tiempo, lo que no aflora es la voluntad política para resolverlos. El último informe Cotec, tan abundante en datos e indicadores como de costumbre, ofrece muy pocos motivos para el optimismo en su versión 2009. Las ventas españolas de productos de alta tecnología han descendido en los dos últimos años, como también ha empeorado nuestra tasa de cobertura en este aspecto. La agregación de un conjunto de indicadores y la valoración de tendencias daba lugar a un índice sintético Cotec que hace prever un deterioro del sistema español de innovación en los próximos tiempos. No nos podemos permitir el lujo de aflojar en los esfuerzos por mejorar un sistema de innovación que está aun alejado de sus objetivos. Nuestra inversión en I+D (1,27% del PIB) sigue estancada en un crecimiento insuficiente que nos aleja de la media europea, nos mantiene a distancia astronómica de los países más activos y por debajo incluso de algunos estados de la Europa del Este, de reciente acceso a la unión Europea. Con los presupuestos de los últimos dos ejercicios, de menor crecimiento que en los inmediatamente anteriores, no es difícil predecir que nuestro próximo indicador de esfuerzo en I+D no va a superar el 1,3% del PIB, cuando el objetivo de la anterior legislatura se había situado en llegar holgadamente al 2%.

Solo una política tenaz, basada en acuerdos de Estado, que identifiquen el avance en este terreno como la prioridad fundamental, puede hacer que superemos una situación a todas luces insatisfactoria. Porque aumentar el esfuerzo español en I+D, en los niveles requeridos, sólo puede ser posible con una asignación suficiente de recursos públicos que sirva para movilizar los recursos privados en mayor cuantía. La reducción de otros muchos gastos innecesarios es fundamental para canalizar la inversión en ese esfuerzo de investigación, desarrollo e innovación. Pero, en lo referente a la organización de la gestión pública del sistema de I+D seguimos constatando demasiados bandazos en la organización, que nada ayudan a gestionar un esfuerzo que debe ser creciente y ordenado.

Hay muchas formas de organizar la gestión pública de la I+D+i, ninguna infalible ni obligada. Sin embargo, los cambios continuos solo sirven para disipar esfuerzos. En ocho años y con diferentes administraciones hemos pasado de centralizar la gestión estatal de la I+D en un solo ministerio, de Ciencia y Tecnología, a recuperar el clásico departamento de Educación y Ciencia, junto con otro de Industria, para cambiar de nuevo a un ministerio de Ciencia e Innovación (que incluía universidades) y estaba flanqueado por departamentos de Industria y Educación (sin universidades). Tras apenas un año con este esquema organizativo, al departamento de Ciencia e Innovación se le suprimen las competencias universitarias, sin que la razones aparezcan con claridad. Mientras tanto, a la escasez de esfuerzo global en I+D, añadamos que nuestro sistema no logra retornos para investigación de los programas de la Comisión Europea ni siquiera en cuantía que compense nuestra aportación –somos financiadores netos- que seguimos necesitados de un verdadero impulso para la Universidad y que la gestión de nuestros OPIs deja mucho que desear. Todo un panorama de dificultades que superar, lo que sólo será posible a base de esfuerzo y gestión inteligente.

César Nombela

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Comentarios

Desde hace casi un año, las administraciones, sindicatos, organizaciones empresariales y agentes tecnológicos vienen lanzando el mensaje de que España necesita una cambio de modelo de crecimiento y que uno de sus soportes principales debe ser la innovación tecnológica. Hasta aquí, esto es solo un titular. Y durante un año nos hemos alimentado de ese titular.

Parece que llegamos a la segunda fase. El titular está definitivamente agotado. Es el momento de darle contenido con QUE´s y COMO´s. Y como siempre, llega la hora de los "paneles de expertos", observatorios, estudios, la prospectiva, las recomendaciones, la definición "preliminar" de estrategias, etc.

Corremos el riesgo, muy previsible, de que haciendo las cosas como siempre, obtengamos los resultados de siempre. Pero en estos momentos de fuerte incertidumbre sobre como y durante cuanto tiempo va a afectar la crisis a España, considero que el nivel de exigencia de estas acciones debe ser muy alto. El resultado final no puede ser un documento más, irrealizable o que no engarce con la realidad tecnológica, industrial, social y económica española. Continuamente estamos elaborando estudios de prospectiva que siempre responden a una sincera voluntad de saber como reforzar nuestra económica. Los participantes en esos estudios son absolutamente competentes y los informes elaborados extensos, técnicamente rigurosos y bien orientados. Pero algo falla. Da la sensación de que los informes elaborados y conclusiones extraídas se definen desde el principio y se desarrollan básicamente para ser leídas y no implantadas.

La identificación de oportunidades y de estrategias al servicio del crecimiento económico de un país, cuando se abordan desde la globalidad de los agentes implicados, requiere de las precauciones siguientes:

- El objetivo final o formato exigido a los estudios, deben implicar definir el modo de implantación (acciones, costes, plazos y análisis de riesgos) para evitar que un porcentaje demasiado alto de la información elaborada sea meramente descriptiva.

- Debe partirse de unas directrices, premisas, modelizado de la situación actual, DAFO´s, aspectos que necesariamente deben ser considerados, etc. ya definidos y que no admitan discusión. Los demandantes de los estudios deben llevar a cabo un trabajo previo intenso.

- Las conclusiones finales deben se periodificables en el tiempo para poder aprovechar resultados parciales del estudio.

- Las reuniones de trabajo deben ser dinamizadas por personas que tengan totalmente interiorizados los apartados anteriores.

- El comienzo del trabajo conjunto requiere uniformizar premisas y asegurarse de que un grupo muy heterogéneo de participantes trabaje "tirando" en la misma dirección.

- Debe ser identificada, presentada, compartida y revisada información previa ya disponible que evite llegar a conclusiones obvias o ya conocidas.

- Debe ponerse especial atención en saber identificar información o conclusiones muy próximas a los intereses particulares de los participantes en el estudio.

- Los dinamizadores o coordinadores de los estudios deben esforzarse en equilibrar la representación o perfil profesional de los equipos (ya sea debido al desequilibrio con el que se constituyeron desde el inicio, como por el protagonismo o proactividad de determinados participantes).

En definitiva, cuando se lee un informe resultado de un estudio de prospectiva, es bastante fácil percibir cuando ha sido elaborado con la intención de poder ser materializable (si ese es su objetivo final) o cuando se ha elaborado para, en el mejor de los casos, ser solamente leído.

http://competitivenessfactory.blogspot.com/

Me parece muy acertado distinguir lo coyuntural de lo estructural y abordar acciones sostenibles y sostenidas a largo plazo para resolver lo estructural mientras se intenta solucionar con medidas de menor recorrido o plazo lo coyuntural. En cualquier caso tengo muchas dudas sobre la conveniencia de que las políticas públicas actúen sobre lo coyuntural… (existe una tendencia asombrosa por parte de los poderes públicos a convertir medidas destinadas a resolver coyunturas en medidas permanentes o a convertir soluciones a problemas coyunturales en problemas estructurales). Tengo la sensación, por otra parte, de que muchos de los problemas estructurales del sistema de ciencia y tecnología español no se deben buscar dentro del propio sistema de ciencia y tecnología español. De hecho, si bien la volatilidad organizativa de la gestión de las actuaciones del Estado (nótese que sustituyo, a propósito, los términos "gobernanza del sistema" y "políticas" por "gestión de actuaciones") que denuncia el autor del "post" me parece de extraordinaria relevancia, no creo que sea el motivo más importante de que los resultados de nuestro sistema sean tan pobres (medidos mediante indicadores comúnmente aceptados en el ámbito internacional y con la información que recaba y publica, fundamentalmente, nuestro Instituto Nacional de Estadística). El sistema no es una burbuja aislada del resto de los sucesos que afectan a la vida pública española y por tanto sobre el mismo inciden los mismos problemas estructurales que afectan a nuestra sociedad y su capacidad o forma de progresar. Probablemente hace mucho tiempo que los actores del sistema de ciencia y tecnología de España deberían haber tenido un mayor protagonismo (crítico) en los asuntos políticos más generales que afectan al desarrollo de nuestra economía y, sobre todo, con carácter más general, sociedad y que sin duda lastran el desarrollo de nuestro sistema científico y tecnológico y posiblemente le resta…. ¿legitimidad? en sus reclamaciones.

Yo me he permitido, sin ser un experto, proponer algunos que posiblemente ni son los únicos ni los más importantes pero que son los que más me preocupan…. por ahora:

http://www.feditblog.com "I+D: nuevos retos, nuevas políticas, nuevos presupuestos"

[...] de financiación y de recursos. Estamos ante un problema político y social . En un interesante post sobre la distinción entre los problemas coyunturales y los estructurales en el sistema español de [...]

[...] de financiación y de recursos. Estamos ante un problema político y social . En un interesante post sobre la distinción entre los problemas coyunturales y los estructurales en el sistema español de [...]

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