Contaminación del mar, ¿podemos cambiar?

Cuando nos damos cuenta de lo negativo que es la contaminación del mar, suele ser tarde para reaccionar. No podemos esperar a que todo este muerto para cambiar. Cuando eso suceda ya no habrá solución. Como el mar no se queja ni sangra, nadie hace nada.

Las depuradoras de las aguas fecales e industriales de las mayores ciudades del litoral español se construyeron a finales del siglo XX. ¿Cómo es posible que hayamos tardado tanto? Una vez construidas, ¿Tenemos pruebas de su eficacia? ¿Se han eliminado totalmente los vertidos incontrolados del litoral?. ¿Descargan todos los emisarios a los colectores que van a la depuradora?

(Foto: Proyecto Biosfera MEC)
Nadie juega al futbol o siembra patatas en un estercolero. Tampoco podemos hacer nosotros esto con nuestra costa. El litoral es una zona de producción (marisqueo, pesca, instalaciónes de acuicultura) y si no lo cuidamos, su rendimiento irá cayendo hasta que llegará un momento en que desaparecerá. Además, no lo podremos emplear como lugar de ocio si no lo planteamos así. La sociedad litoral está posponiendo la decisión sobre cual es el uso que queremos darle a la costa. Pero todos sabemos que las alternativas son claras: o bien es un lugar para la pesca, la acuicultura y el ocio, o lo es para la expansión industrial. Son decisiones basadas en datos socioeconómicos (de los que ya se dispone) y en datos técnicos sobre la contaminación, que también se conocen.

Una de las mayores agresiones al litoral han sido y son los rellenos para puertos deportivos e industriales que eliminan zonas productivas (bancos de marisqueo, zonas de pesca litoral) en favor de zonas industriales. Sin embargo, a nadie se le escapa que estos rellenos sirven para nuevas empresas que han generado  empleos que tal vez sean más numerosos y más interesantes (?) que los relacionados con las actividades pesqueras y marisqueras tradicionales.

La compatibilidad entre industria, pesca, acuicultura y ocio es difícil, por no decir imposible. ¿Tienen la culpa los políticos? No nos engañemos, los políticos no son marcianos o un producto de una selección genética especial. La actitud de los políticos es un reflejo de la sociedad. Las poblaciones litorales de España tienen que cambiar su visión y su actitud ante su entorno. La costa tiene que dejar de ser un estercolero.

Hemos de perder el miedo a reconocer que estamos contaminando la costa y que necesitamos tomar medidas colectivas para cuidarla y pasarla a nuestra descendencia para que la disfruten y la administren mejor que nosotros.

La actitud del avestruz que esconde la cabeza para no asustarse ante el depredador ya no funciona. Hay que enfrentarse con el problema e intentar solucionarlo.

Antonio Figueras

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