A relaxing besugo Fukushima

En Febrero de 2012 la Tokyo Electric Power (Tepco), operadora y propietaria de la central nuclear de Fukushima Daiichi, cubrir con cemento el lecho marino en torno a la planta para prevenir la propagación de sustancias radiactivas en el mar, en un área de unos 70.000 metros cuadrados (siete hectáreas) cercanos a las tomas de agua del reactor número 6 de la planta de Fukushima. Hace unos meses supimos que  desde la central nuclear de Fukushima-1  se había filtrado al subsuelo y al océano Pacífico  gran cantidad de agua radiactiva.

 

“El pasado 8 de agosto de 2013, el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón reveló que diariamente se vierten al subsuelo 1.000 toneladas de agua desde la central nuclear, de las cuales unas 300 contienen sustancias altamente radiactivas que llegan al Pacífico.  La compañía eléctrica comenzó a bombear el agua radiactiva desde el subsuelo hasta la superficie, a un ritmo de 60 toneladas diarias, para almacenarla en los tanques que ha construido alrededor de la central nuclear. Sin embargo, los trabajos para la construcción de un muro subterráneo alrededor de los reactores tres y cuatro todavía están marcha, por lo que se calcula que diariamente siguen liberando unas 35 toneladas de agua radiactiva.”

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El tanque que alberga el líquido contaminado carecía de indicador del nivel de agua, así que los sistemas de control no pudieron detectar la pérdida de volumen. Las inspecciones rutinarias no descubrieron el vertido hasta que los trabajadores se encontraron con los charcos de agua alrededor de uno de los recipientes cercanos al reactor número 4. Se trata de tanques construidos a toda prisa, menos robustos que los primeros, para almacenar el agua con la que se refrigeran los núcleos fundidos de los reactores. Cada día se generan 400 toneladas de este líquido cuyo nivel de radiación, 100 milisieverts por hora, equivale a cinco veces el límite anual establecido para un trabajador de una central.”

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Por otra parte “exámenes médicos llevados a cabo en la prefectura de Fukushima, ubicada en el noreste de Japón, tras el accidente ocurrido en la central nuclear homónima, han revelado que 18 niños han desarrollado cáncer de tiroides, un tumor muy infrecuente en la infancia y la adolescencia. Se calcula que su incidencia está en menos de dos casos por cada 100.000, con lo cual, teniendo en cuenta que las autoridades regionales ordenaron hacer revisiones médicas a 360.000 menores residentes en la zona, lo normal es que hubieran detectado entre seis y ocho casos.”

“Si se confirman los casos, los niños con cáncer de tiroides serían los primeros vecinos de la nuclear afectados por la radiación de Fukushima. Hasta ahora, solo se habían previsto efectos entre los empleados que estuvieron trabajando en la planta y, de hecho, cuando se dan las cifras de víctimas del tsunami, todas —más de 15.000— se atribuyen al tsunami y, a diferencia de lo que pasó en Chernóbil en 1986, ninguna a la radiación.”

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“Según ha informado hace pocos días la televisión pública japonesa NHK , la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) ha admitido que las barreras submarinas colocadas en el puerto de Fukushima para impedir la filtración de sustancias radiactivas desde la central nuclear homónima al océano Pacífico no han funcionado. TEPCO ha detallado que sus operarios han detectado daños en las inmediaciones de los conductos de entrada de las barreras submarinas de los reactores cinco y seis de Fukushima-1″

Un video interesante sobre lo que está pasando

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Como se dispersará la radiación

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E la nave va que decía Fellini

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