¿El tamaño no importa? en los grupos de investigación

Según un muy discutido estudio realizado en el Reino Unido en el área de ciencias de la vida y publicado en  PeerJ PrePrints los grupos de trabajo deberían idealmente estar constituidos por no más de 10 o 15 personas . Según el trabajo, el incremento en predoctorales o postdoctorales no garantiza un incremento en la producción de trabajo de impacto en parte porque los investigadores “de más” tienden a ser menos productivos que el investigador principal.

La controversia está servida. Como ejemplo este tweet.

 

 

El estudio realizado por Adam Eyre-Walker, especialista en genética de la Universidad de Sussex, se centró en 398 IPs de biología del Reino Unido y compararon el tamaño de sus grupos con el número de publicaciones  en un periodo de cinco años. De media los IPs de la muestra contaban con aproximadamente seis colaboradores pero el rango iba de 0 a 30. Los autores calcularon que, en ese periodo de cinco años, el IP era el responsable de alrededor de 10 trabajos mientras que cada miembro extra del laboratorio incrementaba la productividad un poco menos de dos trabajos. Un exámen más riguroso sugería que cada postdoc añadía unos tres trabajos y medio y que cada doctorando contribuía con un trabajo.

Sin embargo, cuando se añadieron las citas y los factores de impacto la importancia de un número mayor de investigadores caía una vez alcanzados los 10 o 15 ya mencionados. Según los autores las universidades deberían considerar esas tendencias a la hora de realizar inversiones afirmando que se deberían crear más puestos estables de trabajo

El autor principal del estudio, Eyre-Walker, admite que hay aspectos estadísticos en su propio estudio que pueden ser cuestionables y que hay una gran variabilidad en productividad entre laboratorios de la misma especialidad y del mismo tamaño. Sin embargo el autor se reafirma en que el IP es el impulsor de la investigación de los grupos.

No creo que el problema sea solo si el IP es o no el que soporta la mayor carga de trabajo. Todos sabemos que en una tarea de investigación participan técnicos, investigadores predoctorales, postdoctorales y de plantilla. Lo lógico es desarrollar protocolos que permitan planificar por encima de la duración de ciclos electorales  que tenga en cuenta la formación de nuevos investigadores y técnicos y su incorporación al sistema de investigación de nuestro país dentro de las prioridades de nuestro país considerando las particularidades de las Comunidades Autónomas.

En mi modesta opinión no es solo un problema de tamaño de grupos o protagonismos personales, sino de estabilidad y dignidad laboral y de la agilidad administrativa necesaria que permita el marco jurídico en el que se desarrolla la investigación.

Fuentes: Nature

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