Ejemplos de lo que no hay que hacer en la historia de la vacunas

Los problemas con vacunas en el pasado muestran por qué apresurar ahora una vacuna contra el coronavirus sería “colosalmente estúpido”. Un informe de 2018 publicado el año pasado por Wellcome Trust encontró que, a nivel mundial, el 21% de los 140.000 encuestados cree que las vacunas no son seguras o no lo saben. En EE. UU. y Europa, la desconfianza o la incertidumbre alcanzaron el 28% de las respuestas.

Fuente: National Geographic. PHOTOGRAPH BY BETTMANN, GETTY

Esta percepción resulta en un menor número de vacunaciones y la “reaparición de epidemias de paperas, tos ferina, sarampión y varicela”, según un artículo publicado en octubre del año pasado en la revista francesa La Revue des Maladies Respiratoires. La seguridad es la principal preocupación de las personas que desconfían de las vacunas, seguida de la desconfianza en las autoridades sanitarias.

Al menos parte de esa desconfianza se debe al fracaso de la vacuna contra la gripe porcina de 1976, que erosionó la confianza en las vacunas en general. Esa vacuna aumentó el riesgo de desarrollar el síndrome de Guillain-Barré (GBS) en 1 de cada 100.000 vacunados. Con más de 40 millones de personas ya vacunadas esa temporada de gripe, la inmunización contra la gripe porcina cesó hasta que se comprendió mejor el riesgo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) aún no conocen la causa del aumento del riesgo.

Desde entonces, ocho vacunas se han asociado con riesgos para la salud y se han retirado del mercado, según los CDC. De esas ocho, se comprobó que solo dos tenían riesgos: la vacuna contra la gripe porcina de 1976 y la vacuna contra el rotavirus de 1998-99 que aumentaron el riesgo de invaginación intestinal en los bebés.

La vacunación es un arma muy poderosa pero no hay que acelerar los pasos. Hay que garantizar la seguridad y l eficacia. La historia muestra que las prisas no son buenas.

El 12 de abril de 1955, el gobierno anunció la primera vacuna para proteger a los niños contra la polio. En cuestión de días, los laboratorios habían producido miles de lotes de la vacuna. Los lotes hechos por una empresa, Cutter Labs, contenían accidentalmente virus de la poliomielitis vivo y provocaron un brote.

Salk Institute

Más de 200.000 niños recibieron la vacuna contra la polio, pero en unos días el gobierno tuvo que abandonar el programa. Cuarenta mil niños contrajeron polio. Algunos tenían niveles bajos, aproximadamente doscientos quedaron con parálisis y unos 10 murieron. El gobierno de Estados Unidos, suspendió el programa de vacunación hasta que pudiera determinar qué salió mal.

Sin embargo, un incremento en el nivel de supervisión no logró evitar otro problema con la vacuna contra la polio. Desde 1955 hasta comienzos de 1963, millones de personas fueron expuestas de manera inadvertida al virus simio 40 (SV40), un contaminante de vacunas de poliovirus; el virus se encontraba en los cultivos de células renales de mono utilizados para la preparación de la vacuna, y no habían sido detectados. El SV40 fue descubierto en 1960 y eliminado de las vacunas. El SV40 es un potente virus tumorogénico con tropismo por muchos tejidos, que induce tumores en roedores y transforma las células cultivadas de muchas especies.  Según los CDC, ninguna vacuna actual contiene el virus SV40, y no hay evidencia de que la contaminación haya dañado a nadie.

En 2020, se declaró la erradicación de la poliomielitis en África. La enfermedad solo continúa transmitiéndose en Afganistán y Pakistán.

En 1976, los científicos predijeron una pandemia de una nueva cepa de influenza llamada gripe porcina. Más de 40 años después, algunos historiadores lo llaman “epidemia de gripe que nunca existió”.

Los asesores del presidente Ford, le informaron de un brote de gripe pandémica llamada gripe porcina que podría ser tan dañina como la gripe española. Ford tomó la decisión de hacer obligatoria la vacunación. El gobierno lanzó el programa en aproximadamente siete meses y 40 millones de personas se vacunaron contra la gripe porcina, según los CDC. Esa campaña de vacunación se relacionó más tarde con casos de un trastorno neurológico llamado síndrome de Guillain-Barré, que puede desarrollarse después de una infección o, en raras ocasiones, después de la vacunación con una vacuna viva.

Los CDC afirman que el aumento del riesgo era de aproximadamente 1 caso adicional de Guillain-Barre por cada 100,000 personas que recibieron la vacuna contra la influenza porcina.

La vacuna tiene que ser segura. Si una vacuna no ofrece una protección completa o muy elevada, la gente tendrá una falsa sensación de seguridad y el riesgo de nuevos contagios se incrementará.

Paciencia, la vacuna llegará pero no cuando queremos o cuando nos dicen. Esto es biología y salud pública.

Here’s why we can’t rush a COVID-19 vaccine

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