Una caladita de polonio…

Daniel Cano Ott

La Comisión de Regulación Nuclear de EEUU (US Nuclear Regulatory Commission) define los cigarrillos como una de las “fuentes de radiación fabricadas por el hombre a las que se ve expuesta la población”.

La causa es simple: los agricultores de los países desarrollados utilizan fertilizantes ricos en fosfatos. Los fosfatos se extraen de la apatita, un mineral rico en radio y todos los productos de su cadena de desintegración, en particular los alfa-radioactivos 210Pb (plomo) y 210Po (polonio). El uso continuado de los fertilizantes permite que los metales radioactivos se fijen en el suelo. Las plantas de tabaco absorben el 210Pb y el 210Po y lo incorporan a sus tejidos. A este proceso hay que añadirle la incorporación de los descendientes del 222Rn (radón) presentes en el aire de la plantación. Las hojas del tabaco tienen “pelos” adherentes por ambas caras que atrapan aerosoles de la atmósfera, entre ellos los ricos en descendientes del radón (de nuevo el 210Po). Según un artículo reciente, un cigarrillo fabricado en EEUU es cinco veces más radioactivo de uno fabricado en la india [1].

El alquitrán presente en el tabaco ayuda a que el polonio quede adherido al epitelio pulmonar, en particular en las bifurcaciones periféricas de los bronquiolos, lo que conduce a dosis de radiación localizadas y por tanto más nocivas que las dispersas. Un emisor alfa como el polonio es apenas nocivo desde el exterior del cuerpo humano: las partículas alfa son detenidas por la piel y no afectan los órganos internos. Sin embargo, si el elemento radioactivo es asimilado, la situación cambia completamente: las partículas alfa emitidas en el interior del cuerpo ya no encuentran barreras muertas naturales y causan un enorme daño a las células vivas circundantes. Algunos científicos sostienen que la elevada tasa de cáncer de pulmón asociada al fumar no es explicable mediante los otros elementos carcinógneos presentes en el tabaco. Por ejemplo, se ha estimado que el benzopireno, el carcinógeno no radiactivo más potente presente en el tabaco, solo explica un 1% de los cánceres de los fumadores. Otra prueba adicional: la orina de fumadores habituales contiene unas seis veces más polonio que la de no fumadores.

Si bien los datos, una vez contrastados, no admiten discusión posible, es mucho más difícil (y probablemente incluso imposible) demostrar la tesis de que la radiación presente en el tabaco es la principal causa de cáncer de pulmón de los fumadores. Nada más lejos de mi intención que entrar en esa polémica sin salida. Mi único objetivo es el de ayudar a que cada uno pueda sacar unas conclusiones formadas sobre los riesgos (para los demás y para sí mismo) asociados al consumo de tabaco.

[1] Kilthau, Gustave F.Radiologic Technology, p217(6) ISSN: 0033-8397

También en esta bitácora
Clasificación de los diferentes tipos de radiación

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Comentarios

Siempre que leo sobre estas cosas me viene a la cabeza la misma pregunta: ¿Debe el Gobierno de un país permitir la venta de sustancias que se sabe a ciencia cierta que son nocivas para la salud?, ¿no constituye eso un delito contra la salud pública?

Hola Dani,

Muy intersante esta entrada. La verdad es que esta bitácora tiene pinta de un buen futuro.

Hablando del polonio, ¿qué tipo de radioactividad han descubierto los británicos en los aviones? ¿se sabe de donde procede y en qué lugar del avión la han encontrado?

Un abrazo y muchas gracias por divulgar este tipo de cosas.

Benja

Lo que se ha descubierto en los aviones de British Airways son trazas de Polonio-210, que es un emisor alfa. Yo no conozco los detalles, pero las concentraciones en los aviones tiene que ser ridícula….habrá que esperar a ver si nos cuentan algo más.

Hola Benjamín,

gracias por tus comentarios positivos. He estado indagando sobre lo que se ha detectado en los aviones pero no he sacado nada en claro aún. Por ello, prefiero no entrar en el terreno de la rumorología y la especulación. En cuanto sepa algo, lo pondré en la bitácora como contestación a tu comentario.

Un abrazo,

Dani

Tal como lo cuentas, el plutonio radiactivo entra con los abonos fosfatados, Entonces, entrará también en la cadena alimenticia por cualquier producto que se abone con fosfatos.

Según eso, ¿debemos dejar de abonar los campos? En mi opinión, no, porque es condenar al hambre a una parte de la humanidad.

Bueno, por qué si no perseguimos el plutonio en los tomates o en la coliflor, nos hemos de fijar en el plutonio en el tabaco. ¿No magnificamos los riesgos y engañamos al lector siempre que se habla de esta planta?

Estimado gorki,

en primer lugar, no se trata del "plutonio" sino del "polonio". El plutonio no existe en la naturaleza y se obtiene de manera artificial, por ejemplo tras irradiar uranio-238 en un intenso flujo de neutrones (dentro de un reactor nuclear).

Y respecto al polonio, es especialmente nocivo cuando se fuma porque no se elimina de los pulmones y permanece allí, produciendo un elevado daño de manera muy localizada. Sin embargo, es eliminado con cierta facilidad del aparato digestivo debido a su alta solubilidad. Así pues, no se trata de eliminar los abonos, sino de no fumárselos…

Espero haber aclarado tu duda.

Un saludo y feliz año nuevo,

Daniel

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