Carta abierta a Don Antonio Ruíz de Elvira

Estimado Sr. Ruíz de Elvira,

es éticamente inadmisible que un científico y catedrático de universidad vierta  opiniones en los medios de comunicación de la manera que usted lo hace.  Su artículo de opinión, publicado en el diario “El Mundo” en su edición del domingo 11 de Marzo, es un claro ejemplo de lo que usted tanto critica en los medios: un cúmulo de falsedades, verdades a medias y faltas de rigor. Sin disponer de otros datos, preferimos creer que la mayoría de sus aseveraciones técnicas en materia nuclear son fruto de una osada ignorancia. Lo contrario sería terriblemente grave, ya que implicaría una intencionalidad manifiesta de engañar a la opinión pública.

Consideramos esencial que la opinión de los expertos científicos sea objetiva y veraz. Precisamente porque compartimos su preocupación por el gravísimo problema de la degradación de la biosfera, cada día más real y patente. ¿Qué pasaría si la sociedad nos retirara su confianza, Sr. Ruíz de Elvira? ¿Qué sucedería si cayésemos en el descrédito? Pues que desaparecería la delgada línea roja que mantiene a raya a los interesados e intoxicadores y se abriría la puerta al oscurantismo. Todo sería relativo, cuestionable y la verdad objetivable y objetivada dejaría de existir.

Dicho esto, nos gustaría analizar su artículo con rigor y poner de manifiesto los errores que contiene. Diferenciaremos claramente lo que es opinable de lo que es contrastable.

  • Afirmación peligrosa. Ya en su primera frase cuestiona la legitimidad de las opiniones de los internautas porque han votado mayoritariamente a favor de la energía nuclear. La razón, que no saben de física, y por tanto su opinión no vale. Como demostraremos al final de esta nota, quizás usted tampoco sabe tanto de física nuclear como creía. Científico hubiese sido criticar la validez estadística de la encuesta. Fascista es cuestionar la opinión de los demás según le convenga o no.
  • Falsedad. Mire el gráfico que contiene las horas de funcionamiento de las diferentes centrales de producción de energía en España durante el año 2006. Las centrales nucleares españolas suponen tan solo un 9.3% de potencia instalada y sin embargo generan un 20% de la energía eléctrica total. La razón es muy simple: no hay que pararlas tan a menudo como usted sugiere.
Horas de funcionamiento de diferentes tipos de centrales eléctricas durante el año 2006
Figura. Horas de funcionamiento por tipo de central eléctrica durante el año 2006 en España.
  • Opinión. Critica la tecnología “de locomotoras” empleada en las centrales nucleares y ensalza los refinamientos tecnológicos asociados a la producción de células solares. Curioso, con esa tecnología decimonónica se consiguen eficiencias de un 30% mientras que las células fotovoltaicas tienen una eficiencia intrínseca (sin contar factores meteorológicas) inferior a un 15%. A día de hoy, Sr. Ruíz de Elvira, la tecnología nuclear está mucho más desarrollada que la fotovoltaica. Compruébelo a través de nuestros enlaces a laboratorios de investigación nucleares.
  • Falsedad y aberración científica. “El funcionamiento de una central nuclear es el de una bomba controlada. Si se despistan los controladores, la central estalla como una de ellas”. Las centrales nucleares son intrínsecamente estables por diseño y operación gracias a unos parámetros físicos que se autorregulan. Una central nuclear jamás puede estallar como una bomba atómica, y decir lo contrario es crear alarma social sustentada en una falsedad.
  • Falsedad. “El producto de la energía nuclear son los residuos”. Las centrales nucleares producen electricidad, Sr. Ruíz de Elvira, que es para lo que se construyeron. Y como cualquier otra actividad industrial humana, generan residuos. La frase “los residuos radiactivos [son] esencialmente imposibles de enterrar, a pesar de todo lo que digan las partes interesadas”, además de violar cualquier noción básica de ética periodística (se autoproclama el más docto entro los doctos) desacredita la investigación de miles de científicos que estamos trabajando arduamente en mejorar la gestión de los residuos radioactivos.
  • Falsedad. Su último párrafo no tiene desperdicio. “Las solares generan combustible, el viento se almacena como hidrógeno, la fotovoltaica lo mismo, y la térmica calienta directamente nuestras bañeras y nuestras casas. ¿Para qué queremos las nucleares?” Pues para suministrar energía eléctrica a los 8000 millones de ciudadanos que habrá en el 2030, Sr. Ruíz de Elvira. Porque a día de hoy, las solares NO generan combustible, el viento NO se almacena como hidrógeno, la fotovoltaica lo mismo y la térmica no puede ser usada masivamente. Y en el futuro, el hidrógeno se podrá generar con centrales nucleares de manera masiva y más eficiente gracias a los reactores de alta temperatura.

Su tono flamígero resulta muy ameno en ocasiones, Sr. Ruíz de Elvira, pero por favor no confunda la divulgación con la proclamación. Nos ofende que usted, un científico que defiende y ensalza acertadamente los valores de la ciencia, haya abandonado su “duda permanente” y sucumbido ante el poder que ofrece un púlpito mediático. Afortunadamente, “..la duda se alza siempre triunfante sobre el dogma“. Éstas son, como bien sabe, sus propias palabras…

Daniel Cano-Ott, Manuel Fernández-Ordoñez y José Luis Pérez
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