El Tratado de No Proliferación y el conflicto IranÃ
En la actualidad casi todos los estados soberanos son firmantes del Tratado de No Proliferación (189) y únicamente cuatro estados no lo han firmado: India, Israel, Pakistán y Korea del Norte. El último paÃs en ratificar el Tratado fue Cuba en el año 2004. India y Pakistán han admitido públicamente que poseen armamento nuclear, Israel no lo ha admitido pero es un secreto a voces ya que ha estado desarrollando un programa en Dimona, en el Neguev, desde 1958. Mientras tanto, el régimen dictatorial de la Corea de Kim Jong-Il asegura que posee armamento nuclear (y muchos no lo ponemos en duda). Pyongyang habÃa firmado el Tratado, pero se salió en 2003 tras una disputa con los inspectores de la IAEA. Sudáfrica fue también un caso especial, comenzó un programa nuclear militar (supuestamente con la ayuda de Israel) pero tras la firma del Tratado en 1990 destruyó el pequeño arsenal que habÃa obtenido.
El Punto 1 del ArtÃculo IV del Tratado de No Proliferación reza lo siguiente: “Nada en este Tratado deberá ser interpretado como menoscabo del derecho inalienable de todos los Estados del Tratado a desarrollar la investigación, producción y uso de la energÃa nuclear para fines pacÃficos sin discriminación y en conformidad a los artÃculos I y II de este Tratado”. Es decir, el desarrollo de un programa nuclear es un derecho inalienable de todos los estados firmantes del Tratado. Por tanto, la comunidad internacional no tiene ningún derecho a exigirle a Irán que abandone su programa nuclear cuando Teherán afirma que su programa tiene fines exclusivamente de producción eléctrica. Surge entonces la siguiente cuestión: ¿Debemos fiarnos del régimen iranà cuando afirma esto? La respuesta nos la da el ArtÃculo III.1 del Tratado: “Cada Estado no nuclearmente armado firmante del Tratado asume aceptar las salvaguardias de la Agencia Internacional de la EnergÃa Atómica de acuerdo con el Estatuto de esta agencia y su sistema de salvaguardias, con el propósito exclusivo de verificación del cumplimiento de las obligaciones asumidas en este Tratado con vistas a prevenir el desvÃo de energÃa nuclear para usos pacÃficos hacia armas nucleares u otros explosivos nucleares”. AsÃ, del tirón, 6 lÃneas sin un punto. Lo que establece este artÃculo está bien claro, un estado puede desarrollar su programa nuclear, pero bajo le estricta vigilancia de los inspectores de la IAEA.
El principal handicap escapatorio (si se quiere ver asÃ) del Tratado consiste en que el Uranio que se utiliza como combustible en un reactor para producir electricidad es el mismo que se utiliza en una cabeza nuclear, pero con un grado muy distinto de enriquecimiento. Mientras que en un reactor el Uranio-235 se enriquece al 4%, en una bomba el enriquecimiento supera el 90%. Es decir, los procesos para uno u otro fin son distintos, pero la tecnologÃa civil de enriquecimiento podrÃa utilizarse para producir cabezas nucleares. El problema surge cuando algún estado empieza a “jugar” con los inspectores de la IAEA. Cuando hay cosas que no quieren enseñar, ocultan información o se les pilla en renuncios, como sucedió con Corea del Norte. En ese momento se está violando el Tratado de No Proliferación, pero no está nada claro (puesto que no está establecido en el Tratado) cómo hay que proceder en ese caso. El Tratado impone barreras al desarrollo de armamento nuclear que son únicamente de voluntad polÃtica (como todos los tratados).
Por tanto, contestando a las preguntas con las que comenzamos este post, Irán tiene el derecho inalienable a desarrollar su programa nuclear con fines pacÃficos y la comunidad internacional no tiene ningún derecho a exigirle que abandone el mismo. Sin embargo, Irán no puede inducir ningún genero de duda ni sospecha sobre los fines de su programa y debe, en todo caso, colaborar y dejar trabajar a los inspectores de la IAEA con el fin de comprobar que no hay ningún tipo de desvÃo de material sensible hacia ámbitos militares. Si no es asÃ, Irán deberá estar dispuesto a enfrentarse al Consejo de Seguridad de la ONU, a sanciones internacionales y tal vez a mucho más (estemos seguros que Isarel no va a tolerar ningún movimiento extraño de un régimen, el de Teherán, que ha negado públicamente el holocausto nazi). Los esfuerzos diplomáticos realizados hasta ahora han sucumbido porque han intentado atraer a Irán ofreciéndole entrar en la Organización Mundial del Comercio, pero el régimen no cree y no está interesado en el comercio libre. Las polÃticas exteriores del gobierno Bush tampoco ayudaron mucho. Parece que ahora, tras la coronación de Obama I se respira otro tipo de “buen rollito” aparente que ha hecho a Teherán cambiar de actitud. Además, en Junio hay elecciones presidenciales en Irán, si gana Musavi es de esperar una postura más sosegada. Este tema, desde luego, merece ser seguido de cerca.
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Comentarios
Estimado Alfredo,
Muchas gracias por tu aportación que me resulta muy interesante. Puedes extenderte todo lo que consideres oportuno en tu respuesta, no tienes por qué restringirte. No hay limitaciones de espacio ni de ningún otro tipo. Por favor, considérate libre de extender tu reflexión si lo consideras oportuno hacia otros ámbitos que no guarden relación con la ciencia o la tecnología.
Este post vino al pelo, ya que ayer mismo se produjo la espantada de todos los representantes de la Unión Europea en el discurso de Ahdmadinejad.
Un saludo
Gracias por tu invitación a seguir participando, Manuel.
Creo que en 2006, cuando Irán incluso propuso hacer de su programa nuclear un proyecto internacional, el mundo se perdió la oportunidad de ensayar un nuevo relacionamiento de los países nucleares entre sí y tal vez de comenzar a dibujar el largo camino del desarme nuclear, objetivo muy ambicioso pero más sensato que el de la simple no proliferación, que solo tiene valor como etapa intermedia (además del innegable valor para los que ostentan el oligopolio nuclear). Sin embargo Estados Unidos, cuya agenda para Medio Oriente y afines por entonces se escribía en Tel Aviv, no percibía como un triunfo el solo hecho de asegurarse de que Irán no desarrollaba armas nucleares. Se trataba de que no avanzara en la investigación y por tanto ni siquiera llegara a producir electricidad a partir de la energía nuclear; ni hablar de retener el uranio utilizado en ese proceso.
La razón detrás de la razón parece ser que el surgimiento de Irán como potencia regional hace que se muevan varias fichas en el tablero del Medio Oriente, región sobre la que Irán irradia una creciente influencia desde el Asia Central, y ello no favorece a Israel; es decir, no favorece al Israel expansionista, que encarna el sueño del Gran Israel, paro lo cual desarrolla una agresiva política de arrebato de tierras a otras naciones. A su vez, en esa lógica también es un obstáculo que los pobladores de los territorios ocupados sigan viviendo allí, lo que emularía al apartheid, pues los palestinos serían con el tiempo votantes árabes en Israel, ni se les reconoce su derecho a establecer otro Estado. De manera que los palestinos han sido puestos en guetos aislados, verdaderos bantustanes donde cada día es un Guernica.
Es muy difícil sostener semejante proyecto por mucho tiempo más. Israel es una potencia militar regional, ha dispuesto de todos los recursos militares y económicos que creyó necesitar, más el apoyo político y diplomático de Estados Unidos, entre otros, y cierto nivel de complicidad de algún régimen árabe, incluso, como el de Egipto, que ve en el espejo de Hamas a su vernácula Hermandad Musulmana.
Sin embargo, todo ello no puede contrarrestar la evidencia de la creciente vulnerabilidad del Estado de Israel, cuya seguridad, en este contexto, depende demasiado de la docilidad de Estados Unidos y de múltiples variables regionales que hacen a la vida política de los países árabes y que podrían actuar fuertemente en detrimento de las ambiciones israelíes, llámense ascenso de la Hermandad Musulmana en Egipto, adquisición de misiles S-300 por parte de Siria o lo que sea.
Desde la lógica del régimen israelí se ve peor que Irán alcance estatus de potencia nuclear, pues aunque a Ahmadinejad le coman la lengua los ratones, si Teherán abriera un paraguas nuclear sobre la región modificaría la correlación de fuerzas entre Israel y sus rivales musulmanes, aunque seguramente estaríamos lejos de un intercambio nuclear. Como decía un chiste de la Guerra Fría, una guerra entre puercoespines si no es imposible solo puede hacerse con mucho cuidado.
No obstante, ese Irán no es el que se dibuja hoy en el horizonte, sino un país con dominio del ciclo nuclear y utilización de esas tecnologías con fines pacíficos. Tal es el estatus actual de Japón, entre otros países. El resultado es un inocuo paraguas nuclear de uranio 235, que no tiene los costos políticos de un programa militar pero no deja de ser una herramienta disuasoria.
Sin embargo, como en los finales de Chaplin, esta historia de conflictos podría desembocar en un largo y luminoso camino. No es una cuestión de candor. La intervención de Barack Obama abre posibilidades ciertas de una solución negociada y estable al conflicto. Si Estados Unidos se muestra como un protagonista suficientemente ecuánime, moderando las radicales posiciones de Tel Aviv, será más fácil que árabes e israelíes se puedan poner en la piel del otro, requisito nada menor, y lograr acuerdos. Creo que la retirada israelí a la línea verde, es decir al mapa de 1967, como propone Arabia Saudita, es una solución mutuamente aceptable. Palestina se asentaría como un Estado pleno en los demás territorios. El reconocimiento de los derechos de los refugiados –palestinos expulsados de sus pueblos y tierras desde 1948 en adelante- sería el hueso más duro. Sus derechos son innegables, pero también lo son los legítimos temores de Israel a una avalancha que podría generar grandes tensiones sociales, por no volver a hablar de cientos de miles de nuevos ciudadanos israelíes. Se requiere una solución muy creativa.
En cuanto al programa nuclear de Teherán, Estados Unidos reconoce que le importa poco cómo se iluminen los iraníes con tal de que pueda trabajar con ellos en una larga lista de problemas comunes. Sin embargo, un ritmo firme hacia la paz negociada entre árabes e israelíes podría ser una oportunidad para considerar la posibilidad de eliminar los programas nucleares militares del Medio Oriente, sumando a Irán a la mesa. En uno y otro caso, ¿por qué pedir menos?
Saludos,
Alfredo
Primero que quede claro que por su puesto no me hace gracia ni un arma nuclear más.
El arma nuclear da el poder, el poder de la disuasión. Como bien dices en el post, ¿quien tiene derecho a veto en la ONU?
Auque no este nada claro, estoy seguro de que a Irán le encantaría hacerse que con el arma, pero aunque no me haga gracia, lo entiendo perfectamente. (Aunque me atrevería a decir que están lejos de conseguirlo).
¿Porque no se da tanto bolo al programa nuclear de Israel? ¿No puede ser esto algo parecido a las armas químicas de Irak que dieron la escusa de la invasión?
En la realidad del mundo, Irán no es más que un gran pozo petrolífero repleto de petro-$’s. No negaremos que esta en el punto de mira desde siempre. Por tanto, darle tanto bolo puede valer para una intervención si se hace necesaria.
Pero también todo esto es por el miedo. Miedo por ambos lados. Para Irán, ese miedo es la amenaza de que lo invadan; se siente acorralado. Primero Afganistán (para construir un oleoducto para sacar las reservas del caspio), después Irak (la otra gran bolsa de petróleo), esta literalmente rodeado por los expoliadores de petróleo.
Occidente, que no exactamente la comunidad internacional, tiene miedo. Miedo a que si consigue el arma no habrá quien los controle y pueden perder ese petróleo para siempre. Perder parte del dominio militar en la zona de mayores recursos.
Miedo de la opinion publica occidental, cortesia de los media, requesito indispensable para justificar cualquier intervencion.
El asusto es el de siempre el petróleo, o para generalizar más, el dinero.
Por cierto, fuera del TNP, ¿no es legítima la defensa? ¿Cómo no van a querer el arma nuclear si están atemorizados?
¿Qué pasa, España y todos los países del mundo deberían hacerse con el arma para tener derecho a veto en la ONU? ¿No seria más fácil cambiar estos sistemas?
Mientras este claro que poseer armas nucleares da poder, no van a dejar de proliferar.
www.elmundodewayne.es
Hay un aspecto del programa nuclear iraní sobre el que no se incide mucho: Irán necesita la aprobación de la comunidad internacional para tirar adelante su programa nuclear civil. El motivo es bien sencillo; casi todo el uranio iraní fue comprado a Suráfrica (en aquella época en la que Persia era un simpático aliado de occidente y Suráfrica un país antipático). Ese uranio (creo que son unas 600 toneladas) es suficiente para alimentar un reactor durante unos pocos años. Evidentemente algo habrán gastado por el camino en el desarrollo de su programa nuclear. Irán tiene minas, pero sólo son capaces de producir unas pocas toneladas de uranio al año, cifra suficiente para producir 1 o 2 bombas nucleares al año pero que se quedan muy por debajo de los requerimientos de un simple reactor civil (VVER-1000) como el que están construyendo.
Así pues Irán, si quiere que su central eléctrica de Busher siga funcionando dentro de 3, 4 o 5 años, tiene que comprar uranio fuera. La pregunta, obviamente, es quién se lo va a vender.
Saludos

El post relata con precisión los hechos más importantes vinculados al Tratado de No Proliferación. Eso incluye la paradoja de que el Tratado haya sido y aún sea promovido más enfáticamente por las potencias nucleares, que no lo suscriben en condiciones de igualdad con los demás países, estableciendo con ello un doble rasero. También deja constancia de que la AIEA no halló en Irán vestigio alguno de algo parecido a un programa nuclear militar. Sin embargo, el post concluye que la solución sería que Irán cediera a la voluntad de Estados Unidos, lo que se da de cara con el propio TNP, la legislación internacional y las normas que rijen el funcionamiento del Consejo de Seguridad, que ya han sido violentadas.
En primer lugar, en 2006 Irán aceptó todos los términos de Estados Unidos para iniciar negociaciones, incluyendo la suspensión de operaciones, y fue el propio Estados Unidos el que enfrío por entonces los esfuerzos diplomáticos. Por otra parte, Irán no solo accedió a todas las solicitudes de inspección por parte de la AIEA sino que también habilitó la inspección en instalaciones que la Agencia no había considerado visitar.
Parece claro que Irán actúa en el marco del TNP y de las leyes internacionales en esa materia. Poco cuentan las intenciones que unos u otros puedan asignarle al programa nuclear iraní a futuro. De hecho, quien más insiste en atribuirle a Irán satánicas intenciones es Israel, que no firmó el TNP, desarrolla un programa nuclear militar secreto y dispone de un arsenal nuclear que algunas fuentes sitúan en más de 200 ojivas. Además, ha sido objeto de numerosas resoluciones de la ONU a las cuales hizo caso omiso, sin contar las 43 resoluciones que vetó Estados Unidos.
Musavi es sin duda más moderado políticamente que Ahmadinejad, pero en materia nuclear ya aclaró que mantendrá el ritmo del programa iraní. ¿Por qué? Porque el programa nuclear es motivo de orgullo para los iraníes, símbolo de su desarrollo tecnológico, de su soberanía y su autodeterminación. Y porque es legal.
Intenté restringir mi respuesta lo más posible porque lo central del blog parece residir en los aspectos científicos, tecnológicos y las políticas públicas en materia nuclear, y lo hace como pocos, pero no deja de ser saludable oponer distintos puntos de vista en materia de política internacional con el desarrollo nuclear como protagonista.
Cordiales saludos,
Alfredo García