¿Ahorrar? ¡Recortemos la I+D+i¡
- Un investigador gana de 2 a 3 veces más en el extranjero, por lo que no es posible atraer a los buenos cerebros a España. Prefieren quedarse fuera, donde además cuentan con instalaciones de primer nivel.
- Un especialista y tecnólogo gana más en la industria y la empresa privada, por lo que es extremadamente difícil encontrar buenos profesionales que quieran dedicarse a la I+D+i en el sector público.
- Si España gasta 10 veces menos que Francia en determinadas tecnologías, es obvio que producirá “menos” tecnología y no podrá competir.
Gastar más es condición necesaria, aunque no suficiente, para mejorar el sistema científico español. Estos son ejemplos que podemos entender todos, pero existen otros más técnicos y ajenos a la ciudadanía.
- Nuestro sistema es extremadamente burocrático e ineficiente. Los trámites administrativos están pensados para evitar cualquier posible fraude y limpiar de toda culpa y responsabilidad a los elementos de la cadena de decisiones: se presume la culpabilidad y hay que demostrar la inocencia. Tan estricto es el control inicial que a veces resulta literalmente imposible adquirir el material necesario para realizar una investigación. Otros países, por el contrario, han resuelto el problema relajando los controles iniciales y realizando auditorías exhaustivas a posteriori, para comprobar que el dinero fue bien invertido. Se presume la inocencia y se castiga al defarudador.
- El sistema está politizado en exceso. Los cambios de gobierno y de cartera ministerial generan una inestabilidad institucional excesiva. Por ponerles un ejemplo concreto, en mi breve carrera como investigador ya he estado adscrito a 4 ministerios diferentes. Amén de los consabidos cambios de membrete en todos los papeles oficiales, el asunto no es para tomárselo a broma, pues cada reestructuración lleva un largo periodo de adaptación a las nuevas formas de operar y nuevas líneas estratégicas.
- Nuestro sistema es deficitario en recursos humanos. Leemos una y otra vez que el número de funcionarios no hace más que aumentar, y seguramente es cierto. Pero incluir en el mismo saco laboral a los administrativos ministeriales, autonómicos o municpales, inspectores de hacienda, policías nacionales, bedeles de universidad y profesores de investigación del CSIC es un método de clasificación absurdo. Es necesario analizar con rigor en qué lugares de la administración hacen falta más o menos puestos y qué funciones son prioritarias. En lo que afecta a mi ámbito de conocimiento, les puedo garantizar que hemos mejorado algo en recursos humanos (becas, contratos temporales y algún puesto de investigador funcionario) pero ha subido aún más la carga de trabajo. Una jornada laboral típica de los investigadores que conozco (y somos unos cuantos) se extiende más allá de las 50 horas semanales. Así pues, la mejora no es real y somos más deficitarios que antes.
- Una fracción importante de los presupuestos de I+D+i son en realidad subvenciones encubiertas. España ya ha sido amonestada en varias ocasiones por la Unión Europea por “sus maneras” a la hora de hacer la contabilidad.
Podría seguir horas y horas escribiendo sobre un tema que tanto me duele: el lento despegue científico y tecnológico de mi pais. Sin embargo, prefiero dejarlo aquí y lanzar la que considero la causa última de los males: la falta de responsabilidad de la sociedad en su conjunto
Debemos plantearnos con rigor y madurez si queremos un sistema científico de verdad ,o si nos vale con mostrar unos numeritos que digan que “en España se investiga algo”. Si optamos por lo primero, puede que de aquí a unos años comencemos a observar un cambio en el sistema de producción y a ver sustituidos los ladrillos por los microchips. Si optamos por la segunda vía, nos hundiremos aún más en el pozo de la dependencia exterior y daremos aún más sentido a aquella maldita frase del “que inventen ellos”. Porque cuando los ministros se reunan y analicen qué les hace perder más votos, pensarán en aceras, autopistas, molinos de viento y fútbol, en detrimento de ese conjunto de conocimientos sin rentabilidad electoral llamados ciencia.
Daniel Cano Ott
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Comentarios
Pues sí, Indarki, resulta descorazonador. Todavía no sabemos si va a haber dinero para proyectos de investigación nuevos durante este año o si los van a reducir al mínimo…
Si no ponemos ladrillos y tampoco sentamos las bases para otro tipo de industria más competitiva, ¿qué va a pasar? ¿Nos hacemos franceses o le ponemos precio al país?. Me pregunto si el plan es vivir todos del subsidio que saldrá de los impuestos de… ¿quién, los subsidiados?
Un saludo en un día gris,
Daniel
Estoy completamente de acuerdo con tus comentarios y tu diagnóstico de la situación del sistema de ciencia en España. Me temo que el problema básico es que la sociedad española no aprecia realmente la actividad investigadora: en este país ser científico puede otorgarte una cierta aureola de raro, pero no despierta especial admiración o respeto. Por eso, en un momento como éste se pueden recortar los presupuestos tranquilamente, ya que la opinión pública no se va a indignar como lo haría si se tocaran otros capítulos.
Más allá del problema de financiación actual, que esperemos sea temporal, creo que donde más nos jugamos es en la elaboración de la Ley de la Ciencia. Si en esta ocasión no se resuelven los problemas estructurales que tenemos, como esa burocratización de la que hablas, me temo que habremos perdido la oportunidad para bastantes años. No tiene ningún sentido que la investigación se gestione siguiendo los mismos métodos que se usan para contratar las obras públicas, por ejemplo. La coincidencia en el tiempo con la famosa Ley de Economía Sostenible debería, en buena lógica, favorecer un planteamiento más flexible y eficaz de las actividades de investigación y desarrollo, especialmente en las instituciones públicas. Y sin embargo, dados los precedentes, mucho me temo que al final algo cambie para que todo siga.
El problema obviamente es un problema económico, como todos los problemas. Pero a su vez el problema económico es la consecuencia de una degeneración de nuestra sociedad que se ha vuelto demasiado dependiente del Estado y que por lo tanto no está en condiciones de salud democrática como para identificar los abusos y falacias de este.
¿Como se puede permitir que el presupuesto para el Ministerio de Igualdad, cartera que brilla por su inutulidad e ineficacia sea considerablemente mayor (140 M€) que el de Investigación energética, medioambiental y tecnológica (116 M€)? véase presupuestos 2008-2009, por otro lado unos presupuestos que han sido sobradamente desbordados por la realidad.
¿Otro ejemplo? Las cortes generales tienen un presupuesto de 237 M€. Si, esos edificios donde se reunen ALGUNOS de los 350 diputados y 264 senadores.
Quisiera saber en que momento de nuestra tierna democracia hemos decidido que el estado siempre tiene razón y que hay que darle un cheque en blanco…
PD: El presupuesto para la Casa Real es de unos 8 M€. La verdad, gracias por los servicios prestados S.M. pero váyase.
Estoy con Juanjo sobre cómo la sociedad española no valora a los investigadores. Soy investigadora en una universidad pública española, y ahora mismo estoy haciendo una estancia de investigación en Estados Unidos. Es increíble la diferencia. No sólo por los medios (centros privados aquí contra públicos allí), sino porque aquí se considera a los investigadores la élite intelectual, mientras que en España seguimos siendo una panda de vagos que lo queremos es chupar del bote y leer el periódico durante todo el día. Estoy muy cansada de que gente que ha estudiado una media de cinco años menos que yo (universidad pero no doctorado) se crea que lo he hecho por gusto y que esto es buena vida. Así va España, cuanto más vago seas más reconocimiento tendrás.
Efectivamente, Josep.
Nuestra sociedad está enferma, aunque lamento decir que si tuviéramos una república, costaría igual o más, porque habría que mantener a un presidente de la República viviendo en una residencia oficial que, de existir alternancia, sería redecorada cada 4 u 8 años.
Hay cifras más escalofriantes… Escuché por la radio que el fraude fiscal se cifra en 80.000 millones de euros, ¡ochentamil! Eso daría para cubrir el agujero actual con creces, por lo que no entiendo como el estado no gasta 1000 millones en inspectores de hacienda para sacar a flote toda esa corrupción…
Un saludo y gracias por tus comentarios,
Daniel
Hace un par de horas eché un vistazo al borrador de los Presupuestos Generales del Estado (cuya URL acaban de proteger con contraseña por lo que acabo de ver), y tras ver varias tablas de asignaciones son para echarse a llorar.
Por ejemplo al CSIC le van a meter un buen tajo y al Instituto Astrofísico de Canarias otro tanto.
Felicidades por la entrada y un saludo,
José María (del blog de Bioinformática)
P.D.: Aquí está el link, por si vuelve a funcionar:
Hola a todos,
He estado "consultando" los Presupuestos Generales del Estado, prefiero no comentarlos hasta que me calme…
Aquí os dejo el link para que os encendáis vosotros mismos:
http://www.sgpg.pap.meh.es/Presup/PGE2010Proyecto/MaestroDocumentos/PGE-ROM/Cuerpo.htm
Un saludo.
Manuel
Para comprender lo de no gastar 1000 millones en inspectores de hacienda simplemente hay que preguntarse: "¿a quién beneficia?"
En fin, que menos mal que íbamos a cambiar de modelo económico porque si llegamos a insistir en lo mismo ya os veo a todos los investigadores apuntados a un curso de UGT o de CCOO titulado: "Cómo aplicar operadores vectoriales en campos asfálticos mediante un pico y una pala".
Yo, como profesor, seguiré insistiendo a los chavales, desde las trincheras, que hay vida más allá de ADE, Derecho o Ingenierías diversas.
Un saludo,
Víctor Guisado
Me siento estafada y desilusionada.
Soy uno de esos afortunados a los que les entusiasma su trabajo y nunca me he rendido. LLevo trabajando en investigación desde el año 1980 y como funcionaria desde 1990. En los últimos tres años, gracias a las nuevas subvenciones públicas he podido contratar a doctores para trabajar y he tenido dinero para hacer experimentos utilizando las últimas tecnologías. Por fin me sentía en un pais civilizado.
Ahora creo que ha sido un oasis y que volvemos a lo mismo de siempre. A lo mejor es el momento de hacer lo que la gente piensa que hacen los funcionarios…
¿y qué hacemos los científicos?: Quedarnos sentados y como mucho escribir cartitas a los medios de comunicación. Así nos darán hasta en el carnet de identidad ¿y porqué? Porque aquí todo el mundo está a defender su pequeño chiringuito y no a preocuparse de que todos vayamos bien. Las universidades por su lado y los OPIs por el suyo…y mientras, los técnicos cobramos una mierda y los científicos sin presupuesto.
Nos está bien empleado.
Pero el problema de la ciencia en España no es cosa del presupuesto del ministerio. Es problema de que los empresarios españoles sólo saben funcionar con un político al lado que les garantice las ganancias: un no me toques las tarifas, un pelotazo inmobiliario, un chorro de subvenciones. Y así, sólo salen negocios de ladrillo, de servicios y de turismo. Poco más. Para conseguir que la ciencia fuera necesaria y útil para la empresa española, esta debería dedicarse a fabricar algo, a ofrecer servicios de alto valor añadido. Pero aquí, el servicio de más valor añadido que damos se puede encontrar en ciertos lugares que se anuncian en las páginas de relax de los periódicos…
¡Que inventen ellos, que nosotros ya hemos encontrado la piedra filosofal para vivir sin esforzarnos mucho, porque…que bien se vive aquí!
Sestaoarra da de pleno. El endémico atraso científico-tecnológico de nuestro país no se puede solucionar a base de que el Estado financie él solo TODA esa actividad. Eso no pasa en ningún sitio. España mejorará en esta materia, o se verá condenada a su atraso atávico, cuando el capital privado arriesgue recursos a cuenta de los potenciales beneficios en forma de retorno de los resultados de la investigación. Sin esa participación esencial creo que no hay nada que hacer; eso sin contar con el mecenazgo privado que aporta no pocos recursos en países como Estados Unidos o Inglaterra y que en nuestra tierra es prácticamente desconocido. Por otra parte creo que el esfuerzo en el fomento de la ciencia y la tecnología, ahora comprometido, ha pecado de un exceso de inversión en biomedicina; aquí en Barcelona hay dos parques científicos que se dedican a eso (trabajo en uno de ellos), además de un centro de oncología y otro de Medicina Preventiva y Personalizada (sic). Vamos que erróneamente hemos acabado promoviendo un monocultivo científico.
Saludos
Es que el problema fundamental no es de dinero, es de mentalidad, de carácter. Los españolitos no formamos una sociedad mínimamente dinámica: aquí los emprendedores casi no existen. Somos muy clasistas, nos da pánico que el vecino lo haga mejor que nosotros, y por ello nos refugiamos en un igualitarismo estúpido. Nos pasó en el imperio con la hidalguía, nos ha vuelto a pasar con los títulos universitarios y nos sigue pasando con las autonomías y las (in)competencias de todo tipo.
Mientras no comprendamos que la iniciativa, la meritocracia y el esfuerzo es lo único que nos puede sacar adelante, podemos perder lo que hemos conseguido.
@sestaoarra
Sí que existen los emprendedores, pero son emprendedores de esos que compran a 10 y venden a 100… Así también yo soy emprendendor.
Qué dura la vida del hombre (o mujer) de ciencia y tecnología. Yo todavía no he terminado mi carrera y ya estoy mirando para otro país…
@ Daniel Cano Ott:
¿Podrías aclarar qué entiendes por subvenciones encubiertas? Es un aspecto que me parece interesante, pero queda un poco oscuro…
También me gustaría consultar las amonestaciones europeas, quizás puedas sugerir una ruta para encontrarlas. ¿Se trata de "Procurement politics"?
Enhorabuena por el post, y un saludo






Yo me he quedado alucinado cuando he leído que se recortaba en I+D… ¿no buscábamos un cambio de modelo productivo?
Si fuese porque las partidas de I+D son enormes, a lo mejor lo entendía, pero es que ya de por sí son un poco ridículas…
En fin…