Archivo de marzo, 2019

Periodismo, ‘Noticias falsas’ y desinformación, un manual de la UNESCO para la educación y formación en periodismo

Después del Model Curricula for Journalism Education, la UNESCO ofrece este manual, “Journalism, ‘Fake News’ and Disinformation”, tema de gran actualidad para todos aquellos que practican o enseñan periodismo en la Era Digital.

El periodismo bajo amenaza 

La información es el motor del desarrollo del siglo XXI. Este es impulsado por las organizaciones de noticias independientes que pueden actuar como un guardián confiable de interés público y como una parte esencial de los controles y equilibrios de la sociedad sobre los poderes de turno. Pero los acontecimientos recientes han puesto en peligro al periodismo.

Las transformaciones políticas, tecnológicas, económicas y sociales están modificando inexorablemente el panorama de las comunicaciones y planteando muchas preguntas sobre la calidad, el impacto y la credibilidad del periodismo. Además, la ecología de la información está siendo contaminada por campañas orquestadas para difundir falsedades a través de la desinformación. Esta interrupción está acompañada por la manipulación de medias verdades a través de la información errónea y por el intercambio involuntario de dicha información errónea que se ve catapultada por los diversos medios sociales.

En este contexto, la UNESCO publica un manual, como modelo de plan de estudios, sobre un tema de gran actualidad e importancia. El nuevo recurso está dirigido principalmente a docentes y formadores de periodismo, pero también es de interés directo para los periodistas en ejercicio y otras personas interesadas en la calidad de la información periodística.

Los partidos políticos, profesionales de la salud, empresarios, científicos,  ONG y otros también encontrarán información útil en esta publicación. Según la Unesco, la idea no es prescribir un plan de estudios, sino presentar recursos de conocimiento para la comprensión y la adaptación que cada lector considere oportuno.

Encontrar maneras de superar los desafíos de la información contemporánea es de suma importancia para la sociedad, incluidos los gobiernos, las empresas de Internet, los educadores y las ONG.

Si bien algunos gobiernos están tratando de abordar los problemas a través de la regulación, es poco probable que esto pueda resolver el problema a gran escala. Además, conlleva grandes riesgos de abuso, donde la libertad de expresión legítima y el periodismo auténtico pueden ser sujetos a una nueva censura por parte de un “Ministerio de la Verdad” o un “Gran Hermano”.

Otra respuesta es de las compañías que buscan soluciones tecnológicas, que pueden mitigar y señalar algunos problemas. Estos pasos también conllevan sus propios riesgos, especialmente si se dejan solo a los algoritmos. Las medidas técnicas nunca deben excluir que haya personas que evalúen y sean “curators” de información basada en una política editorial clara y transparente informada por las normas internacionales sobre los derechos a la libre expresión, asociación, privacidad y opciones de reparación.

En otro contexto, se está prestando atención en hacer que las audiencias sean más discriminatorias y resilientes, al empoderarlas con competencias críticas en los medios y la alfabetización de la información digital. Estos pasos también forman parte de la solución, aunque generalmente son de naturaleza a medio plazo. 

 

¿Cómo pueden los periodistas y los estudiantes de periodismo hacer su parte en la construcción de una información de calidad?

Para los periodistas y estudiantes de periodismo, es crítico para la misión comprender la naturaleza y la magnitud de ambas amenazas y tener una visión holística de los intentos de contrarrestarlas.

Este manual, o plan de estudios modelo, establece cómo deben comprender los actores de los medios que su mejor contribución es la práctica periodística ejemplar que sirve como una alternativa altamente valorada y creíble a la información corrupta. Esto significa duplicar la verificación y el periodismo ético en el interés público, y aprender nuevas habilidades para lidiar con las nuevas amenazas como las “falsificaciones profundas”.

El plan de estudios muestra que los periodistas también deben aumentar su cobertura de actores de desinformación, incluso fuera de los tiempos electorales. Además, los periodistas pueden asociarse con otros, incluidas las comunidades, para combatir la contaminación del entorno de la información.

 

Periodismo, “Noticias falsas” y desinformación – Manual para la educación y formación en periodismo

Para aquellos que participan directamente en el empoderamiento de periodistas y estudiantes periodistas, este manual  proporciona un marco para la investigación y lecciones para ayudar a navegar en el entorno de información cada vez más turbio. Examina el despliegue de “noticias falsas” como un término para desacreditar al periodismo, y establece un marco alternativo que cubre la desinformación y la desinformación, y (en menor medida) la información errónea y la propaganda emotiva. Las lecciones son contextuales, teóricas y en el caso de la verificación digital, extremadamente prácticas. El manual se divide en dos partes distintas: los primeros tres módulos enmarcan el problema y le dan contexto, mientras que los últimos cuatro se centran en las respuestas al “desorden de la información” y sus consecuencias.

Haga clic aquí para descargar el Manual desde el sitio de la UNESCO. 

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El prestigio de la universidad se adquiere destinando recursos a la investigación e innovación, no con campañas de imagen corporativa

Los gestores de algunas universidades creen que lanzando una campaña de imagen corporativa pueden alcanzar el prestigio y la solidez que requiere una institución académica. Lamentable error.

El prestigio de una institución universitaria no se adquiere ni se rige por estrategias de comunicación o marketing. Eso corresponde a una empresa o institución ajena al contexto científico y académico. Alcanzar los rankings mundiales de reputación como lo tiene Harvard, Columbia, Stanford  o Berkeley, por citar sólo algunas, no ha sido porque hayan desarrollado un buen plan o campaña de comunicación corporativa, sino, por haber potenciado el know how y el made how de sus académicos e investigadores, huyendo de la mediocridad y apostando por la innovación y avance del conocimiento científico. 

De ahí que, invertir en estrategias de comunicación que, repito, son necesarias en el mundo empresarial o corporativo pero no en universidades, es malgastar tiempo, dinero y recursos. El prestigio y la calidad de una institución académica se miden por la producción científica de sus miembros, mediante proyectos de investigación competitiva y publicación de artículos en revistas de prestigio internacional. Por tanto, es en este aspecto en donde deben dedicarse la mayor cantidad de recursos económicos que permitan disponer de mejores infraestructuras, con laboratorios innovadores, potenciando el bilingüismo, formando investigadores bajo un modelo de mentoring, promoviendo redes internacionales de investigación, etc. Sólo de esta forma se puede alcanzar el prestigio y la calidad deseada, evitando el anquilosamiento académico y contrarrestando los efectos de la obsolescencia de conocimientos,  consecuencia de la expansión de las tecnologías disruptivas.

Un artículo que publica el diario El País (28/02/2019), informa que el 34% de los catedráticos (3.600) y el 60% de los profesores titulares (16.200) no han demostrado producir ciencia de calidad a lo largo de toda su carrera, como revelan los datos recién publicados por el Ministerio de Educación. En este mismo artículo, como afirma Juan Romo, rector de la Universidad Carlos III de Madrid: “Lo que diferencia a una buena Universidad es que su plantilla esté en contacto con la frontera del conocimiento, profesorado que no solo transmita, sino que genere y transfiera ese conocimiento”.

En este contexto, los recursos deben destinarse en incentivos económicos para los académicos que si investigan, que si producen y que si proponen iniciativas como lo hacen las universidades internacionales y algunos centros españoles.

Según refiere Aurora García-Gallego, catedrática de Análisis Económico, en el diario El País: “es en los países anglosajones, donde el investigador cada año se reúne con su jefe y repasa la contribución científica de este, los fondos económicos que ha traído a su universidad para emprender líneas de investigación y la opinión que sus alumnos tienen de él”.

Sin embargo, hay universidades españolas, como la Carlos III, que si evalúa la labor del profesorado cada dos años y la premia económicamente. Según  el rector Juan Romo: “Hay que incentivar la investigación con complementos salariales, menos horas de clase, más laboratorios o más ayudantes”. Esto, lamentablemente, no es el común denominador.

Por tanto, para alcanzar el prestigio que corresponde a una institución académica, se han de dedicar los esfuerzos en recursos a la investigación, a infraestructuras, a la innovación y, en suma, a las iniciativas de sus miembros que desean contribuir a la grandeza de la universidad. Un ejemplo de ello, se tiene con la reciente presentación del nuevo centro de donación de cuerpos de la facultad de Medicina, el más moderno de Europa, perteneciente a la Universidad Complutense de Madrid. Sobre la institución pesaba la losa de haberse desentendido durante años de los cadáveres donados a la ciencia, que se apilaban en condiciones insalubres en los bajos del departamento de Anatomía. Hoy, el centro, inaugurado el 28/02/2019, no necesitó de ninguna campaña de comunicación corporativa para mejorar su imagen, sino de dotar de una infraestructura de calidad para sus estudiantes y profesorado.

Fuentes: El País

https://elpais.com/ccaa/2019/02/28/madrid/1551379677_634042.html

https://elpais.com/sociedad/2019/02/27/actualidad/1551285363_939435.html?id_externo_rsoc=TW_CC

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