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Periodismo, ‘Noticias falsas’ y desinformación, un manual de la UNESCO para la educación y formación en periodismo

Después del Model Curricula for Journalism Education, la UNESCO ofrece este manual, “Journalism, ‘Fake News’ and Disinformation”, tema de gran actualidad para todos aquellos que practican o enseñan periodismo en la Era Digital.

El periodismo bajo amenaza 

La información es el motor del desarrollo del siglo XXI. Este es impulsado por las organizaciones de noticias independientes que pueden actuar como un guardián confiable de interés público y como una parte esencial de los controles y equilibrios de la sociedad sobre los poderes de turno. Pero los acontecimientos recientes han puesto en peligro al periodismo.

Las transformaciones políticas, tecnológicas, económicas y sociales están modificando inexorablemente el panorama de las comunicaciones y planteando muchas preguntas sobre la calidad, el impacto y la credibilidad del periodismo. Además, la ecología de la información está siendo contaminada por campañas orquestadas para difundir falsedades a través de la desinformación. Esta interrupción está acompañada por la manipulación de medias verdades a través de la información errónea y por el intercambio involuntario de dicha información errónea que se ve catapultada por los diversos medios sociales.

En este contexto, la UNESCO publica un manual, como modelo de plan de estudios, sobre un tema de gran actualidad e importancia. El nuevo recurso está dirigido principalmente a docentes y formadores de periodismo, pero también es de interés directo para los periodistas en ejercicio y otras personas interesadas en la calidad de la información periodística.

Los partidos políticos, profesionales de la salud, empresarios, científicos,  ONG y otros también encontrarán información útil en esta publicación. Según la Unesco, la idea no es prescribir un plan de estudios, sino presentar recursos de conocimiento para la comprensión y la adaptación que cada lector considere oportuno.

Encontrar maneras de superar los desafíos de la información contemporánea es de suma importancia para la sociedad, incluidos los gobiernos, las empresas de Internet, los educadores y las ONG.

Si bien algunos gobiernos están tratando de abordar los problemas a través de la regulación, es poco probable que esto pueda resolver el problema a gran escala. Además, conlleva grandes riesgos de abuso, donde la libertad de expresión legítima y el periodismo auténtico pueden ser sujetos a una nueva censura por parte de un “Ministerio de la Verdad” o un “Gran Hermano”.

Otra respuesta es de las compañías que buscan soluciones tecnológicas, que pueden mitigar y señalar algunos problemas. Estos pasos también conllevan sus propios riesgos, especialmente si se dejan solo a los algoritmos. Las medidas técnicas nunca deben excluir que haya personas que evalúen y sean “curators” de información basada en una política editorial clara y transparente informada por las normas internacionales sobre los derechos a la libre expresión, asociación, privacidad y opciones de reparación.

En otro contexto, se está prestando atención en hacer que las audiencias sean más discriminatorias y resilientes, al empoderarlas con competencias críticas en los medios y la alfabetización de la información digital. Estos pasos también forman parte de la solución, aunque generalmente son de naturaleza a medio plazo. 

 

¿Cómo pueden los periodistas y los estudiantes de periodismo hacer su parte en la construcción de una información de calidad?

Para los periodistas y estudiantes de periodismo, es crítico para la misión comprender la naturaleza y la magnitud de ambas amenazas y tener una visión holística de los intentos de contrarrestarlas.

Este manual, o plan de estudios modelo, establece cómo deben comprender los actores de los medios que su mejor contribución es la práctica periodística ejemplar que sirve como una alternativa altamente valorada y creíble a la información corrupta. Esto significa duplicar la verificación y el periodismo ético en el interés público, y aprender nuevas habilidades para lidiar con las nuevas amenazas como las “falsificaciones profundas”.

El plan de estudios muestra que los periodistas también deben aumentar su cobertura de actores de desinformación, incluso fuera de los tiempos electorales. Además, los periodistas pueden asociarse con otros, incluidas las comunidades, para combatir la contaminación del entorno de la información.

 

Periodismo, “Noticias falsas” y desinformación – Manual para la educación y formación en periodismo

Para aquellos que participan directamente en el empoderamiento de periodistas y estudiantes periodistas, este manual  proporciona un marco para la investigación y lecciones para ayudar a navegar en el entorno de información cada vez más turbio. Examina el despliegue de “noticias falsas” como un término para desacreditar al periodismo, y establece un marco alternativo que cubre la desinformación y la desinformación, y (en menor medida) la información errónea y la propaganda emotiva. Las lecciones son contextuales, teóricas y en el caso de la verificación digital, extremadamente prácticas. El manual se divide en dos partes distintas: los primeros tres módulos enmarcan el problema y le dan contexto, mientras que los últimos cuatro se centran en las respuestas al “desorden de la información” y sus consecuencias.

Haga clic aquí para descargar el Manual desde el sitio de la UNESCO. 

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El prestigio de la universidad se adquiere destinando recursos a la investigación e innovación, no con campañas de imagen corporativa

Los gestores de algunas universidades creen que lanzando una campaña de imagen corporativa pueden alcanzar el prestigio y la solidez que requiere una institución académica. Lamentable error.

El prestigio de una institución universitaria no se adquiere ni se rige por estrategias de comunicación o marketing. Eso corresponde a una empresa o institución ajena al contexto científico y académico. Alcanzar los rankings mundiales de reputación como lo tiene Harvard, Columbia, Stanford  o Berkeley, por citar sólo algunas, no ha sido porque hayan desarrollado un buen plan o campaña de comunicación corporativa, sino, por haber potenciado el know how y el made how de sus académicos e investigadores, huyendo de la mediocridad y apostando por la innovación y avance del conocimiento científico. 

De ahí que, invertir en estrategias de comunicación que, repito, son necesarias en el mundo empresarial o corporativo pero no en universidades, es malgastar tiempo, dinero y recursos. El prestigio y la calidad de una institución académica se miden por la producción científica de sus miembros, mediante proyectos de investigación competitiva y publicación de artículos en revistas de prestigio internacional. Por tanto, es en este aspecto en donde deben dedicarse la mayor cantidad de recursos económicos que permitan disponer de mejores infraestructuras, con laboratorios innovadores, potenciando el bilingüismo, formando investigadores bajo un modelo de mentoring, promoviendo redes internacionales de investigación, etc. Sólo de esta forma se puede alcanzar el prestigio y la calidad deseada, evitando el anquilosamiento académico y contrarrestando los efectos de la obsolescencia de conocimientos,  consecuencia de la expansión de las tecnologías disruptivas.

Un artículo que publica el diario El País (28/02/2019), informa que el 34% de los catedráticos (3.600) y el 60% de los profesores titulares (16.200) no han demostrado producir ciencia de calidad a lo largo de toda su carrera, como revelan los datos recién publicados por el Ministerio de Educación. En este mismo artículo, como afirma Juan Romo, rector de la Universidad Carlos III de Madrid: “Lo que diferencia a una buena Universidad es que su plantilla esté en contacto con la frontera del conocimiento, profesorado que no solo transmita, sino que genere y transfiera ese conocimiento”.

En este contexto, los recursos deben destinarse en incentivos económicos para los académicos que si investigan, que si producen y que si proponen iniciativas como lo hacen las universidades internacionales y algunos centros españoles.

Según refiere Aurora García-Gallego, catedrática de Análisis Económico, en el diario El País: “es en los países anglosajones, donde el investigador cada año se reúne con su jefe y repasa la contribución científica de este, los fondos económicos que ha traído a su universidad para emprender líneas de investigación y la opinión que sus alumnos tienen de él”.

Sin embargo, hay universidades españolas, como la Carlos III, que si evalúa la labor del profesorado cada dos años y la premia económicamente. Según  el rector Juan Romo: “Hay que incentivar la investigación con complementos salariales, menos horas de clase, más laboratorios o más ayudantes”. Esto, lamentablemente, no es el común denominador.

Por tanto, para alcanzar el prestigio que corresponde a una institución académica, se han de dedicar los esfuerzos en recursos a la investigación, a infraestructuras, a la innovación y, en suma, a las iniciativas de sus miembros que desean contribuir a la grandeza de la universidad. Un ejemplo de ello, se tiene con la reciente presentación del nuevo centro de donación de cuerpos de la facultad de Medicina, el más moderno de Europa, perteneciente a la Universidad Complutense de Madrid. Sobre la institución pesaba la losa de haberse desentendido durante años de los cadáveres donados a la ciencia, que se apilaban en condiciones insalubres en los bajos del departamento de Anatomía. Hoy, el centro, inaugurado el 28/02/2019, no necesitó de ninguna campaña de comunicación corporativa para mejorar su imagen, sino de dotar de una infraestructura de calidad para sus estudiantes y profesorado.

Fuentes: El País

https://elpais.com/ccaa/2019/02/28/madrid/1551379677_634042.html

https://elpais.com/sociedad/2019/02/27/actualidad/1551285363_939435.html?id_externo_rsoc=TW_CC

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Aprender a programar. Esto es lo que deben –y quieren- saber los estudiantes de periodismo

El conocimiento ya no se da de forma vertical. Ahora el conocimiento es horizontal. Más aun, el conocimiento es interactivo y participativo. Por tanto, el conocimiento de las tecnologías digitales, sumado a la constante evolución (tecnológica) podría convertir en obsoletos a profesionales y medios.

Sin embargo, mucho de este conocimiento tecnológico no se imparte en las facultades o en las escuelas de periodismo y comunicación. Por esta razón, entre otras, deben formularse propuestas que impliquen un cambio radical de 180 grados en los planes formativos de periodismo, destacando, fundamentalmente, la creación del perfil de periodista programador.  Hace más de dos décadas, un antiguo colega periodista, director de uno de los principales grupos de comunicación, decía: “No concibo ningún periodista de esta era digital (1998) que no sepa codificar en HTML”. Ante tal afirmación, y en los tiempos actuales, surge la pregunta: ¿Todos los periodistas saben -sabemos- codificar? Más aún: ¿son capaces los periodistas de crear un algoritmo informativo? Es decir ¿saben –sabemos- los periodistas trabajar con códigos de programación informática? Porque ese es el tipo de conocimiento que demanda el ecosistema mediático. Es la nueva nomenclatura del saber periodístico.

El mundo de los datos masivos (Big data) deriva en el aprendizaje de lenguajes de programación como Python o R y deben constituirse en elementos comunes en la carrera de periodismo, además de necesarios en la consolidación de perfiles profesionales de periodismo de datos.

De la misma forma que el aprendizaje del HTML y la utilización de gestores de contenido es cosa del pasado-presente consolidado, ahora, en el aprendizaje que deben asumir, por un lado, los periodistas y estudiantes de periodismo y, por otro, la enseñanza de los académicos, se suma un nuevo reto: la enseñanza-aprendizaje de la programación. Y Python, por ejemplo,  es una aplicación muy asequible y accesible para potenciar el perfil del periodista de datos.

Por tanto, que no nos asusten estos conceptos que empiezan a surgir dentro de los avances tecnológicos del periodismo. Porque el desarrollo del Periodismo de datos se basa en todo esto: el acceso a la información y transparencia informativa, investigación periodística y conocimiento tecnológico. Son elementos cruciales para el desarrollo y consolidación del Periodismo de datos, cuyas fases son: acceso a los datos, limpieza de datos, filtración, análisis, verificación y visualización. Y el setenta por ciento de este conjunto de fases, requiere de las destrezas y habilidades tecnológicas con la programación de fondo.

En este escenario, los periodistas –y los estudiantes de periodismo- deben poseer un conocimiento de las tecnologías basadas en la programación informática. De la misma forma como antaño –y aun en la actualidad- el redactor que cubría un hecho iba acompañado de un fotógrafo –reportero gráfico o fotoperiodista- o, del reportero de televisión que va acompañado de un camarógrafo, hoy, necesitamos del acompañamiento del programador informático. Más aun, ¿por qué un periodista no puede ser un programador? Si somos conscientes y no es contradictorio que un periodista sepa como desenvolverse como reportero gráfico o sepa las técnicas del camarógrafo ¿porque no podemos pensar que también debe tener conocimientos de programación? Lamentablemente, este tipo de conocimiento está aún en pañales en los planes de estudio de  periodismo.

Muchos académicos se resisten a incluirlo, so pretexto de que el periodista es periodista y no tiene por qué saber cómo se trabaja con el código de programación. Craso error. Pensar así, en mi opinión, es vivir  anquilosado en el pasado.

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En 2009, Internet mataba al periodismo impreso. En 2019, Internet está matando al periodismo de la Red

Jeff Israely, ex corresponsal de la revista Time en Europa y cofundador de la compañía de noticias Worldcrunch, con sede en París, en un artículo publicado en el sitio Niemanlab, analiza el entorno actual de las organizaciones de noticias, con un titular impactante y que encierra en cierta forma la situación actual de los medios: si en 2009 internet mataba al periodismo impreso; en 2019, internet está matando al periodismo de la Red.

Y es que para algunos analistas y emprendedores como Rafat Ali, fundador de paidContent y que vendiera a The Guardian y fundador actual de Skift, una empresa de la industria de viajes, quien afirma que  ”Los medios de comunicación son un negocio simple: usted elige un sector, y deja de cubrir todo lo demás, obtiene una audiencia, los vende, como publicidad, o vende la publicidad a esa audiencia mediante suscripciones o servicios de pago. Ese es el negocio. No hay otra manera de hacer medios de comunicación”.

¿Ninguna otra manera? Probablemente sea un poco arrogante esa afirmación. Aunque está claro que hablamos de esfuerzos con fines de lucro. Sin embargo, sus palabras tienen un peso adicional en medio del retroceso de algunas de las principales operaciones de las organizaciones de noticias generalistas de los medios digitales. En este esquema, Israely, se pregunta: ¿Realmente no hay una forma sostenible para las noticias digitales que no sean los medios verticales B2B?

Como editor anglófono con sede en París, el negocio de Jeff Israely ha crecido gracias a un tipo de ingeniería inversa del modelo B2B. Trabajan en una variedad de temas aprovechando una primera ventaja que es hacerlo en inglés en el mercado francés (y europeo) tanto para los servicios de pagos por suscripción como para una audiencia mundial modesta. También han aprovechado las asociaciones y el apoyo de la fundación, mientras buscan oportunidades de ingresos distintas vinculadas a la fotografía. Saben que el reto no es fácil dado que han de seguir adelante sin una especialización lo que implica que tanto los servicios que ofrecen  como su audiencia sean más difusos. Esto les obliga a buscar formas de segmentar la cobertura y las audiencias, al mismo tiempo que mantienen el objetivo continuo para que funcione como un todo coherente.

Pero más allá del producto y el modelo se encuentran preguntas similares de una empresa de medios: ritmo y escala. El inicio del evangelio digital a menudo incluye la búsqueda de capital de riesgo y / o el compromiso de hacer grande el proyecto o fallar lo más rápido posible. Y esto nos devuelve a las grandes noticias de la industria de la información. Rafat Ali ha ensalzado por mucho tiempo las virtudes de mantener la inversión externa lo más limitada posible, advirtiendo acerca de las desventajas de las salidas de empresas de riesgo que han respaldado a los medios digitales que se han visto en los últimos 18 meses, lo que ha culminado con la reciente avalancha de despidos llevados a cabo en HuffPost y BuzzFeed.

Más información en Niemanlab

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¿Qué esperan las facultades de comunicación para formar en los nuevos entornos de periodismo y programación?

En un artículo publicado anteriormente en este blog, Cultura de Red, en 2016, sobre la importancia del periodismo como profesión y disciplina del conocimiento, hacía referencia al análisis sobre el estado de la formación periodística en las facultades de comunicación. En dicho escrito, sugería una reestructuración de los planes de formación con un giro radical de 180 grados, dado que la mayoría de facultades de comunicación, de donde egresan miles de graduados, sus planes de estudios no se adecuaban a la demanda de la nueva industria de la información, transformada ya por el impacto de las tecnologías digitales en constante evolución. A la fecha, lamentablemente, poco se ha avanzado. 

Urge, por tanto, un cambio estructural de los planes formativos en donde se aborde la enseñanza de aplicaciones propias en el desarrollo del periodismo de datos tanto desde una perspectiva crítica, reflexiva, teórica como práctica. Mi propuesta es que en la currícula de estudios debe incluir, al menos de forma introductoria, por ejemplo, el diseño, creación y desarrollo del algoritmo aplicado a los nuevos medios y al nuevo periodismo basado en los datos. (más…)

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El periodismo de datos en el “Model curricula for journalism education: a compendium of new syllabi” (UNESCO)

La UNESCO promueve un “Modelo de Plan de Estudios para la Educación Periodística: Un compendio de nuevos planes de estudio”. Aunque el modelo de plan fue publicado en 2013, en la actualidad adquiere relevancia dada la incorporación y adaptación que están haciendo las facultades de comunicación y escuelas de periodismo, sobre todo, en materia de periodismo de datos.

Según la UNESCO, esta publicación se basa en el modelo original del plan de estudios (Model Curricula for Journalism Education) de la UNESCO, desarrollado en 2007 y adaptado, desde entonces, en más de 60 países. Los diez nuevos programas de estudios especializados en educación periodística llenan el vacío de alfabetizaciones especializadas que requieren los educadores de periodismo para responder a los nuevos desafíos. Dichas alfabetizaciones periodísticas especializadas incluyen aquellas relacionadas con la sostenibilidad de los medios de comunicación, la extracción de datos, el diálogo intercultural, la comunicación global, la crisis humanitaria, la trata de personas, la participación comunitaria, la ciencia y la bioética, así como la desigualdad de género.

Mientras que el plan de estudios modelo original se centró en los países en desarrollo y las democracias emergentes, estos nuevos programas son relevantes para todas las sociedades democráticas en las que la educación periodística es una parte importante de los esfuerzos nacionales para promover el desarrollo de medios libre, independiente y pluralista. Un valor agregado de estos nuevos planes de estudio consiste en el uso de fuentes de referencia globalmente inclusivas, un mayor enfoque en los recursos en línea y la sensibilidad de género.

Este compendio de nuevos programas de estudio representa la respuesta estratégica de la UNESCO a la pregunta: ¿Cómo puede la educación en periodismo continuar renovándose? Estas preguntas se enmarcan en un contexto social, político y económico cada vez más complejo. Tras la crisis económica y financiera mundial de 2008, el periodismo enfrentó su momento más difícil, especialmente en el mundo desarrollado. Y así lo hizo la educación periodística, planteando retos para el futuro.

El desarrollo del Modelo de Currículo de la UNESCO es un intento de la UNESCO para establecer estándares basados en buenas prácticas a nivel internacional. El esfuerzo se deriva de la convicción de que los estándares periodísticos profesionales son esenciales para un sistema de medios que pueda fomentar la democracia, el diálogo y el desarrollo. Al mejorar la calidad de la educación periodística, la UNESCO cree que tanto los educadores de periodismo como los estudiantes tienen más posibilidades de influir en la producción periodística a nivel de noticias e instituciones. A su vez, es probable que las salas de redacción con periodistas bien entrenados y con una mentalidad crítica influyan positivamente en los procesos de democracia y desarrollo en sus sociedades, especialmente en el mundo en desarrollo. Una educación periodística de calidad es un garante no solo de la democracia y el desarrollo, sino también de la propia libertad de prensa.

Este compendio consiste en programas de estudios especializados, como un intento de reflejar la diversidad de la práctica periodística. Los programas de estudio incluyen aquellos relacionados con:

▶ Sostenibilidad de los medios

Periodismo de datos

▶ Periodismo intercultural

▶ Periodismo en radio comunitaria

▶ Periodismo global

▶ Periodismo científico, incorporando la bioética.

▶ Género y periodismo

▶ Periodismo humanitario

▶ Denunciando tráfico de personas

▶ Seguridad y periodismo.

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Evolución y tendencias en la enseñanza-aprendizaje del Ciberperiodismo (Parte II)

En estos tiempos de revolución tecnológica, periodistas, organizaciones de noticias e instituciones académicas debemos cuestionar y reflexionar, en principio, qué es el periodismo para luego profundizar en su estudio en las facultades de comunicación o escuelas de periodismo. No pensar así, es lo que ha llevado a que muchos tiendan a subestimarlo como disciplina académica y profesional, pensando que sigue siendo un oficio que cualquiera puede realizar con un mínimo de conocimientos en redacción o la simple experiencia en el uso de herramientas tecnológicas (como los blogs o redes sociales). Por tanto, pensar que el periodismo sigue siendo un oficio es vivir anquilosado en el pasado, propio de mentes obtusas que no alcanzan a ver la magnitud de la gran transformación de la comunicación y del periodismo, convertido ya en una disciplina, no solo profesional, sino, también, del conocimiento.

De ahí que la enseñanza-aprendizaje de las tecnologías digitales debe ser de forma transversal y constante. Es decir, debe darse en todos los años de carrera del estudiante. También es necesario incorporar otras disciplinas con más arraigo en la Humanidades como la Antropología y Etnografía. La programación informática y la estadística son los nuevos compañeros de viaje de todos aquellos que quieran dedicarse al periodismo en la era del Big data. Podríamos incluir estos nuevos conocimientos sustituyendo a otros, propios del siglo pasado. O mejor aun, cambiando las metodologías de aprendizaje.

Actualmente, muchos estudiantes de periodismo pueden estar desencantados con la formación recibida en sus facultades. Pero, no encontrar en las aulas lo que les (nos) forma, debe desafiarnos a pensarlo, no a despreciarlo. Por ello, la solución pasa por una reforma curricular en los planes de estudio de periodismo y comunicación. Es necesario (por no decir, imprescindible) un cambio de ciento ochenta grados en dichos planes formativos. Cambios que deben venir precedidos, primero, con la concienciación de todo lo que la transformación digital implica, y segundo, en la inter-multidisciplinariedad de conocimientos que deben adoptarse para formar profesionales con las competencias necesarias que hagan “amar” lo que han estudiado.

Estos cambios deben ser integrales, que impliquen no sólo un cambio de denominación de materias sino, también (y quizás lo más importante) cambios en los contenidos. De nada sirve disfrazar el mismo contenido con nuevos nombres. A todo esto se debe sumar la creación y puesta en marcha de un marco normativo para el ejercicio profesional como la implantación del colegio profesional que vele, entre otras cosas, por los intereses de los titulados en periodismo o comunicación. La cantidad de titulados actuales en la disciplina periodística constituye una masa crítica suficiente para abordar la cuestión del colegio profesional durante tanto tiempo olvidada o dejada de lado por intereses creados.

Sólo concienciándonos de un cambio de ciento ochenta grados en los planes de estudio del periodismo en la era de lo digital, de lo multimedia y de los datos masivos y, desde la perspectiva de la innovación, las facultades de comunicación se enriquecerán con nueva savia que las haga estar en linea con lo que los estudiantes, la sociedad y los tiempos actuales, demandan.

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Evolución y tendencias en la enseñanza-aprendizaje del Ciberperiodismo (Parte I)

En un reciente análisis titulado “Evolution and Trends in Teaching and Learning of Cyberjournalism” (Evolución y tendencias en la enseñanza-aprendizaje del Ciberperiodismo) de próxima publicación como capítulo del libro “Organizational Transformation and Managing Innovation in the Fourth Industrial Revolution”, coordinado por Alicia Guerra, profesora de la Universidad de Extremadura y editado por IGI Global (https://www.igi-global.com/), analizo los aspectos formativos, las tendencias y las iniciativas que algunas facultades y escuelas pueden y deben desarrollar -algunas ya lo hacen- como parte experimental de un nuevo ecosistema educacional.

En dicho capitulo, propongo, entre otros temas, una reflexión del periodismo como disciplina profesional y científica, cuya enseñanza está avalada y justificada en las universidades de prestigio mundial en donde se fomenta la investigación aplicada de modelos periodísticos con tecnologías emergentes a través de medialabs. Todo ello sin menoscabo de mantener en alza los principios éticos, el uso y contraste de fuentes de información, el fomento de la calidad en la redacción de contenidos e ilustraciones creadas y producidas en plataformas digitales y multimedia.

La amalgama de estudios e informes, derivados de proyectos de innovación docente, cuyos resultados parciales se divulgan en el blog Cultura de Red de la Plataforma de Divulgación Científica del Sistema Madri+d (http://www.madrimasd.org/blogs/culturadered/), abordan cuestiones fundamentales sobre el cambio y transformación que deben darse en las facultades de comunicación y escuelas de periodismo como consecuencia del impacto tecnológico y digital.

Para los agoreros, el periodismo como profesión está en crisis hasta el punto de vaticinar su desaparición, por lo menos, en el formato papel. Pero, los optimistas (que afortunadamente son más), ven como las tecnologías generan grandes oportunidades de negocio basado en los nuevos medios digitales. En este escenario, las facultades tienen un papel fundamental por cuanto poseen el rol de la formación de periodistas. Aunque, diversos expertos, investigadores y académicos a ambos lados del Atlántico, se pronuncian reflexionando sobre lo (in)necesario? de la formación académica o la situación actual de los estudios de periodismo y el cambio en la currícula formativa. Como he analizado en diversos artículos, las posiciones suelen ser contrapuestas entre aquellos/as que promueven el ejercicio del periodismo previa titulación adquirida en una facultad y, por otro lado, aquellos/as que defienden que el hacer periodístico no requiere de titulación alguna (situación que pasa en España) puesto que la que decide quien es periodista es la empresa periodística que contrata los servicios de profesionales (con titulación o no) para desarrollar labores de reporterismo (u otras afines), a quienes entrega un carne de periodista.

El periodismo es el pilar de toda sociedad democrática, por consiguiente su presencia es y seguirá siendo necesaria. Y más necesaria aun cuando vemos que aumenta la `infoxicación´ (información toxica), fake news (bulos), post verdad, etc, lo que conlleva a que su desarrollo y practica deba ser realizada por periodistas profesionales altamente cualificados. Cualificados no solo en el manejo de herramientas tecnológicas, sino, también, en la propia cultura del periodismo profesional: crítico, influenciador, de opinión e interpretador de los hechos con la objetividad, subjetividad y valores éticos que caracteriza a un profesional de los medios, ejemplos que podemos encontrar en la propia historia del periodismo. La evolución del ecosistema informativo nos lleva por ese camino.

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Serie de conferencias sobre Historia y teoría de los nuevos medios en UC Berkeley

El Berkeley Center of New Media de la UC Berkeley, en su programación de Otoño 2018 – Primavera 2019, propone la impartición de una serie de conferencias sobre Historia y teoría de los nuevos medios. Para ello, lleva a su campus a estudiosos de las humanidades que trabajan en temas de transición de medios y la emergencia tecnológica.

La serie promueve nuevos enfoques interdisciplinares, preguntas acerca de los usos, significados, causas y efectos de los cambios rápidos o dramáticos en tecno-infraestructura, gestión de la información y formas de expresión mediada por ordenador.

Más información en la web del BCNM

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¿Es necesaria una titulación en periodismo? Como la situación del ecosistema informativo actual justifica los estudios de periodismo en las facultades

Si decides que tal vez la escuela de periodismo no es perfecta para ti, entonces aprovecha cada oportunidad para desarrollar las habilidades que necesitarás en el periodismo fuera de tu plan de estudios”,

sostiene Sammy Mack, periodista de salud pública, de 34 años, de WLRN en Miami, en una entrevista realizada por Marlee Baldridge, reportera y becaria investigadora 2018 de Google News Initiative, y publicado como artículo en la web de referencia NiemanLab de la Universidad de Harvard.

El artículo de Marlee Baldridge, titulado “Should you major in journalism? Here are stories from eight working journalists who didn’t” (“¿Deberías especializarte en periodismo? Aquí tienes historias de ocho periodistas en activo que dicen que no”) da cuenta de situaciones que ocurren en los medios y contextos estadounidenses referenciando la historia de ocho periodistas entrevistados, pero, dada la globalización de la comunicación y los medios en la que estamos inmersos, es posible que sea una situación que ya esté pasando en muchos otros países, incluido España.

Al respecto, diversos expertos, investigadores y académicos a ambos lados del Atlántico, se pronuncian reflexionando sobre lo (in)necesario? de la formación académica o la situación actual de los estudios de periodismo y el cambio en la currícula formativa. Las posiciones suelen ser contrapuestas entre aquellos/as que promueven el ejercicio del periodismo previa titulación (lo que debe conllevar un marco normativo para el ejercicio profesional como la implantación de los colegios profesionales) adquirida en una facultad y, por otro lado, aquellos/as que defienden que el hacer periodístico no requiere de titulación alguna (situación que pasa en España) puesto que la que decide quien es periodista es la empresa periodística que contrata los servicios de profesionales (con titulación o no) para desarrollar labores de reporterismo (u otras afines), a quienes entrega un carne de periodista.

El periodismo, en stricto sensu, es el pilar de toda sociedad democrática, por consiguiente su presencia es y seguirá siendo necesaria. Pero, el auge de la `infoxicación´ (información toxica), fake news (bulos), post verdad, etc, conlleva a que su desarrollo y practica debe ser realizada por profesionales periodistas altamente cualificados. Cualificados no solo en el manejo de herramientas tecnológicas, sino, también, en la propia cultura del periodismo profesional: crítico, influenciador, de opinión e interpretador de los hechos con la objetividad, subjetividad y valores éticos que caracteriza a un profesional de los medios, ejemplos que podemos encontrar en la propia historia del periodismo. La evolución del ecosistema informativo nos lleva por ese camino.

Por tanto, creo que lo que tenemos que cuestionar y reflexionar es, en principio, qué es el periodismo para luego profundizar en su estudio en las facultades de comunicación o escuelas de periodismo. No pensar así, es lo que ha llevado a que muchos tiendan a subestimarlo como disciplina académica y profesional, pensando que sigue siendo un oficio que cualquiera puede realizar con un mínimo de conocimientos en redacción o la simple experiencia en el uso de herramientas tecnológicas (como los blogs o redes sociales). Precisamente, creer que el uso de una u otra herramienta es periodismo es lo que ha vaciado de contenido su enseñanza. La tecnología es sólo un medio más. No es el fin en sí mismo. Aunque su aprendizaje sea inherente  del periodismo actual tanto, para su ejercicio como profesión así como estudio de disciplina del conocimiento.

Actualmente, muchos estudiantes de periodismo pueden estar desencantados con la formación recibida en sus facultades. Pero, no encontrar en las aulas lo que les (nos) forma, debe desafiarnos a pensarlo, no a despreciarlo. Por ello, la solución pasa por una reforma curricular en los planes de estudio de periodismo y comunicación. Es necesario (por no decir, imprescindible) un cambio de ciento ochenta grados en dichos planes formativos. Cambios que deben venir precedidos, primero, con la concienciación de todo lo que la transformación digital implica, y segundo, en la inter-multidisciplinariedad de conocimientos que deben adoptarse para formar profesionales con las competencias necesarias que hagan “amar” lo que han estudiado. Estos cambios deben ser integrales, que impliquen no sólo un cambio de denominación de materias sino, también (y quizás lo más importante) cambios en los contenidos. De nada sirve disfrazar el mismo contenido con nuevos nombres. A todo esto se debe sumar la creación y puesta en marcha de un colegio profesional, que vele, entre otras cosas, por los intereses de los titulados en periodismo o comunicación. La cantidad de titulados actuales en la disciplina periodística constituye una masa critica suficiente para abordar la cuestión del colegio profesional durante tanto tiempo olvidada o dejada de lado por intereses creados.

Sólo de esta forma evitaremos que las facultades de comunicación se conviertan en bolsas de titulados frustrados, tal como se deja entrever en el artículo de Marlee Baldridge publicado en el Nieman Lab.

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