Evolución y tendencias en la enseñanza-aprendizaje del Ciberperiodismo (Parte II)

En estos tiempos de revolución tecnológica, periodistas, organizaciones de noticias e instituciones académicas debemos cuestionar y reflexionar, en principio, qué es el periodismo para luego profundizar en su estudio en las facultades de comunicación o escuelas de periodismo. No pensar así, es lo que ha llevado a que muchos tiendan a subestimarlo como disciplina académica y profesional, pensando que sigue siendo un oficio que cualquiera puede realizar con un mínimo de conocimientos en redacción o la simple experiencia en el uso de herramientas tecnológicas (como los blogs o redes sociales). Por tanto, pensar que el periodismo sigue siendo un oficio es vivir anquilosado en el pasado, propio de mentes obtusas que no alcanzan a ver la magnitud de la gran transformación de la comunicación y del periodismo, convertido ya en una disciplina, no solo profesional, sino, también, del conocimiento.

De ahí que la enseñanza-aprendizaje de las tecnologías digitales debe ser de forma transversal y constante. Es decir, debe darse en todos los años de carrera del estudiante. También es necesario incorporar otras disciplinas con más arraigo en la Humanidades como la Antropología y Etnografía. La programación informática y la estadística son los nuevos compañeros de viaje de todos aquellos que quieran dedicarse al periodismo en la era del Big data. Podríamos incluir estos nuevos conocimientos sustituyendo a otros, propios del siglo pasado. O mejor aun, cambiando las metodologías de aprendizaje.

Actualmente, muchos estudiantes de periodismo pueden estar desencantados con la formación recibida en sus facultades. Pero, no encontrar en las aulas lo que les (nos) forma, debe desafiarnos a pensarlo, no a despreciarlo. Por ello, la solución pasa por una reforma curricular en los planes de estudio de periodismo y comunicación. Es necesario (por no decir, imprescindible) un cambio de ciento ochenta grados en dichos planes formativos. Cambios que deben venir precedidos, primero, con la concienciación de todo lo que la transformación digital implica, y segundo, en la inter-multidisciplinariedad de conocimientos que deben adoptarse para formar profesionales con las competencias necesarias que hagan “amar” lo que han estudiado.

Estos cambios deben ser integrales, que impliquen no sólo un cambio de denominación de materias sino, también (y quizás lo más importante) cambios en los contenidos. De nada sirve disfrazar el mismo contenido con nuevos nombres. A todo esto se debe sumar la creación y puesta en marcha de un marco normativo para el ejercicio profesional como la implantación del colegio profesional que vele, entre otras cosas, por los intereses de los titulados en periodismo o comunicación. La cantidad de titulados actuales en la disciplina periodística constituye una masa crítica suficiente para abordar la cuestión del colegio profesional durante tanto tiempo olvidada o dejada de lado por intereses creados.

Sólo concienciándonos de un cambio de ciento ochenta grados en los planes de estudio del periodismo en la era de lo digital, de lo multimedia y de los datos masivos y, desde la perspectiva de la innovación, las facultades de comunicación se enriquecerán con nueva savia que las haga estar en linea con lo que los estudiantes, la sociedad y los tiempos actuales, demandan.

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