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Las universidades estadounidenses, chinas y algunas europeas, lideran la clasificación mundial de asignaturas académicas, según el ranking de Shanghái

La Clasificación Mundial de Asignaturas Académicas (GRAS) 2020 ha sido publicada esta semana por el ShanghaiRanking Consultancy.

El ShanghaiRanking comenzó a publicar el Ranking Académico de Universidades del Mundo  (ARWU por sus siglas en inglés) desde 2009. Esta publicación contiene clasificaciones de universidades en 54 materias del ámbito de las ciencias naturales, ingeniería, ciencias biológicas, ciencias médicas y ciencias sociales. En total, se han clasificado más de 4000 universidades.

Las universidades número uno clasificadas en cada materia se muestran en la siguiente tabla.En esta clasificación, las universidades estadounidenses ocupan los primeros puestos en 31 asignaturas y las universidades chinas en 11 asignaturas. La universidad de Harvard obtiene la mejor puntuación (con 14 coronas), 5 de las cuales son de ciencias sociales, 4 de ciencias médicas, 3 de ingeniería y 2 de ciencias de la vida. El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) encabeza la lista con 6 asignaturas, 5 de las cuales son de ingeniería. Otras universidades que encabezan con  más de una clasificación de materias son: la Universidad de California Berkeley, la Universidad de Pennsylvania y la Universidad de Colorado (Boulder) Estados Unidos; la Universidad de Oxford del Reino Unido y la Universidad Tecnológica Nanyang de Singapur. La Universidad de París-Saclay encabeza la tabla de la asignatura de Matemáticas en su primera aparición en el Ranking de Shanghai.

 

Las clasificaciones por materias del Ranking mantienen el uso de una metodología transparente y datos de terceros. Los indicadores de clasificación incluyen medidas de calidad de la investigación, grado de colaboración internacional, investigación con la más alta calidad y los más altos reconocimientos académicos. El premio académico es un indicador destacado de las clasificaciones globales de Ranking de Shanghai. En la clasisficacion de 2020, se han utilizado 30 premios de profesores de las 100 mejores universidades del mundo identificados  a través de la Encuesta de Excelencia Académica, que cubren 25 asignaturas clasificadas. La Encuesta de Excelencia Académica también genera 151 revistas principales con alto índice de impacto en 47 materias, y 22 conferencias académicas principales (alta indexación) en Informática e Ingeniería.

En el GRAS 2020, el indicador ‘PUB’ se reemplaza por el ‘Q1′, definido como el número de artículos escritos por una institución en un tema académico en revistas con Q1 Journal Impact Factor Quartile para alentar la investigación con alta calidad.

La metodología detallada y los resultados completos del Ranking Global de Materias Académicas 2020 de ShanghaiRanking se pueden ver en nuestro sitio web oficial www.shanghairanking.com

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Enseñanza Online II. Aprender a aprender y formar al formador: El profesorado ante los nuevos retos que genera la crisis pandémica

La adquisición de conocimientos, y junto con ello, de las capacidades, a través de multiplataformas online especializadas elearning, no radica en una simple traslación de los métodos docentes del mundo presencial hacia el mundo virtual. Pensar así es un error y puede tener sus consecuencias ya que la enseñanza virtual, por su propia naturaleza, tiene cierta complejidad.

Inicialmente, existen diversas dificultades para docentes y estudiantes. El concepto de “docencia en línea”, sino se planifica adecuadamente puede resultar una heterogeneidad tanto en su impartición como en los sistemas de evaluación o en cómo se van a abordar las prácticas (especialmente, las de laboratorio). A todo esto se suma que el cuerpo docente pueda percibir unas carencias de conocimientos, sobre todo, de tipo tecnológico y digital.

De este modo, debemos entender que las propuestas de educación en línea como las que ahora –por la causa pandémica- se fomentan, son implementadas a través de  plataformas o aplicaciones para la gestión de cursos conocidos como Learning Management System –LMS- que ya forman parte de los recursos formativos de las universidades e  incluyen actividades pedagógicas que, para su realización, requieren que los estudiantes colaboren entre sí, trabajando de forma conjunta.

Algunos pedagogos, como García Aretio (2009) catedrático de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), España, consideran que la enseñanza online es una evolución de la educación a distancia que se apoya en recursos digitales para desplegar los procesos de enseñanza y aprendizaje utilizando herramientas propias de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Otros investigadores y formadores de educadores afirman que la educación en línea es una modalidad con características propias que se diferencia tanto de la educación a distancia como de la educación presencial. De una u otra forma, lo cierto es que la educación online es caracterizada como un modelo pedagógico distinto que fomenta, a través de la utilización de las tecnologías digitales, ambientes propicios para el diálogo interactivo y actividades grupales y colaborativas buscando favorecer, incluso, la creación de vínculos interpersonales entre los participantes de una comunidad virtual de aprendizaje.

En este escenario, el profesorado también necesita de adoptar nuevos métodos de enseñanza-aprendizaje. Por ejemplo, en los procesos de interacción, las respuestas a las dudas que puedan plantear los estudiantes, estas deben ser respondidas rápidamente. No debe pasar más de 24 horas. Así mismo, los mensajes han de ser directos y en mayor medida personalizados, identificando a cada uno/a por su nombre y apellidos (cosa que a veces no ocurre en el mundo presencial en donde resulta casi imposible conocer a toda la clase por nombres y apellidos, más si superan el medio centenar por grupo). Hay que tener en cuenta, además, que mientras que en la educación a distancia la docencia se apoya fundamentalmente en la distribución de materiales didácticos (los mismo que pueden ser digitalizados o en formatos no digitales) en la educación a través de Internet, se consideran fundamentales las actividades que los estudiantes deben hacer y resolver para aprender.

Esta colaboración entre estudiantes y, entre estudiantes y docente, se produce sin que medien encuentros presenciales y es posible a partir de los diálogos síncronos y asíncronos que se producen a través de las herramientas de comunicación telemática, generalmente, incluidas en la misma aplicación LMS sobre el que se desarrolla el curso y que tienden a promover la documentación automática de los intercambios entre los participantes.

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Vía IML: Reinventar la formación periodística requiere de “Task Force” entre los medios y las facultades de comunicación

Vía  IML: En un post que publiqué en días pasados en el blog Cultura de Red sobre la importancia del periodismo como profesión y disciplina del conocimiento, hago referencia al análisis (de otro artículo) sobre el estado de la formación periodística en las facultades de comunicación. En él, sugiero una re-estructuración de los planes de formación con un giro radical de 180 grados. Y es que la mayoría de facultades de comunicación, de donde egresan miles de graduados, sus planes no se adecúan a la demanda de la nueva industria de la información, transformada por el impacto de las tecnologías digitales en constante evolución.

El tan debatido (y algunas veces denostado) Plan Bolonia, puede ser el recurso a utilizar para lograr esos cambios. Algunas universidades ya lo vienen haciendo, pero no en la magnitud ni con la rapidez deseada. Debemos recordar que en dichos cambios subyacen dos factores de vital importancia. Uno, el futuro de los estudiantes de periodismo o comunicación, cuya formación óptima depende de lo que reciba en su facultad. Y dos, la pervivencia de la propia disciplina del periodismo, como garante y pilar fundamental de toda democracia.

Los cambios formativos, en mi opinión, pasan por buscar mayor acercamiento entre las organizaciones de noticias y la universidad. No se trata de quien busca a quien. Ambas se necesitan en este emergente ecosistema formativo, creando unidades de trabajo (Task force) que sobre la mesa diseñen el nuevo orden curricular. Muchas veces los cambios en la currícula de estudios están realizados única y exclusivamente por académicos, sin tenerse en cuenta lo que realmente demanda el mercado de los medios para el ejercicio del nuevo periodismo.

Puede parecer un consuelo de tontos, pero lo que pasa en las universidades españolas (y también  europeas, constatado en mis estancias en Florencia, Roma y Lisboa y seguramente, por otros colegas), pasa, y mucho, en las universidades estadounidenses.

El pasado 18 de junio, un post publicado en Nieman Journalism Lab (extraído del Nieman Reports de la Fundación Nieman, centro de la Universidad de Harvard) por Jon Marcus, hacía referencia a este tema con el titulo “Como las escuelas de periodismo están tratando de conectar con las salas de redacción

Para Jon Marcus, editor del área de Educación Superior del Informe Hechinger (The Hechinger Report ) que examina el futuro de la enseñanza del periodismo, “La enseñanza del Periodismo ha llegado al mismo punto de inflexión ominoso que el periodismo en sí se ha alcanzado”. Y, quienes piensan así, son al parecer, muchos más de los que nos pudiésemos imaginar.

El panorama de las universidades estadounidenses con escuelas de periodismo no es nada halagüeño.  Si bien es cierto que hay escuelas innovadoras en la formación, como es el caso del nuevo programa de postgrado en innovación de medios en la Universidad Northeastern, en donde los estudiantes aprenderán (este curso) codificación, visualización de información, videografía, gestión de base de datos,  incluso, diseño de videojuegos; o, el Centro Knight para el Desarrollo Empresarial del Periodismo de la City University de Nueva York (CUNY) cuyos planes tienen por objetivo incubar a los empresarios periodísticos que pueden ganar, además, becas de maestrías y certificados avanzados en enfoques innovadores para el negocio de los medios; o, la Universidad de Columbia, en donde su escuela de periodismo y el Departamento de Ciencias de la Computación se han unido (a través de un equipo trabajo) para entregar un programa de certificación para periodistas y otros interesados en la tecnología de bases de datos y el uso práctico de los mismos, son sólo una muestra pequeña en relación a la cantidad de universidades con este tipo de estudios y que requieren un cambio.

Según Marcus, las universidades están cerrando o proponen a cerrar las escuelas de periodismo, o, en algunos casos, realizar la fusión con otros departamentos. La inscripción de estudiantes que optaban por periodismo, está cayendo – de manera espectacular, para los programas de postgrado -.  En contrapartida, está aumentando las inscripciones en nuevos centros de formación u otras instituciones que ponen el énfasis en los medios digitales. Y es que las nuevas formas de enseñanza en línea y nuevas credenciales amenazan todo del monopolio de la educación superior que otorga el crédito académico (En España, véase el caso de escuelas  de periodismo, creadas por los propios medios).

Nos guste o no, esta es una situación irreversible. Como la tecnología avanza, los profesionales quieren más formación (al igual como van a tener en los programas de la Northeastern University). Y las fundaciones, que llenaron el vacío dejado cuando las empresas de medios de comunicación dejaron de subvencionar/patrocinar las escuelas de periodismo, están presionando cada vez más agresivamente por la reforma en los estudios.

En respuesta a ello, algunas escuelas de periodismo están transformando abruptamente sus planes para enseñar nuevas formas de medios y nuevos métodos periodísticos en la entrega de las noticias. Jeff Howe, director del nuevo programa en la Northeastern University y citado por Marcus, dice que “Estamos tratando de hacer volar todo”. Con el apoyo de una subvención de $ 250,000 de la John S. and James L. Knight Foundation, el programa girará en torno a un “seminario de innovación”, en el que equipos de estudiantes aplicarán sus nuevas habilidades a proyectos del mundo real,  en la entrega de noticias o técnicas de presentación de reportajes.

Citando  a Howard Finberg, director de desarrollo de negocio en el Instituto Poynter, dice “Al igual que el periodismo, la educación está en una etapa madura para la innovación disruptiva”, por lo que si las escuelas de periodismo no responden, matiza “están en riesgo de ser anuladas o eclipsadas.”

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