La I Guerra Digital


CuandoVon Clausewitz afirmó que la guerra no era más que la continuación de lapolítica por otros medios, seguramente pensaba en una guerra al uso del sigloXIX, todo ello con un final meramente político. Pero el estratega alemán nopodía imaginar que algún día la guerra tomase los cauces actuales: laintervención en los aparatos estatales y económicos de un país a través del usode Internet.


Estonia fueel primer país donde fue posible votar por ordenador para los comicios de 2007y ya tiene previsto por ley la posibilidad de votar a través del teléfono móvilen 2011. Además, el 98% de las transacciones bancarias del país son digitales.Esta fortaleza es también su debilidad, ya que le ha hecho vulnerable a losataques desde cualquier parte del mundo por parte de hackers.


¿Cómoempezó la llamada “Ciberguerra estonia”? Por una tontería como sueleocurrir. En 2007 el gobierno de Tallin decidió trasladar una estatua quehomenajeaba al ejército soviético en la II Guerra Mundial. Moscú entendió estetraslado como un movimiento dentro del juego de influencias que se da entre laOTAN y Rusia. Y como por arte de magia, comenzaron los ataques cibernéticos,dirigidos a instituciones públicas, como el Parlamento y varios ministerios,además de bancos, partidos políticos y medios de comunicación.


Elgobierno estonio acusó al Kremlin de dirigir el golpe pero hasta el momento nose sabe con certeza quien estuvo detrás de los ataques. Sin embargo, la fuerzade la agresión permite indicar que se debió contar con el visto bueno de Moscú.Además, el famoso hacker ruso SpoRaw manifestó que no solamente se contócon el apoyo de altos funcionarios sino también con su recomendación.

La OTAN respaldóa Estonia colocando allí el Centro de Excelencia para la Ciberdefensa, diseñarestrategias de defensa contra ataques por Internet en el año 2008.


Estanoticia, una vez más, hace que debamos detenernos y reflexionar. ¿Estamos denuevo ante el retorcido uso que hace la condición humana de las tecnologías?Internet tiene, según nos cuentan, un origen militar pero parecía que habíamosconseguido borrar esa especie de pecado original a través de su buen uso. Sinembargo, otra vez encontramos que se utilizan las tecnologías como arma. Quizássea inherente al Ser Humano utilizar todo aquello que tiene a su alcance paraintentar ampliar su poder. Desde un hueso para golpear a sus semejantes hastaun ordenador para dominarlos.


Hemos encontradootro campo de batalla: bienvenidos a la I Guerra Digital.

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