D.N.I. electrónico
Los ministerios de Presidencia, Interior e Industria de España han firmado un acuerdo con las empresas del sector TIC para impulsar definitivamente la implantación del Documento Nacional de Identidad (D.N.I.) electrónico en España. Este acuerdo, de una duración de tres años, apuesta por la inclusión de tecnología que permita leer los nuevos documentos de identidad.
Ya son 12,5 millones de españoles los que poseen este tipo de documento y lo cierto es que no se han dado las condiciones para que sea eficiente. Como tampoco se han dado las condiciones para la implantación de la firma electrónica, dicho sea de paso. El acuerdo incluirá campañas de publicidad que indiquen las ventajas de este D.N.I. y se impulsarán aplicaciones compatibles al documento.
Como de costumbre, el anuncio es esperanzador. Las ventajas que trae este tipo de documentación en cuanto a rapidez, seguridad y eficiencia han sido ya muchas veces resaltadas. Pero como estamos en este país que tan bien describió Mariano José de Larra, nos tememos que pase algo igual a lo que ha sucedido en el Reino Unido.
¿Qué ha ocurrido? Pues que el D.N.I. electrónico británico y su tarjeta para residentes extranjeros fueron puestos a prueba por un “ethical hacker” y tardó doce minutos en clonarlos con una notebook y un móvil … Como vemos la chapuza no tiene solamente origen español, lo que podría consolar a algunos, pero nos tememos lo de siempre. Que el D.N.I. electrónico español sea de la misma tecnología que el británico, que hayamos comprado esa tecnología a precio desorbitado y que esta vez, en vez de crear nosotros la chapuza, hayamos decidido importarla.
Sabemos que esta desconfianza crónica en nuestros políticos parece exagerada o malintencionada pero las cosas que hemos visto hasta ahora hacen que la única postura posible sea la desconfianza. Ya saben, a lo Larra, a lo “Vuelva usted mañana”.
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O a lo Unamuno: "Que inventen ellos"