¿Que hacer? Change.org

Al cúmulo de tropelías realizado sobre la ciudadanía española, se le ha sumado una ofensa más. El escándalo de los sobresueldos en el Partido Popular que podría alcanzar incluso al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, es otro insulto más a una ciudadanía ahogada. En un país donde las élites extractivas campan a sus anchas y donde se saquean los recursos del estado en obras estupidas (como aeropuertos fantasma, innecesarias carreteras radiales diseñadas al gusto de las grandes constructoras, trazados de las vías férreas para que indemnizar a familiares de políticos, etc) y en hechos directamente delictivos (ERES fraudulentos en instituciones públicas, reparto de señales radiofónicas para los propagandistas de turno y todo lo que quieran imaginar), a los ciudadanos se les está empujando a que se defiendan como puedan.

Así, change.org, una página web destinada a recaudar firmas para iniciar peticiones de todo tipo, ha recogido ya la petición para que dimita la cúpula del Partido Popular en pleno. Esta petición cuenta ya con más de 500.000 firmas, auna media de 40.000 firmas a la hora según relata el diario El País.

Así, Change.org está recogiendo el testigo de lo que supuso el Movimiento 15 M en su primer momento y que varios paniaguados contertulios y comunicadores quisieron deslegitimar aludiendo a que el único camino de expresión que poseía la ciudadanía era el voto. El más importante sí, pero no el único. E intentar apagar todas estas manifestaciones y deslegitimarlas solamente puede llevar a la tragedia.

¿Por que decimos esto? En el estado mexicano de Guerrero ya están actuando policías y tribunales populares al margen de la justicia federal. Este gravísimo hecho es la consecuencia directa de la desafección completa entre sociedad y estado. Y quien crea que estamos muy lejos de llegar a eso, que no sea ingenuo. Vivimos en un país donde los gobiernos autonómicos derrochan dinero y crean” Gestapillos” para vigilar a sus correligionarios, instaurando una sociedad policial; donde los jueces han violado los derechos de los acusados; donde se indulta a seres despreciables que deciden violar el código de circulación; donde se reparten prebendas entre medios de comunicación para que sirvan de coartada a los desmanes de las élites extractivas ya sean de carácter público o privado. Y en ese caldo de cultivo, pretenden que los ciudadanos sigan siendo borregos.

No es justificación de la barbaridad de una justicia popular. Es un aviso.  Ese es el resultado de la deslegitimación de los sistemas. Repasen a Weber.

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