A más corrupción, más necesaria es la participación

Y seguimos con la corrupción. Esto se está convirtiendo monotemático. Y miren ustedes que hay noticias francamente divertidas sobre los políticos, en este caso estadounidenses, que descargan películas y series gratuitamente desde la web utilizando medios públicos. ¡Y sin posibilidad de negarlo, mostrando los contenidos descargados por IP!

Pero volvamos a nuestra España. En ella,todo el mundo se escandaliza y cualquiera habla de “regeneración de la vida democrática“. Hasta Esperanza Aguirre, dirigente máxima del Partido Popular de Madrid (la organización que más imputados tiene por el caso Gurtel) habla de la necesidad del cambio. Claro, que me imagino el subtexto: Que se regeneren todos menos yo.

En este patio de Monipodio, donde Rinconete lleva una gaviota y Cortadillo una rosa, surgen de vez en cuando algunas voces bastante más autorizadas y legitimadas que las de los políticos. El pasado 4 de febrero, Victor Lapuente, profesor del Instituto de Calidad de Gobierno de Goteborg, publicó un más que interesante artículo de opinión en el diario “El País” llamado John Wayne, Salander y España. Les recomendamos desde aquí su atenta lectura. En el artículo, se nos habla de establecer modelos de detección de corrupción que envuelva a los ciudadanos. Un primer modelo, llamado John Wayne y propio de EStados Unidos, consistiría en que los organismos públicos americanos invirtiesen recursos en proteger, asesorar y dar recompensas a whistleblowers, es decir a ciudadanos denunciantes de malas prácticas en la administración. El segundo modelo, Salander, propio de la Europa del Norte favorecería el periodismo de investigación sobre temas públicos. Volvemos a insistir en la necesidad de leer el artículo.

Días más tarde, Lapuente ha concedido una entrevista donde va más allá de lo expuesto en el artículo. En ella, Lapuente expone la necesidad de separar estrictamente el cuerpo administrativo de la esfera de la política y de establecer dentro de ese cuerpo una serie de controles muy estrictos, regulando el número de administraciones, sus ámbitos y sus fines  y la manera de acceder a esas administraciones.

No se extrañen si, mañana mismo, empieza a aparecer una campaña contra Victor Lapuente. Así nos ha tocado vivir.

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