El Acertijo del Mercerox


(Cuentos de Canterbury. Chaucer)

El mercero se resistía a satisfacer las demandas de los peregrinos para que propusiera un acertijo.

Tanto le insistieron que al fin se decidió, pidiendo que se le diera un paño en el que recortó un triángulo equilátero perfecto.

Luego, mostrándolo a los demás dijo: “¿Es alguno de vosotros tan diestro en el corte de género como yo? Estimo que no. Cada hombre a su oficio, aunque el estudiosopuede aprender del lacayo y el sabio del necio. Mostradme, pues, una manera de cortar este trozo de género en cuatro piezas de manera que puedan reunirse formando un cuadrado perfectoâ€

Tras varios intentos, los más avezados mostraban soluciones cortando el triángulo en cinco piezas, pero no en cuatro. El mercero permanecía en silencio y cuando le solicitaron la solución, casi recibe una paliza pues declaró que la había olvidado.

Al fin, tras varias noches de incertidumbre, el acertijo quedó resuelto.

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