XXL, la hamburguesa y la publicidad (NUEVO TEXTO)

¿Que pasa con los periódicos de provincias? Pues también, todos han publicado dos historias al menos. Una la presentación de la campaña y la petición que hace la Ministra de Sanidad para que se retire la misma y dos, en menor número, la respuesta de la empresa diciendo que no la retirará.
Pero como buena información ha trascendido nuestras fronteras y en esa búsqueda que antes les comentaba pueden ustedes leer en periódicos mexicanos, colombianos o venezolanos, el problema de una hamburguesa que ofrece más y más.
Si los medios han reflejado esta información a gran escala es porque tras la Ministra cada quien se ha “despachado” a gusto. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA), la Federación Española de Hostelería y Restauración (Fehr) y la Asociación Empresarial de Cadenas de Restauración Moderna (Fehrcarem), entre otras, han sido las más activas. Cada cual defendiendo su postura.
Aclaremos: El punto de partida se inicia con unas declaraciones de la Ministra. “No dice (el Ministerio) qué tipo de comida es buena, mala o regular. En el caso de un flagrante incumplimiento del compromiso nos parece que había que hacer una llamada de atención”. Aprovechando que estamos en un debate interesante para el sector, aparecen informaciones acerca del sobrepeso de los españoles, la comida basura, el rieso para la salud…
Este triángulo tiene 3 vértices. 1º La responsable de Sanidad tiene que velar por la salud de los españoles. Y es normal que haga esas declaraciones y más aún que no se saquen de contexto. 2 º Los publicitarios están para trabajar. Hay leyes y las respetan a rajatabla. Ya son bastantes las ofensas que se vierten contra esta profesión. 3º Los consumidores son libres para decidir qué quieren o no comer.
La publicidad española no está en estos momentos para decir que no a ningún cliente. Además, cuando se plantearon esta campaña seguro que nadie pensó que iba a sufrir la petición de retirada. Los esfuerzos de los publicitarios por servir a la sociedad se ven en cada uno de sus trabajos. Algunos se entienden poco o no se entienden. En todo caso, la culpa no es de la publicidad, si es que existe. Dejemos que los usuarios que dicen: “está buena y es barata” decidan. Otros muchos lo hacen por falta de tiempo.
Que pena. Y nuestros cocineros triunfando en Nueva York y en Estados Unidos, cuna de las grandes cadenas de comida rápida. Pues parece que el ejemplo no es bueno.
Nuevo texto:
Todo lo que el anuncio de Burger King no tiene de polémico, según Burger King
Burger King contraataca. Y lo hace creando un blog desde su propia página web. De esta forma, quieren dar respuesta a la polémica suscitada por su último anuncio, que apela a la virilidad para comer hamburguesas y que tiene frases como “soy un hombre, rugiré. Ese doble Whooper me hace feliz”.
En ese blog, que ya tiene más de 100 comentarios, hacen una lista de todo lo que el anuncio no tiene de polémico, como que no salen mujeres desnudas, ni mujeres-objeto, ni mujeres en actitudes eróticas, que no hay clasismo, que no hay racismo… Y continúa: “No hay sexo. Esto lo decimos en realidad como queja a Burger King”.
Por eso, señalan en el blog que “visto todo lo anterior, parece que estamos hablando del anuncio más aburrido de todos los tiempos: de un spot de cucharas o algo así. Pero el spot no es aburrido, y si tampoco es morboso, ¡a lo mejor es que es bueno! ¿No?”.
Lo cierto es que el spot ya ha sido denunciado por el Instituto de la Mujer, entre otras instituciones, por su carácter sexista.
Noticias relacionadas:
- Burger King sigue con la publicidad polémica y ahora apela a la virilidad
- Sanidad solicita a Burger King que retire la publicidad “XXL”
Fuente:
http://www.marketingdirecto.com/noticias/noticia.php?idnoticia=20942
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Comentarios
¿Es nocivo para la salud comer amburguesas? Si lo es, que las prohiban. Y si no es nocivo.., pues que no hagan malabarismos dialécticos, ni intenten confundirnos. Cada uno es libre de comer la cantidad que quiera de cualquier alimento que no sea un "veneno".
¿No sería lo mismo pedir dos amburguesas de tamaño "normal"? ¿Es que eso es menos malo que pedir una grande?
Asi que lo dicho: Si es malo, que no lo vendan. Y si es comestible, que nos dejen que hagamos lo que nos dé la real gana.
Resulta un tema un poco espinoso. Por una parte, entiendo que la Ministra de Sanidad vele por los ciudadanos invitando (que NO obligando, dicho sea de paso, y me remito a sus declaraciones y a la legislación vigente) a retirar una publicidad de un producto malo para la salud.
Por otra parte, entiendo que los publicistas en ningún caso han creado una campaña que contravenga las leyes, y que sencillamente se han limitado a presentar el producto tal y cual es: una hamburguesa, digamos, bestial.
Por lo tanto el problema está servido. ¿Qué gana, el ciudadano o el publicista? Teniendo en cuenta que los niños son los que más sufren las consecuencias de esta comida, deberían hacer una campaña donde claramente se especifiquen las calorías que contiene. Y con esa información (aunque sea en letra pequeña) la gente ya sabrá a qué atenerse con claridad. Yo me quedé asombrada ante la cantidad de calorías y poliinsaturados que te dan por 4 euros. El secreto está en la grasa…
Con mucho respeto a lo que antes citáis… creo que los niños no entienden de letra pequeña, de kilocalorías ni de grasas polisaturadas. El estado debe velar por la salud de los ciudadanos incluso en el caso de que los padres no lo hagan… (como en tantos otros aspectos en los que nos parece normal la intervención del estado en una escuela)
Está claro que alimentarse a base de hamburguesas, o en general comida rápida, no es saludable. Pero esto no es nada nuevo. Creo que el consumidor está lo suficientemente informado sobre lo que se debe comer y lo que no, pero él tiene la última palabra. Él decide.
En esta sociedad también hay cantidad de cosas nocivas para nuestra salud, y siguen anunciandolo y pregonandolo. Existe el tabaco, el alcohol, componenetes de alimentos que a largo plazo y con consumo excesivo pueden causar cancer, rayos UVA, etc, etc. Entonces…¿ésto qué es? ¿otro ataque hacia nuestra profesión?.
En cuanto a los niños que están expuestos a esta publicidad, creo que les va a dar lo mismo oir que es mala, o incluso que no la anuncien, puesto que cuando vayan al establecimiento de comida rápida (Burger King, MC Donald…) si la ven, la van a probar probablemente. No solucionarían nada evitando este tipo de publicidad. La gente ya está en contacto con este tipo de comida y si se la quiere comer, se la comerá.
Eso sí, respeto que la ministra de sanidad, tiene todo el derecho y deber de quejarse si lo cree correcto. Lo respeto, pero no lo comparto totalmente.
Helena Rodríguez Alonso
OP Documentación Publicitaria
En mi opinión hay una contradicción dentro de cada uno de nosotros entre lo que queremos consumir y lo que debemos.
Por un lado, todos o casi todos hemos estado en alguna hamburqueseria en alguna ocasión o en muchas, consumiendo lo que conocemos como "comida basura". Sin embargo, nunca olvidamos los problemas que una dieta a base de estos productos no es nada bueno y crea graves problemas y enfermedades de las que todos los días hablamos.
Pero, ¿de qué nos quejamos?, ¿de verdad un anuncio como el de Burguer King afecta tanto?¿ o empalaga más de la cuenta?. Creo que es lógico que una empresa que se dedica a la venta de una hamburguesa, utilice su sabor para promocionarla, y contra más ingredientes y volumen más sabor y más atrayente es. Pero luego nos quejamos de que cada vez hay más obesidad y comemos más productos de este tipo, bien ¿seremos más sanos si en vez de comer dos hamburguesas me como todos los días un plato de pollo o unos bollos para desayunar..?. Realmente tener una dieta sana depende de cada uno y comer una hamburguesa, aunque sea XXL no va a suponer nada, el problema viene cuando no tenemos un control sobre ello.
Si de verdad queremos solucionar estos problemas y enfermedades, no tenemos que quitar un anuncio, aunque lo hagamos, siempre vamos a tener a la vuelta de la esquina una hamburguesería que nos llame la atención, todos sabemos ya lo que es la "comida basura". Si de verdad queremos solucionarlo debemos ser nosotros y no llevar, cada vez que nuestros hijos o hermanos cumplen años, a toda su pandilla a comer a un Burguer King, teniendo en cuenta que cada semana tienen uno de media.
Fuera de broma, creo que no es un problema grave el hecho de poner un anuncio de esas característica pero sí lo que cada uno entienda.
Para empezar diré que ante todo estamos hablando de la promoción de un alimento. Este alimento no es cancerigeno, ni radiactivo, etc. Y en cuanto a que ¿pueda causar problemas de salud si se abusa de él? Ese es otro tema. Todos los alimentos, o al menos la mayoría de ellos, si se abusa de ellos suelen ser perjudiciales, cada uno debe ser responsable de lo que consume y de la manera en que lo hace.
Burguer King sólo ha sacado al mercado una hamburguesa un poco más grande de lo normal, para aquellos que creían que sus hamburguesas eran ridículas o simplemente querían más. Va dirigida a un target muy específico. Si alguien cree exagerado comerse una hamburguesa así, simplemente que no la consuma, al igual que yo no me como una caja entera de bombones o un bote de helado.
Recuerdo que McDonalds tiene o tuvo otro producto (ahora mismo no recuerdo) de las mismas características: la hamburguesa “Big Tasty”. Y al menos yo no me acuerdo que hubiera tanta controversia.
¿Si con esto se fomenta el aumento de comida rápida? Bueno, ese el objetivo ¿no? Tanto de la empresa anunciadora como de la agencia de publicidad, el objetivo es maximizar beneficios. Si fuera una empresa de sillones, el objetivo sería maximizar el aumento de compra de sillones.
Si realmente se quiere retirar esta clase de spots o campañas porque son perjudiciales, ¿Por qué no quitan las campañas que promocionan bebidas alcohólicas?. O acaso ¿George Cloney no propicia el consumo de alcohol?
Esta es mi opinión, creo que lo que ahora habría que hacer es reflexionar y preguntarse si habría que establecer unas normas o unos reglamentos donde quedase vigente el qué se puede publicitar y qué no.
Jonathan Zarzalejo Martín
Cada uno come siempre lo que quiere, lo que puede, o lo que le apetece, aunque le pongan delante de los ojos toda la publicidad del mundo. Las empresas de comida rápida tienen tanto derecho a anunciar sus productos como cualquier otra empresa, y no por eso han de ser creídas o compradas por los consumidores.
Está clarísimo que de lo que no conocemos no utilizamos, pero el conocimiento no implica el consumo. Tampoco se consume aquello que no gusta. En EEUU es cierto que consumen en exceso “fast food”, pero es por decisión propia, nadie les pone un cuchillo en el cuello para que coman, le gusta, les resulta barato y cómodo.
La alta cocina (que está buenísima) no tiene un precio accesible, aunque sea muy sana, tenga un sabor que guste a la mayoría del público, etc. En España hay tradición de comer muy bien en cualquier sitio, ahora es cuando están entrando a competir con el cocido y la paella las hamburguesas extra grandes, y por eso los mejores (o de los mejores) cocineros del mundo son españoles. Éstos cocineros tienen que emigrar a otros países para desarrollar su trabajo, porque dentro de lo que hay, España no es un país muy rico, en EEUU hay más cantidad de gente que puede acceder frecuentemente a este tipo de servicios alimentarios (aunque la inmensa mayoría sufran de obesidad por no disponer de ingresos suficientes o de cultura para no comer tanta comida basura).
Javier Oroz Martialay OP UCM 2006
El problema que yo veo en esta campaña es que Burguer King no ha sabido disimular debidamente la campaña para que, al igual que muchas otras, salve las prohibiciones establecidas al respecto.
El problema deriva de un acuerdo que firmaron el 19 de enero de 2005, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA) y la Asociación de Cadenas de Restauración Moderna (Fehrcarem) a la que pertenece Burger King. El artículo 5° de aquel convenio decía: "Raciones gigantes: las empresas Ferhcarem, con el objeto de no promover la ingesta excesiva de alimentos, se comprometen a no incentivar el consumo de raciones o porciones individuales gigantes".
Tratando literalmente este artículo, Burger King habría incumplido la normativa de no incentivar el consumo de raciones o porciones individuales gigantes, pero es que, también literalmente, esa es la misión de la publicidad de toda empresa: promocionar sus productos e incentivar su consumo, por lo que aquí habría una contradicción. Por lo que bajo mi punto de vista no se debería haber prohibido ese tipo de anuncio, ya que esa es la finalidad básica de la publicidad y es el cliente el que debe decidir si quiere consumir o no el producto.
Por parte de AESA y Fehrcarem, me parece correcto que se recomiende un tipo de alimentación y unos hábitos saludables, pero no me parece correcto que se solicite la retirada de la campaña, ya que repito que la decisión última es del consumidor.
Si se optara por la retirada de la campaña, me parecería un grave error, ya que el fin de la publicidad es promocionar productos y que sea el consumidor quien decida, ya que si nos ponemos a recortar publicidad de productos “poco saludables” desaparecería una gran cantidad de publicidad, y eso va en contra de la propia libertad de elección de los consumidores.
Javier Oroz Martialay OP UCM 2006
En el triangulo que se establece anteriormente, se asientan las posibles repuestas ante tanta “moralidad alimenticia”. Es obvio, que la publicidad no es el culpable de todos los males de la humanidad, y mucho menos si partimos desde la realidad expuesta en este caso: la publicidad ha jugado un papel completamente lícito en toda esta “película” ya que, únicamente, se ha encargado de transmitir el mensaje del anunciante. Es lógica, la preocupación aparente de la Ministra de Sanidad, es más, es positivo que las Administraciones Públicas levanten la voz ante determinadas conductas alimenticias. Pero, también, tiene que darse cuenta que la publicidad no tiene la culpa de que toda la gente coma esas hamburguesas; simplemente, su función es dártelas a conocer. Incluso, ¿no es peor el hecho de que desde hace años el consumo masivo de hamburguesas de todo tipo y en enormes cantidades es una contraproducente realidad? Por tanto, el mal lleva dentro de nuestra sociedad varios años y no es un problema exclusivo de la publicidad, es más, la gente tiene derecho a estar informada de los nuevos productos que salen al mercado. El problema reside en la educación alimenticia de los individuos, tenemos que mantener hábitos sanos a la hora de alimentarnos, es decir, es igual de malo comer tres hamburguesas a la semana que comerte una nueva XXL al mes. Es básico concienciar con campañas institucionales el buen comer de los sujetos y es aquí donde realmente hay que incidir. En definitiva, no hay que ser simplistas y acusar de generar determinados hábitos de conducta no apropiados sólo a la publicidad; hay que saber, de una vez por todas, que los auténticos formadores de conductas y valores deben residir en la familia y en su entorno, y más cuando la salud de los niños esta en juego. (Mario Ares Valdecantos_OP_2006)
La publicidad de nuevo es la mala de la película, como no, esto sucede cada vez que un anuncio daña las retinas de los consumidores viendo algo que no es de su agrado, no les gusta, les incomoda o les parece que es inmoral. Esto ya ha sucedido en varias ocasiones, el ejemplo más conocido es el desodorante AXE, cuyas quejas de “miembras” de asociaciones feministas se reivindicaron porque lo tildaban de machista, al final tuvieron que retirar el anuncio como otros muchos que se retiran cada año.
Estoy de acuerdo que la publicidad tiene que respetar las leyes que se ha establecido, entre ellas no incentivar el consumo de raciones gigantes, pero esto es un poco irónico, porque acaso no se publican spots de tabletas de chocolate, de menús que te regalan otra ración, de botellas de alcohol, y no tienes porque tomártela de una sola vez o bebértela de un trago, todo se tiene que racionalizar, esta claro que es difícil poder dividir una hamburguesa en varias partes, pero a nadie le ponen la hamburguesa en la boca para comérsela. La obesidad es un gran problema de nuestra sociedad, y sobre todo del imperio de occidente cuyo máximo exponente es Estados Unidos, no tenemos que copiar todo lo que ellos hacen, aunque siempre hay contradicción porque les criticamos y luego comemos su comida, bebemos su bebida, nos vestimos como ellos y escuchamos su música, por lo tanto lo que debemos hacer es defender nuestros valores y mantener nuestra propia identidad.
Es difícil que una empresa, en este caso Burguer King respete las condiciones establecidas de no incentivar productos de raciones gigantes, pero si lo crean y se proponen publicarlo lo consiguen y si encima crea polémica y sale publicado en todos los medios mejor para ellos, no se han gastado un duro en crear el spot, pero sin embargo la Publicity les ha servido para que otros medios hablen de ella y seguro que muchos retarán al Ministerios de Sanidad y Consumo y harán lo que ellos quieran, es decir, comer hasta hartarse, sobre todo a los jóvenes que hacemos lo que nos prohiben.
La verdad es que todo este tumulto que se ha originado en torno a la publicidad de la ya hiper famosa hamburguesa me ha dejado perpleja. Es cierto, que se trata de un tema espinoso y ante el que no sabría si posicionarme completamente en contra o a favor, puesto que ambas posturas son comprensibles.
Por un lado, la opinión de la ministra de Sanidad, que como tal, supongo que deberá sentir la obligación de defender los intereses considerados como más salubres para los españoles. A continuación a esta, aparecen los múltiples organismos defensores de la salud escandalizados y apoyando a muerte la petición de cese de la campaña. Pero ¿alguno de ellos se ha parado a pensar que norma jurídica infringe la publicidad?, y aún más, ¿habrán pensado alguno de ellos en el trabajo de la agencia de publicidad?.
De todo esto, lo que más me indigna es la facilidad que tiene la sociedad para culpar de todos los males del mundo a los publicitarios. ¿Acaso creen que únicamente nos dedicamos a pensar en como molestar?. Pues no. La campaña, era una campaña normal, donde se daba a conocer el nuevo producto de Buguer King sin más. Imagino que la agencia y la empresa ante esta reacción mediática debe estar más que alucinada, pues en ningún caso creo que la intención fuese malvada.
Desde luego lo que no considero correcto es la petición de cese y mucho menos que la empresa retirase el anuncio, puesto que no se infringe normativa alguna y porque con el fin de emisión no se va a solucionar un problema que es de educación. Si ya existen restricciones al tabaco, la velocidad, el alcohol…, ¿también las hamburguesas?. Si seguimos así, ya mismo no se podrá anunciar nada, ¿no?
Por tanto, si la ministra decide continuar con su obsesión de no obesos, ¿por qué no realiza una campaña en la que se eduque a la población en cuanto a sus actos alimenticios?. ¿Por qué no realiza un anuncio donde se diga: “se puede comer de todo, pero con moderación. Aprende a comer”?. No tengo idea alguna de si esto serviría para algo, pero al menos lo considero más adecuado que toda la polémica organizada. Lo que si está claro es que tendremos hamburguesa para rato.
Inmaculada Mairena Jurado OP UCM doc publicitaria
No es ningun misterio que las hamburguesas tienen mucha cantidad de calorias y grasas innecesarias:por eso se le llama comida basura. Todo ese tipo de comida rapida es perjudicial para la salud pero no menos que la bolleria industrial, la coca-cola, el tabaco y toda la porqueria que nos metemos en el cuerpo de conservantes y colorantes.
Creo que si es positivo que el ministerio de sanidad cuide, controle y sancione aquellos productos o actividades que sean perjudiciales para la salud. Pero lo extrano y, por lo menos en mi caso un poco molesto, es que derrepente aparecza un sentimiento adverso a la comida basura cuando jamas se ha dado ninguna muestra de ello. Claro que la hamburguesa XXL tiene muchas calorias y engorda mucho, pero dudo mucho que engorde mas de 100 o 200 respecto a la whoper XL que ya existia. Todo esto me hace pensar que debe haber alguna razon politica u economica detras de esto, lo cual para mi, pierde toda validez la recomendacion de la ministra.
Todos sabemos que el tabaco produce cancer y dependencia, que la comida basura produce obesidad (solo hay que mirar hacia EEUU para comprobarlo), el cafe crea extress y adiccion por no hablar de la coca-cola (quien no sabe la historia de lo que ocurre al dejar una moneda o un diente en un vaso de coca-cola durante toda la noche?), las patatas congeladas y la comida quemada (esto ultimo lo vi en el programa "saber vivir") tambien producen cancer. Si tomas mucha leche puedes tener el colesterol alto y las grasas utilizadas para hacer la bolleria industrial y tambien el pan de molde, son malisimas para el cuerpo (mi hermana es quimico y lo ha confirmado).
La gente no vive en una pompa donde puede refugiarse y decir "no sabia que era malo para mi". Hoy en dia todos sabemos lo danino que es este tipo de comida. Nadie se va a sorprender si le dicen que esa hamburguesa contiene como unas 1000 calorias. La cuestion es que no queremos saberlo. Y me parece bien que la ministra se preocupe por nuestra salud si nosotros somos tan incosnientes como para no preouparnos por ella pero que sea consecuente con sus palabras. Que diferencia hay entre la XL y la XXL? porque una es perjudicial y la otra no? y que pasa con las pizzas de este tipo de cadenas ( las cosas mas grasientas donde las haya) perritos calientes, cadenas de bocadillos, tacos etc… Estos si son sanos?
Para terminar un pequeno detalle curioso: Los ninos que van a comer a este tipo de restaurantes con sus padres no se comen una XXL sino un menu infantil que viene con su munequito y todo. Esta publicidad por lo tanto, va dirigida a un publico adulto, el cual deberia poder discernir por si mismo si se quiere pudrirse por dentro o no.
Las agencias de publicidad no tienen la culpa del problema, solo lo difunden. La publicidad no ha creado las hamburguesas XXL, estas van a seguir estando ahi con o sin publicidad. Claro que las agencias deberian tener un compromiso deontologico, pero muchas veces no pueden permitirse el lujo que decir que no a una cuenta tan importante como Burguer King. Si seria su culpa si hubieran realizado una campana resaltando cualidades que no estan en la hamburguesa, comentaran que es la mejor hamburguesa que ha existido o no dieran importancia al hecho de que tiene tantas calorias. En este caso el anuncio es bastante sencillo y escueto, solo presenta el producto y el nombre de este.
El anuncio en este caso si que solo reponde a la promocion del producto. No creo que en este caso haya un conflicto moral para la agencia ya que podria darse el caso de que la agencia no supiera que estaba incumpliendo ese compromiso. El problema es del anunciante y no del publicista.
La publicidad como siempre es la culpable de todo.
Para una vez que no estamos ante un caso de publicidad engañosa nos enfrentamos ante otro problema: el incumplimiento de un acuerdo en el que la empresa se comprometía a no promover raciones grandes.
La iniciativa de prohibir la promoción de raciones grandes me parece bien por parte del Estado en su campaña contra la obesidad, porque es su deber "proteger" al ciudadano… pero que mas da si la gente que consume en este tipo de establecimiento luego repite…
Si esta hamburguesa es tan nociva para la salud, ¿ por qué no prohiben también los anuncios de bebidas alcoholicas, tabaco..?
Aunque el consumidor es consciente del alto nivel de calorías que contiene este tipo de comida deberían hacerlo explícito.
Otro aspecto a tener en cuenta es que la gente acude a estos sitios atraidos por su bajo coste y esto es lo que realmente los interesa y no las calorias que tenga o deje de tener una hamburguesa, aunque tuviese el doble de calorías la gente seguiría acudiendo a estos establecimientos de comida rápida por que lo que los interesa es comer "bien" y barato.
Estas pequeñas cosas son las que crean una mala imagen de la publicidad aunque ésta no tenga la culpa.
…personalmente opino que es el producto el que se debería censurar y no la publicidad. No es ésta última la que afecta a la salud de la sociedad española.
Aunque el anuncio no existiera, la hamburguesa seguiría en las tiendas por lo que su nocividad seguiría presente en nuestros estómagos.
En algunos comentarios anteriores se hace mención a que los niños españoles no son consientes de lo perjudiciales que pueden resultar este tipo de alimentos, por lo que la frase "los consumidores comen lo que quieren" no se podría aplicar a estos últimos que precisamente son los que se ven afectados de forma mayoritaria ante está situación. Actualmente, la ya denominada "comida basura" se adentra cada vez con más fuerza en nuestro país y los índices de obesidad en menores aumentan de forma desbordada. Si realmente está demostrado que esta comida es perjudicial, es basura…¿por qué no hace aquí su intrusión la ministra de sanidad y prohibe la aparición en el mercado de este tipo de alimento?
El anuncio difunde una idea que está presente de forma ajena a él. La hamburguesa sigue siendo mala y barata independientemente del anuncio, por lo que censurar este último solo supone una evasión del problema en cuestión, de nada sirve prohibirlo si en la tienda de abajo el producto sigue ahi. Ésto nos lleva a la conclusión de que el problema no es la publicidad sino la empresa que crea el alimento que nos está perjudicando, puesto que aunque la campaña desaparezca seguiremos alimentándonos de esta basura.
La primera palabra que se me viene a la mente en cuanto a la polémica creada sobre las hamburguesas XXL es exageración. Da la sensación de que jamás ha existido otro producto con características semejantes cuando solo hace falta mirar a nuestro alrededor para ver multitud de locales en los que podemos encontrar hamburguesas, pizzas, bollos, refrescos gaseosos, etc. a muy buen precio y muy, muy cerca del consumidor.
Por alguna razón se han centrado todas las críticas en este caso concreto y casi parece preocupar más la publicidad en si que si el producto es realmente tan dañino.
Para empezar hay que pensar que somos seres racionales y como tal hemos de discernir lo que es bueno para nosotros y lo que queremos o no adquirir. No por ver una joya que nos guste la vamos a comprar si no tenemos dinero como tampoco comeremos cierto tipo de alimentos si vemos que pueden perjudicar nuestra salud. Si alguien se arriesga y no cumple este tipo de normas personales será por su propia inconsciencia y no porque los publicitarios hayan creado un spot en el que aparece la hamburguesa de la discordia como un manjar suculento (para quien lo sea, claro está).
La publicidad no obliga a comprar o consumir aquello que nos muestra. Es un mero intermediario entre las compañías y los posibles consumidores. Tan solo ha de verse obligada a acatar las leyes vigentes y cumplirlas sin ningún tipo de duda. Desde mi punto de vista simplemente nos muestra los diferentes productos o servicios que hay y su visionado o escucha no nos hará tener ganas de conseguir algo, por tanto me parece ridículo que pretendan vetar ciertos productos. Estos además van dirigidos a un target que ya los consume de antemano y lo va a seguir haciendo y lo único que consigue un anuncio es darle a conocer las nuevas posibilidades. En el caso de la hamburguesa XXL se la comerá quien ya soliese comer ese tipo de alimentos y no se conformase con una simple hamburguesa pequeña sino que habitualmente tuviese que tomar más. En cuanto a los niños hemos de darnos cuenta de que no son el público objetivo en este caso pues ellos no ingieren semejantes cantidades y buscan más el juguetito acompañante que los divierta.
Dejando claro que la publicidad es un mero transmisor de información lo que es indiscutible es que si este producto es tan nocivo (porque expertos en nutrición lo han constatado) y se sigue vendiendo puede haber dos culpables: quien lo fabrique y quien controle las leyes si es que lo sigue permitiendo. Los que lo producen lo seguirán haciendo mientras su conciencia o la legalidad se lo permita. Las autoridades correspondientes es importante que estén al tanto y, si es necesario, den la voz de alarma. Es gratificante comprobar que cumplen su cometido y que se preocupan por la salud de los consumidores. Que sigan así, pero que no recaigan las culpas sobre la publicidad. Que solucionen la situación prohibiendo la preparación de todo tipo de alimentos que contengan estas grasas que son como bombas para el cuerpo. En todo caso ese sería el verdadero mal y ya estaría arraigado entre nosotros desde hace bastantes años.
Ángela Chao Cobo
OP Documentación Publicitaria
En este tema hay varios puntos y pocos culpables. Cada uno tiene que hacer su trabajo y no por ello son responsables de lo que hacen, es decir, aquí realmente la culpa la tienen los fabricantes de este tipo de comidas, ya que deberían mejorar la calidad y, por lo menos, informar explícitamente acerca de su composición.
Por un lado, la Ministra de Sanidad tiene el deber de velar por la salud de los ciudadanos y advertir acerca de la alimentación, pero ello no significa que deba retirar un alimento del mercado y en último lugar un anuncio, ya que si no se comen esa hamburguesa grande, se comerán muchas pequeñas. Tod depende del público y de la cantidad que quiera comer.
De otro modo, los publicitarios sólo hacen la publicidad para captar a los clientes, pero no están obligando a nadie a consumir estos productos. La gente sabe perfectamente que las hamburguesas y todos los productos vendidos en sitios de este tipo, son grasos y contienen muchas calorías. A pesar de saber esto, se siguen consumiendo. Por tanto, creo que lo que habría que hacer es advertir sobre este tipo de alimentación y promover más la dieta mediterránea, olvidándonos de prohibir alimentos en el mercado.
Creo que realmente el problema de las hamburguesas XXL no es que se anunien en los medios, sino que la gente las toma muy a menudo; por lo tanto no deberían prohibir anuniciarlo porque la empresa está en todo su derecho de anunciar su producto como otro cualquiera. Lo que deberí de hacer el gobierno es tomar otras medidas: si es malo para la salud, entonces que lo prohíban o lo dejen de hacer, porque a fin de cuentas es luego el consumidor el que decide o no comprarlo, por lo que la publicidad no tiene mucha importancia en este caso.
Somos lo suficientemente libres para saber que es bueno y malo para nosotros. Creo que estan exagerando, porque como empresa, Burguer King, tiene que vender sus productos lo mejor que sepa y que lleguen al consumidor. Si son buenos o malos, para eso estamos nosotros y nuestra conciencia para determinarlo. Ya sabemos lo que es la comida basura, no por este anuncio hemos descubierto algo nuevo. Lo que ha escandalizado es lo de XXL, como dando a entender que hemos llegado al punto de comernos hamburguesas enormes con lo cual consumimos más comida basura. Esta claro que abusamos de este estilo de alimentos que hace años, pero tienes que ser tú mismo para saber comer bien.
No me parece para nada adecuada la prohibición de este anuncio ni como consumidor ni como publicitaria. Como consumidor se que productos elegir y cuales no y como publicista no tengo por qué rechazar trabajos para proteger a nadie, porque al igual que yo los consumidores de hoy en día tienen muy claro lo que quieren y lo que no.
Creo que no se puede proteger a la gente de un producto que esta a su alcance, si está ahí se puede anunciar y el hecho de que intentaran retirar este anuncio, o lo “censuraran” de alguna manera, me parecería una falta a la libertad de expresión para los anunciantes y una falta a la libertad de los consumidores de adquirir lo que quieran.
Además las prohibiciones de este tipo no sirven de nada también las drogas están prohibidas y la gente las consume, las bebidas alcohólicas y el tabaco están obligados a advertir de sus peligros en su publicidad y en su envase y aún así se siguen consumiendo.
Si la Ministra de Sanidad considera tan peligroso el consumo de este tipo de comidas no puede censurar su publicidad en todo caso lo que podría hacer es informar a la población de sus peligros.
< div align="justify" >Parece ilógico que se produzcan restricciones a la hora de dar a conocer un producto legal, y si es legal es normal que la publicidad incite a su compra. Si tan nocivos y perjudiciales son para la salud pues que se prohíban, aunque probablemente estemos ante un caso de concienciar hacia un consumo responsable. Desde mi punto de vista la publicidad no deja de ser la punta del iceberg; y ésta, es atacada porque ya existe un problema anterior, latente en la sociedad. La problemática nacida a partir de este anuncio, verdaderamente cobraría sentido y sería preocupante si la publicidad hubiese incitado a una “dieta basada en hamburguesas”, pero creo que no es el caso, ¿no? Todo el mundo sabe que consumir en exceso un producto, sea cual sea, no es saludable; por ello insisto en la idea de que es un problema de concienciación, en buscar que las personas posean una alimentación equilibrada en la que se pueda comer de todo, claro está sin exceso; aunque también sin escasez, ya que, por ejemplo hay multitud de dietas que “están últimamente de moda” entre las mujeres que producen anemia por falta de hierro.
Volviendo al problema que se plantea de que el anuncio incita y puede llevar a la obesidad, en primer lugar sería una afirmación que otorgaría a la publicidad un gran poder que en principio creo que no posee y en segundo lugar eliminar la publicidad no eliminaría el problema, este seguiría estando ahí; buen ejemplo de ello son las drogas en las que no se puede decir en ningún sentido que exista publicidad que incite a ello y en cambio todo el mundo sabe lo que mueven.
Atendiendo brevemente al anuncio es verdad que se magnifica o engrandece la imagen de la hamburguesa pero actualmente también existe un anuncio de Mc´Donalds en el que se utiliza este mismo artificio y del cual no se ha pedido la retirada de su publicidad, sin tener en cuenta que el consumidor cuando llega al restaurante aún sigue pensando que la hamburguesa es pequeña. Lo que nos lleva a pensar que lo que verdaderamente preocupa es la excesiva cantidad de calorías que pueda aportar, respecto a ello debemos decir que al igual que con el actual debate sobre las grasas “trans” que están presentes en productos precocinados, panes artificiales, etc., que se utilizan para conseguir alimentos más duraderos y mejorar el aspecto y el sabor de la comida y en los cuales no se detalla la presencia de ácidos grasos “trans” en las etiquetas (y la única manera de saber si están presentes en los alimentos es buscar la mención hidrogenado o parcialmente hidrogenado) lo que se requiere es que se legisle de tal forma que el consumidor pueda tener la suficiente información sobre el producto y decida por él mismo.
Roberto Macedo Rodríguez OP UCM 2006< /div >
Tengo mucho que decir al respecto porque este tema sobre que siempre la publicidad tenga la culpa de todo me preocupa mucho desde que empecé la carrera.
Pero me quedo con una frase que nos dijo un profesor y que por educación no puedo utilizar las mismas palabras para reproducirla, así pues decía: "… al final, la publicidad es la fulana con la que todos se meten".
Y no es mentira, ya que me parece una hipocresia que la Ministra hable de retirar un anuncio cuando si ese producto tiene publicidad es porque Sanidad le ha dado su permiso para ser vendido.
Personalmente creo que la solución es la educación de los ciudadanos, el acceso a la información. Ya se trate de productos insalubres, drogas, enfermedades de transmisión sexual, etc.
Es decir, si la gente conoce y entiende la diferencia entre esa hamburguesa y la comida mediterránea, no creo que pongan como escusa la falta de tiempo, porque para hacerse un bocadillo de jamón serrano o ir a un bar cualquiera y pedir un pincho de tortilla de patatas se tarda lo mismo que esperar la cola del burguer.
Si hablamos desde el punto de vista del sectorprofesional de la Publicidad, y creo que es lo propio teniendo en cuenta de qué facultad somos alumnos y qué carrera cursamos, creo que está claro que deberíamos defender que se mantenga en emisión la campaña de las nuevas hamburguesas de Burger King.
Puede que estas nuevas XXL resulten excesivas para mantener una dieta equilibrada, pero eso no significa que deba censurarse el spot que las publicita. La susodicha pieza audiovisual no es ofensiva y respeta las leyes a las que tiene que atenerse. Que el producto en sí no sea el paradigma de la comida sana no desmerece la labor publicitaria.
Si fuese así, pocos anuncios que se emiten actualmente en televisión se salvarían de ser censurados o retirados. El alcohol, platos pre-cocinados que al igual que las hamburguesas, tampoco deberían ser el pilar básico de ninguna dieta ideal, ciertos tratamientos de cirugía estética que acaban dando más problemas que soluciones, o incluso ciertos modelos de automóvil que aún insisten en fardar de potencia en caballos.
Si se asume la capacidad del consumidor para juzgar qué le conviene o no de estos productos, el spot de las XXL no debería recibir un trato diferente. Las instituciones, más que prohibir o censurar, deberían esforzarse en informar a la población sobre lo nocivo de determinados productos.
Gonzalo Vázquez de Arce
Resulta un tema un poco espinoso. Por una parte, entiendo que la Ministra de Sanidad vele por los ciudadanos invitando (que NO obligando, dicho sea de paso, y me remito a sus declaraciones y a la legislación vigente) a retirar una publicidad de un producto malo para la salud.
Por otra parte, entiendo que los publicistas en ningún caso han creado una campaña que contravenga las leyes, y que sencillamente se han limitado a presentar el producto tal cual es: una hamburguesa, digamos, bestial.
Por lo tanto el problema está servido. ¿Qué gana, el ciudadano o el publicista? Teniendo en cuenta que los niños son los que más sufren las consecuencias de esta comida, deberían hacer una campaña donde claramente se especifiquen las calorías que contiene. Y con esa
información (aunque sea en letra pequeña) la gente ya sabrá a qué atenerse con claridad.
Yo me quedé asombrada ante la cantidad de calorías y poliinsaturados que te dan por 4 euros. De hecho, su eslogan debería ser "el secreto está en la grasa…".
Pero en este caso, que tantas ampollas y debates ha levantado, "spain is not different".
Como leemos en 20minutos.es, "el organismo regulador de los medios de comunicación británico Ofcom ha dado a conocer sus propuestas de prohibir los anuncios televisivos de la llamada comida "basura", destinados especialmente a los menores de 16 años.
El plan es impedir que la publicidad de alimentos con alto contenido en grasas, sal y azúcar sea difundida durante los programas infantilesEl plan de Ofcom es impedir que la publicidad de alimentos con alto contenido en grasas, sal y azúcar sea difundida durante los programas infantiles, los que atraen a una audiencia adolescente o los canales
dedicados exclusivamente a los más pequeños.
La medida que se quiere adoptar puede afectar a personalidades famosas, que no podrán apoyar alimentos no beneficiosos para la salud de los niños.
El organismo regulador ha abierto un periodo de consulta sobre las medidas y tomará la decisión final sobre su entrada en vigor este enero".
El resto podéis verlo en
http://www.20minutos.es/noticia/173908/0/comida/basura/anuncios/
Tremendo. Mientras en el continente africano se mueren de hambre, aquí hay que prohibir comer.
Pero lo realmente espeluznante es cómo afectará todo este paquete de medidas a la publicidad: ¿se resentirá acaso por las pérdidas millonarias de las cadenas de comida rápida, que invierten mucho dinero en anunciar sus productos? ¿Basta con prohibir los anuncios indiscriminadamente? ¿Es lícito legislar lo que se puede y lo que no se puede decir en un anuncio de un producto cuyo consumo no quede restringido por la edad (dejamos
fuera el alcohol y el tabaco)? A lo mejor es que los niños tienen que ser formados con un poco más de conciencia crítica sobre los anuncios, o sencillamente tener unos padres que los eduquen para comer bien y no recurran a la caja de Telepizza cada vez que llegan tarde del trabajo.Porque, claro está, aunque se retiren los anuncios las hamburguesas seguirán existiendo. Entonces a lo mejor las medidas deberían tomar otros caminos, como la inclusión obligatoria y visible de una advertencia sobre el número de calorías y grasas que tiene cada XXL.
A veces las cosas se sacan un poco de contexto. Tenemos un ejemplo muy similar con la denuncia de FACUA a Casa Tarradellas por su famoso anuncio de las pizzas, en el que un niño simula comerse una entera. El argumento es el siguiente: en su opinión "este spot promueve hábitos de alimentación poco saludables. Según FACUA, esta pizza tiene un peso
de 425 gramos, de los que 32 gramos son de grasas y aporta 952 kilocalorías, la mitad del aporte calórico que necesita un niño al día"
Por ello, esta federación asegura que Casa Tarradellas está vulnerando el convenio de autorregulación, el Código PAOS, que suscribió el 9 de junio del año pasado con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA) del Ministerio de Sanidad y Consumo.
El artículo 23 de dicho código establece que "los mensajes publicitarios de alimentos o bebidas no deberán promover o presentar hábitos de alimentación o estilos de vida poco saludables tales como comer o beber de forma inmoderada, excesiva o compulsiva".
"A tal efecto, la publicidad de estos productos dirigida a niños no deberá mostrar el alimento o bebida promocionado en cantidades excesivas o desproporcionadas", concluye.
Entonces, echemos un vistazo a las estrategias del famoso código PAOs:
(http://www.aesa.msc.es/aesa/web/AesaPageServer?idcontent=5788&idpage=34)
"El Código se inserta en el marco de la Estrategia NAOS lanzada recientemente por el Ministerio español de Sanidad y Consumo y cuyo objetivo es "disminuir la prevalencia de obesidad y sobrepeso y sus consecuencias, tanto en el ámbito de la salud pública como en
sus repercusiones sociales". Objetivo éste, compartido por la Organización Mundial de la Salud y por las instituciones comunitarias.
La obesidad infantil es un problema multifactorial que exige una respuesta coordinada de todos los agentes implicados entre los que se incluye no sólo la industria alimentaria y el sector de la publicidad, sino también las autoridades sanitarias, padres y educadores, minoristas, así como muchos otros. Las medidas deben ir más allá del mero control de la promoción de alimentos, necesario, pero insuficiente cuando se mira aisladamente.En este contexto, es importante resaltar que el sedentarismo y el díficit de gasto energético, provocados por las nuevas pautas y hábitos de conducta de nuestra sociedad moderna, juegan un papel principal en el aumento de la obesidad y el sobrepeso, y no cabe responsabilizar de este problema a la industria española de alimentación y bebidas -ni a productos alimenticios concretos o su publicidad. Sin embargo, la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), concienciada con el problema, se ha comprometido a jugar un papel constructivo y proactivo en esta compleja tarea colectiva contra la obesidad, estableciendo altos niveles de responsabilidad social en sus actividades publicitarias, especialmente en las dirigidas a los niños, para que contribuyan a promover la adopción de dietas saludables y de hábitos de actividad física que repercutan positivamente en su salud y bienestar."
Parece que ahora tiene un poco más de sentido la polémica. Pero volvamos a nuestras maxi-hamburguesas, que en términos comparativos tienen las mismas calorías que cuatro tortillas de patatas. En 20minutos.es
(http://www.20minutos.es/noticia/173191/0/hamburguesas/tamano/xxl/) encontramos el siguiente artículo:
"Una hamburguesa "XXL" contiene unas 900 calorías, lo que equivale a cuatro platos de macarrones o de spaghettis con salsa de tomate, según indicó a 20minutos.es la nutricionista Pilar Muñoz Sánchez.
De igual modo, una única hamburguesa contiene las mismas calorías que cuatro bistecs con una guarnición de verdura, entre tres y cuatro tortillas de patatas de dos huevos, o entre ocho y nueve platos de una ensalada variada, ya que cada ración contiene 152 calorías.
Precisamente, el Ministerio de Sanidad ha solicitado a Burger King que retire la campaña publicitaria de las hamburguesas de este tamaño, ya que incumple los acuerdos de la estrategia NAOS de prevención de la obesidad de no incentivar el consumo de raciones gigantes.
Fuentes de Burger King informaron de que la campaña será retirada el próximo 19 de noviembre, pero no por la petición de Sanidad, sino porque era la fecha estipulada para que acabase.
Consumir ese producto forma parte de la libre elección del consumidor
De igual modo, indicaron que el hecho de ofrecer hamburguesas de ese tamaño se incluye en la estrategia empresarial de "poner al servicio del consumidor lo que le apetece".
Además, destacaron que el hecho de consumir ese producto "forma parte de la libre elección del consumidor", que también puede pedir una ensalada.
Precisamente por ello, confirmaron que continuarán con esta línea de productos para seguir "con una amplia gama" de platos.
El miércoles, la cadena de comida rápida afirmó que trabaja para promover una "alimentación equilibrada" y para reducir los riesgos de las enfermedades generadas por una dieta inadecuada. "
Y aunque no tenga mucho que ver con el tema, no sirve de nada que se defiendan haciendo publicidad de alimentación adecuada con el eslógan "haz lo que quieras" si después ofrecen productos malos para la salud de cualquier persona. Vamos, que tiran la piedra y esconden la mano.
En conclusión, no parece tan descabellada la llamada de atención del Ministerio si tenemos en cuenta el acuerdo que suscribieron. Ahora bien, ¿pensáis que es lícito?
¿Creéis que están coartando la libertad de expresión? Yo, sinceramente, y a la luz de los hechos, creo que a veces es necesario limitarla para informar a los ciudadanos, pero que la publicidad no es la causante de la obesidad ni de las enfermedades cardiovasculares.
Todos somos libres para elegir. Pero para poder decidir libremente es necesario que estemos informados, así que la polémica no ha venido nada mal para alertar a la población del peligro de un consumo irracional de productos que rezuman grasa y colesterol.
MERCEDES GARCIA GARCIA OP DOCUMENTACIÓN PUBLICITARIA
Pues que va a pasar…lo que ha pasado con miles de productos que se han dejado de anunciar por el echo de ser nocivos; ¿pero ciertamente consideramos "nocivo" una simple hamburguesa con un ppoco de grasa?
Se me ha ocurrido compararlo con el tabaco, es malo, lo sabemos,¿verdad? pero para eso estamos los consumidores racionales y con sentido común. la publicidad SOLO presenta, presenta unas caracteristicas que la empresa quiere que se resalten. Me parece demasiado radical quitar una campaña, sólo porque a la ministra le parezca poco saludable.
Somos los consumidores los que debemos de informarnos sobre los productos que consumimos. Pues por esa regla de tres, cuando te vas a comprar un coche exiges mucha información, porque es un producto que vas a consumir con mucha asiduidad, o no?pues nosotros (consumidores) debemos busca una información adicional, pregunta por sus calorías, seguir una investigación…
Pues la publicidad es sólo un puente entre la empresa y los consumidores.
Dejemos de culpar a la publicidad de todos los males que en la sociedad existe.
Cada consumidor es el responsable de lo que quiere y no quiere comer. Como cada empresa, Burger King, también solicita publicidad para sus productos, sean cuales sean éstos, y no porque tengan más o menos calorías deben retirar la publicidad de los mismos. Es cierto que en España mueren al año 30.000 personas a causa de la obesidad, pero de eso no tienen la culpa las campañas publicitarias, ya que éstas se limitan a informar y en cada persona, está decidir si se quiere o no consumir, además debemos ser responsables de nuestra salud, ya que si sabemos que tenemos un problema, debemos cuidarnos e intentar solucionarlo poniendo remedios, no quitando los anuncios, porque ese no es el problema.
Siempre se ha dicho que “todo” es bueno si no se consume en exceso o lo que viene a decir lo mismo: nada es malo si se consume con moderación. ¿Acaso es necesario que se nos vuelva a repetir?
La actitud de la Ministra en lo que se refiere al tema de la obesidad y lo saludable que son o dejan de ser ciertos alimentos es totalmente comprensible pero no estoy de acuerdo con la retirada del anuncio. Esa NO es la solución. En todo caso, ¿no sería más adecuada la retirada del producto? Pues de este modo no existiría el problema. Yo le preguntaría: ¿es más sano comerse tres hamburguesas pequeñas que no sacian el hambre de muchos o simplemente todo en una? ¿Acaso no viene a ser lo mismo?
Burguer King está en todo su derecho como empresa que es de anunciar y dar a conocer sus nuevos productos y promociones, pues es lo que busca toda empresa al fin y a cabo ofrecer lo máximo posible al cliente consiguiendo su satisfacción. Ahora bien, también estoy de acuerdo y hay que tener en cuenta que si ha incumplido el compromiso de no incentivar las raciones grandes debe ser sancionado. Aún así esta norma es un tanto absurda bajo mi punto de vista, pues el consumidor es el que tiene la última palabra, el cual va a hacer y a consumir lo que desee. Él es el que decide e igual se deberían de preocupar más de concienciar a la población con otras campañas publicitarias o que adopten una medida en la que el consumidor este completamente informado de los ingredientes, las calorías, grasas, aporte energético, etc. de dichos productos (aunque sea en la letra pequeña). Luego una vez esté informado, aunque no creo que hoy en día nadie este exento de saber que la comida basura no es la más adecuada para la salud, sea el consumidor quien decida. Es más la aparición en todos los medios por la polémica y la publicity le han ayudado a la empresa a que aún se conozca más su producto.
Si actúan así eliminando aquello con lo que no están de acuerdo la publicidad acabaría siendo posible en muy pocos sectores. En ese caso, deberían también eliminar los anuncios de bebidas alcohólicas, del tabaco, de los coches (pues contaminan), los productos adelgazantes (anorexia, bulimia, trastornos alimenticios) y así entraríamos en un círculo al que sería muy difícil encontrar una salida.
Ahora me hago una pregunta ¿qué van a hacer con el nuevo spot que anuncia la doble Whopper en el cual un gran número de hombres se “manifiestan” a favor de dicha comida desplegando carteles en los que se dice “toda para mi” o “yo soy un hombre”?, ¿también lo van a eliminar?
María Rodríguez del Río 3º LC UCM
Como muchas otras veces pasa, la culpa se la acaban echando a la publicidad pero en este caso no creo que sea la responsable de que exista una hamburguesa más grande o no, es decir, que la publicidad se limita a vender lo que el cliente quiere y si éste quiere que la gente consuma una nueva hamburguesa más grande lo único que está haciendo es promocionar eso para que llegue al mayor número de consumidores posibles y, en definitiva, si lo consigue se habrá hecho un buen trabajo.
El problema parece estar en la salud porque la hamburguesa tiene muchas calorías, entonces la cuestión no debería ser tanto el anuncio en sí sino el que esa hamburguesa no debería venderse en ningún burger si de verdad no es saludable.
Pienso que el "boom" que se ha producido por el spot es desproporcionado porque la gente no consume este tipo de comida todos los días por lo que no será un problema tan grande para la salud y además lo que han conseguido al final es hacer una "campaña publicitaria" paralela al anuncio propiamente dicho.
Está claro que “Burger King” con esta campaña publicitaria pretendía llamar la atención de todo aquel que viese la denominación de XXL para una hamburguesa.
Tal vez ha tenido una mayor repercusión de la esperada, pues hasta la Ministra de Sanidad ha quedado impactada, incluso un poco asustada ante tal slogan. De lo que no se ha dado cuenta la señora ministra es que con sus declaraciones de retirada de campaña debido a que incentiva el consumo de raciones gigantes, ha estado proporcionando una publicidad extra y gratuita que seguramente “Burger King” le esté agradeciendo en estos momentos.
Publicitariamente objetivo cumplido, la gran masa de la población se ha enterado de que esta cadena de comida rápida ha conseguido sacar al mercado la hamburguesa más grande hasta el momento. “Burger King” mantiene que su campaña seguirá adelante, pues se encuentra dentro de los límites legales y porque “los gustos de sus clientes priman por encima de todo”.
Personalmente creo que la Ministra se ha visto obligada a realizar estas declaraciones de buena intención (a las cuales la mayoría no vamos a hacer ni caso seguramente, ya que si podemos pagar menos y comer más lo vamos a hacer) debido a la presión de múltiples instituciones.
Cada uno se mantiene en su papel: la Ministra intenta orientarnos hacia una buena alimentación, nosotros pedimos hamburguesas más grandes por menos precio y “Burger King” nos responde sacando al mercado la nueva XXL.
Al final, es el consumidor quien acaba mandando. Muchos de nosotros cuando íbamos a estos establecimientos de comida rápida nos pedíamos dos hamburguesas porque nos quedábamos con hambre, ahora podremos acudir a la XXL “gracias a Burger King”, sin fijarnos en las 971 calorías que contiene, a pesar de que constituyan el 50% de las calorías diarias necesarias para un adolescente.
El ser humano es especialista en saberse a la perfección la teoría de lo correcto y en ser el último en llevarla a la práctica, “aunque alguna vez inconscientemente lo hacemos”. Tanto la Ministra, los publicitarios como los consumidores somos humanos (o eso creo) y por ello pienso que debemos ver lo positivo y lo negativo de cada sector de un modo comprensible recíprocamente: la Ministra ha actuado en esta ocasión correctamente, desempeñando a la perfección su papel de mantenernos informados sobre las peligros que el consumo de la XXL puede provocar en nosotros, sin embargo, ¿por qué se preocupa ahora de que nos comamos 971 calorías en una hamburguesa, si antes hacíamos lo mismo comiéndonos dos, incluso en ocasiones culminando con un delicioso helado de caramelo o chocolate?. Frente a esta postura, está el consumidor quien estará actuando teóricamente de manera correcta si vence la tentación de esa hamburguesa grasienta y opta por pedirse una ensalada; si no lo hace, como ocurrirá en numerosas ocasiones ya que somos más impulsivos que racionales, sabrá que la XXL no es saludable aunque seguramente no sea un problema que le quite el sueño. Finalmente nos encontramos con el último eslabón de la cadena, que es el publicitario que ha ideado una campaña que satisfaciera a la empresa anunciante y al consumidor mismo, pues sino no sería una campaña efectiva; llegados a este punto me pregunto, ¿qué mal ha hecho el publicitario? ¿”Tal vez no seamos tan malos como nos pintan”?
Lo cierto es que lo único que hace la publicidad es impregnar de creatividad unas rígidas peticiones empresariales, con el único objetivo de que su campaña logre persuadir al público. Es un mero instrumento, ciertamente con mucho poder, a través del cual se hace llegar un producto/idea al consumidor. Personalmente, creo que la publicidad no vende sino que el consumidor compra. Yo, como futuro publicitario considero que el momento de mayor satisfacción que podré experimentar con una campaña, será que se hable de ella en cada esquina, no el que logre la empresa anunciante vender mil o un millón de ejemplares más (aunque generalmente esté relacionado). La publicidad influye, pero no determina al consumidor, ya que es él, el único responsable de sus actos; si lo es en el resto de acciones vitales desde el plano jurídico, ¿por qué no a la hora de comprar? ¿Por qué este continuo ataque a la publicidad?
No encuentro una respuesta lógica ante tales cuestiones, lo único que sé, es que “la publicidad es horrorosa” pero está en boca de todos, fomentando de este modo la propia publicidad y asegurándonos la permanencia de la misma.
Eduardo Herráiz Seoane /3ºA/ OP/ Publicidad y RR.PP
Publicidad sobre productos nocivos se vienen emitiendo desde que yo tengo uso de razón: decolorantes para el cabello, lacas fijadoras, bollería industrial…
La comida rápida no forma parte de una dieta saludable, pero es barata y gusta, y a los niños, que tienen menor conciencia alimenticia, les encanta.
La empresa Burguer king hace bien su trabajo: ofrece un producto que gusta al cliente en su relación calidad-precio. Supongo además, que lo hace dentro de la legalidad.
La agencia responsable del anuncio también hace bien su trabajo: informa mejor o peor, de la nueva hamburguesa de Burguer King.
La Ministra hace su trabajo a medias. Esta vez se ha pronunciado, pero ¿lo seguirá haciendo? ¿lo hará con toda la comida rápida, y todo aquello que no es saludable?
Si le parece mal que se consuma ese tipo de productos debería ir más allá, y no sólo manifestarse por un anuncio de una hamburguesa talla XXL.
Estoy totalmente de acuerdo con los comentarios de algunos de mis compañeros: si es un producto tan nocivo, que lo prohíban. ¿No hay acaso controles de calidad que tienen que pasar todos los productos? Si la hamburguesa ha salido al mercado supongo que será porque los ha pasado (aunque haya sido por los pelos…), por lo tanto ahora que no saboteen algo que han permitido previamente, que se atengan a las consecuencias. Además, como se dice en otro comentario, ¿es que no es igualmente perjudicial comerse dos hamburguesas de tamaño normal?
Una posible medida que podría resultar eficaz sería sacar alguna norma para obligar a que en el propio establecimiento aparezca el número de calorías que tienen los alimentos ya que, aunque los niños no lo entiendan, los padres sí y suya será la decisión y la responsabilidad de dejar que sus hijos lo coman o no (incluso de comerla ellos mismos). Hay que partir de la base de que, aunque el consumidor no sea tonto, hay temas en los que requiere una formación o información previa y eso sí tiene que proporcionarlo la Administración (no se podría pedir a las marcas que se perjudicasen a sí mismas). La peor medida a tomar en este tema, en mi opinión es prohibir la publicidad de la hamburguesa, ya que es lo más cómodo pero menos eficaz. Lo que habría que hacer sería educar a las personas en una alimentación sana y crear unos hábitos, de forma que lo hagan por propia elección y no por obligación, y si un día quieren tomarse una XXL conociendo los riesgos, ¡que lo hagan, que para eso son libres!
En mi opinión, la publicidad nunca debe cargar con la responsabilidad de ningún producto. Es responsable de la forma en que los anuncia, debe respetar ciertas leyes, no ofender a nadie, no manipular, etc. Pero nunca es responsable del producto en sí, simplemente lo debe dar a conocer.
Si cierto producto está a disposición del consumidor, se da por hecho que ha pasado ciertos controles de sanidad, y es el Ministerio el que permite que el producto se encuentre en el mercado. Entonces, la publicidad lo promociona.
Por ello, si un producto (sean hamburguesas, tabaco, alcohol…) es perjudicial para nuestra salud, pues que lo prohíban.
Creo que la publicidad da a conocer lo que hay, y si lo que hay son hamburguesas hipercalóricas que favorecen la obesidad, pues que no nos priven a cada uno de nuestra libertad de conocerlas y, si nos da la gana, consumirlas.
Respecto al tema del publico infantil, no creo que un niño vea este tipo de anuncios y piense…“me voy al burguer a comprarme una hamburguesa XXL”.. Quien toma ese tipo de decisiones deben ser sus padres, sus responsables. Primero, se les echa la culpa de la educación de los niños a los profesores y a la tele, y ahora, a la publicidad. Increíble. ¿No deberían ser los padres los que decidan sobre la alimentación de sus hijos? Creo que está claro..Entonces, me parece incoherente el tema del público infantil; sus padres deberían enseñarles lo que es bueno y lo que no es bueno para ellos.
Como solución a este problema, creo que la más razonable es promover la educación respecto a los hábitos alimenticios. Si desde pequeños aprendemos ciertos valores, sabremos tomar decisiones y elegir los alimentos que creamos mejores para nuestra salud.
La comida rápida es un recurso de muchos por falta de tiempo o simplemente por gusto propio, lo que está claro es que no todas las personas comen la misma cantidad, por lo que Burguer King ha tenido que atender a las demandas de aquellos consumidores que les exigían más.
Es cierto que a lo mejor no debería promoverse un consumo de un producto de casi 1000kalorías, (pero para qué nos vamos a engañar, si el que se queda con hambre en vez de comerse una hamburguesa se come dos y ya estamos otra vez en las mismas), pero por mucho que este anuncio se retirase, el producto seguiría siendo consumido. Por ello nos damos cuenta de que en realidad la publicidad lo único que hace es limitarse a su especialidad, promocionar productos, y que no por ello es ésta la culpable de provocar un problema de obesidad en la sociedad, sino que es cada individuo el que debería mirar por su propia salud, y en caso de los niños son sus padres los encargados de proporcionarles una dieta equilibrada.
Todo este revuelo es algo absurdo, ya que se promocionan muchas otras cosas nocivas en las cuáles no se ha caído en retirar sus respectivas campañas publicitarias. Con todo esto nos damos cuenta de que una vez más el blanco fácil para atacar es la publicidad; pero lo que realmente debería de cambiar y en lo que se deberían preocupar aquellas personas que tanto la critican es en los hábitos de alimentación, ya que para evitar la enfermedad de la obesidad, (que cada vez se da en edades más tempranas), hay que crear una conciencia social sobre los beneficios de una dieta equilibrada y no caer en el error de pensar que por retirar una campaña publicitaria se soluciona la lacra social que supone hoy en día la obesidad.
En este país ocurre lo siguiente, da la impresión de que son los medios de comunicación y en especial nosotros los publicitarios, los que tenemos que velar por la educación y salud de millones de personas, en concreto de los niños.
Bien, definitivamente no creo que esto tenga que ser así, precisamente esa no es la labor de un publicitario; dicha labor es menester de los padres y de las instituciones educativas. Si bien es cierto, la publicidad, como “pública” que es, debe respetar y lo hace, unos límites y reglas. En cualquier caso, de ninguna manera considero que por el mero hecho de retirar esta campaña de Burger King en cuestión, alguien deje de consumir una hamburguesa XXL si lo que le apetece en ese momento es la dichosa hamburguesa XXL, o si lo que pretende la Ministra de Sanidad es reducir los índices de obesidad infantil, algo urgente en estos momentos por cierto, le podría asegurar que eliminar esta u otras campañas similares no sería la solución.
Además, ¡ni que los consumidores no tuviésemos cerebro para discernir lo que nos conviene y lo que no! La gente parece indignarse con la publicidad porque dicen que los anuncios y campañas crean necesidades donde no las hay y tal y tal…Por favor, pero esa gente de qué se queja, a lo mejor lo que de verdad les molesta es que se ven sucumbidos ante la maravillosa estrategia de dichos anuncios y acaban consumiendo el producto anunciado en cuestión. Pues bien, eso es problema de ellos, no de los publicitarios.
Y es que siempre tendemos, tal vez porque lo necesitemos, a echar la culpa a alguien, y la publicidad es la que primero llega a las casas de los consumidores, y este factor se pone en su contra, en ese sentido, los publicitarios somos los más cercanos a la audiencia y en nosotros recaen culpas y responsabilidades que como ya he dicho antes, no son de nuestra incumbencia.
En resumen, tanto los publicitarios como los consumidores como los padres deben ser responsables de sus actos y lo más importante, saber de qué actos se han de responsabilizar.
Almudena Cano Sánchez-Barbudo,
OP Publicidad y RR.PP. 3ºA
La verdad que la primera vez que vi el anuncio creo que estuve con la boca abierta hasta que terminó. Basicamente por dos razones: por un lado casi me indignaba el anuncio con cada imagen, cada comentario que hace sobre "la mejor alimentación del mundo" junto con ese musical Disney; y por otro lado no dejaba de pensar la buena estrategia que ha hecho Burger King pues aunque lo nieguen sabían que la campaña iba a generar controversia, y, al fin y al cabo eso es lo que se busca.
Lo difícil en este punto es cuestionar si está bien o mal hacer una campaña de esta envergadura. Para ser sinceros lo que no dejo de pensar y temer de esta profesión es si debo tener o no moral al realizar una campaña. ¿Tendremos que renunciar a nuestros principios, a lo que nosotros pensamos que es correcto?.
En realidad sobre ello habrá miles de opiniones pero en el fondo creo que por muchas explicaciones que nos quieran dar es algo totalmente personal e individual, una decisión que para variar no pueden ponernos en manuales ni teorías publicitarias.
Por ello yo aún no me creo quien par decir si es una campaña inmoral o no, pero si correcta o incorrecta en ciertos contenidos.Si bien es cierto, que las distintas asociaciones que se ven afectadas están en su derecho de tomar medidas, de hecho debn hacerlo. Es una realidad el gran porcentaje de obesidad en los niños hoy en día, y lo poco coherentes que son los anuncios en la televisión: por un lado hay una campaña donde se les dice que el desayuno es la comida más imporytante del día, que hay que hacerlo de una manera sana ey equilibrada, y por otro lado se les anima a comer hamburguesas. En fin, en verdad somos la sociedad de las contradiccione, y no me refiero sólo a la publicidad.
La verdad que la primera vez que vi el anuncio creo que estuve con la boca abierta hasta que terminó. Basicamente por dos razones: por un lado casi me indignaba el anuncio con cada imagen, cada comentario que hace sobre "la mejor alimentación del mundo" junto con ese musical Disney; y por otro lado no dejaba de pensar la buena estrategia que ha hecho Burger King pues aunque lo nieguen sabían que la campaña iba a generar controversia, y, al fin y al cabo eso es lo que se busca.
Lo difícil en este punto es cuestionar si está bien o mal hacer una campaña de esta envergadura. Para ser sinceros lo que no dejo de pensar y temer de esta profesión es si debo tener o no moral al realizar una campaña. ¿Tendremos que renunciar a nuestros principios, a lo que nosotros pensamos que es correcto?.
En realidad sobre ello habrá miles de opiniones pero en el fondo creo que por muchas explicaciones que nos quieran dar es algo totalmente personal e individual, una decisión que para variar no pueden ponernos en manuales ni teorías publicitarias.
Por ello yo aún no me creo quien par decir si es una campaña inmoral o no, pero si correcta o incorrecta en ciertos contenidos.Si bien es cierto, que las distintas asociaciones que se ven afectadas están en su derecho de tomar medidas, de hecho debn hacerlo. Es una realidad el gran porcentaje de obesidad en los niños hoy en día, y lo poco coherentes que son los anuncios en la televisión: por un lado hay una campaña donde se les dice que el desayuno es la comida más imporytante del día, que hay que hacerlo de una manera sana ey equilibrada, y por otro lado se les anima a comer hamburguesas. En fin, en verdad somos la sociedad de las contradicciones, y no me refiero sólo a la publicidad.
Por otro lado, otro punto que no me parece "correcto" es insinuar, o más bien cantar literalmente lo cutre y poco sano de la comida ofrecida por otros sectores de la hostelería, no creo que para hacer buena publicida haya que vender tu producto menospreciando a la competncia, hay otras formas.
Y por último: el eslogan ¡se un hombre!, creó que eso fue lo que me remató. Vamos que si todos queréis ser unos machos ibéricos comer la humburguessa XXL o dos ….ya puestos, seguro que crece vuestra humbría.
En resumen, decir que: si es inmoral pues no lo se; si es correcta, en muchos de sus contenidos no; si es una buena campaña, lo es pues ha generado aquello que buscaba: polémica y que todos supiésemos que habían sacado una nueva hamburguesa.
En los últimos años se han producido muchos cambios en los hábitos alimentarios de la población. Las causas son diversas, tales como la introducción de la mujer en el mercado laboral, el consumismo exagerado, el abandono de costumbres tradicionales como sentarse toda la familia alrededor de la mesa, y especialente, el ritmo de vida tan acelerado que nos exige la sociedad actual. Muchas personas se ven obligadas a comer con poco tiempo y consumen alimentos calificados como “comida rápida”. En estos locales se nos ofrecen menús sencillos, baratos y lo más importante: con la posibilidad de ser consumidos en el menor tiempo posible.
La influencia de países como Estados Unidos ha desarrollado una cultura culinaria que, en ocasiones, no resulta beneficiosa para el organismo, como es el caso de Mc Donalds o Burguer King. En estos locales el tiempo que transcurre entre la selección del menú y el momento de sentarse a comer es muy reducido.
La aparición de una hamburguesa tamaño XXL ha causado un gran revuelo general, levantando ampollas entre las Instituciones públicas dirigidas al ámbito de la salud. Todo esto puede resultar muy irónico si tenemos en cuenta que el objetivo esencial de la publicidad es justamente calar entre la población, por lo que el equipo encargado de la realización de esta campaña debería ser aplaudido por todos, al haber conseguido exactamente lo que se les pedía: impacto y repercusión.
Es cierto que la publicidad en los medios de comunicación tiene un gran impacto en los niños, hoy absolutamente entregados a los dulces, chucherías y otras golosinas. Por no hablar de verdadera pasión por las hamburguesas y similares. El concepto de mala alimentación y su contradicción "la obsesión por adelgazar", caminan paralelos. De aquí que surjan otros problemas entre los jóvenes y adolescentes, más obsesionados con adelgazar que en corregir sus malos hábitos de alimentación.
La anorexia y la bulimia están a la orden del día, precisamente por la obsesión enfermiza de intentar imitar un modelo que se alza como referente de éxito en la sociedad. Pero el problema de la obesidad no tiene su origen en una hamburguesa XXL de 900 calorías por unidad, ni la anorexia procede del éxito de las ensaladas o de la expansión de los productos light. El problema es mucho más complejo y contradictorio. Todo esto sin olvidar que es un hecho que los anuncios afectan a las preferencias que los niños tienen sobre el tipo de comida que eligen, lo que compran o lo que les piden a sus padres.
Quizás, la industria que fabrica alimentos sanos necesita aprender de las compañías de comida basura la forma de promocionar sus productos,ya que alimentos como la coliflor, las coles de Bruselas o el brécol no son anunciados lo suficiente. Actualmente debería crearse una legislación clara que regule los actos de la comida basura, pero de la misma forma debería aplicarse el mismo criterio a todos aquellos productos aparentemente sanos que derivan en graves problemas alimenticios relacionados con la extrema delgadez.
En mi opinión, todos los extremos son malos, y el consumo abusivo de cualquier producto puede desembocar en graves problemas de salud. El consumidor debe ser consciente de ello, y ser capaz de llevar una dieta equilibrada en la que incluya tanto ensaladas, verduras y frutas como, porque no, una de estas hamburguesas de vez en cuando para quien disfrute con ello (siendo conscientes de su aporte calórico) .
La moda, los medios y la sociedad en general son los encargados de establecer aquello que los demás consideran como referentes sociales,y no debemos culpar a la publicidad, puesto que sólo es el detonante y la encargada de comunicar aquello que les pide su cliente. Y su cliente toma como referencia el propio mercado, asique indirectamente somos nosotros mismos quiénes fomentamos y azuzamos la aparición de todos estos productos. Pero bueno…siempre resulta mucho más sencillo encontrar un culpable o a quién responsabilizar de nuestras propias acciones, y una vez más, la publicidad ha sido la elegida para ser el blanco fácil de todas las críticas
.
Leyendo los comentarios, me he acordado del libro de Savater ,"Política para Amador" ,en el que se planteaba esta cuestión de Estado. En el libro ponía el ejemplo: Una señora es adicta al juego de las " maquinas tragaperras" ¿Debería el Estado prohíbirlas puesto que son adictivas y tienen demás efectos nocivos? La conclusión a la que llegaba más o menos venía a ser que aunque el Estado debe velar por la salud de los individuos no es nuestro "padre" para andar permitiendonos y prohibiendonos sobre todo lo que nos pueda perjudicar. Es la gente misma la que conforma el Estado y la que debe ser responsable de sus acciones sin extrapolar las consecuencias de estas. Por eso, prohíbir las hamburguesas porque puedan ser nocivas no es una solución. Sin embargo, como el Estado debe velar por la salud de los ciudadanos , promueve ciertas medidas como vigilar el menú de los colegios o pedir que se retire esta campaña. Ocurre lo mismo , por ejemplo, con el tema del tabaco, los ciudadanos debemos ser libres para decidir si fumamos o no, siendo consecuentes con nuestras decisiones , pero tampoco se debe hacer gala del tabaquismo , puesto que es perjudicial , y , por consiguiente , es ilegal que las marcas de tabaco se anuncien en televisión. En el caso de las hamburguesas no se ha llegado a este extremo de prohibir que se anuncien en televisión pero si se ha pedido que se retire esta campaña, y , a mi , me parece de lo más lógico. Una cosa es que anuncies las nuevas ofertas , o las nuevas hamburguesas, y otra que se haga alarde de la comida basura.
Almudena Romero Alfonso
publicidad y RR.PP OP 3
Tener libertad para realizar cualquier acción es lo más hermoso que puede existir pero siempre va a tener un precio. En el caso alimenticio, uno de esos precios puede ser este abuso de comida basura que lleve a la obesidad debido a tener la opción de poder elegir libremente la cantidad que te vayas a comer. Y no solo hablo de comida basura del Burguer King, me refiero también a cualquier abuso excesivo, en este caso, de la comida. ¿O acaso cinco filetes de solomillo de primera clase son saludables? (o como decían varios compañeros en los comentarios anteriores; es lo mismo comerse una hamburguesa XXL que dos medianas). Todos estamos informados, por no decir saturados, de cómo llevar una vida sana, de que las frutas y las verduras son mejores que otros alimentos pero también necesitamos cierta cantidad de los demás (carne, pescado, lácteos, algún dulce…), sabemos lo bueno y lo sano que es el realizar deporte… Quizás el problema está en el publico más infantil que no tienen esta conciencia alimenticia pero sus padres sí que la tienen. Aquí está la libertad, esos avisos que nos dicen lo que es bueno o es malo, lo que está bien o está mal pero cada uno tiene esa opción personal de decidir, "a gusto del consumidor".
La campaña de la hamburguesa XXL del Burguer King es únicamente un anuncio de un producto de la empresa que tiene como característica ser más grande que las demás. No veo nada dañino en esta publicidad que sólo pretende exaltar la cualidad más única de su producto, como hacen la mayoría de las campañas publicitarias.
Mucho más criticable es el tema del tabaco. Aunque hayan reducido la publicidad de la industria tabacalera y los espacios para los fumadores cada vez sean más limitados, sigue habiendo tabaco y es una utopía pensar que no lo habrá en el futuro, cuando todo el mundo se muere de cáncer. Es obvio que un cigarro no te va matar pero sólo fumándote uno ya es perjudicial para tus pulmones. Sin embargo, el hecho de comerte una hamburguesa no es inapropiada para tu salud. En EE.UU la mayoría de la población tiene obesidad pero no creo que ésto sea por comerse una hamburguesa XXL. El problema pueder ser más de base, por llevar una vida sedentaria.
Respecto al publicitario no es verdad eso de que se nos criminaliza por todos los males, pero si se nos hace responsables , y es lógico, porque aunque los padres y la escuela forman una parte fundamental en la educación nosotros como comunicadores de masas también contamos. Si no hubiese nadie que escuchase nuestros mensajes , no estaríamos comunicando, no seríamos publicitarios, y , por tanto , somos responsables de lo que comunicamos. A mi me parece estupendo que se anuncien las hamburguesas, pero no me parece tan estupendo que en el anuncio la gente rechace otra comida para comer esa, y , en general , se vea la comida basura como la mejor opción, es decir , que se haga gala de ello. Es como si sacas una chica anorexica anunciando unos pantalones de una talla 34 (no quiero decir que la gente que use esta talla padezca está enfermedad) , a todos nos parece muy bien que anuncies los vaqueros , pero no de esa manera , no alardeando sobre un tema que es un problema social.
No creo que el tema de la prohibición del anuncio de la hamburguesa XXL vaya dirigido en contra de la campaña publicitaria o de la agencia que la ha creado. Según lo que he podido leer existe un acuerdo los compromisos adquiridos con la Agencia Española de Seguridad Alimentaría (AESA) por la Asociación de Cadenas de Restauración Moderna y la Federación Española de Hostelería, de las que la empresa de comida rápida forma parte. En estos acuerdos se contenía el compromiso expreso de no incentivar el consumo de raciones gigantes como una de las medidas para luchar contra la obesidad, especialmente entre niños y jóvenes. Por lo que existe un incumplimiento de dicho acuerdo por parte de Burger King a quien no se la niega la publicidad de otros productos pero si de aquellos que en forma individual incentiven el consumo de raciones gigantes. El motivo de dicha prohibición es que tras el estudio de la hamburguesa de Burger King de la gama XXL alcanza un peso neto de 328,9 gramos aporta un valor calórico medio de 971 kilocalorías por unidad, casi el 50% de los requerimientos calóricos diarios de un adolescente activo. « Múltiples estudios han demostrado la relación directa e inequívoca del tamaño de la ración con la obesidad, fundamentalmente entre niños y jóvenes» y añade que «todas las guías de tratamiento de obesidad recomiendan como aspecto fundamental y preferencial, tanto en la prevención como en el tratamiento de la obesidad y la educación nutricional, reducir y controlar el tamaño de la ración».«Casi una cuarta parte es grasa (19,70%) y de esta cantidad, un elevado porcentaje es grasa saturada (38,7%). En números absolutos, equivale a una ingesta de 25 gramos de grasa saturada por hamburguesa, dato que supera las recomendaciones internacionales de grasa saturada permitida que no debe representar mas del 10% de la grasa total, rebajándose al 7% en personas con obesidad o enfermedad cardiovascular o metabólica. A ello hay que añadir un pequeño pero significativo aporte de grasas«trans» (1,31 g.), o grasas hidrogenadas, que son las más tóxicas y peligrosas para la salud. Las grasas trans, obtenidas a partir del proceso de hidrogenación de algunas grasas vegetales, eran más baratas, funcionaban mejor a altas temperaturas y alargaban la vida de los productos. Además, se creía, eran un sustituto saludable para las grasas saturadas. Sabemos que estos ácidos grasos elevan el colesterol LDL, el malo, y disminuyen el HDL, bueno, y esto tiene importantes consecuencias sobre los parámetros que favorecen los ataques al corazón o las enfermedades coronarias.
Dicha acción publicitaria incumple los compromisos adquiridos con la Agencia Española de Seguridad Alimentaría (AESA) por parte de la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR) y la Asociación Empresarial de Cadenas de Restauración Moderna (FEHRCAREM). En estos acuerdos se contenía el compromiso expreso de no incentivar el consumo de raciones gigantes como una de las medidas para luchar contra la obesidad, especialmente entre niños y jóvenes. Por estos motivos y razones se ha ido en contra de la campaña por la existencia previa de un acuerdo preexistente del cual Burger King a incumplido.
No creo, por lo tanto, que sea la publicidad en este caso la perjudicada ya que el anuncio no crea ningún tipo de polémica por herir la sensibilidad del espectador o sea dicho anuncio per se el que ha sido atacado y prohibido.
Por mi parte y si ese acuerdo no se hubiese firmado no creo que sea una buena medida. El Ministerio de Sanidad debería más que prohibir crear políticas sociales de educación y prevención ya que, siguiendo la línea de la Ministra pronto se verán afectados otros sectores como el de la automoción ya que son una de las principales causa de mortandad, por detrás de las enfermedades coronarias causando un coste, según datos del Ministerio y del año 2001 de unos 4.620 millones de Euros en España y más de 1,2 millones de personas murieron como consecuencia de accidentes de tráfico en el mundo, lo que hace de ésta la novena causa más importante de muerte en el mundo. Se prevé que en el año 2020 esta cifra prácticamente se haya duplicado. Además de las sorprendentes tasas de mortalidad, los traumatismos por accidentes de tráfico constituyen una de las principales causas de pérdida de salud y una verdadera sangría para el sistema de salud. Según datos disponibles, en algunos países una de cada 10 camas de hospital está ocupada por víctimas de accidentes de tráfico. Asimismo, aunque en los países industrializados el número de personas propietarias de automóviles es mayor que en los países en desarrollo, Los accidentes que se tienen en cuenta en este documento son exclusivamente los accidentes mortales que tienen lugar en la carretera (no se incluyen por tanto los de la zona urbana), considerándose víctima mortal aquella que fallece durante las 24 horas siguientes al accidente.
Por ello creo que no es una buena medida. ¿Acaso eliminando la publicidad de los coches terminaremos con los accidentes de tráfico? Creo, como ya he dicho que es más bien un problema de educación, de saber inculcar una base de educación alimentaría que debería empezar en los colegios y también de educación vial y así extrapolándolo a otros temas que afectan a la sociedad.
El tema de la Hamburguesa no es que únicamente comiendo esta comida te mueras, pero unido al sedentarismo más algún factor de riesgo como algún problema de salud hacen que se convierta en una de las principales causa de muerte, pero estas grasa también se encuentran en otro productos pre-cocinados que encontramos todos los días en nuestros supermercados y que también anuncian en televisión y el consumo reiterado produce los mismos efectos que el consumo de la hamburguesa. Añado a esto que en España hay un vacío legal con respecto a la información nutricional que aparece en los productos pudiéndose omitir la información de estas grasas
Si no es veneno, ni es ninguna droga ilegal y como lo que no mata engorda, pues normal que lo publiciten y más aún si es un producto de una gran cadena. ¿Acaso no sabíamos ya que las hamburguesas tienen muchas calorías, que engordan mucho y todo eso? ¿Nadie ha visto la peli "Supersize me"? A mi si que me impresiona ver un anuncio de una whopper XXL, o una triple whopper, y cuando vaya al Burguer King ya se que me voy tomar. Pero claro, voy a ir al Burguer King como mucho una vez cada tres meses, y entonces no creo que note los efectos nocivos para mi salud, sólo saborearé la enorme hamburguesa. Si fuese padre y mis hijos fuesen al cine y luego a cenar comida rápida, ya se que también se pedirían la whopper XXL, pero claro, no les dejaría cenar ahí siempre que saliesen por ahí. Ya somos todos mayorcitos, y sabemos muy bien lo que comemos, el que quiera que se la coma, el que no quiera que no se la coma, pero que nadie se queje de la publicidad que se hace del producto.
Ante una campaña o un anuncio que despierta polémica, siempre tendemos a canalizar los problemas del mismo en torno al publicista o su agencia.
En el caso del anuncio de la hamburguesa XXL, esto vuelve a ocurrir, el Ministerio de Sanidad media en el asunto y punto final. Creo que no se consigue nada con la retirada del anuncio, debemos hacer un análisis más profundo de la Sociedad del s. XXI en que vivimos, debemos hacer campaña sobre hábitos alimenticios, la tan sana dieta mediterránea, y dirigirnos especialmente a los niños y a sus padres, esa es la postura que debe tomar el Ministerio.
Con prohibir anuncios de hamburguesas no conseguimos nada, todos sabemos de la existencia de la “comida basura” y en menor o mayor medida hacemos uso de ella pero necesitamos una conciencia responsable. Para evitar la obesidad infantil debemos concienciar a los más pequeños, que sean ellos los que digan “No quiero ir al Burguer King”
Una vez mas, todo lo que ha originado la polémica de la hamburguesa ha sido desproporcionado. La publicidad solo intenta reflejar las características del producto. Emitir un juicio de valor acerca de lo bueno o malo que el mismo representa para nuestra salud no nos atañe.
Cada uno de nosotros somos libres y conscientes para saber que alimentos perjudican a nuestro organismo, y sobretodo lo que puede provocar el exceso de los mismos.
Me parece absurdo el decir que los niños no saben lo que comen. Esos niños acuden a los establecimientos de comida rápida gracias al dinero de sus padres, quienes deben conocer con anterioridad lo que sus hijos van a hacer y asesorarles sobre lo perjudicial que puede resultar el exceso de estos alimentos en el organismo.
Las cosas existen, y nosotros tenemos la decisión final de consumirlo o no. Lo que yo veo es que la publicidad no tiene culpa en este sentido, y no la defiendo solo porque sea estudiente de Publicidad y vea mi futuro enfocado a esta profesión, sino tambien porque vivimos en una sociedad de consumo en la que todos participamos y aunque nos quejemos se nos ve satisfechos. Nos quejamos de la sociedad, de la cantidad de centros comerciales, de como nos dirijen en nuestro tiempo libre para al final acabar consumiendo y creando necesidades como un movil con MP3, camara de fotos, internet a una velocidad relápago, …¿todo eso es necesario? ¿y una hamburguesa de medio Kilo? Pues no lo sé, pero ahí está, que sea ética la publicidad de esta hamburguesa, pues no creo que no lo sea, pero si que consumierlo o no está en nuestras manos si somos responsables y de nuestros mayores si no lo somos…
En estos casos suele pagar el publicista al ser su anuncio retirado de los medios, pero creo que la culpa es del Burguer King al elegir estas campañas para exponer sus productos. El Ministerio de sanidad está haciendo su trabajo que es informar de lo que esos productos suponen para la salud pública y luego que cada cual haga con su cuerpo lo que quiera. Pero también hay que pensar en los niños que se les presentan estos productos como maravillosos, luego son muy perjudiciales para su salud y ellos no entienden de dietas sanas y de los productos que les afectan para su organismo y de una forma u otra hay que intentar acabar con la obesidad infantil que hoy es un problema bastante grave en nuestra sociedad.
Ante una campaña o un anuncio que despierta polémica, siempre tendemos a canalizar los problemas del mismo en torno al publicista o su agencia, pero ellos no son los responsables directos.
En el caso del anuncio de la hamburguesa XXL, esto vuelve a ocurrir, el Ministerio de Sanidad media en el asunto y punto final. Creo que no se consigue nada con la retirada del anuncio, debemos hacer un análisis más profundo de la Sociedad del s. XXI en que vivimos, debemos hacer campaña sobre hábitos alimenticios, la tan sana dieta mediterránea, y dirigirnos especialmente a los niños y a sus padres, esa es la postura que debe tomar el Ministerio.
Con prohibir anuncios de hamburguesas no conseguimos nada, todos sabemos de la existencia de la “comida basura” y en menor o mayor medida hacemos uso de ella pero necesitamos una conciencia responsable. Para evitar la obesidad infantil debemos concienciar a los más pequeños, que sean ellos los que digan “No quiero ir al Burguer King”
Una vez leídas las noticias de diferentes periódicos sobre el tema, está bastante claro que esas hamburguesas son literalmente un atentado contra nuestra salud.
¿Qué cuerpo soporta casi 1000 calorías y más de 30 gramos de grasas saturadas de una sola ingestión?
Así, parece absolutamente adecuado que la ministra de sanidad Elena Salgado, haciendo su trabajo, lleve a cabo una sanción contra esta cadena de comida rápida; Burguer King.
Lo que debemos parar a pensar es si el Ministerio de Sanidad debe atacar a la publicidad del producto o al producto directamente. Mirándolo desde este punto de vista, los publicistas han hecho su trabajo, sin incumplir ningún tipo de norma, a lo mejor no informar sobre la composición del producto, pero dejando esto a un lado, es el producto y otros muchos que aún no se han analizado, pero que deberían serlo, los que deben ser retirados de los consumidores más inocentes.
Estos consumidores que ven con ojos golosos ese “manjar” y que todavía no tienen noción de lo que es bueno y malo para su salud, son los que deben ser protegidos por el Estado o sus padres( que en esta sociedad dejan un poco al lado el tema de la alimentación), ya que los que realmente tienen capacidad para decidir si quieren “autodestruirse”, pueden hacerlo o no.
Como conclusión, debemos saber que en la actualidad la obesidad ya no es un problema sino una enfermedad, no tanto a nivel español, pero si en general, que está llegando a alcanzar dimensiones escandalosas.
No podemos considerar la publicidad de estos productos el único culpable de este mal, pero tenemos y debemos reconocer que la publicidad está para engañar y hacernos consumir el producto, engancharnos a él, y esto tiene tal peso dentro de una sociedad de consumo masivo que hay que andar con los ojos bien abiertos.
No quiero decir que en este caso, sea la campaña la que tiene que ser retirada, pero tenemos que tener un poco de capacidad de análisis y crítica a la hora de adentrarnos en el ámbito de la publicidad.
No estoy para nada de acuerdo con la prohibición a este anuncio. En mi opinión este producto tiene el derecho de anunciarse al igual que otro cualquiera, a nos ser que la propia publicidad pudiera ser hiriente en alguno de sus aspectos para alguien de la sociedad, y no creo que sea este el caso.
De todas maneras, aparte que no creo que la hamburguesa sea tan insana (igual no es como una ensalada, pero comer una hamburguesa al mes no opino que vaya a hacer nada malo, salvo raras excepciones) como para tener que prohibir esta publicidad. Mas insanos son el tabaco y el alcohol, que a propósito expongo mi desacuerdo con que no se puedan emitir anuncios de tabaco.
Asimismo, considero hasta hiriente para la sociedad que se tenga que quitar un anuncio, porque la gente tiene, casi siempre, un cerebrito muy bien colocado en su cabeza como para elegir lo que come o no, y si de niños se trata, que no saben si lo que quieren es bueno o malo, para eso tienen unos padres que, si hacen su trabajo como debe ser, le inculcarán lo que debe hace o no.
Además, pienso que esto es una tontería, ¿¿una inofensiva hamburguesa tiene que estar prohibida?? Pues que quiten todas del mercado porque yo puedo ir a cualquier hamburguesería y en vez de comerme ésta enorme con mil calorías, me comeré dos pequeñas con las mismas calorías que la grande, que si tengo hambre tendré que matarla con algo ¿No?.
Desde el punto de vista de la publicidad, estimo que este veto del anuncio es un atentado contra la libertad de expresión, y una acción de muy mal gusto. Mucho tiempo les habrá costado a los publicistas hacer ese anuncio de una inocente hamburguesa como para que llegue ahora una ministra y sólo con ánimo de molestar al prójimo lo prohíba, por una hamburguesa, lo que hay que ver.
Que en el tiempo que nos ha tocado vivir los niños y adolescentes no han sido educados a comer debidamente no es culpa de la publicidad: no se puede poner la salud de los pequeños en manos de la televisión. Es más cómodo, y muy propio de nuestra sociedad, echar la culpa (y a ser posible demandar) a terceros, y aquí tocó a la publicidad. Este empecinamiento en que la publicidad sea una escuela es para ponerse a reflexionar. ¿En que momento tornaron los anuncios a ser didácticos? ¿No es su función embellecer la realidad para ser atractiva? Sigo pensando que por mucho que me repitan “come sano con Coca-Cola” o “ponte el cinturón con Roland McDonald´s” no van a ser menos nocivos, aunque si que suenan muy bonitos, solidarios y concienciado. Le pese a quien le pese, la educación radica en los padres y se pule en el colegio, no en los publicistas.
No me resulta nada agradable la publicidad relacionada con comida basura, pero dejando a un lado mi opinión sobre el producto, no creo que el ministerio deba meterse en una campaña publicitaria lanzada por franquicias que el ministerio mismo permite que existan. Si realmente les pareciera importante este tema no deberían permitir este tipo de cadenas pues al fin y al cabo lo que venden, sea más grande o más pequeño, sigue siendo comida basura. A parte de si es comida basura o no, el consumidor puede elegir no pedir ese producto, es más puede elegir no ir a esa cadena para lo cual no necesita que el ministerio vele por su seguridad alimenticia. Casi todos somos conscientes de lo que se vende en estos sitios pues varios documentales han dado la vuelta al mundo denunciando este tipo de comida. Y de todas formas aun siendo conscientes de lo que conlleva comer en un sitio de estos, todos seguimos acudiendo de vez en cuando. El hecho de que la gente vaya aun sabiendo toda esa información me hace ver que la petición del ministerio es completamente innecesaria pues con ella o sin ella la gente acudirá igualmente. En cuanto a la propia imagen de la empresa no creo que tengan apenas problemas con todo lo que ya les han golpeado. Realmente el único que sale mal parado es el publicitario, viendo como su trabajo se salpica de basureo político y viendo como sin comerlo ni beberlo es acusado indirectamente del sobrepeso en españa algo que me resulta injusto.
Para nada creo que sea la publicidad la causante de este “problema” pues los publicistas que han llevado a cabo esta campaña publicitaria han hecho su función; anunciar un producto para darlo a conocer y conseguir un elevado número de ventas en el mercado.
Hoy en día tal y como esta el campo de la publicidad, no creo que las agencias rechacen ninguna campaña y menos tratándose de anunciar una hamburguesa XXL , acaso es la publicidad la que nos dice lo que tenemos que comer? No sabemos controlarnos por nosotros mismo? No es lo mismo comerse una XXL que 3 pequeñas…por tanto…por qué no obligan a eliminar los anuncios de las hamburguesas normales?
Bien e cierto que España en los últimos años tiene cada vez un mayor número de personas que sufren obesidad , pero…es este problema realmente provocado por la publicidad? Pienso que no…pues este problema es en gran medida causado por la llegada de toda la comida basura de Estados Unidos,Inglaterra…y demás.
Ahora me pregunto yo…por qué eliminar esta, cuando ya se han publicado campañas mas perjudiciales para la salud? No hay un anuncio de donuts en el cual nos dicen que es bueno comer un donuts cada dia?? Acaso no tienen colesterol?? Con este anuncio nos estan diciendo que debemos comer un donuts diario para tener un buen dia. Tenemos también campañas de tabaco, alcohol…en los cuales nos están incitando a consumirlos y siguen aún en el mercado de a publicidad.
Creo que se deben anunciar todos los productos, y una vez vistos estos ser nosotros los que optemos o no por consumirlos.
Cristina Vega Garcia-Puente 1º B Publicidad y RRPP
Este es un caso que ha suscitado mucha polémica, probablemente exagerada. Bajo mi punto de vista, la campaña de burger king no tenia por que ser retirada, aunque si quizás levemente modificada.
Los consumidores son autosuficientes, son personas inteligentes, y no porque un anuncio les muestre una suculenta hamburguesa van a dirigirse a por ella como locos. Hoy en día todo el mundo sabe que la comida rápida, la comida basura es perjudicial para el organismo, pero lo es en una gran cantidad, no pasa nada por comerse una hamburguesa al mes. Y esto sucede tanto con la comida basura como con la normal, pues tampoco es beneficioso alimentarse a base de pescado, por ejemplo.
Así pues, burger king debería haber incluido en el anuncio la cantidad de calorías que incluye el producto, pues esta es bastante mayor que lo habitual, de este modo los consumidores conocen los riesgos de tomar ese producto, y queda totalmente en sus manos la decisión de comerlo, o no.
Por otra parte, se habla del pacto firmado en virtud de la Estrategia Naos contra la obesidad, el cual burger king ha violado. En este caso burger king si ha cometido un error, el de violar dicho pacto que él mismo firmo. Pero no es culpa de la publicidad, sino de la multinacional. La empresa publicitaria se limito a realizar un anuncio de un producto, en todo momento era un cliente que, por supuesto, no iba a dejar escapar. Por lo tanto la publicidad esta libre de culpa en todo momento, y burger king es culpable, tan solo, de haber violado ese pacto.
Como conclusión, burger king no es culpable puesto que son los consumidores quienes deciden que comer o que no. Y la ministra no puede controlar también nuestra alimentación, principalmente porque esa no es su función, sino que debería informar y educar para que esa alimentación sea correcta y equilibrada, pero elegida por nosotros, no por ella.
Garbiñe Hoyo Martínez. 1ºB Publicidad Y RRPP.
La publicidad tiene siempre el mismo objetivo: intentar vender un producto a su destinatario. El cliente le presenta su producto y la publicidad busca cómo venderlo y que métodos de persuasión debe emplear para que la campaña resulte eficaz.
Esta es la tarea que SIEMPRE desempeña la publicidad. En este caso particular lo que cambia es el producto, que hace peligrar a la salud de los españoles.
En este sentido podemos hablar sobre la ética de los publicistas, opinar si nos parece ética o no esta forma de actuar difundiendo un producto nocivo para la salud. Como bien dice el texto “la publicidad no está para desaprovechar oportunidades” por lo que los publicitarios dejan a un lado este aspecto y realizan su trabajo sin importarles las consecuencias que puede traer consigo lo que están promoviendo. En este sentido no me parece una buena forma de actuar pero en último caso ellos difunden el producto pero no son los culpables de su carácter nocivo.
Por otro lado hemos de tener en cuenta que la publicidad se encarga de dar a conocer la hamburguesa, sin embargo si los anuncios desaparecen y una persona decide ir al burguer y comprársela, ya que ésta sigue existiendo, le perjudicará exactamente igual y promoverá lo buena y lo barata que está a más gente si queda satisfecha.
En mi opinión la publicidad no es la culpable de que los consumidores se vean afectados por el producto. Pongamos como ejemplo drogas como los porros u otro tipo de estupefacientes que cada vez son más consumidos por la sociedad española. Éstos no cuentan con ningún tipo de campaña, pero siguen presentes, perjudicando e incrementando cada vez más sus adictos.
¿Por qué otros productos perjudiciales como el alcohol tienen espacios publicitarios en todos los medios de comunicación no cuestionándose en ningún momento su censura? Se trata de drogas que perjudican nuestra salud tanto o más que esta hamburguesa. En mi opinión todo ello deriva del aumento de los índices de obesidad infantil que se ha ido produciendo en los últimos años. Se trata de un problema más reciente por lo que Sanidad hace más hincapié en su erradicación. En este caso particular sostiene que el anuncio en cuestión incumple los compromisos de no incentivar el consumo de raciones gigantes por lo que ha de ser censurado. Comienza entonces una lucha contra esta campaña sin tener en cuenta que no es ella la que nos estamos comiendo.
Se convierte así el problema alimentario en el centro de preocupación para las autoridades sanitarias, el más reciente y de mayor relevancia actual. Intentan erradicar su difusión de forma drástica, sin embargo, con respecto a productos como el alcohol o el tabaco se llevan a cabo campañas que tienen el propósito de prevenir el consumo de tales productos mostrándoles a los consumidores las consecuencias que sobre ellos ejercen. ¿Por qué no hacer lo mismo con la ya denominada “comida basura”?
Bárbara López-Dafonte González 1ºB UCM2006
Está claro que en todas las profesiones hay restricciones y hay unas determinadas “fronteras” que no se deben de pasar. En el caso de la publicidad éstas son mayores. La gente en la calle mira a la publicidad como un medio de dudosa credibilidad, por no decir que para una gran parte carece de ninguna credibilidad. Sí es cierto, que en los anuncios se magnifican o se exageran los efectos o las propiedades de los productos. Cada vez la publicidad es más fantasiosa, pero esto no se hace para engañar al consumidor, sino para atraer su atención hacia nuestro producto en cuestión. De esta manera se crean grandes y extraordinarias campañas de publicidad dotadas de una creatividad y talento de muy alto nivel, pero que en muchos casos o no llegan a emitirse o cuando llegan no lo harán durante mucho tiempo. Por ejemplo: ¿cómo se sentiría un investigador en una vacuna contra el SIDA, sino le dejaran innovar y arriesgar?, nunca encontraría la solución; o a un arquitecto introducir nuevos elementos creativos en sus proyectos. Entonces, por qué si ellos sí pueden innovar y arriesgar, a los publicitarios se les cortan las alas.
Yo personalmente, no creo que esta campaña en concreto, del Burger King, incite al consumo exagerado o continuo de manera irracional del menú XXL. Porque parece que esa es la impresión que le da a la ministra de sanidad y a algunas organizaciones relacionadas con este campo. Parece que a partir de esta campaña TODOS vamos a ir como locos al Burger King a comer cientos y cientos de menús XXL y vamos a engordar hasta límites insospechados. ¡Por Dios! Yo si voy al Burger King o al Mc Donals o donde sea, yo comeré lo que a mi me apetezca comer; si tengo mucha hambre pues a lo mejor me compro un menú XXL, pero sino pues me pediré un menú infantil que tiene una hamburguesa “minúscula”y se puede comer de un solo bocado.
De esta forma deberían dejar a los profesionales realizar su trabajo y dejar de infravalorar esta profesión, que parece que su único objetivo es provocar y lucrarse mediante publicidades engañosas o que atenten contra alguna normativa. La finalidad de esta profesión es satisfacer las necesidades de sus clientes como en cualquier otra profesión.
Por otra parte, yo creo que ya hay bastantes “censuras” en la publicidad. En otros países la publicidad es más libre, más directa, más agresiva y por tanto más creativa. En España, todavía hay ciertos temas “tabú” o mejor dicho imágenes “tabú”, que causarían un gran revuelo entre muchos colectivos. He estado visitando una página en Internet donde había un montón de anuncios muy creativos, incluso hay algunos que ni entiendo (esto se debe también a que mi dominio del inglés es muy escaso). La mayoría eran de la marca de preservativos Durex, seguro que pensarán que aparecían imágenes obscenas, pero no. La mayoría hacían referencia al suicidio de espermatozoides o a la retención de los mismos, mayormente, las campañas iban dirigidas a la prevención. También había algunos muy graciosos, donde aparece una cama rota, otros donde se ve el cabecero de una cama y sobre éste un crucifijo con Jesucristo tapándose los ojos, o con un cuadro de la Virgen María y el Niño en brazos, ambos con los ojos tapados… Díganme si esto no es creativo o cuanto menos curioso y gracioso, ¿no? A mí me han parecido muy graciosos y llamativos. Aunque tengamos claro que causarían un gran debate y su inmediata censura, debido a que el colectivo católico se vería directamente reflejado en estos. Pero ven este es un gran ejemplo de que la publicidad no hay que tomársela tan a pecho, sino mirarla y disfrutar de ella y no olvidarse que es simplemente publicidad.
Por último y haciendo referencia a las ocupaciones del Ministerio de Sanidad, debería dejar de cortar alas y centrase, efectivamente en controlar esas campañas publicitarias engañosas. Algunos ejemplos: la de la leche Vive Soy de Pascual. En este caso el anuncio afirma que tomando este tipo de leche, la cantidad de colesterol se verá reducida y se prevendrán enfermedades cardiovasculares. Pero según el jurado de la Asociación para la Autorregulación de la Comunidad Comercial, para que realmente sea efectivo debe de tomarse al menos tres vasos al día, dato que no aparece en ningún momento en el anuncio. Ahora bien, podríamos echarle la culpa al publicitario o al grupo de creativos que elaboraron la campaña, que por otra parte sería lo más fácil, pero no se, es una opinión personal, yo diría que esa información no la tendría el equipo de publicitarios que hizo la campaña, por tanto la culpa aquí sería del propio anunciante y no de la publicidad en sí misma. Pues hay cientos de casos similares a éstos: es el caso del Benecol, de la bebida Knorr Vie, el pan de molde de Bimbo, “supuestamente” con menos calorías del mercado( dato que es falso, hay otros panes con menos calorías) o su Bimbo Activ que era bueno para el corazón …
En fin, dentro de la publicidad hay como en todo, buenos y malos anuncios. Es por esto justamente, por lo que no se deben de atribuir los adjetivos de engañosa, deformadora de la realidad … ya que con éstos calificativos lo que se hace es degradar la imagen social de la publicidad y se genere un “odio” o quizá esa palabra sea muy exagerada, pero si un cierto remilgo para con los anuncios que supuestamente carecen de fiabilidad.
Para terminar querría plantear unas cuestiones que me parecen importentes: Y ahora bien, ¿esto es justo?¿ es justo que degraden nuestra profesión o futura profesión en muchos casos?; entonces, ¿a quién lo denunciamos? Pues yo no se a quien podríamos denunciar esto, pero es una gran injusticia que no encuentra amparo por ningún sitio.
Con esta nueva noticia estamos en lo de siempre….echar toda la culpa a la campaña publicitaria. ¿Qué culpa tendrá la publicidad de que esa hamburguesa sea un “matarratas”?.Los publicitarios se limitan a elaborar, de la mejor forma que pueden, la campaña que les encargan. Luego, como resulte que sea la calidad del producto, es responsabilidad de la empresa que lo elabora. Con esto, quiero dar a entender que la que se debería prohibir sería la hamburguesa, no la publicidad, ya que esta se limita a informar del nuevo producto de Burguer King.
A pesar de lo que diga la gente de: “yo me comí la hamburguesa XXL cuando la vi anunciada en no se que sitio…”, eso es mentira. Yo he visto el cartel mil veces y no por ello voy compulsivamente al establecimiento y me la compro. Por lo que la responsabilidad está en el consumidor, no en la publicidad.
Por otra parte, no se por qué tanto escándalo, si esa hamburguesa equivale más o menos a dos hamburguesas normales, lo que se traduce en que aporta las calorías necesarias como para no necesitar comer en todo el día…..¿alarma la XXL y no alarman dos normales? Poco sentido le veo a esta revuelta.
De todos modos, aunque la campaña no hubiese sido censurada, e incluso hubiese sido galardonada como la mejor campaña del año, eso no quita que la hamburguesa siga siendo igual de nociva, y siga conteniendo las mismas porquerías.
Con esto, creo que el Gobierno debería tomar otras medidas más eficaces, como retirar del mercado ese tipo de alimentos, pero no denunciar la publicidad, que es una mera forma de transmitir el producto al consumidor.
Irene Martínez Martínez 1B UCM
¿Qué la publicidad ha sido culpada por hacer su trabajo?
Es increíble como se puede dar la vuelta a la tortilla en cuestión de intereses.
En el periódico ADN del día 23 de noviembre se publicó un artículo en el cuál se exponen unas ideas que cito textualmente a continuación:
1. “Los consumidores exigen una ley que regule las campañas de alimentación poco saludables”
¿Qué nos quieren decir con esto? ¿Qué son las campañas publicitarias, las que tienen la culpa de que nosotros comamos comida basura? Permítanme que, como estudiante de publicidad que soy, les diga que las campañas publicitarias no están para obligar a nadie a hacer algo que no quiera, sino todo lo contrario; para ayudarle a elegir entre las diferentes opciones que se le presentan.
Se nos ha dicho más de una vez, y no ahora solamente, que este tipo de comida es “comida basura” entonces si ya lo sabíamos, ¿porqué la seguimos comiendo? Creo que todos los que vamos a esos lugares, tenemos la suficiente capacidad y personalidad para decidir lo que es bueno para nosotros y por tanto lo que queremos consumir, y por el contrario saber lo que nos perjudica ¿no? Entonces, ¿porque echar la culpa a la publicidad si es el consumidor el que tiene la última palabra? o ¿es que nos van a poner el trabajo tan fácil, que todo lo que vean se lo van a “tragar”/comprar?
2. “No incentivar el consumo de este tipo de productos trae consigo no tenerlos a la venta. Es la única forma: no venderlos y no promocionarlos”
Esto argumenta la Federación de Consumidores en Acción, vamos a ver, cuando un producto se compra es porque hay gente que lo demanda, si lo demandan habrá que proporcionarles la información que quieren(de ahí la publicidad), esto es como la pescadilla que se muerde la cola: hay demanda, pues hay oferta, y por lo tanto si hay demanda habrá que darlo a conocer ¿no?,así volvemos a la misma cuestión:¿quién tiene la culpa? esto es como el precio de la vivienda: Está por las nubes, pero si se compra es porque hay demanda y seguirá subiendo.
Digamos que algo parecido ocurre con el tabaco y con el alcohol. Todo el mundo sabe que es malo, hasta el ministerio de sanidad, pero sigue habiendo campañas publicitarias de estos productos. ¿Por qué no retiran esas campañas publicitarias? ¡No!, es mejor poner en letra pequeña “ ES TU RESPONSABILIDAD” en que quedamos: beber y fumar es nuestra responsabilidad y ¿comer no? la publicidad del tabaco y alcohol no se retira, y permítanme que les diga, que estos están considerados como DROGAS,¿estos no incumplen la ley? Perdónenme pero esto no me cuadra.
En mi opinión, no creo que haya que retirar ninguna campaña publicitaria, a menos que esta no cumpla con las leyes establecidas claro está. La publicidad en este caso concreto no tiene porque meterse dentro del “drama” creado alrededor de la comida basura. Es cierto que en España, y en general en todo el mundo, aparece un Burger King o cualquier otro restaurante de comida rápida cada 10 metros, fácilmente observable en el centro de las grandes ciudades donde la competencia es tan grande que se sitúan dos de estos restaurantes en una misma calle, el uno enfrente del otro. Pero también es cierto que el consumidor tiene, o debería tener unos criterios, que le permiten decidir donde quiere comer, si el considera que no es una comida sana, no irá a un restaurante de comida rápida, por muy buena que pueda ser esa campaña publicitaria. El Ministerio de Sanidad como bien se dice, tiene esa obligación de recordarnos que no es una comida muy sana, pero sólo nos lo recuerda.
La publicidad no tiene que hacer caso de la polémica que pueda haber entorno al producto que está anunciando, porque la publicidad solo lo anuncia, y a partir de esa publicidad entra en juego esos criterios del consumidor, que le permitan aprobar o no ese tipo de comida.
Para empezar me gustaría aclarar que desde mi punto de vista la publicidad no tiene ninguna culpa de lo que está pasando. La publicidad simplemente es el mediador entre una empresa que quiere vender un determinado producto y el consumidor que ELIGE si lo consume o no.
Las agencias de publicidad se dedican a intentar ofrecer a su cliente el tipo de publicidad que éste está buscando. Los clientes son los que tienen la última palabra.
De todas formas creo que cada agencia debe tener unos principios y saber con qué tipo de cliente quiere trabajar y con cual no.
Sanidad está haciendo su labor, que en este caso, es la de luchar en contra de la obesidad. Lo que no entiendo es porqué se intenta prohibir este anuncio ,que según ellos incita a comer hamburguesas enormes y no prohiben los anuncios de adelgazantes o productos que te quitan la grasa del cuerpo, por ejemplo. A mi parecer creo que es igual de malo.
Algo que me ha llamado la atención es el tema del incumplimiento, según el Ministerio de Sanidad, de los acuerdos de estragia NAOS de prevención de la obesidad firmado entre otros por Burguer King. Creo que eso va al margen del papel que juega la publicidad en este asunto. Es es un problema entre el Gobierno y Burger King aunque sabiendo esto me parece más lógico que hayan prohibido el anuncio por haber incumplido un pacto que no por el hecho de anunciar una hamburguesa gigante.
…………………UUUUUUUUMMMMMMMMMMMMM!!!!!!!!!!……..QUÉ RICA!!!!!!!!!!
Pues sí, ante tal polémica sobre el tamaño de las Hamburguesas de una determinada marca de comida rápida, Burguer King, y su alto contenido calórico, he decidido ir comerme, este alimento que ha creado tanta discordia y que por cierto está buenísimo.
Bajo mi punto de vista me parece excesivo que Sanidad, se meta en este tema, porque cada uno es libre de comer lo que realmente quiera, porque una hamburguesas de estas una vez al año, no hace daño; y si se toman más veces pues tampoco. Creo que una persona es consciente de lo que se va a comer y los niños, que no lo son ,sus padres son responsables por ellos.
De acuerdo que dicha hamburguesa tiene unas excesivas 900 calorías y lo normal en una persona de entre 16 a 35 años es consumir diariamente entre 2700 y 3000 calorías, pero nadie es obeso o no, por comerla, porque nadie es obligado a comprar dicho alimento, es de libre elección consumirla, de hecho el interesado en dicha cadena puede pedirse una ensalada.
Es que si lo vemos así, también deberían prohibir las pizzas familiares porque…¿ y si se la come una persona sola?. En fin…..creo que habría que prestar más atención a otras cosas, como los menús de los comedores de los colegios, dónde los alumnos se deben de comer lo que les ponen y muchas veces al dieta no es para nada equilibrada.
Pero lo que sinceramente creo, es que el problema radica en que la publicidad de dicho producto, no da beneficios y por eso se prohíbe; al contrario que otros productos más dañinos como el alcohol y los cigarrillos, pero que con su publicidad se lleva un gran negocio ,sin tener muy en cuenta sus efectos.
Además esta “súper” hamburguesa, estamos de acuerdo que tiene demasiadas calorías, pero, yo, que la he probado puedo decir que te quedas muy lleno y es un alimento barato, porque quizás en un restaurante comiendo primero,segundo y postre te quedas igual de lleno, habiendo ingerido las mismas calorías, pero con mucho menos dinero en el bolsillo y somos estudiantes no estamos para derrochar………….
¿Cómo empezar a hablar de un tema que no tiene nada de objetivo? La verdad que esta campaña publicitaria ha removido mucha polémica desde su lanzamiento, y cada cual tiene una opinión distinta de ésta. La mía particularmente se da por aludida en varios puntos de vista, incluso alguno que no se cita en el contenido del texto.
Principalmente, como consumidora, ésta sólo es otra campaña de una gran cadena de comida rápida cuyo fin último es vender, vender y vender cuantas más hamburguesas pueda y que por lo que a mi respecta, el público solicita (luego haré mención de lo sano o insano que esto pueda llegar a ser). Todo esto lo digo no sólo por mi parte, la verdad es que la campaña a levantado mucha atención y entre los que he preguntado qué les ha parecido a ninguno se le ha ocurrido decir: “Pues mira… desde mi punto de vista es una campaña que suscita a la ingestión de grasas de manera compulsiva y que afectará considerablemente en la dieta de los consumidores españoles.” Simplemente se menciona, se echa unas risas en grupo, comentas lo que te apetece una hamburguesa en ese momento y pasando de tema… Precisamente, como consumidora esa es mi misma visión, no le busco nada más, no considero que el tamaño de la hamburguesa sea descomunal y mucho menos me paro a pensar en la cantidad de grasas, comida insana y calorías en vena que me voy a tomar (Más bien es algo que damos todos por sentado pero que prefieres no pensar porque… ¿y lo buena que te sabe la hamburguesa?).
Otro punto es mi visión como futura publicista. Es una campaña publicitaria en la que se ha atendido a las peticiones de un cliente con la mayor eficacia y efectos posibles, tan sencillo como eso: Una buena idea, una campaña que llegue al público, que aporte el máximo de beneficios a quien nos ha contratado para que lo vuelva a hacer una vez más. Ese es nuestro trabajo y en mi opinión es lo que se ha conseguido, además del aliciente de la “publicidad boca a boca” porque con todo lo que se ha montado alrededor de esto seguramente que tenga su trasfondo económico sobre la compañía en cuestión.
Me parece muy bien que la Ministra de Sanidad pretenda “restaurar” la alimentación de los españoles y todo eso que comentan más arriba sobre que tienen que mirar por nosotros si no lo hacemos nosotros mismos. Pero la gente compra cada día productos que o bien no necesita o no le hacen ningún bien a su salud. Si piden que quiten este anuncio por ser un producto poco saludable (que ya no es problema del anuncio sino de lo que se intenta vender) que quiten también los de la competencia, los de turrones, mazapanes y demás productos navideños que ya que estamos en temporada aprovecho para hacer mención, porque están riquísimos pero lo que se dice para el michelín y el nivel de azúcar en sangre no creo que sea bien recibido aunque la cantidad de ingesta sea “ligeramente” menor.
La publicidad se dedica a informar, de la manera más apetecible posible, de los nuevos productos que salen al mercado, el que decidamos consumir o no ese producto ya es cuestión del consumidor. Es verdad que no se puede anunciar todo y que se deben cumplir las leyes existentes, pero si estamos dispuestos a retirar de la publicidad la campaña de la Hamburguesa XXL de Burger King porque es nociva para la salud, tendríamos entonces que retirar también una larga lista de productos que vemos anunciados diariamente y que son también perjudiciales. La publicidad no nos dice que tienes que comer un determinado producto o no, se dedica a darnos la posibilidad de que sabiendo que ese producto existe, elegir consumirlo o no. En cuanto a la posibilidad de que este anuncio lo vea un público infantil, creo que existen determinados anuncios y programas en horario infantil mucho más perjudiciales para ellos (y no solo en cuanto al tema de la buena alimentación) y que de todas formas un niño puede querer comer una hamburguesa, pero es decisión de los padres si se lo permiten o no.
Las agencias de publicidad claro que deben servir a sus clientes (siempre que se muevan en el marco de la legalidad), además, basándonos en este caso, no existen reglas que digan qué es lo que se puede comer y qué no, por lo tanto no veo oportuno que se quiera retirar esta campaña, ya que no existe ninguna ley expresa que prohíba la publicidad de alimentos con un alto contenido de calorías
Es lógico que sanidad quiera retirar del mercado un producto tan dañino como es esa determinada hamburguesa por el aumento de la obesidad en la sociedad española, pero para que esto sea posible deberían existir leyes que prohíban la publicidad de todos los productos que perjudican la salud de los consumidores. Por otra parte Burger King es una empresa más, y como tal su objetivo es tener un mayor beneficio, y eso en buena parte se consigue con una buena publicidad, y también es lógico que no quiera retirar esa campaña después del impacto que ha tenido.
El tema de las hamburguesas XXL, y ahora con la Triple Whopper, está suscitando muchas opiniones y entre ellas está la que debate el grado de culpa de la publicidad respecto a este tema. El publicista solo hace su trabajo, que es promocionar un producto, y no por ello es culpable de que una cadena de restaurantes saque una hamburguesa gigante o de que los caramelos más vendidos en España tengan gran cantidad de azúcar. No, la culpa de esto no está en el publicista, y tampoco en los que crean dicho producto, sino en aquellos que ingieren estos productos en cantidades industriales, o aun peor, permiten a sus hijos hacerlo, ya que como dice el presidente de la SEEDO, “una hamburguesa no es ni mejor ni peor alimento que un pescado, una carne o una fruta”, sino que todo depende de la cantidad que tomes; igual que no es saludable tomar durante un mes hamburguesas de Burger King, tampoco lo es hacer lo mismo con cualquier pescado. Hay que tomar de todo de una forma equilibrada, y nadie se va a morir por comerse una hamburguesa XXL.
Las agencias de publicidad deben hacer lo que sus clientes les pidan. En este caso Burger King les pidió promocionar esta oferta y la agencia publicitaria lo hizo lo mejor que pudo, pero a ella no le interesan las características de dicho producto. La publicidad se limita únicamente a su trabajo, obedecer las exigencias de sus clientes para promocionar un producto. Si en este caso los publicistas lo han conseguido, la campaña publicitaria no tiene porqué ser retirada, en todo caso debería serlo el producto si es que infringiera alguna ley. Ningún anuncio ha de ser controlado, ni los de comida poco saludable, ni los de alcohol, ni los de motos, etc. La publicidad trata de informar claramente sobre un producto, promocionándolo, y en ella está incluida la libertad de expresión, por lo que si se controlaran los anuncios esta libertad desaparecería.
En el texto hay opiniones que resultan un tanto ilógicas, sin mencionar la de Elena Salgado, como puede ser la de Enrique García, de la OCU, que propone que determinados anuncios estén limitados a un horario especial ya que pueden afectar a los jóvenes y los niños, algo que carece de sentido, porque los jóvenes tienen suficiente cabeza como para saber lo que quieren y lo que no, y por los niños más pequeños deciden sus padres.
En cambio otras posturas que se encuentran son un poco más razonables, como la del vicepresidente del Gobierno de Madrid, Ignacio González, que explica que está bien que el ministerio de salud advierta en algunos casos, pero tampoco es quién para decidir en los detalles más insignificantes de las vidas de las personas. Esto coincide con la opinión de Burger King de que sus clientes son los que deciden que van a comer, nadie les está obligando a nada, ellos tienen la última palabra.
La opinión más correcta es la que da Ángel Riesgo, presidente de la Consultores de Publicidad que defiende la libertad de expresión en la publicidad, la libre circulación de ésta y afirma que la publicidad es sólo una estrategia comercial, un modo de promoción y que en ningún momento trata de decirle al espectador qué está bien y qué está mal.
En conclusión, es verdad que el Ministerio de Sanidad está para aconsejar y ayudar a la gente preocupándose por su estado de salud, pero no por ello han de atentar contra las campañas publicitarias que promocionan un producto, en todo caso deberían dirigirse contra aquellos que crean el producto que amenaza lo que el Ministerio de Sanidad trata de defender; aun así el consumidor sigue siendo totalmente libre para decidir que va hacer y que no.
Jose Luis Hernando González 1ºB UCM 2006
He visto gran cantidad de comentarios que afirman que "el consumidor decide lo que come y lo que no", pues bien, es cierto que uno de los fines de la publicidad es informar al consumidor acerca de determinados productos y que él decida, pero no consiste solamente en eso. La publicidad tiene el objetivo de persuadir al consumidor e incentivar el consumo de lo que anuncia,no? Por tanto, con un anuncio de una hamburguesa gigante lo que se pretende es provocar una reacción en el público y que la consuma. Pero si esto es nocivo para nuestra salud, ¿qué quieren conseguir con censurar el anuncio o retirar el producto del mercado? ¿que no se consuma tanta comida basura para evitar enfermedades? Si lo que pretenden es eso deberían empezar por cerrar todos los establecimientos de McDonal’s, Burger King, etc. que hay en España para que la gente no consuma este tipo de comida, puesto que es pejudicial para nuestra salud. Pero esto es totalmente imposible así que ¿de qué sirve retirar esta campaña cuando podemos ver miles de anuncios al día de apetitosas hamburguesas o pizzas? que esta es un poco más grande de lo normal, pues mejor para los que se comen dos hamburguesas cada vez que pisan un McDonal’s para llenar su estómago porque según dicen "en la tele parecen más grandes".
Aunque si lo que quieren conseguir es disminuir los casos de obesidad en la población española, lo mejor es que ya desde hace mucho tiempo deberían haber concienciado a la sociedad con campañas para mejorar sus hábitos alimenticios.
Finalmente, no creo que la publicidad sea la culpable de todo esto, pero si que es cierto que su objetivo es que la gente consuma lo que se anuncia, si no ¿para qué existiría la publicidad?
María López Ureña, 1ºB, UCM.
No creo que halla que hablar de culpabilidad en este caso, la publicidad únicamente se limita a cumplir su función: promocionar un producto que existe y es un hecho objetivo. De lo único que en mi opinión se la podría culpar es de mostrar una serie de conductas perjudiciales para la salud, como es la ingesta de cantidades excesivas de calorías o el consumo de ciertas sustancias nocivas como una actitud reconocida y alabada por la sociedad lo que puede influir negativamente en los sectores más influenciables como niños y adolescentes. Pese a esto no creo que la solución sea el control excesivo ni la prohibición de las campañas, es labor de los padres y educadores ayudar a desarrollar el criterio de los más jóvenes para que en un futuro tengan capacidad de decisión. Opino que con la restricción y la prohibición se consigue el efecto contrario ya que se deriva en un control riguroso de nuestros hábitos y se anula la capacidad crítica. Una labor más útil por parte del Ministerio y las asociaciones alimentarias sería poner en poder del consumidor más información sobre hábitos alimenticios saludables y así darle la posibilidad de elegir su dieta siendo consciente de las consecuencias.
Creo que es obvio que las agencias están para servir a los clientes, como cualquier otra empresa que ofrece un servicio, aunque éstas pueden tener su propia ética y hacer una selección de los clientes y los productos que quieren promocionar así como las características de la campaña y la imagen que quieren dar de dichos productos, de hecho creo que deben hacerlo.
La posición de las asociaciones sanitarias es comprensible ya que en estas campañas se fomentan ciertos hábitos que pueden ser nocivos para la salud, ya que relacionan en ocasiones el consumo de determinados productos (en este caso son hamburguesas pero se puede extender a publicidad de tabaco o de bebidas alcohólicas) e incluso determinadas actitudes peligrosas con la popularidad y el reconocimiento social, y es un hecho demostrado que la publicidad sí influye en la gente más joven. Aun así, aunque justificada esta postura ignora la capacidad de decisión de los consumidores que en este caso la deben ejercer los padres a la vez que forman un criterio, propone la censura como única solución.
Por otro lado la postura de los publicistas es más lógica, ya que las campañas de estos productos pretenden únicamente vender estos productos, no educar ni ofrecer una información objetiva sobre las características alimenticias de éstos. Consideran la libertad del consumidor para elegir estos productos u otros y es el consumidor el que debe asumir las consecuencias de ésta decisión.
En conclusión, no creo que nadie pueda decir honestamente que ha sido engañado por estas campañas de publicidad ya que es de lógica que una hamburguesa XXL esta llena de calorías y engorda y todo el mundo sabe que alimentarse a base de comida basura no es sano, por lo que me parece que por parte de las asociaciones se pretende una superprotección para evitarse posibles denuncias y quejas de consumidores particulares (hecho que ya esta sucediendo en EEUU) y por parte de éstos una actitud un tanto hipócrita e irresponsable.
¿Una sociedad obesa? Por supuesto, un problema de salud pero también un problema de imagen.
La sociedad en la que vivimos no aceptaría unas tallas XXL como estereotipo prefijado, sino que la belleza y el bienestar se asocia a unas tallas mínimas que también conllevan problemas de salud, tanto o más aún que la obesidad propia del “fast food.
En la actualidad, se tiende a comprar productos dietéticos para mejorar la línea y a poder ser, apoyados en cambios estéticos. La juventud sobre todo, nos comportamos según lo que vemos, damos gran importancia a la imagen que nos muestran las cadenas de televisión en anuncios, programas…Nos llegan a condicionar hasta tal punto que pueden conseguir que sigamos unas pautas que ellos mismos, de forma subliminal, habitualmente, nos exponen, pero por otro lado, la última palabra la tenemos nosotros.
Volviendo al tema “XXL”,muy en auge hoy en día, por supuesto, no se debe fomentar una comida 100% “basura”, pero tampoco debe apostarse por una comida ,por el contrario , 100% “saludable”. Siendo así, ¿ por qué no retirar anuncios que inciten a la extrema delgadez? ¿ Por qué unos sí y otros no? No veo convincente la eliminación de la campaña, ya que además, como se dice en el artículo, la publicidad primeramente es el arte de la persuasión y de la venta y no de la educación y la disciplina.
Por un lado: la sanidad.
Entiendo que apueste por un bienestar colectivo y una “ salud de hierro” , pero como antes planteo, no creo que haya sido coherente, ya que por igual, debería tratar anuncios que puedan conllevar a problemas tan graves como la anorexia. Además muchos más anuncios incitan a ello antes que a la obesidad; presentan cuerpos “10”, belleza “perfecta”…
Por otro lado: la publicidad.
Apoyo la labor publicitaria, ya que retrocediendo de nuevo, buscan la venta a través de la persuasión y está en manos del consumidor la decisión final a la hora de comprar el producto; a pesar de que muchas veces pueda estar vinculado al arte persuasivo.
En cuanto a ciertas campañas publicitarias, algunas han sido suspendidas de los medios por tratarse de campañas racistas, sexistas…algo más razonable si se trata de anuncios que discriminan a individuos concretos; como por ejemplo, la reciente campaña de la PSP de Sony, debido a ser tachada de racista, ha sido retirada. A estas, se añaden otras ,como la de ropa interior femenina de la reconocida multinacional “H&M “, por tener contenidos sexistas, ya que algunos medios opinaron que tenía además contenidos pornográficos.
Otra, quizá más relevante, la propulsada por “Le soir”, una campaña que tiene como eslogan “intégrese al 100%” y que plantea un chocante cartel con la imagen de un individuo de tez negra y desaliñado a ojos de la sociedad eminente; a un individuo de tez blanca trajeado y perfectamente aseado y afeitado.
A pesar de que la publicidad, busque las máximas ventas posibles, además de ganar presencia y conocimiento en el mercado; no me parece ético que utilice campañas que pueden provocar una discriminación relevante entre los miembros de una sociedad, me parece un acto de sensatez, así, retirar este tipo de las mismas; y no por el contrario, proceder a la retirada de otras que ofrecen un producto como puede ser otro cualquiera, en este caso las hamburguesas denominadas “XXL”, ya que se tendrían que eliminar muchas más a su vez y por un mismo argumento , quizá en sentido contrario y no en el sentido de la imagen estereotipada que ahonda en la sociedad actual.
Hasta hace unos dias, la campaña de las hamburguesas XXL, ahora la de la “Trilogía Whopper”, y mucha gente involucrada en el tema… Perdiendo el tiempo, en mi opinión, ya que considero que hay asuntos mas relevantes que realmente afectan a la sociedad, y no son precisamente 3 o 4 trozos de carne grasienta.
Creo que hay gente que tiene algunos conceptos equivocados. La publicidad tiene una función básica y fundamental: vender. Por lo general, el empresario desea vender tanta cantidad de su producto como sea posible, para obtener grandes beneficios. No le importa concienciar a la gente, ni tampoco le interesa educar. Esa no es la labor del empresario o del publicista. Nadie obliga a los consumidores a comprar cierto producto, somos nosotros mismos los que decidimos.
Por ello, me parece correcto que, si un conjunto de empresas se habían comprometido a no fomentar el consumo de raciones gigantes e hipercalóricas y alguna de ellas rompe tal compromiso, se le sancione eliminando su anuncio o su campaña publicitaria, porque fomentan hábitos alimenticios poco saludables. Pero…¿acaso no existen otros productos, también anunciados, que perjudican a la salud? Un ejemplo claro es el tabaco, cuya publicidad ha sido eliminada de todos los medios y establecimientos, o las bebidas alcohólicas, que, sin embargo, se siguen anunciando en todos los medios.
Como ya he citado anteriormente, la publicidad solo tiene un objetivo: vender. Lo que decidan los consumidores después de ver anunciado “x” producto es cosa suya. Si alguien quiere fumar, beber, o drogarse, lo va hacer independientemente de lo que diga la publicidad, los medios, las leyes o la sociedad en sí, aunque también hay que tener en cuenta la personalidad, el carácter y la facilidad para verse influenciado de los consumidores, ya que la publicidad suele entrar por los ojos, una imagen vale mas que mil palabras, y solemos pecar de tontos…
En definitiva, veo correcta la decisión de solicitar la eliminación de la campaña de las hamburguesas XXL, y la posterior Triple Whopper, si incumplen con lo pactado, pero no porque sean nocivas para los consumidores. Ya solo faltaba que controlasen hasta lo que comemos. Allá cada uno con su estómago.
Ha habido publicidad de todo. Los anuncios de alcohol y tabaco ya se han eliminado por tratarse de productos perjudiciales para la salud. Ahora, al parecer, nos escandalizamos porque se anuncian hamburguesas… Si seguimos por este camino, ¿la publicidad se reducirá a campañas de verduras, frutas, gimnasios y medicamentos? Es cierto que la finalidad de la buena publicidad es la persuasión, convencer al consumidor, incitarle a comprar. Pero el consumidor no es idiota y sabe que alcohol, tabaco y comida basura no son productos que contribuyan a tener una salud de hierro. Como bien dice el autor del texto, la publicidad española no está para rechazar clientes, así que desde mi punto de vista, todo debería ser objeto de publicidad, la decisión será del cliente. Pienso que en pleno siglo XX1, en un país desarrollado, con una sociedad relativamente culta, estas formas de censura resultan incoherentes y fuera de lugar.
Paloma Campomanes Prieto 1B Publicidad y Relaciones Públicas
Es muy fácil echar la culpa a la publicidad sin pararnos a pensar en nuestra propia responsabilidad. Nadie obliga al consumidor a comer una ensalada o a comer una hamburguesa XXL. Él mismo es libre de hacerlo y tiene la responsabilidad suficiente para saber qué es lo que le conviene meter en su cuerpo, sólo es su responsabilidad.
No creo que la publicidad, según estudios de la consultora AcNielsen consiga que en España más de la mitad de los españoles acuda como mínimo una vez al mes a establecimientos de “fast-food”.
El consumidor es completamente libre de escoger qué es lo que quiere llevarse a la boca, tanto si es una hamburguesa como un cigarro o un cubata…En cierta parte la publicidad influye en él pero también influyen otros factores como por ejemplo el precio de este tipo de alimentos. Esta hamburguesa no sobrepasa los 5 euros y el servicio es completamente rápido. El consumidor acude a lo accesible, cómodo y rápido y no piensa que por 4 euros está engullendo 328´9 gramos, los cuales aportan 971 kilocalorías, casi el 50% de los requerimientos calóricos de un adolescente activo.
Esto es lo que nos falta: información. Está claro que cuando nos comemos una hamburguesa de este tipo sabemos que no tiene las mismas calorías que una ensalada con lechuga y tomate, pero lo que desconocemos es que estos alimentos, y en concreto esta hamburguesa contiene un 19´70% de grasa y de esta cantidad, un elevado porcentaje es grasa saturada, en concreto un 38´7%. Son 25 gramos de grasa saturada y 1´31 gramos de grasas “trans” o grasas hidrogenadas, las más tóxicas y peligrosas para la salud y nada compatibles con la buena forma.
De todos modos, aunque el consumidor estuviese al tanto de todos estos datos, seguiría acudiendo a este tipo de establecimientos porque cuando me apetece algo lo hago, soy libre de hacerlo y yo misma soy responsable de las consecuencias, al igual que si me apetece fumar, aun sabiendo que es peligroso para mi salud, lo seguiré haciendo si no quiero dejar de fumar.
Como consumidora veo absurda esta prohibición, ya que si prohíben la hamburguesa XXL, tendrían que prohibir el consumo de todos los alimentos “fast-food”, o es que ¿tres hamburguesas no contienen la misma porquería que una XXL? Y, aunque no acudan a estos establecimientos también realizarán dietas inadecuadas en sus casas a base de alimentos preparados con alto contenido calórico. ¿Es que la publicidad también tiene la culpa de eso? ¿¿O somos nosotros que no tenemos tiempo o no nos apetece preparar unas lentejas??
En mi opinión la última palabra la tiene el consumidor y no la publicidad ni el Ministerio de Sanidad, que aunque su labor es proteger la salud del ciudadano, no puede privarle de su libertad. La publicidad también tiene derecho a realizar su trabajo aunque tenga que estar continuamente esquivando críticas por cada una de las campañas que realiza.
El publicista tiene que asumir cierto grado de responsabilidad social ya que posee la capacidad de ejercer una gran influencia sobre la sociedad. Al ser así, debe procurar el bienestar de ella en todos los sentidos , y con respecto a este tema mas concretamente, en lo que se refiere a la salud.
La polémica, que ha surgido tras la promoción de las nuevas hamburguesas en raciones XXL ,radica en el evidente hecho en sí de que se produzcan alimentos de tan semejante perjuicio para la salud. Con tan solo decir que cada menú que ofrece esta doble whopper tiene 971 calorías y contiene 25 gramos de grasas saturadas y 300 gramos carne picada ilustra sus mansas medidas. Digamos que equivaldría a unos nueve platos de macarrones.
Tal vez éste sea el auténtico problema, que se permita la producción de " comida basura" que supere el tamaño estándar establecido por el Ministerio de Sanidad. Sin embargo, como bien dijo la propia ministra de Salud, Salgado, "ni está prohibido ni lo va a estar" el consumo de estos productos, pues es decisión de cada uno y debe prevalecer la libertad del consumidor.
Sin embargo, la publicidad y la responsabilidad que conlleva ,como anteriormente se ha dicho, realmente hace que se plantee esta polémica. La publicidad es un mecanismo que influye masivamente en las tendencias de consumo, y en este caso incentiva el consumo de esta comida rápida y en una mayor cantidad; XXL, ni mucho menos. He aquí pues un debate ético-social, marco en el que se mueve la publicidad y se debe respetar, ya que se trata de vendernos un producto poco sano y perjudicial para los buenos hábitos alimenticios. Por ello la libertad creativa en la publicidad se ve necesariamente condicionada. Mientras vemos campañas publicitarias que intentan solventar la obesidad nos encontramos con todo su caso opuesto. Es más, el anuncio de esta "macro-hamburguesa" viola los acuerdos sobre promoción de raciones gigantes que la empresa firmó con la Federación Española de Hostelería y Restauración y la Asociación Empresarial de Cadenas de Restauración Moderna. Además es paradójico que sea una empresa integrada en la Estrategia sanitaria contra la obesidad (NAOS) la responsable de este escándalo.
En conclusión, y como visión propia, mantengo una postura equilibrada ante la disputa que se ha creado.
Por una parte la crítica de una promoción poco sana y además "cavernícola" es comprensible, ya que tras el afán de inculcar buenos valores y hábitos, en este caso alimenticios y sanitarios, a través de los mensajes publicitarios es normal que se intente retirar anuncios que trunquen este objetivo, como es también lógico el intento de expulsar a Burger King del código contra la obesidad. Además, están en toda la razón de acusar a esta multinacional por no respetar previos acuerdos que se hayan establecido. Pero por otro lado, es cierto que se pone demasiado énfasis en anuncios que puedan provocar polémica y personalmente se toman demasiado en serio, pues creo que los ciudadanos estamos lo suficientemente informados de que la comida rápida no es de la más sana, y en mayor cantidad pues menos todavía.Además hay otros asuntos de mayor relevancia que se deban tener más en cuenta sin tener que dramatizar un simple anuncio de una mera hamburguesa.
Finalmente, si asumiera la toma de decisión, yo retiraría el anuncio ya que es necesario trazar la línea en alguna altura de este campo ético-publicitario y primordialmente por el hecho de que se hayan vulnerado acuerdos, eso sí, sin recurrir a crear tan escandalosa situación. El publicitario debe comprometerse a velar por una transmisión comunicativa fiel y ética con la sociedad y cumplir con esa responsabilidad y sus respectivos acuerdos.
Hace dos meses fui al Mc Donalds de Moncloa y para mi sorpresa, junto con mi pedido, me dieron un pequeño catálogo en el que te informaban de las calorías que debía ingerir una persona según su edad, peso, estatura, etc. Pero lo que más me llamó la atención es que además te resumía la información nutricional de la mayoría de sus productos. ¿Qué es lo que quiero decir? Que el Ministerio de Sanidad no debería prohibir la publicidad y venta de una hamburguesa de gran tamaño sino que debería exigir que sean las propias empresas las que informen sobre los aportes alimenticios del producto… ¿O es que acaso se prohibió la venta de tabaco? No, lo que se hizo fue incluir en los paquetes de cigarrillos información sobre lo nocivo que es fumar. Mientras nos hagan conscientes de lo que estamos consumiendo deberían dejarnos decidir a nosotros mismos si queremos hacerlo.
No he tenido ocasión de ver el polémico spot de la hamburguesa XXL de Burger King pero en la web Youtube he encontrado un vídeo de una campaña de esta misma empresa en la que se anuncia la hamburguesa Cheese Bacon XXL (no se si es esa). En ella se ve a un hombre que se levanta de su mesa en un restaurante de alta cocina cuando el camarero le lleva su plato con poca comida; a continuación el hombre se dirige hacia el Burger King situado en la acera de enfrente cantando que esta hambriento. A este personaje se incorporan otros hombres y el anuncio termina por exaltar la virilidad al ser capaces de comerse esa gigantesca hamburguesa.
Ante este anuncio entiendo que se produzcan quejas; cuanto más comas más hombre eres, es decir, cuanto más bruto mejor. Pero la queja de la ministra de sanidad española va más allá; pretende limitar la capacidad de decisión de las personas a la hora de elegir lo que desean consumir. Cada uno de nosotros somos responsables de nuestro actos y si queremos comer una hamburguesa XXL somos libres para hacerlo; pero por esta regla de tres deberíamos ser conscientes de que si llegamos a una situación de obesidad es porque así lo hemos decidido y el resto de los españoles no tienen porque pagar con su dinero los problemas cardiovasculares que cada uno tenga como consecuencia de su alimentación.
Entiendo la postura de Burger King de no querer retirar la campaña porque es un producto que lleva varios años en su menú pero, si es cierto que firmó el acuerdo sobre no incentivar el consumo de raciones grandes de la estrategia NAOS para la prevención de la obesidad, Sanidad esté en todo su derecho de exigir que no continúe la promoción.
Educar sobre los buenos hábitos alimentarios no corresponde a la publicidad sino a los centros educativos, la sociedad, etc. Los publicistas no pueden decir a un cliente que ese determinado producto que desea anunciar es perjudicial para las personas y que no va a realizar una promoción sobre él. La publicidad sirve para dar a conocer las marcas y sus productos y puede utilizarse como una herramienta para educar a la sociedad pero ese no es el fin último que persigue.
Además la gente puede comer en vez de una hamburguesa XXL, cuatro hamburguesas normales igual de perjudiciales para la salud. La teoría sobre lo que se debe comer es conocida por todos, quien no la cumpla es su propio problema. No por esto quiero decir que no debería existir regulación o limitación alguna sobre los productos. Para evitar estas situaciones deberían controlarse previamente el tipo de alimentos que salen al mercado como se hace con el tabaco. Por ejemplo, todo el mundo puede decidir si fumar o no, pero no por eso hay que permitir que las industrias introduzcan excesivos productos adictivos dentro de un cigarrillo.
Creo que incluir datos sobre la composición calorífica en los alimentos de los restaurantes no es importante porque o no interesan o no se comprenden, la mayoría de la gente no les prestaría atención. Pero si podría ser relevante indicar, como se hace en las cajetillas de tabaco, las consecuencias del producto.
Respecto a la posición de la Comunidad de Madrid ante la polémica suscitada y las quejas de la Ministra de Sanidad sólo decir que es costumbre del PP situarse en el lado opuesto al del PSOE o viceversa. Por esta razón no concedo ninguna importancia a las declaraciones del vicepresidente madrileño Ignacio González.
Ha sido un tema de mucho impacto en los medios de comunicación durante los últimos días. Numerosos han sido los periódicos y programas televisivos que han tocado el tema. Es importante que lo hayan hecho porque este tipo de alimentos son un perjuicio para la salud de los ciudadanos y, pueden ser la causa de muchos problemas de obesidad, pero quizá le hayan dado demasiada importancia, más de la que verdaderamente merece, los consumidores ya saben lo que implica la comida basura y son libres de consumirlo o no, por ello me parece una medida excesiva restringir la campaña publicitaria.
La publicidad y las agencias no son culpables de ello, debido a que su objetivo y trabajo es vender el producto que sus clientes demandan, en este caso, la Doble Whooper de Burger King. Solo la marca de hamburguesas sería la implicada en toda la polémica, ya que esta vendiendo un tipo de alimento perjudicial para la salud y es consciente de ello, quedando la publicidad al margen.
Es decir, el hecho de que Sanidad retire la campaña no es por culpa de la publicidad sino de la empresa Burguer King, ya que ha aceptado dicha campaña incumpliendo el acuerdo que firmo anteriormente de no anunciar esta clase alimentos.
Sin embargo, la publicidad siempre tiene que mantener ciertas medidas a la hora de anunciarlo cuando se trata de un producto insaludable, no tanto como el tabaco o el alcohol, pero si guardando esas medidas que pueden perjudicar a la sociedad e informando siempre de todas sus características.
Esto es muy difícil de conseguir hoy en día ya que en numerosas campañas no se respetan estas normas éticas, tanto en las de tabaco y alcohol como en la comida rápida; no obstante actualmente ya hay numerosas campañas publicitarias que luchan contra ello, intentando concienciar a los ciudadanos, como es el caso de las drogas, de la seguridad vial u otras que incitan a comer sano, o a realizar ejercicio físico.
La publicidad tiene como fin vender. Si el cliente no está satisfecho con los resultados de la agencia, ésta corre el peligro de perder la aportación de esa empresa. La publicidad debe reflejar lo más positivo del producto para que guste a los consumidores y se decidan a consumirlo, y por lo mismo, la publicidad debe omitir aquello que sea negativo para este fin. Las agencias tienen un contrato firmado con las empresas de guardar silencio antes, mientras y después del anuncio, están obligadas a someterse al cliente sin filtrar la información a los medios con peligro de ser denunciadas si lo hacen. Cuando una agencia acepta estos términos todo lo demás queda en un segundo plano.
La publicidad no tiene culpa de anunciar determinados productos, ellas no son jueces para castigar lo que es malo y definir lo que es bueno, eso es trabajo de los tribunales y de las mismas empresas. Los publicitarios sólo se preocupan de su trabajo que es comercializar un producto o marca ante los espectadores, sirven de interlocutor entre ellos. Aunque también es verdad que debe responsabilizarse del poder de influencia que tiene sobre la población y tener cierta ética profesional.
Es cierto que lo que denuncia Sanidad es aceptable y totalmente razonable, esta institución se creo para salvaguardar nuestra salud de posibles alimentos que fueran nocivos; pero si estas grandes multinacionales de comida rápida han proliferado ha sido por la decisión de las personas. Y eso no es culpa de la publicidad. Puede que ésta ayude a persuadir al público de que vayan a probarlas, pero si repiten no es por causa de la publicidad sino porque gusta y es cómodo. Por eso la publicidad se defiende de este “ataque” por parte de sanidad. Ellos cumplen su trabajo y si le restringen su limitación creativa pierde clientes, y eso es perder beneficios. Además, las personas no se van a comer esa hamburguesa todos los días, y por comértela una vez al mes no va a causar problemas alimenticios, como se suele decir “una vez al año no hace daño”. Es importante seguir un orden alimenticio equilibrado y saludable pero siempre hay que romper las normas. La obesidad es un gran problema en esta nueva sociedad de consumismo desenfrenado no obstante la solución no es delimitar a otros sectores sino fomentar otros como se hace en campañas contra la violencia de género, campañas de tráfico o contra las drogas.
Sanidad lo único que hace es defender sus criterios al igual que la publicidad. ¿Por qué una tiene poder de restricción sobre la otra? No debería de ser de este modo, los publicitarios ejercemos únicamente nuestro derecho de libertad de expresión.
No entiendo a que viene tanto lío por una hamburguesa. Todo el mundo sabe que una comida en el Burger King tiene bastantes más calorías que una comida en casa. Si sale al mercado una hamburguesa más grande que las demás, obviamente tendrá más calorías que las que son más pequeñas. Y la gente no es tonta, lo sabe, igual que sabe la grasa que se mete al cuerpo cada vez que come en uno de estos restaurantes de comida rápida.
La campaña que se ha hecho para esta hamburguesa se limita a explicar que es una hamburguesa enorme, que en el fondo es lo que es. Es lógico que no nos diga: “con una de estas te comes las mismas calorías que en dos días de comida normal. La cantidad de grasa que tiene hace que sea peligroso para el organismo. No la comas”. Si la campaña fuese así nadie la comería, o es posible que a la gente le diese igual por que son datos que todos nos sabemos de memoria.
Prohibir la campaña me parece algo injusto y fuera de lugar. Cada día se nos anuncian un montón de cosas nocivas para nuestra salud y ahí siguen. El alcohol mata posiblemente más rápido que las hamburguesas gigantes, y se emiten anuncios de todo tipo de bebidas alcohólicas. Los coches nos matan con accidentes o por la contaminación que desprenden y yo jamás he oído una palabra en contra de sus campañas.
Creo que este tema se ha llevado demasiado lejos. Comprendo la preocupación del ministerio por la salud de los españoles, pero las medidas que se están tomando con este tema me parecen excesivas. En mi opinión, hay problemas de salud mucho más urgentes que atender que el que pueda producir una hamburguesa gigante.
Pues desde mi punto de vista, el anuncio de la hamburguesa XXL, es un anuncio muy ingenioso, y me parece exagerada la polémica que se ha creado. Personalmente, dicho anuncio no hace que yo vaya más al Burger King. La gente no es tonta, y sabemos perfectamente que no es la comida más saludable, pero algún día apetece, o porque no hay suficiente dinero o no hay tiempo. Es obvio que nos gustaría comer y/o cenar en otro restaurante, pero por diversas circunstancias no es muy posible.
Así que no considero que esta publicidad pretenda favorecer la obesidad, porque no obliga a consumir lo que anuncian .Somos libres de comer lo que queramos y donde queramos, y por favor, no culpemos a nadie ni a nada de la obesidad de los niños y mayores. Los padres son los responsables de la alimentación de sus hijos. Si por su cumple o cualquier otra fiesta, los mayores llevan a sus niños al Burger, después que no echen la culpa, a las hamburguesas, los anuncios o a los restaurantes, de que sus “pequeños” estés gordos, porque realmente los culpables son los papás.
Hace unos años retiraron un anuncio de Volkswagen, salían unos niños correteando alrededor de una piscina, lo retiraron, diciendo que eras peligroso correr por los bordes de la piscina y que podía tener una mala influencia sobre los niños. Al igual que retiraron el anuncio de Bocatta, porque según los sindicatos agrarios daba una mala imagen del campo. . La NBC (Nacional Broadcasting Company) decidió retirar un anuncio de Nike debido a peticiones de los televidentes. En el spot, aparecía la atleta Suzy Hamilton escapando de un agresor con una mascara armado por una cadena. El anuncio termina con una imagen de la atleta, agotada por la carrera a través de un bosque. La pregunta: “¿Por qué hacer deporte? y la respuesta: “Vivirás más”.
La publicidad se basa en la realidad para la creatividad de las campañas publicitarias, y obviamente puede crear tendencias, pero por eso no podemos prohibir la publicidad.
Lo que está claro es que el problema no está en el anuncio sino en el producto y en la compañia en si, necesita urgentemente un lavado de imagen.
Efectivamente, el ministerio de sanidad actua segun el criterio de su deber, si una hamberguesa es considerada nociva en ciertos términos entonces estamos ante un problema respecto al producto. Si después de ese inconveniente se plantea una campaña muy directa genera polémica.
El hecho en si de que un anuncio desprenda polémica ya significa el éxito de la campaña porque el consumidor se ha quedado con la empresa, el producto, sus cualidades y además lo está debatiendo con otros consumidores.
Este éxito no es aplicable al anuncio de XXL porque la polémica no la ha generado el propio anuncio sino su entorno.
He podido ver que el Instituto de la Mujer incluso ha protestado califacándolo de cavernícola, yo como mujer, defensora de la igualdad de sexos y consumidora esporádica, no considero el spot nada ofensivo para la mujer ni para el hombre pero quiza si se podría ofender la clase alta, tampoco lo sé, no conozco sus susceptibilidades. El anuncio desprecia la vida de la élite, platos pequeños y coches caros.
Es una pena que estemos dentro de este bucle donde las caricaturas ofenden y los anuncios son los que engondan y no las hamburguesas porque todo esto cuarta la libertad de expresión. Por supuesto que el respeto es lo primero en la lista pero respeto mutuo, nosotros realizamos spot para que nadie se sienta ofendido y los espetadores comprenden nuestra libertad creativa.
Me parece estupendo que protesten hay que protestar siempre que algo no nos parece correcto pero creo que todavia no saben que es lo que realmente les ofende. Un poco de análisis antes de empezar no vendría mal.
Nuevamente nos enfrentamos ante el problema de la ética, un problema que plantea un límite muy difuso entre la realidad y la libertad de expresión. Según Iván L. Preston (profesor de la Universidad de Wisconsin) la ética es más o menos un sinónimo de la legalidad para los profesionales de la publicidad, “uno no puede ser ético cuando solo tiene la opción de no serlo, no puede optarse por ser ético si no se tiene la libertad de serlo, la ética comienza donde termina la ley”
En medio de tantas campañas que cada día nos presentan imágenes más reales y originales hay personas que se dedican a el estudio de estos mensajes y a analizar si han o no sobrepasado los límites de la ética, es decir, si atentan contra los valores de una sociedad, en este caso la publicidad de Burger King está acusada de atentar contra la salud de los individuos pero ha habido infinidad de casos en los que se ha logrado suspender la campaña publicitaria por alejarse de los valores sociales y éticos, por ejemplo, en las campañas de Calvin Klein aparecían modelos con aspecto de adolescentes de 15 años, llevaban poca ropa y adoptaban poses provocativas. Klein se vio obligada a abandonar esta publicidad ante la gran cantidad de protestas sobre “pornografía infantil”. Durante algunas semanas después de haber retirado la campaña, la prensa continuó hablando de esta historia y algunas personas pensaban que Calvin Klein había estimulado un diálogo constructivo sobre las cuestiones morales que entraña la publicidad dirigida a los jóvenes. Así, con un mínimo de publicidad la empresa logró un enorme reconocimiento de su marca.
El objetivo de la publicidad es persuadir a un grupo de individuos a la compra o utilización de productos, bienes o servicios. Ante ello el mercado y la competencia cada día salen con mayor fuerza, se las juegan todas, hay una necesidad primordial que es conseguir consumidores, buscar la manera de llegar a la mayoría de las personas y realizar gran cantidad de estudios para determinar de qué manera se puede llegar a ellas. El equipo encargado de la publicidad para Burger King obviamente antes de sacar su publicidad hizo un previo análisis y estudios de sus consumidores, ante ello se encontró con gente que sin hábitos saludables de alimentación come lo que quiere y se da el placer de comerse cuántas hamburguesas le provoquen sin pensar siquiera en las calorías o en el daño que le pueda causar a su cuerpo. Ante esta realidad obviamente la meta es ganar consumidores dándoles lo que ellos quieren, si sueñan con una hamburguesa súper grande porque una pequeña no sacia su placer y tienen que comprarse dos o hasta cuatro, entonces ellos piensan “vamos a decirles que nosotros tenemos esa hamburguesa con la que ellos sueñan”.
Como vemos estamos ante un problema social que se aleja de cualquier consecuencia publicitaria, es un problema que está acentuado, hay una parte importante de la población que actúa y piensa de esta manera y si se quiere superar esto debemos hacerlo sin culpar a las empresas de comida. Estoy segura que la base está en la medida en que sepamos educar a esta población, si estas empresas ven que sus consumidores hoy en día son mas conscientes de los daños que ocasiona la “comida chatarra” y son mas atentos a los hábitos de alimentación sana entonces centrarían sus campañas hacia un nuevo fin, estarían todas destinadas a la salud, ofrecerían en vez de una hamburguesa una ensalada por ejemplo.
Nos encontramos ante dos puntos de vista, por un lado tenemos la posición de la sanidad, que no niego que sea correcta pero que considero una pérdida de tiempo y una acción innecesaria, ellos pueden estar en desacuerdo pero no pueden demandar u obligar a una empresa a sancionar su publicidad, en vez de perder tanto tiempo en juicios y demandas deberían centrarse en una estrategia mas inteligente, que estoy segura que les va a doler más a los de Burger King: quitarles sus consumidores. De qué manera? Pues también con el con el arma publicitaria, creando campañas que den aliento a la conciencia social, a la importancia de la salud, de los hábitos alimenticios, creando cadenas de comidas sanas, sólo de esta manera podrán alejar a los consumidores de darle éxito a este tipo de comidas súper calóricas y ricas en grasas y también lograrán que ellos cambien sus campañas y orienten sus productos o estrategias hacia un nuevo camino acorde con el nuevo pensamiento y sentimiento de la mayoría de la sociedad.
Por otro lado nos encontramos ante la posición publicitaria. La empresa es libre de elegir lo que va a vender y el publicitario es libre de elegir lo que va a promocionar pero siempre centrados en ofrecer al consumidor lo que él necesita, lo que el desee. Ante esta situación considero que la publicidad no puede ser culpable de la obesidad ni de promoverla pues ésta es una realidad que ya está acentuada. El publicitario simplemente sigue con su trabajo, estudiar qué desea el cliente y crearlo, si el cliente es una asociación para el fomento de la salud entonces se promovería la salud pero si es una cadena de comida entonces se promovería la comida, el publicista no se detiene, hace su trabajo.
Considero absurdo demandar por una publicidad como la de Burguer King con la excusa de que fomenta la obesidad y los malos hábitos de alimentación, entonces por qué no demandan a las campañas de chocolates? O a las campañas de helados? Una persona es consciente de lo que come, es su problema, una empresa como Burger King no se va a detener a preocuparse por lo que pueda perjudicar a la salud de una persona, de ser así entonces todas las empresas de comida rápida tendrían que cerrar sus negocios, esto ya puede ser problema de otras empresas destinadas a la salud pero no deben tampoco interferir en el trabajo de promoción de ventas de otras empresas pues si su publicidad les afecta entonces deben competir contra ellas.
La finalidad de la publicidad es la venta del producto anunciado en cuestión, por lo que Burger King, al sacar a la venta un nuevo producto también realiza una campaña para incentivar a la gente a probarla. No creo que la publicidad tenga la culpa del problema de la obesidad, aunque también es cierto que en todos los anuncios hay un intento de manipulación para conseguir las ventas y que un anuncio de hamburguesas XXL puede incitar a la sociedad, sobre todo a los niños, a tomar estas hamburguesas poco saludables. Pero creo que todos tenemos la capacidad de elección al consumir unos como otros tipos de alimentos, y yo, personalmente, al comprarme una hamburguesa, tanto porque no tengo dinero para ir a un restaurante como porque simplemente me apetece una hamburguesa, soy totalmente consciente de que no es un alimento saludable ni mucho menos. ¿Cuál es la diferencia en tomarte una hamburguesa XXL a tomarte dos normales? Al igual que puedo elegir en comprar la XXL también me puedo tomar dos de tamaño estándar lo cual conlleva el mismo numero de grasas y me perjudica exactamente igual.
Me parece totalmente excesivo el ataque a esta campaña publicitaria por parte de sanidad; esta bien que la obesidad es un gran problema en este país y es normal intentar acabar con este problema pero dudo mucho que eso se consiga eliminando campañas publicitarias como esta. En la actualidad estamos rodeados de todo tipo de comida basura, tanto hamburguesas como bocadillos y pizzas, que además de su bajo coste no conlleva largo tiempo de espera para obtener tu pedido, lo cual incrementa su consumo, por lo que no creo q eliminando esta campaña publicitaria el consumo baje.
Por otro lado, nadie dice nada a ciertos tipos de anuncios publicitarios con un problema tan grave como la anorexia, anuncios en los que aparecen imágenes de mujeres 10 que prácticamente no existen en la realidad pero que en la publicidad aparecen constantemente como la imagen perfecta de la mujer. Estos anuncios dañan psicológicamente a muchas chicas jóvenes que piensan en dejar de comer para convertirse en eso que ven continuamente en la televisión por lo tanto también produce un gran problema de salud.
Esta claro que la publicidad tiene la capacidad de conducir a la sociedad a la compra de los productos que le interesa para conseguir mayores ventas, ese es su trabajo, y eso es lo que se ha hecho en esta campaña publicitaria de Burger King, pero que al igual se hace en el resto de campañas.
Entiendo la prohibición de todas la campañas publicitarias que conlleven cualquier tipo de discriminación, pero no comparto la prohibición de esta campaña publicitaria; la gente ya acude al Burger King y dudo mucho que por esta campaña la gente vaya a acudir más, todos sabemos que no es una comida de la que haya que abusar. Pero aún así, lo que creo que el ministerio de sanidad debe hacer es intentar educar a la sociedad no prohibir las campañas publicitarias y echar la culpa a la publicidad.
Doble de carne, doble de queso, lechuga, cebolla, pepinillos, salsa…suena muy bien en la boca de cualquier consumidor de comida rápida; pero lo que también debería sonarle es que tiene más de 900 calorías. Por ello desde el punto de vista de la ministra de sanidad, me parece razonable su reacción por pretender frenar la obesidad. Pero ¿porqué no frena también el cáncer de pulmón o los problemas con el alcohol?. Creo que si hay que prohibir algún producto perjudicial para la salud, que los prohíban todos.
Al igual que en el caso del tabaco y el alcohol, que muestran a través de mensajes que aparecen en los paquetes y en las botellas sobre lo que contiene, lo mismo se tiene que hacer con las hamburguesas; es decir, advertir al consumidor de lo que va a adquirir y una vez hecho esto, que cada persona eliga si quiere comerse esa hamburguesa o no. Esto se resume en la libertad de elección por parte del comprador, siempre y cuando tenga la información suficiente.
En el caso de los niños pequeños la solución se encuentra en la decisión de los padres y en la disciplina que les hayan inculcado. Más adelante, cuando van saliendo solos con los amigos, si realmente saben que es malo y que les han dicho que no deben comerlo, no lo harán; y si lo hacen, otra solución es no darles dinero. Aún así, comerse esta hamburguesa una vez cada cierto tiempo tampoco mata a nadie; el problema estaría cuando el niño coje ese hábito de alimentación.
Además comer mal, se puede hacer hasta en los mejores restaurantes, lo único que Burger King lo hace a precios muy bajos.
Desde la perspectiva de la publicidad, la agencia lo que ha hecho ha sido una campaña más que no cumple con el compromiso de no incentivar el consumo de raciones gigantes, pero tampoco las cumplen otros muchos spots que anuncian "cremas milagrosas", "productos lights"…
Se ha creado una gran polémica por un producto, de tantos otros, que nos perjudica. En mi opinión, creo que los hay mucho peores a los que se debería hacer frente.
Aquella mañana la ministra de Sanidad dio una conferencia políticamente correcta. Cuando llegó la hora de la comida estaba saturada. Decidió ir a recoger a su hijo a la salida del colegio. Al niño se le había antojado esa hamburguesa que justo su madre estaba pidiendo retirar. Comenzó a explicarle al chiquillo que era tan grande que tendría que tirar la mitad o pedirse una más pequeña, pero el niño seguía queriendo comer su pieza de carne XXL. Llegaron a la puerta del Burger King. Le dijo al niño que pasase y se comprase lo que quisiese pero que después por la tarde, en vez de jugar a la PSP, iría a echar un partidillo de tenis con su primo. El niño accedió. Pasó, compró su XXL y volvió a salir. La ministra, sabiendo que lo que hacía no era nada políticamente correcto, se escondió tras sus gafas de sol y se fue camino del coche para llegar a casa lo antes posible. Cuando la ministra se sentó frente a su hijo, disfrutó viéndole comer, sabía que esa misma tarde, esa hamburguesa desaparecería en forma de sudor. Ella se sintió bien, sabía que estaba educando bien a su hijo. No le importaba lo que dijese nadie, ni siquiera ella misma, porque al fin y al cabo, de puertas hacia dentro, cada uno es libre de comer o dejar comer lo que estime oportuno y cada uno debe darse cuenta de lo que es nocivo o no.
Pensó en qué pasaría cuando viese a su hijo fumar el primer cigarrillo. Probablemente eso sería más problemático que una hamburguesa XXL. Tenía que volver al trabajo, calmar conciencias fácilmente engordables por la polémica. Conciencias que bien podrían pensar por sí mismas.
El trabajo de la publicidad es anunciar, no es aconsejar qué se debe comer y qué no. Con esto quiero decir que en toda esta polémica, el que tiene menos culpa es al que se le acusa. La publicidad solo se limita a hacer su trabajo, pues no se pueden permitir el lujo de rechazar una oferta de un cliente ya que todos sabemos lo mal que va la publicidad hoy en día, lo único que esta vez ha dado la casualidad que el producto que anuncian es una hamburguesa XXL, la cual no es muy bien acogida por el Ministerio de Sanidad.
Cada persona es libre de comer lo que le apetezca.
Desde mi punto de vista nos toman como tontos… somos personas y pensamos lo que es bueno para nosotros y lo que no, al igual que ellos, ¿o acaso los de Sanidad son los únicos que piensan?. Ya sabemos las calorías que tienen, la grasa, a lo que equivale cada una…, ¡pues ya veremos nosotros si queremos comernos la hamburguesa o no! Y lo más ridículo que veo, es que pongan de excusa a los niños… ningún niño pequeño va a ir hasta el Burguer a pedirse una hamburguesa XXL, es responsabilidad de los padres lo que coma su hijo, si un padre no quiere que su hijo coma hamburguesas no comerá, cuando ya tenga edad para ir solo a la hamburguesería, tendrá la suficiente mentalidad para saber si le conviene comerse una hamburguesa XXL o varias normales o lo que sea. Por todo esto, la culpa de que haya obesidad en España no es culpa de la publicidad, sino culpa del consumidor…
Sí es cierto que la publicidad es la que incita a comer, en este caso la hamburguesa XXL, pero para eso está, si no, la publicidad no serviría para nada, pero al igual que incita a comer, también lo hace con otros productos, incita a comprar colonias, champús, y aquellos que son más nocivos para la salud, como es el alcohol, el tabaco…
El problema de todo esto, no es el anuncio en sí. Hablamos de un “acuerdo de la estrategia NAOS de prevención de la obesidad, firmado con la Federación Española de Hostelería y Restauración, que incluye no incentivar el consumo de raciones gigante y que fue suscrito, entre otros, por Burguer King”. Es decir, veo lógico que Sanidad quiera prohibir el anuncio de la hamburguesa XXL, ya que Burguer King llegó a un acuerdo de no incentivar el consumo de estos “exagerados productos”, pero se le está echando la culpa al que no se debe. Burguer King puede crear tales productos como la XXL, pero si piensa en seguir creándolos, que no firme un acuerdo contra el fomento de productos que pueden llegar a la obesidad, porque se estará llevando la contraria.
A mi parecer, Burguer Kikg no sabe lo que quiere, quiere quedar bien ante el Ministerio de Sanidad firmando tal contrato, pero no deja de sacar productos que saben que pueden ser la causa de la obesidad en España, ya que cada vez saca productos con más calorías pero más baratos.
La publicidad es la que menos culpa tiene, solo es un mero intermediario entre el producto y el consumidor. Sólo se preocupa de hacer bien su trabajo.
Tamara Añover Colchón 1ºB Publicidad y RRPP UCM 2006
Ayer fue un día realmente genial.
Celebramos el cumpleaños de mi primo de 11 años en un Burger King.
Había leido el artículo sobre la restricción de las famosas hamburguesas XXL anunciadas en televisión la misma tarde. Lo cierto, es que no hubiera quedado demasiado cortés por mi parte comentarle a mi ilusionado primito que me gustaria tomar la cita como un pequeño análisis sociólogico, asi que me limité a aceptar la invitación sin reparos.
Solo me hizo falta acercarme 40 metros al establecimiento (que resulta ser la distancia alcanzada por los globos oculares de los jovenes comensales hacia los paneles luminosos de los menus) para comenzar a percibir las primeras reacciones.
"Mezcla de emoción y gula" , fueron mis anotaciones en mi cuaderno de notas mental, "posiblemente, provocada por la satisfacción de imitar a los protagonistas de esos seres que aparecen día a día en sus televisores mientras comen, descansan, leen un libro, hacen sus deberes, discuten con sus hermanos, negocian la hora de vuelta con los padres…etc"
Esto me planteo lo que supongo que resulta ser la incognita de todo este entramado: ¿Toda la culpa es de la publicidad?
Al igual que la función de los publicistas consiste basicamente en "seducir a los clientes", la función de cualquier dietista que se preste, sera la de proteger la salud de los ciudadanos. Y si esta encrucijada, incluye calificar de inmorales a los publicistas pues… ¡función multitarea!
Buscando en la red, podemos encontrar multitud de paginas de nutritistas asociados que luchan con fervor contra la labor publicitaria de hoy en día, en lo que a comida rápida se refiere. Sin embargo,de todos es conocido la frase "si no puedes luchar contra ellos, únete a ellos".
Siguiendo este consejo de sabios, se está comenzando a emitir publicidad cuya finalidad será combatir las campañas publicitarias que los nutritistas consideran nociva. Por ejemplo; en Inglaterra se creo una iniciativa seguida por varios paises, incluída España, la cual consistirá en (y cito textualmente por el autor de la pagina web) "colocar por todo el país vallas publicitarias de hamburguesas, ‘nuggets’ de pollo o perritos calientes rellenos de cartílago, huesos y otros tejidos desagradables".
Burger King, no va a dejar de sacar productos al mercado. Ni tampoko campañas que lo patrocinen. Pero si el debate de este problema se centra en el duelo publicidad-salud, creo que la alternativa de la publicidad como forma de concienciar a la sociedad, solucionarÍa en gran medida los posibles perjuicios que provocarían la eliminación de "uno de estos 2 bandos".
Al fin y al cabo, siempre nos quedara el esbozo de moralidad de los ciudadanos hacia su propia salud, dejando en alguna ocasión a un lado las influencias del mercado.
Y si no… ¿quién no vería apetecible una hamburguesa de catílago?
Laura Robleño Moreno 1B UCM 2006
No estoy de acuerdo con que se quiera retirar la campaña de las hamburguesas XXL . Las agencias de publicidad cumplen con su trabajo, promocionan el producto de la mejor forma posible atendiendo a las peticiones del cliente. Por eso no se le puede echar la culpa a la publicidad a la hora de anunciar determinados productos, como se hace muchas veces, contribuyendo de esta forma a crear su mala imagen.
La publicidad está para vender y dar a conocer los productos del mercado. Y en este caso queda claro que no pretende educar sobre los hábitos alimenticios.
Vale que estas hamburguesas gigantes contienen una cantidad excesiva de calorías y de grasas saturadas, por lo que por una parte entiendo la postura del Ministerio de Sanidad al querer eliminar la campaña, no solo por esto, sino también porque Burger King ha incumplido un acuerdo de no promocionar raciones gigantes.
Pero pienso que retirar o no el anuncio, no va a solucionar el problema de la obesidad. Para intentar prevenir esto, habría que fomentar más en la gente la idea de la importancia de llevar una alimentación y una vida sana.
Por último decir que por encima de todo esta la libertad de elección. Todos somos conscientes de que la comida rápida es poco saludable, siempre y cuando se abuse de ella, como ocurre con todo. Por tanto cada uno de nosotros somos los únicos responsables de decidir lo que queremos consumir y lo que no.
La publicidad lo que persigue es vender pero no obliga a consumir un determinado producto sino convencer al mayor número de individuos para que lo consuman. Es cierto que la obesidad es uno de los mayores males relacionados con la salud en la época actual y que la esperanza de vida en el mundo occidental podría empezar a disminuir debido a ello, por lo que el Ministerio de Sanidad ha de estar atento e informar a la población que dichas hamburguesas poseen un significativo aporte de grasas tóxicas y peligrosas para la salud, pero por otro lado, aquel que tenga problemas a la hora de llevar una dieta saludable y equilibrada que no consuma dicho producto y no se haga a la publicidad como la única culpable cuando somos nosotros, los consumidores, los únicos culpables por el simple hecho de adquirir este tipo de productos dañinos para la salud.
Esta diputa no solo existe con productos alimenticios sino también con el tabaco o las bebidas alcohólicas.
Con respecto a las industrias tabacaleras, muchas son las culpas atribuidas a la publicidad pues se la cree como responsable de que, a través de las promociones esta influya en las actitudes de los adolescentes no fumadores haciéndoles más susceptibles a probar el tabaco. Existen actualmente varias estrategias publicitarias relacionadas con esta sustancia como lo es el tabaco como por ejemplo la imagen de la mujer que ha sido el punto de mira en el marketing de las tabacaleras en relación con la asociación de sensibilidad social o libertad femenina mediante mensajes ocultos en los avisos publicitarios protagonizados por modelos atractivas.
La intervención de las autoridades autonómicas está justificada por razones de salud y en defensa de los menores y jóvenes a veces conscientes y otras no tanto de que las bebidas alcohólicas son drogas por lo que producen dependencia.
Un ejemplo claro: Absolut continúa su campaña publicitaria "sabores" en la que tiñe de colores y sabores la noche y hasta ahora el blanco y transparente vodka. Esta vez recurre a bluetooth para conectarse con los jóvenes a través del móvil, mediante eventos en discotecas en los que los más tecnologizados se podrán descargar un "gif" animado con la esencia y valores de la empresa. Así que nada ¡a seguir endulzando el amargo sabor de la resaca!
Se dice que la publicidad fomenta la tendencia a consumir bebidas alcohólicas cada vez a edad más temprana pero, por otro lado, debemos ser conscientes de nuestros propios actos ya que somos seres humanos y somos nosotros, SOLO nosotros los únicos culpables de nuestros actos por lo que debemos conocer qué será lo que es saludable para nosotros mismos y no lo que no es perjudicial para la salud.
Por último debo agregar que el anuncio publicitario en los medios de comunicación como en la televisión sobre la hamburguesa " Doble Whooper" de Burger-King se presenta bajo un formato totalmente machista. Véase que en dicho anuncio únicamente sale un número considerable de individuos de género masculino dispuestos a deborar las hamburguesas más grandes de la historia, ¿acaso las mujeres no seríamos capaces de consumir un producto de esas características? ¿ o se necesita ser un hombre para ser digno de probar este producto tan peculiar? ¡ mujeres, unámonos !. Por ello deberían disminuir las ventas de esta cadena de comida rápida por dicha publicación, la próxima vez que no hagan exclusiones.
¿Adición?
- Alcohol
- Tabaco
- ¿Hamburguesa XXL?
Me impacto bastante al leer "Las hamburguesas XXL aportan 971 calorias y 25 gramos de grasas saturadas por unidad", los consumidores normalmente no sabemos esto, son pequeños matices que se nos camuflan.
Burguer King atiende a la venta de su producto, no a la salud del consumidor, es este el que tiene la última palabra, el comprar o no esta comida, nadie les obliga.
La publidad hace su trabajo, no es justo acusar a este medio de la realización de su trabajo, reproduce las ideas del cliente aportando creatividad al anuncio.
Se anuncian ,por ejemplo las bebidas alcoholicas, envueltos en un mundo de alegria, diversión, amistad… y no tiene tanta repercusion como la causada por una hamburguesa.
En mi opinión creo que a este tema,se le está dando más importancia de la que tiene en realidad.Estoy de acuerdo en que la publicadad debe ser ante todo respetuosa y no fomentar el riesgo de enfermedades o de actitudes que entrañen riesgos para la salud, pero seamos sinceros por favor!!!!!Si nosotros vamos a un establecimiento de comida rápida como es en este caso el Burguer King y observamos esta campaña anunciando una hamburguesa no nos sorprenderiamos demasiado,es más la mayoría de la gente no se centraría en buscarle un doble sentido,simplemente es una nueva hamburguesa a la que le han puesto un nuevo nombre,eso es todo!
Desde luego no creo que los hábitos alimentarios de una persona cambien por esta campaña,los consumidores del producto son conscientes de lo que están comiendo y lo hacen con total responsabilidad de sus actos.En el caso del público infantil,que en verdad es más vulnerable,la decisión queda en manos de los padres o de sus tutores que se supone que conocen las ventajas e inconvenientes del producto.Por lo tanto todo queda en manos de una adecuada educación,no de una campaña más o menos correcta.
Además pienso que tosos los trabajos buscan el máximo beneficio asi que,por que se ve tan mal que la publicidad haga lo propio.Un banco,un mercado,una industria cualquiera,quiere obtener la mayor rentabilidad y para ello nos pone unos precios ,unas ofertas y cada uno elegimos si queremos sus servicios o no.Pues con la publicidad lo mismo,nosotros ofrecemos nuestro producto y es el consumidor el que tiene la última palabra.NO OBLIGAMOS A NADIE A NADA.
Para finalizar creo que las instituciones más que centrarse en criticar una campaña determinada,deberían dirigir sus esfuerzos a fomentar la educación en estos ámbitos porque sólo ella podrá hacernos fuertes y no manejables ante este tipo de situaciones y ante cualquier otra.Todo tiene unos límites y desde luego que no hay que sobrepasarlos,ya algunas campañas en realidad pierden la noción del respeto,pero sinceramente creo que en este caso la publicidad está cumpliendo única y exclusivamente su trabajo,es decir, intentar vender un producto de la forma más interesante posible.
ArRiBa La PuBlICiDaD!!!!!
La publicidad existe para dar a conocer productos y conseguir que aumente el número de consumidores del producto en cuestión. Con respecto a la primera pregunta está claro que la publicidad no es responsable de anunciar determinados productos porque es el consumidor el que debe saber los posibles perjuicios que puede causar un determinado producto, siempre y cuando estos productos y sus efectos sean conocidos por la mayoría de la población como es el caso de las hamburguesas, el alcohol o el tabaco. La medida que quiere adoptar sanidad con respecto a los anuncios de las hamburguesas me parece incoherente y atenta contra la libertad de expresión porque una empresa es libre de anunciar sus productos siempre y cuando sean legales como las hamburguesas. Todos sabemos que ingerir hamburguesas de forma continuada es peligroso para la salud y provoca obesidad pero ahí entra la conciencia del consumidor de racionar sus visitas a los restaurantes de comida rápida. En el caso de los niños y adolescentes es obligación de sus padres controlar lo que toman o dejan de tomar sus hijos tanto lo que respecta a las hamburguesas como al alcohol o al tabaco.
En respuesta a la segunda pregunta, por supuesto que las agencias están obligadas a servir a sus clientes, precisamente es en lo que se basa su trabajo, puesto que una empresa paga a la agencia para que esta elabore una campaña publicitaria con respecto a unas pautas por lo que la agencia debe satisfacer los deseos de la empresa, de hecho, si no ocurriera así la existencia de las agencias de publicidad perdería su sentido.
Existe una parte de comprensión para la reacción de Sanidad con respecto a la campaña de la XXL debido al aumento de la obesidad entre los habitantes españoles, esto ha provocado que se encienda una alarma social y sanidad lo que pretende es que se fomente una dieta equilibrada, no obstante estoy de acuerdo con lo que defiende la Publicidad porque su trabajo es vender productos independientemente de sus efectos secundarios pero para controlar la obesidad no me parece correcto el prohibir esos anuncios, lo que Sanidad debe hacer es contrarrestar este tipo de anuncios con campañas que fomenten una dieta equilibrada pero no coartando la libertad de expresión.
En conclusión, creo que la polémica levantada por esta campaña es absurda y creo que existen numerosos aspectos de la vida que interesan y son más determinantes en nuestra vida como para que venga Sanidad y empieze a prohibir anuncios como este porque hay formas y formas de abordar un tema y esta forma ha sido bastante poco acertada.
A ver, yo lo que creo es que se están confundiendo las cosas… Toda la culpa está recayendo en la campaña publicitaria y en los publicistas, pero ¿quién pidió esa campaña?, ¿quién quiere anunciar esa hamburguesa? La respuesta es sencilla: Burguer King. Los publicistas responsables de esa campaña sólo hicieron su trabajo, es decir, hicieron una campaña acorde con lo que la empresa (en este caso Burguer King) exigía: enfocar positivamente la hamburguesa. Con esto no estoy queriendo decir que este de acuerdo con la campaña o que deje de estarlo…
Lo que está claro es que si la campaña ha roto parte de lo establecido en un contrato pues por supuesto que debe ser retirada… Pero vuelvo a lo de antes, esto lo debe de tener en cuenta Burguer King, que al fin y al cabo son los interesados, y no los publicistas.
Por otro lado, que no se anuncie la hamburguesa XXL no significa que deje de existir. Aunque aquí sí entiendo que eso sea como el alcohol o el tabaco, que no se anuncian (bueno, el alcohol sí se anuncia pero no pueden salir gente bebiéndolo) pero existen. Eso quiere decir que la posibilidad de consumirlo está ahí y que es el propio consumidor el que decide hacerlo o no. Normalmente el consumidor no sabe cuantas calorías tiene la hamburguesa y mucho menos cuantas grasas saturada… Y a sido gracias a todo este revuelo por la reciente campaña que se ha conocido esos datos: 971 kilocalorías, un 19,7 % son grasas y de ellas, el 38,7 % son saturadas. Evidentemente el aporte de calorías es excesivo para ingerirlo de una vez, ya que es casi el 50 % de los requerimientos calóricos diarios de un adolescente activo.
Visto lo visto, entiendo que Sanidad haya querido que la campaña fuese retirada, pero encuentro excesivo el revuelo que se ha levantado, ya que, como ya he dicho, las hamburguesas siguen ahí y es cuestión de cada uno comerlas o no. Y por supuesto no estoy de acuerdo con que quien tenga que cargar con las culpas sea la agencia publicitaria, como ya he apuntado al principio. La agencia sólo se ha acoplado a lo pedido por Burguer King por lo que todas las críticas deben dirigirse a Burguer King y no a la campaña en sí, que al fin y al cabo tampoco están las cosas como para rechazar trabajos…
Un último apunte como crítica al anuncio en sí: lo considero algo machista, no del todo porque sólo aparezcan hombres, cosa que puede pasar en otros anuncios, sino por el mensaje: come como un hombre. El caso es que no entiendo porque una mujer, según el anuncio, no puede comerse una hamburguesa de “semejantes proporciones”.
En fin, que el anuncio lo encuentro algo absurdo, pero también el lío que se ha montado en torno a él. Si quieren responsabilizar a alguien que sea a Burguer King, y a los publicistas que les dejen hacer su trabajo…
MÁS GRASA,MÁS ÉXITO DE CAMPAÑA
Es lógico que responsables de la salud como es el caso de la misitra, Elena Salgado,pida la retira de una campaña que cree ofensiva Pero de la misma forma trata a los consumidores como"personas incapaces de decidir si deben consumir o no una hamburguesa de 820 kcal".Se ha creado una polémica inecesaria por parte del misiterio. Lo único que se ha conseguido con ello es dar mayor promoción y además de una forma gratuita a la empresa. En lugar de "cercar" la compañia publicitaria televisiva ¿por qué no han prohibido su venta?,Hay hamburguesas(por poner un producto)que se venden igual o más cantidad aunque no haya un anuncio en la que sean las protagonistas y esto es porque si el consumidor le apetece comer grasa se tomará la que vea en el cartel que le produzca la satisfacción que busca. El consumidor tiene la ultima palabra ,más eficaz a mi juicio hubiese sido la retirada de carteles en los puntos de ventas y es porque es a la hora de que un consumidor hambriento se plante delante del mostrador del burguer-king cuando decidirá que tomar.Los publicistas que han llevado a cabo esa campañana solo han vendido el producto por el que han sido contratados y han conseguido su objetivo,que se hable de ellos aunque sea mal y como alguna vez he oído por hay …"es mejor que hablen de mí aunque sea mal a que no hablen"
A mi me parece bastante lamentable la polémica suscitada ante este tema. Para empezar los publicistas se limitan a realizar su trabajo: hacer una campaña a cambio de un dinero; por lo que no tienen culpa alguna. Ellos ofrecen sus servicios a cambio de dinero, y eso es totalmente legal y sano. Y para continuar, vale que la hamburguesa no sea muy sana, pero es que la gente es libre de hacer lo que quiera con su salud.
La hamburguesa está ahí, se ha publicitado y el Ministerio de Sanidad se ha encargado de informar a la ciudadanía sobre sus cualidades; a partir de ahí cada uno puede hacer lo que le convenga y consumir o no la hamburguesa. Está claro que cada cual desempeña su trabajo: los publicistas hacen el anuncio, el Ministerio vela por nuestra salud, y Burguer King vende hamburguesas.
El Ministerio acusa a los publicistas de su inmoralidad, en cambio ellos quieren privar de la libertad de elección a los ciudadanos, y eso es mucho peor. Si realmente la hamburguesa fuera peligrosa ya la habrían retirado del mercado.
Se podría decir que el problema de esta hamburguesa es si se come en exceso, al igual que el alcohol, y no se montan estos ciscos cada vez que sale una campaña de alguna bebida alcohólica; por lo que el ministerio se contradice y al hacerlo se desautoriza a sí mismo.
Todo esto no ha hecho más que dar más publicidad al producto así que apuesto que a pesar de todo la hamburguesa se está vendiendo bien.
Para finalizar resaltar que cada uno tiene derecho ha hacer lo que quiera con su vida y con su cuerpo, por lo que no nos tenemos que dejar manipular el Ministerio de Sanidad.
Santa María del Estudiante (aunque se suele decir el pecado y no el pecador) es el “maravilloso” colegio mayor en el que mi familia decidió que debería vivir durante mi estancia en Madrid.
Tenemos un rollo de papel higiénico a la semana, tres lavadoras para doscientas chicas y cinco secadores de pelo. La pensión es casi tan costosa como una residencia de ancianos atención-24-horas, pero según mi padre “no tendrás que preocuparte por la comida”
Pues bien, desde el 1 de octubre que llegué aquí “como como un hombre” y siento Burger King como mi segunda casa.
Los sábados no hay cena, y muy lejos de ser como Madonna y alimentarnos de fruta, las chicas del colegio nos dirigimos a nuestra amada hamburguesería después de una semana plagada de potajes y estofados al más puro estilo monjil.
Al principio pedíamos el Whopper, con el que además te daban otro gratis, las patatas, ensalada… y un brownie de postre; ¡no veáis lo que subía la factura! Hasta que un buen día vimos anunciada la XXL por unos escasos céntimos más. Ahora además de cenar ¡podemos ir de fiesta con la calderilla que nos sobra!
Habíamos alcanzado el más alto grado de felicidad, cuando otro buen día nos cuentan que ese anuncio debe ser eliminado, y sancionada nuestra cena.
No entraba en mi cabeza el hecho de que se prohibiese esta publicidad, así que decidí preguntarle a la persona con la mente más “vulgar” que yo conozco; mi madre.
“Sí cariño, soy vulgar como la vida misma” Ni loca esta mujer de 50kg y 1.65m de estatura se comería una XXL, y tampoco le parece bien que equivalga a 9 huevos, ¿pero desde cuándo los publicistas tenemos que actuar de policías y no dejar elegir? Si el cliente lo pide, al cliente hay que darle.
Seguramente esta gente, que pretende que la firma de un convenio por una dieta sana se lleve a cabo, es la misma que después de aprobar la ley antitabaco fuman a escondidas en los servicios de sus oficinas.
¿Por qué somos tan hipócritas? No hay que tener mucha cultura ni haber acudido a la facultad para saber y comprender que fumar mata y una XXL engorda, igual que los caramelos producen caries, simplemente, un poquito de sentido común.
Dejemos a Burger King sacar su producto, a los publicistas hacer su trabajo y a la población elegir.
Me parece racional llevar el carné de mayoría de edad para comprar alcohol, pero es que dentro de poco nos pedirán el informe sobre nuestro nivel de colesterol cada vez que se nos antoje comida basura.
En primer lugar nos tendríamos que plantear el motivo real por el que se ha centrado, en este determinado momento, todo el interés en esta “polémica” campaña publicitaria; es decir, la cuestión fundamental por la que se ha levantado tanta expectación en torno a ella.
Para ello tendríamos que empezar analizando, de forma objetiva, el contexto en el que se halla esta sociedad consumidora de hoy en día, me refiero a que en un primer plano nos encontramos, en el mercado actual, con multitud de productos en venta que atentan contra la salud de los consumidores y que sin embargo en este momento pasan desapercibidas tanto ellas como los spots publicitarios que los dan a conocer; a pesar de que cada uno en su momento dieron de que hablar. Algunos ejemplos de ellos han sido el tabaco, el cual creo también un gran debate cuando salió adelante la ley antitabaco, o también el alcohol cuando se formuló la ley antibotellón.
Con esto quiero decir que como ya hemos podido ver con ejemplos anteriores, actualmente la “comida basura”, y en este caso concreto las hamburguesas (las cuales son su máxima representación), han pasado a ser los principales culpables de la obesidad, uno de los mayores problemas de hoy en día. Por ello es deber del Estado, incidir constantemente contra todo lo que lo representa, ya que es una forma más de intentar acabar con este gran problema que actualmente atormenta a nuestra sociedad.
Se veía venir, otro nuevo problema en el mundo de la publicidad. No pasan dos semanas sin que ocurra algo relevante en este criticado y no por eso menos necesario mundo de la publicidad.
Esta vez ha sido el polémico anuncio de Burguer King, en el que después de que el Ministerio de Sanidad le advirtiese que frenara sus campañas, esta gran empresa de “alimentación”, hace caso omiso y lanza un nuevo anuncio en el que la hamburguesa es el doble de grande y por lo tanto con el doble de calorías.
El problema radica en que, según dice Sanidad a través de estos anuncios se incrementa la obesidad en España. Como si no hubiera otros miles de productos o situaciones que provoquen obesidad. Qué me dicen de las patatas fritas, con aceite de oliva 100% , los chocolates, los donuts por no hablar de la falta de verduras en la dieta , desayunos inexistentes en escolares, cenas con productos para microondas etc,
¿O porqué nos anuncien BMW y Rolex todos tenemos uno? ¿O quizá los sufridos maridos serán infieles por utilizar JACK?
Lo que sí está claro es que con esta campaña se ha logrado el doble objetivo: que todo el mundo hable de ello y que sienta curiosidad por probarlo. No olvidemos que el publicista es un “empleado “ de la marca que le paga.
Por lo tanto si hay que buscar culpables, la responsabilidad no es en realidad de un grupo determinado, si no que la culpa está repartida entre todos los diversos elementos implicados en la publicidad
Los consumidores ya son mayorcitos y cuando van a comer a un Burguer King ya saben de antemano que van a comer una hamburguesa que tiene muchísimas calorías y que seguramente no será saludable pero aún así lo hacen, ¿por qué? Pues es una respuesta que si la supiéramos controlaríamos más de una campaña publicitaria.
Una hamburguesa al mes, no perjudica a nadie , pero lo mismo ocurre con una copa, un cigarro o mil hábitos tan arraigados si pensamos en las fechas que se avecinan. El problema radica en el uso abusivo e irresponsable de determinados productos.
Por tanto, no prohibamos productos y animemos al consumo responsable. Pero aún así en mi opinión creo que gran parte de la culpa la tienen los propios consumidores que no son capaces de controlar sus impulsos consumistas ante impactantes campañas.
SERGIO GOMEZ VENTURA 1º B UCM 2006
La polémica se ha encargado otra vez de promocionar una campaña publicitaria: Hamburguesas XXL de Burger King. Personalmente creo que ¡El tamaño no importa! ¿ De qué sirve que critiquen este producto si el cliente puede consumir lo que quiera y en la cantidad que él estime adecuada? Cada uno es libre de alimentarse o nutrirse como le de la gana. Mientras hay clientes que prefieren tomarse una ensalada para guardar su línea existen otros que se recrean comiendo cuatro o cinco hamburguesas (¿ Dónde actua ahí el Ministerio de Sanidad?).
Creo que el Ministerio no debe arremeter contra la campaña publicitaria ya que ésta sólo nos recuerda uno de los productos que Burger King nos ofrece. La medida que se debería tomar, como viene siendo habitual en productos alimenticios, sería un informe nutricional, que permita al consumidor una información más precisa del producto que va a consumir.
Estas gigantes hamburguesas no son más que otro de los productos que un nutricionista apartaría de nuestra dieta, ya que una de estas hamburguesas aporta 971 kilocalorías ( casi un 50% de los requerimientos calóricos diarios de un adolescente activo).
A pesar de toda la polémica generada entorno a la campaña XXL, Burger King va a más con el lanzamiento de una nueva campaña de otra macrohamburguesa: la "Triple Whopper", un gigante de al menos 1.040 calorías. El Ministerio ya ha anunciado que no puede tomar medidas al respecto ya que no existe una base jurídica para denunciar a la empresa, por lo que es necesario que el cliente sepa elegir bien para que su alimentación sea adecuada.¿ Nos encontramos ante un desafio de la publicidad de Burger King o simplemente al empeño del Ministerio de la retirada de un producto del mercado?
La verdad es que es una vergÜenza que se vendan ciertos productos, ya que dañan la salud de los españoles, pero de eso…¿qué culpa tendrán los publicistas?
No en todas las profesiones hay que "mojarse" tanto como en esta. Es muy fácil culpar a quienes no son importantes, porque la decisión de incluir una hamburguesa que sobrepasa las calorías recomendadas es decisión de los altos directivos y no de los publicistas.
La verdad es que si las mujeres deben ingerir 150 calorías al día y toman una hamburguesa de 1400 es más que evidente que se sobrepasarán de éstas. También hay un sector que no se sacian con una sola hambuerguesa y que toman varias, así el consumo de calorías sobrepasará el de la XXL. Además, esta hamburguesa no podría tener más publicidad de la que ya está teniendo con la cantidad de medios que está acaparando. La mayoría de la población ya sabe que es insana y que está desaconsejada por el Ministerio de Salud, por lo tanto podría considerarse un vicio, como fumar o beber alcohol.
A parte de esto, sólo me queda decir que si la población está informada y sigue consumiendo no es por culpa de la publicidad. Añado también que es barata y seguramente este buena.
El Ministerio ha hecho bien en dar un aviso a la población y en querer retirar la hamburguesa ya que ese es su deber en el compromiso con los españoles. Si no lo hubiera hecho hubiera sido tachada de hipócrita por alertar sobre los problemas de la obesidad y luego permitir la existencia del producto.
Por lo tanto parece que todos han cumplido su papel, pero hay una cierta sensación de que algo está mal.
—SIEMPRE ES BUENO QUE HAYA NIÑOS A QUIENES EHAR LA CULPA—
Si el consumo de un producto es realmente nocivo , es decir si su consumo viola el derecho fundamental de los individuos ; “El derecho a la vida “, el productor no debería pensar si quiera en crearlo ,pues sería un asesino. Si el producto ha salido al mercado es porque ha pasado , con esto vale , los controles de calidad. Cuál es le siguiente paso en la cadena, bien pues el empresario (esto a los publicistas les suena de algo ) contrata una agencia de publicidad para dar a conocer su producto _ Hasta aquí todo se ha desarrollado en un orden lógico de acontecimientos , pero a partir de aquí la pirámide es invertida . De repente resulta que como un consumo excesivo de un producto que engorda ( cuantos hay que hacen esto ;miles , pero bueno esto es arena de otro costal) podría producir obesidad en un futuro próximo hay que castigar al culpable y ¿milagrosamente este culpable es el último eslabón de la cadena? Pues evidentemente no , si es nocivo no debe llegar almercado y si llega se requiere la labor del publicista para su presentación , los publicitarios han hecho bien su trabajo.
Esta muy bien que el Ministerio de Sanidad se preocupe , forma parte esencial de su labor, pero lo que debe hacer es concienciar hacia el consumo responsable , pues hacer algo que no sea esto es atentar contra la libertad de expresión , esto último es la base de un estado en democracia, o quizás deberíamos buscar otro nombre para nuestro entamado político .
En conclusión , me parece mucho más insultante , algo que ha comentado una de mis compañeras ,y es el alto contenido machista del que hace entrega el anuncio.
¡Ay! Qué buenas intenciones, cómo nos gusta hablar y escuchar discursos perfectamente confeccionados que nos alimenten ese oído de buen ciudadano que todos llevamos consigo. El opio del pueblo amigos, si no fuera por detallitos como este mañana mismo estaríamos todos unidos en post de una revolución contra el maléfico.
Pero caray, no estaría de más que, de vez en cuando, estos bonitos discursos se hicieran realidad. Quizá en los sueños lo hagan. Tuve uno en el que la hamburguesa XXL de BurguerQueen (nada de publicidad gratuita) se prohibía a menores de 12 años porque era mala para la salud, pero no el anuncio, la hamburguesa. También se les prohibió fumar, y tomar alcohol, porque era mala para la salud. Pero bueno, al final no me quedó otra que despertar, salir un Viernes y encontrarme a un chaval de 13 años tomandose tranquilamente un cubalibre en un garito como si fuese un zumo de frutas. Paseé y me vi a una pandilla de chiquillos de ESO que me miraron con cara desafiante con un cigarro en la boca. ¿No será que el problema va mucho más allá que un simple spot, tanto que para algunos solo en sueños ven que sea posible solucionarlo? Y es que esas soluciones si que nos puede traer verdaderos problemas de salud, la salud de los bolsillos sobre los que se asienta nuestra sociedad capitalista.
Estamos enganchados a esta droga llamada hipocresía, nos reporta buenas sensaciones cuando la tomamos, porque vamos, no puede haber cambiado tanto la cosa cojones, no hace tanto los niños nos abríamos la cabeza con piedras que no pasaban los rigurosos sistemas de seguridad infantil y nadie se alarmaba.
Dicen: "Mi hijo es muy bueno", y su hijo le pega al profe. Sean capitalistas de una vez por todas y no se tomen en serio nada de esto, porque si no van a tener una vida llena de malos ratos e infartos de miocardio.
¡Buen día!
Tan nociva es la publicidad de comida basura como aquella que nos conduce a la obsesión de adelgazar,o que nos incita a beber,fumar,etc…Si nos dedicáramos a calificar como perjudicial toda la publicidad que presenta productos los cuales atacan a nuestra salud,os aseguro que el 80%de los anuncios entraría en éste sector.
Ya no somos el pueblo ignorante de hace siglos.Creo saber que actualmente somos una sociedad provista de extensos conocimientos acerca de alimentación y salud.Todos conocemos,o deberíamos conocer,el nivel de nuestro colesterol para controlarlo correctamente.Todos somos conscientes de que 900 calorías(sumadas a cantidades excesivas de grasa)condensadas en una sola hamburguesa no son benignas para el cuerpo.Y si los niños aún no son maduros para establecer una diferenciación entre comida sana y “comida basura”,son los padres quienes deberían controlarles y educarles en base a una alimentación sana,ya que, viviendo en España,pueden.¿O es que en nuestro país no existe una saludable dieta mediterránea,repleta de beneficiosos alimentos a nuestro alcance?
No culpemos a la publicidad de nuestros errores.La publicidad no tiene la culpa de que niños y niñas ,en edad de jugar a las Barbies ,estén jugando con botellas y cigarillos;ni de que jóvenes como nosotros no puedan levantarse de la cama sin la ayuda de una raya;ni de la obesidad infantil que está aumentando entre los más pequeños.
La publicidad cumple con los requisitos de su cliente,y sólo debería ser criticada cuando se produce un insulto o discriminación hacia un sector determinado de la población.O cuando evoca a un canon de belleza irreal y enfermizo.Pero si decidimos destrozarnos el pulmón fumando,el hígado bebiendo;o el cuerpo,comiendo hamburguesas enormes y grasientas,creo que no hay más culpables que nosotros mismos.
Belén López Martínez,1B ucm
La verdad es que es mucha la polémica que ha levantado esta campaña publicitaria “XXL” aunque no se queda ahí la cosa pues la ofensiva contra los spots de Burguer King continúa con la campaña “WHOPPER” Y “LOS CAVERNICOLAS”
“Para gustos los colores”, son muchas la opciones acerca de esta campaña cada uno, tanto publicitarios como el ministerio de sanidad, dicen lo que les conviene…pero en realidad la voz cantante la tiene que tener el consumidor porque es él quién la come y es él quien la deja de comer, por lo tanto quien con sus actuaciones dice si le gusta la campaña o no.
Dicen que es una campaña que incita a la obesidad pero también hay muchas otras que incitan a lo contrario, la anorexia, y no se dice nada.
Es verdad que sanidad tiene la obligación de informarnos que la hamburguesa tiene una cantidad de calorías que sobre pasan lo normal y recomendable, pero este problema no solo se da con Burguer King sino en millones de cadenas de comida rápida.
No se, me parece un tanto ridículo que el gobierno tome estas medidas cuartando la libertad de aquellos que quieren comer esas hamburguesas, sobre todo cuando hay campañas publicitarias peores o programas de televisión, que realmente afectan a las personas, no tanto a su salud sino su dignidad y mil cosas más.
Por otro lado el publicista solo hace su trabajo lo mejor posible, buscando la mayor eficacia y mostrando la cara conveniente de su producto…supongo que estamos condenados, los que trabajamos en esto o vamos a trabajar, a ser como han dicho “los malos de película”
La misión de “sanidad” no tiene que ser no fomentar el consumo de esto sino informar, es verdad que hay muchos problemas y sobretodo en los niños de obesidad en España… pero es el consumidor o las “mamas” de estos, quienes tienen que controlar el consumo…y cada uno que asuma sus consecuencias ¿no?
La cartulina parecía ahora un papel transparente lleno de grasa. ¿A qué se debía aquello? –Me preguntó mi hija de 6 años-. Le expliqué que eso sucedía debido a la cantidad de grasa que tenia la hamburguesa que se iba a tomar. También le dije que cuanto más transparente quedara la cartulina más nos iba a engordar y menos nos iba a alimentar la comida. Fue entonces cuando mi hija me dijo que no quería la hamburguesa, ella misma se había dado cuenta de que no era buena para su salud.
Muchos padres no saben que este tipo de comida rápida (sobre todo la que es especialmente grasienta, como la hamburguesa XXL) es perjudicial para su salud y la de sus hijos. En otras ocasiones, sí advierten el peligro pero es más sencillo permitir al niño hacer lo que le da la gana que escucharle protestar. Y por otra parte, se encuentran los padres que deciden no dejar comer a sus hijos ese tipo de cosas y por eso les hacen ver que no es buena para ellos, como en el caso del principio.
Ante esta diversidad de actitudes se nos plantea un dilema: ¿Hay que prohibir la publicidad de los alimentos u otros productos nocivos para la salud? Por un lado podríamos afirmar que es necesario que se retire este tipo de publicidad que fomenta la compra de productos dañinos para las personas. Pero por otro lado, hemos de darnos cuenta de que nos encontramos en un país libre y podemos anunciar todo tipo de productos, obviamente siguiendo siempre un código deontológico. Todo esto se puede solucionar permitiendo dichos anuncios, pero siempre ha de quedar claramente expresado el daño que causan a la salud. Por esta razón, en el caso de las hamburguesas XXL los anuncios que las promocionan no deben retransmitirse en horario infantil, puesto que los niños no saben todavía lo que es bueno o malo para ellos.
Si se prohibiera hacer este tipo de anuncios se estaría privando de algún modo la capacidad de elección del ser humano y, por tanto, su derecho inalienable como ser libre. Pues el hombre es libre para elegir lo que quiere hacer con su vida y lo único que puede hacer la Agencia Española de Salud Alimentaría (AESA) o la Ministra de Sanidad es advertirle de los peligros que conlleva hacer ese tipo de elecciones.
Es increíble el gran debate que ha suscitado el nuevo anuncio de Burger King con su hamburguesa XXL, sobretodo cuando la publicidad, desde sus inicios, nos ha
mostrado, de una manera u otra numerosos productos no demasiados buenos para la salud.
Está claro que la gran mayoría de nuestros comentarios van a ir a defender por encima de todo a la Publicidad; ¿Quién querría tirar piedras sobre su propio tejado? Aun así, creo que como todos, voy a intentar ser lo más objetiva posible, porque si de algo somos todos conscientes es de que en la publicidad nada es lo que parece (no, no se miente, se esconde con recelo y se maquilla un poco la verdad para mostrarla más agradable y apetecible).
Este caso es igual, o incluso peor. Me extraña enormemente que el tema principal del debate sea el tamaño de la hamburguesa, del que por supuesto voy a hablar, y no tanto el carácter notablemente sexista del que se hace gala.
¿Quién tiene la culpa de que haya salido a la luz este anuncio?
-¿Los publicistas? Que, como bien reconoce el artículo, no están precisamente para rechazar ofertas. Quizá, pensarán muchos, deberían quedarse en la calle en vez de, una vez más, "mojarse", como no se hace en ningún otro trabajo, y cumplir las expectativas de sus clientes.
-¿El vendedor/ El creador? Aquel que crea un producto nocivo que todo el mundo come y del que todo el mundo se queja..
-¿Quizá la Ministra de Salud? Porque permite la emisión de estos spots de "comida basura" y debería prohibirlos..
-¿O seremos nosotros, los consumidores? Porque jugamos a dos bandos, comemos semanalmente en establecimientos de comida rápida y aún nos queda sitio para quejarnos de ésta.
Bajo mi punto de vista, todos tenemos parte de culpa. Los publicistas y vendedores por no incluir en los anuncios el grado de nocividad del producto; la Ministra de Salud por
no alertarnos; y sobretodo los consumidores..por no ser capaces de mirar por nosotros mismos y elegir lo que más nos convenga, al fin y al cabo, tenemos la última palabra.
Muchos son los que proponen como solución a este problema que se prohíba la emisión de los anuncios que publicitan productos dañinos contra la salud, idea con la que tampoco estoy de acuerdo. Creo que en pleno siglo XXI el hombre es totalmente libre para elegir qué desea y qué no, para aceptar unos productos y desechar otros..y que con un poco de cabeza todos podrían ejercer su profesión: el creador crea su producto, el publicista nos ofrece el anuncio, la Ministra nos alerta de su grado de nocividad y/ o sus ventajas, y el consumidor se deja convencer por quien él decida. ¿Qué sería de la
publicidad si sólo se anunciasen aquellos productos que sólo nos hacen bien? Que desaparecería, que sólo veríamos anuncios de frutas y verduras..porque todo lo
demás ejerce un efecto negativo en nuestras vidas.
Sinceramente, creo que el problema está dentro de nosotros mismos, que en más de una ocasión hemos dejado que la publicidad actúe por nosotros y se haga dueña de nuestra realidad, sin pensar que nosotros somos los que elegimos. La publicidad nos enseña, y nosotros decidimos qué queremos aprender.
SILVIA SEGADE SIMÓN 1ºB PUBLICIDAD Y RRPP (UCM 2006)
En 1996 se creó la Asociación de Autocontrol de la Publicidad, para que los publicistas controlaran los anuncios polémicos para evitar denuncias. Pero a partir de ésta han surgido muchísimas más normas de regulación publicitaria.
Esto me parece bien por una parte, debido a que hay anuncios que realmente pueden herir la sensibilidad del consumidor, pero las quejas de asociaciones contra los anuncios son exageradas, buscan el “huequecillo” para intentar buscar la polémica y estropear los anuncios, pero pensemos. La polémica esta unida a la publicidad, ya que para que triunfe un anuncio: ¿no deben ser impactantes y llamar la atención del consumidor?.
Si nos ponemos en plan “inquisitorios” lo que vamos a conseguir es que los creativos publicitarios hagan anuncios sosos y simples, que no se arriesguen y que estropeen por completo el “mundo de la publicidad”.
La polémica no ha surgido ahora con las hamburguesas XXL, partiendo de que el anuncio es bastante “cutre” , viene de antaño, voy a poner varios ejemplos de anuncios que han suscitado polémica, sólo algunos porque si pusiera todos podríamos estar aquí medio siglo.
- El anuncio de Cola-Cao en el que la madre de Dani Pedrosa lo anunciaba, o el de Rafa Nadal actual son polémicos y deberían ser censurados según la legislación actual, pues un niño podría pensar que si toma Cola-Cao se convertirá en estrella del deporte.
- Actimel, producto lácteo, también es objeto de la ira de los espectadores. La protesta se produce porque se señala que el preparado contiene “más de 10 mil millones de razones que ayudan a tus defensas", señalándose también en otro momento que sus fermentos "activan las defensas naturales", "ayudan al colon en su función" y "cuidan la salud del intestino". La reclamación recuerda que la Ley señala que no se puede atribuir “a un producto alimenticio propiedades preventivas, terapéuticas o curativas de una enfermedad humana, ni mencionar dichas propiedades”. En este caso estoy de acuerdo un producto no debe atribuirse cualidades falsas.
- La multinacional Heineken tuvo que retirar un spot de la cerveza Águila Amstel en el que una charla de fútbol culminaba con una expresión que hirió a los colectivos de gays y lesbianas: ¡Pero si es un tío!, cuando se daban cuenta de que la supuesta chica del anuncio era un transexual.
El organismo que dictaminaba si esto era correcto o no falló contra el spot, lo consideró ofesivo. Heineken recurrió, pero en la espera suspendió la emisión. En mi opinión este era un anuncio gracioso, no tenía por qué sentirse nadie mal. Es sólo un anuncio.
- El anuncio de Axe, el famoso “marcales el camino”, o el llevar el recuento de a cuantas mujeres habían conquistado , también fue polémico, e incluso tuvo que suspender su emisión por ofender a un colectivo de mujeres, que decían que trataban a las mujeres como “putas”. Axe tuvo que marcar unas horas a partir de las cuales se podía emitir, e incluso otros spot los tuvo que suspender, TVE prohibió uno de ellos. Este anuncio en mi opinión era muy gracioso, ningún hombre tiene por qué ver ese anuncio y creerse “gigoló” ni ninguna mujer tiene porque sentirse ofendida con un anuncio que pretende engatusar al hombre.
- Voy a citar un caso italiano, si lo piensan es bastante gracioso, que fue denunciado por una asociación ultracatólica. El actor Rocco Siffredi (actor de películas con alto contenido sexual) anunció unas patatas. El anuncio decía: “A lo largo de mi vida he probado muchas patatas gustosas, fragantes…”, salía él en albornoz y le iba dando patatas a algunas mujeres, parece un anuncio normal pero resulta que “patata” es usado vulgarmente en Italia para decir órgano reproductor femenino, y de aquí vino la polémica. A mi me parece un anuncio atrevido que ha sabido buscar el juego de palabras y a su vez unirle un juego de imágenes.
Si todos los anuncios que resultan algo graciosos son denunciados por asociaciones de lesbianas, de gays, de madres… o por la misma ministra de sanidad como es en el caso de la XXL de Burger King, nos vamos a quedar sin anuncios divertidos o impactantes, pues ninguna empresa va a hacer campañas con anuncios de este tipo, arriesgándose a que sean censurados después de haber pagado “millonadas” por ellos.
En mi opinión el consumidor debe saber censurarse el mismo y saber que es ficción y que es la realidad, en el caso de Burger King pienso que deberían ser sinceros mostrando las calorías que lleva este producto y veo bien que si no las han puesto la ministra lo rebata y avise, y les denuncien, pero lo que no veo normal es que censuren el anuncio.
“Personas que saben lo que quieren, que buscan lo que quieren y que demandan lo que realmente buscan en la vida”. “Un himno a la libertad de expresión y tributo a todas aquellas personas que disfrutan de su capacidad de elección en la vida".
Con esta frases, cogidas del “blog”,que Burger king ha abierto para que los consumidores opinen sobre su anuncio de la hamburguesa Doble Whopper, se demuestra claramente que la publicidad no es la culpable de anunciar determinados productos. Vivimos en una sociedad dotada de una gran información que nos permite saber de todo y mantenernos informados por lo que nuestra capacidad de elección se hace más rigurosa y cuando decidimos por ejemplo, comer una hamburguesa sabemos perfectamente lo que estamos consumiendo. Por lo que por mucho que la publicidad nos lo quiera vender de otra manera, nosotros, consumidores, somos capaces de distinguir que la publicidad está para vendérnosla,y que muchas veces se camufla y disfraza la verdad. Por lo que el papel de la publicidad está supeditada a servir al cliente, y vender lo que este le proponga. A día de hoy , todo lo que se anuncia son productos legales, si perjudican o no a la salud no es responsabilidad de la publicidad. Todos sabemos que ciertos productos no son buenos, son insanos , ya no sólo hablo del tabaco, alcohol… sino de aquellos alimentos poco nutritivos que nos vende pero que en cualquier caso son productos demandados por nosotros sabiendo en todo momento la porquería que nos comemos.La solución no está en la publicidad ya que una agencia ante todo es una empresa que no va a consentir peder dinero por un producto que perjudique o no la salud , él lo único que esta haciendo es su trabajo , vender algo que es legal en la sociedad. Si estuviese vendiendo algo ilegal sería muy cuestionable, pero no se ha dado el caso por lo que no hay ningún argumento de peso por el que la publicidad tendría que se responsable con la sociedad .
En el caso del anuncio Doble Whopper(xxl) en cuanto al anuncio en sí, no tendría que retirarse porque creo en la libertad de expresión aunque se califique de "cavernícola" por el Instituto de la Mujer, cada uno puede expresar lo que crea conveniente ya que si hemos construidos una sociedad de está manera y hacemos un llamamiento a la libertad siempre que podemos , no entiendo porqué vamos a retirar el anuncio, nos estaríamos tirando piedras sobre nuestro propio tejado. Ahora bien, sí estaría conformen con retirar el anuncio, como dice Ministerio de Sanidad y Consumo, si Burger King como empresa firmó por dos veces un acuerdo comprometiéndose a no promover las raciones grandes, ya que lo que esta haciendo es un incumplimiento de contrato que no tiene nada que ver con lo saludable o no de la hamburguesa . Porque si Burger King no hubiese firmado ese acuerdo , nadie habría dicho nada y la hamburguesa hubiese continuado siendo insana para el consumidor.
La publicidad es un elemento muy eficaz en está sociedad, pero sabiendo que su único fin es vender , y ese es rol que desempeña. Y que depende de nosotros el uso que hagamos nosotros de los productos. El problema reside en la capacidad de elección del individuo y en el conocimiento de lo que se elige en cada momento.
De nuevo la publicidad vuelve a ser el centro de la polémica tras la emisión de la campaña de hamburguesas XXL de Burger King. Si ya de por sí el consumidor tiende a tener una mala imagen de la publicidad sólo faltaba la petición de la Ministra de Sanidad, Elena Salgado, para la retirada de dicho anuncio. Burger King se ha lucido con su impresionante hamburguesa XXL, aunque en mi opinión lo que realmente es XXL es la polémica que se ha formado tras la emisión de este anuncio.
Desde el punto de vista de la ministra está bien (más bien es su deber) preocuparse por la salud de todos los españoles; ya que últimamente se habla tanto de los altos índices de obesidad que se dan en nuestro país, es muy comprensible que, ante ese anuncio, se intente por todos los medios evitar este tipo de publicidad sobre todo en el sector infantil que todavía no alcanza a preocuparse por su alimentación.
Burger King parece que ha dejado bien clara su postura. No solamente por el hecho de no retirar su anuncio, sino por lanzar uno similar anunciando la “Triple Whopper”, o comentarios que aparecen en su página web (www.burgerking.es) tales como “Porque a veces se necesita mucha más fuerza, cómete dos enormes y jugosas porciones de carne hechas a fuego (…)” o “(…) te darán toda la energía que necesitas para "comerte el mundo". Y lo cierto es que con la cantidad de calorías que sus hamburguesas proporcionan te puedes comer el mundo y mucho más. A Burger King le da igual que te puedas morir por un aumento de colesterol, o en tu casa de viejecito. Ellos de lo único que se preocupan es de promocionar sus productos.
La realidad es que nos gusten o no las hamburguesas de esta cadena o nos parezcan poco saludables, el anuncio lo único que hace es eso, anunciar, su producto. Creo que los consumidores somos lo “suficientemente mayorcitos” como para decidir si la consumimos o no, y en el caso de los niños, para eso también están los padres.
Si la hamburguesa como tal y no la cantidad fuera un alimento perjudicial para la salud tampoco creo que se debería formar tanta polémica; total, se permiten anuncios de tabaco o de bebidas alcohólicas que todos sabemos que muy beneficiosos para la salud no es que sean.
También está el caso de productos como Actimel, cuyo anuncio ha sido criticado porque todos los supuestos beneficios que proporciona no están comprobados. En este caso si que me parece conveniente que las autoridades tomen partido, ya que una cosa es anunciar un producto y otra cosa es añadirle propiedades magníficas comprobadas por no sé cuántas universidades del mundo, que en realidad nadie sabe cuáles son.
Otro anuncio criticado es el famoso anuncio en el que aparecía la madre de Dani Pedrosa diciendo que su hijo de pequeño tomaba Cola-Cao y le proporcionaba la energía para ser campeón del mundo, y esto nada tienen que ver con las características nutricionales del producto.
A este paso, dentro de poco no se podrá anunciar nada porque todo podrá ser malinterpretado por niños, ancianos o estudiantes. El problema es en dónde está el límite entre la libertad de expresión y el velar por la salud pública. En mi opinión la publicidad es lo que es, publicidad. Y su objetivo no es educar a los niños sobre sus hábitos de alimentación sino promocionar sus productos. Y siempre y cuando no proporcione datos erróneos al consumidor deberían respetar la libertad de expresión. El Estado en cambio, es el que realmente debería educar en esos hábitos alimenticios a la población para que en un futuro puedan escoger por ellos mismos si consumen unos determinados productos o no.
La ética y la publicidad, tienen que ir de la mano, ya que como norma general, deberían complementarse, en vez de contradecirse. En pocas campañas publicitarias hemos visto que esto suceda. No creo que el anuncio de la campaña de la hamburguesa XXL sea un buen anuncio, ya que da a destacar las características de algo verdaderamente insano, grasa, cantidad, etc.…Pero si la empresa quiere anunciar o promocionar durante un periodo de tiempo esa campaña, es porque estadísticamente saben que la gente la comprará más y aunque sea XXL, como se dice, dará beneficios a la empresa.
Por mi parte, no creo que sea del todo ético anunciar algo malo para la salud, pero hoy en día, se anuncia cualquier tipo de cosa, ya sea alcohol, comidas insanas etc.…
Todos rechazamos los anuncios que no sean buenos para la salud, pero yo me pregunto: aun sin anunciar las hamburguesas XXL, ¿La gente dejaría de tomar hamburguesas grandes? Quizá se tome pequeñas, pero una cantidad no muy moderada…
Creo que la gente sabe lo que es beneficioso o no para su cuerpo y organismo, y aunque la publicidad influya a la hora de tomar nuestras decisiones, somos nosotros, los consumidores, los que decidimos lo que este bien o esta mal en la toma final.
Respecto al punto de vista de si las agencias deberían prohibir esto o están en manos de sus clientes…Hay que tomarlo todo con ética moral. Se sabe que el objetivo de cualquier empresas es aumentar sus beneficios en la medida de lo posible, y para eso, casi siempre se hace lo que el cliente desea, sean o no sus exigencias, causantes de determinados problemas éticos y morales. Sí, estoy de acuerdo de que la empresa tiene que ceñirse a lo que quiere su determinado cliente, en este casa la empresa Burguer King, pero sabiendo que van a realizar es una campaña publicitaria para incitar a la gente a que se adentre en el “mundo mágico de las hamburguesas XXL” deberían, pararse y reflexionar un poco. Quizá haciendo el anuncio un poco más nivelado entre lo que quiere la empresa y lo que quiere la gente, pero no dando las cantidades que se dan de calorías que tiene dicha hamburguesas e incitar al publico de que se coma dicha hamburguesas diariamente.
Si justificamos las dos preguntas anteriores desde el punto de vista de sanidad, supongo que éste echará más la culpa a las agencias publicitarias, que a la empresa en sí, ya que la finalidad la hace la agencia publicitaria que pone en los medios de comunicación dicho anuncio incitador a “la mala vida”. Por parte de sanidad, las agencias deberían tener el listón más alto en la ética del trabajo, y no solo pensar en los beneficios que puede traer dicha campaña, porque quizá se olvidan de los problemas que puede traer, como está pasando con esta.
Sin embargo por parte de la publicidad, será al contrario. La publicidad hace el trabajo que le ordenan. Que sea sano, insano, eficaz o ineficaz se verá de cara al público. Si una empresa te manda hacer una campaña, tú como agencia debes hacerla. Quizás alguien, piense un poco más en la ética del trabajo, pero muchos de las campañas publicitarias que se dan hoy en día son para anunciar productos o servicios perjudiciales para la salud y las personas. Entonces, si nos negamos a hacer la campaña publicitaria de la hamburguesa XXL, ¿Por qué no negarnos a las otras? La publicidad no es el causante de ningún mal, solo es el medio por el cual se llega ese supuesto mal, a partir de los medios de comunicación.
¿Debe el Estado protegernos de nosotros mismos prohibiéndonos opciones de consumo o comportamiento?
Está claro que una ministra de Sanidad está en su obligación cuando alerta de malas prácticas nutricionales, mercantiles o publicitarias, de acuerdo a los compromisos firmados por las cadenas de restauración y las instituciones, pero en este caso, Elena Salgado, cruza el límite al pedir que se retire el producto.
El problema no está en esta hamburguesa de 900 calorías y mucho menos en su publicidad. Si nos pusiéramos a medir las calorías de los alimentos veríamos, por ejemplo, que una porción de tarta de fruta contiene 535 calorías, imaginaos si se quiere repetir, o cuántas calorías consumimos cuando comemos en un asador, ¿se debe retirar el chuletón del menú? o¿ si pides cochinillo no te dejan tomar postre por las calorías que ingieras?
Lo que se debe cambiar son los hábitos alimenticios. Cualquier cosa en exceso se convierte en nociva pero no por ello dejamos de consumirla y mucho menos de publicitarla.
¿De qué serviría retirar una o dos hamburguesas del mercado?
¿Cómo educaría eso a la población?
Yo quiero destacar la manía sistemática que tiene la gente hacia los publicistas y hacia su trabajo. Porque su labor consiste en actuar de intermediario entre la empresa, que quiere vender un producto y los posibles compradores. Sin embargo, me propongo subrayar, la importancia de que haya un equilibrio entre la publicidad y la realidad, es decir, que el anuncio no confunda, ni encañe, para que el consumidor no termine con la sensación de haber sido estafado. Cuando esto ocurre, la marca pierde toda su fiabilidad y con ella miles de compradores. Además el consumidor termina por meter a todos los anuncios en el mismo saco, “estafa”. La polémica campaña de la hamburguesa “XXL”, si bien, para mi gusto no es de las mejores, sólo hace lo que cualquier otra, inducir al consumo.
Con respecto al cuidado de la salud de los ciudadanos, mi opinión es que la Ministra de Sanidad se equivoca al pedir que retiren la campaña publicitaria; lo que tiene que hacer es sancionar a la empresa de hamburguesas por incumplir los pactos firmados a favor de la Estrategia Naos. Como lo pactado en el artículo 5 por la Asociación Empresarial de Cadenas de Restauración Moderna (FEHRCAREM):
"Raciones gigantes: las empresas de FEHRCAREM, con el objeto de no promover la ingesta excesiva de alimentos, se comprometen a no incentivar el consumo de raciones o porciones individuales gigantes".
Lo que la Ministra, según mi punto de vista, tendría que fomentar, es una educación basada en hábitos saludables. Pero no dirigida a los niños, pues ellos no ven los problemas a largo plazo; sino dirigida a los padres, que aún sabiendo la cantidad de grasas saturadas que tienen las hamburguesas, no reparan en comprárselas a sus propios hijos sin ningún control.
Por último, opino que no debemos dejarnos llevar por estas empresas de “comida basura” americanas, pues precisamente EE.UU. no es un buen ejemplo de salud ni de comer de un modo equilibrado. Creo que es un problema ya común en España exportar buenos productos, como tantos y tantos buenos cocineros, e importar productos de baja calidad sólo porque son baratos. Esta es la mayor baza de estas compañías, lo barato, ya sea bueno o malo. Casi siempre malo.
Irene Chinchilla Molina 1ºA UCM 2006
¿Hasta qué punto debe el estado controlar a los ciudadanos?.
Está bien que se enseñe a los niños a alimentarse saludablemente y a disfrutar de la dieta mediterránea para evitar el sobrepeso y todas las enfermedades que conlleva, pero de ahí a que se controle el número de kilocalorías que pueden dar en sus raciones Burger King o McDonalds me parece que no viene a cuento.
El Gobierno puede exigir que las carnes, aceites y grasas que se usen tengan determinadas calidades y eso debe controlarlo, pero ahí termina todo, porque si no, tambien podría exigir que en los buffets libres no se pudiesen coger mas de un filete, dos croquetas o un helado, o que en los asadores los chuletones no pasasen de 300 gramos, o impedir que la gente repita el postre y así podemos seguir poniendo ejemplos hasta el infinito, en fin, absurdo.
Cada uno es libre de hacer con su vida lo que quiera, mientras no moleste a los demás y si quiere comerse 3.000 calorías de una sentada, lo iba a hacer igual aunque tuviese que tomar dos raciones de 1.500 y el Ministerio de Sanidad tiene otros problemas mucho más importantes a los que atender, como puede ser la salud bucodental que no la cubre la Seguridad Social, o la atención a las enfermedades psiquicas o al Altzheimer, o las listas de espera, etc.
Por otro lado con la campaña que se ha montado contra la hamburguesa triple puede ocurrir que la juventud que se caracteriza por su rebeldía acabe acudiendo a los burger aunque sólo sea por llevar la contraria y porque al no disponer de demasiado dinero la relación caloría/precio aquí es mucho mas favorable, aunque no lo sea la relación caloría/calidad o caloría/salud que, por supuesto, sería mucho más alta si Sanidad expidiese recetas de bocadillos de jabugo.
Por último, al hablar tanto del asunto en los medios de comunicación se ha conseguido que la hamburguesa triple de Burger King esté en boca de todo el mundo, con lo cual el ministerio ha potenciado la campaña publicitaria.
Como suele ser habitual, la publicidad de nuevo, es uno de los principales problemas, tras el anuncio de la nueva hamburguesa XXL de Burguer King.
En mi opinión, la Ministra de Sanidad, está en su obligación de alertar a la sociedad de todas las sustancias nocivas para su salud, (en este caso alimentos); pero creo que lo ha exagerado queriendo prohibir la campaña.
Es muy fácil decir que la publicidad es la culpable porque incita a las personas a consumir un alimento que supera las 900 calorías, lo que supone una excesiva cantidad de grasa para nuestro organismo, un gran peligro. Y esque, la obesidad, es uno de los grandes problemas de la sociedad de hoy en día; que supone un gran número de muertes al año y graves problemas de salud que se muestran visibles desde la infancia (el número de niños obesos ha aumentado también considerablemente).
La Ministra de Sanidad tiene la responsabilidad de informarnos acerca del producto y de las consecuencias tan peligrosas que puede traer su consumo, porque esta información muchas veces se nos oculta o en el caso de los niños; no entienden el peligro que puede producir una hamburguesa tan bien presentada.
Pero de todas formas, la culpa en ningún caso es de la publicidad, porque los publicistas simplemente hacen su trabajo; nos presentan el producto con el fin de llamar la atención del consumidor, pero para nada te obliga a comprarlo.
La publicidad simplemente te ofrece y muestra el producto y como es lógico tendrán que hacer una buena presentación de éste (que para eso les pagan), que llame la atención del consumidor y le atraiga; pero el que tiene la última palabra es el consumidor, y él decide si lo compra o no.
Además la sociedad actual, está bastante informada y capacitada para eligir (a pesar de las consecuencias que pueda traerle), aunque en el caso de los niños, son los padres los que deben actuar ya que ellos no saben de que va todo eso de las calorías…, ellos no se fijan en eso, no le dan importancia, por lo que esto si sería una razón de apoyo para la Ministra de Sanidad (no prohibiendo solo la campaña, sino la propia hamburguesa). Pero yo creo que lo que de verdad es malo es el exceso del consumo de tantas calorías
porque no solo una hamburguesa puede contener ese nivel excesivo de grasa, sino que estamos rodeados de una gran cantidad de alimentos grasientos y con altas calorias pero la decisión final está en el consumidor; él es el que debe controlarse y cuidar su salud.
Si tuviesemos que encontrar un culpable, no sería en ningún caso la publicidad, sino la proipia empresa por vender ese tipo de productos.
Almudena Martín Guerrero 1ºB- Publicidad UCM 2006
Llevamos muchos años viendo como la publicidad influye en nuestras vidas, mejor dicho en nuestras decisiones, pero tan solo influye, no obliga. Yo por ver un anuncio de una prestigiosa modelo , que por supuesto sale perfecta gracias a ese producto , no lo compro, quizá me pueda llevar a buscarlo en la tienda pero allí también puedo ver otros productos similares y es mi bolsillo quien me ayuda a decidir. En el caso de la hamburguesa… quizá el producto que nos quieren vender es nocivo para la salud…pero, ¿acaso no lo es el tabaco?. Además los anuncios de estas cadenas de comida rápida siempre juegan con la imágen de sus hamburguesas.. o quién no se ha recriminado, con esas hamburguesas y sobre todo con las típicas hamburguesas de un euro, que eso te deja igual que estabas y sin embargo viendola en los carteles parece que te va a saciar para todo el día. Pero es lo normal, yo si quiero vender algo resaltare todo lo que pueda atraer al público. Sin llegar al punto de la publicidad engañosa.
Además los publicistas como ya casi todos hemos comentado , solo ofrecen un producto… cada cual es libre de elegir si lo quiere o no. A nadie le gustará vestir una XXL, ¿no? pues no te compres una hamburguesa de esa talla, tan simple como eso. Pero también vemos que hay muchas personas que no se quedan satisfechos con una hamburguesa de un tamaño normal y saludable, sino que necesitan 2, quiza esto sea peor.
Respecto a un comentario que hace referencia al documental Super size me. Como bien ha dicho su autor trata de un chico que se pasa un mes comiendo en estos restaurantes y lógicamente engorda una barbaridad, le cambia el estado de ánimo y muchas cosas más. Pero es que ¿ a qué persona "normal" se le ocurre llevar esa dieta? Sin mostrar este estudio todos sabemos que es una bomba para el estómago. Pero ¿y si me paso un mes ingiriendo unicamente zumo? o ¿ lechuga ? o ¿ queso y leche ? (y asi podria seguir escribiendo alimentos sanos y buenos para el organismo..), pues lo mismo, que tendría carencias de todo tipo. Vale que es más peligroso la dieta de las hamburguesas, pero todos los extremos y excesos no son buenos. Ya es sabido por todos que lo bueno para la salud es una dieta equilibrada, rica en alimentos de todo tipo y en cantidades adecuadas a la persona.
Además este anuncio ya deja bien claro con XXL, a que público quiere captar. Dejemonos de tonterias a un niño le atraen los muñecos y los juguetes en general, no una super-mega hamburguesa 100% vacuno. El famoso Happy meal o en Burger King el área kids o junior con el menú monster o cosas así es lo que esta dirigido a los niños, estos menús traen además de una hamburguesita, unos yogueres aompañando (danap, danao petit suisse, etc) y por supuesto un JUGUETE. No soy madre…pero he sido niña y sinceramente, dirigiendome a todos los padres preocupados, eso atrae muchos mas a un niño.
Para darle más bombo a esta polémica he leído por internet que también quieren prohibir el anuncio de Casa Tarradellas porque un niño se come una pizza entera y en tan poco tiempo que a la abuelita no le da tiempo ni a verle ( http://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/104962/11/06/Economia-Empresas-FACUA-pide-la-retirada-del-anuncio-de-Casa-Tarradellas-en-el-que-un-nino-se-come-una-pizza-entera.html ) . Sinceramente… al ver ese anuncio en qué momento te paras a pensar " ¡ Dios mio ! A ese niño le va a dar algo, una pizza en 1 segundo, que le lleven al hospital! " o peor aún .. " ¡Quiero ser como el niño de Casa Tarradellas que es capaz de comerse él solo una pizza entera y en un tiempo record! " . Por favor, pongamonos serios y ante todo situandonos en la realidad que nos rodea. Estamos ya en el siglo XXI y todos sabemos, aunque sea lo mínimo, sobre lo que nos hace bien o mal al organismo. La pena es que haya gente sin personalidad.
Y para ir terminando simplemente decir que es nomal que la ministra de sanidad se queje, al menos así vemos que hace su trabajo pero quizá si lo que es perjudicial para la salud es el producto, lo que tienen que retirar es este y logicamente el anuncio desaparecerá. Si esta permitida su venta será por algo, aunque para nada soy partidaria de alimentos como este. Tan sólo pedir a la ministra que procure que la dieta americana no se establezca en España porque la obesidad aumentará mucho más que las hamburguesas del Burger King ( y aviso que ya tienen hasta tres filetes de carne). Respecto a los publicistas, ellos tan sólo hacen su trabajo y ponen todas las ganas o "toda la carne en el asador" para atraer al consumidor ,ya que para eso les pagan. Asi que siento deciros, consumidores del mundo, que la decisión la tenemos nosotros. Somos libres y ante todo inteligentes, tampoco permitais que pongan esta segunda característica en duda.
Raquel García Onrubia 1ºB UCM 2oo6
RUPTURA DEL PACTO
La gran espectación mediática que se ha creado con la campaña del Burger king radica en la ruptura del pacto, del acuerdo con el Ministerio de Sanidad en el que la publicidad se compromete a no incitar a comer raciones XXL o gigantes, inadecuadas para una dieta sana y equilibrada. Con este anuncio queda roto el compromiso que mantenían y si no se llevan a cabo medidas otras muchas empresas pueden comenzar a saltar las barreras marcadas y perder toda moralidad.(En este caso los publicitarios no tienen la culpa, son las empresas y grandes multinacionales en su afán de enriquecerse sin escrupulos)
Es necesario recordar que si se come una hamburguesa XXL de manera esporádica no se engora, siempre y cuando se lleve una dieta equilibrada que consiste en comer de una manera compensada y propocionada, esto es muy difícil hacerselo entender a un niño encandilado con el producto que acaba de ver, sea una hamburguesa, bollo,gominola… es por ello el momento adecuado en el que los padres deben intervenir orientando y educando a sus hijos, algo tan sencillo y a la vez tan difícil, por ello creo que si la publicidad es capaz de vender millones de productos y servicios, no estaría de más que ayudase a los padres en esta dura tarea y juntos guiar a los niños hacia habitos más saludables, afortunadamente el Ministerio de Sanidad casa vez fomenta más los spot dirigidos hacia los niños como el de "Despierta, desayuna" u otros dirigidos hacia los adolecentes y jóvenes que advierten sobre los peligros de las drogas, el tabaco… ya que estos son otros de los factores que perjudican a la salud y al desarrollo de los niños.
¡VIVAN LAS HAMBURGUESAS! Parece que siempre están en boca de todos.
Ya no sólo con el anuncio de la XXL, sino que además, hace unos cuantos días apareció en los periódicos una noticia en la cuál el ministerio de Sanidad quiere que se quite el spot de la doble whopper (porque según ellos incumple la estrategia para la nutrición, la actividad física y la prevención de la obesidad, “NAOS”).
Y yo me pregunto: ¿Desde cuándo los ministros se preocupan por nosotros?
Visto lo visto, mejor que ni se preocupen, porque para una vez que lo hacen somos los publicistas los que tenemos la culpa de todo. Nosotros hacemos los anuncios, pero son las compañías las que aceptan ese tipo de publicidad para la venta de sus productos, ¿Por qué no las atacan a ellas?
Con esto no me estoy poniendo de parte de los publicistas, ellos tienen parte de culpa, pero que pueden hacer, es su trabajo. Si les encargan una campaña la tienen que hacer, si no la hacen se la pasaran a otra agencia y se quedarán sin trabajo.
Desde luego tampoco le voy a quitar importancia al hecho de que cada día aparecen nuevos alimentos que contienen una enorme cantidad de calorías, y aunque en los telediarios y en la prensa suele aparecer noticias relativas a la obesidad que se sufre en los países desarrollados, no es suficiente. ¿Por qué el ministerio de sanidad en lugar de quitar toda esa publicidad que es perjudicial para nuestra salud, no intenta (por ejemplo mediante anuncios) fomentar la comida sana? ¿Por qué no facilitan mas ayuda para aquellas personas que sufren de obesidad y tienen que esperar 6 meses o más para ser operadas?
Es muy sencillo quitar un anuncio, pero con eso no están solucionando el problema del que supuestamente se están preocupando: la obesidad.
Sinceramente, creo que no va a servir de nada quitar todos los anuncios que salgan en televisión de estas características. La gente optará por consumir o no este tipo de productos estén o no anunciados en televisión; que se dejen de tonterías y de culparse los unos a los otros y que intenten hacer algo, como por ejemplo: fomentar la práctica de ejercicio o enseñar a comer bien.
El trabajo de un publicista no es hacerse responsable de la educación y salud de la sociedad , sino promocionar un producto para obtener un resultado económico. Por ello, la responsabilidad y la libre elección del consumidor es lo primero; los publicistas pueden inducir pero no son quienes poseen la última palabra, ya que es el consumidor quien al final ha de debe dar supremacía a sus intereses y a su salud frente a apetitosos anuncios consumisatas.
La cantidad de calorías que tiene un hamburguesa, así como que el tabaco puede matar y que el alcohol es perjudicial, es evidente y y no algo nuevo;ninguna campaña publicitaria debería afectar nuestra forma de pensar. Por ello defiendo que la publciadad tenga libertad de expesión y el consumidor debe ser responsable y mantener su forma de pensar independiente frente a los anuncios ya que si somos vulnerables y nos afecta de forma tan directa uan campaña publicitaria sobre algo como comer una hamburguesa XXL, el futuro de nuestra sociedad ¿donde va a llegar?
El sobrepeso de los españoles, la comida rápida y otros aspectos que aquí no se mencionan, como la elevada consumición de alcohol son factores que van a seguir igual independientemente se anuncien en campañas publicitarias o no, ya que hoy en día se tiene más en cuenta lo que se puede que lo que se debe de hacer y esto viene en parte dado porque aquello que crea polémica y que se nos prohibe o se nos desaconseja hacer es lo que más nos suscita interésy ganas de probarlo, ya que al parecer lo que le gusta a esta sociedad son los retos.
Por otra parte, es ciertamente lamentable que nuestros mejores cocineros triunfen en New York, pero no es menos cierto que lo que lo que denominamos comida rápida está al alcance de todas las economías, mientras que a los mejores restaurantes solo puede acceder una selecta minoría. Especialmente, es la juventud la que accede a la consumición de estos productos y se debe principalmente a su falta de recursos, aunque pese también la moda por consumir este tipo de alimentos.
Cabe destacar, que suena muy bien decir que la sociedad debe ser responsable y no dejarse influenciar por campañas publicitarias. pero ciertamente no es así ya que los consumidores son propensos a dejarse engatusar por los anuncios, por lo que los publicistas deben también ser responsable y evitar publicar anuncios perjudiciales.
Finalmente, es dificil conocer que es lo más correcto para todos,ya que existe una clara contradicción entre la vulnerabilidad de los consumidores y la libertad de expesión de los publicistas.
Amanda Garcia de Nicolás ( 1º Publicidad y RR.PP.)
En mi opinión, el ministerio se equivoca a la hora de señalar a la publicidad como única culpable de que los consumidores prefieran una serie de productos alimenticios a otros, más sanos. Por otra parte, defiendo su papel sancionador frente a la empresa Burguer King por incumplir un pacto que intenta regular las calorías y grasas de la alimentación.
Creo que el papel del ministerio de salud debería aconsejar o recomendar una serie de alimentos y desaconsejar aquellos que crea necesario. Pero siempre desde un punto de vista que no intente imponer ninguna dieta específica a nadie, ya que cada uno está en su libre derecho de comer lo que quiera; al igual que la publicidad tiene una libertad de expresión. En parte, opino que se culpa a la publicidad por el simple hecho de tener un culpable que a nivel social y en el ambito de las comunicaciones produce un gran revuelo. La ministra de sanidad debería dejar claro que Burgen King, lo que debería de hacer, no es censurar la campaña publicitaria, ya que de este modo empezariamos un bucle en el que la libertad de expresión, por la que se ha luchado ferozmente en el pasado quede totalmente controlada por el estado, al igual que ocurre actualmente en EEUU. Si los consumidores quieren consumir un número determinado de grasas lo van a seguir haciendo, en vez de comprarse esa hamburguesa lo que harán es comprarse tres pequeñas. El ministerio de sanidad debe informar de las negativas del producto y concienciar a los ciudadanos.
Ja, ja, ja. ¡Bravo por los publicitarios de Burger King! No sólo han conseguido un incremento del consumo de la hamburguesa XXL, sino que encima han conseguido más publicidad (y gratuita) en todos los periódicos gracias a las declaraciones de la Ministra de Sanidad.
¿Qué la publicidad es culpable de la obesidad española? ¿Que el otro eslogan, el de “come como un hombre” es machista? Vamos a dejar ya de una vez de inventarnos excusas para parecer ante el mundo como los más éticos. Y a ver si nos aclaramos, porque entre tanta declaración de anorexia y cánones de belleza “imposibles” por aquí, obesidad por allá, machismo…etc. Nos tienen con la cabeza como un bombo.
Que yo sepa a nadie le apuntan con una pistola en la sien para que se coma una hamburguesa, el consumidor es libre de elegir entre comida basura, comida Light (muy de moda por cierto) y un sinfín de variedades más. ¿Qué luego encima, después de consumirla, te quejas de que engorda y que no es sana? Pues vaya novedad, ni que el consumidor fuera tonto, todo el mundo sabe que, como todo en exceso, es perjudicial para la salud. Quejarse por quejarse; que si engorda porque puede derivar en obesidad, que si por el contrario adelgazas, porque te influyen para usar no se qué talla y que puede derivar en anorexia… ¡Por Dios! No estoy diciendo que no existan esos problemas, pero gracias a Dios son minoritarios.
En el caso infantil son los padres los que deberían controlar el consumo de este tipo de comidas a sus hijos, pero vamos, que un capricho casual (o semanal) no le hace mal a nadie, entre un plato de verduritas sin aceite ni vinagre (porque engordan) y una XXL yo creo que está claro…
Por otra parte lo de que el otro eslogan es machista… Que queréis que os diga a mí me parece muy gracioso cómo lo han presentado…Y no sé vosotras pero yo no soy capaz de comerme entera ni la XXL, ni la Doble Whopper ni ninguna monstruosidad semejante. Ya sé que algunas diréis que sí, pues os doy la enhorabuena, pero yo no sería capaz de comérmela ni aunque de ello dependiera mi vida. Así que de machismo nada, que, y suponiendo que la mayoría de las mujeres fueran como yo, es lógico que esta campaña se centre en los hombres, que son los que acabarán consumiendo este producto.
La reacción del Ministerio, por otra parte, me parece un poco exagerada pero está bien que nos recuerden que no es muy sano y toda la historia. Pero vamos, Burger King, como otras empresas del sector, tienen a disposición del cliente los datos del número de calorías, grasas… etc. El publicitario yo creo que se limita a hacer su trabajo (muy bien hecho en este caso), no creo que se trate de un problema de ética, como han sugerido varios compañeros, ni de moral, no se están anunciando armas ni incitando a la violencia, sólo es una súper hamburguesa, es de conocimiento común lo que engorda, y ya hay documentales, informativos y libros que informan de los riesgos de un consumo irresponsable.
¿Es que una hamburguesa se puede comparar con el tabaco, drogas o alcohol? Yo creo que no. En todos los casos todos sabemos los riesgos que implica un consumo asiduo. Basta ya de tanta tontería.
He leído la mayoría de los comentarios de mis compañeros y hay una idea fundamental que queda repetida ; ¿porque no puede elegir el consumidor comprar lo que quiera y lo que no? ¿acaso no tiene criterio propio para saber lo que es bueno y lo que es malo?.
Eso es incuestionable y algo más que evidente en una sociedad que se define como democrática.Claro que nuestra decisión forma parte de toda una lucha que hemos estado protagonizando para conseguir alzar nuestra propia voz e intentar que a cada uno se nos escuche.Pero no creo que este tema sobre el spot publicitario que se ha lanzado atente sobre ello.
Es cierto que los publicistas y en concreto los que han trabajado con Burguer King para lanzar la nueva hamburquesa "XXL" están cumpliendo con su trabajo,es decir,plasman una idea creativa en un anuncio e intentan vender el producto,sin más miramientos… ¿de eso se trata,no?
Pues yo creo que va más allá.La publicidad es una profesión como otra cualquiera,pero eso no quiere decir que no se haya de tener un poquito de ética y una diferenciación entre vender un producto y fomentar el consumo de algo que realmente es nocivo y que es peligroso para la gente a la que influya.
Dicho esto,y como han explicado varios compañeros,creo que el problema ha derivado finalmente en la publicidad,porque es el último factor de todo el proceso,pero ello no quiere decir que tenga toda la culpa.
Sí que opino que la publicidad deberia frenar en estos casos y negarse a publicitar algunos productos en los que realmente no se ha llegado a informar claramente sobre ellos ( como en el caso de la hamburguesa XXL,en la que no informan en el anuncio sobre las calorías),pero sobretodo, tienen que reaccionar los que velan por la salud pública y no dejar directamente que LLEGUE AL MERCADO ni tampoco fomentar el consumo de alcohol,tabaco,comida basura….y tantas otras cosas que plasman la hipocresía de este sistema.
Por todo esto,creo que la publicidad debería tener un código ético al que atenerse,para que los anuncios tengan un poco más de sentido en cuanto al intento de la igualdad y el bienestar de los consumidores.
Según el Ministerio de Sanidad, esta campaña, "incumple" el compromiso de no incentivar el consumo de raciones gigantes. Personalmente opino, como muchos otros compañeros, que el consumir o no un producto está a la libre elección de cada uno. En lugar de comprar una hamburguesa XXL, el consumidor puede ingerir dos de tamaño inferior que vendría a ser lo mismo.
En lo referente a la respuesta de Burger King ante las críticas, se hace referencia en el diario ADN en una publicación hecha el 16 de noviembre, que "la multinacional defiende su derecho a promocionar un producto que vende desde hace años". Está claro que como empresa tiene total derecho de promocionarse siempre y cuando lo que venda no constituya un peligro para la sociedad, y comer hamburguesas no produce ningun daño siempre que se haga con moderación.
Está bien que las autoridades sanitarias hagan recomendaciones a los ciudadanos sobre hábitos saludables de alimentación, pero no por eso tienen derecho a prohibir que las empresas se publiciten, y mucho menos de culpar a las empreseas publicitarias por promocionar estos productos pues, simplemente buscan el agrado de su cliente, en este caso Burger King.
Marta Cano de Santayana García 1A UCM 2006
Pero por que retirar solo el anuncio de Burger King cuando si pensamos de qué tratan la mitad de los anuncios la respueta seria:de comida.Y no de comida sana sino de la que tiene muchas grasas y calorias.Sin embrago el Ministerio de Salud no los prohibio y es que las comidas que aparecen tambien pueden perjudicar la salud!
Creo que es un error prohibir el anuncio porque no tendria el resultado que la Ministra quiere.Lo que es mas incluso la consumacion de hamburguesas puede aumentar por la publicidad gratis de Burger King que se hace con la polemica.
Yo como consumidora no voy a dejar de comer hamburguesas solo porque ya han quitado un anuncio de Burger King¿Y acaso no es igual comer una hamburguesa XXL que dos que son mas pequeñas?Nadie puede controlar lo que comemos porque es nuestra propia eleccion y es responsabilidad de los padres y no de los publicitarios educar a los niños.Como futura publicitaria tambien creo que los que han hecho el anuncio simplemente han cumplido con su trabajo que consiste en hacer anuncios y no educar.
Anastacia Ivanova Janeva 1B UCM
Estamos en un mundo globalizado lleno de productos que cada día salen al mercado, y que cruzan innumerables fronteras. Y es por este motivo por lo que cada día es más difícil llegar hasta el consumidor, captarle y convencerle. Por eso, se invento la publicidad, como medio para anunciarse como producto potencial entre muchos similares. Es por ese motivo por lo que todo aquel que cree un producto, tenga derecho a anunciarlo, y poder darlo a conocer. Este es el objetivo de la publicidad ofrecerlo e informar para que el consumidor sea quien elij: si lo toma o lo deja. De este modo, la publicidad sólo esta cumpliendo con su función; si se trata de un producto nocivo para la salud el consumidor debe ser quien decide si lo quiere o no, no las agencias o los publicitarios. Las agencias muestran lo que otro ha creado, por lo tanto no se les puede hacer responsables de los daños que el producto pueda producir. Además, al informar ponen de manifiesto tanto lo bueno, como lo malo; así que es el consumidor el que decide si le interesa o no ese producto.
Con esta campaña de Burger King no se ha hecho otra cosa que ofrecer un producto como tantos otros. Un producto que por sus características es nocivo para la salud, pero que tiene el mismo derecho que cualquier otro de darse a conocer. Porque no nos olvidemos que es el consumidor quién debe elegir si esta dispuesto a consumir a no esta hamburguesa, cada uno elige lo que come y nadie puede restringir esto. Por otro lado, la Administración debe velar por la salud de las personas, y es prudente que informe detalladamente de los riesgos de este alimento y tantos otros que actualmente existen, e impulse campañas de concienciación de la población. Pero no quede prohibir, más que nada porque lo prohibido se vuelve más atractivo.
Sí, soy mujer, ¿y qué? Ya sé que cuado empiece a trabajar cobraré menos que un hombre, alcanzaré puestos de trabajo más bajos que él, trabajaré el doble si cabe, tanto en casa como en el trabajo, porque, lo queramos o no, es la sociedad en la que vivimos. Pero aún así estoy orgullosa. Asumo estas cosas aunque no las comparta. Y entonces, ¿por qué me siento infravalorada? Ya tengo bastante con saber todo lo que ya he dicho que ahora me tachan, en una campaña publicitaria, de no ser capaz de comerme una hamburguesa, ¿en qué mundo vivimos?
Cuando veo el anuncio pienso que si fuera hombre también me sentiría avergonzado, ¡qué deprimente tener que demostrar su superioridad con una simple hamburguesa! Perdón pero creo que me he equivocado de siglo, ¿estoy en la Prehistoria?, ¿el hombre sigue mostrando su valía cual animal salvaje?, ¿nos estamos volviendo locos?
Y es que además los hombres también salen perjudicados en el anuncio, ya que si no eres capaz de comerte una hamburguesa te conviertes en un “pringao” ¡si es que no dejan títere con cabeza!
Pero creo que el problema que se plantea es la forma en la que el anuncio está expresado, al fin y al cabo en televisión aparecen anuncios peores de bebidas alcohólicas como Martini, Cacique, Licor 43 y una larga lista de elementos nocivos con peores condiciones sanitarias que la hamburguesa y que no son censurados dado que su mensaje no ridiculiza a ningún sector. Entonces, ¿por qué tanto revuelo por este anuncio si no es por la ridiculización a la que el género masculino se ve sometido?
Opino, finalmente, que en cuanto a objetivos publicitarios se refiere, el spot consigue el objetivo de que se hable de él, de algún modo, quedará grabado en nuestra memoria, pero también pienso que en la conciencia de cada uno está el consumir este producto. Ahora, sólo me queda recordarles a esos hombres a los que el anuncio se dirige que la obesidad produce disfunción eréctil. Vosotros decidís.
¿Por qué siempre se arremete contra la publicidad? Es un asunto que va a persistir siempre y, creo, irá en aumento con el paso del tiempo. Esta actividad no intenta otra cosa más que vender. ¿Rechaza un dependiente la compra de un consumidor? No. Pues lo mismo una agencia de publicidad. Cuando hay dinero y prestigio de por medio, nadie dice que no a nada. El papel que debe desempeñar la publicidad es el de persuadir, intentar convencer al comprador de que consuma el producto. Las agencias acatan las órdenes de los anunciantes, preparan campañas siguiendo el modelo que ellos presentan, intentando adaptarse al producto que desean vender. Por tanto, la publicidad no tiene culpa alguna de los resultados o repercusiones que pueda obtener una determinada empresa que pretende incrementar sus ventas ya sea con una hamburguesa XXL o con el último modelo de Porche. Entiendo que la ministra se interese por este tipo de aspectos, entiendo que la obesidad es un problema grave que está afectando a la población española y que crece a pasos agigantados, pero si tanto le importa el tema, ¿por qué no pelea por la retirada de esa dichosa hamburguesa? Pretende tachar una campaña publicitaria por intentar vender alimentos que sobrepasan las calorías de una dieta sana, en resumen, de alimentos nocivos para la población, pero entonces ¿debemos censurar toda (o casi toda) la publicidad? Alcohol, tabaco, productos que rejuvenecen 20 años…dónde vamos a parar, ¡todo es engañoso y perjudicial! Pero todo se sigue anunciando. Es el propio consumidor quien tiene la espada por el mango. Por mucho que disminuya este tipo de publicidad (supuestamente perjudicial) va a consumir la hamburguesa si se le antoja.
Atendiendo a las razones formuladas por el Ministerio de Sanidad y, como ya he mencionado anteriormente, me parece perfecto que se interesen por este tipo de aspectos, pero creo que más que intentar censurar deberían limitarse a informar a la población de lo que se les pone al alcance de las manos. El resto, corre a cargo de su cuenta, es un problema que va a repercutir sobre ellos y, como personas libres que son, tienen el derecho a decidir qué quieren hacer.
El tema de si los niños saben o no lo que comen…está claro que no. Se dejan llevar por los anuncios impactantes que se diseñan precisamente con el objeto de vender. No entienden de dietas, comidas sanas u obesidad, pero sí sus padres, responsables de inculcarles una serie de valores. Estos establecimientos están abiertos a todo el público, por lo que, como ya se ha dicho, si quieres vas y si no todos tan contentos.
Con respecto a la publicidad, no tiene por qué censurarse, me parece una auténtica atrocidad ya que simplemente se limita a vender. Ése es el trabajo de muchas personas y entraríamos entonces en un debate algo más complicado, pues si comenzamos censurando unos cuantos anuncios se acabará diciendo adiós a cualquier tipo de publicidad, lo cual desembocaría en el desempleo de miles de profesionales dedicados a este sector. ¿Qué hacen los publicistas más que seguir las directrices de una entidad? Sus neuronas crean, diseñan y con esfuerzo (como todo en esta vida) obtienen un resultado final, una campaña, buena o mala.
Por último, felicitar a los publicistas que diseñaron la campaña de Burger King, ya que, gracias a la polémica, han conseguido que muchos soportes informativos hablen de su campaña, lo que, en consecuencia, ha beneficiado también a la conocida multinacional de comida rápida.
Sonia Escalada Suárez 1ºA UCM 2006
¿Es culpa de la publicidad anunciar determinados productos?
Parecemos olvidar que la publicidad es una actividad comercial más, que trabaja para quien paga, por su poder manipulador sobre la sociedad, le exigimos una moralidad. Esta manipulación, en todo caso, no supera la de cualquier otro medio de comunicación de masas.
Es por esa razón que se culpa a la publicidad cuando un producto con algún aspecto negativo llega bien al público. Se teme mucho la publicidad subliminal y se deduce que en estos casos ha manipulado la mente colectiva. ¿Pero pueden acaso las agencias de publicidad elegir los productos que anunciar, positivos o negativos? Difícilmente. Trabajan con la misma eficacia para el Burger King que anuncia una hamburguesa XXL, que para el ministerio de Sanidad con una campaña antidrogas (o una hipotética campaña por la buena alimentación).
Las agencias están para servir a sus clientes. Si las agencias pudieran elegir, preferirían siempre clientes que paguen bien, con prestigio y cuyo producto sea el preferido por los consumidores. La realidad no es tan halagüeña.
Aun en el supuesto de que la agencia tenga tanto prestigio y tan buenas perspectivas de trabajos futuros como para rechazar a un cliente, ¿Por qué rechazar a Burger King? Después de todo, es una buena campaña con una idea muy clara: hamburguesas de tamaño gigante. Si una comida que no es sana se ofrece en mayor cantidad, menos sana será. No están engañando a nadie, no están ocultando nada, no están incentivando ninguna conducta. Como consumidora, a pesar de que reconozco todas las faltas de la comida basura, no me he sentido ofendida.
Con todo, no creo que debamos justificar en absoluto a las agencias publicitarias de sus actuaciones. Como cualquier medio de comunicación, tiene la oportunidad de llegar a todo el mundo, de influir en las personas, puede inculcar valores positivos. Tenemos ejemplos como la nueva campaña de Dove “Por la belleza real” o el de Coca Cola “Un fuerte aplauso para el que…”. Igual que esos mensajes positivos pueden transmitir otros negativos. Y por esos mensajes velan el ministerio de Sanidad, y demás organismos públicos, porque no se fomente el racismo, la anorexia, el machismo, la obesidad, la violencia, etc. El problema es que suelen ser demasiado precavidos… y se consideran malas influencias campañas muchas veces, casi inocentes.
Lorena Rodríguez Gutiérrez 1B UCM 2006
Ante todo, la polémica que ha suscitado, tanto la campaña, como la hamburguesa en si, a mi parecer, está mal entendida.
No sólo han hecho eco de la noticia periódicos, sino también la televisión. En el puente de diciembre tuve oportunidad de ver en un programa matinal, en TeleMadrid si no me equivoco, una especie de debate acerca del “peliagudo” tema de la hamburguesa XXL.
Se discutía, que la Ministra, más que quejarse por la cantidad de calorías que proporciona la hamburguesa de Burger King (numerosas calorías, que también suministran hamburguesas de la competencia, como las de Mac Donalds) defendia, que se debia retirar el anuncio, no por la nocividad de la hamburguesa, si no porque con él, Burger King estaba rompiendo, o contradiciendo, por asi decirlo, un acuerdo que habia firmado por sumarse a una iniciativa luchar contra la obesidad, la Estrategia Naos.
No se sabe entonces si la ministra critica a la multinacional por haberse saltado el acuerdo, a la hamburguesa por su cantidad de calorías o ambas por igual.
Si toda la polemica viene por la grasienta hamburguesa, ¿es que otros establecimientos de comida rapida, o el mismo Burguer King, no han ofrecido en otras ocasiones comida igual de nociva? ¿Dónde esta el limite de las calorías que se pueden vender y las que no?
Sinceramente, toda esta discusión me parece ridícula. Y mucho más me lo parece el hecho de inculpar, a los pobre publicistas. Es como si le echásemos la culpa a los actores que protagonizan el anuncio. Los publicistas no son más que unos “empleados” al servicio de Burger King, que elaboran un anuncio para su hamburguesa. No les compete a ellos decidir si la hamburguesa es buena o no, si deben rechazar el trabajo por que es una hamburguesa con muchas calorías, o si deben hacerlo y aguantar los ataques. Es irrisorio. Ellos solo están anunciando un producto.
¿Qué la ministra se queja de que la hamburguesa es mala? Que no la coma. ¿Qué ella es la que debe mirar por la salud de los españoles?. Pues a esto yo respondo que cada, cual hace lo que quiere. El consumidor es quien decide si comer la hamburguesa o no. La prohíba la ministra, o el mismísimo Papa. Es similar a las drogas, están prohibidas, y por eso acaso la gente que las quiere tomar, deja de hacerlo? No. por lo tanto que cada uno decida si prefiere o no ingestar grasa pura. Respecto al tema de los niños, ahí los que son los responsables son los padres, que deben decidir por ellos, ya que ellos no tienen noción de lo que supone.
Yo misma, fui el otro día a uno de estos restaurantes de comida rápida, Burger King, y la persona que me acompañaba pidió alegremente “una hamburguesa de esas que dicen que matan”. Creo que con eso, digo bastante. No cabe duda de que toda esta cuestión esta haciendo que la hamburguesa este en boca de todos. Esta suponiendo una gran publicidad para la multinacional. Y da igual que sea bueno o malo… lo importante es que hablen de ella.
Todo hay que decirlo, la hamburguesa, aparte de ser enorme, saciaba sin duda el apetito.
Y preparémonos, que aun hay más, porque Burger King piensa lanzar en poco tiempo una hamburguesa aun más calorífica, una triple Whoper…
Sonia Quiñones Martinez 1ºB Publicidad y R.R.P.P. UCM
¿Por qué culpar siempre a la publicidad? En mi opinión, ésta es solo un intermediario entre una empresa que desea vender un producto y el consumidor, que es el que verdaderamente decide si lo compra o no. Es cierto que el objetivo de la publicidad es persuadir al consumidor y aumentar la venta del producto que anuncia omitiendo en algunos casos información sobre el mismo o quizás adornando esta información, pero también es cierto que nadie obliga a ningún consumidor a comprarlo o a hacer uso de él. Por ese motivo, en este caso en concreto de las hamburguesas XXL de Burger King, pienso que la culpa no es de la publicidad, ya que ésta sólo se ha dedicado a hacer su trabajo correctamente, sino que el verdadero culpable es Burger King al incumplir los acuerdos de la estrategia NAOS de prevención de la obesidad, en los que se incluyen no incentivar el consumo de raciones grandes.
A pesar de que la decisión final, como he mencionado antes, la tiene el propio consumidor, también hay que tener en cuenta que todo el mundo que ve el anuncio
no tiene la misma madurez mental y por lo tanto, si se trata de un niño no lo verá de la misma manera que lo hará un adulto. En el caso del niño, la publicidad causa mucho más efecto debido a que éstos se encuentran en una edad en la que es muy fácil dejarse influir por
cualquier cosa que aparece en la televisión o cualquier otro medio de comunicación y tampoco son lo suficientemente conscientes para saber si algo es bueno o malo. Sin embargo, una persona adulta al ver el anuncio puede pensar en la repercusión que tendrá en su organismo una hamburguesa de tal tamaño y con esas calorías y a partir de ahí decidirá si comerla o no.
Aún así, en parte, entiendo la postura que ha tomado la ministra de Sanidad, Elena Salgado, de retirar las campañas publicitarias sobre este producto y reducir el tamaño de las comidas que se sirven en cada menú de dicha cadena de restaurantes, ya que como bien indica su cargo, ella es una de las encargadas de evitar que las cifras de obesidad entre la población española aumenten, aunque yo personalmente no comparto la manera que ha utilizado para hacerlo porque opino que retirando la publicidad sobre esta hamburguesa no conseguirá el objetivo que se propone, ya que ese producto seguirá existiendo y el consumidor podrá conocerlo y probarlo en cualquier restaurante de Burger King.
Finalmente, me gustaría resaltar, ¿son realmente tan perjudiciales las hamburguesas o el problema aparece cuando se consumen con frecuencia? En mi opinión unos alimentos no son más o menos saludables que otros, lo que los hace ser de una manera u otra es la cantidad que ingerimos de cada uno de ellos. Dicho esto, no culpemos a la publicidad de algo que sólo es responsabilidad nuestra y en parte también de las empresas que, como Burger King, ofrecen ese tipo de productos con un número tan elevado de calorías.
La publicidad parece que otra vez se convierte en la mala de la película. La ministra de Sanidad pide la retirada de la campaña publicitaria de las hamburguesas XXL, pero Burger King no sólo hace caso omiso a todas las críticas, sino que lanza otra nueva hamburguesa con un alto aporte calórico. Esto sí que es tener las ideas claras.¿Parece el cuento de nunca acabar?
Para mí,la publicidad no tiene la culpa de todo este revuelo que se ha causado (aunque tengamos que llevar la contraria a la pobre ministra). Si a una agencia de publicidad le llega que tiene que hacer tal anuncio ¿Por qué lo va a tener que rechazar?¿Acaso se piensa la ministra que estas agencias viven de la renta? Además no creo que los directivos sean tan tontos de rechazar una oferta por el simple hecho de que un consumo elevado de hamburguesas pueda ser perjudicial para la salud. Es como si te mandan hacer un anuncio de coches y dices que no porque hay mucha gente que se mata en la carretera.
Las agencias están para servir a sus clientes; es decir, oír, ver y callar. No deben meterse en ninguna polémica de este tipo aunque si surge, ¡publicidad gratuita!
Pero vamos a intentar entender a la ministra ya que es lógico que por parte de sanidad se ponga freno a este tipo de comida que resulta perjudicial. Pero para mí, yo creo que la ministra da más importancia al anuncio que al producto pero hay que recordarla que lo que es malo es el producto y no el anuncio. Si es perjudicial ¿Por qué no intenta prohibirlo o sacar una ley antihamburguesas como han hecho con el tabaco? ¿Llegará el día que para comer una hamburguesa habrá que ser mayor de cierta edad como ocurre con el alcohol? Por supuesto que comer una burguer XXL es malo, si se hace a menudo, pero también si te comes macarrones con chorizo grasiento, después un chuletón, el cigarro después de comer, el chupito…todo es malo si se abusa. El cliente es el que tiene la opción de elegir,y deberíamos dejar de agobiarle con que si tal anuncio fomenta la violencia, la velocidad y vivir la vida que son dos días y uno se pasa lloviendo.
En resumen, la publicidad debe ser libre. Está para vender y no para educar(la ministra se podría preocupar de enseñar hábitos alimenticios en las escuelas y no preocuparse tanto de los anuncios).
Laura Morcillo Jiménez 1º A UCM 2006
¿Culpa de la publicidad? La verdad es que no creo que la publicidad tenga ninguna culpa. La comida basura es un fenomeno que apareció en la sociedad hace relativamente poco y que se va expandiendo cada vez más por la población. Al expandirse a tal velocidad nuevos modelos de, como en este caso, hamburguesa van apareciendo y ahora hablamos de la famosa "XXL".Todos sabemos que este tipo de alimentación no es recomendable para la salud pero el hecho de hacer o no publicidad sobre ella no mejora ni empeora las cosas.
Si el gobierno español quiere frenar este fenomeno no debe hacerlo a traves de la publicidad, pues el producto en sí seguirá existiendo. Creo que lo que se debe hacer es actuar directamente con la empresa responsable de esta cadena de alimentación. Si hay algo que censurar es la productora de hamburguesas en nuestro caso, y controlar la producción de esta. Y otra cosa que hacer frente a esto es concienciar a la población sobre la nocividad de estos alimentos en lugar de censurar los anuncios de estos.
Esto lo vemos claramente en el caso del alcohol o del tabaco, otros productos si no igual, más nocivos para la salud. Frecuentemente encontramos advertencias tanto por medios audiovisuales como escritos para concienciar a la sociedad sobre el peligro que estos productos acarrean.
En mi opinión no hay que confundir el medio con el "emisor", es decir, la publicidad con la empresa de comida rápida.
En esta trama, si hay alguien que lo está haciendo mal, o simplemente que aunque este obrando dentro de la legalidad no lo esta haciendo éticamente lanzando hamburguesas de un tamaño cada vez mayor (sabiendo el problema cada vez mas grave del sobrepeso), es la empresa que distribuye ese tipo de comida rápida. Que investiguen las autoridades sanitarias competentes si contienen agentes nocivos, que hagan estudios sobre en que medida afectan a la salud, que analicen todo lo que quieran acerca del producto, pero sobre todo, ¡¡¡que no se metan con la publicidad!!!, puesto que a la hora de difundir sus resultados, cuando quieran crear campañas en contra de la obesidad y otros problemas que puedan ser causados por esto, para alertar a los consumidores, ¿a que medio creen que van a acudir?
La publicidad es un SERVICIO, un vehiculo que utiliza tanto un lado como el otro. Actuando dentro de la legalidad, la publicidad lleva a cabo todos sus esfuerzos creativos para satisfacer lo que le pide un cliente (ya sea el restaurante de comida rápida Mc Donald o la consejería de salud del estado).
David Navarro Bravo
Ronald McDonalds se debe estar frotando las manos con toda esta publicidad negativa que se vierte sobre su principal competidor, Burger King. Aunque realmente se debería preocupar más de sus futuras campañas, porque el tema de la obesidad (sobre todo infantil) está empezando a calar muy hondo en la sociedad.
Y no es broma, porque McDonalds ya está tomando medidas para favorecer una imagen de comida sana, y ya de paso mejorar su propia marca. La primera medida que ha tomado, y que traerá cola seguro, es la instalación de gimnasios en las propias hamburgueserías. Con esto, se pretende acabar con los kilos de más de después de las comidas y de paso, animar a los consumidores a comer otra hamburguesa después del ejercicio. En fin, que McDonalds nunca nos dejará de sorprender con sus ideas innovadoras
De todas maneras, lo importante aquí no es el problema de la obesidad (para eso estarían los foros de la facultad de medicina) sino hasta que punto se puede prohibir este tipo de publicidad. No puedo decir que me posicione a favor de los restaurantes de comida rápida, aunque el veto me parece desproporcionado. Lo que se ha conseguido a través del ministerio es precisamente todo lo contrario a lo que pretendían: la XXL es ahora conocida en infinidad de lugares, y no precisamente por una buena campaña publicitaria. Esperemos que no se cumplan las expectativas de la ministra de convertirnos en el próximo EE.UU; mientras tanto…que viva la dieta mediterránea.
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No creo que la culpa sea de la publicidad, ya que, esas hamburguesas han existido siempre, por lo que la persona que ha querido comerlas lo ha podido hacer cuando haya querido, con esto quiero decir que el consumidor es el que decide si quiere comprar o no, es cierto que la publicidad intenta persuadirnos para que compremos pero siempre somos nosotros los que decidimos, nosotros somos los responsables de nuestras vidas por ello debemos ser nosotros mismos los que cuidemos nuestra alimentación.
En contraposición a esto, podemos entender que ese tipo de comida, abundante en calorías, no es saludable para nosotros por lo que Sanidad debe llamar la atención a este tipo de empresas que desafían los acuerdos.
A pesar de que la última decisión es del consumidor, podemos decir que hay ciertos consumidores, como por ejemplo los niños, que no tienen todavía la madurez para afrontar esta persuasiva, por eso creo que lo que habría que hacer realmente es educarnos en los hábitos alimenticios, y así poder decidir por nosotros mismos lo que nos puede beneficiar o no
Sin lugar a dudas creo que la culpa no la tiene la agencia o la publicidad en sí, sino las grandes empresas que deciden crear este tipo de anuncios y desafiando todo lo acordado con la NAOS y la prevención de la obesidad, la agencia encargada de hacer el anuncio trata de exponer lo acordado con la empresa que le ha solicitado sus servicios, como cualquier trabajador se dedica a obedecer a su jefe, la agencia hace lo mismo con sus clientes.
Para terminar quiero decir que entiendo y mucho la postura de Sanidad porque en eso consiste su trabajo pero no creo que la culpa sea de la publicidad sino de las empresas que organizan estas campañas y también por supuesto en los consumidores puesto que parece que no sabemos distinguir entre si comer una hamburguesa con 971 calorías y 25 grasas saturadas es bueno o malo para nuestra alimentación.
Curioso tema este. Realmente no encuentro donde reside el problema respecto a la publicidad. A simple vista creo que esos publicistas hicieron su trabajo, un ejercicio de profesionalidad, dándole a un cliente lo que ha pedido, un anuncio acerca de su nuevo producto y llevando acabo su trabajo. Por tanto, de culpar a alguien, debería ser a BurgerKing y no a la publicidad, pero claro, es más fácil echarle la culpa al anuncio… y lavarse así las manos.
Toda esta polémica que se ha creado conforme al anuncio está haciendo que se hable más de lo esperado de la hamburguesa en cuestión, y el número de ventas de esta aumente considerablemente. Para que el Ministerio se queje de la publicidad, cuando el primero que esta haciendo publicidad (seguramente muy a su pesar) es el propio Ministerio, empezando por la mismísima ministra.
Por otro lado, da la sensación que ha sido la hamburguesa como podía haber sido cualquier otro tema, porque anda que no hay productos que pueden ser perfectamente tan nocivos para la salud como esta hamburguesa, véase el alcohol, coches de alta velocidad, etc.
Creo que se ha aprovechado una oportunidad más para darle un “palo” a la publicidad, y tener a alguien al que echarle la culpa.
Pero respecto a lo que se refiere a la hamburguesa en cuestión, no entiendo donde reside el problema, porque aquí un servidor siempre se queja de los ridículos tamaños de estos productos, quedándose siempre con hambre y queriendo más y más. Es por ello que veo bien este producto, permitiendo que cada uno escoja el tamaño de hamburguesa que desee y punto, y eso no creo que repercuta en mi salud, porque la salud no es cuestión de comer cierto producto alimenticio una vez al mes, sino un cuidado diario a nivel de comida, ejercicio físico, etc.
En conclusión, no veo justificable culpar a la publicidad de nada respecto a este tema, para empezar porque yo no veo donde está el problema, y segundo porque si el producto es sano o no, es completamente ajeno a la publicidad y al anuncio en cuestión.
Ya que estamos en documentación informativa, en el primer momento en el que leí el artículo pensé y creí necesario no ponerme ha escribir nada antes de documentarme bien y cual pensé que iba a ser la mejor documentación? Puede que parezca excesivo pero me dispuse a ir al Buger King, lugar donde suelo ir de vez en cuando ya que, el estar fuera de tu casa, sin comida de tu madre y sin ganas de cocinar…es el último recurso. Me fui con mi hermano que dos veces más grandes físicamente que yo y que me pedí? por supuesto un menú XXL.Qué pasó? Algo que realmente esperaba después de haber leído algunos de los compañeros. Aquella hamburguesa de dos pisos, imposible de agarrar, era impensable acabársela, yo comía y comía pero no tenía fin.
La publicidad tiene como fin último vender el producto satisfaciendo así a la empresa cuyo fin es acercarse al consumidor y maximizar beneficios independientemente de las condiciones, como es el caso de Burger King y su hamburguesa XXL. Me parece excesiva la cantidad de calorías que puede tener , 971 y 25 gramos de grasa saturada, que aunque parezca imposible me la tomé, pero al acabármela, creí no volver a comer en cinco días y me suele pasar bastante, que digo esta vez la última …pero siempre acabo volviendo, y porque? la verdad es que no lo se pero de vez en cuando, no me importa comer algo que se que no es sano, que tiene calorías, grasas saturadas pero pienso que soy libre de elegir o no. Pienso que al igual que un día elijo una hamburguesa XXL, otro día un chuletón y porqué no hay tanto revuelo por comerse un chuletón. Pienso que ahí está un grave error de Sanidad que quiere sancionar a unos y porqué a otros no.
Aparte de esto, la publicidad me parece que no tiene ninguna culpa, es más pienso que todo este boom puede incluso haber conseguido más publicidad que la que hubiese tenido solamente con la campaña, han conseguido que todo el mundo hable de ella y que incluso la pruebe.
Cuando vi que habían prohibido la campaña publicitaria de las hamburguesas XXL me pareció una atrocidad, lo primero como consumidora, y es que me da la sensación de que la señora ministra, que tanto ha protestado, me está tomando por tonta. Pues me considero bastante capaz para decidir si me como una hamburguesa gigante o normal, igual que si me bebo una copa de wisky o cinco, y no por eso prohíben los anuncios de bebidas alcohólicas, aunque con su consumo pueda perjudicar a los demás y no sólo a mi misma. Y yo me pregunto: ¿no dará lo mismo comerme una hamburguesa XXL que dos normales? Cual será el siguiente paso, ¿Qué me pidan el DNI cuando vaya a comprarla y lo registren para que solamente pueda consumir una al día, o a la semana…? Quien sabe, este mundo está loco. Que los políticos se dediquen a otra cosa que sobre lo que debo o no debo comer ya me enseño mi madre.
Como futura publicitaria, la verdad creo que en cierto modo les han hecho un favor, y es que ni en sus mejores sueños iba a tener su campaña tal repercusión mediática. No hay español que no se haya enterado del asunto, y hasta mi abuela que no pisa un Mac Donall’ s ni que la paguen sabe lo que es una XXL.
En definitiva, que se pregunten los responsables de todo este lío por qué se ha generado este debate en torno a su decisión, y es que ya estamos hartos de que se nos manipule como si de juguetes se tratase, y no me refiero a la publicidad precisamente.
¡¡¡¡MADRE MÍA!!!!! :S
Sí, como el resto de seres humanos de nuestra sociedad yo también me he enterado de la gran polémica que ha suscitado el anuncio de la hamburguesa XXL de Burger King, ¿como no iba ha hacerlo?, si ha sido uno de los “escándalos” más sonados de estas últimas semanas.
Al principio, cuando pocos días después de ver el anuncio llegaban las primeras informaciones en contra de la campaña y ya la ministra de sanidad ponía el grito en el cielo por las ingentes cantidades de calorías que poseía el sabroso, por que negarlo, producto, yo también me vi un poco escandalizada por tal alarde de carne a la parrilla y grasas saturadas; no obstante me volví de repente una persona concienciada por su salud y preocupada por las calorías que consumía, así como si éstas sobrepasaban lo recomendado … me duró muy poco la verdad, pronto comprendí que son miles los productos que consumimos normalmente que bajo su apariencia inocente son un veneno para nuestra salud.
Así, mientras me desengañaba cada vez más de lo cruel de la industria alimenticia (puesto que lo que más nos gusta, más engorda o más perjudicial es) y la batalla entre la lucha contra la obesidad y las kilocalorías seguía su camino, salió un nuevo anuncio de Burger King, peor que el anterior, puesto que ya no sólo era una oda a las maxihamburgesas y las grasas polisaturadas, ahora se exaltaba la hombría al grito de “Yo soy un hombre y por eso elijo la hamburguesa más grande, más grasienta y más masculina” , la que me ofrece casualmente Burger King, ¡no otra eh!; debía ser que no contentos con no haber retirado la anterior campaña querían dar más que hablar, pues lo han hecho y la respuesta de Salud no se hizo esperar, quiere prohibir también este anuncio.
En fin, después de mis pequeños descubrimientos y avances en el campo personal sobre lo bueno y lo malo, la verdad y la mentira (muy duros por cierto), me he dado cuenta de que el intento de prohibición de esta campaña sólo ha servido para avivarla más, probablemente si la ministra no se hubiera fijado en ella, nadie lo habría hecho y hubiéramos evitado que muchas personas la hayan probado por la simple curiosidad.
Ahora, si buscamos un culpable… todos lo somos un poco, la empresa nos tiende el producto, la agencia de publicidad nos lo da a conocer, para cuestionar si es bueno o malo ya estamos nosotros, los consumidores, y junto a nuestra elección va el consumirlo, porque tontos no somos (si nos lo hacemos es cosa nuestra), ¿y dónde queda tanta institución pro-salud-y-bienestar-ciudadano? Pues en la delimitación de las fronteras de lo que es admisible y lo que no, dentro de las cuales nosotros mejor o peor escogeremos. Pero en este caso concreto quizás la administración ha metido la pata, porque no puede retirar las campañas de un producto ni el propio producto cuando ya está en la calle, puesto que esto implica, por lo menos supuestamente, que ha pasado unos controles de calidad y lo ha hecho favorablemente, por lo que si lo han dejado salir y no debía haberlo hecho la culpa, el error, la negligencia, es sólo suya, puesto que el consumidor consume lo que le ponen al alcance, ¿cómo pretenden dejar producir una hamburguesa tan nociva para la salud y luego escandalizarse porque se vende y consume?,
En mi humilde opinión, la afrenta está mal enfocada, y están echando la culpa al que menos la tiene, los publicistas hacen lo que les encargan y las empresas dan salida a sus productos (los cuales no debemos olvidar responden a las demandas y necesidades de los consumidores) y el ministerio de la Salud… bueno, hace lo que puede, en fin, que más valdría que tanto esfuerzo por parte del Estado se dedicara a campañas más fructíferas (como las de concienciación) en vez de luchar contra unas cuantas libras de carne.
María López Martín-Sanz 1ºB RR.PP
Pobrecilla la ministra, la critican por todos lados, pero sinceramente, creo que metió la pata hasta el fondo pidiendo que retiraran la campaña publicitaria de la nueva hamburguesa XXL. Parece ser que no tenia mucho trabajo en esos momentos y tuvo que dedicar su tiempo a fastidiar un poco y francamente, a quedar un poco en ridículo. Eso si, ella creerá que ha quedado estupendamente dando un visión de real preocupación por la salud de los españoles.
Para empezar, estaba claro que no iban a retirar la campaña los publicistas ¿qué culpa tienen los pobres!? Ellos solo han hecho su trabajo para un cliente que muchos querrían. Lo han hecho con toda su ilusión y todo su esfuerzo para que luego venga la ministra y se lo quiera arruinar porque dice que es malo para la salud. ¿Pero vamos a verrrr?? ¿A quien quieren engañar!?? Entonces….que pasa con la publicidad del tabaco o del alcohol??? ¿eso no es malo para la salud?? Yo creo que nadie se ha muerto por comerse una hamburguesa…pero ¿cuantas personas mueren por culpa del tabaco y del alcohol?? Por eso me parece todo esto algo un poco ridículo.
Han hecho una hamburguesa un poco mas grande se lo normal, si ¿y que? Anda que no hay gente que se come 2 hamburguesas para comer, así que incluso la nueva hamburguesa mejora las cosas y todo. La gente solo se tomara la hamburguesa XXL en vez de dos de tamaño normal, que es igual o incluso pero q una XXL. Así que ministra tranquila, estaremos a salvo. No hace falta que vaya retirando cartelitos de las paredes para que no nos pase nada, creo que cada uno sabe muy bien lo que hace, y sabe que es bueno o malo para su salud.
¿Una hamburguesa tamaño XXL o tres normales? Eso, a elección del consumidor. Nadie le dice a uno la cantidad de comida que le apetece comer en un determinado momento, el restaurante pone a disposición del cliente una variedad determinada de producto, en nuestro caso de hamburguesas y este elige el tamaño, la cantidad, etc etc. La publicidad sólo se dedica a mostrar al público lo que la empresa quiere que muestre. ¿Que Burguer King quiere lanzar al mercado una hamburguesa de grandes proporciones? son tan libres de hacerlo como el consumidor de probarlas, y de mediador para darla a conocer: la publicidad. Esta sólo se dedica a satisfacer las necesidades y peticiones de sus clientes, porque en el fondo lo que quieren, como todos, es el mayor beneficio.
Ahora llega la polémica de que la hamburguesa en cuestión es nociva para la salud por su alto contenido calórico y en grasas; me parece bien que el Ministerio de Sanidad vele por la salud de los ciudadanos y que advierta de que ciertos alimentos consumidos en exceso pueden acarrearnos problemas, pero eso ya lo sabemos, y cuando vamos a un restaurante de "comida rápida" o "comida basura" sabemos a lo que nos exponemos. Quizá los niños no, ellos no entienden de calorías, sólo de que está buena o no, pero para eso están los padres, los que los tienen que educarlos en unos buenos hábitos de vida y por supuesto de consumo. Es cierto que la comida basura es uno de los factores que inducen a la obesidad, pero no es el único, así que si quieren retirar el anuncio de una hamburguesa maxi grande tendrían también que empezar a meterse con muchas otras cosas, como por ejemplo las videoconsolas y los videojuegos, que tanto "enganchan" a los niños y se llevan las horas delante de ellos por lo que terminan teniendo hábitos sedentarios, que también llevan a la obesidad infantil.
Como ya he dicho veo acertada la opción de que Sanidad intente reducir mediante diversos métodos la obesidad y los malos hábitos alimenticios incitándonos a comer de una forma sana y equilibrada, pero eso únicamente deberían llegar a ser consejos, puesto que cada cual tiene el derecho de comer lo que quiera y de la forma que quiera; y la publicidad que a veces les ayuda a ellos a difundir por ejemplo en este caso las pautas para la alimentación sana, también le sirve a otros para anunciar sus productos y todos son libres de dar a conocer lo que desean vender.
Bueno, mi aportación tras 200 comentarios hablando de lo mismo va a ser un poco limitada, pero haré un esfuerzo…
Antes de dar mi opinión (que no os penséis que va a ser la más fascinante e innovadora de las que hay, porque no) tengo que confesar una cosilla: no he leído todos vuestros comentarios porque me resulta imposible; pero por lo que he visto ya nos estamos impregnando todos con el sentimiento de compañerismo y defendemos con uñas y dientes a nuestros futuros compañeros de fatigas…y me parece lógico, normal y maravilloso: yo también opino lo mismo (eeeh! os he sorprendido eh???). De hecho pienso que nuestros coleguillas lo han hecho genial, porque más presencia mediática que esta publicidad de las XXL no la ha habido en mucho tiempo: oye, y lo que importa es que hablen, bien o mal, pero que hablen (o eso dicen ¿no?). Si no fuera por la polémica que ha suscitado la campaña, personas que viven en la parra (como servidora) no se habrían enterado de que ahora pueden meterse entre pecho y espalda el doble de porquería de una sola sentada: ¡¡¡viva los triglicéridos y las grasas y los “trans” y los tomates transgénicos!!! ( por qué ya nadie hablará de esas horribles hortalizas mutantes???)…Ves, yo como consumidora opto por pisar esos sitios sólo por cuestiones de fuerza mayor (obligada por mis amigos):yo como consumidora… ee-eelijo. Y eso…que ya somos mayorcitos para decidir qué nos metemos en la boca; y los papis que se pongan las pilas y hagan algo porque sus retoños se conviertan en algo decente: bastante tienen los publicistas con lo suyo como para que ahora también tengan que darle la teta a millones de pequeños angelitos en plena edad de formación…si es así, me quito de la carrera y me meto en un jardín de infancia.
Almudena Pano Villalba. 1ºB /publicidad y RRPP
Mucho tiempo se estaba haciendo esperar la polémica de la denominada “comida rápida”, siempre había estado ahí ese tema pero nunca se había tenido la oportunidad de atacar sobre ella.
Todos sabemos que la comida basura nos perjudica a nuestro organismo, siempre a estado presente y se ha visto como una alternativa a largas horas en la cocina, un recurso que para muchos se convierte en una “necesidad” diaria y en cambios para otros se ve como un último recurso muy lejano de sus expectativas, pero seamos sinceros ¿quién no ha comido una hamburguesa en su vida?,¿quién nunca a pisado un burguer?, y todos “hemos sabido” lo que comíamos, sabíamos perfectamente que estábamos ingiriendo una gran cantidad de calorías, grasas…y otros ingredientes que quizá nunca sepamos qué son y mucho peor de donde vienen.
Respecto a la solicitud de retirada de la campaña publicitaria me parece absurdo, creo que el público es lo suficientemente coherente y sensato para determinar si se toman una hamburguesa o cuatro, todos sabemos a lo que nos estamos sometiendo, todos sabemos la “calidad” de comida a la que nos estamos enfrentando.
Mucho mas indignante me parece, ya no como consumidor, si no como “futuro” publicista, ya que bastante son las trabas que este sector se está encontrando, para que ahora llegue la ministra y pida la retirada del spot,¿ por qué no se dirige directamente con la empresa “burguer king”?, no sé si el gobierno habrá visto en la publicidad un enemigo puntual, ya prohibieron los spot de tabacaleras, los spots de bebidas alcohólicas…y ahora esto, de verdad no lo entiendo, es un trabajo tan digno como otro cualquiera, no matamos, ni agredimos a nadie solo hacemos nuestro trabajo, lo que las empresas nos piden…
Una vergüenza en conclusión, no se quién volverá a lavar la cara a esta profesión que se está viendo perjudicada por unos individuos que se enorgullecen y parecen que realizan su trabajo mejor que nadie.
En primer lugar, considero que se ha creado una polémica muy grande sin tener porqué, y además esto ha servido para publicitar al producto más que el propio trabajo de la agencia (que se hable bien o mal no importa, lo importante es que se hable), no sé si éste era el objetivo de los creativos, pero desde luego han conseguido que su campaña sea relevante.
Entiendo la postura del Ministerio de Sanidad, que tiene que velar por nuestra salud, ya que la hamburguesa no es muy saludable, pero considero desmedido tener que retirar la campaña. Es un producto más, como otros tantos que no aportan nada (bueno) a nuestra salud, y la empresa lo único que quiere es dar a conocer su nuevo producto e intentar aumentar las ventas.
Parece que desde hace un tiempo hemos tomado conciencia de lo que es perjudicial para nuestra salud (antes sucedía lo mismo pero vivíamos felices sin saber que el tabaco mata…ahora, aunque lo sabemos, seguimos fumando) y ante anuncios como éste nos rasgamos las vestiduras.
En cuanto al tema de la obesidad infantil, no encuentro la relación con esta hamburguesa. ¿De verdad creen que un niño va a querer comerla en lugar de un menú infantil con muñeco y actimel incluido? yo sinceramente no.
El eslogan "Come como un hombre, hombre" es adecuado, ya que son los potenciales clientes.
Allá cada uno si quiere consumirlo o no, somos libres para elegir. Al igual que no compramos toda la ropa que se anuncia, no tenemos porque comer esta hamburguesa.
En definitiva me parece una buena campaña que, gracias al revuelo montado, recordaremos.
La publicidad en busca y captura a nivel XXL.
Parece ser que los establecimientos de comida rápida están suministrando “veneno” entre dos piezas de carne, lechuga, tomate y condimentado con algo de ketchup y, evidentemente, de quién es la culpa de semejante despropósito, de la publicidad. Esta rama de Ciencias de la Información se ha convertido- o más bien ha sido convertida no nos vamos a culpar a nosotros mismos- en cabeza de turco válida para toda polémica social.
Si la gente fuma, ¿De quién es la culpa? De la publicidad; si la gente bebe alcohol, ¿de quién es la culpa? De la publicidad; si la gente conduce temerosamente, ¿de quién es la culpa? De la publicidad. Y así un sin fin de aspectos de la vida social que últimamente parecen haber sido inventados por publicitarios con mucha imaginación. Sinceramente tenemos imaginación pero no tanta.
Tal vez tengan aún más imaginación y deberían plantearse dejar sus profesiones e incorporarse a nuestras aulas todos aquellos que culpan de la nocividad de los productos a los publicitarios que se limitan a realizar su trabajo, dicho sea de paso, siempre dentro de la legalidad. Burger King encarga un anuncio para promocionar su nueva hamburguesa de proporciones descomunales. Los creativos ante tan colosal pieza de carne grasienta podrían haber pensado destacar del producto que llevaba lechuga, o que las semillas de sésamo que adornan el pan estaban ligeramente tostadas pero vaya, inexplicablemente lo que les llamó la atención es que era grande, muy grande. Tomada esta decisión pensaron que era lo que querían comunicar al público objetivo: si usted quiere comer una gran, una enorme hamburguesa deliciosamente grasienta, la encontrará en este establecimiento. Los hay que han escuchado atentísimamente y han entendido: Vayan ustedes a este establecimiento a tomar esta bomba de relojería calorífica y ¡engorden! Que falta les hace.
Pues bien, dejando atrás el sarcasmo hay que entender que la publicidad se ha limitado a vender un producto que no está penado por la ley, no está prohibida su compraventa y de hecho ha sido bien aceptada incluso llegándose a hablar de progreso con la llegada e instauración de estas franquicias de famosas cadenas de comida rápida. Punto uno.
Punto dos, el anuncio de esta campaña no atribuía cualidades beneficiosas para la salud a esta hamburguesa icono del culto a la obesidad, tampoco ha negado que sea bastante nociva, simplemente ha dicho que es grande, y señores es verdad, es grande.
Y para terminar hay que pensar en qué concepto se tiene de los ciudadanos, del público, de la sociedad. El anuncio nos informaba de todo lo ya relatado y, como toda publicidad, nos daba una doble alternativa: cómasela usted o no se la coma, eso ya es decisión suya. Y así es, aquella persona que quiera irá al establecimiento por las razones que tenga y en las que no nos metemos y llenará su estómago con tan polémico alimento a sabiendas, que ya bastante trillado está el tema de lo mala que es la comida basura, de que ingerirá, además de una brutalidad de calorías y grasas saturadas, un par de filetes de carne mecánicamente recuperada y unas patatas fritas que minutos antes nadaban felices en una piscina olímpica de aceite.
Así pues y en conclusión no vamos a negar que la hamburguesa XXL es mala para la salud, igual que la bollería industrial, el tabaco, el alcohol, la cafeína… pero si la Ministra quiere protegernos que prohíba la venta de estos productos, que por su parte aportan importantes beneficios al Estado, sobretodo la tabacalera. Que los retire y no los publicitaremos, pero que no retire el anuncio y, si tan desinformados cree que estamos, que acuda a una agencia de publicidad y pida que se haga una campaña publicitaria informativa sobre lo que consumimos y por qué no debemos hacerlo y tal vez entonces muchos despertarán de su letargo y asombrados comprobaran que, por una vez, la publicidad no será la causante de todo, sino más bien la solución. En tal caso tal vez se acabe la busca y captura de la publicidad XXL o S (me da igual.)
En mi opinión, la promoción y publicidad de un alimento, por poco sano que sea, no es ningún delito; no infringe ninguna ley, ni vulnera ningún derecho.
Los consumidores son libres de elegir qué, cuánto, cuándo, cómo y dónde comen, y por muchas campañas anti-comida basura que se lleven a cabo, este tipo de comida, como la hamburguesa XXL, se va a seguir consumiendo. Sea por comodidad o por lo económico que resulta, he de decir que yo misma también soy consumidora ocasional de este tipo de restaurantes.
Eso sí, tampoco conviene abusar de la comida basura por su alto contenido calórico y de grasas, pero como tampoco se debe abusar de ningún alimento. Lo ideal sería una comida equilibrada, sin abusos ni prohibiciones.
Por lo que he visto, la publicidad de Burguer King sobre la hamburguesa XXL es bastante agresiva y también puede resultar ofensiva para determinados sectores de la sociedad, tomando por ejemplo aquel anuncio que dice “Come como un hombre”. Personalmente no encuentro ningún sentido apelar a la hombría para promocionar una hamburguesa.
En cuanto al tamaño ¿XXL?, no creo que sea el verdadero problema ya que, por ejemplo, tengo un amigo que es aficionado al “euro ahorro” del McDonald’s y, en vez de comprarse una única hamburguesa extragrande, se compra siete u ocho pequeñas a un euro la unidad.
Bien es cierto que la Ministra de Sanidad ha de velar por la salud de los ciudadanos informando sobre el problema del sobrepeso y demás riesgos para la salud que conllevan el abuso de la comida basura, pero no es de su competencia prohibir la publicidad de las empresas que venden estos productos. En vez de una petición de retirada de la publicidad de la comida basura, el Ministerio de Sanidad y las administraciones sanitarias deberían contraatacar con una publicidad que abogue por el consumo de comida sana y equilibrada.
Es evidente, por todo lo que se ha estado publicando en los medios en los últimos días, que la campaña de las hamburguesas “XXL” de Burger King ha causado una gran controversia.
El problema radica, desde el punto de vista del Ministerio de Sanidad, en que el producto publicitado infringe un pacto realizado por las cadenas de comida rápida para no anunciar productos que sean “perjudiciales” (no debemos olvidar que pese al alto contenido en grasas, etc. que contienen, en este caso, las hamburguesas, su consumo esporádico no produce mayor mal que una digestión pesada) para la salud de los consumidores.
En mi opinión la acción llevada a cabo por dicho ministerio es correcta, pues nos recuerda que todavía hay organismos que se preocupan por los ciudadanos, pero ¿era necesario tanto revuelo? Con esto, han conseguido que la importancia mediática de la campaña haya sido mayor, pues prácticamente todos los medios se han hecho eco de la polémica.
Por otro lado, no me parece ético que la empresa anunciante, Burger King, en primer lugar rompa de esta manera un pacto en el que se comprometió a seguir una serie de criterios a la hora de anunciar sus productos y en segundo lugar, que se aproveche de esta “publicidad gratuita” para sacar otra campaña no menos controvertida (esta vez del conocido Doble Whopper) con el fin de mantenerse en los medios, porque, ¿Qué mejor momento que este para lanzar otra campaña del mismo tipo? La pregunta se responde por si sola…
En ultimo lugar, parece que ambas partes se han olvidado de lo que parece el objetivo fundamental de ambos, los consumidores, ya que son (somos) lo suficientemente inteligentes/responsables para determinar que es bueno y que no es bueno para nuestra propia salud, y mas en los tiempos que corren, en los que la información llega a la practica totalidad de la población.
Mario Cid Montes 1ºB UCM 2006
En primer lugar, echar la culpa a la publicidad me parece absurdo. Se limita a lo suyo. Por otro lado, creo excesiva la prohibición del producto: que la comida basura no es saludable, ya lo sabemos todos; sin embargo, no es la única ni principal causa de la obesidad. El consumidor tiene la suficiente capacidad para elegir lo que debe o no comer: ni Burguer King ni el publicista obliga a ello.
Con la censura sólo nos estan limitando la libertad de elegir, pero para elegir hay que tener información y aquí es donde entra la educación. Las quejas sobre la obesidad infantil son hipócritas: son los padres (no la publicidad ni la televisión) los que deben enseñar a sus hijos desde pequeños la importancia de una buena alimentación, una dieta sana y ejercicio regular; también son los padres los que llevan a los pequeños a los restaurantes de comida rápida y esto hay que tenerlo muy en cuenta. No podemos prohibir todo lo que consideramos malo o perjudicial, cada cual debe ser libre de escoger si tomar una hamburguesa gigante o bebe alcohol, lo correcto sería hacerlo con responsabilidad ya que el tema es mucho más profundo que una simple cuestión de comida rápida. Sería preferible fomentar las buenas costumbres a prohibir las dudosas.
Por último, quería resaltar la enorme y efectiva campaña gratuita que se le ha hecho a Burguer King con toda esta polémica: les ha venido muy bien para que se hable de ellos y aumentar las ventas, que al final es lo que buscan.
La publicidad es un servicio que contrata una empresa para dar a conocer sus productos. La agencia publicitaria tiene el deber de hacer una buena campaña publicitaria del producto y/ó la empresa que les ha contartado y no que las hambuerguesas sean buenas para la salud.
Por desgracia en este país,como siempre, se pasan el muerto unos a otros. La culpa no la tienen los publicistas, que culpa tienen ellos, sino sanidad que tendrian que hacer un esfuerzo por intentar presionar a estas empresas de comida rapida para que aumente la calidad de sus productos. También pienso que cada persona es libre de elegir lo que quiere, porque que yo sepa no se le pone a nadie una pistola en la cabeza para que consuma estos productos.
Es más felicito a la agencia que ha hecho esta campaña porque han logrado que se hable de este producto que es para lo que se les ha contartado.
La publicidad en este caso no tiene la culpa de nada, solo hace su trabajo. Si a una agencia de publicidad le piden que haga una campaña publicitaria, la hace sin miramientos, aunque el producto sea nocivo. Realmente los responsables del producto son las empresas que lo comercializan. Además ¿Por qué se monta tanto revuelo con una hamburguesa y sin embargo el tabaco y el alcohol son anunciados sin ninguna dificultad?
Entiendo que Sanidad advierta, sobre todo con el grave y creciente problema de la obesidad infantil. Además “Burguer King” se salta un acuerdo establecido con la AESA por el cual no “pueden” incentivar el consumo de raciones gigantes, y la campaña publicitaria anunciaba una hamburguesa de casi 1000 calorías. Y si encima esta hamburguesa XXL puede satisfacer tus necesidades alimenticias y es barata, la gente la va a comprar y por tanto Sanidad ha decidido informar a la ciudadanía de lo perjudicial que es la hamburguesa XXL, ya que “Burguer King” no informa sobre el contenido nutritivo (si es que lo tiene) de sus productos.
Pero desde el punto de vista de la Multinacional, también entiendo que la gente es responsable de lo que consume y además saben de sobra que la comida rápida es nociva para la salud si se ingiere frecuentemente (se demostró a través de un documental-película de cine), pero no saben el índice de las grasas saturadas, ni las calorías, etc. que posee cada hamburguesa. Pienso que si hay advertencias en bebidas alcohólicas y en el tabaco, deberían también llevarlas este tipo de productos alimenticios. Aunque dudo mucho que “Burguer King” y todo tipo de empresas similares lo acepten. Y si no, que se ponga drástica la Sanidad y que obliguen a pedir el DNI a los menores de 16 o 14 años para consumir este tipo de hamburguesas XXL, ya que a dicha edad todavía no se es lo suficientemente “consciente” de lo perjudicial que puede llegar a ser para la salud. Aunque esto último me parece excesivo.
Javier Ramos Gama 1ºB UCM 2006
Tras leer el artículo y muchos de los comentarios expresados por compañeros de carrera y demás, comparto muchas de las opiniones que coinciden en casi todos: la publicidad no es la responsable.
Como primera parte contratante: estudiante de Publicidad y RRPP y como segunda parte contratante (¿de la primera parte?): consumidor… [¡Me siento en una película de los Hermanos Marx!]; reconozco que existe un conflicto de intereses.
Por un lado el publicitario se centra exclusivamente en lo que consiste su trabajo: vender. No es labor de este oficio el hecho de decidir qué es lo que éticamente es correcto anunciar y qué no; en todo caso se trataría de una elección personal, no laboral. Ante todo se basa y se rige en la máxima del ‘libre albedrío’, ninguna publicidad obliga al consumo, puede que la incite pero es decisión última del propio consumidor el hecho de hacerlo o no. Un médico cura sea cual sea la enfermedad y el enfermo, un profesor enseña sea cual sea la materia y el alumnado; entonces… ¿por qué criticar el oficio del publicitario si simplemente se limita a intentar vender?.
Por otro lado desde mi punto de vista como consumidor, obviamente no estoy a favor de productos que son perjudiciales para la salud. Pero no culpo a la publicidad de dicho producto por su promoción, sino a los fabricantes del mismo por su producción. Se trata del mismo tema que podríamos tratar con otros consumibles como el alcohol y el tabaco, pero siempre es el propio consumidor quien acaba decidiendo por sí mismo.
¿Qué hacer entonces? ¿Cómo evitar que sigan existiendo productos perjudiciales?. La respuesta está en el propio consumidor, no se trata de prohibir a la sociedad el consumo de tabaco, alcohol o productos alimenticios insanos como esta hamburguesa (repleta de calorías, grasas, conservantes, colorantes y demás sustancias no identificadas). Sino de concienciarla a la propia sociedad que no debe consumirlo por mucha publicidad que se haga del mismo; el propio consumidor tiene que rechazarlo y si se llega a rechazar por la gran mayoría ese producto esta destinado a la desaparición. ¿Por qué no ocurre esto? Sencillo, porque sigue habiendo gente que lo consume.
No creo que prohibiendo la publicidad del producto se llegue a erradicar su consumo. Y ya no por esta hamburguesa, porque publicidad ha tenido, buena o mala pero ha tenido. Da igual que no se exista una hamburguesa más grande y perjudicial, te tomas dos normales o menos nocivas y el resultado es el mismo. Y sin embargo contra eso nadie dice nada, ¿por qué?, porque sigue existiendo la libertad del consumidor para hacer lo que quiera, y por muchas campañas de publicidad que se intenten o se consigan prohibir. Somos nosotros mismos quienes acabamos fumando, consumiendo alcohol y comiendo ‘alimentos’ (si es que a eso se le puede denominar así) que todos sabemos que es malo. ¿Quién no entiende hoy día el concepto ‘comida basura’? Y sin embargo nos da igual. ¿De qué nos quejamos entonces?. No tratemos de cargar el muerto a la publicidad.
¡Señores bienvenidos a la democracia!
“La publicidad es una forma de arte, y el arte no tiene dimensión moral”, según Robert Belt, prestigioso escritor inglés.
Y como tal debería ser entendida, no como un medio que nos deba enseñar cómo debemos comportarnos o qué debemos comer, por lo tanto no es comprensible la polémica petición de retirada de la campaña “XXL” de Burger King por “incitarnos a comer raciones gigantes”. ¿Acaso no es cada uno lo suficientemente responsable para decidir cuánto o qué come?
Y en relación a esto surgiría la cuestión de por qué está permitido vender lo que está prohibido publicitar.
Esta pregunta puede trasladarse al también polémico caso del alcohol y el tabaco. No pueden anunciarse en televisión, pero sí en una moto que ocupará una elevada cuota de pantalla. Paradojas publicitarias.
La libertad de los publicitarios para dar rienda suelta a su creatividad está reduciéndose cada vez más, cada vez aumenta el número de campañas que son retiradas, y aunque una queja infundada y sin razón devolverá al anunciante la posibilidad de emitir su anuncio, la dinámica de los mercados va a otra velocidad que la jurídica, así que no hay tiempo para tales debates. El daño se produce en cuanto salta la noticia, y aún más, las marcas no pueden permitirse estar sin publicidad hasta que se dilucida el asunto. Por tanto los fabricantes no pueden correr riesgos y, ante la duda, acabarán aceptando campañas más seguras aunque puedan resultar más insulsas.
Sólo queda esperar que, pese a todo, los publicitarios sigan apostando por arriesgar.
COMER HAMBURGUESAS XXL NO ES OBLIGATORIO!!!!
Ahora que ya he captado vuestra atención, me gustaría añadir que la publicidad no es la culpable de que esta hamburguesa tenga 900 kilocalorías y sea muy barata, lo es burguer king.
Y por mucho que la ministra de sanidad y las demás personas y asociaciones indignadas con este anuncio quieran eliminarlo, no evitaran el problema de la creciente obesidad en la sociedad, porque la hamburguesa se sigue vendiendo y la gente la sigue comprando.
Los publicistas lo único que hicieron fue hacer su trabajo (que es vender un producto) y bastante bien dada la polémica que ha levantado. Pero es que, burger king tampoco es el problema, puesto que no obliga a comer sus hamburguesas, simplemente las hace más accesibles al consumidor, es decir, las hace más competitiva frente a sus rivales en definitiva, hace su trabajo.
Si la sociedad es cada vez más obesa no es porque estos productos existan, es por que se educa peor a los niños.Y es que como decía anteriormente un compañero hoy en día puedes encontrarte facilmente a niños de 12 años fumando y bebiendo alcohol, sin importarle en absoluto lo que digan los demás. Luego el problema está en la educación.
La conclusión que deberían sacar todas las personas preocupadas por la obesidad no es prohibir la publicidad del producto sino el producto en sí.
Pero eso no es una solución, creo yo, así que mi conclusión personal es que hay que educar a la gente desde pequeña a comer de forma equilibrada, porque ni es bueno comer solo hambuerguesas (SUPER-SIZE-ME), ni tampoco es bueno comer solo lechuga (DOWN-SIZE-ME) y si no que se lo digan a las modelos que mueren por anorexia.cada año.
LAS HAMBURGUESAS Y LAS HAMBURGUESAS
En primer lugar quiero decir que al ser estudiante de publicidad y relaciones públicas voy a defender el anuncio tan criticado por la Ministra de Sanidad (que no Ministerio).
La publicidad está al servicio de la información, de esta manera, contratada por determinadas empresas, la publicidad ofrece información a cerca de un nuevo producto sin obligar a nadie a su consumición. Bien es cierto que los anuncios inducen al consumo, esto es algo ya sabido por todos, y que sucede tanto en la publicidad de la cosmética que tanto nos promete y luego no cumple, como en el de una simple hamburguesa. Al decir simple no me refiero a su simplicidad ya que está recubierta de toda clase de ingredientes que satisfacen nuestro apetito, sino que es un simple producto que la publicidad oferta. De esta manera si nos ponemos a restringir anuncios publicitarios, nos daríamos cuenta de que muchos de éstos nos sobran en nuestra lista de anuncios correctos. De esta manera no me estoy tirando piedras a mi propio tejado, sino que quiero defender que dentro de las leyes publicitarias, si éstas se cumplen, todo vale.
Las agencias no entran en el juego de qué es lo sano, porque no solo ésta hamburguesa sobrepasa los límites de la sanidad, y qué es lo éticamente correcto, puesto que somos engañados por una gran cantidad de anuncios publicitarios. Por tanto, quiero proponer que si hay a algo que se deba suspender es la propia hamburguesa y no el anuncio, es decir, si ésta hamburguesa atenta contra la sanidad de los españoles que los pone en riesgo de obesidad así como de otras tantas enfermedades, que prohíban su venta y así no se crearán anuncios en torno a ésta.
¿Alguien ha dicho a partir de cuántas calorías se puede vender o no? En cualquier caso la publicidad no es la empresa que vende, sino que anuncia e induce a la venta de algo creado por otros.
Es fácil culpar a la publicidad y a los anuncios de todo lo malo que aparece en nuestras pantallas y de hecho, personas que no quieren enfrentarse con ciertas entidades arremeten contra la publicidad para hacernos ver que se preocupan por el bienestar social.
Creo que sobre este tema habría que matizar dos elementos fundamentales relacionados. Por una parte nos encontramos con un producto altamente calórico y con demasiadas grasas nocivas para nuestra salud, base de la polémica que está causando tantos debates en nuestro país; y por otra parte, aparece una publicidad original que, como otra cualquiera, intenta persuadir a los consumidores de la idoneidad de sus productos. El problema está cuando ambos elementos se unen en uno solo, dando lugar a una importante polémica, pues se pone en juego en cierto grado la salud del consumidor y la originalidad y libertad de las campañas publicitarias.
En este sentido, la publicidad ofrece un producto cuyo consumo puede perjudicar nuestra salud debido a sus componentes, pero es sólo una forma más de hacer publicidad, una forma más de llamar nuestra atención. En ningún momento nadie nos está obligando a nada, pues los consumidores somos totalmente libres de comprar o no dicha hamburguesa. Los publicistas sólo hacen su trabajo.
Sin embargo esta publicidad puede costar caro y más en una sociedad en la que la obesidad es uno de los principales problemas de salud y motivos de muerte de la población, y en la que ésta sufre cada vez más trastornos alimenticios.
En mi opinión estas empresas de “fast food” (comidas rápidas) y alimentos con alto nivel de calorías deberían informar mucho más sobre de los componentes y valores nutricionales de sus productos, ya que si no es por el Ministerio de Sanidad nosotros no sabríamos exactamente a qué nos exponemos cuando consumimos estas hamburguesas XXL, es decir, a ingerir una media de 900 calorías aproximadamente. Pero el vendedor nos muestra lo que quiere, pues si informara de la realidad del producto quizá nadie lo consumiría. Sin embargo no apuesto por la retirada del anuncio, pues la culpa no es de aquellos que han hecho su trabajo, sino por una mayor información al consumidor por parte de empresas como Burguer King, pues estamos en nuestro derecho de saber lo que comemos y lo que compramos para nuestra familia.
Me leído bastantes comentarios del blog y las diversas opiniones divagan mas o menos por el mismo campo, que la publicidad no es la que tiene la culpa del problema que estamos tratando aquí. Creo que es importante antes de nada haberse informado bien sobre la campaña de Burguer King, o también el patrocinio en Formula 1 de las marcas de tabaco o en baloncesto de las bebidas alcohólicas.
Bajo mi punto de vista, el responsable último del consumo ilimitado de hamburguesas XXL de Burguer King es el propio consumidor, porque realmente nosotros somos los que elegimos lo que queremos comer y lo que no. Si el cliente no consumiera este producto la multinacional hubiese quitado el producto del mercado y si no se ha quitado por algo será ¿no?
Este ejemplo de la hamburguesa se puede ver mejor en los clientes habituales del tabaco, así tenemos la polarización de la responsabilidad: consumidor y anunciante.
Echando la vista atrás en la historia, vemos que el consumo del tabaco era un fenómeno que se producía sólo en las élites de la sociedad pero con la aparición de la publicidad y la noción del daño que produce, los precios se abarataron y su gran consecuencia imparable ha sido el mayor consumo del tabaco. Bajo este punto de vista, vemos que la publicidad ha sido la causante del consumo actual del tabaco. También debemos incluir el otro lado de la moneda. Actualmente, vivimos en una sociedad abierta, en la que las opiniones y elecciones de las personas son válidas. En este mundo en el que todo se sabe (como en este cado las consecuencias del tabaco) el consumidor es el que elige si comprar o no un producto, es decir, visto de esta manera: el cliente es el que elige en última instancia la consumición nociva del tabaco. En este ejemplo, las instituciones de los países y la UE han decidido abolir la publicidad de las marcas de tabaco en espectáculos mundiales como la Fórmula 1, con la entrada en vigor de la ley antitabaco.
Otro ejemplo, lo tenemos en los campos de baloncesto de la Liga Profesional de este deporte. Dichos partidos no se transmitieron por la publicidad que hacia de unas bebidas alcohólicas. Este consumo de nuevo es igual que el anterior, se promocionan en los medios que son más vistos por los clientes, y como tal aumentarán sus ventas aunque sea en un bajo porcentaje.
A todo esto, el Ministerio de Salud y Consumo y los gobiernos de la UE, velan por una alimentación sana, por la no obesidad de sus ciudadanos (en cierta medida) y una moderación o erradicación del consumo de bebidas alcohólicas y tabaco respectivamente. Sus medidas han pasado de ser maleables como la autorregulación de las propias empresas a la erradicación completa de dichos productos en los medios de comunicación. ¿Acaso se creen que las agencias de publicidad no saben lo que están anunciando? ¿Y lo que acarrea estos anuncios?
Ahí es cuando uno se pregunta si realmente la responsabilidad del consumo de estos productos tan nocivos, según el gobierno, es del consumidor o del anunciante. Yo me voy a decantar por la responsabilidad última en manos de los clientes (callejeros o las propias agencias de publicidad) fomentados por una inteligencia publicitaria indirecta que les avisa de la existencia de estos productos. Con esto último me quiero referir a que las empresas y la marca anunciante tienen una responsabilidad indirecta al mostrar su producto en los medios. Es decir, libre mercado, todas las empresas tienen libertad de producir y pueden hacer el producto que ellos quieran. Por lo tanto, es nuestra responsabilidad la empresa no es la que decide que tenemos que consumir, ella ofrece otras opciones en el mercado pero no obliga a nadie a escogerlas. Es una opción más para el consumidor, entre las que él realmente elige.
Como último quería dejar claro, que el gobierno esta criticando un solo anuncio de los cientos que están en marcha sobre productos insanos, y que se monte todo esto por una hamburguesa me parece demasiado, solo me parece bien el denunciar a todas las empresas y no solo a la campaña de Burguer King, si la hamburguesa es mala el tabaco más aún y todavía se sigue anunciando. Eso es lo que verdaderamente me parece incomprensible y no esta campaña.
Este tipo de anuncios se lleva confeccionando desde el inicio de la publicidad, y se ha visto incentivado desde su inclusión en la televisión. La imagen y la palabra juegan un importante papel a la hora de vender un producto, y si nos centramos en los productos de alimentación, algunas empresas han empezado a vender sus productos intentando “engrandecer” lo que se vende a través de la imagen y del nombre del producto, esto es lo que ocurre con la hamburguesa XXL de Burguer King, o los eslóganes de la marca Coca-cola donde se daba a entender que el que la bebía podría vivir más. Los productos extra-gigantes son hoy en día una realidad publicitaria que vende mucho. Es una nueva moda, una moda que, aunque pueda sobrepasar los límites de una cierta “legalidad publicitaria” al vender productos que, a largo plazo puedan ser nocivos para la salud o para cualquier otro aspecto de nuestra vida, nunca será responsable directamente de los efectos y consecuencias que puedan provocar sobre el comprador.
Esa moda del “cuanto más grande, mejor” funciona muy bien sobre los receptores de la publicidad en EE.UU, y, en algunos países de Europa occidental también parece que empieza a tener éxito. La empresa Mc Donald’s también ha llevado a cabo publicidad de productos nocivos ya que sigue la misma línea que su compitente Burguer King. Ocurre lo mismo con la publicidad del alcohol y de ciertos medicamentos sin receta previa del doctor sin olvidar las campañas publicitarias relacionadas con el tabaco. Ninguno de estos productos es vendido con la regla del “cuanto más grande, mejor” porque esto sí supondría cierto sobrepaso por la legalidad ya que son productos que son considerados nocivos no sólo por el Ministerio de Sanidad sino también por la sociedad en general,. Pero, sin embargo, la publicidad de estos productos vende un estado de bienestar tras la consumición de estos, así en los anuncios de productos alcohólicos del Ron Barceló, o de Malibú aparecen parajes exóticos, origen de ambos productos donde uno puede encontrarse al consumirlos. Ya se ha logrado que en estos anuncios se indique el grado de alcohol que llevan y en los anuncios de tabaco las consecuencias del acto de fumar asimismo en los anuncios de productos médicos sin receta se indica que se debe consultar al farmacéutico pero la televisión utiliza recursos que “tapan” o “esconden” estos avisos que se ven obligados a mostrar las campañas publicitarias, bien sea a través de la letra pequeña o de la rapidez de su comunicación al receptor al final del anuncio.
Por tanto, hay que reconocer que la responsabilidad de consumir estos productos es básicamente del consumidor ya que la publicidad no obliga a comprar o consumir determinado producto, solamente lo ofrece, sin embargo esto puede plantear un problema muy serio si se trata del bien para los menores de edad, sobre todo si no alcanzan una edad determinada para ser conscientes de lo que consumen o compran porque ¿y si un niño come en reiteradas ocasiones una hamburguesa XXL en un cumpleaños de un amigo, cualquier fiesta…? ¿de quién será la responsabilidad de que el niño pese más de lo normal? ¿de los padres? ¿o de todo aquel que le haya comprado u ofrecido productos XXL?, está claro que la publicidad puede engañar a los niños, pero no sólo a ellos, sino a un sector extenso de la población de un país como éste que ignora cuáles pueden ser las verdaderas consecuencias de consumir esos productos gigantes, alcohol, drogas o tabaco. No somos una sociedad ignorante, sabemos hasta qué punto algo puede ser nocivo para nosotros, pero tampoco somos todos especialistas en medicina para saber cuantas sustancias y cuantas calorías puede tener una hamburguesa XXL.
Hay que entender la perspectiva de empresas como Burguer King cuya publicidad se basa en vender productos apetitosos y de gran tamaño ya que su supervivencia se ha visto unida a este tipo de promociones de enormes productos a bajo precio, sin embargo es obligación de esas empresas no sobrepasar el límite. Pero también el Ministerio de Sanidad y las organizaciones sanitarias han de prevenirnos frente a este tipo de anuncios, sobre todo para proteger a todos los que ignoran sus consecuencias, el Ministerio ha hecho muy bien en “avisar” a la empresa Burguer King para que retire el anuncio ya que es la obligación de esta institución revisar, entre otras cosas, la publicidad, que es un importante punto de acceso a los productos nocivos. Gracias a que estos organismos e instituciones manejan datos sobre estos productos, datos a los que, la mayoría de la población no tiene acceso, tienen el derecho a recordar las consecuencias de su consumición y deberían de tener el derecho incluso a la retirada de esos anuncios.
Por supuesto, las agencias de publicidad, que se encuentran al servicio de la empresas quedan exentas de cualquier responsabilidad, ya que los publicitarios sólo cumplen con su labor de anunciar un producto, aunque lo engrandezcan o puedan crear eslóganes que inciten a un consumo exagerado porque toda idea parte de la empresa que contrata la agencia, y no sólo eso, sino que es la empresa la que inicialmente crea el producto, la agencia solo se encarga de venderlo.
No es culpa de la publicidad. El cliente es quien tiene la primera y la última palabra siempre y es (o debería ser) única y exclusivamente su responsabilidad si un producto determinado atenta contra alguna norma o principio. El publicitario está al servicio de las empresas para promocionar cualquier producto sin poder ser culpado de aquello que anuncia. En el caso de las hamburguesas XXL, en un principio parecía ser que lo que se reprochaba era el anuncio al, supuestamente, atentar contra los vegetarianos. No obstante, al final, ha sido la propia hamburguesa la que ha sido rechazada por el gobierno por sus características, y esto ya no es competencia de la agencia publicitaria sino de la empresa Burger King. Efectivamente, su función no es educar, sino vender.
Las agencias están para servir a sus clientes. Es su único objetivo; vender una idea y que consiga la eficacia que el cliente espera. Si el cliente pide algo en concreto, se podría decir que su palabra es la ley en cuanto que es quien manda. La publicidad es un servicio y el publicitario no puede hacer otra cosa que someterse a las directrices de quien paga.
Por la parte de la publicidad está todo justificado anteriormente; es la posición de quien vende el cuchillo de cocina al criminal. No tiene la culpa de que aquello que anuncia supuestamente quebrante ciertas normas impuestas a la empresa productora.
Por parte de sanidad, lo justo es que si tiene que culpar a alguien sea a Burger King porque lo que quebranta la norma establecida por el Ministerio es el producto, la hamburguesa, no la publicidad de la misma. Y si por otro lado también resulta ofensiva de algún modo la publicidad del producto, habría que tener en cuenta de que en gran medida y reiterando lo dicho, Burger King es quien tiene la primera y la última palabra en la publicidad de sus productos: Si el anuncio no es correcto es en parte culpa de la empresa anunciadora por crearlo, pero en último término es Burger King quien decide que le gusta el anuncio y quien da el visto bueno para sacarlo a la calle.
Sinceramente, opino que todo este tema de la "super hamburguesa" y el bombo que se le está dando es muy interesante,sin embargo, no me importa en absoluto. Con esto no quiero decir que pase del tema ni muchísimo menos, pero el interés que pueda despertar este asunto en mí es tan solo por motivos publicitarios. No es que no m preocupe por el futuro de la sociedad, sobretodo de los niños que pueden llegar a convertirse en obesos, pero, ¿dejarán de comer tales hamburguesas si se suspende todo tipo de publicidad que ya ha sido previamente anunciada en todo el mundo? La respuesta es obvia. No comprendo todo este asunto. Una hamburguesa de casi 1000 calorías, ¿y qué? Millones de niños en otros países matarían por eso, y sin embargo, yo no veo un gran debate sobre eso. También mata el tabaco, sin embargo seguimos viendo esos inmensos carteles en medio de cualquier carretera incitando al consumidor. Es cierto que no hay anuncios televisivos que potencien su consumo, pero ¿ se ha dejado por ello de consumir? Me parece que no. Pues con este tema de la comida rápida sucede exactamente igual. Yo soy partidaria de que cada uno haga lo que quiera siempre y cuando no perjudique a los demás.Y si las grandes compañías publicitarias consideran oportuno este tipo de publicidad, que asía sea. A mí no me supone ningún tipo de inconveniente. Cada uno es libre de consumir lo que le apetezca. Que la publicidad condiciona al consumidor está claro, pero la publicidad no le pone una pistola en la cabeza a nadie para que consuma, de manera que el único responsable de todo esto es el propio consumidor. Si se supone que lo que nos hace distintos a los animales es la racionalidad, hagamos alarde de ello no con el dicho sino con el hecho. Si tan inteligentes somos y tan poco nos dejamos manipular por los medios de comunicación, ignorémoslos hasta llegar a tal punto que la publicidad se haga totalmente prescincible.
Vale, ahora en serio, ¿ de verdad creemos que la publicidad llegará a hacerse presincible algún día? Qué ilusos somos. Y yo personalmente preferiría que no sucediera tal cosa, pues pretendo vivir de esto. Por esta misma razón he dicho anteriormente que el único interés que podía despertar en mí todo este asunto es puramente publicitario. Solo me interesa analizar el punto de vista de las empresas que crean estos anuncios, ya que si tanto efecto pueden llegar a causar en la sociedad es porque muy mal no pueden estar hechos, ¿no? Así que, yo personalmente, voy a coger lo que me interese de todo esto, que es la parte teórica, por asi decirlo, aprender de ella e intentar que en un futuro mis anuncios puedan llegar a dar tanto que hablar como estos. Quiero que sean criticados para así darme más aún a conocer y que causen conmoción ya que es de lo que se trata. Yo me considero una persona más o menos inteligente para poder decidir qué debo consumir y qué no. Una hamburguesa de casi 1000 calorías no entra en mi dieta. Mientras tanto, Burger King se está forrando y desde luego a mí me parece que no lo está haciendo mal. En todo caso seríamos nosotros, los consumidores, los que nos equivocaríamos. Ellos, tan solo estan jugando con nuestras mentes, ¿no?
Básicamente nos enfrentamos a un dilema moral que continuamente vemos repetido en la sociedad de nuestros días: ¿a quién podemos culpar sobre los defectos de la sociedad? En este caso, es cierto que la nueva campaña de la hamburguesa XXL cause cierta repulsión (sinceramente es lo que me produjo la primera vez que la vi.), pues parece que le gusta el hecho de fomentar la comida grasienta como el prototipo de un “manjar ideal” preparado a conciencia para la sociedad; algo de lo que no deberíamos sentirnos orgullosos.
Ni que decir tiene, que el Ministerio de Sanidad, hace de inmediato responsable a este tipo de campañas publicitarias de los elevados índices de obesidad. Quizá uno de los motivos sea el hecho de que tener un culpable haga relativamente más fácil la resolución del problema.
Pero en este caso realmente ¿quién tiene la culpa?:
Los publicitarios que se dedican a ofrecer de la mejor forma un producto para que sea demandado y así tener contentos a los dueños de la empresa, ya que en definitiva es su forma de ganarse la vida.
Los consumidores que por mucho que digan, en la mayoría de las ocasiones, sabemos que este tipo de productos son nocivos para nuestra salud, pero los consumimos de igual forma, o bien por el precio más asequible que tienen, o meramente por la falta de tiempo para poder degustar una buena comida
La propia empresa, que decide lanzar el producto al mercado, aún sabiendo el impacto negativo que podría darse.
En definitiva, puede llegar a entenderse que el Ministerio de Sanidad tenga que velar por la salud pública pero francamente ¿Qué tiene esta hamburguesa, que haya levantado tanto revuelo? Porque sinceramente pienso que las condiciones son las mismas ahora que antes, o acaso ¿antes no existían las hamburguesas? Porque realmente no creo que frenando una simple campaña publicitaria vayan a eliminar el consumo de la comida rápida en este país, incrementado gracias a factores como los citados con anterioridad (estado económico y la falta de tiempo).
Esa conciencia moral que parece haberles entrado ahora a los del Ministerio de Sanidad deberían haberla comenzado mucho antes, ya que en estos momentos de poco sirve cuando empresas como “Burger King” es una de las más conocidas.
La polémica de las hamburguesas XXL ha generado distintos puntos de vista.
Por un lado tenemos las acusaciones de la Ministra de Sanidad que atacan al producto por su alto contenido en grasas, las cuales son gravemente nocivas para la salud de los consumidores y, cumpliendo con su función, exige la retirada de la campaña publicitaria y del producto del mercado.
Del otro lado tenemos la empresa obligada a informar, tanto de los factores positivos como de los negativos; aunque con la publicidad, trata de contrarrestar, ya que su única función es vender el producto de la mejor forma posible.
Y finalmente la decisión del consumidor, lo más importante.
Centrándonos en la situación española, tenemos que ser conscientes de que esta mala costumbre a la hora de comer, viene de atrás; a pesar de que el Estado ha incluido en los programas educativos una dieta sana acompañada del fomento del deporte.
A pesar de esto, los consumidores son conscientes de lo que comen. Cuando no existían estas hamburguesas gigantes, los adolescentes compraban 3 hamburguesas normales lo que seria lo mismo. Al fin y al cabo, una hamburguesa de vez en cuando no es perjudicial, como bien se sabe lo malo es el exceso.
Así que, en mi opinión, la solución estaría en el fomento de una educación social saludable desde la infancia, que nos enseñe una costumbre alimenticia sana, de lo que es bueno y malo, saludable y perjudicial.
Otra solución complementaria, sería poder llegar a obligar a que las empresas de comida rápida tengan que informar correctamente de los graves perjuicios de los productos que nos venden, como en el caso del tabaco. De esta manera, intentaríamos combatir la mala educación alimenticia actual y promover dicha educación a las próximas generaciones.
- Qué quiere cenar, una o dos chuletas? –preguntan a Homer Simpson
- Ambas cosas! – dice él.
A él seguramente le molestaría la retirada de la hamburguesa extra grande de Burger King.
Yo no estoy ni en contra ni a favor de las restricciones de Sanidad. Hay que analizar el asunto en dos direcciones.
Desde el punto de vista de sanidad puedo entenderlo. Últimamente el Gobierno presta más atención al asunto cómo comen, y así , cómo viven los españoles. Hace poco han empezado una nueva campaña para promover el desayuno ( según los estudios 8% de los niños no toma nada por la mañana) , en junio inició un programa piloto para prevenir la obesidad en escuelas de las seis comunidades autónomas con mayor problema de obesidad. El fin es mejorar la alimentación y la salud de los ciudadanos. Está claro, que Burger King con esta bomba de calorías y grasas saturadas va contra los esfuerzos del Ministerio. Pero, ¿Qué pasa si alguna persona con una hamburguesita no puede calmar su apetito? Pues, La solución es comprar dos del mismo. ¿No es igual entonces ofrecer tamaño más grande? Además, con el hecho que preparan y anuncian ya no solamente doble, sino triple Whopper, no obligan a nadie comprar y comerlo. Se puede elegir el Whopper “normal”.
Si lo miramos desde el punto de vista de Burger King, también lo puedo entender, porque su objetivo es dar a conocer sus productos y venderlos , para así, tener más beneficios. Aquí me gustará subrayar que, como yo creo, la agencia de publicidad no tiene la culpa. El anunciante ( en este caso Burger King ) encarga la publicidad y la pide como la quiere ver. El agencia sirve sus clientes y cumple la petición.
Lo que no es igual, cómo promociona sus productos. Al lado de mi casa durante bastante tiempo había un cartel publicitaria de la misma compañía, en el que aparecía una hamburguesa enorme y al lado un letrero que decía : Terrible ser vegetariano. ¿Verdad? Me parece patético. ¿Para qué se meten el la forma de alimentación de los vegetarianos?
Luego, el anuncio cuyos protagonistas son hombres, los que cada vez que se comen una hamburguesa XXL ( que está hecha para los “hombres de verdad”),aparecen carteles en la calle: ¡YO SOY HOMBRE! ¿Cuál sería el mensaje publicitario en este anuncio? ¿Qué la hombría se mide en el tamaño de la hamburguesa? ¿ Si no la comes, no eres hombre de verdad? Ah ….. ¿Y qué pasa con las mujeres?…..
Mientras en España anuncian la cantidad, por ejemplo la misma compañía en el Reino Unido al mismo tiempo tiene una campaña publicitaria totalmente distinta. Ahora están introduciendo la nueva hamburguesa Angus. En el cartel publicitario, un camarero elegante vestido con esmoquin, pajarita y guantes blancos está sirviendo en una lujosa bandeja de plato. En esta campaña se presta más atención a la calidad , y no sugiere, que comer en uno de estos restaurantes es igual a ponernos ciegos de comida. En Reino Unido dan información nutricional sobre los producios , y aparece un número de teléfono al que se puede llamar.
La gran competencia , McDonald’s, ya hace tiempo pone los valores nutritivos de los distintos productos en los envases. También uno de sus eslogans es : ¿Te preocupa la alimentación de tu hijo? A nosotros también!
A la hora de elegir somos nosotros los que decidimos dónde comer. Es la responsabilidad de cada uno. Pero aquí aparece un “pequeño” problema. ¿ Cómo les dices que no es sano comer allí? o ¿Cómo les convences, que es mejor jugar al aire libre en un parque y no en los columpios dentro del restaurante ( con el olor de aceite usado? ¿Cómo les explicas, que en casa o en otro sitio va pasar mejor su cumpleaños, si pone con letras enormes : TU CUMPLE MÁS DIVERTIDO!!!
Por último os deseo , que algún día os sirvan una hamburguesa igual que la de la foto!!!!!!!!
El anuncio de las nuevas hamburguesas XXL, ¿es realmente perjudicial? La respuesta es NO. Lo verdaderamente dañino es el producto en sí, y no el anuncio. Por tanto, el dedo acusador, en todo caso, debería apuntar a la multinacional ‘Burger King’, y no al publicista inocente. La campaña en ningún momento ha querido maltratar a la conciencia colectiva, su único fin ha sido el de vender el producto, que es en lo que consiste la publicidad. El consumidor ya es consciente del peligro que puede encerrar una macro hamburguesa.
Por otro lado, la ministra de Salud, si lo que pretendía era ocultar esta nueva campaña, el resultado ha sido todo lo contrario. Raro es el quién no haya oído hablar de estas nuevas hamburguesas gigantes, al menos de pasada. Y es que el intento de abolición de este producto ha creado una gran polémica, y la polémica gusta.
No es la primera vez que sucede este efecto inverso, lo prohibido atrae al consumidor. Un estudio científico ha desvelado que en Holanda la proporción de consumo de cannabis es mucho menor que en países donde no está legalizado su venta. Curioso, ¿verdad? Aunque este hecho carezca de una relación directa con esta película, lo que quiero aportar con ello es que la ministra, aunque con buenas intenciones, ha promulgado una mayor publicidad sobre el producto; justo lo que no quería.
En definitiva, el propio consumidor es el responsable de sus actos. De nada sirve culpar a la empresa, y mucho menos a la publicidad.
Irene Fabelo Santana 1B UCM 2006
Propuesta sabia de la ministra de sanidad Elena Salgado: la retirada inmediata, de una alimentacion maligna en cuanto a salud se refiere y dañina para todo ser humano, del mercado. Como bien sabemos, la nuestra socedad se ve movida por las diferentes vallas publicitarias, anuncios cada vez mas llamativos, aquello que impresione sobre lo demás…pues bien, si los publicistas han utilizado este medio y tipo de publicidad para anunciar un "pruducto" al alcance de todos será porque su trabajo se basa en ello, llamar la atención de quienes pasan al lado de dicha propaganda. Es cierto que este polémico asunto es diferente, se trata de nuestra salud, pero sobre todo de la de los niños, puesto que ellos no son capaces de ver, y mucho menos comprender las grasas, calorias, hidratos de carbono…que tan grandiosa hamburguesa contiene. El problema estará en aquellos que decidan consumirla, cargando las consecuencias de un organismo plagado de grasas, tension alta,… debido a la comida basura. Mucha gente consume dichos alimentos por falta de tiempo, sin embargo, es muy cierto que por comodidad, diversion y todo lo que conlleva una comida preparada llama mucho la atención tanto de padres que llevan a sus hijos como de adolescentes que tiran por lo facil. Sin embargo, creo q la ministra de sanidad ha hecho lo correcto, preocuparse por sus ciudadanos, darles un toque de atención para que se paren a pensar que es lo que meten en su cuerpo al igual que advierte abiertamente de los riesgos de muchas otras cosas que la sociedad actual consume como son las drogas, el tabaco,…ahora bien, sinceramente creo que cada uno seguirá haciendo lo que quiera, lo que verdaderamente le apetezca, siempre y cuando no se tomen medidas mas drásticas, pero ¿pueden El Gobierno, El Estado y La Sanidad prohibir y meterse en el campo de la publicidad?…Cada uno hace su parte del trabajo y ahora nos toca "trabajar", pensar, a nosotros y decidir con todos los pros y contras de lo que cada acto que realizamos conlleva, lo que queremos o no consumir.
Es cierto que la imagen de una gran hamburguesa (XXL) en un cartel publicitario o en un spot televisivo nos incita a querer comerla y más aun a los niños, los cuales tienen menos información sobre las grasas y calorias que pueden contener estos productos, pero la culpa de que estas hamburguesas sean demandadas por el público, ya sean niños o adultos no es en ningun caso de la publicidad, cuya labor es transmitir las ideas que la empresa "Burguer King" pretende dar a los consumidores. Si "Burguer King" desea vender una hamburguesa de manera bestial, la publicidad de la misma así lo reflejará.
Por lo tanto creo que se le ha dado un mal enfoque a este asunto ya que no creo que haya ningun culpable, el consumidor es consciente a la hora de elegir y responsable de sus actos, siempre que los medios de comunicación informen de lo que realmente conlleva ingerir este tipo de hamburguesas.
No obstante, tras todo lo ocurrido con esta campaña publicitaria que ha llegado a los oídos de mucha gente, ahora gracias a la información distribuída por los distintos medios de comunicación que se han echo eco de la noticia y han profundizado en las grasas que estas comidas contienen, la gente es más consciente de lo que comerlas conlleva. Por lo tanto creo que la labor del Ministerio ya está cumplida, es decir, la de advertir y no la de prohibir.
No me parece acertada la postura que ha tomado el Ministerio de sanidad, ya que si no existe ninguna ley que prohíba expresamente este tipo de publicidad no pueden pedir amablemente que les hagan el favor de retirar la campaña, ya que, como bien dice le texto, no sobra el trabajo y la agencia ha actuado siempre dentro de la legalidad.
Si de verdad están tan interesados en reglar este tipo de publicidad que lo hagan como se tienen que hacer las cosas, sometiéndolo a debate en el Congreso y aprobando una ley que diga lo que se puede hacer y lo que no, mientras tanto deberían permanecer callados.
Desde el punto de vista del consumidor, creo que deberían hacer esa ley y regular la publicidad de los restaurantes de comida rápida, ya que no creo que el gobierno este siendo objetivo en este aspecto: Tanto el tabaco como el alcohol tienen muy regulado su publicidad bajo estrictas leyes, lo que me parece muy bien. Además en las cajetillas de tabaco se muestran espantosos y desagradables letreros metiéndonos miedo de las nefastas consecuencias que fumar provoca.
Pero no hay ningún tipo de ley que tenga estrictamente vigilado la publicidad de comida rápida, y en mi opinión, las consecuencias de estos tipos de alimentos pueden ser igual o peores que las del tabaco ( siempre que no se haga un consumo moderado de estos
alimentos), y me remito a la película "Super-size-me", una especie de documental-
experimento en el que el protagonista hace tres comidas al día con productos únicamente del
restaurante de comida rápida " Mcdonald´s" durante un mes…¿¿ ( nefastas) consecuencias??:
Ocho kilos más, cambios de humor, daños en el hígado…¡¡ En tan sólo un mes!!, y yo ahora me pregunto: ¿ Qué pasaría si un no fumador estuviese fumando una cajetilla de tabaco al día?, pues posiblemente su organismo apenas lo notaria, y en ningún caso sufriría los daños tan graves como los del protagonista de la película antes mencionada, siempre y cuando sólo fuese un mes, claro. Esta más que demostrado que el tabaco es muy nocivo para la salud, pero tiene menos "capacidad de destrucción" que una inocente hamburguesa de estos restaurantes al que llevamos a los niños ( eso si …vamos a la zona de no fumadores a que los niños se coman su hamburguesa, que no nos gusta que respiren humo, su salud ante todo).
Ya se que muchos pensarán que la gente fuma varios cigarrillos todos los días, pero solo se comen una hamburguesa de vez en cuando. Es cierto, pero cada vez se abusa más de este tipo de comida, y creo que la gente debe estar informada de sus consecuencias..así que por que no un "COMER ESTA HAMBURGUESA PUEDE MATAR" en la caja del adorable "happy meal".
En los tres meses que llevo de carrera son innumerables los casos en contra de la publicidad, tan excesivo me parece que no es descabellado el pensar en un plan malvado en contra de la acción publicitaria.
Bromas aparte, creo que si existe un culpable (y siempre lo hay) es la escasa educación alimentaria que hemos recibido.Al consumidor de comida rápida le importa poco si la resobada hamburguesa es un cóctel de calorías, porque si la prohíben comprará otras tantas hasta satisfacer su apetito.Desde luego, el Ministerio de Sanidad debe velar por nuestra salud pero creo que debe limitarse a dar a conocer los valores nutricionales de esos alimentos y, en todo caso, prohibir aquellos dañinos para nuestra salud: Los venenos.
La publicidad no tiene porque cargar con las culpas de una sociedad malsana.Ni los publicitarios son profesores ni los consumidores alumnos, algo que deberían recordar todos aquellos que denuncian estas campañas.En el caso de los niños es indudable que los padres son los que deciden que comen y que no, por tanto no hay discusión.
El aspecto que me gustaría realzar del anuncio es su "carácter machista" según cierto partido político y el Instituto de la Mujer.No considero que dañe la imagen de los hombres por su visión cavernícola, sólo muestra a quién va dirigido de una forma explícita.Por último un bonito refrán muy adecuado "Lo que no mata engorda".
Virginia Santiago Romero 1B Publicidad y R.R P.P
No me parece acertada la postura que ha tomado el Ministerio de sanidad, ya que si no existe ninguna ley que prohíba expresamente este tipo de publicidad no pueden pedir amablemente que les hagan el favor de retirar la campaña, ya que, como bien dice le texto, no sobra el trabajo y la agencia ha actuado siempre dentro de la legalidad.
Si de verdad están tan interesados en reglar este tipo de publicidad que lo hagan como se tienen que hacer las cosas, sometiéndolo a debate en el Congreso y aprobando una ley que diga lo que se puede hacer y lo que no, mientras tanto deberían permanecer callados.
Desde el punto de vista del consumidor, creo que deberían hacer esa ley y regular la publicidad de los restaurantes de comida rápida, ya que no creo que el gobierno este siendo objetivo en este aspecto: Tanto el tabaco como el alcohol tienen muy regulado su publicidad bajo estrictas leyes, lo que me parece muy bien. Además en las cajetillas de tabaco se muestran espantosos y desagradables letreros metiéndonos miedo de las nefastas consecuencias que fumar provoca.
Pero no hay ningún tipo de ley que tenga estrictamente vigilado la publicidad de comida rápida, y en mi opinión, las consecuencias de estos tipos de alimentos pueden ser igual o
peores que las del tabaco ( siempre que no se haga un consumo moderado de estos
alimentos), y me remito a la película "Super-size-me", una especie de documental-
experimento en el que el protagonista hace tres comidas al día con productos únicamente del
restaurante de comida rápida " Mcdonald´s" durante un mes…¿¿ ( nefastas) consecuencias??:
Ocho kilos más, cambios de humor, daños en el hígado…¡¡ En tan sólo un mes!!, y yo ahora me pregunto: ¿ Qué pasaría si un no fumador estuviese fumando una cajetilla de tabaco al día?, pues posiblemente su organismo apenas lo notaria, y en ningún caso sufriría los daños tan graves como los del protagonista de la película antes mencionada, siempre y cuando sólo fuese un mes, claro. Esta más que demostrado que el tabaco es muy nocivo para la salud, pero tiene menos "capacidad de destrucción" que una inocente hamburguesa de estos restaurantes al que llevamos a los niños ( eso si …vamos a la zona de no fumadores a que los niños se coman su hamburguesa, que no nos gusta que respiren humo, su salud ante todo).
Ya se que muchos pensarán que la gente fuma varios cigarrillos todos los días, pero solo se comen una hamburguesa de vez en cuando. Es cierto, pero cada vez se abusa más de este tipo de comida, y creo que la gente debe estar informada de sus consecuencias..así que por que no un "COMER ESTA HAMBURGUESA PUEDE MATAR" en la caja del adorable "happy meal".
¿Os estáis dando cuenta de los cambios que se están sufriendo en nuestra sociedad? Hace un algunas décadas la sociedad no estaba tan controlada, ni siquiera había tantos trastornos alimenticios, ni preocupación por el bien de la sociedad. Antiguamente, los médicos fumaban mientras pasaban consulta y ahora no hacen mas decirnos las consecuencias negativas que este vicio lleva implícito(lo que desde mi punto de vista de fumadora pasiva me beneficia).Por otra parte, siempre han existido este tipo de comidas rápidas y no es novedad el que estas contribuyan a que se desencadene el sobrepeso. Si nos paramos un momento a pensar como era la publicidad hace unos años nos damos cuenta de que siempre han existido anuncios de comida rápida.¿ Porqué empezamos ahora con la campaña contra la obesidad? Este tema se podía haber abordado mucho antes. Con respecto a esta campaña de la hamburguesa XXL de la empresa” Burger King “lo único que se ha intentado es dar a conocer un nuevo producto con el fin de establecer una diferenciación de este e intentar tener un liderazgo con respecto a otras hamburguesas de comida rápida. La campaña es algo exagerada solo pretende atraer consumidores. Si es verdad que acudirán más consumidores que es lo que la empresa Burger King desea. No es consciente de que problemas este spot puede traer sino que solo piensa en los beneficios que va a generarar.No espera que consumamos hamburguesas todos los días . Ante todo somos seres inteligentes, sabemos que comer mucha comida rápida nos perjudica y no es buena por lo que debemos tomarla con moderación.Desde mi punto de vista se han centrado mucho en la campaña, la ministra de sanidad,y no se está preocupando tanto de ofrecer tratamientos y soluciones .Quitar el spot o cartel publicitario no contribuirá a que la gente obesa deje de comer cosas que no son saludables.se debe hacer un seguimiento de este tipo de personas ya que no se trata de una enfermedad que afecta tanto al estado físico de la persona como al psicológico. Lo mismo digo con respecto al alcohol. Antes no había botellones en la calle y no había tanto vicio de los jóvenes por beber alcohol es otra de las modas implantadas a finales del siglo XX. Estoy muy a favor de las campañas antidroga me parece que hace reflexionar a las personas a la hora de elegir esa opcione que desde mi punto de vista aceptarla es la incorrecta. ¿pero porqué nos preocupamos ahora de estos factores si han existido desde siempre?. Ante todo libertad de expresión pero debemos replantearnos como esta evolucionando nuestra sociedad y si es verdad que la publicidad condiciona tanto la conducta de las personas tratar de mejorar .
BELEN IGLESIAS TALAVERA 1A UCM 2006
No me parece acertada la postura que ha tomado el Ministerio de sanidad, ya que si no existe ninguna ley que prohíba expresamente este tipo de publicidad no pueden pedir amablemente que les hagan el favor de retirar la campaña, ya que, como bien dice le texto, no sobra el trabajo y la agencia ha actuado siempre dentro de la legalidad.
Si de verdad están tan interesados en reglar este tipo de publicidad que lo hagan como se tienen que hacer las cosas, sometiéndolo a debate en el Congreso y aprobando una ley que diga lo que se puede hacer y lo que no, mientras tanto deberían permanecer callados.
Desde el punto de vista del consumidor, creo que deberían hacer esa ley y regular la publicidad de los restaurantes de comida rápida, ya que no creo que el gobierno este siendo objetivo en este aspecto: Tanto el tabaco como el alcohol tienen muy regulado su publicidad bajo estrictas leyes, lo que me parece muy bien. Además en las cajetillas de tabaco se muestran espantosos y desagradables letreros metiéndonos miedo de las nefastas consecuencias que fumar provoca.
Pero no hay ningún tipo de ley que tenga estrictamente vigilado la publicidad de comida
rápida, y en mi opinión, las consecuencias de estos tipos de alimentos pueden ser igual o
peores que las del tabaco ( siempre que no se haga un consumo moderado de estos
alimentos), y me remito a la película "Super-size-me", una especie de documental-
experimento en el que el protagonista hace tres comidas al día con productos únicamente del
restaurante de comida rápida " Mcdonald´s" durante un mes…¿¿ ( nefastas) consecuencias??:
Ocho kilos más, cambios de humor, daños en el hígado…¡¡ En tan sólo un mes!!, y yo ahora me pregunto: ¿ Qué pasaría si un no fumador estuviese fumando una cajetilla de tabaco al día?, pues posiblemente su organismo apenas lo notaria, y en ningún caso sufriría los daños tan graves como los del protagonista de la película antes mencionada, siempre y cuando sólo fuese un mes, claro. Esta más que demostrado que el tabaco es muy nocivo para la salud, pero tiene menos "capacidad de destrucción" que una inocente hamburguesa de estos restaurantes al que llevamos a los niños ( eso si …vamos a la zona de no fumadores a que los niños se coman su hamburguesa, que no nos gusta que respiren humo, su salud ante todo).
Ya se que muchos pensarán que la gente fuma varios cigarrillos todos los días, pero solo se comen una hamburguesa de vez en cuando. Es cierto, pero cada vez se abusa más de este tipo de comida, y creo que la gente debe estar informada de sus consecuencias..así que por que no un "COMER ESTA HAMBURGUESA PUEDE MATAR" en la caja del adorable "happy meal".
Deberíamos partir de la base de que un publicista, como cualquier otro trabajador, debe responder a los intereses de quien le contrata. No nos vamos a engañar, los publicistas somos "unos mandados". Tenemos libertad de trabajo, pero una libertad limitada, ya no solo por las exigencias de nuestros clientes, si no también, por lo que estamos viendo en estos momentos, nomas legales y morales. Los publicistas no tenemos la culpa de que nos contraten para un trabajo u otro, nos limitamos a responder de la manera más adecuada posible a lo que se espera de nosotros. Con esto trato de decir que la publicidad no es culpable de anunciar determinados productos, simplemente hacemos nuestro trabajo lo mejor que podemos. Ya que nos planteamos esto, también sería interesante plantearse si, en algunas ocasiones, creamos publicidad en contra de nuestros principios. No hemos pensado que, tal vez, algunos de los creadores de esta campaña están de acuerdo con que lanzar al mercado un producto así es excesivo, pero aun así, seguro que no están de acuerdo con su retirada.
Poníendome en el punto de vista de la ministra de sanidad, tampoco apoyo la venta de un producto tan nocivo para la salud. Veo lógico que el primer paso para acabar con esto sea alejar al publico del producto. Tal vez la ministra no haya conseguido que se retire la campaña, pero ha conseguido crear una gran campaña negativa, ya no solo contra Burger King, si no contra Mc Donals. El público ha incluido en el mismo saco ambas empresas, aunque Mc Donals no tenga nada que ver con la aparición de esta campaña. Seguramente ambas empresas notarán una disminución del número de clientes a raíz de esta polémica.
Estos podrían ser otros ejemplos de campañas que han sido retiradas:
· < FACUA pide la retirada de una campaña publicitaria de la marca de motos Aprilia por sexista
En el anuncio aparecen las nalgas de una mujer que están siendo medidas con una cinta métrica por un hombre y un eslogan que dice: "Gama Arrecife: Ahora varias tallas menos", en alusión a una bajada de precios aplicada por el fabricante. La Federación recuerda que recientemente denunció a la cadena Media Markt por una campaña en la que una flecha señalaba los pechos de dos mujeres, bajo el reclamo "verás las mejores delanteras del mundo">
<…el anuncio incurre en un supuesto de publicidad ilícita prohibido en el artículo 3 de la Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad. En su primer apartado, el citado artículo prohíbe a todo anuncio "que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores o derechos reconocidos en la Constitución", entre los que se incluyen los que "presenten a las mujeres de forma vejatoria, bien utilizando particular y directamente su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar, bien su imagen asociada a comportamientos estereotipados que vulneren los fundamentos de nuestro ordenamiento coadyuvando a generar la violencia a que se refiere la Ley Orgánica de medidas de protección integral contra la violencia de género">
· <En esta ocasión, UCA-UCE ha instado a Imagenio a modificar o retirar la campaña que lleva por slogan Si no te lo compran es que no son tus padres. El anuncio incumple sobremanera el Capítulo IV de la Ley de Televisión sin Fronteras de 1994. De hecho, en el artículo 16 referente a la protección de los menores frente a la publicidad se expresa el deber de las empresas de respetar los siguientes principios:
a) No deberá incitar directamente a tales menores a la compra de un producto o de un servicio explotando su inexperiencia o credulidad, ni a que persuadan a sus padres o tutores, o a los padres o tutores de terceros, para que compren los productos o servicios que se traten.
b) En ningún caso deberá explotar la especial confianza de los niños en sus padres, profesores u otras personas.
Además de la inoportunidad y la poca pertinencia ética del contenido del mensaje empleado, la Unión de Consumidores de Andalucía-UCA/UCE considera que esta campaña atenta contra los derechos y legítimos intereses de los consumidores, sobre todo, si tenemos en cuenta que dicha campaña se dirige a un colectivo especialmente sensible, desprotegido y vulnerable, como lo son los niños (a los que convierte en prescriptores, con lo que ello implica para sus progenitores).Por todo ello, y en defensa de los derechos y legítimos intereses de los consumidores y usuarios, la Unión de Consumidores de Andalucía-UCA/UCE ha instado a Telefónica España a que lleve a cabo las medidas oportunas para la corrección o retirada de la campaña. Además, UCA-UCE va a trasladar esta cuestión a las autoridades competentes para que lleven a cabo las medidas oportunas en el caso.>
· <Madrid, España — La organización ecologista Greenpeace denuncia que la nueva campaña publicitaria del Canal de Isabel II no promueve el ahorro de agua entre los ciudadanos. La campaña que desarrolla la empresa gestora del agua en la Comunidad de Madrid con el eslogan Madrid necesita más agua y que cuenta con un presupuesto de 10 millones de euros es un alegato en defensa de nuevas infraestructuras hidráulicas, y no en favor del ahorro.>
Con este boom! de la aparición en nuestras pantallas de la nueva XXL, Burguer King puede sentirse satisfecho. El objetivo de hacer llegar a todos los espectadores el surgimiento de su “hamburguesa gigante” lo ha conseguido.
Sin embargo, este protagonismo que ha alcanzado, se debe más bien a las innumerables críticas y debates que ha levantado.
Todo comenzó con la petición por parte del Ministerio de sanidad de la retirada de esta nueva campaña publicitaria porque incentiva el consumo de hamburguesas de alto contenido calórico y grasas saturadas. Pero detengámonos un instante, ¿cómo que retirar la campaña publicitaria? Creo que nos estamos confundiendo, aquí la publicidad no tiene nada que ver. Que quieran tomar medidas con respecto a la puesta en consumo de una hamburguesa XXL como parte de su labor como ministra de sanidad, me parece correcto, sobre todo ahora en un momento en el que se está intentando por todos los medios luchar contra el problema de la obesidad muy presente en nuestra sociedad actual; principalmente en los niños, consecuencia de una mala alimentación.
Pero, ¿Por qué sanidad ha decidido implicarse en qué debe anunciar una cadena de comida rápida y qué no? Sin duda no ha sido lo más acertado por su parte, ya que la agencia se limita a servir a su cliente, que el producto a promocionar pueda tener repercusiones nocivas en la salud de las personas, ya no es cosa suya. Su parte de trabajo consiste en aportar información sobre el producto y además trata de incentivar su consumo, pero esto no se le puede achacar totalmente. Es responsabilidad nuestra; y en el caso de los niños, de sus padres, decidir si consumimos o no dicho producto. En ningún caso nos están obligando, somos nosotros quienes tenemos la última palabra, si queremos o no comernos una XXL.
Así, por un lado, quizás deberían mencionarse en el anuncio las consecuencias para la salud que acarrea el consumo de la susodicha hamburguesa de forma semejante al caso del tabaco, o por lo menos hacer alusión a su elevado aporte calórico. Pero esto ya entra dentro de los límites éticos que se marca el publicista o que veta el cliente.
Y por otro lado, Sanidad debería corregir su actuación ya que se ha excedido en su intervencionismo en la publicidad. Este caso contribuye a marcar la progresiva desaparición de la esencia de la publicidad. Si nos ponemos a analizar cada una de las campañas que están en marcha con esas expectativas, nos podemos poner a rebatir si los anuncios de bebidas alcohólicas incitan a beber, etc.
¡La publicidad requiere libertad de expresión!
Entiendo que se pongan ciertas restricciones a la hora de vender productos perjudiciales para la salud. Un buen ejemplo, de ello es la prohibición de anunciarse a compañías tabaqueras y la obligación de poner en cada una de sus cajetillas “el tabaco perjudica seriamente la salud” y todo este tipo de avisos. Aun así, no me parece justo que esto repercuta en la publicidad, ya que tendría que repercutir sobre el mismo producto. Quiero decir que no se puede comparar lo perjudicial que puede ser el tabaco para la salud como lo que podría serlo comer una de estas hamburguesas. Con un solo cigarrillo ya estás empeorando la salud de tus pulmones, pero no pasa nada si un día te comes una hamburguesa XXL. Esta claro que abusar de este alimento si que podría dañar nuestra salud, pero al igual que podría hacerlo el abusar de cualquier otro alimento por sano que fuera. Como siempre, esto quedaría en manos del consumidor. Puede que la publicidad influya mucho sobre la forma de pensar de la gente, pero no nos obliga en ningún momento a comprar estos productos, y mucho menos a abusar de ellos.
La publicidad básicamente se hace para atraer a posibles consumidores, y la mejor forma de hacerlo es mostrando las cosas positivas del producto anunciado, no tiene sentido que resalten lo negativo (que como todas las cosas, tienen ese lado también), ahora la pregunta sería después de tanta polémica en contra de dichas hamburguesas: ¿Cuánta gente ha ido a comprarlas?, lo más probable es que la mayoría que lo ha hecho se han fijado en este producto por la publicidad gratis (aunque negativa) que ha recibido tantos en periódicos como en informativos o hasta en blogs de páginas webs.
Pero el asunto que nos lleva a todo esto es si los responsables directos son los publicistas, a mi parecer no lo son, o ¿Es que los vendedores o fabricantes de bebidas alcohólicas son responsables de las muertes que se producen en las carreteras?, la decisión es de cada persona, saber como actuar y que consumir…
A todo esto, creo existe una institución que otorga controles de calidad o hacen pruebas cuando va a salir un producto al mercado, ya sean juguetes o alimentos, ¿no tendrían que ser estos los primeros que deben prohibir estas hamburguesas si tan perjudiciales son para la salud? como ya he dicho la publicidad no se encargará de catalogar que está bien o mal cuando ese no es su trabajo.
Con tanta censura que se ve en estos días, no será raro que se cree un organismo para controlar todos los anuncios que salen “al aire” ya sea para televisión, impresos, vallas, etc., ¿o es que ya existe?.
Stephani Palomino Rasmussen 1B UCM 2006
Siempre que se desatan polémicas como estas los trabajadores del mundo de la publicidad son acusados con el dedo directamente como los culpables de manipular las decisiones de los consumidores. El publico es libre de elegir los productos que desea comprar o consumir.
Ningún publicista acompaña a un individuo hasta la puerta del “burguer” apuntándolo con una pistola para que se decante por la XXL en lugar de la ensalada “baja en calorías”.
Por otro lado decir que vivimos nos guste o no en una sociedad capitalista con una máxima muy clara: libertad de mercado. Esto significa que las empresas y las marcas tienen total libertad para sacar a la venta los productos que consideren adecuados siempre que cumplan con las normas de calidad. Pero esto no quiere decir que se deban censurar porque ¿acaso no es también dañino en tabaco? ¿O el alcohol? ¿Y los coches que son capaces de alcanzar los 220km/h? Pero eso nadie lo retira del mercado o lo prohíbe, como mucho hacen leyes para intentar reducir su consumo pero que ya todos tenemos muy claro cual es su efecto.
Hay que decir que las empresas deberían tomar un poco de conciencia social y evitar el lanzamiento de productos que pudieran ser perjudiciales para la salud. Pero en definitiva quien tiene la ultima palabra son los consumidores y estos tienen suficiente juicio como para realizar una buena elección y enseñar a sus hijos lo que esta bien de lo que esta mal.
Así que el ministerio de sanidad debería centrarse en otros asuntos como en mejorar la sanidad publica y la atención a personas mayores mas que en iniciar guerras contra la comida basura, que aunque es un problema de nuestra sociedad no es el mas importante y este debe solucionarse desde la educación.
Muchos y variados comentarios ha provocado este tema acerca de las hamburguesas XXL. ¿Por qué habría que retirar esta campaña? ¿Realmente afecta tanto a la salud de los españoles? Es normal que la Ministra se preocupe por nuestro bienestar…pero, ¿no sería mejor suspender campañas de bebidas alcohólicas, por ejemplo? Creo que una hamburguesa no mata a nadie…pero una botella de alcohol sí. Por lo tanto,no creo que este anuncio haga daño a nadie. Somos bastante responsables, creo, para decidir lo que debemos o no debemos comer… Si el problema es que hay obesidad infantil, los responsables directos son los padres,pues son los que tienen que controlar la alimentación de sus hijos.
Respecto a este anuncio que tanto da que hablar, podríamos tener en cuenta dos versiones. Se puede decir que el anuncio es machista, pues parece que una mujer no es capaz de comerse una hamburguesa de esas dimensiones… ¿En serio? ¿Nunca han visto a una mujer con hambre o qué?
Desde otro punto de vista, podríamos enfocar el anuncio desde el hecho de que, por lo general, los hombres comen más que las mujeres, por lo tanto el anuncio no sería sexista, sino simplemente refleja una realidad. El anuncio se enfoca a los hombres por eso, y no por discriminación hacia las mujeres.
En relación con la publicidad, un anuncio debe ser original y llegar con facilidad al público. Creo que este cumple los requisitos: llama la atención y se ha conseguido que la gente hable de él (desde una u otra postura,pero está en boca de muchos), con lo cual no creo que sea una mala campaña, simplemente ha levantado cierta polémica, comentarios, resquemores, o como se quiera llamar. ¿Que los hombres que cantan en el anuncio dan un poco de pena? Pues sí, a lo mejor…Pero la gente hablan de ellos. Eso es lo que cuenta en la publicidad.
Es comprensible asimismo la postura del Estado, pues intenta velar por la salud y el bienestar de los españoles. Si se considera que anuncios de este tipo, en este caso de hamburguesas XXL, pueden afectar a la población aumentando la obesidad o la mala alimentación, es lógico que ponga en marcha campañas de prevención de estos males. Pero también deberían intentar promocionar de manera más eficaz la comida mediterránea, más saludable, para que el público se fije más en las buenas dietas que en la comida rápida.
Me parece excesivo el “boom” que se ha creado respecto al tema. En mi opinión, no se debería de retirar esta publicidad, pues en ella no radica la culpa de la obesidad en nuestro país ni mucho menos. Cada persona es libre de elegir qué alimentos desea comer, y respecto a los niños que no tienen conocimientos sobre si un alimento es bueno o malo, sus padres deciden por ellos. Culpar a la publicidad de todo esto me parece un grave error.
Ni se debería retirar la publicidad de la hamburguesa XXL ni tampoco el producto. Una persona que ingiere tres hamburguesas, quizás consume las mismas calorías y se gasta más. Nosotros ya somos “mayorcitos” para saber qué es bueno o malo, y por una hamburguesa XXL que comas, no vas a tener obesidad, claro está. Otra cosa es que te alimentes día a día de comida basura, pero la publicidad no es la culpable de ello.
Gracias a todo esto, Buger King está consiguiendo más beneficios. Sin ir más lejos, propios compañeros de clase han decidido antes de escribir este comentario ir a probar la “súper hamburguesa”. Y es que una hamburguesa no daña a nadie.
La ministra de Sanidad debería de preocuparse más por otras sustancias que sí dañan la vida humana, incluso que por probarlas sí podrían causar la muerte, como lo son las drogas, cuya adquisición está al alcance de todos nosotros; y no existe publicidad alguna que nos incite a probar las drogas, pero son la causa hoy por hoy de muchas más muertes. Entonces…¿A qué estamos jugando?
Cada empresa hace publicidad de lo que pretende vender con el fin de superar a la competencia. Probablemente Burguer King no tenga mucho en cuenta la repercusión que tendrá en este caso la hamburguesa XXL en la salud de los niños y jóvenes. Si que es cierto que esto no debería ser así por la gran influencia que ejerce la publicidad en la sociedad, pero también hay que saber que esta no aparece en los medios de comunicación para educarnos, sino todo lo contrario, este producto es presentado para incitar la venta de una hamburguesa que no nos dejará con hambre, que nos la servirán con rapidez y que además será económica.
El problema actual de la obesidad infantil, ha hecho saltar las alarmas en el Ministerio de Sanidad, que a pedido de manera reiterada a la cadena de restaurante de comida rápida la retirada de esta campaña publicitaria, sin embargo, Burger King ni siquiera se ha pronunciado.
Estas empresas de comida rápida no son culpables de estos porcentajes tan elevados de obesidad infantil en la sociedad actual. La educación no debe empezar en la televisión ni en los distintos medios de comunicación, sino en los colegios y los propios padres quienes verdaderamente tienen que enseñar a sus hijos una dieta equilibrada de manera que no tengan problemas de salud ya sea por obesidad o por extrema delgadez.
En lo referente a sanidad: no deberia prohibirse la publicidad que lleve a una posible obesidad y dejarse otros anuncios que lleven a la delgadez, programas de pasarelas de modelos "casi anoréxicas" o incluso otros programas que lleven a la violencia. Tiene que haber un equilibrio con lo que quieren controlar en la publicidad. ( o todo o nada).
En lo referente a Burguer King: aún siendo cierto que lo que a esta empresa interesa es vender hay que tener en cuenta que no solo incitan a los niños y jóvenes a comprar sus productos sino que realmente esta jugando con la salud de estos… deberian promocionar otros productos que ofrece la empresa como las ensaladas, así el consumidor desde casa estaría informado en todo momento y sería incitado no solamente a la compra de las ya conocidas hamburguesa que siempre se han vendido en Burguer King sino también a una posible dieta mas saludable, dando al cliente la posibilidad de elegir por una u otra cosa a sabiendas de que ambos productos se han promocionado de igual manera.
La publicidad no obliga al consumo, la publicidad incita a la venta del mismo dejando una puerta abierta a la elección del consumidor.
No paro de darle vueltas al asunto… No, al anuncio no, a la polémica inesperada, por lo menos para mí, que ha desatado. ¿Voy a comer más hamburguesas por un anuncio que, independientemente de que me pueda parecer mejor o peor, gracioso o cutre, me diga que soy más hombre comiendo más comida basura? Hasta ahora este fenómeno no era conocido por los estudiosos de la genética, etcétera… Pero lo que sí es seguro es que voy a darle una patada, hablando rápido, a mi salud. Por lo menos yo lo tengo claro, venga un grupo de locos (al que pretendo pertenecer en unos años, lo admito), vendiéndome este tipo de comida basura o no. Ahí está la publicidad, esa es la cuestión, me guste o no. ¿Que me gusta? Le aplaudiré y compraré el producto si me parece oportuno o necesario… ¿que me aburre o me parece absurdo un anuncio y por consecuencia, o independientemente, también el producto que me vende? Lo ignoro y punto. Por más y más que nos lo repiten nuestros profesores y expertos en publicidad, no caemos en la cuenta de lo infravalorada que está la publicidad y la concepción negativa que tiene la gente de este oficio hasta que ocurren situaciones como éstas. Mi opinión sigue siendo inamovible: mientras no se violen leyes o se reproduzcan situaciones aberrantes a los sensibles humanos en los spots, creo que la publicidad tiene un amplísimo abanico de posibilidades de comunicar, de vender, que es de lo que se trata al fin y al cabo.
Para comenzar se deberían hacer desaparecer las barreras de la publicidad, como publicistas, tenemos el deber y la obligación de vender el producto, ya sea malo o bueno, como el abogado que defiende al asesino.
Cuando uno es publicista, debe dejar de lado los juicios morales, y dedicarse a vender. Su misión es conseguir que su producto sea el mas comprado, y técnicamente no debería importarle los riesgos que dicho producto pueda acarrear a la sociedad.
Pues seamos sinceros, la publicidad es un trabajo como otro cualquiera, en el que se intenta ganar dinero.
Respecto al caso Burguer King y sus hamburguesas XXL,el hecho de censurar dicha publicidad no es mas que un símbolo de atraso; no se puede prohibir esta publicación solo porque incite a la obesidad.
¿De veras la Ministra de Sanidad cree que tras ver el anuncio todos los niños españoles van a ir a comerse sus hamburguesas XXL?
Hay que tener en cuenta que el consumidor no es un perro al que se le tira el hueso y sale corriendo detrás. Cada uno, por lo tanto, elegirá comerse una hamburguesa XXL, o tan solo uno de los antiguos “Whopper".
Pero claro, estamos entrando en el siglo de la obesidad, los niños españoles “engordan por días“; incluso en los comedores de algunos colegios se ofrece una alimentación basada en la llamada “comida basura”. ¿Y cual es la solución mas sencilla a este gran problema? Atacar a los publicistas, atacar a los únicos que no tiene la culpa, pues ellos solo realizan los pedidos de las grandes multinacionales; si de veras la Ministra de Sanidad quiere acabar con la obesidad, que no intente censurar la publicidad, y menos que prohíba la venta de productos como las citadas hamburguesas, con esto solo se promocionaría un estado restrictivo, en el que se pasaría de decir a la gente lo que debe comer, y se llegaría a decir lo que tiene que pensar.
La forma, por tanto, de conseguir un equilibrio, es mediante la educación, y el gobierno, y no los publicistas, debería ser el encargado de informar a la sociedad sobre los riesgos de una mala alimentación, pero tan solo informar, ya que la sociedad debe ser libre de elegir entre comerlo o no. Y por todo ello, la función del publicista debe ser la de convencer a la sociedad de que debe comerlo, sea cuales sean sus consecuencias.
Esta claro que siempre habrá gente que se quejara por todo, que los asientos son demasiado pequeños, que los libros son demasiado extensos, que las hamburguesas son demasiado grandes…y esta claro que lo son. El otro día fui a comerme una intrigado por la polémica que se había generado con el anuncio, y la verdad es que si te pides el menú con patatas y bebida gigantes cuesta bastante trabajo acabar. Con ello quiero hacer ver que la cadena de comida rápida lo ha conseguido, han mostrado la hamburguesa como un producto apetecible, y han conseguido que vaya y me gaste seis euros con cincuenta. Hasta ahí todo perfecto, menos para los listillos del Ministerio de Sanidad, que piensan que un joven normal y corriente no tiene personalidad, que se va a tragar todos las historias que le cuenten por la televisión y que después irá corriendo a sacarse el carné de socio del Burguer King con lo que se sumara al club de los trastornados por los alimentos. Una cosa esta clara, no porque haga un anuncio bonito y una hamburguesa enorme la gente va a ir más o comer más, simplemente el que era asiduo del restaurante va a seguir yendo igual de frecuentemente, y el que no iba casi nunca, como era mi caso, se acercara en alguna ocasión; La gente adulta es responsable de sus decisiones y la publicidad lo único que hace es ofertar e intentar agradar, no es coercitiva con las personas, por lo que hemos de saber lo que es bueno para nosotros mismos sin más, y educar a los niños en esos valores. Esto se lo pueden aplicar los del Ministerio, invirtiendo más tiempo en planes de educación y prevención, que en ir contra empresas que ejercen su derecho de libertad de expresión. La única pega que se le puede poner a la multinacional, es que claramente ha infringido la reglamentación vigente sobre los alimentos, pero la verdad es que se pueden discutir muchos aspectos acerca de ella.
Creo que no es nada nuevo el hecho de que las hamburguesas de ciertas multinacionales de cadenas de restaurantes poseen una exageración de calorías, por decirlo de otro modo, estas hamburguesas son una bomba.
Pero como ya he dicho antes, esto no es nada nuevo. Por ello, creo que la reacción de la Ministra de Sanidad, Elena Salgado, frente a la campaña publicitaria de las hamburguesas XXL es exagerada, pues los publicitarios simplemente se han dedicado a elaborar un anuncio para satisfacer a su cliente, simplemente han realizado su trabajo ateniéndose a las leyes. La reacción negativa no debería ir dirigida en contra de la campaña publicitaria sino en contra de la multinacional que ofrece esta bomba en forma de hamburguesa, pues los publicitarios no tienen nada que ver con este alimento, solo han realizado un trabajo para que la empresa y la agencia publicitaria obtengan beneficios, no es el responsable de analizar si el producto es perjudicial para la salud de los ciudadanos. Además, la gente es lo bastante inteligente como para diferenciar que productos puede comer y cuales no porque van a suponer un daño para su salud, poseen su propio criterio, no solo consumen un producto porque lo hayan visto anunciado en algún medio de comunicación.
Por ello, si no queremos que la obesidad siga siendo un problema de peso en nuestra sociedad, debemos actuar directamente contra las multinacionales responsables de esta clase de productos, no contra aquellos que solo se dedican a difundir la información.
Bueno, en primer lugar, yo pienso que la publicidad no tiene culpa alguna. A la agencia le mandan vender la hamburguesa XXL y es lo que hace el anuncio; las agencias de publicidad no están para juzgar si la gente va a engordar o no al comer la hamburguesa.
Por otra parte la actuación del Ministerio de Sanidad me parece excesiva, dado que bajo mi punto de vista debería limitarse a informar al consumidor, y no retirar la publicidad, que tampoco soluciona mucho así, puesto que la gente va a seguir yendo al Burger King y pidiéndose la XXL.
Además el anuncio está destinado a un público adulto masculino que estaría dentro de lo normal que se pidiera esa hamburguesa y que en el fondo si dicha hamburguesa no existiera se pedirían dos, así es que tampoco es cuestión de la hamburguesa.
El consumidor ya está informado y ahora es él el que tiene que decidir libremente si tomar o no la hamburguesa al margen de lo que diga el Ministerio y la publicidad.
Almudena González de Castejón Galdón. 1A UCM 2006
La publicidad no se puede dividir en publicidad nociva y en publicidad saludable porque la publicidad se limita a dar a conocer un producto a los consumidores y persuadirles para que lo compre el mayor número de gente posible, intentando en todo momento acercarse a sus hábitos de consumo y ofrecerles lo que demandan. Entonces cabría preguntarnos ¿Burger King se gastaría tanto dinero en una campaña de publicidad si pensara que el producto que anuncia va a ser un fracaso? Pues no. Y esto es porque cada vez consumimos mas comida basura, aún sabiendo lo perjudicial que es para nuestra salud, y aunque no soy partidaria de que se retire este anuncio (nadie nos obliga a que nos comamos esta polémica hamburguesa) veo conveniente la intervención de la ministra, ya que su obligación es preocuparse por la salud de los españoles. En cuanto a los niños pequeños considero que es obligación de sus padres inculcarles desde bien pequeños la importancia de una dieta sana y equilibrada.
Si nos ponemos quisquillosos a la hora de criticar los anuncios… ¿Qué opinan de los anuncios de bebidas alcohólicas? ¿Y que utilicen la figura de George Clooney para fomentar su consumo? ¿O sobre el bombardeo que sufrimos constantemente con anuncios que fomentan una delgadez extrema?
Creo que es importante defender la publicidad de nuestro país, que no pasa por un buen momento,, siempre y cuando se respeten las leyes y a los consumidores.
Por último quería felicitar a Burger King porque si quería que todos conociésemos la hamburguesa XXL y habláramos sobre ella, lo ha conseguido.
Cristina Bernal Salgado. UCM. 1º B. 2006
Preguntarse acerca de culpables, en este caso, no tiene sentido.
La campaña publicitaria emitida en España de la hamburguesa Doble Whooper canta: “esa Doble Whooper me hace feliz, es todo para mí. Me hincharé a comer como nadie, estoy hambriento. Voy a atacar esta hamburguesa doble carne, no soy un pringado”. Yo me pregunto si es por el mensaje o por la imagen por lo que el Ministerio de Sanidad sugiere la retirada del spot a la multinacional Burguer King, tal vez quiera negar el estado “bestial” de los protagonistas del anuncio…
La acusa de incumplimiento de la normativa, y le recuerda las 941 calorías y los 25 gramos de grasa saturada por unidad. Probablemente el fin de esa sugerencia por parte de Sanidad atienda a un intento de acabar con la población infantil o juvenil obesa, pero si nos fijamos y nos ponemos en un caso práctico, para empezar no hay tal número de casos de obesidad entre la población infantil o joven, y para finalizar esa población no se deja llevar por la publicidad, pues ésta simplemente ejerce como medio de comunicación, y en ningún momento obliga o coacciona al consumidor.
Me pregunto, continuando con la política de restricción de Sanidad, qué considera el Ministerio por libertad, pero no sólo libertad desde el spot publicitario, sino libertad del consumidor para decidir una vez que se le ha informado.
Los que afirman que son necesarias leyes que controlen las emisiones publicitarias de aquellos productos que aporten unos altos niveles calóricos dirigidos a sectores infantiles o juveniles de la población, limitan el campo de elección del consumidor, y además, no consiguen el fin deseado, pues con o sin publicidad la juventud continuará consumiendo lo que la plazca, y si no basta con una Whooper, irán a por otra, con lo cual no importa que la fabriquen triple. El colmo será la futura normativa del 2007: más control de las propiedades que se anuncian y más control de la etiqueta nutricional a la que se exigirán datos exactos de los valores calóricos.
Sin embargo, si nos ponemos a realizar tales políticas de restricción, habríamos de censurar también las del tabaco, ya que incitan al consumo de esas sustancias que contiene más de sesenta elementos nocivos para la salud. Lo mismo ocurriría con el alcohol, pues la población juvenil a la que se dirigen ciertos spots tal vez incite al consumo descontrolado de ese producto… la lista sería interminable.
Lo que el Ministerio debería hacer son campañas de concienciación dirigidas a los padres de esa población a la que se envía el mensaje de la hamburguesa XXL. El problema no es publicitario, el problema se debe a la escasez de educación alimenticia, pues si un joven es consciente de la realidad de las multinacionales de comida rápida, es difícil que evada ese aprendizaje para dejarse llevar por el mensaje “come como un hombre”, ¿no?
Reitero la afirmación de Basilio Moreno, pues si se explica a la población en que consiste esa comida, la publicidad sólo constituirá un aporte informativo más que permita mayor capacidad de elección al cliente. Sin duda, es la opinión de Ángel Riesgo la más rotunda sobre el tema, pues califica de “peligrosa” la tendencia actual de las políticas reguladoras que atentan contra la libertad de expresión. Lo es más aún cuando afirma:”la publicidad no está para educar, está para vender”.
Puntualicemos y maticemos por tanto retirar la campaña.
Por otro lado, creo que la reacción de Burguer King es producto del deseo de cualquier empresa: vender, y hacerlo de la forma más rápida posible. La camnpaña de la XXL comenzó con la Whooper, luego con la Doble Whooper, y finalmente ha sido emitido el spot de la Triple Whooper en EE.UU. con el lema de “eat like a snake”. Es evidente que el valor calórico de la comida rápìda no es el adecuado para ser ingerido habitualmente por la población joven, pues la Triple Whooper equivale a más de 1400 calorías, pero si se crea un producto, lo lógico, lo práctico y lo rentable es publicitarlo para hacerlo conocer al consumidor. Quizá el spot no sea lo que el Ministerio de Sanidad considera precisamente deseable, pero es el cliente el que decide, y de momento está dando resultado, está siendo efectiva, y me atrevería a decir que incluso polémica en el sentido de que todos comentan “el anuncio ese de come como un hombre”, y al fin y al cabo es lo quie pretendía la campaña.
Añado que, a pesar de las estadísticas que muestran que gran parte de la población juvenil padece obesidad, si miramos alrededor, no la vemos, y donde esté estoy segura de que es consciente de que el consumo habitual de XXL no es sano, es decir, la publicidad podrá crear tendencias, pero tan solo cumple la labor informativa y de marketing que tiene: si Burguer King fabrica un producto bestial, la publicidad así lo mostrará, y si el Ministerio lo que pretende es regular el consumo de esos productos, ya lo ha conseguido, pues los medios de comunicación han plasmado la noticia y eso ha hecho eco en el consumidor.
Me ha parecido muy curioso que algunos compañeros propongan incluir mensajes agresivos en el inocente y agradable envase del happy meal como los que incluyen las cajetillas de tabaco, pues la medida sería, sin duda, radical con un mensaje del tipo “ingerir hamburguesas puede matar”. Me quedo con la frase de otro compañero que dice: “ni los publicitarios son profesores, ni los consumidores alumnos.”, y yo concluyo diciendo que las hamburguesas están muy ricas (absténganse los vegetarianos), y que ocurra lo que ocurra, mientras ese alimento siga existiendo, habrá clientes que lo compren, con o sin publicidad, y con o sin restricciones.
Primero quiero recordar que la publicidad tiene como objetivo principal la venta de un determinado bien o servicio, y no la de educar a la población a no ser que se encargue de un anuncio para alguna institución gubernamental del tipo del que nos recuerda ponernos el cinturón o no automedicarnos.
Partiendo de esto, y sin haber escuchado directamente las palabras de la ministra, creo q

Pues qué queréis que os diga… si se sigue permitiendo vender productos nocivos para la salud ¿por qué no nos dejamos de historias con los límites de velocidad y los quitamos? ¿y por qué no lo mismo con las drogas? ¿y con los alimentos transgénicos?… ¿por qué no permitir vender arsénico en los supermercados?
El estado es encargado de regular velando por el bienestar de los ciudadanos, de garantizar sus derechos y su calidad de vida. Para ello tiene que tener potestad para prohibir y para permitir. Se permiten hamburguesas de tamaños normales… ¿para qué más siendo nociva?
P.D.: Hay una película… "Super-size-me" Os invito a verla. Un actor se dedica a comer únicamente la dieta Mcdonalds durante un mes… ocho kilos en doce días, cambio del estado de ánimo…