Archivo de julio, 2011

El Congreso aprueba una nueva Ley de Depósito Legal

Libros y otros documentos disponen de una nueva Ley de Depóstio Legal, un control administrativo que a la vez sirve para saber cuántos documentos existen como fondo en una biblioteca y/o centro de documentación.

A continuación, la nota de prensa enviada desde la Biblioteca Nacional y recomendaciones de Montserrat Oliván, Jefe de Servicio de Depósito Legal:

El Congreso ha aprobado este 21 de julio la Ley de Depósito Legal, en sustitución de la normativa de 1971, para adaptar el depósito del patrimonio bibliográfico -y así su conservación y difusión- a los cambios producidos en el mundo de la edición como consecuencia de las nuevas tecnologías y, especialmente, de las publicaciones en red.
La nueva ley ha sido aprobada por unanimidad en la comisión de Cultura del Congreso de los Diputados con competencia legislativa plena.

La Ley responde también a la necesidad de adecuar la práctica del depósito legal al estado de las autonomías tanto a sus colecciones como al traspaso de competencias en materia de gestión a las comunidades autónomas. La Ley, en su disposición adicional segunda, plantea la creación de un órgano de participación del sector en el que estarán representados todos los sectores implicados y “en todo caso, un representante de cada una de las comunidades autónomas…”.
La portavoz de la comisión del PSOE, Gracia Muñoz, ha destacado que la Ley de Depósito Legal resuelve el vacío legal existente con la anterior normativa que no contemplaba la aparición de los documentos intangibles.

Hasta ahora, la regulación del depósito legal tenía que ver con obras tangibles, mientras que la Ley apuesta por incorporar obras no tangibles, que también forman parte de nuestro patrimonio bibliográfico, permitiendo así el acceso de los ciudadanos de hoy y en el futuro a las obras en papel, en otros soportes tangibles y en red.

Muñoz, en declaraciones a la agencia EFE, ha señalado que el texto iniciar ha incorporado, entre otras, dos enmiendas, referidas a la creación de un órgano de coordinación entre todos los sectores involucrados en el depósito legal y el impulso de la preservación de los documentos creados en lenguas cooficiales.

Son objeto de depósito legal, todas las obras bibliográficas, sonoras, visuales, audiovisuales y digitales, producidas o editadas en España, por cualquier procedimiento de producción, edición o difusión y distribuidas en cualquier soporte, tangible o intangible. En el ámbito de la Unión Europea se ha propuesto y recomendado la adopción de iniciativas por los Estados miembros en el campo de la conservación digital del material cultural.

El texto de la Ley introduce un cambio en la realidad del mundo del depósito legal con el nuevo papel del editor, quien será el sujeto depositante principal. Esta modificación va a significar una gran mejora de las colecciones custodiadas por los centros, ya que permitirá que los documentos ingresen íntegros, que las publicaciones seriadas no queden faltas de fascículos y, finalmente, que se ingrese todo lo que se edita en España, aún cuando no haya sido producido en su territorio. Esta modificación permitirá también que las colecciones de las bibliotecas centrales de las comunidades autónomas respondan a la realidad de su mundo editorial.

Asimismo, se reducen las cargas administrativas al disminuir sensiblemente el número de ejemplares que se entregan para los centros depositarios. La BNE pasa de recibir tres ejemplares de las monografías con ISBN a dos y deja de recibir las reimpresiones.

El primer antecedente del depósito legal en España hay que situarlo en 1616 cuando la Real Biblioteca de El Escorial recibe el beneficio de esta regalía. El término de depósito legal aparece por primera vez durante el reinado de Alfonso XII y se configura como la institución jurídica que permite a las administraciones públicas, hoy Administración General del Estado y comunidades autónomas, recoger ejemplares de las publicaciones de todo tipo reproducidas en cualquier soporte.

El depósito legal –señala el preámbulo de la Ley- incrementa la visibilidad y publicidad de sus publicaciones, proporciona un mejor control bibliográfico, con la publicación de Bibliografía española y garantiza a largo plazo la disponibilidad de su material. Y son las bibliotecas de las comunidades autónomas así como la Biblioteca Nacional de España las responsables de conservar y difundir el patrimonio bibliográfico, sonoro, visual, audiovisual y electrónico. Es un bien de gran trascendencia que posibilita el acceso de todo lo editado a cualquier investigador que lo requiera.

La importancia de la nueva Ley

Acaba de ser aprobada en el Congreso la nueva ley de depósito legal. El mundo bibliotecario está de enhorabuena, pero también la ciudadanía en general. Este cambio de normativa era insoslayable, hace más de diez años que así se viene demandando sin que hasta el momento se hubiera dado respuesta a esta exigencia.

El depósito legal, como es bien sabido, es el medio del que se dotó el mundo bibliotecario a nivel internacional para garantizar la conservación de la cultura, para garantizar, así, un bien democrático de indiscutible importancia. En un principio el libro y, en general, la cultura escrita era su objetivo, pero el mismo se amplió a los documentos sonoros y audiovisuales y, hoy, a los electrónicos.

El depósito legal viene funcionando en España de modo muy satisfactorio desde el año 1958 gracias al Decreto elaborado por un encomiable grupo de bibliotecarios. El Decreto marcaba qué documentos debían ser objeto del depósito legal, es decir, debían ser entregados para su conservación y difusión. Pese al momento en que fue promulgado, el Decreto no abría la menor posibilidad a la práctica de la censura. Un éxito, sin duda alguna, como lo es ahora la promulgación de esta nueva ley.

El cambio responde a la necesidad de adecuar la práctica del depósito legal a los cambios en el mundo de la edición, a la aparición de las nuevas tecnologías, y con ellas el mundo inabarcable de las publicaciones en red, así como a la existencia del Estado de las autonomías. Las bases de esta ley están ampliamente consensuadas en el ámbito bibliotecario y, por ello, nace con un gran respaldo.

Dos son las grandes novedades que incorpora esta ley. Por una parte, el editor, de no existir como sujeto depositante -extraña anomalía en las leyes de depósito legal- pasa a ser el sujeto depositante básico. Por otra, se da respuesta al archivo de los recursos de Internet. La base es la misma para los recursos con soporte físico y para los recursos en la red: es un bien social conservar y difundir el patrimonio bibliográfico, en nuestro caso, además, en toda su diversidad lingüística.

El editor debía jugar un papel importante en la práctica del depósito legal -práctica que implica la entrega de unos ejemplares de todo lo editado- por la existencia de obras que se imprimen fuera de España, porque el impresor puede no tener nunca la obra completa, porque el seguimiento de las publicaciones seriadas es imposible si no es a través del editor y porque las Comunidades Autónomas necesitan unas colecciones que respondan a su realidad editorial. En este marco conviene tener presente, como se señala acertadamente en el Preámbulo de la ley, que el depósito legal incrementa la visibilidad y publicidad de sus publicaciones, proporciona un mejor control bibliográfico y garantiza a largo plazo la disponibilidad de su material, lo que puede tener un notable valor para el editor cuando el original ha desaparecido.

Las bibliotecas de las Comunidades Autónomas así como la Biblioteca Nacional de España, cada una en su ámbito, serán las responsables de conservar y difundir este valioso patrimonio. Es evidente que poner en marcha la ley no será tarea fácil, que va a exigir esfuerzos de los editores y productores y de las Comunidades Autónomas, que son quienes gestionan el depósito legal, pero estamos convencidos de que todos somos conscientes de la importancia de esta ley que se acaba de aprobar y que unos y otros pondremos los medios para que la puesta en marcha de la misma signifique un éxito y posibilite que la Biblioteca Nacional de España y las Bibliotecas Nacionales y Regionales de las Comunidades Autónomas puedan poner a disposición del público de hoy y del futuro nuestro rico patrimonio cultural e intelectual sin las limitaciones que no imponía la normativa vigente hasta ahora. Desde este primer momento la BNE quiere agradecer los esfuerzos de los editores para conseguir que esta ley sea un éxito.

Montserrat Oliván
Jefe de Servicio de Depósito Legal

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Siempre nos quedará París…. documentado por Atget

El 12 de noviembre de 1920 Atget escribió a Paul Leon, director de Bellas Artes de la France: “Puedo decir que tengo en mi poder todo el viejo París”. Y lo tenía, porque durante un cuarto de siglo había captado los rincones y los había pasado de los negativos de vidrio al papel en formato 18×24 cm y con un cuidado exquisito.

Si alguien ha puesto en duda que la fotografía es documento que acuda a la exposición El viejo París del fotógrafo francés Eugène Atget. Documentar es una palabra bien pensada: dejar constancia de alguien o de algo. Ese es el resumen: constancia en el sentido de existencia. El algo es el espacio romántico que desde 1897 el fotógrafo fue metiendo en la cámara oscura al igual que hacía Judini con las palomas. Entre ese año y 1920, durante cinco lustros se dedicó a plasmar en detalles la arquitectura, las obras públicas, los transportes, los comercios, los tipos populares… Me gustan las fotos con personas, porque son sus ropas, sus gestos, sus actitudes los que me dicen lo que está ocurriendo.

No se si existía París antes de que Atget lo fotografiara, pero lo que nos ha dejado es demasiado como para no pensar que esa ciudad sería de otra manera sin las fotos de tono sepia (albúminas para los puristas).

Por favor, busquen la serie de los traperos y miren a los ojos a esas gentes que se ganaban la vida rebuscando entre la basura las telas ajadas o los sacos de esparto.

En 1926, un año antes de que Atget muriera, Man Ray le compró un álbum de originales que hoy se conservan en la George Eastman House de Rochester. También pueden verlas entre los 229 originales de esta espléndida muestra.

 

Eugène Atget. El viejo París

Fundación Maphre de Madrid

Fondos del Museo Carnavalet, George Eastman House de Rochester y Fundación Maphre

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XVI Encuentros Internacionales sobre Sistemas de Información y Documentación (IBERSID 2011), en marcha

Uno de los encuentros más importantes desde hace tiempo en el ámbito de las bibliotecas y la documentación es IBERSID. Ya está listo el programa del 2011, que se celebrará como todos los años en Zaragoza, bajo la dirección del profesor Javier García Marco, los días 3, 4 y 5 de octubre. Los autores de este blog disponen de dos trabajos que se presentarán y darán a conocer durante el congreso. Se trata de una ponencia y un seminario.

El programa consta de 32 ponencias, 3 comunicaciones y 2 seminarios, y colaboran 65 profesionales, académicos e investigadores procedentes de Alemania, Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, España, Estados Unidos, Italia, México, Reino Unido y Suiza.

Las sesiones versarán sobre Retos legales del trabajo informacional, Usuarios y usos de la información, Planificación y gestión de servicios de información y documentación, Alfabetización informacional y competencias informacionales, Organización del conocimiento: retos y perspectivas, Sistemas de información y documentación en la administración pública, y Análisis, descripción y organización de recursos de información.

El congreso tendrá lugar los días 3 al 5 de octubre de 2011 en el Salón de Actos “María Moliner” de la Biblioteca de Humanidades de la Universidad de Zaragoza (España).

Más información:

Prof. Dr. Francisco Javier García Marco

Director de Ibersid

Departamento de Ciencias de la Documentación e Historia de la Ciencia

Facultad de Filosofía y Letras

Universidad de Zaragoza

50.009 Zaragoza (España)

Tel.   34 976 762239

Fax    34 976 761506

Email: jgarcia@unizar.es

Programa Ibersid 2011

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Los retratos de Carlos Endara

JMSV

 En el número 12 de la Carrera de Córdoba (Panamá) el pintor Carlos Endara (Ecuador, 1865-Panamá, 1954) abrió estudio de fotografía a finales del xix. Durante medio siglo registró la vida social, cultural y política haciendo del estudio su modo de vida y dando fe de la existencia. La fotografía es evocadora per se, y se hace memoria cuando la contemplamos. Endara retrató a los presidentes de la República y a la clase alta, pero también al pueblo en su ambiente: mercados, comercios, escuelas, callejones… Cultivó el retrato con elegancia, sobre todo los grupos, donde cada personaje muestra su experiencia, su carácter, su principio y final. Resulta delicioso pasear ante las fotografías, colgadas de las paredes como si fueran los muros de cualquier casa. 

Es esta una de esas muestras que probablemente pase desapercibida en el Festival PHotoEspaña, sin embargo tiene tanta fuerza que en cada de las imágenes se descubre un mundo; es decir, que lo particular se hace universal.

Si tienen un rato vayan a la Casa de América y busquen el retrato de Paulina Endara con sus juguetes y comprenderán lo que quiero decir. Esa fotografía fue iluminada por el fotógrafo, vestida con óleos para conseguir esa fuerza expresiva que nos lleva a la melancolía.

 Un mundo feliz. Panamá en ojos de Carlos Endara

Casa de América

PHotoEspaña

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De la creación o la belleza (Arte Fotográfico)

Llega a mis manos el número 627 de la revista Arte Fotográfico, dedicado a la Fotografía Creativa.

Crear, decía un amigo que ya borré de la agenda porque cambió de dirección y se instaló en una tumba de la Almudena, es hablar con Dios. Era escritor, y de vez en cuando resumía en una sola frase (un verso) lo que mis ojos estaban contemplando. Utilizo la metáfora para explicar lo que contiene este libro (no es otra cosa este ejemplar de 62 páginas impreso de dulce), un conjunto de versos que componen un poemario en cuya portada se transfigura esa niña que Bogdan Zwir ha querido llamar “Red Cube”. Con esta composición surrealista, daliniana, comienza la lectura, que como en todo libro de versos, puede hacerse de adelante a atrás, de arriba abajo, de izquierda a derecha.

Los retratos de Marcos López impactan, te obligan a la pregunta, mientras los paisajes de Xurxo Gómez relajan, te llevan hacia lo sueños. Oriol Jalons se juega a las cartas la luz de sus invenciones y François Canard hace esculturas de la piedra. Vlad Artazov clava la realidad de la vida y Ray Massey hacia magia con las manos. Bogdan Zwir se recrea en la pintura y Francis Bacon descubre el continente de los libros. Quentin Lëns imagina la mentira y José Manuel Ballester traza la verdad de la geometría. Ernesto Arroyo cambia los significados y cierra la visión con “ocurrentes parodias”, como indica Antonio Cabello.

Crear es hablar con Dios, decía siempre el amigo muerto. En esta ocasión son 115 las conversaciones posibles. Pero antes de (re)posar la vista en las imágenes lean el texto de Luis Castelo sobre Fotografía Creativa, porque les pondrá en antecedentes y seguro que les hará ver las cosas de otra manera.

¡Pasen y vean!

 

Fotografía Creativa

Arte Fotográfico, nº 627

artefotografico@ceart.info

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