Archivo de marzo, 2013

Virxilio Vieitez, “el documentalista”

Texto: Juan Miguel Sánchez Vigil

La muestra de Vieitez en la Fundación Telefónica se presenta solo con el nombre del autor, sin subtítulo o antetítulo. En el folleto del programa oficial escribe Enrica Viganó: “Su papel de fotógrafo de pueblo en aquellos tiempos de finales de los años cincuenta a los setenta gozaba de gran prestigio y encajaba perfectamente en el carácter de un personaje especial…”. Después de mirar una y otra vez algunas de las fotos de la exposición, creo que el autor estaba enamorado de su profesión, y en consecuencia enamorado del ambiente y de los personajes que retrataba. Se nota en la forma en que nos miran desde el papel de plata, se nota en el encuadre, incluso en los fondos elegidos para la representación.

Vieitez es sin duda un documentalista, o mejor “el documentalista”, un creador de documentos iconográficos a través de los que podemos comprender aquella vida, la que se incluye en el extenso cronograma de posguerra. Él lo consigue, hace posible que nos preguntemos por éste o aquél, que recordemos o añoremos, incluso que la melancolía nos toque la fibra cuando contemplamos el aparato de radio junto a la anciana de luto.

Es esta una exposición para repetir, para detenerse ante cada imagen para sacar el jugo, a veces dulce y a veces amargo. Cada imagen es la representación de todas las imágenes: la boda, el emigrante, el entierro, la comunión, la tarde de paseo…

Cada foto del pueblo son todas las fotos de los pueblos, con matices es verdad, pero son el reflejo de la España que estudiamos en la Enciclopedia de Álvarez y que alguien ilustró con dibujos ingenuos. Jueguen con ello: vayan pasando las páginas y sustituyan los dibujos por las fotos de Vieitez… en ocasiones será divertido y en otras dramático, como lo fue la vida que nos legó este artista gallego.

 

Virxilio Vieitez

Espacio // Fundación Telefónica

Madrid (7 febrero-19 mayo)

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Exposición Piel sobre tabla. Encuadernaciones mudéjares en la BNE

(Folleto)

El martes día 12 se inauguró en la Sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional de España, la exposición Piel sobre tabla. Encuadernaciones mudéjares de la BNE, cuyos comisarios son Antonio Carpallo Bautista y Arsenio Sánchez Hernampérez.

La muestra consta de 52 ejemplares de origen diverso, todos pertenecientes a la Biblioteca. La mayoría proceden de instituciones eclesiásticas como la Catedral de Toledo, el Convento de San Vicente de Plasencia, el Monasterio de Poblet, la Catedral de Ávila o el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Otras forman parte de los fondos fundacionales de la Biblioteca Nacional, y un tercer grupo entró en la Biblioteca por compra del Estado. Tal es el caso de la valiosa colección del Duque de Osuna e Infantado, que reunió las bibliotecas del Marqués de Santillana y del Conde de Benavente.

En la exposición se verán también fotografías del siglo XIX firmadas por Laurent, con vistas de arquitecturas mudéjares, dos magníficos dibujos de Mariano Fortuny y la bella imagen de una sinagoga plasmada al aguafuerte por el artista holandés Rembrandt van Rijn.

Uno de los aspectos más interesantes de la Edad Media en la  península ibérica fue, sin duda, la coexistencia de las tres culturas del libro. Entre 711 y  1609, judíos, musulmanes y cristianos  compartieron un espacio común en el que la convivencia generó  múltiples conflictos, pero también elementos culturales únicos,  siendo el más conocido el arte mudéjar.

Los artesanos mudéjares encontraron en las cubiertas de los libros  un soporte ideal para desplegar todo su repertorio de geometrías,  complejas lacerías y claroscuros. Además, supieron adaptarse a las  nuevas exigencias del libro impreso, sustituyendo materiales y mejorando las técnicas, facilitando así la transición de la encuadernación medieval a las técnicas modernas

La Biblioteca Nacional de España atesora un fondo excepcional  de encuadernaciones mudéjares, no solo por su cantidad y calidad, sino también por la diversidad de procedencias y temática,  lo que hace posible mostrar reunido, por primera vez, un con junto único, reflejo de la España de las tres religiones.

(Exposición)

(Inauguración con Arsenio Sánchez y Antonio Carpallo)

(Presentación de la exposición)

(Antonio Carpallo)

(Los comisarios de la exposición )

(Explicación de Antonio Carpallo)

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Presentación del Libro: “El conocimiento y la información como factores de integración de América Latina”

Mi buen amigo José Alfredo Verdugo Sánchez, Jefe del Departamento de Biblioteca/Centro de Desarrollo Bibliotecario, Universidad Autónoma de Baja California Sur; Vicepresidente del Consejo Nacional para Asuntos Bibliotecarios de las Instituciones de Educación Superior, A. C. (CONPAB-IES) participó recientemente en la presentación del libro titulado: “El conocimiento y la información como factores de integración de América Latina”, coordinado por la Doctora Estela Morales Campos. La presentación se llevó a cabo en Palacio de Minería, Distrito Federal, el 26 febrero de 2013. Le pedí, como autor de un capítulo, que nos mandara su participación que ahora comparto con los lectores de este blog.
Libro IIBI
Desde el propio título genérico de la obra: “El conocimiento y la información como factores de integración de América Latina”, tuve el pensamiento que aquí estaba reflejada la añoranza bolivariana de una Latinoamérica unida en todas sus partes. Integrada como un todo en su desarrollo. El conocimiento y la información no deberían ser la excepción. Eso me sugirió tan sólo el título.
Con el documento en la mano, hice mis primeras lecturas y análisis, uno a uno de los autores, a los cuales, por fortuna también conozco y reconozco sus capacidades y habilidades como lectores, como investigadores y mucho más que eso; como unos grandes comunicadores sociales de lo que hacen y son en la disciplina bibliotecológica.
La experiencia de cada uno de ellos en sus ámbitos de competencia profesional nos da un panorama sumamente real de los tópicos que abordan. Así por ejemplo de Casa Tirao en su trabajo “La educación superior frente a la sociedad del conocimiento: una visión Latinoamericana”, podemos decir que es innegable que el furor que todos estamos viviendo en torno al acceso a la información (por breve e informal que parezca) se está dando tanto a nivel individual como colectivo (las noticias del mundo, locales, de deportes, de farándula, de tecnología, salud y negocios, etcétera).
El ámbito académico igualmente vive pujanza y diversificación. A donde apuntamos, diría Unesco, no es a una sociedad del conocimiento, sino las sociedades del conocimiento, y eso se está gestando, y aún no sabemos si eso es bueno, esperanzador o no, pero es innegable que el acceso a la información y al conocimiento se está dando de manera vertiginosa.
El sentido común apunta en que la universidad privada latinoamericana se asemejará más a la del mundo desarrollado y la pública se adaptará con sus propias limitaciones políticas y financieras, de acuerdo a los gobiernos latinoamericanos.
La universidad pública latinoamericana es socialmente representativa y no se vuelve franquicia, sin embargo, no puede regalarse ni sacrificarse, sino adaptarse y mediar. Allí es donde la creatividad latinoamericana puede ser puente útil entre las universidades del mundo desarrollado y los gobiernos latinoamericanos, que reconocen las oportunidades en tiempos de crisis y transición.
En el texto: “Los bienes comunes de información en la era digital”, Hugo Alberto Figueroa Alcántara hace un planteamiento teórico de lo que debemos entender como bien común y lo traduce de manera clara a los sistemas de información, tocando de manera puntal, el repunte digital de nuestra era. Para resumir lo que Figueroa Alcántara expresa en su trabajo, me permito retomar de él mismo lo siguiente:
“… Para consolidar e irradiar nuestra colaboración social y cultural a favor del bien común en materia de información, resulta esencial que concibamos y articulemos a las bibliotecas, archivos, museos y otras entidades de información como bienes públicos y comunes de información y como instituciones sociales y culturales basadas en la acción colectiva, que no solo protegen información, ideas y conocimientos, sino que facilitan su creación, intercambio, preservación y sostenibilidad.
Uno de nuestros más grandes retos es educar a todo tipo de personas, y educarnos a nosotros mismos, acerca de los beneficios del acceso abierto y de los bienes comunes de información.”
Para Jesús Francisco García Pérez, en su discurso: “La información y el acceso abierto al conocimiento: su integración en América Latina”… “La integración de una red con estos repositorios es una actividad que requerirá y deberá unificar criterios para contar con un núcleo de convivencia de entornos complejos, ya que dichos repositorios se encuentran distribuidos en dependencias académicas en las cuales las tecnologías utilizadas en cada uno difiere, los estándares de clasificación y catalogación no son homogéneos, el tipo de recursos que contienen es diverso, además de que cada uno maneja sus propios criterios de crecimiento y políticas de acceso”.
He ahí el desafío. Hay que reconocer el libre derecho de ejercer la administración de la información científica por parte de las instituciones universitarias latinoamericanas y lo complejo y dinámico del contexto.
Por ejemplo: vacunas contra el cáncer en Cuba, el bloqueo norteamericano de inmediato, a cambio del reconocimiento europeo de la comunidad científica a Cuba.
Pese a las disparidades, se vislumbra que es crucial la voluntad política y el carácter eminentemente especializado del manejo y acceso a la información.
Mientras más expedita sea la reforma de acceso a la información y al conocimiento por parte de los gobiernos latinoamericanos y las instituciones que lo conforman, mayor trascendencia social, regional, habrá.
Es entonces que la integración adquiere sentido. Esto es, volviendo al ejemplo de Cuba, ¿Porqué creer que sólo Estados Unidos tiene el poder de curar al cáncer (a altos costo) si también en Cuba hay ciencia que lo cura sin tanto mercantilismo?
“El uso del idioma español, su presencia en los medios y las redes sociales, de Juan Carlos Marcos Recio, nos apunta el fenómeno del usuario hispanohablante cuya competencia bilingüe (en inglés) es factor acelerador en la integración latinoamericana a las sociedades de la información y del conocimiento. La universidad potencializa ese campo de oportunidades emergente.
Marcos Recio nos ofrece una panorámica numérica a cerca del uso y dominio del español en el mundo y aporta datos importantes sobre ello. Concluye aceptando que el inglés sigue siendo el idioma de las finanzas, del marketing y de la publicidad, de la informática, de los deportes y hasta de la Internet. Su discurso, lo considero como un “alerta” para la socialización del español como idioma, pero sobre todo, educar y vigilar el correcto uso del español en el mundo.
La preocupación del autor en esta materia se hace más que evidente y considera a los medios y redes sociales como un escaparate idóneo para ello.
Por su parte, Estela Morales Campos, en el trabajo “El acceso libre del conocimiento, factor fundamental para aspirar al desarrollo humano y económico de América Latina”, parte del supuesto de que la desigualdad que existe en América Latina, y claro, de otros países del mundo, es consecuencia de su inversión en educación y en los insumos que ésta requiere, que siempre han operado con déficit y han demostrado desequilibrios cíclicos. La inversión en bibliotecas, producción editorial, rescate y oferta de información, acceso a Internet y a contenidos relevantes, por lo general, ha sido baja y hasta ausente.

Estamos viviendo una transición en las que los gobiernos, en teoría y/o en la práctica, aprovecharán la oportunidad de invertir en las bibliotecas universitarias para acceder a las sociedades de la información y el conocimiento, economizando y multiplicando el acceso mediante la tecnología a contenidos científicos trascendentes, útiles, a la población y al desarrollo de alternativas productivas y financiables, no al estilo americano o europeo, sino en el estilo latinoamericano.
¿Se atreverán esos gobiernos latinoamericanos?
Queremos resultados, dirán.
¿Darán resultados las universidades y sus egresados?
Si no invierten, es inviable; la fuga de cerebros y el desperdicio de la creatividad y talento latinoamericanos continuarán.
Morales Campos, sabedora y ampliamente conocedora de nuestro sistema educativo nacional, hace un análisis/antecedente de la problemática en el devenir histórico de la educación en México. Señala con firmeza las omisiones en las políticas públicas en el óptimo desarrollo educativo del país y de América Latina. Discurre con acierto el panorama y advierte situaciones para mejorarlo.
Sólo como ejemplo, retomo un párrafo de su trabajo: “…Debe existir un trabajo de intensa comunicación sobre, los derechos del hombre, los bienes sociales y los beneficios del acceso a la información, y es aquí donde juega un papel protagónico el bibliotecario, ya que es el profesional que se relaciona con todos los actores que intervienen en estos procesos”. Al referirse a los actores, señala, por un lado, al autor, al editor y los usuarios y por el otro, a la universidad, al gobierno y legislativos. Sin duda una realidad.
Jaime Ríos Ortega, al discurrir sobre “La información y el conocimiento compartido como medio de desarrollo social en América Latina”, nos presenta un balance de los procesos educativos que se dan en México y el resto de América Latina. Se habla de una integración de la Región a partir de la información y del conocimiento que transita por la identificación de capacidades y competencias de los individuos, y aunque estos núcleos fueron construidos para el contexto europeo, su alcance y valor son universales. De ahí la importancia de conocer y reconocer el marco conceptual en el que transitan los esquemas educativos de América Latina y dar seguimiento a su desarrollo y lo que es más importante aun, sus productos y resultados.
Para finalizar, José López Yepes con su trabajo: “Hacia la integración de los estudios de bibliotecología/documentación/ciencia de la información en América Latina. Problemas epistemológicos”, plantea un proyecto que a través de la integración de estudiosos y científicos de las distintas corrientes existentes en Iberoamérica sobre bibliotecología y estudios de la información, se llegue a un consenso sobre los grandes conceptos de la disciplina, así como en los términos con los que puedan ser utilizados.
Este proyecto se plantea como un elemento más en pro de la integración de América Latina.

A modo de corolario:
Físicamente la obra es un libro por su presentación/objeto; técnicamente es una compilación que con el tino de quien tiene la espertés de aglutinar en un volumen, trabajos relacionados íntimamente en un tema que tiene varias aristas.
Se compone de siete trabajos y una presentación, que al leerlos de manera continua, dan el mismo efecto que al leerse de manera separada, sin importar el orden. Este es el reto de una excelente selección de textos en torno a un mismo tema.

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