¿Cuánto cuesta producir contenidos informativos?

A propósito de la Ley de Propiedad Intelectual

Juan Carlos Marcos Recio

Aunque existe un principio de acuerdo entre los editores de prensa, el siglo XXI rompió el modelo tradicional de producir contenidos para los periódicos. Un negocio hasta entonces seguro porque los lectores accedían a la información a través de los medios impresos. También, por supuesto, la radio y la televisión.

Murió la imprenta definitivamente en el Siglo XX. Estamos en tiempos de las redes sociales y de Internet. Hace ya más de una década que los periodistas andan detrás de un modelo informativo que les convierta en protagonistas de la noticia, como lo eran antes. La pérdida de lectores, diríamos de manera escandalosa, es proporcional al número de ellos que obtienen la información de las redes sociales. Por tanto, ¿necesitan los periódicos impresos para estar informados? ¿Acuden a los periódicos digitales? o ¿se informan en las redes sociales?

Lo cierto es que los editores de prensa siguen en busca del modelo que, al menos, les permita seguir manteniendo el negocio que fue. Mientras tanto, los grandes agregadores de noticias han aprovechado la ventaja de tener, en un mismo lugar, millones de usuarios para crear o rastrear contenidos que ponen a su disposición.

Este problema no es de ahora, aunque con la Ley de Propiedad Intelectual haya vuelto a estar de moda. Hace apenas tres meses publiqué un artículo titulado: “Otra forma de plantear la información y la documentación en los medios digitales”, en la Revista General de Información y Documentación, en el que explicaba como las redes sociales estaban ganando lectores a costa de los periódicos impresos y digitales. Me preguntaba ¿de quién es el terreno? Cuando medios como First Look Media, Vox Media, Proyecto Marshall y Mashable estaban ofreciendo otro tipo de informaciones mucho más atrayentes para los lectores, por lo que se habían convertido en nuevos modelos de hacer información periodística.

Pero, el verdadero problema no eran este tipo de periódicos, sino los contenidos que rastrean y usan las redes sociales en beneficio propio. Expliquemos esta frase. Google News ofrece noticias actualizadas con formato periodístico. Luego le salieron imitadores como Facebook (FB Newswire) y un poco más tarde, en 2014,  Linkedin, que estaba adaptando la red social a un periódico en línea. Por supuesto, está Twitter, pero se ve como un gesto de buena voluntad a la industria de los medios.

Empecemos con Facebook. Ayer mismo, una información publicada en Business Insider recogía las declaraciones de Mark Zuckerberg en las que explicaba su visión para News Feed. El título de la información ya es demoledor para los editores: “Mark Zuckerberg Wants To Build The ‘Perfect Personalized Newspaper’ For Every Person In The World”. Eugene Kim, autor de la información, ofrece dos datos interesantes: a) “Nuestro objetivo es construir el periódico personalizado perfecto para cada persona en el mundo”, y b) “Estamos tratando de personalizarlo y mostrarle las cosas que van a ser más interesantes para usted”, dijo Zuckerberg. Pero los datos van más allá: “Casi el 30% de los adultos en los EE.UU. consiguen sus noticias en Facebook, mientras que hasta un 20% del tráfico del sitio de noticias proviene de Facebook”, según se publicó recientemente en The New York Times. Son cifras preocupantes para los editores que ven como los lectores se informan en otros lugares.

Y entonces, Google News. Ha pasado por diferentes fases. Uno de los más críticos ha sido Rupert Murdoch quien impide al gigante que rastree sus contenidos. Google perdió un caso judicial en Europa en mayo y se ha visto obligado a retirar los enlaces a material personal bajo petición.  Algunas compañías de medios, como News Corporation están preocupados por los intentos de agregadores de datos:  Para vender contenido especialista de los editores con un gran descuento, lo que está socavando el modelo de negocio de los creadores de contenido” (John Kehoe, 26/9/2014). Por su parte, Google respondía: “El acceso a la información, en particular el contenido de las noticias, se utiliza para ser controlado por un número relativamente pequeño de organizaciones de medios de comunicación. “Hoy en día, la gente tiene ahora más posibilidades de elección”, dijo Google. Esta situación nos lleva al actual problema de ¿quién es el dueño de los contenidos? o como se titula este post ¿Cuánto cuesta producirlos? En ambos casos, los editores de periódicos salen perdiendo: “Esto ha tenido un profundo impacto en los periódicos, que se enfrentan a una competencia mucho más dura para llamar la atención de la gente y para conseguir más publicidad” ” (John Kehoe, 26/9/2014)

Así las cosas, Eric E. Schmit, CEO de Google, anunció en un artículo publicado en El País, que “preferimos la colaboración al conflicto”. En concreto daba cifras sobre el negocio de la información, señalando que “cada mes Google hace que editores de todo el mundo reciban más de 10.000 millones de vistas” y eso se puede traducir en buena publicidad para los medios. Según el CEO de Google: “Cada clic es una oportunidad de negocio para aumentar la audiencia y generar ingresos. En 2013, solo a través de nuestro producto AdSense, proporcionamos 9.000 millones de dólares en ingresos a nuestros editores asociados”. Algunos periódicos alemanes e ingleses ya colaboran con Google o Google con ellos. En Francia llegaron a un acuerdo para que Google pagara a los editores 60 millones de euros.

Y en España ¿qué sucede? La nueva Ley de Propiedad Intelectual establece el cobro de un canon (o impuesto) a los agregadores de noticias, si agregan sitios que formen parte de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE). La compañía se defiende diciendo que Google News no tiene publicidad y que además revierte visitas a los medios. Además, indican que los periódicos pueden impedir que se haga ese rastreo, pero a cambio no saldrán sus enlaces en Google y perderán visibilidad. Por su parte, La Asociación Española de Editores de Prensa Periódica (AEEPP) indicó en un comunicado que están dispuestos a adaptarse a los nuevos tiempos.

No todos están de acuerdo con la postura que defiende la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), incluso dentro de la propia profesión periodística se denuncia que es una maniobra de algunas empresas de periódicos que quieren tapar su mala gestión. Incluso ya se ha creado una plataforma contra el canon de la AEDE: Coalición Prointernet porque daña las libertades y el desarrollo de la economía en Internet. Entre sus miembros hay periódicos como 20minutos.es, el diario.es, por supuesto la Asociación de Internautas (AI), la Asociación Española de Editores de Publicaciones Periódicas (AEEPP) y, como no, Google.

Así las cosas, a) los editores (algunos) creen que el gigante Google se hizo con su mercado publicitario y con la información; otros, esperan sacar un rendimiento de las negociaciones y hasta otros, los más pequeños, esperan acontecimientos que ayuden a mejorar la mala situación que atraviesan; b) periodistas, creadores de contenido: reciben un único pago por la información, a no ser que sean independientes. Aspiran a que su información les reporte más por lo que hacen y c) lectores: son cada vez más activos y quieren participar en los contenidos.

No está claro cómo se aplicará en España la Ley de Propiedad Intelectual, pero la polémica suscitada tiene sus razones. Algunas se las hemos facilitado aquí, sobre todo las que afectan a los periódicos y otros medios. El resto se las iremos contando según sucedan.

Enlaces de la información:

http://revistas.ucm.es/index.php/RGID/article/view/119-134

http://www.smh.com.au/business/world-business/dear-rupert-google-hits-back-at-murdoch-news-corp-over-online-piracy-claims-20140926-10m9ot.html

http://www.businessinsider.com/mark-zuckerberg-wants-to-build-a-perfect-personalized-newspaper-2014-11

http://elpais.com/elpais/2014/04/09/opinion/1397053507_198997.html

http://www.fayerwayer.com/2014/03/editores-y-google-reclaman-contra-imponer-un-cobro-a-los-agregadores-en-espana/

http://coalicionprointernet.com

http://www.aeepp.com

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Comentarios

Esto solo aumenta la conformidad de las personas que creen estar suficientemente informadas sobre lo que pasa a su alrededor en tan solo cuatro líneas, sin importar el trabajo periodístico o la credibilidad de la fuente informativa que tenga detrás dicho trabajo. No importa que esas cuatro líneas en realidad pertenezcan a un periodista que a pesar de invertir su esfuerzo no va a conseguir ningún beneficio. En mi opinión el verdadero periodismo acabara extinguiéndose, al fin y al cabo, nadie quiere que le roben su trabajo ni trabajar gratuitamente. No habrá personas licenciadas en periodismo, tan solo personas con vocación que trasmitirás información sin ánimo de lucro. Hasta que venga le pez grande y les roben a ellos.

Ante esta avalancha tecnológica el periodismo actual se esta enfrentando a una profunda transformación, sobre todo en los soportes y las nuevas formas de contar. No todo lo que contiene la red es información, aunque creamos que si, es necesaria una labor de contextualización que solo un periodista formado sabe llevar a cabo. Hoy en día, buscamos la inmediatez y brevedad de la noticia, olvidándonos en ocasiones, de los valores que inculca este oficio, y no apreciando todo el proceso que conlleva trasladar una información de calidad al público. Yo soy optimista y considero que mientras siga existiendo alguien que tiene algo que contar y alguien que desee escucharlo el periodismo seguirá vivo.

Rocío Rodríguez Melón.
1ºC grado de periodismo.

Está bien adaptarse a las nuevas tecnologías,la sociedad exige estar informada rápidamente de lo que acontece, aunque esa rapidez conlleve a tener una información superficial, que es lo que ocurre mayormente en la redes sociales.
Pero los medios de comunicación deben seguir trabando por esta parte de la sociedad, y por quiénes acceden a la información de una manera más profunda, con el fin de estar bien informados y poder confirmar sus puntos de vista. Aunque es cierto que ha este oficio le falta un mayor reconocimiento por parte de la sociedad y el gobierno, ya que en muchos ámbitos los periodistas se encuentran desprotegidos.

En primer lugar, creo que la idea del periódico personalizado ya está más o menos creada. Se llama Flipboard, y en ella el usuario decide los temas que más le interesan y sus medios de comunicación favoritos y le aparecen las noticias en función de sus preferencias.

Por otro lado, puede ser que la tecnología avance por ese camino de consumir información a través de las redes sociales. De hecho, para cualquier noticia que esté sucediendo al momento (ruedas de prensa, retransmisiones deportivas), las redes sociales son un medio más rápido. Son noticias que ya conocemos cuando leemos el periódico o vemos el informativo en televisión, por lo que los medios tradicionales van con retraso y en ese sentido se están quedando obsoletos.

En mi opinión, a lo que lleva esta situación, es a que el periodismo tenga que optar por los contenidos propios. Contenidos propios que ningún otro medio tenga, y por los que la gente esté dispuesta a pagar. Con esto tampoco quiero decir que las redes sociales sustituyan a los medios tradicionales, ya que la información necesita llevar un sello de garantía, de calidad periodística. Internet no es sitio para la verdad, y la prueba está en los múltiples “fakes” que proliferan por las redes,de noticias falsas y que nos llevan a cotejar en medios de confianza toda noticia de dudosa veracidad.

Por lo tanto, no creo que sea la muerte del trabajo periodístico, sino una adaptación a las necesidades que marcan tanto los avances tecnológicos, como la demanda informativa por parte de la población

Es tan evidente como innegable que las redes sociales y las nuevas tecnologías colman nuestros días. Su inmediatez y el hecho de que cualquiera pueda leer lo que comentas, hacen de ellas unos duros competidores del periodismo. El problema está en que cualquiera puede publicar su opinión acerca de cualquier tipo de tema y, aunque toda opinión es respetable,la retransmisión de ésta dependerá de la popularidad de la persona y no de su formación o entendimiento en la materia.
Respecto a la desaparición de los periódicos de papel, el uso de sus respectivas aplicaciones hace más rápida su lectura y podemos seleccionar fácilmente las noticias que queremos leer; por lo que el cambio parece bastante coherente. Sin embargo, no opino que las noticias que podamos encontrar en las redes sociales sean de igual calidad que las que encontramos en los medios de información, dado que son más breves, carecen de suficientes datos y se centran más en un titular llamativo que el la información del artículo.
Finalmente, comentando el tema del “periódico a la carta”, opino que en todo periódico ya podemos elegir las secciones que más nos interesan sin necesidad ni obligación de leer el resto, y si queremos saber más sobre una temática, existen periódicos y revistas especializados (ej: Expansión en economía). Además, si un día nos apetece leer sobre política aunque no sea un tema que normalmente nos llame la atención, en el periódico habitual podremos acceder a su correspondiente sección, siendo imposible en un periódico hecho sobre nuestros gustos habituales, dado que nos limitarían la información a éstos.

Desde mi punto de vista, creo que es cierto que debemos adaptarnos a las nuevas tecnologías y a los nuevos medios de comunicación. Hoy en día queremos estar informados de todo lo que ocurre a nuestro alrededor y además queremos ser los primeros en enterarnos. Todo esto es posible gracias a Internet. No obstante, creo que debemos elegir los medios adecuados en los que consultar la información, ya que no todos ofrecen información fiable o verdadera.

En mi opinión, el hecho de que una gran cantidad de población se informe de las noticias a través de una red social como es Facebook, pone en un gran peligro a los medios de comunicación tradicionales y al papel del periodista tradicional. Por tanto, como he dicho anteriormente, la única solución es que el periodismo se adapte a los nuevos cambios para no quedarse estancado.

Personalmente, no pienso que el mundo del periodismo pueda acabar o que puedan dejar de existir los periodistas. Simplemente pienso que está naciendo un nuevo periodismo que lo que necesita son nuevos periodistas.

En relación al problema que nos acontece, mi opinión se basa, fundamentalmente, en el justo pago de un trabajo que se realiza. Yo no estoy en contra de los rastreadores de noticias, pero apoyo firmemente que, tanto las empresas informativas como el propio redactor de la noticia, reciban un pago por estas empresas que realizan el rastreo. Seguramente acaben existiendo periódicos a medida, personales, seleccionando las mejores informaciones de los que nosotros mismos consideramos mejores medios, pero todo ello llevado a cabo sobre una cimentación legal y sin coacciones de ningún tipo. También, y de la misma forma, considero que las informaciones deben ser públicas y globales, aunque la gente está malacostumbrada al encontrar en la red la misma cantidad y calidad informativa que en un medio impreso, que tienes que pagar, al contrario que en internet.

Si tuviese que decidirme por alguna postura esta sería la que se basa en el acuerdo entre las dos partes. Un ejemplo sería Francia. En este caso habría que valorar, de forma económica, el coste de la producción del producto, las pérdidas del mismo al no recibir contribución por su distribución en empresas como Google o Facebook y por último las ganancias que se quieren alcanzar. ¿Por qué no hacer un espacio en el que encontrar la información que nosotros hemos seleccionado previamente previo pago, por dichas empresas que realizan esta función, a la empresa informativa? Recalco que seguramente algún día, no muy lejano en mi opinión, lleguemos a este punto. Además me gustaría resaltar que esto es una de las consecuencias de la transformación sufrida del principal canal de comunicación. Por ello, y como seguro futuro periodista, siempre mantendré la postura que se basa en estar a la altura de las circunstancias, y en dichas circunstancias se debe valorar cómo, por qué y a quién queremos llegar haciendo periodismo.

Queremos estar informados constantemente con una urgencia que probablemente no sea ni necesaria. Esto nos hace tener cosas rápidas y no exactamente buenas.

Las redes sociales que empezaron a ofrecer también una especie de noticiario online tuvieron una idea increíble, (quién no iba a querer además de saber dónde pasaron las vacaciones sus contactos saber que se pretenden abrir nuevos hospitales mientras en otros muchos se están cerrando camas; o que la Guardia Civil admite por fin que no auxilió a los inmigrantes en la tragedia de Ceuta) que lógicamente, poco tardó en ser impuesta por todos.

La información breve, rápida y sencilla gusta a todos. Pero quién decide qué noticia se expone y cuál no. Por qué esa sí y aquella no. Vamos como borregos ante lo que nos ponen. Pudiendo elegir. Cuándo sino es ahora íbamos a poder tener tanta variedad, tanta opción… Pero claro, ¿es eso variedad real? O ¿es lo mismo con otro título?

Se está perdiendo el valor periodístico y la credibilidad de las fuentes. Todo evoluciona, sí. Y hay que evolucionar con ello pero los medios de comunicación evolucionan a pasos de gigante sin quizá el tiempo necesario para ver si esos cambios son necesarios o productivos o no. Nunca se perderá la figura del periodista. El periodismo irá amoldándose a la necesidad del lector.
Sugiero la idea de ir por delante de la necesidad del lector. Intentar hacerle creer que lo que necesita es la información de calidad, la información elaborada. La que proviene de fuentes primarias, secundarias, de una investigación, de saber qué está sucediendo y no de un copia y pega modelando la silueta de la empresa vecina. Pero todo este trabajo periodístico no es ni rápido ni gratuito y eso el lector debería de tenerlo en cuenta.

“Cada vez, la demanda de información por parte de la población es mayor pero menos precisa. Buscan conseguir estar enterados de todas las novedades sin perder demasiado tiempo, es decir, que les sirva leer cuatro frases para saber todo lo que pasa en el mundo. Esto hace que descienda el número de lectores en los medios de comunicación tradicionales y aumente en las redes sociales.
Las redes sociales son canales de información precisa y la mayoría de los medios de comunicación tienen una cuenta en alguna de estas redes. Esto es favorable para el lector, ya que puede acceder a una información válida y precisa pero, es negativo para los medios, en los cuales descienden los ingresos y se valora menos la actividad periodística.”

Como en tantos otros ámbitos, la revolución tecnológica también ha afectado al periodismo: a la forma de hacer periodismo y a la manera en que se transmiten las noticias, y por otro lado la inmediatez de las redes sociales.
Los medios impresos de modo alguno pueden competir con esto, solo podrían hacerlo la radio y la televisión. Pero esa rapidez en dar la noticia, a veces, casa mal con la de contrastar los hechos. Y por otro lado la facilidad para llegar a muchísimas personas.
En cualquier caso, los medios impresos hacen aportaciones que nunca podrán ofrecernos las redes sociales. Estas se parecen más a las noticias que cada hora nos ofrece la radio, pero habrá quien siga buscando además de información, opinión. Sin embargo, a la hora de hablar del mundo digital, hay que diferenciar por un lado las redes sociales, y por otro los medios digitales. Hay periódicos, algunos de ellos de gran calidad, que solo pueden leerse en internet, como es el caso de eldiario.es o infoLibre. Otros, después de que su cabecera estuviera durante años en papel -el caso de Público- no tuvieron más remedio que dejar de publicarse impresos, y apostar por hacerlo sólo en internet. Y es que, cada día se venden menos periódicos en papel, y seguramente la tendencia será ir a menos. A la crisis del periodismo impreso se unió la crisis económica mundial. Así es muy difícil mantener una cabecera impresa. Muchos de los grandes profesionales que estaban en periódicos impresos, hoy en día están en periódicos digitales.
Este debate recuerda un poco al que se vivió cuando apareció la televisión, y se decía que supondría la muerte de la radio. Con los años se ha demostrado que eso no es así; ambas convivieron y seguramente será lo que ocurra ahora. Lo que tampoco hay que olvidar es que existen diferentes tipos de públicos, al igual que ocurre con la televisión, hay quien ve “Gran hermano”, y a quien le gustan más los debates, por no caer en el tan manido tópico, de los documentales de la 2. Personalmente, pienso que hay espacio para todos, y que al periodismo, como a tantas otras cosas, le tocará adaptarse a los nuevos tiempos pero no por eso perder su esencia.

Es algo innegable que a estas alturas la tecnología prácticamente domina nuestro día a día. Y a la vista está que las redes sociales se están haciendo un hueco considerable en el mundo de la comunicación y la información.

Pero tenemos que ser conscientes de lo que realmente ocurre. Rebosamos información. Por todos lados. En televisión, cada vez son más las cadenas que emiten programas informativos de actualidad casi las veinticuatro horas (aunque repitan lo mismo una y otra vez), y dentro del mundo tecnológico es imposible no saber qué acaba de ocurrir en un mismo instante porque al segundo ya está publicado en Twitter o Facebook. Y da igual quién se encargue de publicarlo. El caso es que se publique, y la gente se entere. Sea lo que sea.

Y es así como la verdadera profesión del periodista se extingue. En estos momentos, cualquier persona puede hacer nuestro trabajo con tan sólo pulsar el botón de “enviar”. Y eso, ¿en qué lugar nos deja?

Otro problema es que la gente, al leer una noticia en cualquier red social, normalmente no lee más allá del titular. ¿Y qué pasa entonces? Que creen que se informan cuando ni siquiera la información que se les ofrece es fiable.

El periodismo está perdiendo su esencia, sin querer reconocer que creo que ya la ha perdido. Es cierto que debe adaptarse al nuevo mundo tecnológico en el que estamos viviendo hoy en día; pero, personalmente opino que una de las características de esto a lo que llaman muy a menudo “la profesión más bonita del mundo” es todo eso que está perdiendo. Es salir a buscar. Perseguir. Correr detrás de eso que queremos conseguir. Y molestarte hasta conseguirlo. Esto está perdiendo toda la emoción. Y así es como perdemos el respeto del receptor. De la manera más cómoda. Gracias al “enviar”.

En fin, la adaptación es algo bueno, siempre y cuando se favorezca la acción.

(requerido)

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