Lagartos con piel de rana.

Por favor, si aún no han leído el artículo: “Respuestas tipo”  de Juan José Millás, en la contraportada del País de esta mañana, léelo ahora. Alabo y agradezco la ironía y el buen humor con que trata el tema de la crisis, y aunque he pasado un muy buen rato leyéndolo, me voy a tomar la osadía de disentir.

Las ranas y el lagarto me sirven igualmente para defender la tesis contraria y cuando llegamos de nuevo a la pregunta por las causas de la crisis, me pregunto si las respuestas anómalas que solicita Millás no serán las que habitualmente se dan, si no serán los lagartos las respuestas tipo a la pregunta y las repuestas que nos faltan son las que realmente estaban contenidas en la pregunta siendo por tanto razón de la misma. Es decir que los lagartos se encuentran en ese no me acuerdo de después del festín y lo normal es que estén pensando en su siguiente actuación estelar, a ser posible con más morbo. Y que lo natural, lo que suma como dos y dos, es lo que se oculta por difícil de decir, es decir, que tan aburrido y predecible es aparear ranas con ranas, como disponer de un único pastel; no pueden crecer los comensales de manera exponencial y tocar al mismo trozo. Y luego está lo de Santa Rita.

AC.

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