Jueves Lardero, Carnaval y el Entierro de la Sardina. ¿Carne o pescado?

Por Ana Nieva.
Prof. IES Vallecas II
 

El Entierro de la Sardina se celebra elmiércoles de Ceniza y marca el final del Carnaval y el inicio de la Cuaresma. Es unafiesta pagana que guarda relación, como el Jueves Lardero, con la propiacelebración del Carnaval.

            ElCarnaval es la fiesta de despedida de la carne, segúnindican las dos etimologías con las que se relaciona (la latina carnem levare: “dejar la carne”, y la italiana carnevale:“la carne, está bien”, literalmente). De ahí que se procurase gozar de ellatodo lo posible en esos días; no sólo porque iban a seguir cuarenta días en losque la religión les iba a prohibir catar la carne, sino también para desquitarsede los largos ayunos “cárnicos” que la pobreza les imponía durante todo el año.Los términos carnestolendas (carnes que han de ser quitadas) y carnestoltas(carnes que han sido quitadas) nos hablan bien a las claras de cómo ha sidoentendido el Carnaval por nuestra cultura. Comienza el Carnaval un juevesllamado Jueves Lardero oJovelardero, etimológicamente relacionado con lardum o lardium,palabra con la que los romanos denominaban el tocino y la manteca de cerdo, yes que era de lo que se trataba durante una semana, de que, el que pudiera, sehartara de carne, a fin de no echarla en falta durante la inminenteCuaresma.  Y así reza el dicho: “JuevesLardero, longaniza en el puchero”o bien “el chorizo, en el caldero” según las regiones.

            Pero ¿por qué, entonces, se entierrauna sardina el miércoles que termina el Carnaval? Hay dos versiones.

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La primera nos explica que lacostumbre de enterrar la sardina nació hace tres siglos en Madrid durantes lasfiestas que se celebraban para anteceder a la Cuaresma. Esemiércoles se reunía la gente en el campo y lo que se enterraba, en efecto ycomo reclama la lógica, no era un pez (permitido en la  vigilia de Cuaresma), sino un cerdo abierto encanal (o un costillar) al que se llamaba “cerdina La tradición se fue extendiendo por otrospueblos y ciudades del país que adoptaron la costumbre de oído, y confundieronlos términos de modo que la “cerdina” acabó en “sardina”, y así, por la vía dela confusión lingüística (lo que los doctos de la filología llaman “etimologíapopular”), la sardina se ha convertido sin lugar a dudas en la protagonistamultitudinaria del final de las fiestas de carnaval. Otros dicen que el costillar pudo recibirtambién el nombre de “sardina”, en alusión a su forma.

La otra versión de esta historia cuenta que el rey Carlos III  (1759-1788) quiso celebrarel final del Carnaval con el pueblo llano y ordenó traer sardinas para talcelebración. Fue un día muy caluroso, atípico para la época del año en la quese encontraban. Debido al calor, las sardinas se descompusieron y para alejarel olor que éstas desprendían la comitiva decidió enterrar el pescado en la Casa de Campo , en las proximidades de la Fuente de la Teja. Ramón de Mesonero Romanos, en sus “Escenas matritenses”, se refiere al Carnaval de 1.839, y nos dice que la comitiva descendía desde el Madrid castizo hasta el río Manzanares que se cruzaba por el Puente de Toledo. Esta versión parece la más lógica, pues ¿quién se iba a deshacer así como así, con los tiempos que corrían, de un cerdo, aunque sólo fuera uno?

 

            Fuera como fuera en suorigen, lo que es seguro es que este entierro, fuera de una sardina o de unacerdina, vino a sustituir, a principios del XIX, a los seculares “Entierros delCarnaval”, personificado éste en forma de peleles, espantajos o monigotes más omenos truculentos. Costumbre muy extendida por los países

europeos en esostiempos era la de someter a la efigie del Carnaval a una serie de mascaradas yrepresentaciones que simulaban el juicio, muerte y entierro del Carnaval. Porlo común, el pelele, tras ser sometido a un simulacro de farsas judiciales yreligiosas, era condenado a muerte y entregado a su suerte a manos delpopulacho. Después de ser quemado, apaleado, tiroteado, ahorcado o despedazado,una comitiva burlesca procedía al entierro de sus restos en un canal o ríocercanos, un descampado próximo o, como en algunas ocasiones, en los basurerosde las afueras. Parece que esto es lo que pudo representar el propio Goya en suEntierro de la Sardina, pintado entre1812 y 1819.

 

En definitiva, el Entierro de la Sardina es una parodia desenfadada de un entierrode rito católico en el que se quiere representar el fin de los desenfrenoscarnavalescos y el comienzo de un período de penitencia y de abstinenciacuaresmal. Esta celebración se ha difundido por toda España,e incluso algunos países de América han heredado esta costumbre. Tambiénse celebra todos los años con entusiasmo general y gran afluencia de público enel I.E.S. Vallecas I, desde donde parten en “tristísima procesión” compungidosalumnos, plañideras profesoras y animal muerto (en este caso, sardina, comomandan los cánones populares). No en vano, comienza para todos ellos un períodode penitencia, que no llega en ningún caso a cuarenta días, y que recibe elnombre genérico de “2ª evaluación”. En algunos lugares, como en Murcia, se celebra el sábado siguiente al Domingo de Resurrección,coincidiendo con la representación de Labatalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma, alegoría que se puede disfrutar enel Libro de Buen Amor. Esteenfrentamiento estaba, sin duda, en la base de una especie de teatro que serepresentaba en algunos lugares, ya en el siglo XIV, durante el Carnaval,que ponía en escena la lucha entre carniceros y pescaderos. Siempre ganaban losúltimos, pero el Sábado Santo la lucha-representación se reanudaba y eran,entonces, los carniceros los triunfadores.

 

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Nota:todo esto es producto de un rato en que, postrada en el sillón, cual Robokop, y a la hora de cenar se mepresentó la dualidad ¿carne o pescado?y entonces me acordé de la sardina, y de vosotros/as, miembros/as, y de misJueves Larderos en Cuenca, que ya quisiera yo que fueran más.                                                                                                                

    Ana Nieva

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