¿Tiene el Investigador naturaleza de empresario?

La innovación es el instrumento de los emprendedores. El medio por el cual ellos exploran el cambio como una oportunidad para un negocio o servicio diferente. El emprendedor necesita buscar las fuentes de innovación, los cambios y sus síntomas que indican oportunidades para crear algo nuevo, algo diferente y algo que tenga éxito.

Hace unos meses tuve la ocasión de asistir en el CES (Consejo Económico y Social) a la presentación del informe sobre el proceso de creación de empresas y el dinamismo empresarial en España. Creo que este documento proporciona una información muy valiosa que permite analizar los factores de creación y destrucción de empresas en nuestro país y recomiendo su lectura  para todos aquellos que de una u otra forma estéis relacionados con la creación de proyectos empresariales.

 

El objeto de referirme a esta jornada es que considero interesante sacar a debate en el Weblog las dos visiones que se plantearon sobre el concepto del  emprendedor en la charla coloquio posterior. Por un lado una visión más de mercado que establece el afán de lucro como motor de cualquier iniciativa empresarial y por el otro una visión, más propia del ámbito universitario, que considera que el nacimiento del proyecto empresarial, más que en la búsqueda del lucro, se encuentra en la oportunidad y en la vocación del emprendedor.    

 

La pregunta que lanzo es ¿En que tipo de empresario puede convertirse un investigador? Es decir, ¿Puede acometer cualquier proyecto empresarial o su propia naturaleza de investigador le impide volcar totalmente sus esfuerzos en la “cuenta de resultados” de una empresa?

 

La respuesta es compleja, por todos los condicionantes sociales y económicos que rodean al concepto de emprendedor . Pienso que desde las instituciones se ha de seguir trabajando en el fomento de la cultura emprendedora entre los investigadores y en la construcción de mecanismos de apoyo a los procesos de creación de empresas, mecanismos que si deben tener en cuenta las peculiaridades del investigador.

 

La Real Academia española de la Lengua ya nos avisaba de que no tienen una tarea fácil: “emprendedor”:adj. Que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas

 

Universidades, Administraciones Públicas, Organizaciones empresariales y ciudadanos individuales debemos seguir trabajando por facilitarles el camino, ya que al fin y al  cabo, no nos olvidemos que no estamos hablando simplemente de apoyar el autoempleo, ellos representan un elemento clave para completar  el  proceso de transferencia de conocimiento a la sociedad y por tanto un elemento clave para la  mejora de  la productividad del país. Y eso es una cuestión que se debe seguir tomando  en serio.

 

 

 

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