Impulsando la capacidad de innovación de las empresas de base tecnológica – Debilidades de las startups innovadoras

Tras conocer en la primera parte de esta serie el funcionamiento del Servicio de Gestión de la Innovación que ofrece la Fundación para el Conocimiento madri+d, en este segundo post nos centraremos en algunos de los principales resultados que emergen en la primera etapa de estos servicios: el diagnóstico de innovación.

De las dos metodologías que pueden utilizarse, nos ceñiremos a los casos en los que se ha utilizado el Innovation Health Check, que son la gran mayoría de los realizados desde la Fundación.

Aplicando esta metodología, el diagnóstico de innovación consiste en responder un cuestionario de autoevaluación de 52 preguntas, para lo que se realiza una reunión de trabajo entre el personal técnico de la Fundación y una representación del personal de la empresa, que suele incluir al equipo directivo y, en ocasiones, también al resto de trabajadores.

Durante la reunión se discute y asigna una puntuación a cada una de las preguntas, de modo que luego este valor se contrasta con una base de datos de empresas de toda Europa que han realizado el mismo ejercicio, pudiéndose obtener así un análisis comparativo (benchmarking) muy completo.

De entre los resultados de dicho análisis, la parte más importante y que tiene un mayor impacto en el desarrollo del resto del servicio son las principales debilidades detectadas, que es sobre lo que hablaremos en este post, comentando cuáles han sido las más preminentes entre los 28 servicios que hasta el momento se han ejecutado con esta metodología entre 2019 y 2020.

Pero antes de proseguir con la discusión sobre estos datos, conviene recordar que se basan en las respuestas de las empresas que han solicitado voluntariamente el servicio de gestión de la innovación, por tanto no constituyen una muestra representativa, ni del conjunto de empresas de la Comunidad de Madrid ni del total de empresas apoyadas por la Fundación.

El siguiente gráfico muestra con qué frecuencia se repite cada una de las posibles debilidades, y vemos que de entre las 52 preguntas que se valoran en el cuestionario de diagnóstico la práctica totalidad (50) emergen como debilidad detectada en al menos una ocasión, con una distribución de repeticiones muy regular y escalonada. Es decir, apenas hay preguntas que destaquen por ser una debilidad que aparece muy a menudo o casi nunca:

Fuente: elaboración propia

 

 

Para tener una visión más de conjunto sobre la frecuencia de las debilidades detectadas, procedemos a agruparlas por categorías, basadas en las principales áreas empresariales sobre las que se realiza el cuestionario:

 

Fuente: elaboración propia

 

Vemos como el ámbito en el que menos fuertes están las startups que han utilizado este servicio es, precisamente, en disponer de una estrategia de innovación clara y explícita, con sus correspondientes actividades de innovación. En concreto, hay tres aspectos que son los que más destacan como debilidad:

  • La falta de una estrategia de innovación bien integrada en el plan de negocio.
  • No se llevan a cabo procesos específicos de ideación.
  • Las nuevas ideas no se debaten y seleccionan de forma sistemática y con criterios claros.

Este hecho se explica por tratarse, en su gran mayoría, de empresas pequeñas de reciente creación, cuyos procedimientos y planificación suelen estar por definición poco formalizados. Además, como son empresas con un fuerte componente tecnológico, tienden a dar por hecho que “innovan todo el tiempo”, lo que no tiene por qué ser cierto, de modo que en estos casos uno de los resultados del servicio es que las alertamos de que deben aprender a diferenciar y dotar de entidad propia a sus actividades de innovación.

En segundo lugar, el desarrollo de negocio y la estrategia de marketing aparecen como otro dos ámbitos donde existen carencias importantes en términos de gestión de la innovación, en especial con todo aquello que tiene que ver con procesar y analizar la información de la que la empresa ya dispone. Lo más destacable sería:

  • No se utilizan suficientes herramientas para recabar y analizar la información sobre los clientes.
  • Los procesos de apoyo para mejorar la comercialización (facilidades de financiación, servicio post-venta, etc.) no se tienen suficientemente en cuenta.
  • No se tiene siempre clara cuál debe ser la estrategia de marketing y de qué técnicas se dispone para diseñarla.

 

 

Por un lado, estamos posiblemente ante otra particularidad de las startups del ámbito tecnológico, cuyos equipos promotores suelen ser personas con un perfil profesional fuertemente vinculado al mundo académico o de la investigación, a las que no siempre resulta fácil adoptar una mentalidad de negocio. Como consecuencia, seguramente no le estén dando la importancia que merece a disponer de un conocimiento profundo y exhaustivo sobre los clientes, algo que sí es capital para la mayoría de las empresas con las que las estamos comparando.

Por el otro, negocio y marketing son áreas donde se tiende a pensar que son ajenas a los procesos de innovación. Se innova, casi siempre, en producto, y se da por hecho que con eso es suficiente, cuando en realidad muchos de los grandes casos de éxito se han fundamentado en revoluciones basadas en el modelo de negocio o en las estrategias de comercialización.

El último aspecto importante a mejorar por las startups que han disfrutado del servicio es el de sus procedimientos internos y de gestión, adoptando prácticas que favorezcan la innovación endógena, como por ejemplo:

  • Falta una mejor dinámica de delegación de responsabilidades y empoderamiento del personal de la empresa.
  • No siempre se respeta un equilibrio entre las metas establecidas y los recursos de los que se dispone.

Y, junto a ello, también se detectan carencias en la generación de capacidades y alianzas necesarias para sostener la innovación:

  • Las necesidades de formación del personal no se detectan proactivamente y no siempre se cubren adecuadamente.
  • El vínculo con el resto de actores del ecosistema de la I+D+i debería valorarse y explotarse más.

Una vez más, esta cuestión se explica por el origen vinculado al ámbito de la investigación de la mayoría de estas startups, hecho que las lleva a una cierta relajación y a descuidar un poco este tema.

Ahora bien, este tipo de debilidades tienen, en conjunto, una predominancia de sólo un 10%, lo que indica que no es uno de los aspectos más preocupantes. Además, ante la pregunta concreta de si las empresas creen que disponen de los recursos necesarios (o de la forma de conseguirlos) para llevar a cabo sus actividades de innovación, las respuestas tienden a ser neutrales o positivas, por lo que se puede concluir que hay un gama suficiente de instrumentos de financiación para la innovación.

 

En todo caso, se trata de uno de los aspectos donde más se las puede ayudar desde la Fundación para el Conocimiento madri+d, de modo que su participación en estos servicios está sirviendo para canalizar y potenciar el resto del apoyo que la Fundación les aporta, tanto a ellas como al conjunto del ecosistema regional de emprendimiento.

En la próxima edición de esta serie veremos la otra cara de la moneda: las principales fortalezas en materia de innovación que demuestran tener nuestras startups. Con alguna que otra sorpresa más.

¡Os esperamos!

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