Archivo de junio, 2012

Aspectos energéticos relacionados con el uso de biomasa residual para obtener metano

Autor: Juan José Espada-Universidad Rey Juan Carlos

La creciente presión sobre los combustibles fósiles ha llevado a la búsqueda de nuevas fuentes de energía alternativas para abastecer las necesidades de mercado. Entre las más prometedoras se encuentra el hidrógeno ya que a partir del mismo se puede obtener electricidad sin emisiones peligrosas empleando pilas de combustible. Actualmente, la mayor parte el hidrógeno se obtiene a partir de combustibles fósiles, siendo el gas natural la materia prima más empleada (> 75% de la producción). El principal problema medioambiental que presenta el uso de esta materia prima es su elevada contribución al calentamiento global. Sin embargo, también es significativo el elevado consumo energético, lo que hace que no sea un proceso sostenible. Ante esta situación se hace necesaria la búsqueda de materias primas alternativas, entre las que cabe destacar la biomasa residual de las que se puede obtener, mediante digestión anaerobia, biogás. Posteriormente, el biogás debe ser purificado para elevar su contenido en metano y poder ser empleado en la obtención de hidrógeno.

La viabilidad medioambiental del proceso para obtener metano mediante biomasa residual depende en gran medida de la correcta elección de la materia prima. Así, el uso de una u otra materia prima hace que los mayores impactos estén asociados a diferentes etapas. En este sentido, son numerosos los estudios que indican que el uso de materias primas con elevado contenido en agua, por ejemplo lodos de depuradora, implica que el transporte de las mismas sea una de las etapas con mayor impacto desde el punto de vista del consumo energético, siendo casi el doble del necesario empleando por ejemplo residuos sólidos urbanos.

Por otro lado, se debe tener en cuenta la posibilidad de reducir el consumo energético del proceso mediante el uso de parte del metano obtenido como fuente de energía. En este aspecto también es crucial la composición del residuo ya que no sólo afecta a etapas de transporte sino también a etapas como la digestión anaerobia. Así, en el caso del empleo de lodos de depuradora puede llegar a ser de hasta el triple que empleando residuos sólidos urbanos debido a su elevado contenido en agua. Esto implicaría una reducción de la cantidad de metano obtenido para producir hidrógeno, haciendo que el proceso fuese menos favorable desde el punto de vista energético.

Por tanto, el empleo de materias residuales para obtener metano requiere un estudio profundo de la composición de las mismas, ya que ésta afecta de manera significativa a los impactos ambientales relacionados con el consumo de energía.

 

 

 

 

 

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La integración y diversificación de sistemas de almacenamiento de energía como clave del éxito para las fuentes renovables

‘Según los últimos informes y previsiones en cuanto a la tendencia que seguirá el mercado de la energía en las próximas décadas parece que, a pesar de que las energías renovables comienzan a tener una presencia
cada vez más significativa en el panorama energético, los combustibles fósiles seguirán siendo la fuente de energía predominante en las próximas décadas, sobre todo en el sector transporte. La justificación de esta tendencia puede encontrarse en argumentos como que las inversiones en la construcción de plantas de generación renovables son demasiado elevadas y los rendimientos aún son mejorables, por tanto sigue compensando la utilización de combustibles como el carbón, el petróleo o el gas natural.’

[Autora: Laura Sanz Rubio- Instituto IMDEA Energía]

Este argumento puede debilitarse si se apuesta por la integración de diversas tecnologías de almacenamiento con las fuentes renovables, de forma que la gestión de la producción y la demanda de energía pueda hacer posible un uso continuado de dicha energía renovable sin necesidad de apoyarse en otras fuentes de origen ‘menos limpio’.

La oferta en cuanto a sistemas de almacenamiento es amplia y variada, algunos de ellos vienen utilizándose desde hace años como el bombeo hidráulico, el almacenamiento por aire comprimido (CAES) o los volantes de inercia. Estos sistemas presentan un alto potencial para el almacenamiento masivo de energía y altos rendimientos pero tienen también grandes  inconvenientes como por ejemplo su emplazamiento, que impide la integración de estas tecnologías en núcleos urbanos.


Figura 1. Sistemas de almacenamiento de energía tradicionales: A) Volante de inercia [http://cleantechnica.com]; B) Bombeo hidráulico [http://ga.water.usgs.gov]; C) Almacenamiento por aire comprimido (CAES) [The Encyclopedia of Alternative Energy and Sustainable Living].

Afortunadamente, la investigación en el campo del almacenamiento de energía avanza de forma exponencial y muchas son las alternativas que se proponen. Un claro ejemplo de esta tendencia se observó el pasado mes de Mayo en el congreso internacional Innostock 2012, organizado por la Universidad de Lleida con la colaboración del ECES y del GREA, donde multitud de grupos de investigación provenientes de todas partes del mundo aportaron nuevos conceptos para el almacenamiento térmico, termoquímico y eléctrico principalmente.

La idea general que se puede extraer de la cantidad de propuestas presentadas en dicha conferencia es que no existe una tecnología única que pueda dar respuesta al gran problema del almacenamiento de energía, sino que cada una de esas nuevas tecnologías tiene aplicaciones concretas y es necesario el desarrollo de estrategias de integración de estos sistemas con las distintas tecnologías de generación en cada país, de forma que su instalación sea realmente rentable.

Figura 2. Ejemplos de arquitectura sostenible: A) Almacenamiento térmico en ‘Phase Change Materials’(PCM’s) en paredes y tejados [http://cnx.org]; B) Aire acondicionado/ calefacción por geotermia y paneles fotovoltaicos [http://lacasasostenible.blogspot.com]; C) Integración de paneles fotovoltaicos con almacenamiento en baterías de flujo para suministro eléctrico de la vivienda [http://energylab.eeng.dcu.ie].

Otra percepción importante es que nos encontramos ante una época de cambio, incluso me atrevería decir que ante una revolución energética. Poco a poco nos acostumbramos a ver dispositivos de generación renovables como paneles fotovoltaicos o sistemas de concentración solar en nuestras propias casas sin ser conscientes de que en un futuro próximo la arquitectura de los edificios y de las propias ciudades cambiará radicalmente para hacer posible la inclusión total de estas nuevas tecnologías en nuestra vida cotidiana. Para cumplir este objetivo, bajo mi punto de vista, es necesario llevar a cabo una importante labor de concienciación social con respecto al uso de la energía que tenemos en la actualidad.

Dado que es una época de cambio y experimentación, muchos serán los errores que se cometan y probablemente se realicen grandes inversiones que no reporten los beneficios esperados, pero es necesario que la sociedad y sobre todo los gobiernos sean comprensivos y confíen en las posibilidades de las energías renovables y los sistemas de almacenamiento para asegurar un futuro sostenible a las generaciones que están por venir.

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El transporte del siglo XXI con energías limpias (Curso de verano de la Universidad Rey Juan Carlos)

[Autora: Gisela Orcajo Rincón-Grupo de Ingeniería Química y Ambiental. Universidad Rey Juan Carlos]
La Fundación de la Universidad Rey Juan Carlos organiza este año la XIII edición de sus Cursos de Verano, que tendrá lugar entre el 2 y el 20 de julio en el Real Sitio de Aranjuez (http://www.fundacionurjc.es/cursos_verano/index.htm). Dentro de la programación de este año se incluye un curso científico-tecnológico del 16 al 20 de julio titulado “El transporte del siglo XXI con energías limpias: vehículos eléctricos y con pila de hidrogeno”, dirigido por Guillermo Calleja Pardo (Catedrático de Ingeniería Química, del Departamento de Tecnología Química y Energética de la URJC).

Este curso, dirigido tanto a profesionales como a futuros profesionales, abordará los últimos avances en la producción, usos y distribución del hidrógeno para el sector transporte, mediante las pilas de combustible, y en la tecnología de las baterías eléctricas de última generación. Se presentará el estado actual de la tecnología de los vehículos eléctricos y de hidrógeno, y su previsible evolución futura, identificando los retos y oportunidades para su implantación masiva.
Entre los expertos invitados que hablarán del tema se encuentran: Samuele Furfari, Consejero del Director General de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea; Antonio González García-Conde, presidente de la Asociación Española del Hidrógeno, AeH2; Karl van Dijck, Director de Recursos Humanos y Asuntos Corporativos de Toyota, España; Thomas Brachmann, Jefe de la sección de Investigación de Tecnologías Avanzadas de Ingeniería del Automóvil de Honda, Europa; Carlos López Jimeno, Director General de Industria, Energía y Minas de la Consejería de Economía e Innovación Tecnológica de la Comunidad de Madrid; entre otras personalidades del ámbito del transporte, tanto a nivel nacional como internacional.

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Eficiencia exergética en diversos métodos de producción de hidrógeno empleando energías renovables

Investigadores del Laboratorio de Transferencia de Calor e Ingeniería Experimental de la Universidad de Tesalónica en Grecia realizan un estudio comparativo de todas las estrategias para producir hidrógeno con fuentes de energías renovables desde un punto de vista del análisis de la exergía. (Fuente: Energy Environ. Sci., 2012, 5, 6640.

Autora: [Isabel Rucandio - CIEMAT]

La exergía se define como la cantidad de trabajo disponible a partir de una fuente energética y es una medida de las desviaciones que se producen del estado de equilibrio con su medioambiente. Este concepto incorpora propiedades cualitativas y cuantitativas de la energía. El objetivo del análisis de la exergía es determinar las pérdidas de exergía (imperfecciones termodinámicas) y evaluar cuantitativamente las causas de la imperfección termodinámica de los procesos bajo consideración. Este proceso se realiza en varias etapas: la primera efectúa el análisis de la exergía de la electrolisis del metano o del agua y la segunda incluye el análisis de la exergía para cada uno de los sistemas de energías renovables. En una tercera etapa el hidrógeno producido en cada uno de los procesos es licuado y también se investiga la eficiencia exergética de este cambio de fase. En este estudio se consideran varias fuentes de energías renovables, como se observa en la figura.

La eficiencia exergética calculada para la primera etapa es del 67,5% cuando se produce a través de la electrolisis del agua. En cambio, la licuefacción del hidrógeno generado es un proceso que requiere mucha exergía, y su eficiencia exergética es muy baja del orden de 13,3%. La comparación de las eficiencias exergéticas de todos los procesos de producción de hidrógeno usando energías renovables se resumen en la figura siguiente indicando los valores obtenidos con y sin considerar la etapa de licuefacción.


La mayor eficiencia exergética de los procesos de producción de hidrógeno se obtiene para fuentes hidroeléctricas, seguidas de cerca por los sistemas de biomasa mediante gasificación. Estos además suponen una ruta directa ya que no necesitan la etapa de electrolisis del agua.

 

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El sentido de los biocombustibles

En una  contribución reciente titulada “The Nonsense of Biofuels” se compara la eficiencia energética de una unidad de área en la que se cultiva un biocombustible con otra unidad de área en la que se incorporan células fotovoltáicas.  El análisis pone de relieve que la combinación célula fotovoltáica//batería/ motor eléctrico usa 600 veces mejor la tierra disponible que la combinación biomasa/biocombustible /motor de combustión. En este blog se indica que el análisis es simplista y que el término biocombustible tiene una dimensión mucho más amplia que la considerada en la contribución mencionada.

[Autor: J.L.G. Fierro-Instituto de Catálisis y Petroleoquímica, CSIC, Cantoblanco, Madrid]

Recientemente la revista Angewandte Chemie Internacional Edition 51 (2012) 2516-2518, publicó en su editorial un artículo titulado “The Nonsense of Biofuels”. Para el lector general esta contribución resulta atractiva en cuanto que cuantifica la eficiencia de la fotosíntesis al mismo tiempo que la compara con la de otras alternativas que convierten directamente la energía fotónica en electricidad. Dadas las limitaciones que tiene la fotosíntesis, el límite superior de la eficiencia de la fotosíntesis se sitúa en 4.5 %, aunque en realidad solamente se alcanza el 1% como es el caso de plantas de crecimiento rápido, como los álamos.  Si estos valores de eficiencia se comparan con los de conversión fotovoltáica, la desventaja es evidente. La eficiencia de las células fotovoltáicas comerciales supera el 15%, esta energía puede almacenarse en baterías mediante un proceso directo. Este dato permite concluir que el almacenamiento de energía en forma de electricidad es cerca de 150 veces más efectivo que en forma de biocombustibles. Además, aproximadamente el 80% de la energía eléctrica almacenada en la batería puede propulsar un automóvil equipado con un motor eléctrico, lo que contrasta con solamente el uso de cerca un 20% como energía útil en un motor térmico convencional. Teniendo en cuanta ambos hechos, se llega a la conclusión de que la combinación célula fotovoltáica//batería/ motor eléctrico usa 600 veces mejor la tierra disponible que la combinación biomasa/biocombustible/motor de combustión.

Los cálculos anteriores se han realizado sobre la base de la comparación de dos áreas iguales (p.ej. 1 hectárea de campo) dedicadas una a plantación energética y otra a paneles fotovoltáicos. En primer lugar, la comparación solo es factible en una escala reducida. La superficie terrestre donde existe vegetación y,  por tanto, donde se realiza la función clorofílica es extraordinariamente elevada (ca. 1.1 x 1010 Ha). La función clorofílica genera estructuras poliméricas (celulosa, hemicelulosa, lignina) de forma silenciosa con los fotones del espectro visible que ofrece el Sol de forma gratuita cada día. Solamente considerando aquí aquella fracción de la biomasa  denominada “residuo” (residuos agroforestales) se dispone de material ligno-celulósico suficiente para cubrir el nicho de fabricación de biocombustibles de segunda generación. Obviamente que excluido cualquier cultivo energético (colza, soja, palma). El significado de este nicho queda ilustrado si se considera, por ejemplo, un campo de trigo, del cual se utiliza el bálago después de la cosecha sin necesidad de suprimir la cosecha como se haría cuando se dedica ese mismo campo a paneles fotovoltáicos.  En segundo lugar, el análisis del ciclo de vida (LCA) es imprescindible en el caso de las células fotovoltáicas, constituidas por silicio de alta pureza. El proceso de fabricación de este tipo de silicio no solo resulta fuertemente demandante en energía sino que requiere volúmenes ingentes de disolventes. De hecho, el coste de la electricidad fotovoltáica resulta al menos dos veces superior al coste de producción por la tecnología convencional en central térmica.

En resumen, el hecho de que la función clorofílica tenga una eficiencia energética muy baja no excluye de ningún modo el uso de la materia ligno-celulósica como fuente de carbono para fabricar tanto biocombustibles de segunda generación como para producir una gama amplia de compuestos químicos.

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El Crecimiento Exponencial y el Monopoly, o:¿Por qué el mundo está en crisis económica?

Autor: [Thorsten Denk, PSA-Ciemat]

Este Weblog normalmente está dedicado a temas científicos o tecnológicos. Sin embargo, esta contribución voy a dedicar a un tema social, que lamentablemente nos afecta mucho, no sólo a los españoles, sino cada vez más a toda la población del planeta. Se trata de la crisis económica.

Para evitar malentendidos: soy ingeniero, soy de origen alemán, pero trabajo para el estado español (el Ciemat). No estoy ligado a ningún grupo o partido político, y los problemas que me encuentro en mi trabajo diario suelen necesitar soluciones objetivas y racionales. Ideologías o buenos deseos no me sirven si se me quema un receptor solar. Esta forma de pensar intento a aplicar ahora aquí a “la crisis”. Para no llenar 10 páginas, permitirme simplificar muchas cosas sin justificar todo al último detalle.

En la prensa, prácticamente todos los días se pueden leer opiniones y análisis sobre el origen de la crisis. Tienen en común que suelen acertar bastante con sus conclusiones, pero a la vez a menudo son muy contradictorias. Los mismos expertos reconocen que ya pierden la orientación. Dependiendo de la posición política, la culpa tienen “los izquierdos” que despilfarran el dinero, o “los derechos” que se lo quitan a los pobres, o el Euro, que no tenía los mecanismos adecuados de autoprotección, o la burbuja de la construcción, o la omnipresente corrupción y avaricia, o la falta de competitividad de los países del sur europeo, o los precios bajos de los productos chinos, etc., etc., etc. Como he dicho, suelen acertar, teniendo en cuenta que intentan explicar algún síntoma de la crisis, por qué alguna cosa es tal como es y no de otra manera. Pero raras veces tocan el fondo, explican el root cause del por qué todo va tan mal. Aunque es muy simple:

 

(i) Nuestro sistema económico está basado en el crecimiento exponencial duradero.

Antes de mirar las implicaciones, vamos a recordar que significa “crecimiento exponencial”. Supongo que la mayoría de los lectores será capaz de hacer los cálculos matemáticos asociados, pero ¿también sois verdaderamente capaces de percibir su significado? Me acuerdo de como lo aprendí en el instituto, y os pongo aquí dos ejemplos bastante instructivos:

Ejemplo nº 1: Un personaje muy conocido en nuestra cultura, un tal Jesús Cristo, nació en el año cero. Como su padre, llamado José, fue tan bueno como sabio, quería hacerle un regalo para su nacimiento. Pero como era muy pobre, sólo tenía para ello un único céntimo. Dejó ese céntimo en una cuenta bancaria, y le dieron un buen interés, 4%, fijo. Como sabemos, Jesús se hizo adulto, tenía una vida bastante turbulenta, pero murió muy pronto crucificado porque no les gustaba a los poderosos de aquella época. Pero como fue de origen divino, resucitó a los tres días, se convirtió en inmortal, y desde entonces influyó en el destino de la humanidad a lo largo de los siglos. Resulta que hace poco pudo celebrar su dos milésimo cumpleaños, y se acordó del céntimo. Fue al banco entonces para ver cuanto dinero ya tenía. Pues… eso es la pregunta. No hacer cálculos, sólo una estimación “de barriga”. Una pista: El resultado hay que expresarlo en bolas terrestres de oro puro. Según mi cálculo son más de cien. ¿Qué nos quiere decir este ejemplo?

 

(ii) Crecimiento exponencial a largo plazo es imposible.

(Reconozco que este ejemplo es bastante extremo, lo elegí porque es muy impactante. Pero es fácilmente posible construirse ejemplos menos exagerados que llevan a la misma conclusión.)

Ejemplo nº 2: Una rana vivía feliz en su lago. Una mañana descubrió algo dentro de él: había crecido un nenúfar. “¡Qué guay!”, pensó, “me puedo sentar en él y tomar el sol.” Pero ese nenúfar tenía la propiedad de reproducirse una vez al día. Quiere decir que a la mañana siguiente, la rana se encontró dos, y en el tercer día ya cuatro. “Bien”, pensó de nuevo, “así incluso me puedo pasear de uno a otro, y como mi lago es muy grande, no hay peligro para él.” Y así pasaron los días, hasta que, después de una semana (7 días), la mitad del lago estaba cubierto de los nenúfares. Ahora la pregunta: ¿En qué día el lago estará cubierto por completo?

Correcto, en el siguiente, el octavo. (Y entonces el lago se asfixió) ¿Qué nos quiere decir este ejemplo?
(iii) Crecimiento exponencial empieza muy despacio para luego de repente dispararse fuertemente de manera inesperada.

Esta conclusión tiene especial importancia en la valoración de temas medioambientales.

Volvemos a la crisis económica. Como hemos visto, el crecimiento exponencial que exige nuestro sistema económico no puede ser sostenible. ¿Por qué es eso un problema? En principio, y creo que la mayoría de los lectores estarán de acuerdo, un “crecimiento cero” sería suficiente para todos. Si el año que viene tenemos los mismos ingresos que el año anterior, podemos vivir relativamente bien y a gusto. El (poco) dinero que sobra, este año será para el televisor, el que viene para un viaje, al siguiente para la boda de la hija, etc. En principio no habría problema. Sin embargo, existe una tendencia, conocida como la apertura de la brecha entre los ingresos. Se puede explicar de una manera muy gráfica con el famoso juego de mesa “Monopoly”. Lo conocéis, ¿no?

El Monopoly se juega en una tabla cuadrada, los campos son “calles”, los jugadores empiezan todos con el mismo dinero, y tienen que viajar (según lo que indica el dado) alrededor de la tabla. Si uno cae en una calle sin dueño, la puede comprar. Si ya hay un dueño, hay que pagar alquiler. Luego, cuando todas las calles tienen dueño, se pueden construir casas y hasta un hotel, y los precios suben consecuentemente. A lo largo del juego, unos se hacen más ricos y otros más pobres, y luego raras veces hay cambios inesperados. Pierde el juego quien primero se queda sin dinero. El siguiente se queda penúltimo, y así, hasta que el ganador se queda con todas las calles, todas las casas y hoteles, y todo el dinero. Casi podríamos decir que es una imagen perfecta de la vida real. Cierto es que los que ya tienen dinero lo tienen más fácil para hacerse más ricos aún, y al revés.

(iv) La dirección “natural” del flujo del dinero es del “pobre” al “rico”.

En la vida real, es muy complicado “dejar departicipar en el juego” si excluimos opciones tan drásticas como el suicido. Entonces, ¿en qué se distingue la economía real de la del juego? Considerando que existe el crecimiento exponencial, podemos decir de manera muy simplificada que si hay un crecimiento de p.ej. 3% por año, los “ricos” pueden crecer un 6%, mientras que los “pobres” se quedan con un 0%. Quiere decir que los pobres al menos no tienen menos y no van a la miseria., siempre y cuando haya crecimiento. Pero como hemos visto, lamentablemente es imposible que dure eternamente.

Los defensores del crecimiento suelen argumentar que desde el principio de la revolución industrial ya tuvimos un crecimiento de un factor 68x. Lo mismo pensó nuestra rana en el ejemplo nº 2, sin embargo no se salvó su lago. También argumentan que el fundamento del crecimiento es el avance tecnológico, y como ese sigue continuamente, también el crecimiento lo hará. Como miembro del grupo de gente que tienen como labor contribuir a este avance, debería estar de acuerdo, y sí, lo estoy, pero sólo si se añade el atributo “lineal” al crecimiento, en ningún caso “exponencial”. Hubo una vez un estudio, que puso en relación la cantidad de las publicaciones científicas “break-through” con la cantidad total, y se compararon las diferentes décadas. El resultado fue que la cantidad total se disparó de manera exponencial mientras que las publicaciones verdaderamente importantes se mantenían en su número notablemente constantes. Nos guste o no, el crecimiento exponencial ya ha acabado, tenemos que conformarnos, como mucho, con crecimiento lineal. Por cierto, ¿por qué los expertos en este campo, los científicos de la economía, no reconocen este hecho? Es una buena pregunta y sólo puedo especular. Creo que ya en su formación están totalmente “vacunados” con el axioma del crecimiento exponencial. Algunos han entendido que no puede existir, pero no se atreven reconocerlo públicamente (comparable a la gente en la fábula del nuevo traje del emperador). Si uno de ellos de repente dijera que el crecimiento exponencial no existe, seguramente le mirarían como a uno en un círculo de esotéricos que expresa sus dudas ante los horóscopos. Aunque estas dudas no son nada nuevas. Ya las expresó el Club of Rome en los años 70 en sus advertencias sobre las limitaciones del crecimiento. Pero la supuesta victoria del capitalismo sobre el comunismo las hizo olvidar.

Bueno, no hay crecimiento, el dinero fluye de los “pobres” a los “ricos”, no hay manera de escaparse, ¿cómo entonces continua el “juego”? Con las deudas. En el mundo real (occidental), esta locura empezó en los años 80. Según las teorías de Milton Keynes desarrolladas ya en la crisis de los años 30, en “malos tiempos”, el estado tiene que hacer deudas para fomentar la economía. Y devolverlas en los “buenos tiempos”. En principio es algo sensato. Lamentablemente, lo último nunca ocurrió, no sólo por falta de valor de parte de los políticos, sino sobre todo por no ser capaz de definir bien el límite entre “buenos” y “malos” tiempos. Porque todo el mundo seguía creyendo en el crecimiento exponencial. Pero no volvió. Para mantenerlo de manera artificial, entonces se amontonaron deudas.

Imaginemos que en el Monopoly se añadiera una regla que permite tomar créditos. El “pobre”, para seguir pagando sus alquileres, cogería un préstamo. ¿Quién se lo da? Él que tiene, el “rico”. Como no tiene otro uso para su dinero, se lo puede permitir. Y así no sólo tiene ingresos a través del alquiler, sino también a través de los intereses. Igual que en la vida real. Gente que no lo tiene debe dinero a gente que no lo necesita. Con sarcasmo se puede decir que los así llamados “productos financieros” que surgieron con el neo-liberalismo de los años 90, fueron el último “avance tecnológico” para mantener un crecimiento exponencial fantasma.

Es obvio que ese sistema no lleva a ningún sitio. Y ahora estamos viviendo su colapso. Imaginemos lo mismo en el Monopoly. Al final el juego termina igual a como estaba previsto en las reglas originales, sólo un poco retrasado, y todos endeudados, menos uno. Pero luego hay una implicación que a nadie se le ocurre cuando gana en el Monopoly: En el momento que el último adversario ha quebrado, terminan todos los ingresos ¡también para el ganador! Se paralizan todas las actividades económicas. Para el juego no pasa nada, pero en la vida real, sí.
(v) Al “rico” no le sirve para nada si se colapsa la sociedad debajo de sus pies.
Eso le debe dar que pensar a cualquier persona que aún piensa que la crisis es un problema de otros.

Con un poco de lógica, analogías, y sentido común no fue difícil llegar a estas conclusiones. Sirven sorprendentemente bien para entender las noticias diarias, sobre todo si se incluyen los factores avaricia y miopía. Por ejemplo Alemania (aún) va bien a pesar de la crisis, porque empezaron con ventaja y por eso venden a toda Europa. Aún así niega ayudar a los demás países, porque su pueblo no quiere ver que eso no seguirá infinitamente así. No quiere ver que los demás países que quiebran son sus clientes y que jamás se podrán devolver las deudas amontonadas. (Para dejarlo claro: la calidad de los productos, la disciplina y la eficiencia alemana me parecen indudablemente ejemplares, así se gana el Monopoly-juego, pero no se puede ignorar al resto del mundo real.) O la burbuja de construcción de España. “Todos” pensaron que eso iba a seguir infinitamente, pero ya es obvio que no fue así. Unos pocos se han enriquecido tremendamente, pero muchos se han quedado endeudados hasta el moño.

Mucho más difícil que el análisis de las causas es sacar recomendaciones sobre como salir de la crisis. Sea cual sea la acción, deben tener en cuenta los reconocimientos de arriba. El objetivo debería ser un tipo de Monopoly equilibrado, que nunca acaba, donde los “ricos” no “matan” a los “pobres”. Hace falta un sistema que evite la acumulación infinita de riqueza. Si no, entramos de nuevo en un sistema de feudalismo, peor aún que antes de la revolución francesa. Bajo este punto de vista, la propuesta del nuevo presidente francés, pedir 75% de impuestos a ingresos por encima de 1 millón de Euros, tiene cierto sentido. La prioridad tiene que ser la reducción de las deudas, pero no sólo de los estados, sino también (¡y sobre todo en España!) de las personas individuales. Para equilibrar el “Monopoly entre los países”, es imprescindible mejorar la eficiencia y la competitividad. Pero no a costa de los humanos, porque ¡recuerde!, la economía es para las personas, y no al revés. Buenas inversiones, que incluso pueden justificar nuevas deudas (al menos a corto plazo), son inversiones en la productividad, eso incluye expresamente la educación. Tabú deberían ser inversiones en dudosos productos financieros que tienen como único fin hacer al inversor aún más rico, pero sin contribución ninguna al bienestar general. Al contrario, lo que hacen es chupar dinero de la economía real. Un simple ejemplo numérico: Si se “invierte” 1 millón de Euros a 3%, se cobra cada año 30000 EUR. Sin mover ni un dedo. Un ingreso que mucha gente estaría muy feliz tenerlo incluso trabajando. Pero alguien tiene que generarlo, trabajando de verdad, y quedando sin ver ni un duro de él.

Para entendernos bien, no digo que ser “rico” sea malo. La diferencia está en la manera de utilizar el dinero. El “pobre” tiene poca elección, tiene que gastar su dinero en consumo para sobrevivir. Consumo (del “pobre” tanto como del “rico”) no es ni bueno ni malo para la economía, es neutro. Hace uso del dinero, pero no es la “propulsión” que lo mueve. Esa “propulsión” son las inversiones en los bienes productivos, desde máquinas,
fábricas, infraestructura, hasta formación. El “rico” (o Estado) responsable invierte en estas cosas. Pero si se pierde esa responsabilidad, si el único objetivo es la avaricia, si el dinero va a esos ficticios productos financieros, entonces se ahoga el circuito económico. Se chupa dinero de él sin contribuir a su funcionamiento. La “gente normal” tiene que esforzarse cada vez más, sin ver ningún avance. Justo lo que ocurre en estos días.

 

(vi) El “rico” tiene una muy elevada responsabilidad en la sociedad. Si usa bien su dinero, la puede hacer florecer. Si lo usa mal, la ahoga.

Eso también explica por qué tantos estados del mundo no levantan cabeza. Porque están gobernados por gente que no utiliza el dinero del país de una manera responsable. Por cierto, esa responsabilidad tiene
nombre. Se llama “economía social de mercado”. Lamentablemente fue sustituida por el neoliberalismo en las últimas dos décadas.

En el pasado, en algunas ocasiones, aún había otra solución cuando se llegó al fin del crecimiento, la expansión a nuevas partes del mundo. Ahora, en estos años, vemos como esto ocurre por última vez en la Tierra, con el crecimiento económico explosivo de China, India, Brasil, etc. Esta será la última vez, porque luego ya no quedarán más sitios en la Tierra por donde expandirse. Igual que en el lago de nuestra rana. Y estos países tropezarán en los mismos límites del crecimiento exponencial como nosotros. Pero tienen una gran ventaja, ya tienen el ejemplo de occidente por delante. De vez en cuando pasan por aquí (la Plataforma Solar de Almería) grupos de visitantes de aquellos países. Si me toca enseñarles las instalaciones, suelo terminar con una “llamada política”: Que tienen todo el derecho de “copiar” nuestro (elevado) nivel de vida, pero que por favor no copien nuestros errores. Los visitantes lo suelen relacionar con la producción y el consumo energético, pero igual de bien se puede referir a nuestra obsesión y dependencia del crecimiento económico exponencial y en la acumulación de todo el capital en manos de pocos. En las noticias sobre aquellos países, a veces se notan indicaciones de que los gobiernos están conscientes de este futuro problema. Ojalá sean capaces de evitarlos a tiempo. Sigo siendo levemente optimista en que finalmente la sabiduría vencerá la avaricia.

 

 

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