Archivo de agosto, 2013

Cómo tres palabras pueden decir mucho en Eficiencia Energética

En este texto se expone un ejemplo de cómo diciendo menos se puede conseguir más. Se explica que la gran diferencia entre el RD 47/2007 y el RD 235/2013 (decretos por los que se aprueban los procedimientos básicos para la certificación de eficiencia energética de los edificios ¿…?) reside en tres palabras que en el nuevo RD no se dicen y también se muestran de forma sucinta las fuertes implicaciones que no decirlas puede tener en el sector energético español.

Autor: [Guillermo Gómez Prada-INTA]

En los últimos meses se puede ver la aparición de empresas que entre sus cometidos ofertan la realización de la certificación energética de edificios. Todo esto se debe a la publicación en el BOE, el 13 de abril de 2013, del Real Decreto 235/2013 por el que se aprueba el Procedimiento Básico para la Certificación de Eficiencia Energética de los Edificios. En dicho documento se establece, mediante su artículo único, la obligación de poner a disposición de los compradores o arrendatarios un certificado de eficiencia energética cuando se construyan, vendan o alquilen edificios o unidades de estos. Siendo obligatorio también mostrar dicho certificado a los potenciales compradores y arrendadores del edificio o unidad. Aunque esto, en principio, ya lo incorporaba el Real Decreto 47/2007, al que este deroga, en el punto 2 del artículo primero de su Procedimiento Básico Para la Certificación de Eficiencia Energética de los Edificios de Nueva Construcción.

La gran diferencia es que el nuevo Real Decreto, y en mi opinión de forma muy inteligente y acertada, elimina lo de Nueva Construcción, y lo que se aprueba es el Procedimiento Básico Para la Certificación de Eficiencia Energética de los Edificios. Con esto se consigue que la práctica totalidad del parque de viviendas y edificios del sector terciario y residencial vengan afectados por este decreto, incrementándose fuertemente el impacto que puede tener este tipo de medidas en el sistema energético español, ya que, por ejemplo, el IDAE estima que para España el sector residencial supuso en el 2011 el 17% del consumo final total en términos de energía final y el 25% de la demanda eléctrica. Con el anterior Real Decreto esta medida sólo afectaría a un porcentaje de este mercado, sólo al de nueva construcción, que en la actual coyuntura de crisis no pasa por su mejor momento.

Sólo suprimiendo esas palabras, se consigue que ahora el vendedor o arrendador de un edificio tenga la obligación de convencer al posible comprador o arrendatario de que su casa, vivienda, edificio,… vale el precio que vale también desde un punto de vista de la eficiencia energética, y no sólo desde otros criterios como superficie, antigüedad, ubicación,… Así se consigue, por ejemplo, que las medidas en eficiencia energética que el dueño de un edificio aplique se puedan ver traducidas en el momento de la venta o del alquiler en un precio más alto o en una mayor facilidad de venta o de alquiler, en un momento como el actual en el que la compraventa de pisos está parada en comparación con hace tan sólo cinco años.

Sólo eliminando esas palabras, se consigue también que el comprador o arrendatario de un edificio o vivienda en España tenga el derecho de exigir, y yo creo que lo hará ya que en este mercado el regateo es algo casi obligatorio en España, conocer el estado desde el punto de vista energético del edificio que va a ser su vivienda o contener su negocio y poder valorar qué comprar o alquilar también en función de la eficiencia energética.  Así el comprador o arrendatario va a poder no sólo decidir qué comprar o alquilar en función del coste inicial, sino también estimar el coste que le va a suponer vivir, trabajar,… en ese edificio o unidad de forma confortable, y estimar el ahorro en energía que le puede suponer un edificio o vivienda respecto a otro.

Sólo quitando esas palabras, se puede conseguir que prácticamente la totalidad de vendedores, compradores, arrendadores y arrendatarios de edificios, viviendas, casas, locales,… de España, es decir, toda la población de España ya sea de forma directa o indirecta, tengan que empezar a interesarse en la aplicación de medidas de eficiencia energética en edificios.

Resumiendo, casi sin quererlo, el nuevo Real Decreto es una apuesta mucho más fuerte por la eficiencia energética que el antiguo, ya que en este mundo en que la economía que nos rige es la de mercado, el nuevo Real Decreto impone nuevas condiciones a prácticamente todo el mercado de compraventa y alquiler de edificios en España y no sólo a una parte de él. Por lo que éste es, en mi opinión, una muestra de que diciendo menos se puede conseguir más, o lo que es lo mismo, un claro ejemplo de la aplicación de la eficiencia a las palabras.

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El consumo de biocarburantes sigue aumentando en la Unión Europea

El pasado mes de julio, EurObservEr publicó su barómetro anual sobre biocarburantes donde se señala que su consumo creció un 2,9% entre los años 2011 y 2012, lo que supone un aumento en 0,4Mtep. (http://www.eurobserv-er.org/downloads.asp).

Autor: [Ignacio Ballesteros - Unidad de Biocarburantes - Dpto. de Energía - CIEMAT]

El consumo de biocarburantes en la Unión Europea en el año 2012 fue de 14,4 Mtep, lo que supone una tasa media de incorporación en el combustible del transporte del 4,7% (sobre base energética).

En cuanto a la distribución del consumo de los diferentes biocombustibles, esta es muy similar a la de años anteriores, el biodiesel supone el 79,1% del consumo total de biocarburantes, el bioetanol es el 19,9% y los aceites vegetales puros el 1%.

El crecimiento del consumo fue desigual entre los diferentes países de la Unión Europea, en 14 estados miembros se aumentó el consumo (Francia, Alemania, España, Suecia, Finlandia, Holanda, Austria, Bélgica, Grecia,…) mientras que en otros 10 se redujo (Reino Unido, Polonia, Italia, Portugal, Hungría, Irlanda,…). Los efectos de la crisis económica y las incertidumbres de la legislación europea sobre la producción y uso de los biocarburantes pueden estar en la base de la disminución en el consumo de biocarburantes en algunos de los estados miembros de la UE. Es interesante señalar que el certificado de sostenibilidad, será uno de los criterios de elegibilidad para poder contabilizar estos biocarburantes. Ya en el año 2012 el 57% de los biocarburantes consumidos en la UE cumplían con la certificación de sostenibilidad. Hay que tener en cuenta que, los países que han presentado los certificados de sostenibilidad, casi la totalidad de los biocarburantes consumidos fueron certificados como sostenibles.

Alemania sigue siendo el mayor consumidor de biocarburantes con un 5,7% del total de la UE. Francia se ha convertido en el mayor consumidor de biodiesel, con el 20% del consumo total de la UE, lo que supone 2,29 Mtep. En España se ha mantenido el crecimiento en el consumo de biocarburantes en el año 2012, con 1.994.767 toneladas de biodiesel (1.719 ktoe) y 323.586 toneladas de bioetanol (209 ktoe). Estos datos suponen un crecimiento del 13,3% frente al año 2011, aunque hay que señalar que es debido exclusivamente al aumento en el consumo de biodiesel, principalmente importado de terceros países.

La situación actual del mercado de los biocarburantes en la UE se ve afectada por las enmiendas propuestas a las Directivas sobre “Energía Renovables” y sobre la “Calidad de los Combustibles” que actualmente se encuentran en negociación en el Parlamento Europeo. Las principales cuestiones a tratar son la introducción del efecto de las emisiones involuntarias de carbono, debidas a los cambios de uso de suelo para la producción de biocarburantes (ILUC), y los cambios en la modulación del objetivo del 10% de biocarburantes para el año 2020, limitando la proporción de combustibles de “1ª generación”, marcando unos mínimos de incorporación de “combustibles avanzados” y obligando a un porcentaje de uso de electricidad renovable en el transporte. De los acuerdos que se alcancen el Parlamento europeo dependerá el futuro de los biocarburantes.

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¿Puede el grafeno llegar a ser comercialmente competitivo?

Las propiedades únicas del grafeno le convierten en un material prometedor en diversos campos, lo que ha llevado por ejemplo a la Unión europea al inicio de un programa de I+D muy ambicioso.1 Sin embargo las láminas de grafeno se agregan unas con otras con mucha facilidad debido a las fuertes interacciones π-π entre capas y a fuerzas tipo van der Waals, lo que impide sacar todo el provecho del material. Para llegar a la implementación comercial competitiva del grafeno se requiere el desarrollo de métodos para su integración compacta evitando la agregación, y en vista de algunos recientes progresos ese parece un objetivo plausible.

Autor: [Raúl Díaz – Instituto IMDEA Energía]

El grafeno es una monocapa de carbones sp2 ordenados hexagonalmente cuya preparación recibió recientemente el Premio Nobel de Física por sus propiedades únicas,2 como un efecto Hall cuántico inusual, un tipo de efecto túnel exótico, una alta conductividad eléctrica intrínseca, una excelente conductividad térmica, una alta área superficial específica, una gran transmitancia óptica y una alta dureza mecánica a la vez que gran flexibilidad, que lo hacen muy interesante tanto para estudios fundamentales como para futuras aplicaciones.

Entre las posibles aplicaciones del grafeno se encuentran los dispositivos de almacenamiento electroquímico de energía como baterías o supercondensadores, cuyo desarrollo es necesario, entre otras razones, para una mayor implementación de las energías renovables, pero para ello necesitan combinar una mayor densidad de energía y una alta densidad de potencia. Las líneas de investigación más importantes buscan mejorar los materiales de electrodo y los electrolitos, y entre los materiales de electrodo el grafeno es uno de los más prometedores.

El grafeno ya se ha usado como material de electrodo en supercondensadores y baterías de ión litio, y ha mostrado una alta capacitancia específica, densidad de potencia y de energía, y larga ciclabilidad,3 lo que le sitúa como un material muy prometedor para el desarrollo de dispositivos de almacenamiento electroquímico de energía de prestaciones mejoradas. Sin embargo, para que ello sea realmente posible a escala comercial, es necesario solucionar el problema de la agregación de las láminas de grafeno, que deteriora significativamente sus propiedades potenciales.
La investigación en este campo es muy activa, y recientemente se ha reportado un método que permite compactar láminas de grafeno evitando su agregación que ha demostrado su potencialidad en aplicaciones como dispositivos supercondensadores compactos.4

Esta estrategia parte de una suspensión coloidal de grafeno oxidado que se reduce con hidracina y amoníaco, se filtra preservando el líquido que hay en el interior del grafeno y se introduce en una solución mezcla de dos líquidos, uno volátil y el otro no volátil. Después de que esta mezcla de líquidos se intercambie por el líquido que las láminas de grafeno preparadas anteriormente conservan en su interior, se evapora de manera controlada el líquido volátil preservando el no volátil, de manera que las láminas adyacentes de grafeno se comprimen pero no se llegan a agregar, lo que permite aumentar la densidad de grafeno (esta densidad se controla mediante la relación de volumen entre el líquido volátil y el no volátil) y desarrollar dispositivos compactos de mejores prestaciones que además pueden ser flexibles (Fig. 1).

Fig. 1. Caracterización del grafeno compactado: (a) flexibilidad; (b y c) imágenes SEM transversales.4

Con el método desarrollado se ha conseguido un supercondensador con una densidad de energía volumétrica cercana a 60 Wh/L, lo que la sitúa en el rango de valores de las baterías de plomo ácido y muy por encima de los valores hasta ahora típicos en los supercondensadores (entre 5 y 8 Wh/L), por lo que la pregunta a responder en este momento es si este método o alguno similar se puede escalar para su aplicación industrial. Considerando las ventajas de la no agregación del grafeno es de esperar que este tipo de investigación pueda finalmente responder afirmativamente a esta pregunta.

Referencias

1.        http://www.graphene-flagship.eu/GF/index.php

2.        Royal Swedish Academy of Sciences (2010), Scientific Background on the Nobel Prize in Physics 2010; http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/physics/laureates/2010/advanced-physicsprize2010.pdf

3.        H. Zhang, X. Zhang, X. Sun, D. Zhang, H. Lin, C. Wang, H. Wang, and Y. Ma, ChemSusChem, 2013, 6, 1084-1090.

4.        X. Yang, C. Cheng, Y. Wang, L. Qiu, D. Li, Science, 2013, 341, 534-537.

 

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Tanto cambio de orientación en el Sector Eléctrico acabará generando finalmente un rechazo de los ciudadanos hacia las Energías Renovables.

La nueva reforma energética que acaba de aprobar el gobierno se propone saldar el déficit de tarifa a costa, no solo de las empresas generadoras en Régimen Especial, sino también del resto de empresas eléctricas, de los consumidores, y del propio dinero público. Esta decisión ha disgustado a muchos ciudadanos, algunos de los cuales han empezado ya a culpar a las Energías Renovables de ser el origen de todo el problema. A través de esta pequeña aportación al blog, insto al lector a no confundir el concepto general de Energías Renovables con el interés particular de las empresas dedicadas a este sector.

[Autora: M. Pilar Orihuela-INTA]

El mes pasado fue aprobada la nueva reforma del sector eléctrico que tiene como objetivo eliminar el déficit tarifario y garantizar la estabilidad financiera del sistema eléctrico. La decisión tomada el pasado 13 de Julio por el Consejo de Ministros sacudió una vez más la estructura energética de España a todos los niveles, y reavivó, como no podía ser de otra forma, las fricciones entre todas las partes afectadas.

En este asunto, toman carta múltiples facciones. Y como suele suceder en muchos ámbitos, aquí tampoco llueve nunca a gusto de todos.

Por un lado están las empresas generadoras en régimen especial, que dicen haber confiado en el respaldo económico que prometió el gobierno durante las primeras decisiones relativas al establecimiento del Régimen Especial, y que ahora se sienten engañadas por el giro que ha dado la postura gubernamental, y agobiadas por su actual situación financiera. Defienden asimismo, que parte del déficit se debe al beneficio excesivo que obtienen las grandes instalaciones

nucleares e hidráulicas por la venta de la electricidad de unas plantas que ya están sobradamente amortizadas.

Por otro lado están el resto de empresas que participan en el negocio eléctrico, tanto las grandes empresas generadoras en Régimen Ordinario, como aquellas encargadas del transporte y la distribución de la electricidad. Este grupo de empresas dicen no tener culpa del déficit tarifario y por consiguiente les resulta ahora injusto tener que pagar por un problema que han creado otros.

Luego está el gobierno, que aprueba una reforma teóricamente consensuada pero que, en el fondo, se encuentra también sujeto a numerosos enfrentamientos internos. Para empezar, entre los dos principales partidos gobernantes de las dos últimas legislaturas: PP y PSOE. Y para seguir, entre los propios Ministerios de Industria y Hacienda, que aún siguen debatiendo como repartirse la fracción de deuda que va a sufragar el gobierno.

El PSOE, desde la oposición, aun defiende la buena intención original del sistema de primas, encaminado a favorecer la producción y el uso de las energías renovables, y a reducir la dependencia energética de España con el exterior, entendiendo que el incremento de potencia instalada en Régimen Especial superó todos los límites previstos en los primeros años de la aprobación del sistema de incentivos.

El PP por su parte sostiene que el déficit es insostenible, y que pone en peligro toda la estructura financiera. Ahora reparte la deuda entre todos y asegura que se ha hecho de la forma más equitativa posible.

Finalmente están los consumidores, que no entienden por qué tienen ellos que pagar la mala gestión del gobierno y la ambición de las grandes empresas eléctricas; y al final se quedan estupefactos ante tanto cambio legislativo, y asumen impotentes las continuas subidas de su factura eléctrica.

Estos y muchos más argumentos son los que se debaten sin cesar desde que se aprobó la nueva reforma, e incluso antes. Seguramente todos los colectivos afectados lleven parte de razón. La verdad, no tengo suficientes conocimientos de leyes ni de economía como para entrar a juzgar cuales de estos argumentos son más válidos. Pero como científico dedicado a la investigación en proyectos de energías renovables, sí me gustaría hacer una puntualización en todo este asunto: que no debe confundirse el concepto general de Energías Renovables con el interés (económico) particular de las empresas dedicadas a este sector.

Empresas son empresas; y como tales, no tienen razón de ser si no obtienen beneficio económico. Pero a la vista de todos está que las principales empresas dedicadas al sector de las renovables, como Abengoa, ACS y Acciona, se encuentran dentro de las más rentables del país, lo cual, como es lógico, genera rechazo entre los ciudadanos que, lejos de obtener beneficio, están pagando a estas empresas con una parte de sus facturas.

Últimamente se oye a gente decir que “la culpa del déficit tarifario es de las renovables”. Quiero creer que esta gente no se refiere a las energías renovables en sí, sino a las ayudas que han recibido las empresas que las han instalado, o al enriquecimiento de las mismas.

Las energías renovables aparecieron y han ido progresando lentamente desde antes que se estableciera una diferenciación con el Régimen Ordinario. En el año 98, la contribución de las fuentes renovables en el consumo total de energía primaria (excluidas las grandes centrales

hidroeléctricas) ascendía a un 4%. Tarde o temprano, la propia evolución del mercado, unida a la responsabilidad medioambiental de la sociedad, y al encarecimiento de las fuentes fósiles, hubiera acabado haciendo de las fuentes renovables unas energías competitivas dentro del mercado energético.

El sistema de incentivos al Régimen Especial que se aprobó en el 2007 era una idea interesante para acelerar el desarrollo tecnológico de las energías renovables en España. Gracias a ello, conseguimos situarnos en una posición líder en los sectores eólico y solar, tanto en desarrollo tecnológico, como en potencia instalada. Además, en aquel momento no se exigió ninguna contribución económica al consumidor; por lo que, en un momento en que estaban de moda la sostenibilidad y las energías limpias, a muchos nos pareció ideal que el 10% de nuestro consumo energético procediera de fuentes renovables.

El problema es que lo que debía haber sido un simple incentivo resultó siendo un negocio redondo, cosa que las empresas no dudaron en aprovechar. El resultado fue que la potencia instalada en Régimen Especial superó todas las expectativas planteadas inicialmente, con lo cual, se generó un agujero deficitario en las arcas del Estado.

La culpa del déficit no debe achacarse por tanto a las energías renovables. Podría culparse al anterior gobierno, que en una demostración de buenas intenciones, aunque posiblemente de forma irresponsable, aprobó el sistema de primas confiando en poder absorber todo el gasto que ello pudiera conllevar. Podría culparse al gobierno actual por no ser capaz de controlar la deuda, e incurrir en continuas subidas de impuestos a discreción sin pararse a evaluar quienes son los principales responsables de la misma. Podría culparse a las empresas generadoras de energía en Régimen Especial, que vieron en las ayudas gubernamentales un negocio rentable y lo aprovecharon para enriquecerse más de lo moralmente aceptable.

Pero las energías renovables están por encima de las propias empresas y de los incentivos fiscales del Estado. A menos que decidamos confiar por fin en la energía nuclear, no tenemos ahora mismo otra fuente de energía con mayor potencial para sustituir a los combustibles fósiles que las energías renovables.

Tras el cambio de legislatura, el gobierno decidió anular el plan inicial, y ha tomado ya múltiples medidas encaminadas a enmendar este error de previsión. Lo peor de la situación, a mi entender, es el desfase entre la aparición del problema y el aporte de soluciones. Ahora que estamos en lo más profundo de la depresión económica, es cuando el gobierno decide que se salde la deuda.

Al final, tanto cambio de orientación en el Sector Eléctrico acabará generando un rechazo de los ciudadanos hacia las energías renovables. Y es triste, porque cuando el precio del barril de petróleo se multiplique por diez, el coste que tendremos que pagar por sostener el sistema eléctrico será posiblemente mucho mayor que el que pagamos ahora para saldar el déficit tarifario.

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Europa instala más de 1.000 MW eólicos marinos en el primer semestre de 2013

La European Wind Energy Association (EWEA) acaba de publicar que el Viejo Continente ha doblado el ritmo de conexión de potencia eólica marina en este primer semestre de 2013. Según EWEA, entre el uno de enero y el treinta de junio de este ejercicio (2013), frente a las costas europeas han surgido hasta 1.045 MW (frente a los 532 implantados en el primer semestre de 2012).

 

                       

 

Autora: [Rocío Fernández Saavedra- CIEMAT]

Según EWEA, a lo largo de los primeros 181 días de 2013, han sido conectadas a la red eléctrica 277 turbinas marinas, con una capacidad total de 1.045 MW. Las 277 turbinas eólicas conectadas a la red están integradas en siete parques: Thornton Bank (Bélgica), Gunfleet Sands 3 (Reino Unido, RU), Lincs (RU), London Array (RU), Teesside (RU), Anholt (Dinamarca) y BARD offshore 1 (Alemania). Además, han sido ejecutadas 268 cimentaciones y erigidas 254 turbinas. En total, Europa tiene una potencia eólica marina instalada de 6.040 MW, distribuidos entre 58 parques ubicados en las aguas territoriales de diez países (en junio de 2012 sólo había 4.336 MW instalados). Actualmente hay, además, 21 parques marinos en fase de construcción o diseño, con una potencia acumulada total de 5.694 megavatios.

EWEA quiere un objetivo 2030 vinculante; Según el director de Regulación de la European Wind Energy Association, Justin Wilkes, “la instalación de potencia eólica marina ha sido significativamente más alta durante este período que durante el primer semestre de 2012; sin embargo, la financiación de nuevos proyectos se ha ralentizado hasta el punto de que este año solo un proyecto ha logrado cerrar su financiación en estos seis meses”. Wilkes ha explicado además que “ello, unido a la ausencia de pedidos de nuevas turbinas eólicas, subestructuras y componentes, refleja la incertidumbre regulatoria que rodea a los mercados clave de la eólica marina, como el alemán y el británico, todo lo cual revela los importantes retos a los que se enfrenta el sector”. El director de Regulación de la Asociación ha señalado en ese sentido que, “para atraer inversión al sector, los gobiernos deben crear, por una parte, un marco regulatorio estable, mientras que, por otra, la Unión Europea debería establecer un objetivo 2030 vinculante”. EWEA recoge estos y otros datos en “La industria eólica marina europea, estadísticas del primer semestre de 2013 y tendencias clave”, documento-balance que acaba de publicar.

Fuente: http://www.energias-renovables.com

 

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