¿Quo vadis, fracking?

Autor: J.L.G. Fierro, Instituto de catálisis y Petroleoquímica, CSIC, Marie Curie 2, Cantoblanco, 28049 Madrid

La tecnología de fractura hidráulica “fracking”, cuyo concepto es conocido desde hace tiempo, permite extraer la última porción de petróleo aún remanente en los yacimientos que se abandonaron por no resultar rentables. El resultado de la puesta en práctica de esta tecnología es que se  ponen en circulación mayores cantidades de gas y petróleo, lo que ha presionado los precios del mercado norteamericano a la baja. Con la nueva administración que empieza ahora cabe esperar que esta tecnología se potencie en Estados Unidos en la próxima década y previsiblemente este país puede hacerse autosuficiente. Si estas estimaciones se hacen realidad, se puede  producir una verdadera revolución en el mercado del crudo de petróleo ya que Estados Unidos, mayor consumidor de petróleo convencional, puede condicionar el precio del crudo.               

La fractura hidráulica, conocida como fracking en la terminología inglesa, es una forma de recuperar el gas y petróleo que están retenidos en las formaciones de  esquisto o de pizarra de la corteza terrestre. La forma usual de recuperar estos hidrocarburos es mediante la inyección de agua a la que se incorpora arena junto a una serie de sustancias, algunas de naturaleza tóxica. Esta técnica requiere la perforación horizontal y, frecuentemente utiliza pequeñas explosiones durante la perforación lo que facilita la penetración del agua.

Esta tecnología de explotación de gas e hidrocarburos se viene utilizando en Estados Unidos desde los años 70 si bien la explotación masiva se alcanzó a partir de 2009 hasta alcanzar en 2010 unos 200.000 pozos en explotación. Según las estimaciones del Departamento de Energía, la producción diaria actual de petróleo y gas en Estados Unidos alcanzó en 2010 unos 15 millones de barriles de gas y 10 millones de  barriles petróleo, una producción total superior a las de Arabia Saudí y Rusia. Lo que ha sucedido con el desplome de los precios del crudo convencional en 2016 es que una parte importante de las explotaciones mediante fractura hidráulica no resultó competitiva frente al crudo convencional. De hecho dos de los países que han venido explotando la fractura hidráulica a gran escala, como son estados Unidos y Canadá, han clausurado una parte de sus instalaciones de explotación de gas e hidrocarburos mediante esta tecnología. Sin embargo, por mucho que los costes de producción obliguen a las empresas a desaparecer, no significa que lo vaya a hacer este tipo de petróleo no convencional. Una vez que liquiden, su misma competencia puede hacerse con sus activos, esto es hacerse con los derechos a perforar. Esta estrategia que viene defendiendo la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha hecho que las compañías sean más eficaces. Además, hay que añadir el desconocimiento del resultado que tendrá esta estrategia de la OPEP. Lo que si parece claro es que el alto precio del petróleo es algo del pasado y que lo más normal es que vaya a la baja.

Ante la presión por explotar las fuentes de hidrocarburos propias, los países utilizan la potencialidad de la fractura hidráulica como una tecnología efectiva de explotación de estos recursos. Las reservas mundiales probadas hasta 2015 ascienden a unos 3.000 miles de billones  de barriles. En la tabla adjunta se recopilan las reservas probadas de algunos países:

 

 

Tabla 1. Reservas probadas de hidrocarburos no convencionales susceptibles de ser explotados mediante la tecnología de fractura hidráulica.

Esta tabla indica el potencial que tienen estos países de explotación futura de estos recursos mediante la tecnología de fractura hidráulica. China, con una extensión similar a la de Estados Unidos pero con una población cuatro veces superior, es el país con mayores reservas probadas de hidrocarburos no convencionales. La Unión Europea depende en gran medida de las importaciones por lo que trata de diversificarlas, aunque esto no siempre es posible.

Las estimaciones recientes del Departamento de Energía de Estados Unidos cifran una producción diaria de unos 10 millones de barriles de petróleo y de 15 millones de barriles de gas hasta 2020. Con la nueva administración que empieza ahora cabe esperar que la tecnología de la fractura hidráulica se potencie en Estados Unidos en la próxima década de forma que pueda alcanzar una producción diaria de 18 millones de barriles de petróleo, una cifra muy significativa en cuanto que se acerca al consumo diario y así puede hacerse autosuficiente. Si estas estimaciones se hacen realidad se puede  producir una verdadera revolución en el mercado del crudo de petróleo ya que Estados Unidos, mayor consumidor de petróleo convencional, puede condicionar el precio del crudo y que su tendencia sea más hacia la estabilización que hacia el alza. 

Referencias

  1. A. Kleinschmidt, Why we will still need oil and gas in the future, Siemens, February 29, 2016
  2. El futuro del fracking en la lógica energética, A. Arias, Energy News, 18 Enero, 2016

    Energy Policy 2016: Spotlight on Donald Trump, The Fuse, May 12, 2016

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