Combustibles alternativos y la sostenibilidad del transporte

Autores: Diego García y Diego Iribarren-Instituto IMDEA Energía

A finales del año 2014, la Unión Europea publicó la Directiva 2014/94/UE para la implantación de una infraestructura de combustibles alternativos. Tras un arduo proceso, España aprobó el diciembre pasado el Real Decreto 639/2016 que presentaba las medidas, a modo de resumen, del Marco de Acción Nacional de energías alternativas en el transporte. Dicho documento, fechado en octubre de 2016 y validado en el citado real decreto, detalla medidas que promueven el despliegue de las diversas alternativas existentes para mejorar el transporte –tanto por carretera como marítimo, ferroviario y aéreo– y que pasa por el gas natural, la electricidad, el gas licuado del petróleo, el hidrógeno y los biocarburantes.

De acuerdo al RD 639/2016, se fijan plazos máximos (18 de noviembre de 2019) para detallar un informe con medidas específicas, tanto legales como técnicas y presupuestarias, que impliquen el despliegue de dichos vectores energéticos en el transporte. Asimismo, resulta interesante que en el Anexo I se enlisten como necesarios aspectos tales como la estimación del número de vehículos propulsados con cada uno de los combustibles alternativos para 2020, 2025 y 2030, así como el grado de consecución de objetivos concretos. Este proceder, mirando al largo plazo, brinda una oportunidad a los agentes involucrados y los decisores políticos para ir estableciendo objetivos ambiciosos encaminados al logro.

A este respecto, el uso conjunto de Análisis del Ciclo de Vida y Modelización de Sistemas Energéticos cobra especial relevancia dado que permite enfoques prospectivos de sostenibilidad basados en el análisis de escenarios. Si a esto se le añade el esfuerzo conjunto de expertos y agentes involucrados, se estaría en disposición de atajar los problemas derivados del uso de los derivados petrolíferos en un sector tan crucial como el del transporte. En este sentido, son varias las experiencias que anticipan tales avances. Así, el programa de investigación regional ResToEne-2 (S2013/MAE-2882), centrado en las opciones futuras de biocombustibles desarrollados a partir de residuos agroforestales, y el proyecto PICASO, que persigue una adecuada planificación de la implementación de combustibles alternativos en el ámbito nacional (ENE2015-74607-JIN AEI/FEDER/UE), contribuirán significativamente a la meta de sostenibilidad en el sector transporte.

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