Marruecos y España: ejemplos opuestos de Planificación Energética

Autor: Eduardo Zarza Moya-CIEMAT

La necesidad de hacer frente tanto al importante incremento en el consumo de energía primaria que se prevé a medio plazo a nivel mundial, como los problemas medioambientales que el uso masivo de los combustibles fósiles ha provocado, han hecho que la Energía se haya convertido en un tema clave. No obstante, el modo en que los distintos países enfocan el problema energético es muy diferente, siendo España y Marruecos buenos ejemplos de esta disparidad de estrategias y enfoques.

Mientras en España es evidente, desde hace muchos años, la necesidad de un Pacto de Estado entre los principales partidos políticos para definir una estrategia energética a medio y largo plazo, que acabe con los continuos bandazos que los diversos Gobiernos vienen dando desde hace varias décadas, en Marruecos existe una planificación energética, seria, sensata y coherente, que permitirá a ese país reducir de forma importante su dependencia energética del exterior, a la vez que le dotará de un sector eléctrico altamente sostenible y descarbonizado, basado en una importante contribución de dos energías renovables que son abundantes en ese país: la solar y la eólica.

Resulta difícil comprender por qué a los dos principales partidos políticos de España, PP y PSOE, les resulta tan difícil llegar a acuerdos sobre aquellos temas de interés nacional que difícilmente pueden acometerse con éxito y coherencia si no se basan en un Pacto de Estado que defina claramente el marco regulador de las decisiones que vayan tomando los sucesivos gobiernos. La falta de un Pacto de Estado en materia energética nos ha conducido a una situación difícil de entender, por el cumulo de decisiones faltas de acierto y, en muchas ocasiones, contradictorias. En España, incluyendo las islas, tenemos actualmente unos 105 GWe de potencia instalada, de los cuales las porciones mayores corresponden a las plantas de ciclo combinado (25,3 GWe), parques eólicos (23,15 MWe), hidráulica (21 GWe), carbón (11 GWe), nuclear (8 GWe) y cogeneración (7,2 GWe). El resto se lo reparten las demás tecnologías (fotovoltaica, termosolar, etc.). Frente a esta potencia total instalada se sitúa el consumo eléctrico máximo histórico, que tuvo lugar en el año 2007 y fue de 45,45 GWe. Estas cifras muestran que en España hay un enorme exceso de potencia instalada, lo cual unido a unas pobres interconexiones con los países vecinos, provoca que una gran parte del parque eléctrico nacional esté inactivo o, en el mejor de los casos, muy por debajo de un funcionamiento rentable, como es el caso de los ciclos combinados y las centrales de carbón.

La pregunta que inmediatamente surge al ver estas cifras es ¿cómo se ha llegado en España a esta absurda situación?. A esta pregunta se puede responder de una forma clara y concisa: la causa de esta situación ha sido la falta de una planificación energética. Durante los gobiernos de Aznar se apostó principalmente por las centrales de ciclo combinado, realizándose una inversión  superior a los 13.000 millones de Euros, mientras que posteriormente el gobierno de Zapatero aposto fuertemente por las energías renovables e impulsó el parque eólico, fotovoltaico y termosolar. En total se invirtió en poco más de diez años unos 70.000 millones de euros. !Que lástima de dinero tan mal invertido¡. Con una adecuada planificación energética se habría realizado una inversión más productiva y rentable para España.

Resulta evidente que los dos principales partidos políticos, PP y PSOE, son incapaces de poner el interés nacional en materia energética por encima de sus intereses de partido. Algo parecido ocurre con la Educación, otro aspecto en el que se necesita con urgencia un Pacto de Estado que acabe con los vaivenes sin sentido y los dislates que gobierno tras gobierno cometen. Basta tener en cuenta lo sorprendente que resulta que haya tantas Historias de España como Comunidades Autónomas, de modo que, dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que estudies, te contarán una Historia u otra, cuando la verdad es que solo existe una Historia y debería ser contada de igual forma en todas las Comunidades Autónomas. Pero volvamos al tema de la Energía, que es el objeto de este artículo.

No deja de ser sorprendente, y a la vez aleccionador, que las autoridades de Marruecos demuestren tener las ideas mucho más claras que los gobernantes españoles en materia de Energía. Marruecos carece de las reservas de petróleo y gas natural de su vecino argelino, y sufre una dependencia total de hidrocarburos. En 2009, Marruecos importaba el 95% de la energía que consumía. Pero decidió cambiar esta situación y definió una política energética clara y seria, tendente a reducir de forma importante su dependencia energética exterior, a la vez que decidió apostar por el uso de dos fuentes energéticas renovables abundantes en Marruecos: la eólica y la solar.

El 2 de noviembre de 2009, el entonces Ministro de Economía de Marruecos, Salahadin Mezuar, presennto el llamado Plan Solar de Marruecos, que preveía la construcción de 2000 MWe de centrales solares (fotovoltaicas y termosolares). El objetivo de Mohamed VI es conseguir que en 2030 el 52% de la capacidad eléctrica del país proceda de la energía renovable, frente al 34% actual. Para llevar a cabo con éxito su Plan Solar, el gobierno marroquí creó en marzo de 2010 la Agencia Marroquí para la Energía Solar, MASEN (Moroccan Agency for Solar Energy, http://masen.org.ma/). MASEN es una compañía con fondos públicos, cuyo capital es aportado por el Estado de Marruecos, el Fondo Hassan II para el Desarrollo Social y Económico, la Oficina Nacional de Agua y Electricidad (ONE) y la Sociedad de Inversiones Energéticas (SIE). Los tres objetivos principales de MASEN son: el desarrollo de centarles solares, contribuir al desarrollo de una industria solar nacional y asegurar una adecuada coordinacion entre los planes regionales e internacionales.

Fruto del buen hacer de MASEN y de un plan energético claro, Marruecos está construyendo en la actualidad en Ouarzazate las centrales termosolares NOOR-II y III, que junto con NOOR-I, ya en funcionamiento desde principios de 2016, tendrán una potencia total instalada de 500 MWe. El Plan Solar de Marruecos se basa en un adecuado equilibrio entre dos tecnologías solares que son claramente complementarias: la fotovoltaica y la termosolar. Las centrales  fotovoltaica producirán electricidad a un precio muy reducido durante las horas de Sol, mientras que las centrales termosolares aportarán con su alto grado de gestionabilidad la producción eléctrica necesaria por la noche, consiguiendo de este modo un precio medio de la electricidad inferior a los 0,08 €/kWh, que es un precio bastante razonable y competitivo. De este modo, y basado en un estudiado equilibrio entre la electricidad fotovoltaica y la termosolar, Marruecos contará muy pronto con electricidad de origen solar a un precio competitivo, que unido a la producción eólica de las plantas construidas en el Norte y en la costa oeste, reducirán de forma importante su dependencia energética y creará una industria nacional importante.

La coherencia y visión a largo plazo de la autoridades marroquíes en materia energética es aún más evidente si tenemos en cuenta otras medidas adoptadas por dichas autoridades con el objetivo de avanzar de forma clara y sin titubeos hacia el objetivo marcado de conseguir reducir el actual consumo de combustibles fósiles. Algunas de dichas medidas han sido tremendamente impopulares, como la eliminación de los subsidios públicos a los combustibles derivados del petróleo en el año 2012, que provocó una subida del 20% de la gasolina en Marruecos. Pero el gobierno marroquí no se ha guiado por la popularidad o impopularidad de sus decisiones, sino por la coherencia de las mismas con el objetivo energético nacional definido.

En España, en cambio, seguimos sin hacer análisis energéticos serios, y el Gobierno sigue dando brochazos sueltos y descoordinados sobre el lienzo energético nacional, produciendo de este modo un cuadro de pésima calidad. En España seguimos poniendo parches, buscando simplemente lo más barato, pues lo único que se persigue es cumplir el objetivo comprometido en cuanto a producción de electricidad renovable, como ha quedado de manifiesto en la reciente subasta de energías renovables realizada por el actual gobierno, y en la nueva subasta ya anunciada el 23 de mayo por nuestro presidente, Mariano Rajoy. En España no tenemos en cuenta ni los beneficios sociales, ni la gestionabilidad de las diversas opciones tecnológicas, pues las decisiones tomadas en materia energética durante las últimas décadas evidencian una alta dosis de improvisación y falta de visión de futuro. Y por si esto no fuera suficiente, esta falta de visión de futuro y coordinación se ve agravada por las decisiones tomadas por el Ministerio de Hacienda que impiden a centros nacionales de prestigio internacional, como la Plataforma Solar de Almería, poder ejecutar sus proyectos internacionales plurianuales de I+D que cuentan con fondos europeos, lo cual obligará a tener que devolver a Bruselas dichos fondos, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo e inversión en España, mientras que Marruecos nos da una lección de coherencia y seriedad en materia energética. Ojala que la situación cambie y se logre en España el tan necesitado Pacto por la Energía.

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