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RENOVAGAS: Almacenar electricidad renovable en gas natural sintético en España

Autor: Rufino Navarro-Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (CSIC)

El despliegue de las energías renovables para cumplir con  la necesaria descarbonización de los  sistemas energéticos va a necesitar incrementar la flexibilidad del sistema para ser capaz de armonizar las discrepancias entre la producción  y demanda debido a la variabilidad en la generación renovable (solar y eólica fundamentalmente).  La mejora en la flexibilidad del sistema de producción y uso de energía renovable se puede conseguir mediante la instalación de sistemas de almacenamiento de energía que puedan modular y estabilizar la red. Una de las fórmulas para el almacenamiento de los excedentes energéticos renovables con mayor capacidad y potencia de almacenamiento es mediante la generación de vectores energéticos secundarios (como el hidrógeno o el metano) que se puedan almacenar en las redes gasistas existentes. En este sentido, aparece la tecnología “Power to Gas” (PtG) que permite almacenar la electricidad convirtiéndola en hidrógeno mediante electrolisis de agua que se utiliza para producir metano sintético mediante la hidrogenación de CO2 (ec 1) procedente de cualquier origen  (industrial, biogas,…):

El concepto “Power to Gas” abre un campo de posibilidades interesante para el almacenamiento de energías renovables y hasta ahora no había sido afrontado en España a nivel industrial. Por esta razón y con el fin de demostrar la viabilidad de la implantación de la tecnología PtG en España se ha desarrollado el proyecto RENOVAGAS.  El proyecto RENOVAGAS ha sido llevado a cabo por un consorcio de empresas y centros de investigación españoles (Enagás, FCC-Aqualia, Abengoa Hidrógeno, Gas Natural Fenosa, Tecnalia, CSIC y el Centro Nacional del hidrógeno) y financiado por el MINECO en su convocatoria Retos Colaboración de 2014. El proyecto RENOVAGAS tenía como objetivo el desarrollo y operación de una planta de producción de gas natural sintético (GNS) de 15 kW a partir de la producción electrolítica de hidrógeno mediante energías renovables y su metanación a través de la combinación con una corriente de biogás, de manera que el gas natural obtenido fuera totalmente renovable (Figura 1). Dentro de los objetivos del proyecto también se incluyen el diseño del escalado a una planta de 250 kW así como un estudio sobre la implantación de la tecnología en España.

Figura 1- Esquema producción gas natural sintético a partir del concepto “Power to Gas” (PtG)

El proyecto RENOVAGAS  comenzó su actividad en Septiembre de 2014 y ha finalizado recientemente con éxito, alcanzando el proyecto los principales hitos técnicos planteados en el mismo:

  1. Optimización del proceso de producción de hidrógeno utilizando procesos electrolíticos eficientes y desarrollando un control avanzado de su integración eléctrica con fuentes variables, como son la energía solar y la eólica
  2. Desarrollo de un diseño específico de un reactor de metanación (multicanales) con capacidad de operación en condiciones variables y con  transferencia de masa y de calor optimizadas
  3. Desarrollo de nuevos catalizadores de metanación con  actividad, selectividad y resistencia a la desactivación superiores a los catalizadores industriales convencionales basados en Ni.

Las materializaciones resultantes  de los diferentes hitos técnicos del proyecto se han integrado en un demostrador de 15 kW eléctricos como el mostrado en la Figura 2.

Figura 2. Diseño del demostrador (15 kW) para la producción de gas sintético a partir de la metanación de biogas

El funcionamiento y operatividad del demostrador se han validado en condiciones reales en la metanación de una corriente de biogás (65% CH4 y 35% CO2) producido en una planta de tratamiento de aguas residuales de la empresa FCC-Aqualia (Figura 3).  Los resultados en condiciones reales han confirmado la capacidad del prototipo para la producción de hasta 2Nm3/h de gas natural sintético que ha sido analizado por la empresa de transporte de gas natural, Enagás, asegurando el cumplimiento de la calidad de ese gas natural sintético con las especificaciones de la red gasista.

Figura 3. Imagen del demostrador (15kW)  instalado en la planta de tratamiento de aguas de FCC-Aqualia

A partir de los resultados experimentales obtenidos en el demostrador, se ha abordado también el diseño conceptual y la ingeniería de detalle para escalar el sistema a 250 kW y se ha hecho un estudio de prospectiva económica e implantación de la tecnología PtG en España. El proyecto RENOVAGAS ha permitido demostrar la viabilidad técnica de una tecnología de notable interés para el almacenamiento de electricidad renovable de forma flexible y modulable que permite su operación bajo condiciones variables de operación.

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Celdas de combustible microbianas con membrana intercambiadora de iónes

Autores: Daniel Herranz González, Pilar Ocón – UAM

Las celdas de combustible microbianas son una tecnología en desarrollo y generalmente se usan, más que para la producción directa de energía, para para el tratamiento energéticamente eficiente de distintos tipos de aguas residuales, las cuales contienen los substratos que hacen la función de combustibles. Algunos ejemplos de estos combustibles/substratos son el acetato o la sacarosa. También pueden ser usadas con otras funcionalidades interesantes como la descalcificación del agua, descontaminación de amoniaco o la electrosíntesis.

Las celdas de combustible microbianas suelen tener ánodos basados en carbono en los cuales ha sido inoculado alguna de las siguientes opciones: un conjunto microbiótico que contiene especies electroactivas (llamadas “exoelectrogens” en inglés) para el tratamiento de aguas residuales de distintos tipos en estudios más aplicados a situaciones reales ó una sola especie electroactiva (en cuyo caso se trata de un monocultivo) en estudios más fundamentales.1 Algunos ejemplos de estas especies electroactivas son la Escherichia coli, la Shewanella oneidensis, o la Geobacter Sulfurreducens. Estas especies se encargan de oxidar los substratos y descargar los electrones en el ánodo, deben estar en una cámara anaeróbica ya que si no descargarían los electrones en el oxígeno (que es el funcionamiento natural de estas bacterias en medios aeróbicos). Una vez los electrones han sido descargados en el ánodo viajan por el circuito externo hasta llegar al cátodo, donde se da la reacción de reducción de la especie aceptora de los electrones (generalmente es el oxígeno). El cátodo puede ser alimentado con una disolución que contenga esta especie o por “air breathing” (con aire del exterior que contiene el oxígeno, ya sea de forma pasiva o bombeado). Como se ha visto, en general no debe haber presencia de oxígeno en el ánodo y por lo tanto ambas zonas deben tener un separador eficiente entre ellas que no permita su paso. Los catalizadores usados en el cátodo pueden ser tanto abióticos (basados en Pt u óxidos de manganeso por ejemplo) como bióticos (pudiendo ser microbiales o enzimáticos). También pueden usarse cátodos fotoelectroquímicos.

Este tipo de celdas pueden diseñarse de muchas formas, y en bastantes casos incluyen la presencia de membranas de intercambio iónico. Si los iones que se mueven a través de la membrana están cargados positivamente se trata de CEM (Cation Exchange Membranes) y si están cargados negativamente son AEM (Anion Exchange Membranes). Varios estudios realizados hasta el momento indican que se obtiene mejor funcionamiento (en potencia y eficiencia culómbica) y estabilidad temporal usando AEM que CEM. Las razones más relevantes aportadas son las siguientes: las AEMs (o las celdas que las usan) tienen menor permeabilidad de oxígeno, menor problema de diferenciación de pH entre la cámara del ánodo y la del cátodo, menor resistencia catódica, menor formación de precipitados sobre el catalizador del cátodo y mayor conductividad iónica. Esto último es un contraste curioso con las celdas de combustible comunes (no bióticas), en las que las membranas transportadoras de cationes suelen tener mejor conductividad que las de aniones, aunque hay que resaltar que los iones implicados son distintos a los de las celdas de combustible microbianas. En cualquier caso este tipo de celdas de combustible aún se hayan en una etapa muy inicial de su desarrollo y más investigación será necesaria antes de poder afirmar qué tipo de membranas serán las que aporten un mejor funcionamiento.2

 

Bibliography

1         B. E. Logan, Nat. Rev. Microbiol., 2009, 7, 375–381.

2         J. R. Varcoe, P. Atanassov, D. R. Dekel, A. M. Herring, M. a. Hickner, P. a. Kohl, A. R. Kucernak, W. E. Mustain, K. Nijmeijer, K. Scott, T. Xu and L. Zhuang, Energy Environ. Sci., 2014, 7, 3135–3191.

 

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Membranas poliméricas para baterías de Li-ion

Autor: Ricardo Escudero Cid, Pilar Ocón-UAM

Uno de los mayores problemas con el que se enfrentan los gobiernos en la actualidad es el aumento de la contaminación en las grandes ciudades. Este preocupante aumento de la polución se debe en gran medida a la dependencia que existe de combustibles fósiles en el sector energético y en mayor medida en el transporte. Es por eso que, en los últimos meses en ciudades grandes como Madrid se están alcanzando límites preocupantes de contaminación que suponen un riesgo para la salud de sus habitantes. Es por eso que se están tratando de estudiar y desarrollar nuevas tecnologías capaces de abastecer las necesidades de la población, pero causando menores daños medioambientales y mejorando el bienestar de la sociedad.

En la actualidad la mayor dependencia de combustibles fósiles contaminantes se encuentra en el transporte que, a su vez, se encuentra principalmente en las ciudades y es el causante de la alta contaminación de las mismas. Por todo ello, hoy en día se están estudiando multitud de alternativas para el transporte sostenible. Además del incremento de medios de transporte públicos más ecológicos y basados en tecnologías no contaminantes se están realizando grandes avances para la mejora de medios de transporte privados basados en motores híbridos o eléctricos.

Los coches eléctricos son, a día de hoy una realidad y una gran promesa para los próximos años con grandes inversiones de las empresas de automoción. Para poder llevar a cabo un mayor desarrollo de estas tecnologías una de las claves se encuentra en las baterías de este tipo de vehículos, las encargadas de asegurar una alta autonomía necesaria para su implantación a gran escala. Unas de las baterías más extendidas y a la vez más prometedoras para su uso en este tipo de automóviles son las de Li-ion, ya que presentan una alta densidad energética.

Figura 1. Comparación de diferentes tecnologías de baterías dependiendo de su densidad de energía volumétrica y másica [1].

Dentro de este tipo de baterías se encuentran dos grandes grupos, las de electrolito líquido, más tradicionales, y las que usan materiales poliméricos como electrolito sólido. Las de electrolito líquido son las más extensamente utilizadas para este tipo de aplicaciones por su alta conductividad iónica. A pesar de eso, muestran ciertos problemas de seguridad asociados a los ánodos de litio metálico, sus solventes orgánicos volátiles e inflamables y las posibles pérdidas de electrolito. Las baterías de electrolito solido presentan importantes ventajas mejorando su seguridad, flexibilidad y procesabilidad.

Debido a estas ventajas en los últimos años se están haciendo grandes avances en el estudio de este tipo de baterías de membrana polimérica. Las principales características que se buscan en los materiales poliméricos son: alta conductividad iónica cercana a 10-4 S·cm-1 a temperatura ambiente, apreciable transferencia de Li+ con valores próximos a la unidad, buenas propiedades mecánicas, estabilidad en amplia ventana electroquímica próxima a los 4–5 V vs. Li/Li+ y excelente estabilidad química y térmica [2].

Son diferentes las membranas que se están estudiando en la actualidad para su uso en este tipo de dispositivos. Entre los tipos más investigados se encuentran los electrolitos poliméricos sólidos secos (dry-SPE), los sistemas de polímero en sal y los electrolitos poliméricos conductores de Li único.

El primero de ellos, dry-SPE, consiste en una matriz polimérica y una sal de Li. Normalmente poseen una baja conductividad iónica, lo que supone un gran problema para su utilización en aplicaciones reales. La manera de aumentar esa conductividad se realiza modificando la matriz polimérica llegando a incrementarla en 1 o 2 órdenes de magnitud. El segundo tipo de membranas bajo estudio, las de polímero en sal, se lleva a cabo al intentar incrementar la conductividad aumentando la cantidad de sal en la membrana y llegando a valores de composición en peso superiores al 50%. Esto permite llegar a valores elevados en conductividad y en transferencia de iones comprometiendo en parte las propiedades mecánicas del material.  En ambos casos hay una migración de los aniones que produce una importante bajada en conductividad. Para ello se está tratando de estudiar materiales poliméricos capaces de evitar este problema. Por un lado, se trata de anclar los aniones al polímero y por otro se añade un receptor de los aniones que interactúe con ellos mejorando el rendimiento final del dispositivo.

Los diferentes tipos de membranas que se están estudiando en la actualidad muestran interesantes propiedades que permiten ser optimista con la implantación de éstas en la tecnología actual con el fin de mejorar las prestaciones de las baterías de Li-ion así como mejorar sus medidas de seguridad. Todo esto supone un gran reto y a la vez supondrá un gran avance en las tecnologías futuras.

 

Referencias:

[1] Tarascon J-M., Armand M. Issues and challenges facing rechargeable lithium batteries. Nature, 2001, 414, 359-367.

[2] Long L., Wang S., Xiao M., Meng Y. J. Mater. Chem. A, 2016, 4, 10038–10069.

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Tipos de membranas alcalinas usadas en celdas de combustible

[Autores: D. Herranz, P. Ocón-Universidad Autónoma de Madrid]

En el panorama actual de búsqueda de alternativas para el modelo de producción, transformación y consumo de energía las pilas de combustible son una tecnología prometedora para aplicaciones tanto de transporte como estacionarias. Las ventajas principales de esta tecnología son la posibilidad de alcanzar eficiencias más altas que los convencionales motores de combustión (los cuales están limitados por el ciclo de Carnot) y el hecho de ser una tecnología menos contaminante y por tanto más sostenible12.

Dentro de las pilas de combustible, las que se utilizan en el rango de baja temperatura (entre temperatura ambiente y 100ºC aproximadamente) se dividen en dos tipos, dependiendo de la carga de los iones que conduzcan a través de la membrana3: pilas de combustible con membranas de intercambio protónico (PEMFCs por sus siglas en inglés de proton Exchange membrane fuel cells) y pilas de combustible con membranas de intercambio alcalinas (AEMFCs por sus siglas en inglés de alkaline exchange membrane fuel cells). Las pilas de combustible alcalinas presentan ventajas importantes como unas mejores cinéticas de reacción para la reducción del oxígeno y el uso de catalizadores basados en metales no nobles con la reducción de costes que esto conlleva; a pesar de ello tienen en contra que a día de hoy aun no tienen una potencia comparable a las PEMFCs principalmente por tener menor conductividad iónica a través de la membrana. Para superar esta barrera en la actualidad se está estudiando como sintetizar membranas con mejores conductividades, manteniendo una buena estabilidad en medio alcalino y adecuadas propiedades mecánicas para poder soportar las condiciones de uso en la celda de combustible. Otras funciones que deben cumplir las membranas, además de la rápida conducción de los iones, son ser aislantes eléctricamente para separar de forma efectiva el cátodo del ánodo, presentar en menor cruce de flujos posible de combustible y corriente oxidante y ser lo más fina posible (aproximadamente entre 50 y 80μ). En la actualidad hay muchos tipos de membranas alcalinas distintos, la mayoría de los cuales son descritos a continuación atendiendo especialmente a su estructura final. La mayoría de las membranas alcalinas pueden ser clasificadas dentro de los tres siguientes grupos4: membranas heterogéneas, redes de polímeros entrecruzados y membranas homogéneas.

Las membranas heterogéneas se definen por estar compuestas por un material de intercambio de aniones embebido en un compuesto inerte. Según el tipo de compuesto inerte se dividen a su vez en polímeros solvatando iones (ISP por las siglas en inglés de ion-solvating polymers) si es una sal y membranas híbridas (hybrid membranes) si se trata de un segmento inorgánico. En las membranas con polímeros solvatando iones se crean enlaces donador-aceptor entre átomos electronegativos de la cadena y los cationes de la sal, esta interacción permite que los aniones puedan moverse a través de la membrana pasando de un catión a otro. En las membranas híbridas generalmente la parte orgánica proporciona las propiedades electroquímicas y la parte inorgánica (silano o siloxano) las mecánicas. La mayoría de las veces las membranas híbridas son sintetizadas por proceso sol-gel, pero hay otras rutas posibles como intercalación, mezcla, polimerización in situ y auto-ensamblado molecular.

En las redes de polímeros entrecruzados (IPN por sus siglas de inglés de interpenetrated polymer network) se da la combinación de dos polímeros de forma que conforman una estructura de red cuando al menos uno de los dos es sintetizado o entrecruzado consigo mismo en presencia del otro, de forma que no hay ningún enlace covalente entre ambos polímeros. La ventaja de esta estructura frente a otras en la que hay mezclas de polímeros es que normalmente en presencia de solvente se hincha, pero no se disuelve y se previene el deslizamiento y flujo de los polímeros implicados. Aunque este tipo de membranas suelen tener mejores conductividades que las heterogéneas, en general son insuficientes para su aplicación en pila de combustible.

A diferencia de las anteriores, las membranas homogéneas consisten exclusivamente en el material de intercambio aniónico, que forma un sistema de una sola fase. En estas membranas las cargas catiónicas están covalentemente unidas al esqueleto polimérico mientras que los contra iones móviles preservan la electroneutralidad del polímero en su conjunto. La estabilidad por tanto en medio alcalino ha de ser considerada tanto para el esqueleto polimérico como para las cargas fijas. De acuerdo al modo de producción y los materiales de inicio las membranas homogéneas pueden ser divididas en tres tipos: el primero son las preparadas por polimerización o policondensación de monómeros, en las cuales el monómero tiene o puede tener un grupo de intercambio aniónico y puede ser copolimerizado con otros monómeros funcionalizados (o no funcionalizados) para crear la membrana; el segundo son las membranas formadas por introducción de partes catiónicas por modificación química de un polímero, los polímeros más comunes en los cuales se introducen grupos catiónicos son el estireno, poliéteres alifáticos, polipropileno, polivinilalcohol, Chitosan, polietilen-glicol, líquidos iónicos, polímeros de éteres aromáticos y otros;  el tercer tipo son las membranas sintetizadas por introducción  de grupos catiónicos en una película/membrana ya formada, pudiendo meter directamente el monómero con el grupo catiónico o un monómero que pueda después ser modificado. Para introducir el monómero en el polímero se pueden usar distintos métodos como radiación con haz de electrones, luz UV o plasma. En comparación con los sistemas descritos anteriormente, las membranas homogéneas suelen ofrecer los mejores resultados en pila de combustible, en parte gracias a la homogeneidad en la distribución de los grupos catiónicos fijos en toda la membrana.

Bibliografía

1.        Varcoe, J. R. et al. Anion-exchange membranes in electrochemical energy systems. Energy Environ. Sci.7, 3135–3191 (2014).

2.        Xuebao, H. & Hong-ying, H. O. U. Recent Research Progress in Alkaline Polymer Electrolyte Membranes for Alkaline Solid Fuel Cells. 30, 1393–1407 (2014).

3.        Steele, B. C. & Heinzel, A. Materials for fuel-cell technologies. Nature414, 345–352 (2001).

4.        Merle, G., Wessling, M. & Nijmeijer, K. Anion exchange membranes for alkaline fuel cells: A review. J. Memb. Sci.377, 1–35 (2011).

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Primeros avances en el diseño de receptores solares de torre con fluidos supercríticos

[Autora: María Isabel Roldán Serrano. CIEMAT-Plataforma Solar de Almería]

            En las tecnologías de concentración solar térmica, la selección apropiada del fluido de transferencia de calor permite incrementar tanto la eficiencia del receptor como la eficiencia global de la instalación. El empleo de fluidos innovadores en el receptor solar puede aumentar su coste debido a que debe soportar condiciones de trabajo más exigentes; sin embargo, la mejora de la eficiencia tanto del receptor como del ciclo de potencia permite disminuir el coste de la electricidad producida.

            Para un receptor tubular de torre, la radiación solar concentrada es transferida desde las paredes del tubo hasta el fluido de transferencia de calor, el cual pasa a través de un intercambiador de calor para generar el vapor que alimenta un ciclo Rankine. Por tanto, cuanto mayor sea la temperatura alzanzada por el fluido de trabajo, mejor será la eficiencia tanto del receptor como del ciclo [1]. Por otro lado, los fluidos de transferencia de calor empleados en una planta termosolar comercial con tecnología de torre son principalmente sales fundidas y agua/vapor, cuyas propiedades limitan el rendimiento de la planta. Así, las sales fundidas presentan un límite de temperatura máximo de 600ºC, mientras que la generación directa de vapor implica un control complejo (flujo bifásico) y una capacidad limitada para el almacenamiento térmico [2].

            La búsqueda de fluidos innovadores que permitan alcanzar mayores temperaturas de trabajo ha llevado al desarrollo de nuevos diseños de receptores solares con CO2 supercrítico (s-CO2) basados en módulos tubulares capaces de soportar altas presiones internas del fluido supercrítico (alrededor de 20 MPa) y elevadas temperaturas (627 ºC) [3][4]. Estas condiciones de trabajo y la existencia de conexiones móviles en el circuito de la planta termosolar plantean retos técnicos cuando se emplea s-CO2 debido a la falta de compatibilidad de los materiales sellantes y a las posibles fugas del fluido. No obstante, dichos problemas pueden ser controlados mejor en la tecnología de torre, ya que el receptor solar es fijo [5].

Con el fin de integrar nuevos fluidos térmicos en plantas termosolares, el proyecto AlcConES, financiado por la Comunidad de Madrid, contempla como actividad el estudio de las condiciones de operación para el uso del s-CO2 en receptores solares de torre. En concreto, el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) está realizando un análisis de dichas condiciones de operación para un receptor tubular de torre que emplea este fluido supercrítico como medio de transferencia de calor. Para ello, se ha desarrollado un modelo de simulación, mediante la Fluidodinámica Computacional, aplicado a un diseño anterior creado para el uso de sales fundidas y validado con resultados experimentales obtenidos a partir de la puesta en marcha y ensayo del sistema. Dicho diseño consta de distintos grupos de tubos metálicos, dispuestos en tres paneles, por los que circula el fluido de trabajo [6] (Figura 1a).

A partir de la simulación de un único panel de tubos y considerando una condición de simetría (Figura 1b), se obtuvo la primera evaluación de las condiciones de operación para un caudal fijado y una temperatura de entrada de 442 ºC. Para mantener la condición supercrítica del fluido a la salida del primer panel (presión algo superior a la crítica), la presión a la entrada debería ser prácticamente de unos 10 MPa, alcanzándose los 630 ºC en el fluido. Este primer análisis permitió observar que la presión de operación necesaria para el s-CO2 es mucho mayor que la necesaria para las sales fundidas (alrededor de 0.6 MPa); sin embargo, dicha presión es alcanzable con equipos ya empleados experimentalmente en otras instalaciones termosolares [7]. Cuando se extiende el estudio a los tres paneles, la presión de entrada requerida para mantener la condición supercrítica del fluido es de unos 14 MPa.

 

Figura 1. Diseño inicial del receptor solar de torre para s-CO2: a) receptor tubular de tres paneles, b) dominio de simulación.

Por otro lado, la temperatura alcanzada en el primer panel (630ºC) ya supera la temperatura límite de trabajo para las sales fundidas (600ºC); lo que permitiría, tal y como se ha mencionado, un incremento en la eficiencia del ciclo de potencia. Por tanto, a partir de estos primeros resultados, el s-CO2 se plantea como una prometedora alternativa como fluido de transferencia de calor en receptores tubulares de torre; sin embargo, como futuro desarrollo es necesario adaptar el diseño del receptor a las condiciones específicas del fluido supercrítico, de forma que se pueda optimizar el sistema. Ésta es la dirección que está siguiendo el CIEMAT en el estudio del s-CO2 como fluido de trabajo en receptores solares de torre.

Fuentes:

  1. N. Boerema, G. Morrison, R. Taylor and G. Rosegarten, Sol. Energy 86, 2293-2305 (2012).
  2. Z. Ma and C.S. Turchi, Advanced Supercritical Carbon Dioxide Power Cycle Configurations for Use in Concentrating Solar Power Systems, Supercritical CO2 Power Cycle Symposium, NREL/CP-5500-50787 (2011).
  3. C.K. Ho and B.D. Iverson, Renew. Sust. Energ. Rev. 29, 835-846 (2014).
  4. S.M. Besarati, D.Y. Goswami and E.K. Stefanakos, J. Sol. Energ-T. ASME 137, 031018 1- 031018 8 (2015).
  5. K. Vignarooban, X. Xu, A. Arvay, K. Hsu and A.M. Kannan, Appl. Energ. 146, 383-396 (2015).
  6. M.I. Roldán and J. Fernández-Reche, CFD analysis of supercritical CO2 used as HTF in a solar tower receiver, SolarPACES Conference (2015).
  7. J. Muñoz-Anton, M. Biencinto, E. Zarza, L.E. Díez, Appl. Energ. 135, 373–381 (2014).

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Jornada científica sobre el Almacenamiento de energía térmica para aplicaciones solares

El pasado 14 de Septiembre, la sede del instituto IMDEA Energía albergó la jornada técnica “Thermal Storage for Solar Thermal Concentrating Plants” que contó con la participación de casi 70 representantes de los principales centros de investigación y empresas del sector energético. La jornada se enmarcó dentro de las actividades de investigación que se están desarrollando en el proyecto europeo STAGE-STE (Scientific and Technological Alliance for Guaranteeing the European Excellence in Concentrating Solar Thermal Energy) y el proyecto regional ALCCONES (Almacenamiento y Conversión de la Energía Solar Térmica de Concentración).

[Autor: Miguel A. Reyes-Instituto IMDEA Energía]

Durante la jornada se reflejó el gran esfuerzo que están realizando los centros de investigación en el desarrollo y mejora de los sistemas de almacenamiento térmico para las aplicaciones termosolares. Poniéndose de manifiesto las ventajas y el potencial de la energía termosolar de concentración frente a otros recursos energéticos renovables, debido a la posibilidad de almacenamiento de grandes cantidades de energía de una forma eficiente y a un coste competitivo. Dichos sistemas de almacenamiento dotan a la energía solar de concentración de una gran flexibilidad frente a otros métodos de producción. Por ejemplo permiten un mejor ajuste entre la energía demandada por la red y la producida por la planta al permitir almacenar energía térmica durante periodos de baja demanda para transformarla en electricidad cuando es requerida por la red. También permite operar a la planta en condiciones más estables de funcionamiento y de mayor rendimiento al amortiguar mediante el almacenamiento posibles efectos transitorios (como por ejemplo el paso de nubes). Igualmente permite desplazar la producción de electricidad hacia las horas de mayor precio de venta utilizando la energía almacenada térmicamente.

La investigación y mejoras en los sistemas de almacenamiento presentados durante la jornada científica permitirán el mejor aprovechamiento del recurso solar logrando un abaratamiento en los costes de producción de la energía eléctrica.

Web de la jornada: http://www.energia.imdea.org/eventos/2016/jornada-almacenamiento-termico-centrales-termosolares

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Oxidación de hidrógeno en medio alcalino: Ni/N-CNT

Autor: Manuel Montiel. Universidad Autónoma de Madrid

Las pilas de combustible son dispositivos capaces de transformar en energía eléctrica y de manera efectiva la energía química almacenada en combustibles como hidrógeno o alcoholes de baja masa molecular. Dentro de las pilas de combustible, las que operan a baja temperatura (~100 ºC), han sido tradicionalmente dispositivos de membrana polimérica que trabajan en medio ácido. Para llevar a cabo el proceso electroquímico se han empleado catalizadores de Pt o metales del grupo del platino (PGMs), tanto para la oxidación de combustibles en el ánodo como para la reducción de oxígeno en el cátodo. Pero el empleo de nuevos dispositivos de membrana polimérica que trabajan en medio básico ha permitido abrir el abanico de catalizadores que se pueden emplear, tanto en el ánodo como en el cátodo [1]. Sin embargo, mientras que para el cátodo se han conseguido catalizadores con actividad comparable a la del Pt, solo algunos PGMs (Pt, Ir, Pd…) presentan una actividad adecuada para la oxidación de hidrógeno en medio alcalino, donde la reacción es más lenta.

Una alternativa al empleo de PGMs como ánodos en pilas de hidrógeno alcalinas son los catalizadores basados en níquel, como aleaciones de NiMo, NiTi o NiCoMo, o también nanopartículas de níquel decoradas con óxidos metálicos. Aunque la actividad de estos materiales es inferior a la obtenida con PGMs, se pone de manifiesto la posibilidad de abaratar los costes de las pilas de combustible de hidrógeno en medio alcalino. Recientemente Zhongbin Zhuang y colaboradores han presentado un trabajo en el que se describe la síntesis y caracterización de nanopartículas de Ni soportadas sobre nanotubos de carbono dopados con N (Ni/N-CNT) y con las que logran una actividad comparable a la del Pt en las mismas condiciones de medida [2]. Aunque los nanotubos de C dopados con N (N-CNT) tienen una actividad frente a la oxidación de hidrógeno tan baja como los nanotubos de carbono sin dopar (CNT), su empleo como soporte produce un efecto sinérgico que no se observa con estos últimos.

En este trabajo se llevaron a cabo cálculos DFT (Density Functional Theory) con dos modelos de nanopartículas cuboctaédricas de Ni (Ni13 y Ni37), investigando el efecto de la localización de los átomos de N en relación con la nanopartícula (en el centro: Nc, o en los bordes: Ne). Se observó que los clúster de Ni sin soportar o soportados sobre CNT presentan una distribución de energías de enlace Ni‑H más amplia, lo que implica mayor heterogeneidad de sitios a los que se une el H, además de que la unión a dichos sitios es más fuerte en la mayoría de los casos. Mientras, en los modelos con carbono dopado no se observan energías tan altas. Estas diferencias tienen un origen tanto electrónico (debido a transferencias de carga) como geométrico (relajación del clúster).

 (a) Distribution of site-dependent hydrogen-binding energies for each model system. (b) Distribution of relaxation energies for each model system on hydrogen-binding to each site. (c) Shifts in the d-band centre with respect to the Fermi level and binding energy at adjacent Ni sites (1,2,3) and (2,3,4).

Zhuang, Z. et al. Nickel supported on nitrogen-doped carbon nanotubes as hydrogen oxidation reaction catalyst in alkaline electrolyte. Nat. Commun. 7:10141 doi: 10.1038/ncomms10141 (2016)

Los cálculos teóricos también indican que los átomos de N que interaccionan con el centro de la nanopartícula (Nc) producen una relajación de la estructura del clúster de menor grado que para Ni o Ni/CNT, mientras que los Ne producen una relajación con una reconstrucción mínima de la estructura, relacionado con la menor fortaleza de los enlaces Ni-H que se forman. Estos efectos electrónicos y estructurales se traducen en una mayor activación de los centros implicados frente a la reacción de oxidación de hidrógeno. Así mismo, estos cálculos predicen que tamaños más pequeños de nanopartículas podrían proporcionar mayor actividad frente a esta reacción, debido a un mayor número de interacciones Ni-Ne. Como se muestra en la siguiente figura, los cálculos teóricos predicen de buen grado los resultados obtenidos para la densidad de corriente de intercambio en la reacción de oxidación de hidrógeno.

 

Unpatterned bars are the calculated exchange current densities and patterned bars are the measured values. The calculated exchange current density of Ni/Ne-graphene is shown for Ni/N-graphene. Error bars are 75% confidence intervals resulting from the regression of the volcano relationship in Supplementary Equation 2.

Bibliografía

[1] Montiel M. Materiales carbonosos dopados con N como catalizadores para pilas de combustible. 2016.

[2] Zhuang Z, Giles SA, Zheng J, Jenness GR, Caratzoulas S, Vlachos DG, et al. Nickel supported on nitrogen-doped carbon nanotubes as hydrogen oxidation reaction catalyst in alkaline electrolyte. Nature Communications. 2016;7:10141. This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International License: http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

 

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Alemania pone en marcha las ayudas a los vehículos eléctricos

Fuente: http://www.energynews.es/alemania-pone-marcha-las-ayudas-los-vehiculos-electricos/

Publicado el 02/05/2016

 El gobierno alemán ha aprobado un plan nacional de desarrollo de la movilidad eléctrica con un presupuesto de 1.200 millones de euros para ayudas de hasta 4.000 euros para la compra de un vehículos eléctricos y ayudas a la redes de recarga y a la investigación.

Alcanzar la meta de un millón de vehículos eléctricos en 2020, un objetivo reiterado por el gobierno alemán desde 2010, necesitaba de un empujón económico que, finalmente ha sido aprobado y entrará en vigor el mes que viene.

El bono alemán, propuesto por los Ministerios de Medio Ambiente, Economía y Transporte, ha tenido su mayor opositor en el  Ministerio de Hacienda y ha sido consultado y negociado con los fabricantes que finalmente se hacen cargo de la mitad del presupuesto del plan ya que aportarán 600 millones de euros de los 1.200  millones totales.

El programa cuenta con una subvención de 4.000 euros para la compra de un eléctrico de baterías y de 3.000 euros para la compra de un híbrido enchufable. La ayuda se asigna por orden de llegada de las solicitudes hasta la finalización de los fondos disponibles, es decir, no hay limitación presupuestaria anual hasta 2020, fecha límite del plan. La ayuda se otorgará a los coches cuyo precio no supere los 60.000 euros. Además se destinarán 100 millones de euros a la creación de beneficios fiscales.

Volkswagen e-Golf y e-Up!

Pero el plan no se limita a ayudas para la compra sino que es parte de un plan nacional para desarrollar el uso del coche eléctrico. Entre sus objetivos está la instalación por todo el territorio nacional de 15.000 puntos de recarga para lo que se ha aprobado un presupuesto de 300 millones de euros entre 2017 y 2020. De ellos 200 millones se dedicarán a estaciones de recarga rápida y 100 millones a la recarga normal. También se incluyen subvenciones para programas de investigación y desarrollo de baterías y la imposición de cuotas para la incorporación de vehículos eléctricos a las flotas de las administraciones con el objetivo de alcanzar el 25%.

Lo comparamos con el plan MOVEA español

Alemania llega tarde al establecimiento de un plan de ayudas, pero llega con ímpetu. Poca comparación soporta el vetusto plan MOVEA español (anteriormente conocido como MOVELE) contra el nuevo programa alemán.

En cuantías, el último plan MOVEA contaba con 13,3 millones de euros, compartimentados en categorías, incluyendo ayuda a la compra y punto de recarga, contra los 1.200 millones del alemán al que hay que sumar 300 millones para la recarga, 100 millones para ayudas fiscales y una cantidad no definida para ayudas a la investigación. Todo ello de forma continua hasta 2020, una diferencia esencial con los continuos planes españoles, con periodicidad anual y plazo de aplicación de apenas unos meses, que lograban arrancadas de caballo y paradas de burro (en realidad en seco). Si bien es cierto que las ayudas en España son superiores en cuantía, 5.500, 3.700 y 2.700, más 1.000 euros para el punto de recarga, estas ayudas han de ser incluidas en la declaración de hacienda con lo que, en función de cada comprador, en realidad se ven disminuidas.

Mientras se llamaron MOVELE los planes españoles se aprobaban bien entrado el año presupuestario (tres, cuatro y hasta cinco meses). El último, el MOVEA, que sí entró en vigor en enero, no pudo hacerse realidad hasta tres meses después por las trabas administrativas en la selección de la empresa colaboradora y la aplicación informática en la que se realizaban las reservas.

La necesidad de las ayudas

El mercado automovilístico alemán, uno de los más potentes del mundo, no reflejaba la realidad del auge de la movilidad eléctrica algo que, por otro lado, si parecen estar viendo las marcas autóctonas. En 2015 tan solo se vendieron en el país teutón 24.000 coches enchufables de los que prácticamente la mitad eran eléctricos cien por cien. Unas cifras muy alejadas de las previsiones que esperaban alcanzar los 200.000.

Un estudio publicado a principios de 2016 indicaba que un 69% de los automovilistas alemanes se decantarían por un coche eléctrico y que el freno principal para no hacerlo, en un 47% de los casos, era que su precio no era equivalente al de un térmico de similares características. La falta de apoyo financiero desanimó a  muchos compradores potenciales echando por tierra las inversiones en movilidad eléctrica de los fabricantes alemanes.

La falta de ayudas a la compra parecía por tanto la causa de esta lentitud en la evolución del mercado eléctrico. Algo que se ve reflejado al observar los mercados de otros  países europeos. Francia con ayudas de hasta 10.000 euros llega a las 26.583 matriculaciones. Noruega, con la exención del IVA, los beneficios diarios para circular con un eléctrico o la red de estaciones de recarga, ha alcanzado una cuota de mercado del 3% de la flota total de vehículos (79.000 sobre los 2,64 millones de vehículos totales), una cifra que, en Alemania, es del 0,12%.

 

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La energía solar termoeléctrica: Objetivo mundial 2030

[Autora: Noemí Arconada, Instituto IMDEA Energía]

El pasado 4 de febrero, Marruecos inauguró una megaplanta de energía termosolar denominada Noor I. Esta planta ha sido construida por firmas españolas, Acciona, Sener, TSK y Aries quienes han ejecutado la obra en Ouarzazate, ciudad considerada la puerta del desierto y situada al sur del país.

Noor I, considerada como un éxito de la marca España y de la cooperación hispano-marroquí, ocupa 480 hectáreas, tiene una capacidad de 160 megavatios y suministrará energía a 135.000 hogares. Esta es la primera de cuatro fases de un complejo que se prevé operativo para 2018 convirtiéndose en una de las mayores plantas termosolares del mundo con más de 3.000 hectáreas y 580 megavatios de potencia.

Esta apuesta de la Agencia Marroquí de Energía Solar, forma parte de un plan marroquí cuyo objetivo es producir 2000 megavatios de electricidad a partir del sol en 2020 con una inversión total de 9.000 millones de dólares.

 

 Figura 1. Imagenes aéreas de la central térmica solar de Ouarzazate, en Marruecos.

Aprovechando esta inauguración, Greenpeace Internacional, SolarPACES y Estela (Asociación Europea de la Industria Solar Termoeléctrica) han publicado conjuntamente un informe sobre “Energía Solar Termoeléctrica, Perspectiva Mundial 2016” que pone de manifiesto el enorme potencial de la energía solar termoeléctrica en los próximos años.

Los autores consideran esencial que la Unión Europea, Estados Unidos, Australia y otras regiones actúen para eliminar las barreras que hoy impiden que los proyectos de energía solar termoeléctrica alcancen su máximo potencial siendo necesario que los responsables energéticos de los países del cinturón solar distingan entre “valor” y “precio” a la hora de incorporar nueva capacidad de generación”.




Dicho estudio analiza varios escenarios a futuro de crecimiento de esta tecnología. Mientras en 2006 la capacidad instalada era de solo 0,5 GW, en 2015 es de casi 5 GW con un volumen anual del mercado de 3.000 millones de dólares y el sector prevé capacidades instaladas de dos dígitos en los próximos cinco años. En condiciones favorables para la energía solar termoeléctrica, los escenarios muestran que esta tecnología podría dar empleo hasta a 2,7 millones de personas en 2030, podría suministrar el 6% de la demanda de electricidad global para 2030 y alcanzar el 12% en 2050. Además la energía solar termoeléctrica podría reducir en más de 37 millones de toneladas las emisiones mundiales de CO2, una cantidad equivalente a cuatro años de emisiones de gases de efecto invernadero de China. Citando textualmente las palabras de Emily Rochon responsable de Greenpeace Internacional, “la energía termoeléctrica puede impulsar las economías locales, proporcionar un suministro de energía fiable y lo más importante, reducir las emisiones de CO2”.

Tal y como reconocieron los líderes mundiales responsables del Acuerdo de París en diciembre de 2015, el reloj climático no se detiene, es necesario reducir drásticamente las emisiones de forma urgente y la energía solar termoeléctrica debe ser parte de ese proceso. Luis Crespo, presidente de la asociación Estela reconoce que la importancia de la energía solar termoeléctrica radica en su capacidad para aprovechar el sol y proporcionar energía durante las veinticuatro horas del día. Crespo afirma que la energía solar termoeléctrica es clave para lograr un mundo impulsado 100% por energías renovables para el año 2050, algo esencial para salvar el clima y alcanzar un futuro de energía libre de emisiones a nivel mundial.

En España, la energía termosolar ha superado en 2015 todos los registros de demanda y capacidad, hasta alcanzar una potencia generada de 5.113 GWh frente a los 89 GWh registrados en 2014. Para 2016, se espera mantener este proceso de consolidación y crecimiento. De momento, las empresas españolas continúan tomando un papel clave en las energías renovables a nivel mundial, ya que el consorcio formado por la empresa Saudí Acwa Power y la española Sener (responsable de la ingeniería) han ganado la licitación para la construcción de la segunda y la tercera fase de la megaplanta solar marroquí. El conocimiento y la experiencia de técnicos y expertos españoles en energías renovables han ganado un importante reconocimiento a nivel mundial en los últimos años, lo que está suponiendo un alivio para las empresas españolas que sufren los efectos de la crisis.

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Diseñan prototipos de paneles solares que alimentan smartphones y pequeños motores

Fuente: Agencia Informativa Conacyt / Ana Luisa Guerrero

Cargar la batería de un smartphone o encender un ventilador personal sin necesidad de una conexión eléctrica a través de paneles portátiles de celdas solares orgánicas desarrolladas por científicos mexicanos, es ahora posible.

Tras nueve años de investigaciones y ardua labor en equipo entre diversas instituciones del país, el Grupo de Propiedades Ópticas de la Materia (GPOM) del Centro de Investigaciones en Óptica (CIO) ha desarrollado el primer prototipo portátil en el país capaz de absorber la luz del sol, transformarla en electricidad y almacenarla para ser utilizada en aparatos de uso cotidiano, como el teléfono celular o motores eléctricos de mediana potencia.

Esta aportación mexicana de energía renovable es emergente a nivel mundial, por lo que tiene la oportunidad de ser punta de lanza para la creación de nuevos dispositivos basados en materiales orgánicos que permitan el uso de la energía solar fotovoltaica.

El panel de área grande, llamado así porque es de varios centímetros (unos 50 cm2), entrega cinco V de voltaje DC y alrededor de 20 mA/cm2 de corriente DC, también está diseñado para almacenar energía eléctrica de un tomacorriente normal cuando esté descargado y la luz solar no sea suficiente, por ejemplo en días nublados o de noche.

Este avance es resultado de la colaboración académico-científica de un grupo que se ha desarrollado en la materia y que ha sido financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), del Fondo Sectorial entre el Conacyt y la Secretaría de Energía en el rubro de Sustentabilidad Energética, del Centro Mexicano de Innovación en Energía Solar (Cemie-Sol) y del propio CIO.

Particularmente, este prototipo fue diseñado y elaborado por tres estudiantes que lo realizaron como proyecto de titulación bajo la asesoría de Enrique Pérez Gutiérrez, investigador asociado del GPOM. Se trata de Blanca Gómez, ingeniera en energías renovables por el Instituto Tecnológico Superior de Cintalapa, Chiapas; Francisco Amores, ingeniero en electrónica por el Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; y Leonardo Saavedra, ingeniero en biotecnología por el Instituto Politécnico Nacional (IPN) campus Guanajuato.

El doctor Enrique Pérez Gutiérrez explica a la Agencia Informativa Conacyt que en el GPOM del CIO han desarrollado celdas solares con eficiencia de conversión energética de siete por ciento. En este caso se utilizaron seis paneles solares interconectados que fueron depositados en sustratos de vidrio conteniendo un electrodo transparente y otro opaco de una aleación de tres metales; el material orgánico fotoactivo es una mezcla de dos compuestos orgánicos que captan la luz solar y generan electricidad.

Los jóvenes estudiantes, ahora ingenieros profesionales, diseñaron un circuito electrónico adaptado especialmente para la potencia eléctrica entregada por el panel. La energía eléctrica se almacena en cuatro baterías recargables comerciales que están integradas al prototipo.

Con estas características técnicas, el panel solar orgánico puede cargar en su totalidad la batería de un smartphone; esto ha sido probado en diferentes modelos y marcas, desde los más sencillos hasta aquellos que requieren más potencia.

En diciembre de 2015 se logró con éxito esta innovación, por lo que el grupo de investigación trabaja en un proceso de caracterización opto-eléctrico más completo y en la mejora del prototipo con miras a fabricar paneles flexibles y semitransparentes.

Energías renovables, prioridad nacional

En los últimos años, México ha emprendido esfuerzos para incrementar la generación de energías renovables y no contaminantes. La Ley para el Aprovechamiento de las Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética (LAERFTE) establece que para el 2024 la participación de las fuentes no fósiles en la generación de electricidad debe ser de 35 por ciento.

De ahí que se haya implementado el Programa Especial para el Aprovechamiento de las Energías Renovables 2014-2018, a fin de promover tecnologías que permitan aprovechar las fuentes renovables de energía que garanticen la seguridad energética y la sustentabilidad ambiental.

En busca de ese propósito fue que se conformaron los Centros Mexicanos de Innovación en Energía con recursos provenientes del Fondo de Sustentabilidad Energética, para fortalecer, consolidar y vincular las capacidades científicas y tecnológicas en el país, que además coadyuvaran a la formación de recursos humanos especializados.

De ellos se desprende el Cemie-Sol, un consorcio virtual coordinado por el Instituto de Energías Renovables de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que agrupa a 57 instituciones de investigación y/o educación superior y a diez empresas para generar sinergias en torno al aprovechamiento de la energía solar.

Con arranque formal en marzo de 2014, el Cemie-Sol abanderó y apoyó 22 proyectos iniciales, actualmente suman 50; uno de ellos enfocado en el desarrollo de celdas solares orgánicas con participación del GPOM del CIO, que hasta el momento ha generado paneles con una eficiencia energética competitiva a los desarrollos que realizan otros grupos de investigación a nivel mundial.

Para México, el desarrollo de celdas solares orgánicas e híbridas es fundamental no solo para disminuir el consumo de hidrocarburos y la generación de dióxido de carbono, sino para utilizar el gran potencial energético solar que hasta ahora se desaprovecha.

El doctor Elder de la Rosa, director del CIO, plantea en una aportación que la irradiación solar promedio en el territorio nacional es de cinco kWh/m2/día, y con dispositivos fotovoltaicos de 10 por ciento de eficiencia de conversión bastaría utilizar el 0.1 por ciento de la superficie de México para obtener 355 TWh/año, que es mayor al consumo total de energía actual del país, que se ha estimado en 271 TWh/año.

“Si suponemos un incremento en el consumo de energía del tres por ciento anual, tendríamos más de 300 años para explotar al máximo la energía solar disponible. Dicho de otro modo, el sol es sin duda la mayor fuente de energía de que disponemos”, enfatiza.

Celdas solares orgánicas

El doctor José Luis Maldonado Rivera, investigador titular del GPOM, refiere que el trabajo teórico y práctico se está realizando en el CIO con técnicas que se han estado implementado en el GPOM, a través de las cuales se ha posibilitado obtener celdas de varios centímetros cuadrados que, a su vez, fueron interconectadas en serie para incrementar el voltaje, y también conectadas en paralelo para aumentar la corriente.

Resalta que las celdas orgánicas tienen una eficiencia de conversión energética menor a las fabricadas con materiales inorgánicos, como el silicio, y difícilmente podría igualarse, pero se trabaja para hacerlas más eficientes aprovechando sus características, tales como fácil procesamiento, ligereza, bajo costo de elaboración, flexibilidad y potencial transparencia.

Miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), detalla que los paneles solares funcionan bajo el efecto fotovoltaico que consiste en absorber la luz solar y generar electricidad.

Se componen de un material activo depositado entre dos electrodos llamados ánodo y cátodo, colocados en un sustrato como vidrio, plástico o acetato. Cuando reciben la luz solar comienza el proceso de absorción de fotones que generan pares de cargas eléctricas de tipo electrón-hueco, que se conocen como excitones, y que por su naturaleza se pueden disociar. En esta fase, los electrones se dirigen al cátodo y los huecos al ánodo, produciéndose una diferencia de potencial y una corriente eléctrica.

Prototipo del CIO

La innovación desarrollada en el CIO es una muestra clara del potencial de México en tecnologías basadas en materiales orgánicos, considera Maldonado Rivera, quien asegura que se trata del primer panel y prototipo desarrollado en nuestro país producto de la colaboración académica y científica.

El doctor Pérez Gutiérrez señala que hay grupos de investigación en otros países que han obtenido resultados con aplicaciones similares, pero para México lograr este prototipo implica estar a la par no solo de investigación científica sino de desarrollos tecnológicos.

“Al día de hoy, a nivel mundial hay pocas empresas o centros de investigación con prototipos como este, entonces lo que ha logrado el grupo y el CIO es colocarnos a la par no solo para entender los procesos físicos que puedan ocurrir con este tipo de materiales, sino a nivel tecnológico para desarrollar este tipo de tecnologías”, abunda.

Producto de estos trabajos, el centro público de investigación ya ha iniciado trámites de patentes, uno relacionado con los materiales que utilizan, y en el cual ya pasaron el primer filtro, y están a la respuesta del segundo correspondiente a la evaluación.

Además ha establecido contacto con algunas empresas, particularmente una dedicada a las celdas solares basadas en silicio ubicada en Irapuato, Guanajuato, que está interesada en expandir sus desarrollos a celdas orgánicas.

Enlace a la noticia: http://invdes.com.mx/medio-ambiente-mobil/10305-disenan-prototipos-de-paneles-solares-que-alimentan-smartphones-y-pequenos-motores

 

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