Archivo de marzo, 2018

Beneficios de la remolacha contra el Alzheimer

beetsUn compuesto de la remolacha que le proporciona su color rojo característico, podría ayudar a retrasar la acumulación de proteínas mal plegadas en el cerebro, un proceso asociado con la enfermedad de Alzheimer. Un grupo de científicos menciona este compuesto como un posible candidato para desarrollar medicamentos que podrían aliviar algunos de los efectos a largo plazo de la enfermedad y que se ha presentado este año en la  Reunión y Exposición Nacional de la American Chemical Society (ACS) que se esta celebrando estos días en Nueva Orleans (USA).

Los investigadores sugieren que la betanina, un compuesto extraído de la remolacha, muestra cierta actividad prometedora como inhibidor de ciertas reacciones químicas en el cerebro que están involucradas en la progresión de la enfermedad de Alzheimer. La investigación se encuentra en una fase demasiado temprana como para afirmar categóricamente estas propiedades pero puede ser la base para que otros científicos busquen estructuras similares a la betanina que puedan usarse para sintetizar fármacos que podrían facilitar la vida de quienes padecen esta enfermedad.

Los científicos todavía están tratando de descubrir qué causa este trastorno cerebral progresivo e irreversible pero uno de los principales sospechosos es la beta-amiloide, un fragmento de proteína adhesiva, o péptido, que se acumula en el cerebro y altera la comunicación entre las neuronas. Mucho de estos daños ocurre cuando el beta-amiloide se adhiere a metales como el hierro o el cobreEstos metales pueden hacer que estos péptidos se repliquen mal y se unan con grupos que pueden promover inflamación o/y procesos similares a la oxidación, dejando a las neuronas disfuncionales.

Investigaciones previas realizadas por otros científicos sugieren que el extracto de remolacha puede mejorar el flujo de oxígeno al cerebro envejecido y posiblemente mejorar el rendimiento cognitivo. Sobre la base de estos trabajos, los científicos actuales de esta investigación, querían conocer si la betanina, un compuesto que se une fácilmente a los metales, podría bloquear los efectos del cobre en la beta amiloide y, a su vez, podría conseguir prevenir el mal plegado de estos péptidos y la oxidación de las neuronas.

Los científicos han desarrollado experimentos en laboratorio que involucran 3,5 di-terc-butilcatecol (DTBC), un compuesto que se utiliza como sustancia modelo para rastrear la química de la oxidación. Usando espectrofotometría visible, los científicos midieron la reacción oxidativa de DTBC cuando se expone a la beta-amiloide solamente, la beta-amiloide unida al cobre y la beta amiloide unido a cobre en una mezcla que contiene betaninaPor sí solo, la beta-amiloide causó poca o ninguna oxidación de DTBC. Sin embargo, como se esperaba, el beta-amiloide unido al cobre indujo una importante oxidación de DTBC. Pero cuando se añadió en compuesto de la betanina a la mezcla de beta amiloide unido a cobre, los investigadores descubrieron que la oxidación disminuyó hasta en un 90%, lo que sugiere que el plegamiento incorrecto de los péptidos se podría reducir sustancialmente.

Los investigadores concluyen que la betanina potencialmente podría detener el mal plegamiento y reducir la oxidación de la beta-amiloide. Una menor oxidación podría evitar el mal plegado en cierto grado, tal vez incluso hasta el punto de poder ralentizar la agregación de los péptidos beta-amiloides, que se cree que es la causa principal de la enfermedad de Alzheimer.

Como siempre en estos casos, destacar las fases muy prematuras de la investigación y que deben ser consolidadas con investigaciones más exhaustivas, pero pueden servir para recomendar una alimentación equilibrada en la que los productos vegetales sean protagonistas, lo que podría beneficiar de alguna manera nuestra salud (cerebral).

Fuente: American Chemical Society

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La ciencia lo reafirma: una vida de ejercicio regular ralentiza el envejecimiento

facility_bikepath_PL.jpgUna investigación realizada sobre un grupo de personas mayores que han realizado ejercicio toda su vida, se compararon con un grupo de adultos de la misma edad y adultos más jóvenes que no hacen ejercicio regularmente. Los resultados mostraron que aquellos que han hecho ejercicio han desafiado el proceso de envejecimiento, teniendo la inmunidad, la masa muscular y los niveles de colesterol de una persona más joven.

El estudio reclutó a 125 ciclistas aficionados de entre 55 a 79 años, 84 de los cuales eran hombres y 41 eran mujeres. Los hombres tenían que poder recorrer 100 km en menos de 6,5 horas, mientras que las mujeres debían poder recorrer 60 km en 5,5 horas. Los individuos fumadores, bebedores y aquellos con presión arterial alta u otras condiciones de salud fueron excluidos del estudio. Este grupo de participantes se sometieron a una serie de pruebas en el laboratorio y se compararon con un grupo de adultos que no participan en actividad física regular. Este grupo consistió en 75 personas saludables de entre 57 y 80 años y 55 adultos jóvenes sanos de entre 20 y 36 años.

El estudio mostró que la pérdida de masa muscular y de fuerza, no se produjo en aquellos que hacen ejercicio regularmente. Los ciclistas tampoco aumentaron sus niveles de grasa corporal o de colesterol con la edad y los niveles de testosterona en los hombres también se mantuvieron altos, lo que sugiere que es posible que hayan evitado la mayor parte de la “menopausia” masculina.

Con cierta sorpresa, el estudio también reveló que los beneficios del ejercicio se extienden más allá de los músculos, ya que los ciclistas también tenían un sistema inmune que tampoco parecía envejecer al ritmo normal. El timo (órgano linfático), hace que se produzcan menos células inmunitarias (células T) a partir de los 20 años, aproximadamente. En este estudio, sin embargo, el timo que presentaban los ciclistas estaban produciendo tantas células T como las de una persona más joven.

Los hallazgos de la investigación se detallan en dos artículos publicados en Aging Cell y son el resultado de un estudio conjunto entre las universidades de Birmingham y el King’s College de Londres, financiado por la Fundación BUPA.

Este tipo de investigaciones significan que cada vez disponemos de más pruebas sólidas para poder alentar a las personas a comprometerse con el ejercicio regular a lo largo de sus vidas como una solución viable al problema de vivir más pero con peor calidad y menos saludables.

Por tanto, encontrar un tipo de ejercicio con el que se disfrute en cualquier entorno y hacerlo un hábito de actividad física, probablemente se obtendrá una gran recompensa a largo plazo disfrutando de una vejez más saludable, independiente y productiva.

Referencia: Ross D. Pollock, Katie A. O’Brien, Lorna J. Daniels, Kathrine B. Nielsen, Anthea Rowlerson, Niharika A. Duggal, Norman R. Lazarus, Janet M. Lord, Andrew Philp, Stephen D. R. Harridge. Properties of the vastus lateralis muscle in relation to age and physiological function in master cyclists aged 55-79 yearsAging Cell, 2018; e12735 DOI: 10.1111/acel.12735

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