‘Aspectos socioeconómicos’

La falta de datos sobre las personas mayores tiene graves consecuencias para sus derechos

El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha designado a partir de mayo de este año 2020, a Claudia Mahler como nueva Experta Independiente sobre el disfrute de todos los derechos humanos por las personas mayores. Claudia Mahler ha realizado un informe que fue presentado este octubre en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en el que señala la preocupante ausencia de datos sobre las personas mayores y afirma que esto tiene graves repercusiones sobre sus derechos e invisibiliza las desigualdades que experimentan.

Según este informe, la información sobre las realidades que viven las personas mayores está fragmentada o, incluso, es inexistente. Por ejemplo, se identifican preocupantes deficiencias en ámbitos como el cuidado, la discriminación por razón de edad y la pobreza y se comprueba que las encuestas demográficas y de salud, generalmente, excluyen a las mujeres de 50 años o más y a los hombres de más de 55 o 60 años de su ámbito de aplicación.

La principal causa de este problema es que los planteamientos y las metodologías en la recopilación de datos son inadecuadas, según el amplio informe de Claudia Mahler que explica que “la exclusión de las personas de edad de encuestas y censos nacionales afecta la capacidad de comprender en qué medida pueden participar en la sociedad y disfrutar de sus derechos en igualdad de condiciones que los demás” y añade que los datos “favorecen los conocimientos básicos sobre las necesidades de las personas de edad” y permiten a los responsables políticos identificar las deficiencias y, por tanto, mejorar sus planteamientos y medidas. El informe también incide en que los datos contribuyen a la concienciación, al empoderamiento de las personas mayores y a visibilizar e identificar la discriminación por razón de edad estructural.

Ante esta situación, en el informe se exige una mejora de las metodologías de recogida de datos relacionados con las personas de edades avanzadas, en las que se establezcan normas y requisitos claros a la hora de presentar informes. En este sentido, se especifica que los datos deben desglosarse por edad y otras variables sociodemográficas importantes, tales como el género, las condiciones de vida, la educación, el empleo y los ingresos, para que puedan analizarse y compararse adecuadamente con otros grupos de población. Además, los grupos de edad tienen que reflejar la diversidad que existe entre la población de personas mayores, en cuanto a necesidades, capacidades y prioridades en sus vidas. Claudia Mahler también solicita en el informe que las personas mayores participen de forma activa en todas las etapas de recogida, análisis, uso y notificación de datos, incluso en la elaboración de encuestas.

Finalmente, en el informe se reconoce que la incidencia de la revolución digital en la recopilación de datos genera “posibilidades sin precedentes” a la hora de abordar las lagunas que existen en relación con las personas mayores, pero Mahler recalca que los datos deben emplearse exclusivamente para el propósito que las personas hayan aceptado, respetando el derecho a la privacidad, y pone de manifiesto que los rastros digitales pueden no ser representativos de las personas mayores porque el uso de tecnología digital “inteligente” y las redes sociales entre estas personas es notablemente inferior a la media de la población general.

Más información:

Fuente: HelpAge International España

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Envejeciendo en la frontera: Proyecto MOVE-AGED – Las infraestructuras de movilidad urbana vertical como elementos integradores para las personas mayores

En el cuarto de los vídeos de “Envejeciendo en la frontera”, Juan José Pons Izquierdo, profesor titular de la Universidad de Navarra, explica la investigación llevada a cabo en el programa coordinado MOVE-AGED, que analiza la importancia de las infraestructuras de movilidad urbana vertical como elementos integradores e inclusivos para los ancianos.

La posibilidad de que los mayores lleven una vida lo más activa posible desde el punto de vista de sus desplazamientos y movilidad urbana es esencial para su bienestar psicológico. El objetivo general del trabajo es realizar un estudio sobre el impacto que tienen las infraestructuras de movilidad vertical o IMUV (ascensores, rampas, escaleras mecánicas, funiculares y teleféricos) en la vida cotidiana de las personas mayores que viven en barrios donde la movilidad es especialmente complicada por la existencia de desniveles topográficos. Los resultados se pondrán a disposición de gestores públicos y profesionales de planificación urbanística para impulsar ciudades más amables y sostenibles para todos.

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Envejeciendo en la frontera: Proyecto RCVISYRC – Factores para un envejecimiento cognitivo exitoso

Acercar la investigación sobre envejecimiento a la sociedad, a través del relato de los científicos que desarrollan sus trabajos en este ámbito, y desde sus diferentes áreas de conocimiento, es el objetivo de la serie audiovisual “Envejeciendo en la frontera”, producida por la Fundación General CSIC (FGCSIC).

En este vídeo, Mercedes Atienza Ruiz, profesora titular de la Universidad Pablo de Olavide, explica la investigación llevada a cabo en el programa coordinado RCVISYRC, que analiza el papel de la interacción entre marcadores de Resistencia Cardiovascular (RCV), Inflamación Sistémica (IS) y Reserva Cognitiva (RC) en un envejecimiento cognitivo exitoso.

El envejecimiento cognitivo es un factor determinante de la calidad de vida relacionada con la salud. Además de la edad, el ejercicio físico, la dieta o el sueño parecen jugar un papel esencial en su curso. Sin embargo, se desconocen los aspectos concretos de la cognición que se ven afectados por la combinación de algunos de estos elementos y en qué medida el nivel de atrofia cerebral, la capacidad de procesamiento y la reserva cognitiva actúan como potenciales mediadores. Este trabajo, a través del estudio de estos factores y la relación entre ellos, pretende contribuir a estimular y mejorar los programas de promoción del envejecimiento activo y saludable para la prevención del deterioro cognitivo y la demencia.

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El confinamiento provocado por la COVID-19 ha elevado los síntomas de ansiedad y depresión, sobre todo en personas mayores.

Un trabajo desarrollado por investigadores del área de Gerontología de la Universidad de Bar-Ilan y la Universidad de Haifa en Israel, han publicado recientemente en la revista científica American Journal of Geriatric Psychiatry, un estudio que relaciona la soledad obligada por el confinamiento durante la pandemia de la COVID-19 en personas mayores con el aumento de síntomas psiquiátricos como la ansiedad y la depresión. Los investigadores encontraron que el efecto de la soledad en los síntomas psiquiátricos fue más pronunciado entre los participantes que se sintieron “subjetivamente” mayores que su edad cronológica, frente a los que se sintieron más jóvenes que su edad cronológica, los cuales no mostraron síntomas psiquiátricos relacionados con la soledad.

Aunque el distanciamiento social es clave para disminuir la propagación de COVID-19, el aislamiento y la consiguiente soledad obligada pueden haber sido perjudiciales para las personas mayores. Este estudio se centró en adultos mayores, un grupo de la población con mayor riesgo de complicaciones ante la COVID-19 que permanece en un autoaislamiento más estricto que otros grupos de edad debido a este riesgo. La forma en que los adultos mayores perciben la vejez y su propio envejecimiento puede ser más importante para su supervivencia y bienestar que su propia edad cronológica.

Para aliviar la carga emocional del aislamiento, especialmente entre las personas mayores, los psicólogos recomiendan proporcionar asistencia y comunicación continuas para mitigar la sensación de soledad mientras se produce el confinamiento. Las conversaciones regulares con miembros de la familia, voluntarios e incluso extraños, pueden prevenir la aparición de una soledad más profunda y la sensación de que nadie está dispuesto a escuchar su dolor. Permitirles compartir su experiencia y sabiduría les ayuda a sentirse más valiosos. Para aquellos que enfrentan sentimientos de aburrimiento y vacío durante el aislamiento, los psicólogos sugieren que establecer una rutina con actividades como leer, escuchar música, resolver acertijos, cocinar, hacer ejercicio adaptado a cada edad y condición física, junto con otras actividades de ocio pueden refrescar la rutina normal y monótona.

Estos estudios podrían ser de ayudar para identificar a los adultos mayores con alto riesgo de desarrollar síntomas psiquiátricos debido a la soledad relacionada con la COVID-19. Además, pueden guiar el desarrollo de intervenciones tempranas más adecuadas destinadas a reducir la percepción de la edad para mitigar el impacto negativo de dicha soledad. Los datos también deberían ser útiles para avanzar en la estrategia y planificación de asuntos sociales y de salud guiado hacia las personas mayores y dependientes para (ójala que no seceda) otras potenciales futuras pandemias.

Referencia: Amit Shrira, Yaakov Hoffman, Ehud Bodner, Yuval Palgi. COVID-19 Related Loneliness and Psychiatric Symptoms among Older Adults: The Buffering Role of Subjective AgeThe American Journal of Geriatric Psychiatry, 2020; DOI: 10.1016/j.jagp.2020.05.018

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Una reflexión que convierta en oportunidad para cambiar el modelo de cuidados para mayores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Ministro de Sanidad, Salvador Illa, comentaba semanas atrás que cuando haya pasado la pandemia del coronavirus tendrán que reflexionar y sacar “muchas lecciones” de todo lo que ha ocurrido, destacando que una de ellas, probablemente, sea la revisión de los modelos actuales del sector residencial de atención o de cuidados de larga duración de personas mayores.

Esta preocupación justificada, se produce porque estos centros son uno de los grandes focos de esta pandemia, que ha golpeado a las residencias de mayores de toda Europa, en una magnitud por ahora muy difícil de concretar con exactitud por la falta generalizada de test y por las diferencias en las formas de medir los datos en toda Europa, lo que dificulta comparar las cifras y determinar los factores que han influido en esta crisis.

Por ahora, las cifras que trascienden a cuentagotas muestran que no sólo España ha sufrido esta tragedia. Un informe del Centro Europeo para el Control y la Prevención de Enfermedades muestra que un alto porcentaje de estos centros están afectados y que en algunos países como Noruega o Bélgica, los fallecimientos suponen casi la mitad de todos los casos.

Parece probable que esta reflexión deba pasar por estimar de una forma homogénea la incidencia de la pandemia en las residencias y centros para mayores y la mejor forma para estimar estas cifras será calcular la sobremortalidad y a partir de ahí estudiar variables como tamaño de los centros, edad y patologías de los fallecidos, número de trabajadores, medidas adoptadas, y poder así ver qué factores han influido en mayor medida.

En España, el goteo de casos es diario, sin tener una información clara del número de fallecimientos en estos centros, ya que es competencia de cada Comunidad Autónoma, lo que hace que la información este descentralizada y difícil de homogeneizar. Según recuentos no oficiales estiman que más de 19.000 personas han fallecido en residencias de servicios sociales con la confirmación de coronavirus o síntomas compatibles que es una parte importante de los fallecidos, ya que no fueron sometidos a ninguna prueba. En España hay muchos centros sin casos diagnosticados, pero es habitual que una vez que el virus se introduce en alguna residencia, se expanda muy fácilmente y afecte a una gran mayoría de los residentes.

Probablemente existen muchos factores que han tenido que ver con que la pandemia se haya cebado en estos centros, algunas de ellas pasan por las características propias de la población mayor altamente vulnerables, pero también por el tipo de modelo residencial generalizado en nuestro país:

  • Los usuarios de estos centros son en un gran porcentaje (cercano al 78%) población mayor de 80 años por tanto un grupo especialmente vulnerable para desarrollar cuadros graves de la enfermedad.
  • La mitad de los centros residenciales actuales (cerca del 52 %) disponen de más de 100 plazas, por tanto son espacios de alta concentración de personas especialmente vulnerables a los efectos de la pandemia.
  • España se encuentra por debajo de la proporción de plazas disponibles que recomiendan las organizaciones competentes. Tenemos un ratio de 4,1 plazas por cada 100 personas mayores de 65 años que supone estar por debajo del 5 que recomienda la OMS.
  • Escasez de plazas públicas (menos de un 16%) que ha sido compensada por una oferta privada muy fragmentada, cuya titularidad se reparten fondos de inversión de diferentes países (Francia, en especial), aseguradoras, constructoras, empresas sanitarias, y titulares de grandes fortunas, que han encontrado un interesante nicho de negocio.
  • En este modelo asistencial normalmente se convive de forma comunitaria, se comparten espacios como los comedores o zonas de ocio, se tiene contacto estrecho con cuidadores que rotan entre muchos residentes y existe un alto trasiego de visitantes y personal.
  • Un diseño arquitectónico de estos centros en el que las habitaciones suelen ser compartidas con dificultades para sectorizar adecuadamente distintas partes de los centros, lo que dificulta una rápida respuesta para un aislamiento organizado.
  • Otros factores adicionales que tiene que ver con los recursos como son la calidad de la atención que trabaja en base a un modelo asistencialista, alejado de la tan reivindicada “atención centrada en la persona”, el bajo ratio de profesionales, la baja formación o remuneración y recursos de protección individual insuficientes para los cuidadores que pudiera evitar la propagación una vez se inició la epidemia.

Probablemente estas características del sector hayan formado parte de la multitud de factores que han hecho el sistema más sensible a los efectos de esta pandemia pero aunque la crisis se hace patente ahora, el problema probablemente se ha sembrado hace tiempo.

Siendo esto más que suficiente para plantear una reflexión, quizás lo más duro no son las trágicas cifras, sino el escandaloso número de personas mayores que han fallecido en soledad y sin poder haber tenido acceso a una mínima atención sanitaria compatible con nuestro sistema de protección social y lo más doloroso, sin la posibilidad de tener la cercanía de sus seres queridos en sus últimos momentos.

Como sociedad nos vemos en la responsabilidad de reflexionar sobre la necesidad de un cambio en el modelo residencial actual, para que los centros se conviertan en “espacios de vida”, lugares para seguir teniendo un proyecto de vida con dignidad y con sentido y no para retirarse a esperar los últimos años de vida. Como referencia podemos ver modelos de otros países más avanzados que llevan tiempo intentando implantar esta filosofía en la evolución de sus modelos residenciales y de cuidados de largo plazo.

En España un grupo de investigadores, expertos y representantes de asociaciones del sector del envejecimiento y discapacidad, ya se han manifestado conjuntamente mediante una reflexión que abunda en esta idea de la necesidad de un cambio o evolución del modelo actual.

En este sentido, hacemos una revisión de los aspectos más generales que destacan los expertos o las experiencias de los países más avanzados en los que deberá ponerse el énfasis para implementar estos cambios o la evolución de nuestro modelo:

  • Aspecto sanitario

Sin duda el apoyo sanitario es un aspecto especialmente sensible que se ha visto comprometido en la crisis actual. Es indudable que las personas que necesitan estos servicios residenciales, en su mayoría presentan difíciles condiciones de salud (alta prevalencia de enfermedades crónicas, comorbilidad y deterioro cognitivo) y dependencia de cuidadores para realizar actividades básicas de la vida diaria, lo que hace indispensable un apoyo sanitario fácilmente accesible como cualquier otro ciudadano. Por tanto, habría que hacer compatibles estructuras que organicen espacios de vida (y por tanto no considerarlos servicios hospitalarios) con un apoyo seguramente externo pero cercano y proporcionado por los servicios nacionales de salud. En este sentido, los avances que hemos experimentado en comunicación virtual y que han demostrado su eficacia, deben desarrollarse más aún en el futuro como la videoconsulta que puedan agilizar la atención y comunicación entre hospital y residencias de una manera coordinada  y sin el perjuicio del traslado de los residentes más vulnerables.

Otro aspecto que se debería tener en cuenta es la importancia y la mayor flexibilización de la Atención Primaria, dotándola de más recursos y desarrollando programas específicos de atención y seguimiento de centros residenciales de manera coordinada. En este sentido, antes de la pandemia ya existían algunas experiencias en algunas Comunidades Autónomas pero que se encuentran dentro de lo anecdótico y que podrían ser la base de una generalización en los modelos del futuro, como son programas en los que el servicio de medicina interna de algunos hospitales trabajan con centros de mayores en los que se fomenta una comunicación directa y el internista se desplaza al centro para ver a los enfermos, les evalúa y en su caso el tratamiento es seguido y coordinado mediante videoconsultas.

  • Atención domiciliaria

Por supuesto, no sólo el desarrollo de estas tecnologías debe concentrarse en los centros residenciales, quizás el modelo tienda hacia el fomento del uso de los propios domicilios (mucho más fáciles de aislar en casos de pandemia y cómodos para las personas) como centros individuales de cuidados de largo plazo mediante nuevas tecnologías de apoyo a la atención domiciliaria como son los sensores o predictores mediante inteligencia artificial de caídas y potenciales enfermedades a través de diferentes variables como la frecuencia de visitas al baño, calidad del sueño o incluso por la frecuencia de apertura de la puerta de la nevera, etc. Otros servicios de acompañamiento y cuidado para permitir mantenerse en el domicilio particular a mayor largo plazo pueden ser a través de la robótica, los cuales ya existen muchas experiencias que ahora podrían tener una fase acelerada de implementación generalizada.

Los países nórdicos llevan bastante tiempo en los que han ido tomando protagonismo los modelos domiciliarios sobre el modelo residencial de grandes centros en los que se concentran muchos usuarios. En estos modelos domésticos prima un concepto de vivienda con asistencia domiciliaria y apoyo ambulatorio desde fuera. En los países nórdicos, no cuentan con asistencia sanitaria especializada dentro de los centros, pero la tienen muy accesible y coordinada desde fuera. Parece una tendencia en estos países más avanzados ir hacia modelos que se basan en grupos pequeños, no hospitalizados pero con una buena asistencia sanitaria desde el exterior.

  • Recursos

Sin duda otro aspecto que debe tenerse en cuenta es el incremento de recursos en los centros residenciales, tanto materiales como humanos, aumentando las ratios de personas cuidadoras y mejorando su formación tanto desde los aspectos éticos hasta la especialización y actualización asistencial, tratando de sustituir el modelo institucionalizado y apostando por modelos alternativos más parecidos a un hogar. Es previsible que este cambio deba ser liderado por las propias administraciones públicas.

  • Diseño arquitectónico

En los países más avanzados se ha evolucionado, ya desde la década pasada, desde los modelos denominados de tercera generación o modelo residencial implantados de forma generalizada en España, hacia los modelos de cuarta generación o modelos de familia que han evolucionado en “unidades de convivencia” mediante agrupaciones de 8-12 personas cuya estructura da protagonismo a la propia persona y fomenta un proyecto de vida con una atención integral mediante personal especializado con presencia continua, sin que exista una separación de funciones entre cuidados, tareas domésticas y asistencia social. Esto se materializa en diseños arquitectónicos que se estructuran en pisos compartidos normalmente concebidos como proyectos de barrio en los que se fomenta una relación de inclusión en una comunidad más amplia, con propuestas de participación ciudadana, de mejora de los entornos de barrio y ciudad (ej. proyecto de Ciudades Amigables con las Personas Mayores…), que se completa con una mejora y coordinación de los sistemas de atención a domicilio.

En España es necesario mencionar el esfuerzo que están haciendo en este sentido algunas administraciones como la Junta de Castilla y León y el Gobierno Vasco, y organizaciones como la Fundación Matia y la Fundación Pilares para la Autonomía Personal, para desarrollar este tipo de modelos de cuarta generación.

La Unión Europea lleva un tiempo apostando por una transición común que vaya desde los modelos de atención institucional a los cuidados basados en la comunidad dando cobertura a la idea generalizada de que el deseo principal de los actuales usuarios de residencias sería permanecer en el hogar por lo que se apoyan proyectos que ayuden a evolucionar desde el concepto de centros residenciales a comunidades de barrio con entornos donde se pueda envejecer en casa sin perder la conexión con la comunidad. En este sentido, algunos proyectos europeos ya se encuentran en marcha desde hace tiempo, explorando estas ideas y puede ser el momento, más que nunca, de tomar todas esas conclusiones para enriquecer las reflexiones que quedan por venir. Por ejemplo el proyecto piloto MYSPHERA en 525 hogares de personas mayores para el monitoreo continuo mediante sensores tanto en el hogar como en el barrio para promover la vida autónoma. Los sensores desplegados permiten modelar patrones de comportamiento habituales en una persona e identificar desviaciones significativas que pueden representar una oportunidad para una intervención temprana. Dentro del hogar, las desviaciones se informan al dispositivo móvil del cuidador a través de una aplicación. Otro ejemplo es el proyecto europeo “Hogar dulce hogar” como una experiencia para aplicar un nuevo conjunto integral de servicios de asistencia domiciliaria económicamente sostenible para fomentar una vida independiente.

Todas estas estrategias parecen muy compatibles con una respuesta rápida de aislamiento y cuidados ante nuevas crisis de pandemias que puedan surgir. Quizás muchas de estas ideas de los expertos y proyectos innovadores o la evolución que han experimentado en otros países más avanzados, tengan que ser parte de las reflexiones a las que hacía mención el Ministro de Sanidad como parte de la revisión de los modelos actuales que sin duda debería ser profunda.´

Referencias:

  • Innovaciones en Residencias para personas en situación de dependencia. Pilar Rodríguez (Presidenta y fundadora de Fundación Pilares)
  • Nuevo enfoque e innovaciones para el cuidado de personas mayores. Peter Michell-Auli & Christine Sowinski. Kuratorium Deutsche Altershilfe
  • Informe 2016: Las personas mayores en España. Coordinador: Jesús Norberto Fernández Muñoz. IMSERSO
  • The Coronavirus and the Risks to the Elderly in Long-Term Care. William Gardner, David States & Nicholas Bagley (2020). Journal of Aging & Social Policy
  • La epidemia de COVID-19 en las residencias para personas mayores. Elena Gonzalo Jiménez, Eva Martín Ruiz y Antonio Olry de Labry Lima. Escuela Andaluza de Salud Pública
  • Otro modelo de residencias de mayores es posible. Pablo Recio. www.65ymas.com
  • Peligros y desviaciones de la política social durante el Coronavirus. Frank Schulz-Nieswandt. Kuratorium Deutsche Altershilfe
  • 9 propuestas covid-19 de la geriatría y gerontología. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)
  • La telemedicina, una asignatura pendienteNicole Hass, especialista en Patient Advocacy & Stakeholder Engagementwww.redaccionmedica.com
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Mejorar la inclusión digital en tiempos de confinamiento: Iniciativa #MayoresActivosEnCasa

Como no, seguimos acordándonos de las personas mayores, más aún cuando siguen aparecido tristemente en demasiados titulares desde que la COVID-19 fuera el absoluto foco de las noticias diarias. Se han acumulado las historias trágicas en las que las personas mayores son las protagonistas y muchos casos se añade la soledad con la que han tenido que lidiar ante esta enfermedad y el confinamiento.

Especialmente entre las personas mayores, la soledad es capaz de agotar la moral por la falta de estímulos y dificultades tecnológicas para mantener la relación con familiares o amistades. Nos encontramos en una época de conexión digital, que sin embargo en esta franja de la población se presenta con muchas dificultades al no ser expertos en estas tecnologías ni en el manejo de las redes sociales. En muchos casos tienen dispositivos digitales y consiguen chatear con cierta habilidad pero son minoría los que realizan videollamadas con cierta frecuencia que les permita sentirse más arropados por sus familiares y seres queridos.

Nos encontramos en una época en la que no conocemos si la enfermedad tendrá un repunte o se repetirán situaciones parecidas por lo que toca prepararse mentalmente para estas situaciones por lo que, más que nunca, se debe preparar a la población más vulnerable para los potenciales periodos de confinamiento, y nunca debe ser demasiado tarde para empezar. Ayudar como sociedad a nuestros mayores para mejorar la inclusión digital debe ser una obligación para nuestros gobernantes y foco de la I+D+i de nuestro país, con el objetivo de permitir aumentar la oferta de recursos disponibles que les permita mantener el tiempo ocupado, aprender nuevo conocimiento, facilitar nuevas maneras de relacionarse, en definitiva, sentirse más valorados y como no, mejorar las posibilidades de conexión con el resto de la sociedad. A  nuestros mayores les debemos seguir acompañando como sociedad, proporcionándoles recursos adaptados a su momento vital pero sobre todo estando lo más cerca posible de ellos para cuidar también de su salud mental como parte fundamental de su salud completa. Esta “guerra” contra la pandemia debe enseñarnos como sociedad que existen retos humanos esenciales que todavía debemos enfrentar, y el bienestar de nuestros mayores es uno de ellos…

De esta manera cualquier iniciativa para la inclusión digital de los mayores es muy bien recibida, por ello destacamos la iniciativa de la plataforma web Canal Sénior (una entidad no lucrativa, de ámbito nacional, especializada en potenciar el conocimiento del colectivo senior), que ofrece desde su plataforma digital en internet, la posibilidad de participar en un programa de digitalización mediante un conjunto de charlas gratuitas, abarcando variedad de temáticas, como tecnología, literatura, historia, pensamiento positivo, etc.
La participación está abierta a cualquier persona, y basta con que disponga de un dispositivo (móvil, tableta, portátil u ordenador de mesa) con auriculares o altavoces y conexión a Internet o wifi, además y como no, tener la motivación y la curiosidad activas para seguir aprendiendo.

Fuente: https://canalsenior.es/mayoresactivosencasa

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Cuestionario que ayudará a analizar el impacto de la COVID-19 en las personas mayores

Como ya es sabido la COVID-19 está teniendo un alto impacto en toda la sociedad, pero especialmente en las personas mayores, al ser éste un grupo especialmente vulnerable.

Ante esta situación tan excepcional y llena de incertidumbres parece importante conocer cómo se está afrontando, con el fin tanto de aprender de ello como, tal vez, de mejorar qué hacer ante situaciones tan difíciles e inusuales en el futuro, lo cual contribuiría a manejar la situación en mejores condiciones ante potenciales nuevas oleadas de la pandemia.

Iniciativas en este sentido para tratar de analizar el impacto de la crisis que el coronavirus está generando en nuestro colectivo de personas mayores son de agradecer. Por este motivo es destacable la iniciativa del Grupo de investigación EVEN-UAM (Evaluación y Envejecimiento), liderado por  la Dra. Rocío Fernández-Ballesteros García, Catedrática Emérita de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid junto a Macarena Sánchez-Izquierdo, Doctora en Psicogerontología de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas, que han desarrollado un cuestionario online destinado al colectivo de personas mayores con el objetivo de analizar y conocer el impacto del Coronavirus en la población mayor.

El cuestionario (de no más de 10 minutos) es anónimo y tiene el objetivo de conocer las respuestas de las personas mayores ante la situación actual de la COVID-19, y tras el análisis de las distintas oleadas de recogidas de datos las conclusiones que se esperan extraer se centrarán fundamentalmente en cinco aspectos: 1) Datos sociodemográficos y hábitat; 2) Situación de la COVID-19; 3) Salud y estilos vida; 4) Relaciones sociales y uso del tiempo libre;  y 5) Afrontamiento de la situación.

Un aspecto también interesante al final del cuestionario, es que se facilitan una serie de recursos, que se ponen a disposición de los participantes que pueden ser convenientes ante una situación de confinamiento como ésta.

PARTICIPAR EN EL CUESTIONARIO

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El ritmo de la senectud

La prolongación de la trayectoria de vida individual y el proceso de envejecimiento consecuente ofrecen algunos de los más apasionantes retos a los que se enfrenta la ciencia en la actualidad. Bajo estas premisas, la Fundación General CSIC ha editado la monografía “El ritmo de la senectud”, una mirada interdisciplinar a la investigación sobre envejecimiento que recoge las reflexiones de 17 destacados científicos sobre las preguntas relevantes a las que la investigación debe dar respuesta en relación con la senectud, la longevidad y los cambios producidos a través del tiempo biográfico, generacional e histórico.

¿Podemos retrasar la senectud?, ¿cuáles son los principales moduladores de la misma? y ¿perfila el género dos formas de envejecer? Para dar respuesta a estos interrogantes, la monografía se estructura en tres capítulos, acompañados de una introducción y un cierre con las conclusiones.

En el primero de los capítulos, los expertos reflexionan sobre los límites de la vida humana, el inicio de la senectud y qué podemos aprender de poblaciones muy longevas. En el segundo, analizan los moduladores de la senectud tanto desde el punto de vista de estilos de vida y buenas prácticas individuales como desde los condicionantes o facilitadores que provienen del entorno físico y social. Y, por último, en el tercer capítulo, las investigadoras exponen las cuestiones abiertas por las distintas trayectorias de senectud de hombres y mujeres en su relación con la longevidad, la salud y los recursos con los que llegan a la misma.

A lo largo de distintos post trataremos de desgranar algunas de las reflexiones más interesantes de este conjunto de expertos.

Esta monografía se enmarca en el programa de Envejecimiento activo de la Fundación General CSIC, dirigido a promover el desarrollo de investigación interdisciplinar y la relación ciencia‐sociedad en dicho ámbito, y, concretamente, en el proyecto “Centro Internacional sobre el Envejecimiento” (CENIE), perteneciente al Programa INTERREG V-A España – Portugal (POCTEP) 2014-2020, del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Acceder a la monografía 

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Análisis de tendencias en las redes sociales sobre envejecimiento (Parte1)

La popularización de las redes sociales ha cambiado la forma de comunicarse entre la sociedad actual y la influencia que tienen sobre la forma en la que los individuos se informan de las tendencias en diferentes áreas de interés. Muchas de estas redes sociales contienen una enorme cantidad de datos y vinculación que se pueden aprovechar para analizar que ámbitos temáticos tienen mayor interés y quienes son los referentes que promueven esa información.

Con esta idea, un estudio que hemos desarrollado es el análisis de la red social de Twitter para tratar de tener una fotografía de cómo se trata el ámbito del envejecimiento entre los usuarios interesados en estos aspectos. Las redes sociales se pueden considerar estructuras formadas por nodos que representan a individuos u organizaciones y enlaces de relación, por lo que el análisis pretende detectar las tendencias o temas más populares que centran el interés de los usuarios en el ámbito del envejecimiento y además en una segunda parte analizamos la polarización del sentimiento que se percibe por parte de los usuarios al tratar estas temáticas. Otro de los aspectos que se han tratado de analizar es la detección de usuarios o redes de usuarios influyentes dentro de la red social que centran el flujo de información.

Para llevar a cabo este análisis, como se mencionaba, se ha elegido Twitter como la fuente de recursos de datos debido a que es ampliamente utilizado y simple en su mecánica de difusión de tal manera que su exploración es accesible y suficientemente amplia para tener una relevancia estadística.  El análisis se ha focalizado sobre el contenido en español de la red social y sobre los usuarios que tuvieran interés en los ámbitos del “envejecimiento, longevidad y personas mayores”.

A través de la conexión con la API de Twitter y mediante la librería advertools y el uso del lenguaje de programación de Python, se descargaron unos 10.000 tweets fechados en diciembre de 2019.

Comentar que la propia API de Twitter limita la descarga de tweets a los últimos 7 días anteriores a la consulta, por lo que el análisis lo realizamos centrados en la segunda semana de diciembre de 2019 cuando se realiza la descarga masiva.

A partir de este dataset en bruto, realizamos una limpieza quedándonos con los campos más interesantes con los que desarrollar el análisis de grafos de la red. Para obtener más detalles de todo el proceso de minería de datos puede acceder a la página del proyecto en Github.

Una vez limpiado los datos, se configura el grafo para su posterior análisis. Comentar que el análisis del grafo pretende identificar comunidades principales o emergentes en los que se produce una relación más fuerte de seguimiento entre los usuarios, y que nos puede determinar la interacción de las distintas comunidades y determinar similitudes y diferencias entre ellas y determinar cuáles son las más influyentes y en qué ámbitos potencialmente tienen mayor interés. Nuestro análisis se centra en identificar a los influencers clave dentro de las distintas comunidades detectadas.

Gephi

Con el grafo configurado, lo analizamos en Gelphi bajo algunos parámetros e indicadores.

Tratamos de identificar quienes son estos usuarios más influyentes en las redes en la temática de envejecimiento. Podemos observar el top 5 de los usuarios que más menciones reciben de otros usuarios dentro de los tweets, por lo que podríamos mencionar que tienen credibilidad entre la comunidad de usuarios interesados en estas temáticas.

También podríamos destacar el top 5 de los más relevantes en la red, es decir la capacidad de influir un nodo en la red.

Si realizamos un filtrado por la modularidad[1] de los nodos obtenemos 5 principales comunidades de usuarios o subredes que presentan mayor interacción entre ellas. Sí etiquetamos esas redes para identificarlas y las filtramos por su influencia en la red obtenemos el siguiente grafo:

Vamos a focalizar sobre las comunidades más relevantes dentro de la red y detectar qué usuarios son los influyentes dentro del ámbito temático analizado.

Sin duda el que forma una comunidad más definida con un mayor número de seguidores es la de color rojo, cuyo centro neurálgico de la actividad se centra en el usuario @sninobecerra que corresponde al perfil de twitter del economista Santiago Niño Becerra, catedrático de ‘Estructura Económica’ en IQS de la Universidad Ramon Llull de Barcelona y que dispone de 184.000 seguidores. Sí realizamos un procesamiento del texto para eliminar las palabras vacías de información mediante el corpus de “stopwords” disponible en la librería nltk de Python y lo añadimos a una nube de palabras para mejorar la visulización obtenemos, que la temática que más preocupa en esta red de alta influencia trata sobre los ámbitos económicos que influyen en el envejecimiento poblacional concretamente aspectos relacionados con la baja natalidad, la productividad laboral y la influencia sobre el PIB nacional.

Si nos centramos en la Comunidad verde, que podríamos considerar cómo el segundo centro de actividad más relevante, se observa que este flujo de información está liderado también por un nodo o usuario denominado @elbotiquinmx con 36.000 seguidores y que corresponde con una publicación mejicana dedicada a difundir temas de prevención de la salud y bienestar. Si volvemos a fijarnos en las palabras más repetidas en todos los tweets de la comunidad verde, las temáticas en las que se centran es en el debate sobre qué momento se inicia el envejecimiento o hábitos saludables para ralentizarlo.

La comunidad morada aparece muy aislada en las aristas o vínculos que se unen con el resto de la red, lo que hace sospechar que puede tratarse de una temática no directamente relacionada con el ámbito que nos ocupa. Al analizar su nodo más influyente, comprobamos que la temática que se trata corresponde con las recientes protestas hacia Evo Morales y su aspecto envejecido, lo que hace que descartemos esa comunidad para el interés de este análisis.

Por último, revisamos la comunidad naranja y azul, que, siendo menos influyentes en la red completa, pero destacan dentro del resto de subredes. En el caso de la comunidad naranja, se destacan dos nodos más influyentes por un lado comentando aspectos relacionados con el ejercicio y a través de nodos puente conectados con otro de los nodos influyentes que se centra en temas de nutrición y cómo influye esto en el envejecimiento.

 

 

 

En el caso de la Comunidad azul, se encuentra más desperdigada, pero con más enlaces con el resto de nodos por lo que seguramente las temáticas tratadas sean más amplia y no centradas en un solo tema. En este caso se aprecian varios nodos influyentes, entre los que destacan @GrandesAmigos_ que es un ONG dedicada a prevenir la soledad en las personas mayores, @FPilares que es una Fundación para apoyar la dignidad a lo largo de la vida, entre otros.

 

 

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 [1] La modularidad es una medida de la estructura de las redes o grafos. Fue diseñado para medir la fuerza de la división de una red en módulos (o comunidades). Las redes con alta modularidad tienen conexiones sólidas entre los nodos dentro de los módulos, pero escasas conexiones entre nodos en diferentes módulos.
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Jornada envejecimiento saludable

El próximo día 12 de febrero de 2020 se realizará la I Jornada sobre Retos del Envejecimiento: Actualización-Acción desde una Perspectiva Multidisciplinar para un Envejecimiento Saludable. Esta jornada, promovida por el grupo de investigación EstiLife (grupo adscrito a la Universidad Autónoma de Madrid) cuenta con el sello de calidad docente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, y abordará diferentes temas relevantes relacionados con el envejecimiento activo y saludable desde una necesaria perspectiva de trabajo multidisciplinar. La jornada contará con expertos en cada uno de los temas propuestos, así como de dos mesas redondas, además, será gratuita para los asistentes. Consulta el programa y realiza tu inscripción en el siguiente enlace: http://eventos.uam.es/go/retosenvejecimiento.

Tríptico de la jornada

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