‘Política de I+D’

El rejuvenecimiento del sistema inmunitario podría ser una de las estrategias para el tratamiento preventivo de la COVID-19 en personas mayores.

El envejecimiento es un proceso complejo y multifactorial que resulta el mayor factor de riesgo para las principales patologías humanas, como el cáncer, la diabetes, los trastornos cardiovasculares y las enfermedades neurodegenerativas.

Ahora, además, tristemente se suma la COVID-19 dentro de esta alta prevalencia en la que el virus se muestra más infeccioso y letal con las personas mayores. Las estadísticas mundiales de la pandemia del SARS-CoV-2 parecen indicar que es una infección que afecta en mayor proporción a las personas mayores. Según Worldometers, un recurso en línea que agrega datos sobre COVID-19, de las 1.864.639 personas infectadas en todo el mundo al 13 de abril de 2020, 433.825 pacientes se habían recuperado y 115.101 han muerto. En base a estos datos, se determina que la tasa de mortalidad (nº muertes/nº casos detectados) son hasta ahora de 3,6% para individuos de 60 a 69 años, 8% para individuos de 70 a 79 años y 14,8% para 80 años o más. La mayoría de la población infectada tiene 50 años o más, mientras que la mayoría de los fallecidos tiene 60 años o más.


Entre otras, una de las posibles causas de los aumentos mostrados en la mortalidad, gravedad y letalidad de la infección por la COVID-19 asociados con la edad es la inmunosenescencia, que es el deterioro gradual del sistema inmune provocado por el avance “natural” de la edad. Entre los factores que contribuyen a la inmunosenescencia se encuentra la disminución de la actividad crónica del timo con el transcurso de la edad. De hecho, las tasas de infección de COVID-19, estratificadas por edad, se correlacionan con esta disfunción del timo. Esta glándula es más activa en la edad infantil, alcanzando su tamaño máximo durante el primer año. Su actividad luego disminuye con la edad hasta que un individuo alcanza entre los 40 a 50 años, después de lo cual quedan pequeños rastros del timo restante, reemplazado por tejido conectivo fibroso. Como resultado de esta disfunción del timo, la generación de nuevas células T disminuyen significativamente según avanza la edad.

Esta inmunosenescencia asociada a la edad conduce a una capacidad cada vez más reducida para resistir las infecciones, lo cual produce daño biológico y pérdida de la homeostasis, lo que a su vez contribuye a un envejecimiento acelerado y al desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad generando una especie de “pescadilla que se muerde la cola”.

En este contexto, las medidas preventivas clásicas y las estrategias de tratamiento utilizadas hasta ahora para atacar enfermedades infecciosas como el caso de la COVID-19 pueden no ser tan efectivas, y podrían ser necesario contemplar estrategias alternativas geroprotectoras.

Estas alternativas de intervención deberían permitir especialmente a las personas mayores inmunocomprometidas generar una respuesta inmune más eficiente a las vacunas que se desarrollaran para ayudar a erradicar la enfermedad y así reducir la mortalidad asociada. Una vez que podamos salir de esta fase de intervención y con el propósito de disminuir esta tasa de mortalidad y mejorar la calidad de vida, principalmente entre las personas mayores y las poblaciones más vulnerable, los gobiernos y los sistemas de salud deben investigar estrategias preventivas y de intervención derivadas de los avances ya realizados en las investigaciones del envejecimiento.

Se han iniciado en la mayoría de los países y a nivel global diferentes vías de financiación para la investigación de tratamientos de enfermedades infecciosas en respuesta a la COVID-19, y aunque sin duda se invertirá mucho dinero en diferentes alternativas investigadoras, quizás sería interesante también asegurar la financiación de aquellas líneas prometedoras que ya estaban en marcha como por ejemplo las mencionadas sobre la mejora de la función inmune en las personas mayores.

En este punto podemos hacer una breve mención de las investigaciones alrededor de la mejora de la función inmune más destacables realizadas hasta la fecha como por ejemplo, la estrategia ya mencionada sobre el desarrollo de medicamentos que apuntan a la reactivación del timo atrofiado, donde se reactiva la producción de células T, o el desarrollo de inhibidores de mTOR que parece que han mostrado signos de ajustar el metabolismo para mejorar el sistema inmune.

Otras estrategias prometedoras son la regeneración de los ganglios linfáticos, vital para la coordinación de una respuesta inmunológica adecuada o la regeneración de la población de células madre hematopoyéticas que crea todas las células inmunes o la destrucción selectiva de células inmunes defectuosas o senescentes, las cuales han mostrado ser enfoques prometedores, pero todavía lejos de estar preparados para su salto a los ensayos clínicos. Quizás la estrategia de eliminación de células senescentes mediante terapias senolíticas es una perspectiva a más corto plazo para poder hacerse realidad.

Por tanto, resultaría interesante tener presente para aplicar en las etapas más avanzadas, estrategias preventivas de investigación contra la COVID-19 que puedan proporcionar terapias capaces de hacer que una persona de 70 años exhiba el perfil y la respuesta inmune de una persona más joven. Para ello, se requiere la voluntad para asegurar ahora los fondos de investigación para avanzar en las investigaciones más prometedoras de rejuvenecimiento del sistema inmune.

Referencia: Geroprotective and senoremediative strategies to reduce the comorbidity, infection rates, severity, and lethality in gerophilic and gerolavic infections. Alex Zhavoronkov. https://www.aging-us.com/article/102988/text

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Agregar vida a los años…

El aumento de la longevidad es un objetivo generalizado en las políticas de salud pública e incluso un objetivo de la propia población humana, pero cuando se focaliza individualmente, la mayoría de las personas solo quiere vivir una vida más larga si es saludable. Esto es lo que muestra un nuevo estudio de un equipo de gerontólogos (liderados por el Dr. Ekerdt) de la Universidad de Kansas, publicado en el Journal of Aging Studies que desarrollo entrevistas con una muestra poblacional de 90 personas de más de 61 años y de diferentes culturas y regiones (30 personas por región: Alemania, Hong Kong y los Estados Unidos). El estudio es parte de un proyecto más amplio de ámbito internacional denominado “Aging as Future” apoyado por una subvención de la Fundación Volkswagen en Alemania.

Según las conclusiones de este estudio, en términos generales los individuos encuestados son reacios a especificar su longevidad deseada por lo que, según los investigadores, es interesante ya que la longevidad es un objetivo claro de salud pública, pero a nivel individual, las vidas más largas son deseables solo si son a partir de vidas saludables.

Promover vidas más largas tiene un gran valor, especialmente para reducir la mortalidad a edades más tempranas. Sin embargo, la investigación sobre cómo las personas consideran la longevidad también cobra una gran importante porque proporciona una idea de cómo piensan las personas sobre el proceso de envejecimiento.

Los resultados de estas entrevistas refuerzan hallazgos previos que muestran cómo muchos adultos mayores, en diversas culturas, piensan sobre la vida, no cómo un pensamiento continuo desde jóvenes hasta mayores sino que se segmenta en diferentes estados. Los investigadores se refieren a cuatro “edades” o etapas de la vida, incluida la tercera edad, que es una jubilación activa donde las personas abandonan el trabajo tradicional y los roles familiares, seguidos de la cuarta edad. Esta última etapa es vista por los adultos mayores  como menos deseada, que es básicamente el período en que uno podría experimentar una discapacidad o un posible declive de la salud.

Alrededor de un tercio de los encuestados no expresó sus aspiraciones de una vida más larga. Este “cluster” mostro una tendencia a pensar que sus vidas ya habían alcanzado una etapa de finalización o como una forma de aceptación del destino. Otra agrupación mayor de encuestados mencionaron que querían extender sus vidas. Sin embargo, menos de la mitad de ese grupo notó una cantidad específica de tiempo que deseaban vivir. El cluster más amplio mostraba una tendencia más fuerte hacia expresar su deseo de vivir más tiempo solo si mantenían sus niveles de salud actuales o lo que consideraban aceptable.

Estas conclusiones podrían tener una implicación para las políticas de salud pública y los gerontólogos para añadir entre sus prioridades una focalización, no solo en la longevidad como tal, sino también en la salud o la calidad de vida que las acompaña.

Referencia: David J. Ekerdt, Catheryn S. Koss, Angel Li, Anne Münch, Stephan Lessenich, Helene H. Fung. Is longevity a value for older adults? Journal of Aging Studies, 2017; 43: 46 DOI: 10.1016/j.jaging.2017.10.002

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Manifiesto por un papel activo y protagonista de las personas mayores en la sociedad

En una iniciativa novedosa, Fundación Amigos de los Mayores, Fundación Pilares, Envejecimiento en Red (CSIC) y Matia Fundazioa, todas ellas organizaciones que trabajan por el bienestar de las personas mayores, han sumado conocimientos y reflexiones para lanzar un mensaje único con motivo de la celebración del Día Internacional de las Personas Mayores. Una conmemoración que se celebró elpasado domingo 1 de octubre bajo el lema “Aprovechamiento del talento, la contribución y la participación de las personas mayores en la sociedad”.

Las cuatro organizaciones firmantes quieren poner en valor la capacidad de contribución de las personas mayores y reivindicar su papel protagonista en la sociedad actual.
A través de un manifiesto que se articula en cuatro bloques, los firmantes abogan por un modelo de atención y cuidado basado en la atención integral y centrada en la persona que reconozca e impulse la autonomía personal, el ejercicio de derechos, la calidad de la atención y el incremento de la calidad de vida como base para facilitar la participación social y la continuidad de cada proyecto de vida.
También reclaman a la sociedad un cambio de actitud hacia las personas mayores desterrando estereotipos que asocian vejez con incapacidad, enfermedad o tristeza y que conducen a la exclusión y la soledad no deseada, al tiempo que solicitan el fomento de herramientas ciudadanas y colaborativas como el voluntariado que faciliten un papel activo y protagonista a las personas mayores.
Los firmantes del manifiesto ponen en valor el papel de este colectivo heterogéneo como soporte del estado de bienestar en unas sociedades modernas en las que las personas mayores constituyen un recurso muy importante para la familia, la comunidad y la sostenibilidad de la economía. Destacan, asimismo, su capacidad creativa y talento y su contribución a la innovación señalando que “si la creatividad es la combinación y la transformación de elementos para obtener otros novedosos, las personas mayores tienen un impresionante bagaje de experiencias y conocimientos para ser creativos”.

Si la creatividad es la combinación y la transformación de elementos para obtener otros novedosos, las personas mayores tienen un impresionante bagaje de experiencias y conocimientos para ser creativos

En definitiva, el manifiesto aboga por diluir la imagen negativa y estereotipada de la vejez, en defensa de un movimiento a favor de la normalización, del trato como iguales y recuerda que cuando una persona cumple 65 años no desaparecen sus deseos, necesidades, preferencias, ni expectativas: “Su estilo de vida sigue siendo el mismo, afirman. Se sigue siendo la misma persona. La lucha por el mantenimiento de una identidad más allá de la que marca la edad, es la lucha de este grupo de personas que se salen de los estereotipos establecidos. Apostamos por una sociedad en las que las edades se diluyen y las diferencias “basadas en la edad” se desvanecen.

Más información en: soymayorsoycomotu.com

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¿Dónde se investiga sobre envejecimiento en España?

Sí se realiza un análisis de indicadores geográficos de la producción científica sobre envejecimiento desarrollada en España en el periodo 2009-2015 a nivel de comunidad autónoma (CA), muestra que las cuatro con mayor producción en el ámbito del envejecimiento coinciden con las de mayor producción científica en general. En primer lugar, aparece Madrid, responsable de un tercio de las publicaciones españolas sobre envejecimiento. La siguen muy de cerca Cataluña y, a continuación, Andalucía y la Comunidad Valenciana.

Pero si se considera el peso de la producción científica en envejecimiento sobre el total de publicaciones en cada una de las CCAA, se observa una cierta especialización en el caso de Castilla la Mancha y Navarra (3,80% y 3,22%, respectivamente). En cambio, Andalucía, que en términos absolutos es el tercer productor en investigación en envejecimiento, ocupa el último lugar en términos relativos, con sólo un 1,75%. El peso de la investigación en envejecimiento en Madrid es del 2,98% y en Cataluña del 2,85%.

Fuente: Informe sobre la investigación en envejecimiento 2016

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Situación de la investigación sobre envejecimiento

La Fundación General CSIC ha elaborado un informe que desvela qué ocupa y preocupa a los investigadores que estudian el envejecimiento, en base al análisis bibliométrico de los artículos científicos que publican.

En el documento se da respuesta a preguntas tales como cuál es el peso de las publicaciones sobre envejecimiento en relación con el total de las publicaciones científicas, si la actividad investigadora en envejecimiento está creciendo y cuánto, y si, tal como cabría esperar por el alto impacto social del tema, crece a mayor ritmo que la producción científica total.

También, se identifican los aspectos del envejecimiento sobre los que se centra más la investigación, bien sean los relacionados con los procesos biológicos, con el bienestar de los mayores, o con los efectos sociales y económicos de las sociedades longevas, por mencionar algunos. Una parte esencial del informe es el análisis de la actividad de los investigadores en España y su comparación internacional.

El informe adopta un enfoque multidisciplinar para identificar y analizar publicaciones científicas sobre temas relacionados con el envejecimiento, con el objetivo último de señalar las principales tendencias de la actividad investigadora.

Cabe destacar la alta concentración de publicaciones en torno a unas pocas áreas de investigación. Tres de cada cuatro están registradas en diez áreas: Geriatría y Gerontología, área de amplio espectro, (23%), Neurociencias y Neurología (16%), Bioquímica y Biología Molecular (6%), Psiquiatría (6 %), Farmacología y Farmacia (5%), Medicina General e Interna (5%), Psicología (5%), Sistema Cardiovascular y Cardiología (4%), Oncología (4%), y Biología Celular (4%). El resto se clasifica en otras 77 áreas, relacionadas tanto con la biología y la medicina, como con las ciencias sociales, la tecnología y otras. Es de resaltar también que una de cada cuatro publicaciones trata de aspectos neurológicos del envejecimiento.

Las áreas de investigación en las que se centra la actividad de los investigadores en España, y su intensidad relativa, coinciden esencialmente con las que ocupan a los investigadores en el conjunto del mundo. Más del 90% de las publicaciones científicas españolas sobre envejecimiento abordan aspectos desde la biología y la medicina. A modo de ilustración, y por su fuerte significación social, cabe mencionar que una de cada cuatro publicaciones mundiales en envejecimiento está relacionada con el Alzheimer; en España, prácticamente una de cada tres.

Descargar el documento↓

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Encuentro sobre envejecimiento activo y saludable en la UE

En toda Europa, se han elevado las tasas de esperanza de vida a niveles nunca antes observados que en combinación con una progresiva disminución de las tasas de natalidad se han convertido en la principal razón de una población europea cada vez más envejecida.
De acuerdo con la Comisión Europea, la proporción de personas mayores de 65 años llegará a casi un tercio de la población europea en 2030, mientras que se espera que la población en edad de trabajar disminuirá en casi un 15%. El creciente número de personas de edad avanzada ha sido percibida por muchos como una amenaza para la economía y la competitividad de Europa, en particular en lo que respecta a la sostenibilidad de los sistemas de salud.

Con el fin de contrarrestar este enfoque negativo del el envejecimiento, la Comisión Europea ha puesto en marcha varias iniciativas para promover el envejecimiento activo en Europa. Estas iniciativas como la European Innovation Partnership on Active and Healthy Ageing (EIP-AHA), el Active and Assisted Living Joint Programme (AAL_JP), así como el Knowledge and Innovation Community  (KIC) sobre Salud y Envejecimiento Activo, tienen el objetivo de asegurar que la generación del baby boom no sólo prolongue su vida activa y retrase su edad de jubilación, sino también pueda beneficiarse de una vida más saludable, recibir una atención más adecuada y personalizada, así como vivir de forma independiente. Existen otros proyectos, tales como el Índice de Envejecimiento Activo, gestionado conjuntamente por la Comisión Europea (DG Empleo), y la Comisión de Economía de las Naciones Unidas para Europa (UNECE), que han sido promovidos para medir en qué medida el potencial de las personas de edad avanzada se utiliza para contribuir a la economía y la sociedad, así como para ayudar a los gestores a desarrollar políticas de envejecimiento activo que les permitan vivir una vida independiente, con más tiempo de salud y  mayor seguridad ante las incertidumbres.

En este mes de Octubre, concretamente el día 26, se va a desarrollar otra de estas iniciativas. En este caso se trata de un Encuentro Internacional que ofrecerá una buena oportunidad para explorar soluciones prácticas a los desafíos asociados con una población cada vez más envejecida en Europa. El Encuentro se centrará en cómo apoyar el envejecimiento activo a través de la innovación y la colaboración interdisciplinar con el fin de aprovechar las oportunidades para el desarrollo social y el crecimiento económico en Europa que subyacen a este cambio en la sociedad, así como explorar nuevas maneras de asegurar el bienestar y la participación de las personas mayores, además de dar apoyo a la sostenibilidad y la eficiencia a largo plazo de los sistemas de asistencia sanitaria y social de la UE. La organización del encuentro esta concebido para fomentar la participación de todos los socios, autoridades y responsables y generar un caldo de cultivo para el intercambio de ideas y el debate.

Para más información puede consultar el programa

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Buscando puntos de encuentro en la investigación del envejecimiento

Como siempre mirándolo de una forma positiva, la humanidad ha conseguido uno de sus mayores logros como sociedad y no es otro que el incremento de la esperanza de vida que prácticamente se ha duplicado a lo largo del siglo XX y de la que aún, en nuestros días, no se conoce el “techo” de ese crecimiento. Nuestra sociedad se enfrenta ante una situación sin precedentes, donde la mayoría de seres humanos (al menos en las sociedades occidentales) podrían tener una larga vida, enfrentándonos ante una nueva “sociedad longeva”.

Para intentar dar respuestas a este “magnífico” reto, esta semana prestigiosos investigadores y gestores de distintas disciplinas y ámbitos de la sociedad, han debatido y tratado de encontrar puntos de encuentro y aportar soluciones científicas al reto de afrontar trayectorias vitales más longevas y saludables desde campos interdisciplinares tan diversos como la biología, demografía, política o el urbanismo en un curso organizado los días 5 y 6 de Septiembre por la Fundación General CSIC y desarrollado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander.

La vicerrectora de Postgrado e Investigación de UIMP, Francisca G. Caballero, el presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo, el director General de la Fundación General CSIC, Miguel García Guerrero, y la científica titular del CSIC y Directora del encuentro, María Dolores Puga han inaugurado el encuentro titulado “Una mirada interdisciplinar a la investigación sobre envejecimiento.

Lo más destacado ha sido la perspectiva interdisciplinar con el que se ha enfocado este encuentro, de tal manera que no se buscaba tanto desarrollar una temática concreta y muy específica sino abordar el reto del envejecimiento debatiendo desde distintas disciplinas científicas y técnicas y comprobar que existe un abanico importante de ámbitos de trabajo común, y que esta interrelación es necesaria pero también necesita de esfuerzos por parte de la comunidad científica y gestora para salvar esas barreras.

En este sentido varios ponentes destacaron esa necesidad de interdisciplinariedad mediante la reorientación e integración de las ciencias sociales y demográficas con las ciencias de la vida, como fue el caso de la conferencia inaugural del Profesor de sociología de la Universidad de Wisconsin-Madison , Alberto Palloni que planteó dos preguntas clave sobre la longevidad humana y el gran reto de abordar las respuestas, como son los límites de la esperanza de vida humana y las desigualdades sociales de la mortalidad e introdujo en este segundo ámbito de la investigación un concepto innovador como es la demografía de la microbiota y cómo influye en la longevidad humana.

Otras líneas de investigación que se mencionaron a lo largo del evento fueron la Biodemografía como ejemplo de respuesta interdisciplinar al estudio de la dinámica de las poblaciones mediante un enfoque integrador entre la Genética, Biología y Demografía.

Durante todo el encuentro se ha presentado una visión transversal sobre el reto del envejecimiento que trae consigo muchos interrogantes, pero sobre todo nuevas oportunidades, que con más y mejor investigación interdisciplinar, debe facilitar su aprovechamiento para la sociedad.

Se ha puesto de manifiesto la necesidad de encontrar un lenguaje científico común entre las distintas disciplinas que abordan el envejecimiento para entenderse mejor y la colaboración para la armonización, accesibilidad y mayor transparencia de las fuentes de datos a partir de las cuales los científicos y gestores desarrollan sus proyectos con ese necesario impacto social.

Otro de los aspectos mencionados es la certeza que la sociedad es cada vez más heterogenea y muestra una pluralidad más creciente que presenta cohortes de población “senior” mucho más diversa que en épocas anteriores, con diferentes experiencias de vida que obligan a personalizar mucho más las soluciones que aborden el reto del envejecimiento y que necesitan una investigación más longitudinal y tener en cuenta las trayectorias y proyectos vitales de cada persona.

A grandes rasgos algunos otros ámbitos destacados en el encuentro han sido los relativos a la importancia que se debe dar al propio entorno social, no sólo lo relativo al propio individuo, a las relaciones intergeneracionales, a proveer de entornos integradores y a la inversión social de tal manera que el envejecimiento no se vea como una competencia entre generaciones sino que sea una suma de experiencias. Además, se ha puesto el acento en el planteamiento de las distintas investigaciones sobre nuestra sociedad longeva sin olvidar los aspectos más humanos del propio individuo como son las emociones, la soledad, la psicología, el propio proyecto de vida del individuo, el cuidado y el concepto del “cuidadano”, en definitiva, como nuestra sociedad “senior” puede seguir sintiéndose útil y vivir más años saludables.

 

 

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El fomento del uso de Internet influye en la participación de los mayores en la sociedad

El fomento de actividades basadas en Internet promueven experiencias de participación en la sociedad y son importantes también para un envejecimiento saludable como parte fundamental de la integración en nuestra actual sociedad. En un estudio desarrollado para una tesis doctoral en el Departamento de Medicina Comunitaria y Rehabilitación de la Universidad de Umeå en Suecia, se muestra cómo los terapeutas ocupacionales pueden fomentar  la participación en programas de intervención y terapia ocupacional basados en Internet y con ello, conseguir reducir las sensaciones de soledad de los adultos mayores.

Existen cada vez mayor cantidad de actividades cotidianas que requieren acceso a Internet, y para lograr una mayor participación en la sociedad, tenemos que prestar especial atención a intentar disminuir la brecha digital. La sociedad mayor tiene cada vez más riesgo de experimentar un aislamiento social, fundamentalmente por la pérdida de seres queridos, la cual hace que la sensación de soledad sea cada vez más evidente. Un esfuerzo conjunto de las administraciones e iniciativas privadas pueden fomentar el bienestar de las personas mayores intentando promover actividades ocupacionales basadas en Internet.

Ellinor Larsson en su tesis, describe cómo se pueden desarrollar actividades de promoción de la salud dirigidas a las personas mayores y concluye con la necesidad de una colaboración entre distintos sectores de la la sociedad para poder llevarla a efecto con éxito. Según el estudio, la participación en actividades ocupacionales basadas en Internet se puede promover a través del apoyo de personas del entorno de los mayores y sus cuidadores, facilitando las instituciones para ello, un mayor y mejor acceso a la tecnología y facilitando la identificación de aquellas actividades online, como complemento a otras actividades sociales, que pueden ser importantes en la vida diaria de la persona mayor.

Desde la Fundación General CSIC y en el desarrollo de los Proyectos Cero en envejecimiento, alguno de los proyectos desarrollados se ha investigado en este ámbito, como son:

ReferenciaPromoting social activities and participation among seniors: exploring and evaluating social and Internet-based occupational therapy interventions (Larsson, Ellinor)

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Actitud positiva, envejecimiento positivo…

Las actitudes positivas frente al envejecimiento parece que pueden tener implicaciones directas sobre la salud física y cognitiva en la edad avanzada. Un estudio longitudinal realizado en Irlanda sobre el envejecimiento (TILDA), desarrollado en el Trinity College de Dublín, revela que los participantes con actitudes positivas durante el envejecimiento habían mejorado su capacidad cognitiva. Además, el estudio revela otras claves de gran interés, como son:

Los adultos mayores con actitudes negativas hacia el envejecimiento, mostraban una velocidad más lenta al caminar y se observaron unas capacidades cognitivas más deficientes, dos años más tarde del inicio del seguimiento de la muestra poblacional, en comparación con los adultos mayores con actitudes más positivas hacia el envejecimiento. Esta conclusión se mantenía incluso teniendo en cuenta el empeoramiento que pudieron sufrir los participantes en el estudio tras dos años de estudio (inicio de tratamientos, el estado de ánimo, cambios en las circunstancias de vida y otros cambios de salud que se habían producido).
En la muestra TILDA los participantes más frágiles con actitudes negativas hacia el envejecimiento tenían peor cognición en comparación con los participantes que no eran frágiles. Sin embargo los participantes más frágiles con actitudes positivas hacia el envejecimiento tenían el mismo nivel de habilidad cognitiva que sus compañeros no sufrían esa fragilidad.

Los datos del estudio TILDA ofrece una oportunidad para estudiar las actitudes hacia el envejecimiento, ya que se monitorizan los cambios de salud a través del tiempo en una muestra nacional representativa de adultos mayores residentes en Irlanda.

Estos últimos hallazgos tienen implicaciones importantes para los medios de comunicación, los políticos, los profesionales y la sociedad en general. Las actitudes sociales hacia el envejecimiento son predominantemente negativasTodo el mundo se hacen mayores y si estas actitudes persisten es posible que de alguna u otra manera influyan en no conseguir una mejor  calidad de vida.


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Apoyo a la I+D sobre envejecimiento

Euskadi, a través del Departamento de Sanidad y Consumo, y el Instituto de Salud Carlos III, han firmado un acuerdo de colaboración que regula dos de los cuatro programas de investigación de la Plataforma de Investigación e Innovación en Envejecimiento (PIIE), que van a ser financiados por el Instituto Carlos III a través de dos redes temáticas: envejecimiento y cronicidad.

En concreto, según ha explicado el Ejecutivo vasco, se trata del Programa de Investigación Clínica, a través de la red temática de envejecimiento y fragilidad, red en la que Euskadi participa por primera vez y del Programa de Investigación en Servicios Sanitarios y Sociales orientados a las enfermedades crónicas cuya única propuesta de investigación presentada esta liderada por el País Vasco.

El Gobierno de Patxi López ha afirmado que este convenio supone la oportunidad de Euskadi de abrir “una alternativa de diversificación en envejecimiento y cronicidad y asegura la coordinación y cooperación entre la Administración del Estado y Euskadi, ya iniciada el pasado año con el acuerdo firmado con la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, para fomentar, coordinar y ejecutar un Programa Integral de Investigación en envejecimiento que dio lugar a la creación y desarrollo de la Plataforma de Investigación e Innovación en Envejecimiento (PIIE).

A su juicio, ello confirma el liderazgo del País Vasco en materia de Investigación en envejecimiento y cronicidad. La PIIE cubre cuatro programas específicos de investigación en Envejecimiento; el programa de Investigación Básica, de Investigación Clínica, de Investigación de Servicios Sanitarios y Sociales y el programa de Desarrollo e Innovación que llevarán a cabo proyectos, iniciativas y actuaciones enmarcadas y encaminadas a desarrollar distintas líneas de investigación sobre envejecimiento.

Fuente: finanzas.com

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