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Nunca es tarde si… el envejecimiento es bueno

El inicio de un hábito constante de ejercicios adaptados, puede revertir los daños coronarios en individuos con hábitos sedentarios, ayudando a prevenir el riesgo de futura insuficiencias cardíacas, según un nuevo estudio realizado por cardiólogos del Instituto de medicina deportiva y ambiental (IEEM) en Dallas (EEUU).

Para obtener el mayor beneficio de este tipo de rutinas deportivas, debe comenzar hacia la mediana edad (antes de los 65), cuando el corazón aparentemente dispone todavía de la suficiente plasticidad y capacidad de remodelarse, según los hallazgos de los investigadores. Según este estudio, cuanto más tarde se comienza a desarrollar un hábito de vida saludable menor impacto en la salud cardiovascular. De tal manera que empezando en la mediana edad, debe realizarse de cuatro a cinco sesiones por semana, ya que dos o tres veces no han demostrado ser lo suficientemente efectivo para revertir los posibles daños coronarios.

Los participantes del estudio acumularon esos niveles de ejercicio, comenzando con tres sesiones de ejercicio moderadas de 30 minutos durante los primeros 3 meses y alcanzaron su punto máximo a los 10 meses cuando se agregaron dos sesiones más de intervalos aeróbicos de alta intensidad.

Los más de 50 participantes en el estudio entre los 45 y los 65 años, se dividieron en dos grupos, uno de los cuales recibió dos años de entrenamiento de ejercicio supervisado y el otro grupo de control, que participó sólo en entrenamiento de yoga y equilibrio.

Al final del estudio durante dos años, los que se ejercitaron más intensamente mostraron una mejora del 18% en su consumo máximo de oxígeno durante el ejercicio y una mejora de más del 25% en el cumplimiento o la elasticidad del músculo ventricular izquierdo del corazón.

Los hábitos de vida sedentarios, especialmente durante el proceso de envejecimiento en edades más avanzadas, puede llevar a una aceleración de la rigidez del músculo en el ventrículo izquierdo del corazón, la cámara que bombea sangre rica en oxígeno hacia sistema circulatorio. Cuando se produce este “endurezimiento” en el músculo cardíaco, se puede producir una gran presión sobre las cavidades cardíacas, lo que favorece un llenado deficiente y por tanto una posible insuficiencia cardíaca.  Esto suele producirse a menudo en individuos de mediana edad que no hacen ejercicio y no están en forma, dejándolas con cámaras pequeñas y rígidas con dificultades para bombear sangre.

Sin embargo, los investigadores destacan que la cámara del corazón en atletas competitivos sigue siendo grande y elástica, y que incluso, en personas con hábitos deportivos saludables (no atletas profesionales) con sesiones de cuatro a cinco días de ejercicio durante décadas, es suficiente para obtener la mayor parte de estos beneficios de la elasticidad cardiovascular.

En el estudio en cuestión, los investigadores querían saber si el ejercicio puede restaurar la elasticidad del corazón en individuos previamente sedentarios, especialmente si se inició a finales de la mediana edad. Los resultados presentados, muestran mejoras sustanciales en el cumplimiento cardíaco en los individuos más jóvenes del estudio después de un año de entrenamiento, pero sorprendentemente pocos cambios si el entrenamiento comenzó después de los 65 años.

Estos resultados muestran, que aunque nunca es tarde para iniciar unos hábitos saludables y vida activa, cuanto antes iniciemos esas rutinas adaptadas a cada persona y edad, antes nos aprovecharemos de sus amplios beneficios.

Referencia: Erin J. Howden, Satyam Sarma, Justin S. Lawley, Mildred Opondo, William Cornwell, Douglas Stoller, Marcus A. Urey, Beverley Adams-Huet, Benjamin D. Levine. Reversing the Cardiac Effects of Sedentary Aging in Middle Age—A Randomized Controlled Trial: Implications For Heart Failure PreventionCirculation, 2018; CIRCULATIONAHA.117.030617 DOI: 10.1161/CIRCULATIONAHA.117.030617

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Agregar vida a los años…

El aumento de la longevidad es un objetivo generalizado en las políticas de salud pública e incluso un objetivo de la propia población humana, pero cuando se focaliza individualmente, la mayoría de las personas solo quiere vivir una vida más larga si es saludable. Esto es lo que muestra un nuevo estudio de un equipo de gerontólogos (liderados por el Dr. Ekerdt) de la Universidad de Kansas, publicado en el Journal of Aging Studies que desarrollo entrevistas con una muestra poblacional de 90 personas de más de 61 años y de diferentes culturas y regiones (30 personas por región: Alemania, Hong Kong y los Estados Unidos). El estudio es parte de un proyecto más amplio de ámbito internacional denominado “Aging as Future” apoyado por una subvención de la Fundación Volkswagen en Alemania.

Según las conclusiones de este estudio, en términos generales los individuos encuestados son reacios a especificar su longevidad deseada por lo que, según los investigadores, es interesante ya que la longevidad es un objetivo claro de salud pública, pero a nivel individual, las vidas más largas son deseables solo si son a partir de vidas saludables.

Promover vidas más largas tiene un gran valor, especialmente para reducir la mortalidad a edades más tempranas. Sin embargo, la investigación sobre cómo las personas consideran la longevidad también cobra una gran importante porque proporciona una idea de cómo piensan las personas sobre el proceso de envejecimiento.

Los resultados de estas entrevistas refuerzan hallazgos previos que muestran cómo muchos adultos mayores, en diversas culturas, piensan sobre la vida, no cómo un pensamiento continuo desde jóvenes hasta mayores sino que se segmenta en diferentes estados. Los investigadores se refieren a cuatro “edades” o etapas de la vida, incluida la tercera edad, que es una jubilación activa donde las personas abandonan el trabajo tradicional y los roles familiares, seguidos de la cuarta edad. Esta última etapa es vista por los adultos mayores  como menos deseada, que es básicamente el período en que uno podría experimentar una discapacidad o un posible declive de la salud.

Alrededor de un tercio de los encuestados no expresó sus aspiraciones de una vida más larga. Este “cluster” mostro una tendencia a pensar que sus vidas ya habían alcanzado una etapa de finalización o como una forma de aceptación del destino. Otra agrupación mayor de encuestados mencionaron que querían extender sus vidas. Sin embargo, menos de la mitad de ese grupo notó una cantidad específica de tiempo que deseaban vivir. El cluster más amplio mostraba una tendencia más fuerte hacia expresar su deseo de vivir más tiempo solo si mantenían sus niveles de salud actuales o lo que consideraban aceptable.

Estas conclusiones podrían tener una implicación para las políticas de salud pública y los gerontólogos para añadir entre sus prioridades una focalización, no solo en la longevidad como tal, sino también en la salud o la calidad de vida que las acompaña.

Referencia: David J. Ekerdt, Catheryn S. Koss, Angel Li, Anne Münch, Stephan Lessenich, Helene H. Fung. Is longevity a value for older adults? Journal of Aging Studies, 2017; 43: 46 DOI: 10.1016/j.jaging.2017.10.002

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Más evidencias sobre la influencia de la microbiota en las enfermedades neurodegenerativas

Los seres humanos presentan en su organismo aproximadamente tantas bacterias como células, y la mayoría de esas bacterias viven en el intestino. Nuevas investigaciones siguen afianzando la idea sobre los vínculos entre el microbioma intestinal, la población de microorganismos que viven en el tracto gastrointestinal, y las enfermedades cerebrales como el Parkinson o el Alzheimer, que incluyen posibles nuevas formas de detectar y tratar estas enfermedades. Parte de estos estudios fueron presentados en Neuroscience 2017, la reunión anual de la Society for Neuroscience que se puede considerar una de las fuentes más relevantes a nivel mundial sobre noticias científicas del cerebro y la salud.

Cerca de 100 billones de microorganismos (algunos beneficiosos y otros dañinos), viven en el tracto gastrointestinal humano en cualquier momento, ayudando a regular la función inmune y los procesos inflamatorios, dos factores que se cree juegan un papel en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer. A medida que las investigaciones sobre tratamientos focalizadas sobre el propio cerebro siguen sin avanzar al ritmo deseado, los científicos están buscando en el microbioma nuevas perspectivas y nuevas estrategias de actuación.

Un resumen de las nuevas investigaciones referenciadas en este encuentro anual en relación con la microbiota son:

  • Los metabolitos derivados del microbioma bloquean el típico plegamiento de proteínas de las enfermedades neurodegenerativas en tubos de ensayo y previenen la enfermedad en un modelo de mosca con una neurodegeneración relacionada con el Parkinson, sugiriendo que los metabolitos derivados del intestino pueden ser un objetivo prometedor.
  • Un modelo animal de ratones con la enfermedad de Parkinson muestra niveles aumentados de una proteína inflamatoria en el colon, identificando un posible nuevo biomarcador para la enfermedad.
  • En un modelo de primates que recibieron inyecciones estomacales de una proteína asociada con la enfermedad de Parkinson muestran signos de la enfermedad en sus cerebros, lo que revela que la patología podría diseminarse desde el intestino hasta el cerebro.
  • Un gen asociado con el riesgo de la enfermedad de Alzheimer influye en el microbioma intestinal en modelo de ratones, lo que podría generar una nueva estrategia de tratamiento.
  • El tratamiento con probióticos corrige los problemas de memoria en un modelo de ratón con Alzheimer, lo que sugiere que alterar el microbioma puede ayudar a retrasar la enfermedad.

Los resultados presentados en este encuentro se suman a las crecientes evidencias que muestran la influencia del intestino en el cerebro y la relación crucial entre los dos.  Focalizar sobre el intestino podría presentar una visión diferente y prometedora para abordar los trastornos cerebrales a lo largo de la vida.

ReferenciaSociety for Neuroscience

Fundación General CSIC
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Modelo en gusano posible revelación de los secretos del envejecimiento

Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Case Western Reserve en EE.UU han identificado una nueva ruta molecular que podría ser responsable de controlar la longevidad y la salud en gusanos y mamíferos. En un estudio publicado en Nature Communications, los investigadores mostraron que los gusanos (Caenorhabditis elegans) con niveles excesivos de ciertas proteínas vivían más tiempo y eran más saludables que los gusanos normales. Además, los estudios desarrollados en modelos de ratones con niveles excesivos de estas proteínas demostraron un retraso en la disfunción de los vasos sanguíneos asociados con el envejecimiento. El estudio tiene implicaciones importantes para nuestra comprensión del envejecimiento y los trastornos asociados con la edad.

El estudio encontró que aumentando o disminuyendo artificialmente los niveles de una familia de proteínas llamadas factores de transcripción tipo Krüppel (KLF), se podía modular la longevidad de estos gusanos. Dado que esta misma familia de proteínas también existe en los mamíferos, los investigadores sugieren que los KLF también podrían tener efectos similares en el envejecimiento en mamíferos.

La observación de que los niveles de KLF disminuyen con la edad y que los niveles sostenidos de KLF pueden prevenir la pérdida asociada a la edad de la función de los vasos sanguíneos es intrigante dado que la disfunción vascular contribuye significativamente a diversas afecciones asociadas a la edad como hipertensión, enfermedad cardíaca y demencia.

Tras una investigación más exhaustiva, los investigadores descubrieron que las proteínas KLF funcionan controlando la autofagia, un proceso de reciclaje que las células utilizan para eliminar los desechos, como proteínas mal plegadas o subproductos moleculares normales que se acumulan en la vejez. La pérdida de este mecanismo de control de calidad es un sello distintivo del envejecimiento. A medida que las células envejecen, su capacidad para realizar estas funciones disminuye. Esto probablemente conduzca a una acumulación insostenible de agregados de proteínas tóxicas, que en última instancia presentan un obstáculo para la supervivencia celular. Los gusanos sin proteínas KLF no pueden mantener la autofagia y mueren temprano.

Según los investigadores, el siguiente paso será estudiar los mecanismos precisos que subyacen a cómo la autofagia en las células que recubren los vasos sanguíneos contribuye a mejorar la función del sistema vascular. También buscarán estrategias para estudiar las proteínas KLF en humanos.

Referencia: Paishiun N. Hsieh, Guangjin Zhou, Yiyuan Yuan, Rongli Zhang, Domenick A. Prosdocimo, Panjamaporn Sangwung, Anna H. Borton, Evgenii Boriushkin, Anne Hamik, Hisashi Fujioka, Ciaran E. Fealy, John P. Kirwan, Maureen Peters, Yuan Lu, Xudong Liao, Diana Ramírez-Bergeron, Zhaoyang Feng, Mukesh K. Jain. A conserved KLF-autophagy pathway modulates nematode lifespan and mammalian age-associated vascular dysfunctionNature Communications, 2017; 8 (1) DOI: 10.1038/s41467-017-00899-5

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Posible vínculo entre el envejecimiento saludable y un intestino sano

En un trabajo de investigación desarrollado por un equipo de científicos de Canadá (Lawson Health Research Institute) y China, han estudiado la población de bacterias intestinales en una muestra poblacional de más de 1.000 individuos chinos en una variedad de rangos de edad de entre 3 a más de 100 años que fueron seleccionados por ser saludables sin tener problemas de salud conocidos y sin antecedentes familiares de enfermedad. Los resultados mostraron una correlación directa entre la salud y los microbios en el intestino.

El objetivo de la investigación era el potencial desarrollo de nuevos sistemas de diagnóstico microbiológico a las poblaciones y utilizar recomendaciones nutricionales y probióticos para tratar de mejorar los biomarcadores de la salud. Ante esta investigación, los científicos se plantean la pregunta: ¿Mantenerse activo y comer bien, envejecerá mejor?, o ¿Es el envejecimiento saludable predecible por un biomarcador como son las poblaciones bacterianas del intestino?”

El estudio, publicado este mes en la revista mSphere , mostró que la composición microbiana general del grupo de personas mayores sanas era similar a la de las personas más jóvenes y que la microbiota intestinal difería poco entre individuos de 30 a más de 100 años.

La conclusión principal es que si una persona mayor con cerca de 90 años y sana, su microbiota intestinal no es tan diferente de un jóven sano de 30 años en la misma población. Si esto es causa o efecto es desconocido, pero los autores del estudio señalan que es la diversidad de la microbiota intestinal se mantuvo a través de su grupo de estudio. Esto podría demostrar que mantener la diversidad de la microbiota del intestino a medida que se envejece es un biomarcador del envejecimiento saludable, al igual que el bajo colesterol es un biomarcador de un sistema circulatorio saludable.

Referencia: Gaorui Bian, Gregory B. Gloor, Aihua Gong, Changsheng Jia, Wei Zhang, Jun Hu, Hong Zhang, Yumei Zhang, Zhenqing Zhou, Jiangao Zhang, Jeremy P. Burton, Gregor Reid, Yongliang Xiao, Qiang Zeng, Kaiping Yang, Jiangang Li. The Gut Microbiota of Healthy Aged Chinese Is Similar to That of the Healthy YoungmSphere, 2017; 2 (5): e00327-17 DOI: 10.1128/mSphere.00327-17

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Personas mayores con problemas para identificar olores, aumenta la probabilidad de demencia

Un estudio desarrollado a largo plazo con una muestra poblacional de casi 3.000 adultos, de entre 57 y 85 años de edad, ha descubierto patrones similares en aquellos individuos que no podían identificar al menos cuatro de cada cinco olores comunes. De tal manera que estos presentaban más del doble de probabilidades de desarrollar demencia en los cinco años próximos.

Aunque el 78% de los examinados presentaban comportamientos normales en la identificación de dichos olores, el 14% sólo podía identificar tres de cinco, el 5% podía identificar sólo dos, el 2% identificaba sólo uno y 1% de los sujetos del estudio no fueron capaces de identificar ningún olor.

Cinco años después de la prueba inicial, casi todos los sujetos del estudio que no pudieron nombrar un único olor habían sido diagnosticados con demenciaCasi el 80% de los que proporcionaron sólo una o dos respuestas correctas también tuvieron demencia, con una correlación entre el grado de pérdida de olor y la incidencia de demencia.

Estos resultados muestran que el sentido del olfato está estrechamente relacionado con la función cerebral y la salud. Se cree que la capacidad del olfato podría ser un marcador sencillo en etapas tempranas para identificar a las personas con mayor riesgo de demencia y aumentar su seguimiento neurológico.

El nervio olfativo es el único nervio craneal directamente expuesto al medio ambiente. Las células que detectan olores conectan directamente con el bulbo olfatorio en la base del cerebro, exponiendo potencialmente el sistema nervioso central a peligros ambientales como la contaminación o distintos patógenos. Los déficit olfativos son a menudo un signo temprano de la enfermedad de Parkinson o de Alzheimer. Estas deficiencias olfativas se pueden  agravan con la progresión de la enfermedad.

El sistema olfativo también tiene células madre para auto-regenerarse, por lo que una disminución en la capacidad de olor puede señalar una disminución en la capacidad del cerebro para reconstruir componentes clave que están disminuyendo con la edad, dando lugar a los cambios patológicos con la potencial aparición de muchas diferentes demencias.

Referencia: Dara R. Adams, David W. Kern, Kristen E. Wroblewski, Martha K. McClintock, William Dale, Jayant M. Pinto. Olfactory Dysfunction Predicts Subsequent Dementia in Older U.S. AdultsJournal of the American Geriatrics Society, 2017; DOI: 10.1111/jgs.15048

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Los dos hemisferios cerebrales aumentan la comunicación para compensar el envejecimiento

El aumento de la comunicación entre las distintas regiones del cerebro ayudaría a los adultos mayores a compensar los aspectos negativos del envejecimiento, según un nuevo estudio publicado en Human Brain Mapping.

Un cerebro en proceso de envejecimiento tiende a mostrar una comunicación más bilateral que un cerebro joven. Si bien este proceso se ha observado muchas veces en distintas investigaciones, no ha quedado claro si este fenómeno es útil o nocivo y hasta ahora no se había realizado un estudio en profundidad.

Este estudio intenta proporcionar una prueba explícita de algunas ideas polémicas sobre cómo el cerebro se reorganiza a medida que envejecemos. Estos resultados sugieren que el envejecimiento del cerebro mantiene una función cognitiva saludable mediante el aumento de la comunicación bilateral.

Los investigadores usaron una técnica de estimulación cerebral conocida como “estimulación magnética transcraneal” (TMS) para modular la actividad cerebral de una muestra de adultos mayores sanos mientras realizaban una tarea de memorización. Cuando los investigadores aplicaron la técnica de TMS a una frecuencia que deprimía la actividad en una región de la memoria en el hemisferio izquierdo, la comunicación aumentó en la misma región del hemisferio derecho, lo que sugiere que los hemisferios compensaban su comunicación para ayudar con esta tarea.

En contraste, cuando el mismo lugar del cerebro prefrontal fue excitado, la comunicación se incrementó sólo en la región del hemisferio izquierdo. Esto sugiere que la comunicación entre los hemisferios es un proceso deliberado que se produce “según sea necesario”.

Además, cuando los investigadores examinaron los caminos de las conexiones entre estas regiones bilaterales, los participantes con fibras de sustancia blanca* más fuertes que conectaban los hemisferios izquierdo y derecho, demostraron mayor comunicación bilateral, evidenciando que se produce una fuerte neuroplasticidad estructural que mantiene el cerebro trabajando eficientemente en un periodo posterior.

Estos resultados sugieren que una mayor bilateralidad en la corteza prefrontal podría ser el resultado del envejecimiento del cerebro para adaptarse al daño sufrido durante su vida útil, en un esfuerzo por mantener una función normal. Futuras técnicas de estimulación cerebral podrían apuntar a este efecto bilateral en el esfuerzo para promover la comunicación entre los dos hemisferios para obtener una cognición saludable a lo largo de la vida útil.

*La sustancia blanca se encuentra en los tejidos más profundos del cerebro (subcorticales). Contiene fibras nerviosas (axones), las cuales son extensiones de las células nerviosas (neuronas). Muchas de estas fibras nerviosas están rodeadas por un tipo de envoltura o capa llamada mielina. La mielina le da a la sustancia blanca su color. También protege a las fibras nerviosas de una lesión. Además, mejora la velocidad y la transmisión de las señales eléctricas de los nervios.

Referencia: Simon W. Davis, Bruce Luber, David L.K. Murphy, Sarah H. Lisanby, Roberto Cabeza. Frequency-specific neuromodulation of local and distant connectivity in aging and episodic memory functionHuman Brain Mapping, 2017; DOI: 10.1002/hbm.23803

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La composición de la microbiota intestinal podría ayudar a ralentizar el proceso de envejecimiento

Retardar el proceso de envejecimiento podría ser posible algún día mediante suplementos alimenticios derivados de las bacterias intestinales. Con esta estrategia es cómo un grupo de investigadores del Baylor College of Medicine de la Universidad de Texas hacen una hipótesis sobre cómo luchar contra el envejecimiento después de haber identificado genes y compuestos bacterianos en gusanos C. elegans que promueven la supervivencia de ciertos tumores y la acumulación de la proteína beta amiloide, un compuesto asociado con la enfermedad de Alzheimer.

La comunidad científica es cada vez más consciente de que las interacciones de nuestro cuerpo con los millones de bacterias y microbios, el microbioma, pueden influir en muchas de nuestras funciones fisiológicas, que van desde las actividades cognitivas y metabólicas hasta el proceso de envejecimiento.

Este planteamiento en la investigación es difícil de explorar en los mamíferos debido a una gran cantidad de barreras técnicas, por lo que los investigadores dirigieron sus investigaciones hacia un modelo animal como es el gusano de laboratorio C. elegans, un organismo transparente, simple que es tan pequeño como una cabeza de alfiler y comparte características esenciales con la biología humana. Durante su vida útil de 2 a 3 semanas, el gusano se alimenta de bacterias, se convierte en un adulto, se reproduce y envejece progresivamente, pierde fuerza, salud y muere. Muchos laboratorios de investigación de todo el mundo, trabajan con C. elegans para aprender sobre los procesos biológicos básicos en un tiempo relativamente corto.

Prueba con miles de genes bacterianos

Para estudiar el efecto de los genes bacterianos individuales en la vida del modelo animal de C. elegans, los científicos emplearon una biblioteca de deleción génica completa de la bacteria E. coli con cerca de 4.000 genes. En el experimento, se alimentó a C. elegans con las bacterias de E. Coli y luego se observó su desarrollo. De los cerca de 4.000 genes bacterianos que se probaron en la alimentación dirigida de los gusanos, se comprobó que cuando se suprimían ciertos “mutantes” bacterianos, se producía un aumento de la vida útil de los gusanos. También se observó una protección del crecimiento tumoral y la acumulación de la beta amiloide.

Los investigadores proponen que, sobre la base de estos resultados, podría ser posible en el futuro diseñar preparaciones de bacterias o sus compuestos que podrían ayudar a ralentizar el proceso de envejecimiento.

El ácido colánico mediador entre las bacterias y las mitocondrias

Curiosamente, en el mismo proceso experimental, los científicos descubrieron que el ácido colánico regula la dinámica mitocondrial, las estructuras que proporcionan la energía para las funciones celulares.

Estos hallazgos también son interesantes y tienen implicaciones desde el punto de vista biológico en la forma en que entendemos la comunicación entre el huésped y los microbios. Las mitocondrias parecen haber evolucionado a partir de bacterias que hace millones de años entraron en las células primitivas. Esta observación podría sugerir que los subproductos de las bacterias hoy en día todavía puede estar influyendo en la comunicación entre las mitocondrias en nuestros sistemas célulares. Los investigadores creen que este tipo de comunicación es importante tratar de entenderla completamente para ayudarnos a comprender a un nivel más profundo las interacciones entre los microbios y sus huéspedes y su potencial terapéutico durante el proceso de envejecimiento.

Referencia: Bing Han, Priya Sivaramakrishnan, Chih-Chun J. Lin, Isaiah A.A. Neve, Jingquan He, Li Wei Rachel Tay, Jessica N. Sowa, Antons Sizovs, Guangwei Du, Jin Wang, Christophe Herman, Meng C. Wang. Microbial Genetic Composition Tunes Host LongevityCell, 2017; 169 (7): 1249 DOI: 10.1016/j.cell.2017.05.036

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¿Cuando será el punto de inflexión del envejecimiento poblacional?

Envejecimiento de la población podría alcanzar su punto máximo de crecimiento en el 2040 en el caso de Alemania y en el 2070 en China, de acuerdo con un nuevo estudio publicado en la revista PLoS ONE , que combina las nuevas estrategias de medición del envejecimiento con las proyecciones de población de la ONU.

El envejecimiento de la población ha sido una gran preocupación para muchos países. Son amplios los debates sobre el número creciente de personas mayores en comparación con los más jóvenes que pueden crear tensiones de sostenibilidad en los sistemas financieros, sociales y de salud actuales debido a que un mayor número de personas mayores son dependientes de una proporción cada vez menor de personas en edad laboral.

En este sentido las proyecciones de población tradicionales categorizan la “vejez” como un corte poblacional a partir de los 60-65 años, pero como la esperanza de vida ha aumentado, también lo han hecho los años que la gente puede estar más saludable, activa y productiva. En la última década, los investigadores del International Institute for Applied Systems Analysis (IIASA) han publicado una gran cantidad de investigaciones que intentan demostrar que el límite de la “edad avanzada” debe cambiar en función de los cambios en la esperanza de vida, y pretenden introducir nuevas medidas de envejecimiento que se basan en características de la población, dando una más amplia visión del envejecimiento de la población.

Este estudio combina estas nuevas medidas del envejecimiento con las proyecciones probabilísticas de población de la ONU para producir una nueva serie de proyecciones sobre la estructura de edades aplicadas a cuatro países: China, Alemania, Irán, y los EE.UU. Estos países fueron elegidos para el proyecto debido a que tienen muy diferentes estructuras de población y por tanto sus proyecciones esperadas pueden ser igualmente diferentes.

“Ambas técnicas demográficas son relativamente nuevas, y trabajando juntas nos dan una imagen muy diferente, y más detallada de lo que el futuro del envejecimiento podría traernos” dice Warren Sanderson, un investigador en la Universidad de IIASA y Stony Brook en los EE.UU., que escribió el artículo con Sergei Scherbov, líder del Proyecto Re-Aging en IIASA, y Patrick Gerland, jefe de la sección de la mortalidad de la División de Población de Naciones Unidas. 

Una de las medidas utilizadas en el proyecto analiza la esperanza de vida, así como los años vividos para ajustar la definición de la vejez. Las proyecciones probabilísticas producen una gama de miles de escenarios posibles, de modo que pueden mostrar un gran abanico de posibilidades en los resultados del envejecimiento demográfico.

Para China, Alemania y los EE.UU., el estudio mostró que el envejecimiento de la población llegaría a su punto de inflexión y comenzando posteriormente a disminuir progresivamente antes del final del siglo.

Referencia: Sanderson W, Scherbov S, & Gerland P (2017). Probabilistic Population Aging. PLoS ONE 12 (6): e0179171. DOI:10.1371/journal.pone.0179171.

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La música como herramienta antienvejecimiento

Tony and EddieUn reciente estudio desarrollado por la academia de ciencias de la salud de Baycrest (Universidad de Toronto) concluye que aprender a tocar un instrumento musical puede ayudar a personas mayores a conservar sus habilidades auditivas y retrasar el declive cognitivo relacionado con la edad. Este hallazgo podría llevar al desarrollo de intervenciones de rehabilitación neuronal a través de la formación musical.

El estudio, publicado en Journal of Neuroscience, intenta demostrar que aprender a tocar un instrumento musical altera las ondas cerebrales de una manera que influye en mejorar las capacidades auditivas y de concentración de una persona a corto plazo. Este cambio en la actividad cerebral demuestra la capacidad del cerebro para generar nuevas conexiones neuronales y compensar las lesiones o alteraciones que pueden dificultar la capacidad de una persona para realizar distintas tareas que pueden ser más propias de una edad avanzada.

Desde hace muchos años se conoce o intuye que la música tiene efectos beneficiosos en el cerebro, pero existe una comprensión limitada de por qué se produce. El estudio pretende demostrar que aprender el proceso necesario para reproducir un sonido en un instrumento cambia la percepción del sonido del cerebro de una manera que no se produce al escuchar simplemente música.

Los siguientes pasos del estudio incluyen el análisis de la recuperación entre pacientes con Ictus con formación musical en comparación con la fisioterapia y el impacto de la formación musical en los cerebros de los adultos mayores. Con fondos económico adicionales, el estudio podría abordar el desarrollo de programas de rehabilitación de formación musical para otras condiciones que impactan la función motora, como la lesión cerebral traumática.

Los científicos de la academia Baycrest tienen un importante historial de investigaciones sobre cómo el fondo musical de una persona impacta sobre las capacidades de audición y la función cognitiva a medida que se envejece. Los investigadores de esta institución continúan explorando cómo los cambios cerebrales durante la audición impactan sobre el envejecimiento.

Referencia: Bernhard Ross, Masihullah Barat, Takako Fujioka. Sound-making actions lead to immediate plastic changes of neuromagnetic evoked responses and induced beta-band oscillations during perceptionThe Journal of Neuroscience, 2017; 3613-16 DOI: 10.1523/JNEUROSCI.3613-16.2017

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